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lunes, 13 de julio de 2015

Salir del euro o salir del capitalismo. Al hilo de Grecia, releyendo un artículo de Navascués.


Tsipras y Angela Merkel. Finalmente Syriza ha claudicado y aceptado las condiciones de la rendición ante la oligarquía europea. La jefa del nuevo Reich satisfecha: ha conseguido poner a Grecia de rodillas. Posiblemente se trate de un duro golpe al reformismo de izquierdas. Finalmente, la postura del KKE (Partido Comunista de Grecia) resultó más lúcida de lo que muchos habían pensado. 


Ya es oficial: "Grecia aprobará leyes en las próximas 48 horas, endurecerá sus propuestas en pensiones, mercado laboral y otros asuntos, y finalmente acepta un fondo de privatizaciones, que permitirá recapitalizar los bancos y pagar la deuda" (El País).

Algunos de los efectos de la rendición de Syriza. Fuente: KKE.


Se consuma la peor de las expectativas en Grecia. Finalmente, el gobierno de Syriza opta por lo que muchos ya están calificando de "bajada de pantalones". Me pregunto para qué sirvió el referéndum. Casi podríamos calificarlo de tomadura de pelo. Habrá quien intente defender a Syriza apelando a que ha sido víctima del chantaje de la Troika, como si no supiéramos que el chantaje es su modus operandi habitual.  No hay excusas. Con casi mayoría absoluta en el parlamento griego y con un apoyo nada envidiable en la calle (cierto que no masivo), al gobierno de Tsipras le entró el pánico por la ruptura, único camino que le quedaba a Grecia. Tan siquiera sirvió que Rusia garantizase que no dejaría caer al país helénico. Al final, el gobierno de Syriza hizo lo que hacen los demás: hincar la rodilla en el suelo y rendir pleitesía y sumisión a la Troika. 


Europa a sus pies
¿Es una vía muerta el reformismo? ¿Acaso no tenía razón el KKE? Es momento para ponerse a reflexionar profundamente. La Unión Europea NO ES una democracia, como la mayoría de la gente cree. Es la dictadura del capital. Cierto que cualquier democracia burguesa lo es también, pero en el caso de la UE el grosor del blindaje contra cualquier gobierno de izquierdas que intente salirse del guión, mata toda esperanza de encontrar una salida.

Al hilo de las noticias recientes sobre Grecia y de las reflexiones que me provoca, he vuelto a releer un artículo de Javier Navascués publicado en Mundo Obrero el 11/12/2012: "Salir del euro o salir del capitalismo". Os invito a leerlo:


"Salir del euro o salir del capitalismo"
Javier Navascués, publicado en Mundo Obrero el 11/12/2012

Las propuestas que están situando en primer término la salida del euro como forma de desembarazarse de los recortes y la deuda tienen un curioso paralelismo con el experimento soberanista. Salvando todas las distancias, podría parecer que existe una creencia compartida en el poder taumatúrgico de una medida aparentemente rupturista, como si el final de la crisis fuera un resultado que milagrosamente se alcanzaría “recuperando la soberanía”.

Pero este planteamiento olvida que hay varias salidas del euro. Por ejemplo, cabe dentro de lo posible una salida por expulsión, si se decidiera pasar a una Europa de dos velocidades; o incluso una desaparición del euro por implosión. Dada la naturaleza sistémica de la crisis, que no es sólo una crisis de la eurozona sino una crisis estructural del capitalismo, todo lo imposible se vuelve posible. En tales condiciones la pregunta es, ¿qué salida a la crisis favorable a los trabajadores es más fácil (o menos difícil)? ¿Una nacional o una europea?

