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viernes, 7 de noviembre de 2014

La campaña de EEUU y del Vaticano contra el PCI en las decisivas elecciones de 1948 (2 de 3). El papel de la Iglesia.


Propaganda de los Comités Cívicos de la Iglesia en
las elecciones italianas de 1948.


2ª parte: el papel de la Iglesia.



En los países comunistas  "Los niños envían a sus padres a la cárcel""Los niños son propiedad del Estado""La gente come a sus propios hijos"...
Consignas difundidas por la propaganda de la Democracia Cristiana y de los Comités Cívicos de la Iglesia durante la campaña electoral de 1948 (fuente Wikipedia)



3. El mensaje apocalíptico de la Iglesia y de la Democracia Cristiana. El operativo del Vaticano para derrotar al Frente Popular.

La campaña de la Iglesia en las elecciones del 18 de abril 1948tuvo un impacto decisivo, sobre todo en las zonas rurales. En la primera parte pudimos escuchar el vídeo -o leer su transcripción- en el que uno de los entrevistados, el sacerdote Lucio Migliaccio de los Comités Cívicos de la Iglesia, narraba cómo ésta se movilizó activamente contra el PCI utilizando contundentes métodos de propaganda:
"En las zonas rurales no había cines (era algo impensable en aquella época), así que tuvimos una idea. Enviamos algunos camiones a ciudades y pueblos para que proyectaran películas por la noche. Eran películas de campañas electorales y todo el mundo salía corriendo a la plaza donde -realizábamos la proyección- para verlas. Acudía muchísima gente" (Lucio Migliaccio).
Para quienes no hayan vivido la época anterior a la TV y a la generalización de la radio, no resulta fácil imaginar el impacto que una propaganda de este tipo podía tener. Para una población rural desinformada, sin acceso a la radio ni a periódicos, católica practicante y con un porcentaje de analfabetismo grande, el mensaje transmitido por estas películas caló profundamente. Pensemos además que para muchas personas era la primera vez que tenían la oportunidad de ver imágenes proyectadas. La utilización de medios audiovisuales (cine) resultó determinante.

El mensaje apocalíptico en relación con la amenaza comunista, era además repetido insistentemente por los curas en los sermones dominicales, inculcando en las misas la idea de cruzada contra el comunismo (discurso que la Iglesia había utilizado para legitimar a los fascismos, como sucedió por ejemplo en España): "la guerra contra los comunistas es una guerra santa", en palabras de un cura como recordaba Lina Mainardi en la primera parte de la entrada.

Por otro lado, salvo el caso referido de utilización del cine como propaganda, la campaña electoral del 48 fue una campaña de carteles murales, como lo eran todas las de aquella época. Fue una campaña de "dialéctica mural", como la definieron los editores de la revista Nuova Storia Culturale en el artículo "'Dio ti vede Stalin no!' I manifesti della campagna elettorale del 1948":
"Inmediatamente después de la guerra los murales [carteles colocados en las paredes] representaban el medio más eficaz de producción de consenso: la radio estaba limitada a reducidos espacios sociales; los periódicos seguían siendo un privilegio para unos pocos; la televisión no existía. Las fuerzas políticas se concentraron en la pared como propaganda, capaz de llegar a los individuos y a las masas, a los analfabetos y a los intelectuales. Era una pared de dialéctica real."
En los carteles, los demócrata-cristianos recurrieron principalmente a la utilización de imágenes muy impactantes y de consignas destinadas a generar el pánico a la amenaza roja. Sorprende además que, recién derrotado el fascismo en Italia, la DC (Democracia Cristiana) lo hiciera revivir a través de un tipo de propaganda cuyo contenido era del más puro estilo del discurso fascista sobre el comunismo. Se llega al extremo de presentar a los fascistas que combatieron con los nazis en la URSS y que estaban todavía prisioneros en la Unión Soviética, como pobres e inocentes víctimas del bolchevismo, que estaban viviendo un tormento del cual el PCI era también responsable. Veamos algunos ejemplos (pincha en las imágenes para verlas en mayor tamaño):








Toda la campaña de la DC giró en torno a ese tipo de imágenes y, como explicaremos en la tercera parte, en buena medida se financió con cargo al operativo que la CIA organizó en Italia para esas elecciones. La DC distribuyó más de 5 millones de 14 modelos de carteles, además de 38 millones de copias de 23 tipos de folletos, sin contar con otros materiales impresos, innumerable cantidad de tarjetas, cintas, folletos...

Por su parte, loComités Cívicos de la Iglesia, cuya actividad estuvo financiada por el operativo de la CIA, tomando parte de esta "dialéctica mural" reforzaban el mensaje de la DC de tres formas: A) con cartelería pidiendo directamente el voto para la DC; B) con cartelería en la que, sin aludir a la DC, se hacía hincapié en la amenaza comunista; C) subrayando la obligación que los católicos tenían de abstenerse de votar a los comunistas:







En este punto, el mensaje de la Iglesia y de la Democracia Cristiana fueron coincidentes. El partido oficioso de la Iglesia Católica llegó a alcanzar niveles delirantes para provocar el pánico y el sentimiento de terror. Así, la DC llegó a difundir consignas del tipo: en los países  comunistas "Los niños envían a sus padres a la cárcel""Los niños son propiedad del Estado""La gente come a sus propios hijos", etc. (fuente: Wikipedia). Nada diferente de lo que los curas repetían a sus feligreses en las sermones dominicales; de ahí carteles tan expresivos como el del niño que escapa asustado de la hoz y el martillo, gritando "¡papá, sálvame!", o de otros por el estilo. El imaginario del comunista comeniños hoy en día a lo mejor nos hace reír y nos puede parecer hiperbólico, pero fue promocionado y funcionó en esa época (igual que lo fue, en la misma época, en la dictadura fascista de Franco).

La campaña de la Iglesia corrió a cargo de  los Comités Cívicos. Su fundador fue Luigi Gedda, un personaje muy vinculado al papa Pío XII. Se crearon poco antes de las elecciones, el 8 de febrero de 1948, pero en cuestión de semanas ya se habían organizado más de 20.000 comités locales. Esta difusión fue posible gracias al apoyo financiero del Vaticano y también a los generosos fondos que la CIA proporcionó para ello.


Luigi Gedda besa la mano del cardenal Tedeschini ante la mirada del
 cardenal Cicognani. Gedda fue el gran "fontanero" del Vaticano
 para derrotar al Frente Popular en las elecciones del 48.

Durante la época fascista, Gedda había sido señalado por la resistencia como un colaborador del régimen y, de hecho, hubo quien sostuvo (no ha llegado a probarse) que en 1938 fue uno de los 360 intelectuales y figuras públicas que apoyaron el "Manifiesto en defensa de la raza". En cualquier caso, en 1952 no dudó en proponer una alianza entre la DC, los monárquicos y los neo-fascistas del MSI para frenar a los comunistas en las elecciones municipales de Roma. Esto último de por sí es una prueba de que a Gedda no le molestaban especialmente los fascistas; al contrario: los veía como parte importante del muro de contención anticomunista.

Gedda fue el gran artífice y cerebro de la exitosa operación del Vaticano para derrotar al Frente Popular en las elecciones del 48. Los comités cívicos llegaron a formar su propio servicio de inteligencia secreta y contaban con una radio para iniciar y coordinar la movilización de sus miembros. Todo el operativo organizado por Gedda respondía tanto al requerimiento secreto de la CIA como a la preocupación que el Papa tenía acerca de la posibilidad de que el PCI conquistase la mayoría a través del Frente Popular (FDP). En la audiencia papal del 10 de enero de 1948, Pío XII declaró: "(...) se trata de una batalla decisiva, y por tanto es el momento de movilizar todas nuestras fuerzas" (Invernizzi). Gedda cumplió con creces la misión. Su libro de memorias, 10 aprile 1948, lleva por subtítulo: "Memoria inédita del artífice de la derrota del Frente Popular".

