Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html

domingo, 4 de mayo de 2014

El poder de Google (1 de 2). Carta abierta a Eric Schmidt (presidente ejecutivo de Google)





En un reciente artículo titulado “A chance for growth” (Una oportunidad para crecer), el presidente ejecutivo del imperio Google, Eric Schmidt, alababa las ventajas y bondades de su empresa; se trataba de una réplica de Schmidt al artículo "Miedo a Google", escrito por Robert M. Maier y publicado, como el anterior, en el diario alemán FAZ (Frankfurter Allgemeine Zeitung).

Siguiendo el debate, el FAZ a su vez respondió con el artículo que a continuación reproducimos, de Mathias Döpfner, jefe del grupo editorial alemán Axel Springer, y que fue publicado como "carta abierta" con fecha 16.04.2014

Nos ha parecido interesante traducir y reproducir el artículo de Mathias Döpfner, puesto que -con independencia de alguna valoración política que vierte y que resulta discutible- contribuye a un debate urgente, de máxima necesidad social y política y de alcance mundial: el poder de Google y la amenaza que supone. Posteriormente, publicaremos una entrada relacionada, consistente en la traducción del artículo de Jaron Lanier, titulado "Quien tiene los datos, determina nuestro futuro".

Posiblemente, por la influencia y poder que concentra Google, Eric Emerson Schmidt quizás sea la persona más importante de la industria de Internet. En 2011 fue la causa de una fuerte controversia política en la Red; Schmidt aparecía en un vídeo de Youtube como miembro asistente a la reunión que el Grupo Bilderberg celebraba en Suiza. El vídeo fue censurado por Youtube y retirado, lo que generó una amplia polémica.

Mathias Döpfner, autor de la carta, es el director general del gigante alemán de medios Axel Springer SEAxel Springer Verlag AG "es un grupo editorial alemán, uno de los mayores de Europa, y controla el 25 por ciento del mercado de los periódicos. Maneja 150 periódicos y revistas en 32 países; tiene a su disposición más de 10.000 empleados y unos ingresos superiores a los 2.000 millones de euros" (Wikipedia). Entre los periódicos del grupo está el FAZ Frankfurter Allgemeine Zeitung), el diario alemán de mayor circulación en el extranjero y en el que fue publicada esta carta abierta que reproducimos ahora.

Aportamos estos datos de contexto porque el texto que sigue tiene un valor añadido en función de quién es su autor. No se trata de un activista político o de un intelectual de izquierdas que nos alerta del peligro que supone Google, sino que en este caso quien lo hace es un alto ejecutivo de una gran corporación capitalista del sector editorial y mediático. Esto le otorga un plus de interés al artículo, un valor añadido a la crítica realizada, ya que Axel Springer forma parte, igual que Google, del sistema nervioso del capitalismo.

Como señala el FAZ en el original en alemán, es la primera vez que un ejecutivo alemán reconoce la absoluta dependencia de Google por parte de su compañía, lanzando una especie de aviso a navegantes: muy pronto, toda la industria editorial pertenecerá a Google por la dependencia originada.

Aprovechamos para recomendar el artículo de Zygmunt Baumann, "El fin del anonimato. Lo que los drones y Facebook tienen en común"traducido y publicado anteriormente en el blog y que está relacionado con algunos aspectos mencionados en esta carta abierta de Mathias Döpfner. Igualmente, tiene cierta relación y puede resultar interesante el artículo de Daniel Leisegang, "Un mundo felizmente vigilado", que también se tradujo y publicó en el blog. 


Ficha técnica
Original: "Offener Brief an Eric Schmidt. Warum wir Google fürchten", en Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), 16 de abril de 2014. El mismo FAZ publica una versión en inglés: "An open letter to Eric Schmidt. Why we fear Google" 
Traducción al español: Tucholskyfan Gabi. La traducción se ha realizado, selectivamente, a partir de ambas versiones (alemán e inglés).
Fuente de esta traducción: Blog del viejo topo (blogdelviejotopo.blogspot.com.es)
Imágenes y negritas: son añadidos nuestros.
Uso de esta traducción, advertencia: los derechos del artículo pertenecen a FAZ y su distribución está pues restringida a las condiciones que señala FAZ. Quien por su cuenta y riesgo decida difundir esta traducción, rogamos al menos que se reproduzca íntegramente esta ficha técnica, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).   