La salida ‘nacional’ sitúa la clave en la competencia entre naciones, amparándose en el entrañable pero desacreditado discurso de la dependencia y las relaciones centro-periferia. En la lógica de este análisis, el euro es el terreno ideal para estas relaciones de explotación entre países, lo que rápidamente sugiere una vez más el paralelismo con el catalanismo burgués. El siguiente paso forma parte también de la épica del periodo de los movimientos de liberación nacional: liberados de la deuda odiosa y recuperada la soberanía monetaria lo siguiente es la nacionalización de la banca y los sectores estratégicos y la puesta en marcha de una política industrial para modificar la situación de los países periféricos en la división internacional del trabajo, todo ello adobado con un cántico a la sostenibilidad y a la I+D+i como obligan los tiempos.

Pero, ¿qué significa hoy en día cambiar la situación relativa en la división internacional del trabajo? ¿Pasar de importadores netos a exportadores netos? ¿Alguien defiende con convicción que a golpe de I+D y de devaluación de la moneda se consigue el mismo efecto que deprimiendo los salarios y nos ahorramos los costes sociales? ¿Esto es cambiar el modelo productivo? ¿Es eso lo que interesa a los trabajadores? ¿Nos deja esto un milímetro más cerca del socialismo? Por otro lado, y esto es importante, las relaciones de explotación se dan entre clases, no entre países. ¿Alguien duda de que todos los empresarios, sean españoles o alemanes, están encantados con la reforma laboral?

No hay marcha atrás, los buenos tiempos no volverán. No hay que cambiar de política económica sino de economía política. Con todas sus deficiencias –comprensibles por otro lado– las propuestas sobre decrecimiento, democratización económica, igualdad y hacer girar la economía en torno a la satisfacción de las necesidades están mucho más cerca de una salida socialista a la crisis. Ninguna política fiscal ni monetaria –siendo necesarias – puede sustituir el imprescindible desarrollo de estas propuestas.

Javier Navascués

miércoles, 5 de febrero de 2014

La perspectiva de IU sobre el papel director de la Troika en el proyecto neoliberal: BCE, FMI y Comisión Europea.



El texto que sigue es un fragmento del documento titulado "Borrador Programa para las Elecciones Europeas 2014", de Izquierda Unida (IU). Como el propio título señala, se trata de un 'borrador', pero a pesar de su carácter 'provisional' en conjunto es un texto muy lúcido sobre la Europa en la que estamos, la crisis sistémica, la situación específica de España, etc. Lógicamente va acompañado de una batería de propuestas concretas de intervención política en cada apartado.
El documento aparece organizado en bloques o capítulos: Economía, Democracia y derechos y libertades, Servicios Públicos, Medio Ambiente y soberanía alimentaria, Feminismo e Igualdad, Cultura y Comunicación y, finalmente, Solidaridad y nuevo Internacionalismo.
El primer bloque, dedicado a la Economía, a su vez se estructura en dos apartados: A) Introducción y análisis y B) Propuestas. Hemos seleccionado como fragmento el prefacio de la "introducción y análisis" y el primer epígrafe de ese apartado, titulado "El papel director de la Troika: BCE, FMI y Comisión Europea".
Izquierda Unida forma parte del  Partido de la Izquierda Europea, que agrupa a 25 organizaciones de la izquierda europea, algunas muy conocidas como Syriza (Grecia), Die Linke (Alemania), Bloco de Esquerda (Portugal), etc. 

Ficha del texto:
Nota: la negrita y subrayado son añadidos nuestros, igual que las imágenes que acompañan el texto.

*  *  *






Estamos ante una crisis de la propia configuración de la UE y de un modelo insostenible e incoherente de crecimiento económico. La crisis actual es el resultado de políticas instaladas y aplicadas desde hace años y consensuadas por todos los gobiernos europeos. Esta es una crisis de la Unión Europea y del sistema capitalista y si no resolvemos los problemas subyacentes durará como mínimo una década más, tendrá un carácter mucho más grave y acabará en un nuevo orden social muy perjudicial para la amplia mayoría de la población.