El Vaticano, a través de sus comités cívicos y de su legión de párrocos, y la DC, consiguieron crear un sentimiento de terror al comunismo recuperando, como ya dijimos, parte de la retórica fascista anticomunista. Por otra parte, la Iglesia desencadenó una agresiva y radical campaña dirigida a los creyentes, en la que no ya ser comunista, sino el mero hecho de tener amistades comunistas, leer prensa comunista, votar comunista... era un gravísimo pecado que condenaba a quien cayese en él. Votar comunista era sinónimo de apostasía, algo que atemorizó a los católicos. Meses después de las elecciones, a pesar de la victoria de la DC, el Vaticano dio cuerpo a este discurso religioso dándole rango de doctrina oficial de la Iglesia a través de un Decreto del Santo Oficio (recordemos que la Sagrada Congregación del Santo Oficio fue el nombre que se le dio a la antigua Inquisición con Pío X, en 1908): la Scomunica ai comunisti (Excomunión de los comunistas)

El decreto neo-inquisitorial Scomunica ai comunisti, fue aprobado oficialmente el 28 de junio de 1949; es decir, algo más de un año después de las elecciones. Pero tal doctrina ya se aplicaba oficiosamente con anterioridad, durante el período decisivo que termina en las elecciones del 18 de abril 1948. De manera que lo que nos permite el contenido de este decreto, es hacernos una idea del clima ideológico anticomunista creado por la Iglesia en el momento anterior a la aprobación del mismo. Italia se empapeló con carteles de difusión del dercreto, difundido también en folletos:






(Pulsar sobre las imágenes para verlas en mayor tamaño)


Traducción de uno de estos carteles:

"Aviso Sagrado 
CURIA ARZOBISPAL DE UDINEDESPUÉS DEL DECRETO DEL SANTO OFICIO CONTRA EL COMUNISMO ATEO. 
Es pecado grave: 
1º Inscribirse en el Partido Comunista.
2º Favorecerlo de cualquier forma, especialmente con el voto.
3º Leer la prensa comunista
4º Propagar la prensa comunista
Usted no podrá conseguir la absolución de este pecado si no se arrepiente y se muestra dispuesto firmemente a no cometerlo más.
Quien en confesión oculte este pecado, cometerá un sacrilegio.
Las medidas que se aplican al Partido Comunista son de aplicación a otros partidos que hacen causa común con él, y para todas aquellas asociaciones que dependen de él: Cámara del Trabajo, Frente de la Juventud Conmista Italiana, UDI (Unión de Mujeres Italianas), Federterra (1), API (Asociación de Pioneros Italianos).
Será excomulgado:
Quien inscrito o no en el Partido Comunista, admite la doctrina marxista, atea y anticristiana y la propaga, cometiendo apostasía de la Fe y no pudiendo ser absuelto por la Santa Sede."
[Nota traducción (1). "Federterra": era la "Federazione nazionale fra i lavoratori della terra", una organización sindical agraria creada en 1901.]

Insistimos en que, aunque el decreto sea posterior a las elecciones del 48, la Iglesia mantuvo ya esa postura en la campaña anticomunista que desencadenó en el período electoral. Así, por ejemplo, en los pueblos (sobre todo) se llegó a negar los sacramentos a quienes contrariaban las directrices de la Iglesia respecto a los comunistas (Camacho). Algo aparentemente anecdótico como es esto, en la sociedad rural de entonces, encorsetada en el clericalismo, tenía una fuerte repercusión social.


El éxito que tuvieron los comités cívicos de la Iglesia, se explica a partir de la difusión de este discurso apocalíptico, propagador del sentimiento de terror y miedo. El delirio hiperbólico alcanzó su máxima expresión en ese canibalismo que se decía que practicaban los comunistas con sus propios hijos. Y para los posibles incrédulos, estaba la amenaza de excomunión.

Pero la campaña de la Iglesia también tuvo otra dimensión, cargada de esperpento: es la Virgen la que le pide a los italianos que no voten a los comunistas. La propia Virgen María regresa de su más allá para manifestarse al pueblo italiano. En todo el siglo XX solo se produjeron 12 apariciones marianas reconocidas por la Iglesia. Casualmente, una de éstas -la última que se produce en Italia- tuvo lugar poco antes de las elecciones del 18 de abril 1948 (¡qué casualidad!): la aparición mariana de AscoliEn realidad se trató de varias apariciones. Entre el 3 de abril de 1948 (15 días antes de las elecciones) y el 23 de mayo, la Virgen se le apareció 25 veces a la niña Anita Federici, de 13 años, en Ascoli; durante el mismo período, también se le aparecieron ángeles en 5 ocasiones.


Aparición mariana en Ascoli, 15 días antes de celebrarse las elecciones de 1948. Multitud de fieles ante la roca en la que se manifestaba la Virgen. Fue un exitoso happening electoral de la Iglesia. Foto: galería Flickr de Orarossa.

Las apariciones de Ascoli conmovieron a los católicos italianos y provocaron un fervor desmesurado, convirtiéndose al instante en un fenómeno sociológico de masas. La Iglesia lo tuvo claro: si había alguna duda, ésta quedaba despejada por la divina intervención de la Virgen. Las apariciones de Ascoli fueron una eficaz y contundente escenificación teatral de la Iglesia para reforzar el mensaje anticomunista. Fue un exitoso happening electoral

La campaña de la Iglesia contra el Partido Comunista y el Frente Democrático Popular, no se limitó a Italia. En Estados Unidos, bajo los auspicios de la CIA, la Iglesia católica llevó a cabo una campaña paralela dirigida a la numerosa comunidad italo-americana. A través de cartas y folletos y también durante las homilías dominicales, se instó a los italo-americanos a movilizarse contra la amenaza comunista en Italia. El objetivo de esta campaña era convencer a los americanos de origen italiano para que escribiesen a sus familiares y amigos en Italia, con la finalidad de que no votasen a los comunistas y lo hiciesen a la Democracia Cristiana. A otro nivel y con la misma intención, también se organizaron actos públicos, programas de radio, etc. Para esta campaña, la CIA consiguió para la Iglesia el apoyo de estrellas de Hollywood como Frank Sinatra, Bing Crosby, Gary Cooper, etc.


*  *  *

¿Por qué un anticomunismo tan visceral?

En definitiva, la campaña del Vaticano en las elecciones de 1948 resultó decisiva en la derrota del Frente Popular. Pero, ¿se trataba realmente de una lucha ideológica de la Iglesia contra el ateísmo del que acusaban a los comunistas? Evidentemente no. Daremos dos ejemplos de cómo eso era apenas una disculpa para legitimar la estrategia anticomunista.

En primer lugar, la religión como hecho antropológico es un fenómeno muy distinto a como lo pinta la teología oficial (y esto es aplicable a cualquier religión de masas). Las personas tienen sus creencias religiosas (aquellos que las tienen, por supuesto), pero normalmente esto tiene lugar dentro de unos niveles de pragmatismo y sincretismo muy grandes, y muy alejados de los dogmas oficiales. De manera que para muchos italianos ser comunista y "ser creyente" no eran realidades incompatibles y contradictorias. La acusación de la Iglesia de que el PCI representaba la propagación del ateísmo, apenas era una disculpa para hilvanar su anticomunismo. El propio PCI era consciente de que muchos de sus votantes y militantes eran católicos, de manera que tenía cuidado en separar lo que era la crítica política a un poder reaccionario como el Vaticano y su estructura, de los marcos creenciales de las personas.


Imagen reciente (2011) de la sede de Rifondazione Comunista en Corte Nuova, Castello (Venecia). Flickr de  zacke82. Para muchos italianos, ser comunista y tener creencias religiosas no es una contradicción. En la posguerra, el Vaticano trató de presentar ambas cosas como incompatibles. La imagen es anecdótica, ya que lógicamente el pequeño altar que aparece es ajeno a Rifondazione Comunista, pero nos ha parecido una metáfora visual que ilustra esta idea de pragmatismo. 

En segundo lugar, otro ejemplo nos lo proporciona la figura de Juan XXIII (papa entre 1958 y 1963), que viene a mostrar una toma de postura por parte de la Iglesia muy distinta a la de sus predecesores y sucesores. Juan XXIII abandonó este anticomunismo para buscar un diálogo con las distintas izquierdas, pero también con los países socialistas y en especial con la URSS. No en vano incluso el Kremlin vio con satisfacción su nombramiento, viéndolo como un "genuino socialista" con "manos de campesino" (Camacho). El artífice del Concilio Vaticano II asombró a la curia, al afirmar tajantemente que la cruzada anticomunista en la que había estado envuelta la Iglesia carecía de sentido, que había sido un fracaso y que la Iglesia debía ser escrupulosamente neutral en política. El giro dado por Juan XXIII despertó la preocupación de la CIA, sobre todo después de que el papa plantease el diálogo con Nikita Krushchev.

Los dos ejemplos anteriores son una prueba de que el anticomunismo de la Iglesia en la posguerra, difícilmente nace de una contradicción raíz entre creencias religiosas y creencias políticas. Las causas debemos buscarlas en realidades materiales que tienen que ver con la Iglesia como poder económico y estructura de dominación política al servicio del capital:
  1. La Iglesia defendía su status quo alcanzado con los Pactos de Letránfirmados con el régimen fascista de Mussolini. Los Pactos de Letrán representaron la simbiosis entre el régimen fascista y la Iglesia católica. Restauraban el carácter de estado soberano del Vaticano; el estado italiano se comprometió a compensar a la Iglesia por sus pérdidas en 1870; garantizaban a la Iglesia Católica el status de religión oficial del Estado fascista y un considerable poder sobre el sistema educativo. En contrapartida, la Iglesia daba legitimidad a la dictadura y los  obispos debían jurar lealtad al Estado fascista antes de tomar el cargo. Pese a que algunos aspectos de los Pactos de Letrán fueron modificados con la reinstauración democrática, en lo sustancial la Iglesia conservó la posición de dominio político derivada del tratado firmado con Mussolini. En este sentido, la posibilidad de un gobierno de izquierdas hacía peligrar este status quo.
  2. En segundo lugar, la Iglesia estaba defendiendo sus intereses como poder económico; toma partida para defender empresas que eran prácticamente propiedad de la Santa Sede, como el caso de Italgas. Un posible gobierno de izquierdas suponía una amenaza para el tejido empresarial y financiero de la Iglesia católica.
Es en estos factores y no en otros de fundamentación estrictamente religiosa, en los que encontraremos las razones que explican el anticomunismo de la Iglesia durante el período mencionado.