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Carta abierta a Eric Schmidt
¿Por qué tememos a Google?
Por Mathias Döpfner

Mathias Döpfner
Querido Eric Schmidt:

Mediante su texto “Una oportunidad para crecer”, publicado en el FAZ, el Frankfurter Allgemeine Zeitung, usted responde a un articulo publicado pocos días antes en el mismo medio bajo el título “El miedo a Google”. En su texto, usted viene a mencionar una y otra vez a la editora Axel Springer. Obedeciendo al requisito que impone la transparencia, quisiera responderle por medio de esta carta abierta.

Usted y yo nos conocemos desde hace muchos años, habiendo podido debatir en muchas ocasiones, como usted escribe, sobre la relación entre las editoras europeas y Google. Como sabe, soy un gran admirador del éxito empresarial de Google, que en muy pocos años, desde 1998, se pudo convertir en una empresa que emplea unas cincuenta mil personas en todo el mundo; cuyas ventas en el ejercicio pasado se cifraron en unos 60.000 millones de US$, y que cuenta con una capitalización de mercado bursátil superior a 350.000 millones US$.

Para Google no existe alternativa.

Google no sólo es el más grande de los motores de búsqueda en el mundo, sino también y junto a Youtube la mayor plataforma de vídeos (que, a su vez, ocupa el segundo lugar en el ranking mundial); con Chrome, el mayor de los navegadores; con Gmail, el más grande de los servicios de correo electrónico y, con Android, el más extendido de los sistemas operativos en telefonía móvil. Con razón, remite usted en su artículo al fabuloso impulso que Google ha dado a favor del crecimiento de la economía digital. En 2013, el beneficio de Google alcanzó los 14.000 millones de US$. Me inclino y me quito el sombrero ante semejante logro empresarial.

Que usted haya mencionado en su texto la cooperación en materia de marketing entre Google y Axel Springer, también es de nuestro agrado. Algún que otro lector, empero, lo interpretó como si Axel Springer fuese esquizofrénico. Me explico: por un lado, estando entre los europeos que presentaron una demanda contra Google por supuesto delito de cartelización [NT1], pugnando nuestro grupo por la protección de la autoría y las prestaciones afines en el ámbito jurídico alemán (Leistungsschutzrecht), que viene a prohibir el robo de contenidos; por otro lado, empero, Axel Springer se beneficia no sólo del tráfico que Google origina, sino también de sus algoritmos a la hora de comercializar  su publicidad online en los sitios secundarios remanentes.  Lo cual es cierto y puede calificarse de esquizofrénico. O liberal. O, y esa es la verdad, y empleando el término favorito de nuestra canciller: alternativlos (carencia de alternativa).

David y Goliat no están a la misma altura.

No nos consta ninguna alternativa que tan siquiera mínimamente nos pudiera ofrecer las mismas condiciones tecnológicas de automatización comercial de publicidad. Y no podemos renunciar a esta fuente de ingresos, que nos urge obtener para poder financiar nuestra inversión tecnológica. La prueba la tiene en el hecho de que cada vez más editoriales también hagan lo mismo. Tampoco conocemos ningún otro motor de búsqueda capaz de asegurar y ampliar nuestro alcance on-line. Una gran parte de los medios periodísticos de calidad obtiene su tráfico mayormente vía Google. En otros ámbitos, no periodísticos, el cliente viene guiado casi exclusivamente por Google. Dicho claramente: nosotros, y muchos otros, simplemente dependemos de Google. Google, tiene un share actual de 91,2 % en el mercado alemán. Decir entonces: ”si no estáis conformes, os borráis de las listas y os vais a otra parte” viene a ser tan realista como recomendarle al adversario de la energía nuclear que renuncie a la electricidad. A no ser que pretenda vivir entre los Amish, claro,  porque en la vida real simple y llanamente no podrá hacerlo.