La hegemonía del neoliberalismo, como programa que condensa los intereses de las clases dominantes, ha entrado en crisis junto con el sistema económico capitalista. Sin embargo, y a pesar de que los postulados ideológicos del proyecto neoliberal han sido fuertemente desprestigiados, finalmente el proyecto en su conjunto ha logrado instrumentalizar la crisis y ha salido fortalecido en las instituciones económicas y políticas de toda la Unión Europea.

No podemos ver al neoliberalismo como un fenómeno estrictamente ideológico al que se le pueda disputar la hegemonía sólo en el ámbito de las ideas. Más al contrario, en realidad estamos asistiendo a la reestructuración de las clases sociales en el seno de las economías nacionales y también en el espacio de la economía política mundial. El proyecto neoliberal se presenta así como una contrarevolución que trata de asestar golpes de gracia a las conquistas sociales y económicas alcanzadas mediante la lucha social en el marco de los Estados Nacionales constituidos tras la II Guerra Mundial. Y para lograr tales objetivos el proyecto neoliberal se está sirviendo del marco institucional que él mismo ha ido diseñando en las últimas décadas y que encuentra su cristalización más pura en la Unión Europea. La actual crisis ha puesto al desnudo la cara oculta del proyecto europeo.

La Unión Europea realmente existente no es, por lo tanto, una articulación solidaria de las economías nacionales, ni menos aún la construcción de una Europa social, sino más bien un tablero de juego que han diseñado los grandes capitales europeos para fortalecer su posición en todo el mundo. En particular han sido los grandes capitales financieros los que han dominado el reciente proceso de construcción europea, diseñando una arquitectura institucional que ha combinado la globalización financiera y productiva con el acantonamiento de la política fiscal y laboral. El resultado de este proceso ha sido doble. En primer lugar se ha procedido a una reestructuración del peso del capital financiero sobre el capital productivo y de ambos sobre el trabajo, en beneficio del primero sobre el resto. En segundo lugar se ha establecido un marco de competencia fiscal y laboral entre los países, tanto a nivel europeo como internacional, que ha presionado a la baja los salarios y la participación salarial en la renta. Ello ha debilitado el poder y capacidad de negociación de las organizaciones de trabajadores a la vez que ha producido enormes transformaciones productivas en las economías nacionales. Ha producido un efecto global de pérdida de peso de los salarios en la economía, en beneficio de las ganancias empresariales.

Este hecho ha tenido y tiene enormes consecuencias políticas y económicas en la medida que es, por una parte, el reflejo de la lucha de clases y, por otra parte, el factor que explica la pérdida de peso de la demanda interna o, alternativamente, el incremento del endeudamiento en las economías europeas.

En España estas transformaciones productivas han tomado la forma de un proceso de desindustrialización y otro de expansión de las relaciones laborales altamente precarias. Desde su inserción en la UE, España ha acentuado su rol de economía periférica y dependiente respecto a un centro económico y político situado en países como Alemania y Francia. Este carácter dependiente ha provocado una mayor debilidad estructural de la economía, así como la ha hecho más vulnerable a la competencia exterior.

Una competencia exterior que no es la que caracterizó a los años de posguerra -en los que unos pocos países disfrutaban de un capitalismo industrial- sino que se caracteriza por la existencia de muchos y nuevos actores económicos con gran capacidad competitiva en numerosos sectores industriales. En ese contexto el lugar de la economía española en la división internacional del trabajo queda a merced de la propia dinámica del libre mercado. Y dado el natural retraso de una economía capitalista como la española, desmantelada en sus formas industriales y en muchos sectores aún con rasgos propios de estructuras semifeudales, el horizonte neoliberal plantea un negro futuro para los trabajadores.

No puede abordarse el papel de la economía española en la UE sin tener presente estas consideraciones sobre el estadio del capitalismo mundial, muy desarrollado y mostrando rasgos globales de sobreproducción. Ya que la crisis del capitalismo español no es sino la manifestación de la falta de espacios de rentabilidad económica para el capital, y el propósito del proyecto neoliberal es tratar de recomponer esos espacios mediante un proceso generalizado de empobrecimiento y mayor explotación laboral.