La campaña de la Iglesia dio resultado y garantizó el poder durante décadas al partido oficioso del Vaticano: la Democracia Cristiana, un partido estrechamente vinculado con la Mafia y considerado como el partido político más corrupto de Europa occidental desde el final de la II Guerra Mundial.

En los años siguientes, la Iglesia continuó convirtiéndose en uno de los grandes poderes económicos del mundo. Se reflotaron empresas propiedad del Vaticano, con fondos del Plan Marshall. A través de Italgas, se hizo con el control de la principal compañía de teléfonos de Italia (Societá Finanziaria Telefonía). Como recuerda Santiago Camacho en Biografía no autorizada del Vaticano:
"El Vaticano fue, sin lugar a dudas, el mayor y más claro beneficiario del milagro económico italiano. Las empresas del Vaticano experimentaron el mismo crecimiento que el producto interior bruto del país. La Santa Sede se convirtió, además, en el principal accionista de algunos de los mayores bancos, como el Banco de Roma, Banca Commerciale Italiana, Crédito Italiano y el prestigioso Banco Ambrosiano de Milán. También se hizo con la mayor parte del accionariado de la prestigiosa Montedison y del consorcio Finsader, que incluía a la empresa automovilística Alfa Romeo. Se puede decir, sin temor a ser inexactos, que en aquella época no había sector de la economía italiana, de la hostelería a la industria textil, del comercio a la industria editorial, en el que no estuviesen presentes de forma importante las inversiones del Vaticano." 
Y, para que todo eso fuese posible, el Vaticano necesitó neutralizar la amenaza que suponía el Partido Comunista de Italia. Lo consiguió, con la inestimable colaboración de la CIA.


Publicado en


Algunas fuentes y referencias
CNN: "Entrevista a F. Mark Wyatt" (en inglés). Archivo on line de la CNN. Vigente 4-11-2014.
Camacho, Santiago: "Haciendo balance. El Vaticano y la posguerra", en Biografía no autorizada del Vaticano. Sept. 2005, on line en www.bibliotecapleyades.net. Vigente 1-11-2014.
Caretto, Ennio"CIA 1947: 'Piano 'San Marino' contro il PCI. Fondi segreti e un ponte aereo dovevano influenzare il voto", en Corriere della Sera11 agosto 2007, disponible en L'Archivio storico del periódico. Vigente 4-11-2014.
Invernizzi, Marco: "18 aprile 1948. Memorie inedite dell’artefice della sconfitta del Fronte Popolare", en alleanzacattolica.org
Nuova Storia Culturale (editores):   "'Dio ti vede Stalin no!' I manifesti della campagna elettorale del 1948", en Nuova Storia Culturale, 14 febrero 2011. Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Génova. Vigente en fecha publicación de la entrada.
Rotunno, Simone: "Dal pulpito alle urne, e don Tito portò al trionfo la DC", en diario La Provincia, 8-4-2010. En italiano. Se trata de una síntesis de la tesi di laurea presentada en la Università degli Studi di Milano con el título La campagna elettorale del 1948 in un paese della Provincia di Como: Orsenigo.


Partes anteriores y posteriores de esta entrada

Entradas relacionadas





Apéndice 1
Vídeo divulgativo de 5 minutos. Hemos elaborado un vídeo de apenas cinco minutos, con un carácter muy divulgativo sobre el tema. Es un material muy simple, pero tal era nuestra intención:

Nota: no podemos enlazar desde Youtube el vídeo porque Google bloquea esta posibilidad, al haber utilizado un fragmento de la BSO de El Padrino. Puedes acceder a un mejor visionado desde nuestro canal en Youtube: 
https://www.youtube.com/watch?v=0AijyZAgfQs&feature=youtu.be
Si lo visualizas desde Youtube, la publicidad que aparece al comienzo, es el "castigo" que Google impone por usar el fragmento musical mencionado, protegido por derechos de autor. Lo sentimos, pero no es algo que podamos evitar.


Apéndice 2
Fragmentos seleccionados de "Haciendo balance. El Vaticano y la posguerra", de Santiago Camacho: 

Tras la Segunda Guerra Mundial, el panorama político italiano se vio marcado por la importantísima influencia que adquirió el Partido Comunista. Esta circunstancia amenazó la situación de privilegio que hasta entonces había tenido el Vaticano, que defendió sus intereses con la ayuda de dos aliados muy poderosos: la recién creada Central de Inteligencia Americana (ClA) y el Partido Demócrata-cristiano, estrechamente vinculado con la Mafia

(...) La principal preocupación de Pío XII durante la posguerra fue mantener ese statu quo [adquirido durante el régimen fascista] y que los acuerdos de Letrán —y con ellos la soberanía de la Santa Sede— permanecieran intactos (...)

Los democratacristianos, los comunistas y los socialistas se convirtieron en los principales partidos políticos del país. Los comunistas habían desempeñado un importantísimo papel en la resistencia, y un eventual gobierno de este signo era la única preocupación del Vaticano en cuanto a una posible variación del Tratado de Letrán. 

La amenaza roja

Los comunistas italianos eran fuertes y no sentían especial cariño hacia el Vaticano. (...) En las elecciones de 1948 se perfilaba como el gran favorito para alzarse con el triunfo.

[Palmiro Togliatti] Orador excepcional, hablaba de convertir Italia en la nación de los trabajadores y daba esperanza a un pueblo castigado por la pobreza. Togliatti, que había participado en los gobiernos de concentración nacional previos a la instauración de la república, no sólo suponía un peligro para los intereses diplomáticos del Vaticano en Italia, sino también para los económicos, ya que abogaba por la nacionalización de las empresas del Instituto de Reconstrucción Industrial, en las que la Santa Sede tenía importantes inversiones. Además, existía un peligro añadido: el gran número de armas que habían quedado en manos de los antiguos partisanos y que daban a los comunistas un poder que no tenían otras formaciones políticas.
 Palmiro Togliatti, Secretario General del Partido Comunista Italiano (PCI)

En la nueva Italia, con una más que endeble tradición democrática, el Vaticano iba a tener una influencia decisiva en muchos aspectos políticos. Para empezar, Bernardino Nogara, a través de una agencia denominada Acción Católica, dirigida por el doctor Luigi Gedda —uno de los enlaces, junto al cardenal Spellman, entre la CÍA y la Santa Sede—, se encargó de que a la Democracia Cristiana no le faltaran fondos gracias a una financiación procedente de las arcas de la Santa Sede. Claro que siendo el más importante, el Vaticano no era, ni mucho menos, el único mecenas de Acción Católica. 

Tanto o más que el papa, el gobierno de Estados Unidos estaba preocupado por el relevante papel del Partido Comunista en la vida política italiana (...). Sabiendo que la Democracia Cristiana era la única baza viable que podían interponer para evitar el eventual ascenso de los comunistas al poder, el gobierno estadounidense envió importantes remesas económicas a Acción Católica. Todo este apoyo, más una campaña de reclutamiento casa por casa, se tradujo en que Acción Católica alcanzase en poco tiempo los cinco millones de afiliados.

Hollywood y los caballeros de Malta.

Mientras, en Estados Unidos la Iglesia católica comenzó una campaña mediante panfletos y homilías dictadas desde los púlpitos en las que se urgía a los italoamericanos a que aconsejasen a sus familiares en Italia que votaran en contra de los comunistas. La campaña democratacristiana contó con el apoyo de celebridades de Hollywood como Frank Sinatra, Bing Crosby o Gary Cooper, que, a través de la radio, pedían abiertamente el voto para el partido de Alcide de Gasperi. 