De parte del equipo de Google siempre recibimos, nosotros y las demás editoras, un trato exquisito, pero nunca estamos a una misma altura. ¿Cómo podría ser de otro modo? Google no nos necesita. Pero nosotros a Google sí. También en términos económicos, nos movemos en galaxias distintas. Con unos beneficios anuales de 14.000 millones, Google obtiene 20 veces más que Axel Springer. Trimestralmente, uno obtiene más beneficio que el que obtiene el otro en todo el año. Las nuestras son relaciones entre el Goliat Google y el David Axel Springer. Si Google cambia un solo algoritmo, a los pocos días, en una de nuestras filiales se hunde el tráfico en un 70 %. Son datos reales. Y que la referida filial nuestra sea competidora de Google es pura casualidad.

Nuestros valores, nuestro concepto del hombre, nuestro orden social.

Google nos da miedo. Así de claro debo decirlo, puesto que apenas ninguno de mis colegas se atreve a ello en público. Y como el mayor de entre los pequeños, quizás debamos ser los primeros en iniciar este debate. Usted mismo lo escribe en su libro:
“estamos convencidos de que portales o plataformas como Google, Facebook, Amazon y Apple resultan incluso mucho más poderosos de lo que la mayoría de la gente pueda suponer. Su poder reside en su capacidad de crecer exponencialmente. Con excepción de los virus biológicos, no existe nada capaz de extender y expandirse con la misma velocidad, eficacia y agresividad que estas plataformas tecnológicas; lo cual a sus creadores, propietarios y usuarios les vuelve poderosos a su vez."
El debate acerca del poder de Google no es pues ninguna teoría conspiracionista por parte de los eternamente obstinados y anticuados. Usted mismo refiere el nuevo poder de esos creadores, propietarios y usuarios, aunque en caso de éstos últimos no estoy tan seguro si me lo planteo a largo plazo. Puede que el poder, rápidamente, vaya seguido por la impotencia. Y es precisamente por ello que debemos llevar ahora este debate en bien del interés de un ecosistema sano de la economía digital. Y esto afecta y concierne a la competitividad, no sólo económica, sino también política.  Afecta a nuestros valores, nuestro concepto del hombre y nuestro orden social en todo el mundo y, desde nuestra perspectiva, a todo el futuro de Europa.

¿A quién pertenecen los datos?

Estando así las cosas, su grupo empresarial está alcanzando en los más diversos ámbitos un papel destacado en nuestras vidas cotidianas, profesionales y privadas, en los domicilios, los vehículos, la sanidad, la robótica, etc. Lo cual supone una enorme oportunidad, pero también una amenaza no menos grande. Estoy temiendo que no sea suficiente afirmar, como usted lo hace, que pretende convertir el mundo en un “lugar mejor”.

El crítico de Internet, Evgeny Morozov, nos describe claramente la postura que deben adoptar las sociedades modernas: no debatimos acerca de la tecnología, cuyas fascinantes posibilidades le constan a cualquiera. Nuestro debate es de carácter político. Los aparatos y los algoritmos de Google, no forman parte de ningún programa político. O al menos no deberían hacerlo. Son los ciudadanos quienes debemos decidir si queremos lo que usted exige de nosotros y, en su caso, a qué precio.

Las editoriales hemos podido experimentar muy pronto, quizás antes que otros ramos e industrias, lo que esto puede suponer. Pero mientras sólo se trataba de expropiar o apropiarse de contenidos de información (por parte de quienes usen los buscadores y agregados, pero no estén dispuestos a pagar por ellos), muy pocos se mostraban interesados. Pero este panorama está cambiando cuando lo mismo sucede con los datos personales de los individuos. Preguntarnos a quién/es pertenecen estos datos será uno de los más importantes planteamientos políticos que nos aguardan.

Un monopolio global.

Usted dice en su artículo que las voces críticas con Google a fin de cuentas “vienen a criticar a Internet y la oferta de información y demanda de cualquiera desde cualquier lugar”, cuando lo cierto es lo contrario. Quien critica a Google, no critica a Internet. Y a quien le importe que la Red funcione, debe criticar a Google. Para la editora que somos, Internet no supone ninguna amenaza, sino la oportunidad más grande de las últimas décadas. El 62 % de nuestro beneficio procede hoy del negocio digital. Por lo tanto, no hablamos de Internet, sino únicamente del papel que Google desempeña en él.