1. El papel director de la Troika: BCE, FMI y Comisión Europea.

Esta crisis es asimismo el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeos. Un proyecto neoliberal que, desde el Tratado de Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un verdadero golpe de Estado encomendando a la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo, la imposición a sangre y fuego de todas y cada una de las políticas derivadas del Consenso de Bruselas, mera adaptación del Consenso de Washington en Europa.

La recomposición de los espacios de rentabilidad se busca mediante los conocidos como planes de ajuste, los cuales son reformas estructurales que dinamitan las anteriores instituciones políticas y económicas, heredadas del llamado “Pacto Social de Posguerra”, en favor de otras nuevas que faciliten la movilidad y ganancia del capital.

Estas reformas estructurales tienen un doble ámbito de actuación. Por un lado el espacio económico, en el que se busca incidir sobre el mercado de trabajo y los servicios públicos, y por otro lado el espacio político, en el que se procede a un proceso deconstituyente que consagra el carácter antidemocrático y facilita la puesta en marcha de las reformas económicas, a las que se pretende blindar en lo político, con reformas institucionales que dificulten las alternativas de poder de opciones de transformación profunda en la sociedad.

Este proceso deconstituyente tampoco es propio del contexto histórico actual sino que hunde sus raíces en el mismo proceso de construcción de la UE. Durante décadas se ha ido delegando la capacidad efectiva de tomar decisiones sobre aspectos determinantes del funcionamiento de las economías, en instituciones supranacionales muy alejadas de los trabajadores. Y este proceso ha ido acompañado de la desmembración interna de las estructuras democráticas que vertebran los Estados (democracia local, ayuntamientos, negociación colectiva...). De este modo la soberanía nacional efectiva se desplazaba desde las Constituciones Nacionales hacia formas institucionales de nuevo rol tales como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional –la troika-.

Ese nuevo escenario institucional ha facilitado la aprobación, con la complacencia de los gobiernos nacionales, de las reformas estructurales de ámbito económico. Las reformas del mercado de trabajo no han tenido otro objetivo que reducir el poder de negociación de los sindicatos, con lo que se ha tratado siempre de lograr un mayor nivel de moderación salarial que eleve la ganancia empresarial. Las reformas en la gestión de los servicios públicos está siendo todo un proceso de acumulación por desposesión, en el que se incrementa el mercado del capital privado en espacios hasta entonces ajenos al negocio privado. Aún estamos en una fase incipiente de estos desarrollos propulsados por el proyecto neoliberal.

Con la firma del Tratado de Maastricht, España aceptó unas duras condiciones macroeconómicas inspiradas en el ideario neoliberal, que acentuaron el proceso de desindustrialización. La industria española era cada vez más incapaz de competir y, en consecuencia, hizo pivotar su crecimiento sobre otros sectores como el de la construcción.

Las características de la economía española quedaron condicionadas por su modelo de inserción en la Unión. Son las condiciones económicas y de competencia, que España aceptó, las que determinaron el modelo productivo del país y su progresiva desindustrialización. Partiendo de esas premisas, la duda simplemente radicaba en cuál sería el sector que pudiera proporcionar rentabilidad suficiente como para poder mantener tasas de crecimiento que permitieran crear empleo. Se acentuaron de esa forma los nichos de mercado del turismo y la construcción, junto con la especialización de las entidades financieras en dichos sectores.

La construcción se convirtió así en un sector atractivo de cara al capital español y también al extranjero. La llegada de tantos fondos europeos para financiar carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, y la creación de una burbuja inmobiliaria que parecía no explotar nunca, hicieron del sector de la construcción un sitio deseable en el que invertir y obtener beneficios. Todo ello destapa todas las “miserias” del desarrollo capitalista español y un doloroso despertar en el marco impuesto por el tratado de Maastricht.