James Jesus Angleton, "El Padrino" de la CIA en Italia
En este empeño también colaboraron los servicios de inteligencia estadounidenses, primero la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) y después, tras la desaparición de este organismo, la CÍA. El papa Pío XII y varios miembros de la curia pidieron a James Jesús Angleton, jefe de la oficina romana de la OSS, que colaborara con la cruzada anticomunista de la Iglesia y la Democracia Cristiana. Angleton, católico practicante, usó todos los recursos a su alcance para favorecer al partido de la Iglesia. Además, se le había concedido acceso pleno y directo al incomparable servicio de información con que contaba el Vaticano en Italia. Cada párroco y sacerdote informaba sobre las actividades de los comunistas en sus respectivas parroquias. El Vaticano evaluaba la información, se la pasaba a Angleton y éste la enviaba puntualmente a Washington

Durante los siguientes años, una gran cantidad de dinero procedente de los fondos reservados del gobierno norteamericano fue canalizada hacia la Santa Sede bajo el epígrafe de «consolidación de actividades anticomunistas en Europa occidental». Esta operación se realizó gracias a la intermediación del cardenal Francis Spellman, que ya había actuado durante la guerra como mediador entre el Vaticano y la Casa Blanca, en especial durante una infructuosa negociación para evitar el bombardeo de Roma. A petición de los estadounidenses, hizo especial hincapié en que toda la operación estuviera presidida por el mayor de los secretos, ya que la carrera política del presidente Harry Truman podría verse seriamente afectada si en Estados Unidos se supiera que había financiado al Vaticano. 

No es de extrañar que Angleton terminara recibiendo una condecoración de la Orden de Malta por los servicios prestados al catolicismo. Cabe señalar la estrecha relación que tradicional mente ha habido entre la Orden de Malta y la CÍA, habiendo sido algunos de los más altos directivos de la segunda miembros de la primera. Los directores de la CÍA John McCone y William Casey fueron caballeros de Malta. Al también director de la agencia William Coiby se le ofreció en su día ser caballero, honor que declinó. 

(...)  En la actualidad, la orden ocupa un discreto edificio en el Vaticano, admite damas al igual que caballeros y ha adoptado el nombre de Soberana Orden Militar de Malta. Durante los siglos XXy XXI, la Orden de Malta ha aglutinado a algunos de los personajes más influyentes de la historia reciente: Franz von Papen, que convenció al presidente Hindenburg de que dimitiera, convirtiendo a Hitler en dirigente de Alemania; el general Reinhard Gehlen, una de las piezas clave de los servicios de inteligencia del Tercer Reich, colaborador indispensable en la creación de la CÍA tras la Segunda Guerra Mundial y director de los servicios de inteligencia de la República Federal de Alemania; el general Alexander Haig, uno de los principales diseñadores de la política exterior estadounidense durante las administraciones de Richard Nixon y Ronald Reagan; Alexander de Marenches, antiguo jefe de los servicios de inteligencia franceses; Otto von Habsburg, uno de los miembros más influyentes de la nobleza europea; Licio Gelli, Roberto Calvi y Michele Sindona, tres personajes clave en la historia reciente de la Santa Sede de los que se hablará en los próximos capítulos. 

Entre sus miembros se cuenta también su majestad el rey don Juan Carlos de Borbón y muchos representantes de la nobleza española, como Hugo O'Donnell, conde de Lucena, empresarios como Giovanni Agnelli o políticos como Valéry Giscard d'Estaing. 
(...)

La alta mafia

En Italia, el ataque al comunismo desde los púlpitos fue mucho más virulento. Se dijo a los feligreses que votar a los comunistas suponía estar en pecado mortal, que era incompatible con la condición de católico e incluso se llegó a negar los sacramentos a quienes no atendiesen las directrices de la Iglesia en este sentido. 

Mucho más grave fue la alianza en Sicilia entre la Democracia Cristiana y la mafia, una unión que comenzó a írseles de las manos a los políticos en el momento en que los mafiosos empezaron a hablar el lenguaje que mejor dominaban: el de las pistolas. Cuando los comunistas ganaron las elecciones en Portella della Ginestra, los mafiosos Salvatore Giuliano y Gaspare Pisciotta lideraron un grupo de asesinos cuya misión era dejar bien clara su opinión sobre los resultados electorales. El balance fue una docena de muertos y más de cincuenta heridos. Las elecciones tuvieron que repetirse y, esta vez sí, la Democracia Cristiana se alzó con una más que holgada victoria. Años después, cuando Pisciotta declaraba ante los tribunales, dijo a propósito de la masacre: «Éramos un solo cuerpo: bandidos, policía y mafia, como Padre, Hijo y Espíritu Santo».

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, la mafia se había convertido en un Estado dentro del Estado. Sus tentáculos ya no abarcaban sólo Sicilia, sino casi toda la estructura económica de Italia, y de usar escopetas de cañón recortado pasaron a disponer de un armamento más expeditivo: revólveres del calibre 357 Magnum, fusiles lanzagranadas, bazukas y cargas explosivas. 

La alianza con la Democracia Cristiana supuso un verdadero salto de gigante para los mafiosos, a los que se les abrían las puertas de esferas de poder hasta el momento inalcanzables e impensables para ellos. Esto no quiere decir que ni el Vaticano ni los democratacristianos apoyaran o estuvieran a favor de los métodos mafiosos, pero sí que comprendían que en Sicilia o colaborabas con la mafia o cualquier pretensión de hacer negocios o política resultaba vana. Fue así como nació la que sería conocida como Alta Mafia o Mafia Política. Llegó un momento en que toda el ala derecha de la Democracia Cristiana estuvo dominada por políticos vinculados con esta organización, una situación que llevó no sólo a la corrupción de la vida política italiana, sino también a la infiltración en la industria y la banca de toda una generación de hombres con flamantes expedientes académicos y fuertes conexiones con la mafia que acabaron por llegar hasta la Santa Sede. 

Poco antes de las elecciones de 1948 se convocó, a iniciativa del cardenal Montini, una multitudinaria manifestación que reunió a cientos de miles de católicos en la plaza de San Pedro. Los cronistas de la época narran que la multitud se extendía por via Conciliazione y llegaba hasta la otra orilla del Tíber, al igual que las inmensas colas de fieles que se congregaron en su día para dar el último adiós a Juan Pablo II. Pío XII, más que un discurso o un mensaje pastoral, pronunció una verdadera arenga, más propia de las cruzadas que de la víspera de unas elecciones. Sus palabras llegaron a toda Italia a través de la radio

Afortunadamente para la Santa Sede, la campaña anticomunista fue un clamoroso éxito y la Democracia Cristiana, bajo la dirección de Alcide de Gasperi, dio la vuelta a todos los pronósticos y accedió al gobierno en 1948, convirtiéndose Togliatti en el líder de la oposición. Giulio Andreotti hablaba de como la victoria había sobrepasado con mucho las expectativas de los propios socialdemócratas: «La victoria fue mucho mayor de lo que esperábamos. Fue la única vez que nosotros, los democratacristianos, tuvimos mayoría absoluta en el Parlamento». La CÍA también sacó sus propias conclusiones de la victoria electoral: «Bien, fue muy gratificante —explica el antiguo agente de la CÍA Mark Wyatt—. Desconocíamos en aquel tiempo que habíamos llevado a cabo la primera acción política, el primer programa encubierto de acción política en la historia de la inteligencia norteamericana, al que seguirían muchos, muchos más».  (...)

[De Santiago Camacho: "Haciendo balance. El Vaticano y la posguerra", en Biografía no autorizada del Vaticano. Sept. 2005, on line en www.bibliotecapleyades.net. Vigente 1-11-2014].

martes, 4 de noviembre de 2014

La campaña de EEUU y del Vaticano contra el PCI en las decisivas elecciones de 1948 (1 de 3).



Cartel del PCI en 1946 (referéndum)


"En aquella época yo era católica practicante y asistía a misa rigurosamente. Un domingo fui a la Iglesia. El sacerdote estaba predicando desde el púlpito y dijo una frase que me dejó una profunda huella en ese momento. Dijo que la guerra contra los comunistas era una guerra santa"
(Lina Mainardi)



En 1948, el Partido Comunista Italiano (PCI) acariciaba la posibilidad de conseguir el gobierno en Italia. El proletariado organizado se disponía a "asaltar el cielo". Estados Unidos y el Vaticano se movilizaron para impedirlo. Dedicamos esta entrada, en dos partes, a recordar lo sucedido. Hagamos Historia...


1. Introducción. El PCI en la Italia de la post-guerra.

El Partido Comunista Italiano (PCI) sin duda fue el gran partido comunista de la Europa occidental. Fue creado en 1921, en plena onda expansiva de optimismo proletario provocada por la revolución bolchevique, de la mano de Amadeo Bordiga y del mítico Antonio Gramsci (una de las grandes figuras del movimiento comunista en el mundo). Eran tiempos difíciles y de dura lucha de clases. Apenas cuatro años después, en 1925, no solo fue ilegalizado por el régimen fascista de Mussolini, sino que sus militantes comenzaron a ser perseguidos, encarcelados y asesinados, lo que les obligó a pasar a la clandestinidad.