En este contexto, hay que valorar como sumamente relevantes las quejas que diversos grupos editoriales e informáticos europeos presentaron contra Google, ante los órganos responsables de la competencia y competitividad de la Comisión Europea.  Google parece ser el paradigma de una empresa dominante del mercado. Google, con su cuota del 70 % en el mercado mundial, viene a determinar la infraestructura de Internet.  El siguiente buscador más grande, con un 16,5 %, es el chino Baidu, ya que China es una dictadura que prohíbe el libre acceso a Google. Siguen otros buscadores que por no superar la cuota del 6 %  no resultan relevantes.

El mercado está en manos de uno solo. La cuota de Google en la publicidad online en Alemania está aumentando año tras año. En la actualidad se cifra en un 60%. En comparación, el diario Bild (clasificado desde hace décadas como dominante por el Tribunal alemán de Competencia -anticártel-, razón que, por otra parte, le impidió a Axel Springer adquirir las cadenas ProSieben Sat.1 y diversos periódicos regionales) tiene un 9 % en el mercado alemán de publicidad impresa. En comparación, Google, más que dominante, resulta súper-dominante.

Para Internet, Google viene a ser lo mismo que eran la Deutsche Post, los servicios alemanes de correo, para los envíos y el reparto postal; o la Deutsche Telecom para los servicios de telefonía. En aquel entonces había monopolios estatales. Hoy existe un monopolio global en Internet. Por lo tanto, es de suma importancia saber si los resultados de búsqueda en Google obedecen a unos criterios transparentes y justos.

Se introducen pagos de “impuestos de protección” que la UE sanciona.

Pero esos deseables criterios no existen. Google facilita información sobre sus propios productos, desde el comercio electrónico, hasta las páginas de su propia red, entrando como competidor, incluso cuando los productos resultan de calidad inferior y no debieran aparecer conforme al algoritmo Google.  Ni siquiera se le advierte al usuario que los resultados de su búsqueda obedecen a la autopropaganda de Google. Aun cuando la oferta de Google cuente con menos visitas que la de un competidor, sigue figurando más arriba hasta llegar a equipararse por el número de visitas.

Esto es abusar de la posición dominante en el mercado. Y todo el mundo esperaba que el Tribunal Europeo de Competencia fuera a prohibir dicha práctica. Pero parece que no es así. El comisario competente propone, a cambio, “un arreglo, un compromiso” que a cualquiera con un mínimo de conocimiento le debe de dejar sin palabras. Eric, en su artículo habla usted del arreglo que había buscado pactar con la Comisión Europea. De acceder la Comisión a su propuesta en esos términos, usted habría encontrado otra nueva fórmula para que Google pueda cobrar más en concepto de publicidad. No serían pues concesiones dolorosas, sino ingresos adicionales. 

Parece ser que la Comisión Europea propone seriamente que el buscador Google, que ya domina toda la infraestructura, pueda seguir discriminando a otros competidores, colocándolos desfavorablemente en su lista de resultados de la búsqueda. A cambio, sin embargo, y ahí está el truco, se abriría una nueva ventana de publicidad, en la que el competidor discriminado podría comprar un rango más favorable en la lista. A esto no cabe llamarlo compromiso ni arreglo; esto viene a ser la introducción, sancionada por la UE, de aquel modelo de negocio que en círculos menos respetables recibe el nombre de “impuesto de protección”. Léase: si quieres que no te matemos, debes pagar.

Saber lo que estamos pensando.  

Usted no ignora que esta medida redunda a largo plazo en una discriminación y en un debilitamiento del concierto competitivo; y que de esto modo, Google puede expandir su súper dominio. Tampoco ignora, que, por lo tanto, se iba a resentir aún más la economía digital europea. Ni con mi mejor voluntad, me puedo imaginar que era esto cuando se refería a llegar a un acuerdo o compromiso. Pero esto no es nada que yo le reproche a usted ni a Google.