Desgraciadamente la crisis económica ha servido, más que para poner en marcha un proceso constituyente y de victorias para los trabajadores, para ahondar en el proyecto neoliberal. Así, la crisis ha sido interpretada desde las instituciones europeas como un problema de deuda pública y de “excesivos privilegios de los trabajadores”, lo que ha justificado en el plano ideológico la vuelta de tuerca neoliberal. Por ello durante los últimos años los programas neoliberales de la UE, especialmente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), se han fortalecido con nuevas regulaciones complementarias. Aquel pacto estaba basado en el mantenimiento de niveles inferiores al 3% en el déficit público y al 60% en la deuda pública en términos del PIB. Y en esta línea en 2010 se aprobó el Nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, el cual implicaba la necesidad de que las legislaciones nacionales incluyeran el compromiso explícito con la estabilidad presupuestaria.

En el 2011, la reforma constitucional del Artículo 135, pactada por PP y PSOE, y que establecía el concepto de “estabilidad presupuestaria” y la prioridad absoluta del pago de la deuda y sus intereses, fue la expresión política más clara del consenso entre PSOE y PP para hacer pivotar el proyecto europeo sobre este dogma neoliberal que asfixia y recorta al modelo social.

En septiembre de 2011 el Parlamento Europeo aprobó el conocido como Six-Pack, un paquete legislativo centrado en la consolidación fiscal y en las medidas que aseguren la competitividad de las economías europeas. Todos los fondos acumulados se ponen a disposición de los países que soliciten la ayuda financiera pero siempre a cambio de un duro plan de ajuste que teóricamente garantizará la estabilidad de las finanzas públicas, es decir, una relación razonable entre ingresos y gastos. Estos planes de ajuste se caracterizan por exigir la consolidación fiscal (reducción de la deuda pública, reducción del gasto público e incremento de los impuestos indirectos), el control de la inflación, reformas en el mercado de trabajo (reducción salarios públicos, reducción poder sindicatos, reducción prestaciones por desempleo) y reformas sociales (fragmentación educación, elevación edad jubilación, etc.). Son cualitativamente idénticos a los fracasados planes de ajuste aplicados en América Latina en los años ochenta y noventa.

La aplicación de estas políticas de ajuste empuja a las economías de la periferia a un cambio del modelo de crecimiento económico que requiere a su vez un cambio del modelo de sociedad. La destrucción de las conquistas sociales es un requisito indispensable para el proyecto neoliberal en tanto que son obstáculos a superar para convertir nuestras economías en estructuras competitivas bajo el capitalismo globalizado. Esta senda política amenaza a Europa del Sur con una gran depresión que ya está revelándose en forma de alto desempleo, incremento de la miseria y la desigualdad y otros rasgos propios de una grave crisis capitalista.
Leer el documento completo haciendo clic aquí

martes, 5 de marzo de 2013

Portugal contra la troika. Grândola Vila Morena 39 años después.

¡Que se vaya a la mierda la troika!(1)
O povo é quem mais ordena
25 de Abril sempre!

"Privatícese todo, privatícense el mar y el cielo, privatícense el agua y el aire, privatícense la Justicia y ... la Ley, privatícense las nubes que pasan, privatícese hasta el sueño, sobre todo si es diurno y de ojos abiertos. Y finalmente, privatícense los Estados, entréguense de una vez a la explotación de las empresas privadas, mediante licitación internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo ... y, ya ahora, privatícese también la puta que los parió a todos". (2) 
 [José Saramago, Cuadernos de Lanzarote. Gracias a los compañeros de umtaldeblog.blogspot.pt por permitirnos conocer esta cita de Saramago]


AYER, 25 de abril de 1974
Bellísima versión interpretada por Amália Rodrigues. Obrigado Daniel M V

HOY, 2 de marzo de 2013


Han pasado 39 años desde que la canción compuesta por José (Zeca) Afonso, Grândola Vila Morena, se convirtiera en el himno popular de la revolución de los claveles del 25 de Abril (1974) contra la dictadura salazarista, encabezada en aquella altura por Marcelo Caetano. Casi cuatro décadas después, Grândola Vila Morena ha vuelto a escucharse en todos los rincones del país hermano, para convertirse en el himno de la movilización popular, esta vez contra otro tipo de dictadura: la dictadura económica de la troika y de la oligarquía económica de la UE.