Partisano de la resistencia italiana,
 Florencia 1944. Fuente: Wikipedia,
tomada de 
 Imperial War Museums
Pese a todo, el partido no dejó de crecer. Más tarde, curtidos en la lucha clandestina, cientos de miles de militantes comunistas combatieron con la resistencia italiana al comenzar la guerra. Podemos decir que la resistencia partisana italiana en buena medida estuvo protagonizada por los comunistas del PCI sobre todo, igual que ocurrió en los Balcanes y en Grecia con los comunistas yugoslavos y griegos respectivamente (en Francia, ideológicamente la resistencia fue más heterogénea).

A pesar del duro golpe que supuso la muerte de Gramsci (encarcelado en 1927, enfermó durante su estancia en la cárcel, muriendo en 1937), el PCI encontró en Palmiro Togliatti un digno sucesor y un líder que supo dirigir al partido e incrementar su condición de gran organización de masas. Al acabar la guerra el PCI tenía casi 2 millones de afiliados y aparecía como el gran partido político de la reinstaurada democracia italiana, con un apoyo social  ganado a pulso entre otras muchas cosas por su papel en la resistencia anti-fascista. Contaba además con una poderosa estructura organizativa por todo el país, con cuadros políticos muy preparados capaces de movilizar a las masas. Esto provocó el miedo en el gobierno estadounidense, que consideraba por un lado un riesgo de que Italia se encaminase democráticamente hacia el Socialismo; y por otro, un hándicap para la incorporación del país transalpino a la alianza occidental que se estaba creando. 

Lo que se generará a partir de ahí es una confluencia de intereses en torno al anticomunismo: EEUU por un lado, el Vaticano y las fuerzas políticas de la derecha por otro lado, dominadas estas últimas por la Democracia Cristiana. Después de 1948, el PSI (los socialistas italianos) se uniría a esta alianza contra el PCI, en un empeño permanente de impedir que los comunistas accedieran al gobierno.

En efecto, aunque inicialmente el PCI entró en el gobierno de unidad nacional creado tras la derrota del fascismo, fue expulsado del mismo en 1947, al ser visto como una amenaza para la incorporación italiana en la futura OTAN. Con esto se llega a las elecciones de 1948, en las que el PCI tenía muchas expectativas. Además, de cara a estas elecciones, el PCI había conseguido formar un frente popular con los socialistas y otras fuerzas de izquierdas (la última vez en la que el PSI aceptó la unidad de la izquierda, ya que posteriormente seguiría un rumbo muy sistémico y otanista, con una orientación claramente pro-estadounidense).

Hace algún tiempo, nuestro compañero Manuel G. publicó una serie de entradas en este blog sobre la política italiana, con el título "Historia política de la República Italiana". Podéis consultarlas pulsando en los siguientes enlaces (especialmente la primera y segunda partes dedicadas a este período):
  1. 1ª parte: antecedentes hasta la proclamación de la I República.
  2. 2ª parte: hasta el Centro-Sinistra.
  3. 3ª parte: hasta el asesinato de Aldo Moro y sus consecuencias.
  4. 4ª parte: desde el asesinato de Aldo Moro hasta el final de la I República.
  5. 5ª parte: la II República Italiana.
Así pues, tenemos que en 1948 tiene lugar una fuerte movilización de los Estados Unidos y del Vaticano para frenar al Partido Comunista de Italia. La Iglesia Católica, que no había tenido pudor en apoyar a los fascismos, tuvo un papel clave con la campaña anticomunista que desencadenó ese año.


2. Italia 1948: la CIA y el Vaticano se implican en las elecciones para impedir la victoria del Partido Comunista (PCI) 


Nota sobre el vídeo: reedición nuestra del vídeo del canal de Stefano Barbosa en Youtube, Nuestra edición modifica los textos iniciales y finales, añadiendo también el apartado musical e imágenes

Transcripción del vídeo anterior

Pero además de hacer el bien, Washington preparaba otras tácticas. En el año 1948, el Partido Comunista dirigido por Togliatti dominaba el Frente Popular, de ideología izquierdista. El gobierno estaba en manos de los cristiano-demócratas. En Abril, las primeras elecciones generales desde la guerra, despertaron las expectativas de una victoria comunista en las urnas.
"Yo me esperaba que el Frente Popular, en el que estaban reunidos todos los partidos de la izquierda, ganara las elecciones. Estos partidos tuvieron que unirse para contrarrestar a los cristiano-demócratas y a las fuerzas de la derecha"  (Giuseppe Mainardi, comunista italiano)
Algunos italianos temían una victoria comunista: 
"Estas elecciones podían haber sido críticas porque dependiendo del resultado situarían a Italia en un extremo del mundo o en el otro. En primer lugar, creo que hubiera sido una grave tragedia para Italia, para Europa, para el Mediterráneo, y que hubiera representado un grave contratiempo para los Estados Unidos" (Giovanni Agnelli, Presidente de la FIAT)
En los Estados Unidos se orquestó una campaña para persuadir a los italo-americanos de que escribieran a sus familiares pidiéndoles que no votaran a los comunistas. Se enviaron unos 10 millones de cartas. 

También la Iglesia orquestó una poderosa campaña contra el comunismo:
"Al papa Pío XII le preocupaba el Partido Comunista, y no tanto su actitud política como su doctrina. Como papa que era, Pío XII tenía que interesarse por lo que estaba ocurriendo en Italia en esos momentos" (Padre Lucio Migliaccio, Comités Cívicos de la Iglesia)
Se creó una red de comités electorales. Trabajaron paralelamente a la organización de la Iglesia Católica, pero en estrecha relación con ella: 
"Puedo decir que todos los partidos envidiaban nuestra estructura electoral y en especial nuestros carteles electorales. En las zonas rurales no había cines (era algo impensable en aquella época), así  que tuvimos una idea. Enviamos algunos camiones a ciudades y pueblos para que proyectaran películas por la noche. Eran películas de campañas electorales y todo el mundo salía corriendo a la plaza donde -realizábamos la proyección- para verlas. Acudía muchísima gente." (Padre Lucio Migliaccio, Comités Cívicos de la Iglesia)
"Pusieron en marcha esa tremenda campaña contra la izquierda, contra los comunistas, contra los socialistas, y dijeron las mentiras más terribles sobre ellos. La Iglesia influyó decisivamente sobre la población, porque el 90% de los italianos eran católicos y miembros de la Iglesia"  (Giuseppe Mainardi, comunista italiano)  
"En aquella época yo era católica practicante y asistía a misa rigurosamente; nunca faltaba. Un domingo fui a la Iglesia. El sacerdote estaba predicando desde el púlpito y dijo una frase que me dejó una profunda huella en ese momento. Todavía la recuerdo. Dijo que la guerra contra los comunistas era una guerra santa." (Lina Mainardi, novia de un comunista italiano)
El papa Pío XII y la Iglesia Católica habían apoyado a los fascistas durante las décadas en que estos permanecieron en el gobierno. Pero el Vaticano se oponía totalmente al comunismo. Pocos días antes de las elecciones Pío XII excomulgó a muchos miembros del Partido Comunista.
"Esa noticia me entristeció profundamente. Para empezar, sucedía que en aquellos momentos yo estaba prometida a mi novio. Nos íbamos a casar al año siguiente y eso significaba que no podríamos hacerlo por al Iglesia" (Lina Mainardi, novia de un comunista italiano)
"El papa Pío XII nos excomulgó a los comunistas y a los amigos de los comunistas" (Giuseppe Mainardi, comunista italiano)  
"Como no podía casarme en la iglesia, tampoco podía casarme con un vestido blanco, ni tener todas esas flores, ni los músicos... Mi tío, que había sido como un padre para mí desde que era una niña, ni siquiera podría llevarme al altar. Por no mencionar que como católica creía que mi matrimonio tenía que ser bendecido por el sacerdote, representante de Cristo sobre la Tierra. Esas eran mis creencias." (Lina Mainardi, novia de un comunista italiano)
"Ya saben que Pío XII en uno de sus discursos dijo: o se está con Cristo o se está contra él. Y el Partido Comunista estaba contra Cristo, eran claramente ateos, así que era deber del papa y de la Iglesia proteger a su pueblo, y la única medida que la Iglesia tomó al respecto fue organizar todos los movimientos cristianos para oponerse al Partido Comunista" (Padre Lucio Migliaccio, Comités Cívicos de la Iglesia)
El 18 de abril de 1948 Italia se congregó ante las urnas. Los demócrata-cristianos obtuvieron una victoria aplastante. Italia seguiría siendo miembro de la alianza occidental. El porcentaje de votos que obtuvieron los comunistas fue de casi la mitad.

(Continúa en la 2ª parte. Pulsa para acceder)
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Reproducción del texto: por favor, incluye también lo siguiente, con el hipervínculo:
Fuente: publicado en el blog del viejo topo




Accede a las dos partes siguientes pulsando en los enlaces:

sábado, 1 de noviembre de 2014

La mujer árabe en la mirada de Boushra al-Moutawakel, fotógrafa yemení.