Usted, como representante de la empresa,  puede y debe defender sus intereses. Mi reproche se dirige pues a la Comisión Europea de Competencia. El comisario Almunia debería volver a reflexionar si resulta sensato “fabricar”, cuasi a modo de último acto de oficio, lo que vendría a ser el último “clavo del ataúd” para la ya esclerótica economía europea de Internet. Pero ante todo, no dejaría de ser una traición al consumidor, al usuario, que ya no encontraría ni lo más indicado, ni lo mejor para él, sino lo que convendría a Google y su beneficio, que acabaría siendo una traición a la idea básica de Google.

Vale decir lo mismo sobre el complejo y difícil tema de  la seguridad de los datos y su explotacion y/o evaluación. Desde que las revelaciones de Snowden desencadenaron el escándalo de la NSA, descubriéndonos las estrechas relaciones entre los servicios secretos y las grandes empresas dedicadas en EEUU a los servicios online, el clima social -al menos en Europa- ha sufrido un profundo cambio. Los ciudadanos se han vuelto más sensibles por lo que pueda pasar con sus datos personales de usuarios.

Nadie sabe tanto sobre sus clientes como Google. Hasta los correos privados o profesionales son leídos por Gmail y pueden evaluarse, si se quiere o pretende. Usted mismo dijo en 2010: “Sabemos dónde estás. Sabemos dónde estuviste. Podemos saber más o menos lo que estás pensando en ese momento”. Una sentencia realmente honesta. Pero hay que preguntar si los usuarios quieren que estas informaciones se empleen con fines comerciales -lo cual tiene sin duda muchas ventajas, pero también algún que otro lado siniestro -; preguntar además si consienten que sus datos caigan o que ya estén en manos de los servicios secretos.

El combustible del siglo XXI.

En el libro de Patrick Tucker titulado “The naked Future. What happens in a World that anticipates you every move” [El futuro al desnudo ¿Qué pasa en un mundo que anticipa cada uno de tus pasos?] – un libro cuya visión de futuro el ideólogo jefe de Google, Vint Cert, ya considera ineludible -  he leído una escena que se me antoja de ciencia ficción sin serlo realmente: imagínese, dice el autor, que usted despierta una mañana y lee escrito en su móvil:
“Buenos días, al salir del trabajo te vas a encontrar por casualidad con tu ex amiga Vanessa que te contará su compromiso de boda el próximo domingo. Finge que te sorprendes, ya que Vanessa aún no lo ha contado a nadie más. Pero no olvides de mandarle flores el domingo”.
Supongamos que se sorprende un poco que su móvil sepa todo esto, puede tratarse de una broma, y luego se olvida. Pero por la tarde se cruza realmente con Vanessa. Recordando vagamente el mensaje de la mañana, usted la felicita por su compromiso. Vanessa se alarma. “¿Cómo es que lo sabes?”, le pregunta. Y usted responde: “¿No lo has posteado en Facebook?”. “Todavía no”, responde Vanessa, y se aleja corriendo. ¡Ya no hará falta que le mande flores!

Google registra más de 500 millones de direcciones de Internet. Google sabe más sobre cada ciudadano digital activo de lo que George Orwell hubiese imaginado en sus osadas visiones de “1984”. Google posee el tesoro de datos actuales de toda la humanidad, como su fuera el gigante Fafner en el “Anillo del Nibelungo”: "Hier lieg’ ich und besitz” [aquí me quedo tumbado y poseo]. Espero que sea usted consciente de la enorme responsabilidad de su empresa. Si los combustibles en el siglo XX eran de origen fósil, los del siglo XXI serán los datos de los usuarios y sus perfiles. Hay que preguntarse si la competencia, en general,  puede seguir funcionando en la era digital, ya que los datos se encuentran reunidos hasta el extremo en manos de una sola parte.

Sólo las dictaduras quieren que sus ciudadanos sean transparentes.