Cientos de miles de personas (en Lisboa más de 500.000) se han manifestado en más de 40 ciudades portuguesas contra la troika y las medidas de austeridad impuestas por ésta. El pueblo portugués ha salido a la calle, respondiendo a la convocatoria del movimiento Que se lixe a troika, nombre que los bien hablados medios de comunicación españoles han traducido como "Que se fastidie la troika", cuando una traducción más correcta sería "Que se vaya a la mierda la troika" o "Que se joda la troika"(1). Y se han manifestado bajo un lema cuyo grito ha sonado en todos los rincones de Portugal, un lema que corresponde a uno de los versos del mítico himno popular de Zeca Afonso: O Povo é quem mais ordena (El pueblo es el que manda).

Las políticas de brutales y salvajes recortes aplicadas contra los trabajadores portugueses por su gobierno, en respuesta a las exigencias del FMI, el BCE y la CE a causa del "rescate" a Portugal de 78 mil millones, ocurrido en mayo de 2011, lejos de mejorar la situación del pueblo portugués todavía la ha empeorado más: la tasa de desempleo se ha duplicado en los últimos tres años (17,6%) y el PIB ha caído un 3,8% sólo en el último trimestre de 2012 (fuente: Prensa Latina). Igual que está ocurriendo en España y Grecia, el pueblo portugués está en caída libre hacia unas condiciones de empobrecimiento que en determinados sectores de la población han alcanzado ya cotas críticas de dramatismo, miseria y necesidad.


¿Cuál es el tope de esta burguesía sin escrúpulos? ¿Qué tiene que pasar para que desistan en su empeño de condenar a la pobreza cada vez a más gente para seguir aumentando sus fortunas? ¡Qué curioso que, cuantos más pobres hay, los ricos sean cada vez más ricos! Cuanto más aumenta el número de gente que busca comida en los contenedores de basura de los supermercados, más automóviles de lujo se venden. ¡Canallas! ¡Miserables bastardos! ¿Necesitan una revolución de Octubre para desistir en su empeño de destruir el estado del bienestar? ¿Qué lenguaje entienden? ¿Acaso habrá que decírselo con el lenguaje de la violencia popular? Nadie debe llamarse a engaño. Si se traspasen ciertos límites, la insurrección popular contra el estado burgués será moralmente legítima. Hay un punto en el que la violencia se convierte en un hecho social moralmente legítimo, porque pasa a ser autodefensa de aquellos que son condenados a la miseria y que lo han perdido todo... hasta la esperanza.



Lo hemos dicho muchas veces en este blog. La arquitectura neoliberal de la UE, cuyos responsables son los partidos conservadores y socialdemócratas del continente, exige que la ciudadanía se cuestione de una vez por todas la validez del capitalismo. No es posible seguir pensando que hay un capitalismo bueno, de color de rosa, como siguen defendiendo en su ceguera los partidos socialdemócratas reconvertidos al socioliberalismo y en defensa de sus bastardos intereses corporativos de cofradía de estómagos agradecidos. Dichos partidos no son solución al problema, porque forman parte del problema. El caso griego es un excelente ejemplo, en donde el PASOK se ha aliado con la derecha de Nueva Democracia para defender los intereses de la troika. Igual que en Portugal. E igual que en España, donde la derecha del PP y el socioliberal PSOE, pactaron una ilegal reforma de la Constitución con nocturnidad y alevosía, para contentar a la troika y a la élite económica que impone el dominio derivado de la guerra de clases que ha lanzado.