Fotografía de la yemení Boushra al-Moutawakel 


Mujeres, árabes y fotógrafas.

Boushra al-Moutawakel
Cuando se habla de mujeres fotógrafas árabes (1) que han alcanzado cierto grado de popularidad y de reconocimiento profesional, es frecuente que estemos hablando de mujeres que están bastante integradas en la cultura occidental; normalmente porque llevan tiempo viviendo en países occidentales. Esto obviamente se va a reflejar en su mirada artística y, aunque mantengan el exotismo temático que supone fotografiar motivos árabes, en términos culturales su fotografía no es tan distinta a la que pueden realizar sus colegas femeninos del mundo anglosajón por ejemplo. Son los casos (citando ejemplos de las más conocidas) de la iraquí Al-Ani Jananne y de la egipcia Nermine Hammam, ambas residentes desde muy jóvenes en RU; también de la libanesa Rania Matar, de la jordana Tanya Habjouqa y de la marroquí Lalla Essaydi, las tres residentes en EE.UU. también desde muy jóvenes.

Sin embargo, entre las mujeres fotógrafas árabes que disfrutan de reconocimiento profesional y artístico, hay otras que han optado por vivir en sus países de origen. Son los casos de la palestina Rula Halawani y de la protagonista de esta entrada: la yemení Boushra al-Moutawakel (2). Este hecho sin duda aporta un plus de interés a su trabajo, en tanto implica una mirada más local, más desde parámetros emic como dirían los antropólogos (3). Y también quizás estén más conectadas y/o familiarizadas con la tradición del feminismo islámico, lo que por ejemplo viene a mostrarse en el discurso narrativo con el que Boushra al-Moutawakel reflexiona sobre su propia obra.

Notas de introduccion. 
(1) Conviene recordar también que existe un grupo de mujeres fotógrafas iraníes de reconocido prestigio internacional (como por ejemplo Gohar DashtiNewsha TavakolianShirin Neshat y Shadi Ghadirian), pero no olvidemos que los iraníes no son árabes y que aquí nos referimos exclusivamente a mujeres árabes.
(2) Un caso peculiar es el de Rana El Nemr, nacida en Alemania (Hanover, 1974) y educada es ese país, aunque vive y ejerce su profesión en El Cairo, Egipto.
(3) Con frecuencia en la Antropología se distingue entre el punto de vista etic (el del antropólogo o científico, una perspectiva exterior a la cultura estudiada) y el punto de vista emic (aquel que corresponde con la perspectiva del nativo, la visión del que pertenece a la cultura considerada).



Boushra al-Moutawakel (Sana'a, Yemen, 1969)

Boushra al-Moutawakel es yemení. Nació en Sana'a, capital de Yemen, la misma ciudad en la que vive y trabaja actualmente. Completó su formación marchando a Estados Unidos, donde estudió Comercio Internacional en Washington. Sin embargo su estancia en América le acabaría abriendo un camino no previsto, ya que estando allí empezó a interesarse por la fotografía como forma de expresión y comunicación. Regresó a su país y en 1996 se convirtió en miembro y fundadora del colectivo Al-Alhaqa, clave para el desarrollo de contactos con colegas de otros países. Tres años después, en 1999, fue galardonada como la primera mujer fotógrafo yemení por la University of Sana’a. Boushra al-Moutawakel es hoy una fotógrafa de prestigio cuya obra que goza del reconocimiento internacional. Entre los diversos medios de comunicación que han publicado sus trabajos, figura el británico The Guardian. El hecho de que algunas de sus obras hayan sido adquiridas por el British Museum de Londres, constata ese reconocimiento mencionado. [Reseña basada en la información que sobre la autora nos proporciona getxophoto.com].

Desde 1998 ha sido una fotógrafa a tiempo completo con  gran cantidad de proyectos que se han centrado, principalmente, en las interpretaciones sociales de la cultura en el Yemen.  Lleva trabajando  más de diez años en la representación de las mujeres. Uno de sus proyectos a largo plazo es la serie Hijab. En esta serie, que consta de varias sub-series, explora las mujeres y el velo que llevan. El velo se ha convertido en un icono para Occidente de la represión. Sin embargo Boushra Almutawakel quiere hacer hincapié en que bajo el velo, las mujeres son individuales y variadas, y las razones para el uso del velo varían enormemente. Boushra combate tanto los prejuicios del mundo occidental como el extremismo islámico en el mundo árabe. (...) Según su opinión: “Hay algo mucho más grande que el velo de la opresión, como no tener el derecho de ir a la escuela, verse obligada a casarse o  no tener derecho a la justicia. En los países occidentales, hay demasiada presión sobre las mujeres para tener un aire eternamente joven,  ser guapa y delgada. Es también una opresión  que aumenta la inseguridad de las mujeres. ¿No es esto una forma de opresión en nombre de la libertad?”, nos dice Boushra Almutawakel. Como mujer, artista y velada a veces, trata de mostrar imágenes que juegan con los géneros, los códigos, las culturas,  el humor y la política.
Fuente: Daphnee Denis, "Desvelando la experiencia de una mujer árabe con un pañuelo en la cabeza", en Behold:
Hay muchas cosas que a la fotógrafa yemení Boushra Almutawakel le gustan de llevar pañuelo en la cabeza. Lo ve como parte de su cultura y, a veces, como una protección en su país ultraconservador. Pero también hay muchos aspectos del hijab (pañuelo) que no le interesan. No puede oír bien cuando lleva velo, le molesta no ver las bocas de las mujeres cuando visten el más conservador niqab, un velo que lo cubre todo menos los ojos. No solo hay una forma de mirar la manera en que las mujeres se cubren en el mundo árabe, y por ello Almutawakel decidió representar el velo desde muchos ángulos diferentes. En su serie hijab lleva al espectador a un viaje visual a través de los diferentes matices de lo que significa vestir con velo. "Quiero tener cuidado de no alimentar el estereotipo, las imágenes negativas más extendidas que representan el hijab / velo en los medios de comunicación occidentales. Sobre todo la idea de que la mayoría, o todas las mujeres que visten el hijab / velo, son débiles, están oprimidas, son ignorantes y atrasadas", explicó Almutawakel. Sus fotografías cuestionan el lugar de género de una manera más sutil, a menudo juguetona, desafiando las expectativas de la gente.Sin embargo, la forma en que Almutawakel fuerza los límites no divierte a todos. "Algunos hombres – incluso algunos hombres educados en Occidente – no le ven el sentido del humor a ¿Qué pasa si", explicó Almutawakel por correo electrónico. "Algunos de ellos me preguntó si yo apoyaba la idea de que los hombres usasen el velo en lugar de las mujeres". El último proyecto de Almutawakel para la serie hijab muestra cómo la ropa tradicional de los hombres puede ser similar al de las mujeres en el Medio Oriente. Sus fotografías muestran a una mujer vestida con trajes masculinos largos y sueltos que también cubren la cabeza.Al ofrecer diferentes maneras de ver el hijab, Almutawakel transmite un cuadro general – una imagen que más allá del blanco y negro.
Fuente: getxophoto.com:
 "Se necesita un coraje innegable para que una mujer yemení afirme enérgicamente su feroz oposición a la forma en que los fundamentalistas musulmanes hacen que las mujeres desaparezcan completamente. Esta negación, que se muestra en diferentes etapas, se convierte en una fábula cruel que hiere en lo más vivo, con su refinada llamada de atención, una especie de denuncia simbólica enraizada en la sola lógica de las imágenes. En La Serie Hijab: La madre, la hija y la muñeca, los colores se funden en negro poco a poco, en la medida en que los tres personajes son obligadas a llevar el velo oscuro que progresivamente se las traga. Lo que queda, aunque no sabemos lo que expresan, son tres pares de ojos detrás de la pequeña abertura. La Serie Hijab: ¿Qué pasa si ... propone una inversión, si no de los roles, al menos de las apariencias. El hombre vestido de blanco; la mujer de negro, cuyas manos ni siquiera se pueden ver. Posteriormente en la secuencia, el hombre está vestido con el traje negro de su mujer, una prenda que le envuelve cada vez más y, al final de este breve cuento en blanco y negro, él ha perdido la expresión de sus manos y ve a través de la ranura del velo como el pelo, la cara y las manos de su esposa se revelan gradualmente. Este toque de humor desdramatiza una declaración que, sin embargo, no pierde nada de su poder."
Fuente: Crash Magazine Online:
Boushra al-Moutawakel, una fotógrafa yemení, busca provocar la discusión sobre las normas sociales y cuestionar las formas en que las personas y las culturas se juzgan entre sí.Sus retratos estilizados, en su mayoría de mujeres de Oriente Medio, desafían la opinión sostenida por muchos en Occidente según la cual el velo es un símbolo de la opresión. La cuestión de la identidad es fundamental en su trabajo.A pesar de que es escéptica de que los velos oculten completamente a la persona, Boushra al-Moutawakel dibuja similitudes con la forma en que algunas mujeres se esconden detrás del maquillaje pesado: en ambos casos, una mujer se esconde detrás de una máscara social, a menudo por su propia comodidad.