En el contexto que nos ocupa, existe una cita de usted que me preocupa. En 2009, usted dijo: “Si hay cosas que usted no quiere que nadie las sepa, no debería hacerlas”. Sólo más preocupante aún me resulta la frase que Mark Zuckerberg pronunció durante la conferencia de Sun-Valley, mientras usted y yo estábamos sentados entre los oyentes. Preguntado por cómo Facebook almacenaba los datos y protegía la esfera privada de sus clientes, Zuckerberg había contestado: “No entiendo su pregunta. Quien nada tiene que ocultar, nada tiene que temer”.

Una y otra vez he recordado esta frase. La encuentro espantosa. Será que no fuera dicha con esa intención. Pero detrás se esconden una mentalidad y una concepción del hombre que no se emplean en sociedades libres. Una frase así podría haberla dicho el jefe de la Stasi u otro servicio secreto de cualquier dictadura. Y es que la esencia de la libertad consiste precisamente en que yo no esté obligado a decir lo que hago; que tenga derecho a la discreción e, incluso, a tener secretos; que pueda determinar yo mismo lo que revelo sobre mí. En este derecho, que ampara a cada individuo, consiste la democracia. Únicamente las dictaduras prefieren en lugar de una prensa libre al ciudadano transparente.

La sumisión voluntaria no puede ser la última palabra.

Las autoridades de Bruselas, para fortalecer los derechos de los usuarios, están valorando cómo evitar su total transparencia, mediante la restricción del uso y registro de cookies en Internet (que hoy en día permiten reconstruir, por ejemplo, en qué pagina estuvo alguien el 16 de abril de 2006 a las 16 horas). No sabemos exactamente cómo será esta regulación, ni sabemos si será buena o mala. Pero hay algo seguro: habrá un ganador, Google. Puesto que los expertos consideran que Google es el líder absoluto en el desarrollo de tecnologías que documentan los movimientos y hábitos de los usuarios, sin el empleo de cookies.

Google también ha tomado ya medidas sobre el expediente de competencia ilícita y anti-monopolio pendiente en Bruselas en relación con los sistemas de búsqueda justa [Fair Search]. Se prevé que se falle a favor de Google, y en caso contrario tampoco pasaría nada. Las concesiones y restricciones alcanzadas en largos y duros procedimientos, y limitadas a los dominios europeos de Google, podrían quedar invalidadas desde un principio, puesto que Google podría disponer arbitrariamente, mediante Android o Chrome, que la búsqueda ya no se tenga que realizar por una dirección de Internet, sino mediante el uso de una APP, una aplicación. De esta manera, Google evitaría cumplir los compromisos que ha alcanzado, y que a día de hoy están en vigor para las búsquedas en los dominios de Google en Europa, como google.de.

¿Y qué cabe esperar de la política europea? ¿Piensa claudicar o despertar? Las instituciones europeas nunca fueron tan importantes como hoy. Hay que decidir sobre una arcaica cuestión de poder. ¿Existe una posibilidad para una infraestructura digital europea autónoma o no? En juego están nuestra competitividad y viabilidad futuras. Someternos voluntariamente no puede ser la última palabra del “viejo mundo”. Por el contrario, la voluntad de éxito de la economía digital europea podría ser relevante para la política europea, el estímulo que durante las últimas décadas tanto se echó de menos: una narrativa emocional.

Un supra-estado en un vacío legal.

16 años de almacenamiento de datos y 16 años de experiencia de decenas de miles de desarrolladores de IT, han llevado a Google a una ventaja competitiva que ya no cabe superar con medios económicos. Desde que Google comprara “Nest”, el fabricante de dispositivos para el hogar, sabe con más exactitud que nunca lo que los ciudadanos hacemos dentro de nuestras casas. Además proyecta construir automóviles sin conductor para hacer, a largo plazo, la competencia a la industria del sector, desde Toyota hasta Volkswagen. Con lo cual no sólo sabría a dónde nos dirigimos, sino también en qué nos ocupamos durante el trayecto. ¡Olvidáos de Big Brother: Google es mejor!

Ante este panorama, me confieso preocupado ante el hecho de que Google, que acaba de adquirir al fabricante de drones "Titan Aerospace", lleve tiempo co-fomentando la construcción de enormes barcos y plantas flotantes de producción, que podrán operar en alta mar; es decir, fuera de las respectivas aguas territoriales soberanas. ¿Qué es lo que motiva semejante evolución? No hace falta ser conspiracionista para llegar a preocuparse, sobre todo al escuchar las palabras del fundador y accionista mayoritario de Google, Larry Page.