Hace 39 años, el pueblo portugués se echó a la calle a conquistar sus derechos. En poco tiempo se ocuparon y socializaron los latifundios, se nacionalizaron grandes empresas, la mayor parte de la gran industria y también fue nacionalizada toda la banca. Once meses después del estallido de la revolución de los claveles, en  marzo de 1975, el Movimiento de las Fuerzas Armadas hacía público que Portugal iniciaba una transición al socialismo.

Dos de los líderes históricos del proceso revolucionario. Izquierda; Álvaro Cunhal, secretario general del PCP. Derecha: Otelo Saraiva de Carvalho, partidario de una democracia directa en que el poder se hallase en las manos de asambleas populares de obreros y campesinos.

...y el bombero del Poder, Mario Soares, el hombre de
 confianza del todopoderoso SPD alemán.

Sin embargo, la vieja comadrona de los partos difíciles del capitalismo, la socialdemocracia, pronto abortaría la transición y desharía todas las conquistas revolucionarias lideradas hasta el momento principalmente por los comunistas (PCP) y socialistas revolucionarios portugueses. El triunfo electoral del PS de Mario Soares (un partido rediseñado, igual que el PSOE en España, al gusto y voluntad del SPD alemán dominante en la Internacional Socialista), pronto vino a desvelar su clara orientación con los intereses de  clase de la oligarquía. La banca volvió a ser privada. Las empresas se devolvieron a los capitalistas y la tierra a los terratenientes. Una vez más, como siempre, la socialdemocracia ejerciendo de bombero del capitalismo. El guión estaba escrito desde hacía tiempo, como comentaremos en una próxima entrada del blog.

Cuatro décadas después tiene lugar un guión distinto pero con muchos puntos común. La sagrada alianza formada por conservadores y socialdemócratas en la defensa de políticas neoliberales, es contestada en las calles de España, Grecia y Portugal por las masas indignadas. Pero da igual. El Poder responde con indiferencia. Sólo tienen miedo a que esas masas de indignación se transformen en violencia popular. ¡Da para reflexionar! Quizás sea el único lenguaje que entiendan.

Reproducimos uno de los muchos comunicados del movimiento Que se lixe a troika, convocando a las manifestaciones del pasado 2 de marzo. Hemos querido elegir el que difundieron por Facebook los emigrante portugueses en Londres (15M London Assembly), por el valor simbólico que tiene: la troika nos condena a los que con tanto desprecio nos denominan con el acrónimo peyorativo de PIGS (Portugal, España, Grecia, Italia, Irlanda), a ser reservas de mano de obra, a la emigración. Un alto cargo del gobierno del PP afirmó hace poco que los jóvenes están emigrando por espíritu de aventura. Es difícil llegar a ser más canalla. No se van, señores de la gran burguesía: ustedes, con las políticas de sus partidos lacayos, los expulsan de sus países respectivos. El que sigue es el texto íntegro del comunicado mencionado:   
Como resultado de políticas que no reflejan la realidad, Portugal se encuentra ahora en caída libre y con pocas perspectivas de recuperación en un futuro próximo. Un país de personas reales está en apuros; la destrucción de nuestro ya debilitado Estado social y la venta de lo que es de todos, no es una solución.
La famosa "austeridad" no beneficia más que a un conjunto de personas que ya de por sí son muy privilegiados por el sistema. Un ejemplo son los beneficios crecientes de los viejos "dueños de Portugal" y la proximidad sospechosa entre los banqueros que provocaron la crisis y nuestros gobernantes.
Cada vez más alejados y distantes del nivel económico que la integración europea prometía, con tasas de desempleo escalofriantes y políticas sociales que están a desaparecer, Portugal cumple con la cabeza gacha la sentencia que cree merecer. Una culpa y una vergüenza que desde siempre está presente en la forma en que los políticos portugueses no defendieron ni defienden los intereses de los ciudadanos en la Unión Europea y en otras instancias internacionales. En cambio, este gobierno le pide la troika para que le ayude a imponer una política de austeridad selectiva que está destruyendo los derechos, la justicia social y la democracia. Lo que es todavía más increíble si tenemos en cuenta que dos de las instituciones que conforman la troika son dirigidas por portugueses.
Pero nosotros no somos emigrantes como el Presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso; o como el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constâncio. Nosotros no emigramos para dejar de ser un problema para el Primer Ministro Passos Coelho y para las estadísticas del Ministro de Finanzas, Vítor Gaspar. Nos mantenemos vinculados a Portugal por muchos y diferentes lazos y tenemos una perspectiva diferente de la realidad portuguesa que no se puede silenciada.
El 2 de marzo, los portugueses se manifestará en Portugal y por todo el mundo en contra de esta "austeridad" para muchos que permite que muy pocos vivan por encima de las posibilidades de todos. Contra la Troika, contra la mentira de la falta de alternativas, por el cambio, por la participación.
En Londres también saldremos a la calle. Durante la manifestación, iremos a entregar en la embajada de Portugal nuestras "Cartas de Inglaterra". Ya que nadie pregunta, tomaremos la iniciativa de enviar las historias que hacen que muchos portugueses salgan, y no vuelvan; no inviertan o no participen, pero continúan creyendo en Portugal.
Las personas no son el problema, son la alternativa.
Em Londres, por alternativas à destruição de Portugal - Portuguese Embassy, 11 Belgrave Square, SW1X 8PP (Comunicado difundido por 15M London Assembly en Facebook. Traducido por Vigne)