Boushra al-Moutawakel: "Disappearing Females".
Se trata de una de la sobras más conocidas y populares
 de la serie Hijab.

Boushra al-Moutawakel: detalle de "Disappearing Females".

Boushra al-Moutawakel: detalle de "Disappearing Females".

Boushra al-Moutawakel: detalle de "Disappearing Females".


Boushra al-Moutawakel: "What if". Otra de las composiciones de su serie Hijab. En este caso, la autora juega con la idea de inversión.

De nuevo en esta obra Boushra al-Moutawakel juega con la
 idea de inversión: una mujer yemení posa con atuendo masculino.


Boushra al-Moutawakel: "Eye Motion", de la serie Hijab.




"Women In Black". Reportaje-entrevista a Boushra Almutawakel, en Youtube. 


Breaking Through Your Fears: Boushra Al-Mutawakel at TEDxSanaa


Referencias:
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La fotografía en el blog del viejo topo:
Para acceder a todas las entradas especialmente centradas en el trabajo fotográfico, en la parte inferior en la nube de etiquetas puedes pulsar "Fotografía" y también "miscelánea fotográfica"

jueves, 30 de octubre de 2014

Contra la izquierda intelectual postmoderna: E.P. Thompson, la centralidad política de la clase y la izquierda académica actual.


Lucha de clases. Mural del mexicano Diego Rivera, representando a Marx dirigiéndose al proletariado. Ciudad de Mexico, Palacio Nacional.




¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957), El gatopardo.


Introducción del blog

El auge del partido Podemos y el freno del tímido avance ideológico que se estaba dando en la izquierda, mismo también el titubeo ideológico de algunos sectores de Izquierda Unida, hacen que la reflexión sobre la arquitectura conceptual básica que ha dado razón de ser a la izquierda, adquiera una especial urgencia. Especialmente un grupo de académicos, vinculados la mayoría a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, con apoyo de la industria mediática controlada por el capital, ha promocionado un exitoso discurso, caracterizado por el abandono de esa arquitectura conceptual. El concepto de clase deja lugar a la vaporosa e interclasista idea de ciudadanía; la dicotomía explotadores vs. explotados da paso a una contraposición moralista carente de rigor empírico: la gente decente frente a los que no son decentes. Mismo se llega a coquetear con un axioma que desde siempre ha sido una espina dorsal en el discurso de los fascismos y populismos: "no somos ni de derechas ni de izquierdas". Todo ello pretende legitimarse en aras de una mal entendida pedagogía política; niego que en ello exista algo de la necesaria didáctica social.

Sobre ese nuevo escenario, cuidadosamente cultivado por ciertos medios que -no olvidemos- defienden los intereses del capital, se entierra la lucha de clases en aras de un interclasismo que promete el regreso a una nueva arcadia capitalista, a la que sin duda se bautizará con algún eufemismo para seguir evitando utilizar el término "capitalismo".

No es la primera vez que los académicos desempeñan un rol relevante como bomberos sistémicos. Durante la Transición demostraron todo su saber hacer como fontaneros intelectuales al servicio del PSOE. El caso es que el papel que están desempeñado de nuevo ciertos académicos vinculados ahora a Podemos, convierte en una lectura muy de actualidad un artículo publicado en inglés por Ellen Meiksins Wood hace un año en Solidarity; artículo que en las mismas fechas tradujo y publicó en castellano la revista Sin Permiso, de donde hemos tomado el texto que reproducimos más abajo.

Ellen Meiksins Wood hace una crítica a la deriva ideológica de la izquierda académica, a la que acusa de reforzar la "construcción neoliberal del universo social". Crítica que le permite a su vez reivindicar la posición intelectual y académica de E.P. Thompson y de su análisis del capitalismo.

En torno a E.P. Thompson

E.P. Thompson
El británico Edward Palmer Thompson (1924-1993) fue de los historiadores marxistas más importantes del s. XX. Militante del Partido Comunista británico, en 1946 formó el llamado Grupo de Cambridge, constituido por historiadores miembros o simpatizantes del Partido Comunista, entre los que figuraba otro "grande": Eric Hobsbawm.

Es preciso distinguir el Thompson historiador del Thompson político-activista. Como historiador, su trayectoria es indiscutible y de un valor fuera de dudas. No ocurre lo mismo con aquello que tiene que ver con la evolución de su posicionamiento político. Thompson abandonó el Partido Comunista en 1956 y a partir de ahí adoptó una postura que en líneas generales puede ser calificada de anti-soviética o, cuando menos, de una hostilidad muy marcada hacia la URSS. Tanto que llega ser incluso colocado baja la sospecha de colaborar con el imperialismo. Esto último es agua pasada y lo que nos interesa, por su vigencia, es sobre todo ese otro Thompson historiador y teórico del marxismo.



*   *   *

E.P. Thompson, la centralidad política de la clase y la izquierda académica actual.
Ellen Meiksins Wood
“Estos nuevos guerreros no clasistas de cierta izquierda académica actual aceptan en la práctica la construcción neoliberal del universo social. Tampoco para ellos hay clases o política de clases; simplemente, un mundo postmoderno en el que la fragmentación, la diversidad y las identidades ‘múltiples’ han acabado con las viejas solidaridades de clase.”

Todavía existía una importante cultura anticapitalista en la izquierda intelectual cuando en el año 1963 E.P. Thompson publicó  The Making of the English Working Class; esa cultura  floreció con fuerza entre el grupo de los historiadores marxistas británicos, aquel destacado círculo al que pertenecía Thompson. Durante poco más de una década,  a pesar de (o quizás debido a) las erupciones militantes del 68 y de algunas espectaculares luchas obreras  unos  años más tarde, la vida intelectual de la izquierda occidental fue moldeada por una actitud de rendición ante el capitalismo y por un “olvido de la clase”.

La moda académica más influyente en la izquierda, comenzando con el postmarxismo y culminando con el postmodernismo, parece ahora –para bien o para mal— aferrada a un principio, según el cual el capitalismo era la única opción viable y la lucha de clases ya no está en la agenda.

Estas modas iniciaron su camino en los tardíos 70 y se desarrollaron más o menos en paralelo con la “Nueva Derecha” y el neoliberalismo. Justo cuando los gobiernos impulsados por la doctrina neoliberal estaban llevando a cabo una guerra abierta de clases en nombre del capital y en contra del trabajo, el concepto de clase declinaba. En Gran Bretaña, por ejemplo, mientras el gobierno de Margaret Thatcher ponía en práctica su despiadada lucha de clases contra los trabajadores, su propia estrategia retórica consistía en negar la existencia misma de las clases.

Esa estrategia ideológica es más alarmante aún porque reaparece en la izquierda intelectual como una imagen en el espejo. Y no solamente ocurre con el postmarxismo. Incluso el Marxism Today,  la revista teórica de moda del partido comunista británico que inventó el concepto de “thatcherismo”, se suma entusiásticamente al “repliegue del concepto de clase”.

Estos nuevos guerreros no clasistas de izquierda aceptan en la práctica la construcción neoliberal del universo social. Tampoco para ellos hay clases o política de clases; simplemente un mundo postmoderno en el que la fragmentación, la diversidad y las identidades “múltiples” han acabado con las viejas solidaridades de clase.

Muchos piensan, es cierto, que puede ser una estrategia para librar las luchas necesarias frente a  formas de opresión distintas, especialmente las relacionadas con el género y la raza. Pero hay algo más en ese repliegue  –quizá deberíamos decir algo menos– que un interés en  formas alternativas de lucha; y ese abandono del concepto de clase no puede simplemente atribuirse al declinar del movimiento obrero en los 70 y 80. El repliegue del concepto de clase, que comparten algunos sectores de la izquierda intelectual, tiene otras raíces que le preceden. [1]

Los intelectuales de izquierda más decididos a abandonar el concepto de clase también se inclinan a sugerir que no tenemos necesidad de confrontar con el capitalismo como una totalidad sistémica, porque no existiría algo así como un sistema capitalista –si es que alguna vez existió— en la nueva realidad fragmentada. Nos cuentan que se está dando una tremenda expansión de la “sociedad civil” que amplía considerablemente el abanico de nuestras elecciones individuales. El modo de combatir a las doctrinas liberales consistiría aparentemente en aceptar sus supuestos básicos y tratar de vencerlos en su propio juego retórico.

La crisis capitalista real

Nos enfrentamos hoy a un capitalismo real con características que no conocíamos desde hace mucho tiempo. Desde la crisis de 2008 y del desastroso proyecto de austeridad que le siguió, es casi imposible desconocer los brutales efectos sistémicos del capitalismo o las crudas realidades de las clases.