Page sueña con un lugar sin protección legislada de datos y sin responsabilidad democrática. "Hay un gran cantidad de cosas que nos gustaría emprender, pero que desgraciadamente no podemos hacer", dijo Paga ya en 2013, "ya que existen leyes que nos lo impiden. Deberíamos disponer de un par de lugares donde estar seguros, donde poder experimentar y averiguar los efectos que pudieran surtir en la sociedad"

¿Esto quiere decir que Google esté proyectando poder operar en un vacío legal, sin tener que pelear con las autoridades anti-monopolio y la protección de datos? ¿Una especie de "supra-estado", un imperio flotante que navegue al margen de todo estado nacional y su orden jurídico?

Google podría ser precursora dando buen ejemplo.

Hasta el presente, nos preocupaban cuestiones tales como qué pasará si Google sigue extendiendo su ya absoluto dominio en el mercado. ¿Aún habrá menos competitividad que ahora? ¿Será que la economía digital europea todavía quedará más relegada frente a los grandes super-grupos americanos? ¿Se producirá una situación en la que los usuarios y consumidores se tornen aún más transparentes, condicionados y manipulados por terceros y sus intereses económicos y/o políticos? ¿Y cómo van a repercutir estos factores en nuestra sociedad?

Al escuchar estas noticias, uno se debe preguntar preocupado: ¿será que Google, seriamente, ya ha planeado ese supra-estado digital, en el que una única corporación es naturalmente buena para los ciudadanos y nunca resulta “malvada”? Por favor, querido Eric, explíquenos por qué nos equivocamos en nuestra interpretación de lo que Larry Page dice y hace. 

Sé que estos problemas causados por las nuevas super-autoridades digitales, como Amazon y Facebook, no pueden ser resueltos solo por Google. Pero sí podría, también en beneficio propio a largo plazo, ser precursor y predicar con su buen ejemplo. Podría crear más transparencia, no sólo proporcionando los resultados de búsqueda ordenados por unos claros criterios cuantitativos, sino también publicando todos los cambios en los algoritmos. Podría además dejar de almacenar las direcciones de IP, borrar las cookies después de cada sesión y solo guardar el historial cuando explícitamente es solicitado por el usuario. Y podría explicar qué se propone con esas sedes corporativas flotantes y laboratorios de investigación y desarrollo. 

El alto precio de la cultura gratis.

Esa preocupación por la creciente heteronomía de esa araña que todo lo determina en esa red tejida que es Internet, no alcanza tanto al dinosaurio analógico -que lo teme por no haber entendido lo que es el Internet- como a los "nativo-digitales" [los que han nacido ya con esta tecnología]; y entre estos, a los más jóvenes y mejor formados, que consideran cada vez más problemático ese creciente control por parte de Google.

En este contexto hemos de hablar de la "cultura gratis"En Internet, en ese mundo bonito y multicolor de Google, se nos antojan gratuitas muchas cosas: desde las búsquedas hasta los productos editoriales y periodísticos. No obstante, en realidad las pagamos mediante nuestro comportamiento, mediante la previsibilidad y utilidad comercial de nuestra conducta. Quien hoy sufre un accidente de tráfico y así lo comunica en un correo electrónico, puede que reciba mañana en su móvil la oferta de un comercial del ramo. Tremendamente práctico.

Quien hoy navega por los sitios para informarse sobre la hipertensión, quien delata su notoria falta de ejercicio a través de su pulsera Jawbone, a los pocos días ya puede esperar una prima superior en su seguro médico. ¡Nada práctico, sólo horrible! Podría faltar poco para que cada vez más gente se de cuenta del alto precio que paga a través de la cesión de información sobre su conducta y hábitos, el precio del libre albedrío. Así que resulta mejor y más barato pagar, en su caso, con algo totalmente anticuado, simplemente con dinero. 