Terminamos con una cita de los compañeros portugueses del blog amigo  umtaldeblog.blogspot.pt):
Menorizem, caramba. Desprezem, pá. A próxima será maior. E a seguinte e a outra. Porque vai cair. Este governo e a troika vão cair, porque caem eles ou caímos nós. E um povo que se deixa cair não é um povo, é uma massa que se deforma e deixa de ser aquilo que é.
Fazei tudo para nos afrontar ainda mais, que o vosso estrondo, quando vocês caírem, será maior, caramba, e cantaremos a Grândola bem alto, aos vossos ouvidos, que decorareis a letra a bem ou a mal. E o conteúdo. O conteúdo da Grândola, corja de lacaios. Esse, que nem sentis nem sabeis. Vai cair. Ides cair com estrondo, caramba, a bem ou a mal.


Entradas relacionadas en el blog con este tema:
Nachricht an das deutsche Volk über die Krise in Spanien (Mensaje al pueblo alemán sobre la crisis en España), vídeo de la Asamblea de Tres Cantos. (Die Spanien Rettung - El rescate a España. Mitteilung an das Deutsche Volk zu der sparpolitik in Spanien - Un mensaje para el pueblo de Alemania ante las políticas de austeridad). También puedes ver directamente el vídeo en Youtube AQUÍ.

Notas.-
(1) Sobre la traducción del lema "Que se lixe a troika". Los términos "lixo", "lixar"..., tienen diferentes acepciones. Según el Dicionário Priberam da Língua Portuguesa, "lixo" es: A) basura, el el sentido de residuos, B) inmundicia, porquería, escoria... En su forma verbal, "que se lixe" aunque puede traducirse por "que se fastidie" de manera fina, una expresión más cercana y popular al sentido que tiene en portugués sería "que se vaya a la mierda" o "que se joda". 
(2) «Privatize-se tudo, privatize-se o mar e o céu, privatize-se a água e o ar, privatize-se a justiça e... a lei, privatize-se a nuvem que passa, privatize-se o sonho, sobretudo se for diurno e de olhos abertos. E finalmente, (...) privatizem-se os Estados, entregue-se por uma vez a exploração deles a empresas privadas, mediante concurso internacional. Aí se encontra a salvação do mundo... e, já agora, privatize-se também a puta que os pariu a todos» José Saramago - Cadernos de Lanzarote