Ha habido algunos signos alentadores de nuevos movimientos contestatarios, como el movimiento “Occupy”, que si bien no han cristalizado aún en un movimiento político coherente, sin embargo comenzaron a cambiar el discurso sobre las consecuencias del capitalismo y las desigualdades de clase. Pese a ello, gran parte de la izquierda intelectual ha perdido el hábito, los medios o incluso la voluntad de oponerse al capitalismo, no sólo en la práctica sino también en la teoría.

Por eso pienso que es el momento indicado para revivir a Edward Thompson. No solamente porque Thompson es, probablemente más que cualquier otro historiador, quien le dio vida a los procesos de la formación y lucha de clases, sino también porque aún más que cualquier otro historiador y quizás incluso que cualquier académico o escritor, Thompson fue quien con más claridad definió al capitalismo como una forma social históricamente específica –no como una ley de la naturaleza—, obligándonos a verlo con distancia crítica y antropológica.

Y esto tiene una importancia  hoy, pues hace mucho tiempo que hemos adquirido el hábito de considerar el capitalismo como dado, como si se tratara de algo tan universal e invisible como el aire que respiramos. Thompson desafió los presupuestos básicos del capitalismo, entendiéndolo como un conjunto de prácticas sociales y principios morales y estudiando su desarrollo como un proceso en lucha constante.

No sólo mostró este proceso en su libro La formación de la clase obrera en Inglaterra, sino también en otros trabajos, por ejemplo en su clásico ensayo Moral Economy of the Crowd en el que sigue las pistas de las luchas contra de la racionalidad del mercado, impuesta a pesar de la resistencia de grupos con costumbres y expectativas distintas y con diferentes concepciones del derecho a la subsistencia; o su ensayo Custom, Law, and Common Right, en el que nos muestra el modo en que las definiciones de propiedad fundadas en la productividad para el beneficio capitalista se afianzaron a costa de las prácticas prevalecientes y las concepciones de derecho al uso; o su ataque –especialmente en su ensayo  “Time, Work Discipline and Industrial Capitalism”— al concepto de “industrialización” y su insistencia en la especificidad del capitalismo industrial como un modo históricamente indexado de explotación –no como un proceso neutral de cambio tecnológico—, con efectos que afectaron a las prácticas laborales y también a algo mucho más central para nuestra vida cotidiana, que es nuestra experiencia del tiempo. [2]

El abordaje thompsoniano de la historia resume lo que creo es la esencia del materialismo histórico, una aproximación que arroja luz sobre la teoría y la práctica, sobre la historia y la política. Si bien Thompson intenta evitar el lenguaje teórico, su trabajo histórico siempre me ha parecido tan fértil para la teoría como iluminador para la historia.

Según Thompson, el conocimiento teórico no lo es acerca de una “representación conceptual estática”, sino sobre “conceptos apropiados para investigar los procesos”. Esto significa, entre otras cosas,  que no existe esa suerte de sencilla antítesis entre historia y teoría o entre lo empírico y lo  teórico en la que insisten algunas corrientes muy influyentes del marxismo.

El desafío, según Thompson, consiste en captar e iluminar los procesos históricos, no considerar a la clase como una ubicación estática en una estructura de “estratificación”, sino como un proceso y una relación social. Para decirlo con otras palabras, Thompson se tomó en serio la idea de Marx de que el materialismo histórico se ocupa de la “actividad práctica” humana, de la agencia humana, con los apremios que imponen las condiciones históricas y sociales específicas. Eso es lo que lo convierte en un analista tan efectivo del capitalismo entendido como un terreno en disputa y blanco de lucha.

NOTAS:
[1] Discuto este tema en detalle en mi  “A Chronology of the New Left and Its Successors, or: Who’s Old-Fashioned Now?”, Socialist Register 1995, 22-49 y en el Prefacio a la edición de 1998 de mi Retreat from Class
[2] Estos ensayos están incluidos en Customs in Common: Studies in Traditional Popular Culture (New York: New Press, 1993).

Ellen Meiksins Wood ha sido durante muchos años profesora de Ciencia y Filosofía Políticas en la York University de Toronto, Canadá. Entre 1984 y 1993 estuvo en el comité editorial de la New Left Review británica, y entre 1997 y 2000 coeditó, junto con Paul Sweezy Harry Magdoff la revista norteamericana Monthly Review. Filósofa e historiadora marxista y feminista mundialmente reconocida, ha realizado contribuciones fundamentales en el campo de la Filosofía Política, de a Historia de las ideas políticas y de la Historia política y social. Sus últimos libros publicados: Citizens to Lords. A Social History of Western Political Thought from Antoiquity to the Middle Ages (Verso, Londres, 2008) y The Origin of Capitalism. A Longer View (Verso, Londres, 2002). Actualmente, reside en Londres.

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Fuente original y enlace: "Recovering the Centrality of Class", en Solidarity, sep-oct 2013.
Traducción, fuente de la traducción y enlace: María Julia Bertomeu, revista Sin Permiso, 15-sep-2013.
Negrita, imágenes, introducción y reseña biográfica sobre E.P. Thompson: añadidos del blog del viejo topo que no figuran en la traducción de Sin Permiso.

domingo, 26 de octubre de 2014

La decisión de Tania Sánchez. Primarias en IUCM.






Tania Sánchez Melero. Diputada de IU en la Asamblea de Madrid. Se presenta a las elecciones primarias que han de elegir candidato/a para las elecciones autonómicas en Madrid. 

Personalmente no comparto la lógica de un sistema de primarias en el que pueden votar personas no militantes. Pero no quiero tocar ese tema ahora. Tampoco voy a entrar en consideraciones que tengan que ver con el posicionamiento de Tania Sánchez en el tablero del ajedrez político de IUCM. Y tampoco quiero entrar en valoraciones de tipo ideológico. A pesar de que me encantaría pronunciarme en detalle sobre esas tres cuestiones, quiero centrarme exclusivamente en un tema de naturaleza ética.

Como ella misma reconoce, Tania Sánchez es asidua a determinados programas de TV. En su blog cita varios de estos programas: Al rojo vivo, Las mañanas de Cuatro, El programa de Ana Rosa o La Sexta noche.

Los medios son una industria, un negocio... Pero también tienen una clara función de instrumentos configuradores de la opinión pública (en lenguaje marxista, son instrumentos de reproducción de la ideología dominante) y de control político. Una de las formas en la que los medios ejercen dicho control, es promocionando a unos políticos en detrimento de otros. Incluso hasta se permiten decidir qué políticos van a promocionar de una organización como es Izquierda Unida. 

Al margen de cualquier otra consideración, me pregunto si resulta ético que Tania Sánchez siga participando asiduamente en programas televisivos (que entre otras cosas le permiten su promoción política) mientras dure el proceso de elecciones primarias

Es posible que el impacto que pueda tener su aparición en la TV entre la militancia de IU, sea relativo, ya que el proceso de toma de decisiones por parte de los militantes se basa en variables bastante independientes de lo que pueda o no aparecer en TV. Pero no olvidemos que en estas elecciones podrán votar personas que no son militantes. El conocimiento que estas otras personas tienen de la realidad de IU y de la adecuación de los candidatos a las ideas y programas que defiende la organización, es mínimo. De manera que la opinión de aquellos que siendo ajenos a IU podrán votar, en buena medida sí estará muy condicionada por la imagen mediática de los candidatos.

En este sentido, la aparición insistente de un candidato en tertulias de TV (Tania Sánchez) supone una ventaja que rompe las condiciones de igualdad que deben darse entre los distintos candidatos en un proceso de esta naturaleza. Unas elecciones en las que una parte se beneficia de un apoyo mediático que es negado a otras partes, no son elecciones del todo limpias y tienen su parte de tongo, en tanto ese factor de desigualdad pudiera resultar decisivo en los resultados.

Aunque Tania Sánchez ha recibido peticiones para que suspenda sus apariciones televisivas mientras dure el proceso electoral, parece que se ha negado a ello. Por ello, la decisión de Tania Sánchez opino que choca con la ética política que debe imperar en la izquierda y en una organización como es IU. Rechazar la igualdad de condiciones, bien pudiera ser interpretado como ansia de poder, como un todo vale, y no es eso. ¿Qué credibilidad tendrá su mensaje de renovación si comienza actuando de una manera que parece poco ejemplar?

Sin entrar en otras valoraciones, creo que Tania Sánchez se equivoca en su decisión de no suspender temporalmente sus intervenciones en las tertulias televisivas. Ni resulta justo ni ético ese proceder. La izquierda es siempre la defensa de la igualdad. En las primarias de IUCM, no habrá igualdad de condiciones. Será un proceso viciado y sesgado cuando menos en parte. El tema puede ser abordado desde diferentes dimensiones. Apenas subrayo una, la más importante: la ética.

@VigneVT
blogdelviejotopo.blogspot.com.es