También cabe morir de éxito

Google es el banco dominante en el mercado internacional negociando con la moneda del conocimiento sobre nuestra conducta o hábitos. Ninguna otra empresa capitaliza su saber y conocimiento sobre nosotros con tanto éxito como Google. Lo cual resulta tan impresionante como peligroso.

Querido Eric Schmidt, usted no necesita de mi consejo y, desde luego, le estoy escribiendo desde la perspectiva de un afectado más. Soy parcial. Me beneficio de Googles Traffic, me beneficio de la publicidad automatizada de Google. Y soy una posible víctima del conocimiento digitalizado y del poder de mercado de Google. Pero aun así: a veces, menos es más. Y también se puede morir de éxito.

A lo largo de toda la historia económica mundial, los monopolios nunca han gozado de una larga vida. Hemos podido comprobar que o bien fracasaron por su autocomplacencia por sus éxitos (lo cual no es probable en el caso de Google), o bien resultaron debilitados en el concierto competitivo (lo cual en el caso de Google tampoco resulta muy probable). O bien resultaron ser limitados y restringidos en virtud de la iniciativa política. He ahí los casos recientes de IBM y Microsoft.

Otro camino sería la voluntaria autolimitación y restricción del vencedor. ¿Es realmente inteligente esperar a que un político pida en serio la disgregación del grupo Google? O, peor aún, ¿a que la ciudadanía se niegue a seguirle el juego? ¿Todavía los ciudadanos pueden negarse? Nosotros ya no estamos en condiciones de hacerlo.

Cordialmente:
Mathias Döpfner




Nota de traducción:
[NT1] Se refiere al "cartel". La cartelización es aquel sistema en el que la mayoría de las empresas de un sector o bien vienen a ser las mismas o bien, a través de pactos informales, alcanzan acuerdos con el fin de eliminar (o al menos minimizar o reducir) la competencia. El resultado es el control casi absoluto del sector en el mercado.

Traducción al español: Tucholskyfan Gabi. La traducción se ha realizado, selectivamente, a partir de ambas versiones (alemán e inglés).
Fuente de esta traducción: Blog del viejo topo (blogdelviejotopo.blogspot.com.es)

Entradas relacionadas:

jueves, 1 de mayo de 2014

1º de mayo, día internacional de la clase trabajadora.


Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es una historia de 
luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, 
maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente 
siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y 
otras franca y abierta (...)
Manifiesto Comunista (Carlos Marx y Federico Engels)



Imagen. Autor: Diego Rivera (México, 1886-1957), artista mexicano, de pensamiento comunista, famoso por sus grandes murales públicos de contenido social, pintados en edificios de ciudades mexicanas, pero también en Buenos Aires, San Francisco, Detroit y Nueva York. Fue marido de la pintora, también mexicana, Frida Kahlo.


Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres
Rosa Luxemburgo

La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas.
Vladimir Ilich "Lenin", El Estado y la Revolución (1917)

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
Bertolt Brecht, Las cinco dificultades para decir la verdad (1934)

El sistema capitalista es en esencia el mayor creador de pobreza
David Simon. Entrevista en Eldiario.es 



El capitalismo es incompatible con la democracia porque en este sistema económico los votos se determinan en función del dinero, de modo que aquellos que más tienen son los que más mandan. 
Alberto Garzón. Entrevista en publico.es

- Si Karl Marx resucitara y viera esta Europa, ¿qué pensaría?
- [Susan George] Él pensaría que la guerra de clases está acabando y que los ricos la están ganando.
Entrevista de Paco Cerdá a Susan George. En mujeresenred.net





El problema no es de gestión del sistema, sino del sistema. Esto quiere decir que cada vez es más evidente que dentro del capitalismo, no tienen solución los problemas de la humanidad y por tanto hay que plantear una alternativa al capitalismo. Allí es donde nosotros planteamos la alternativa socialista.
José Luis Centella. Entrevista en nuevatribuna.es  

El capitalismo es el amo que rige nuestra vida pero casi nadie conoce o ni siquiera nombra. Ésta ha sido su gran victoria ideológica.
Paco Arnau ‏@ciudadfutura




Por supuesto que hay lucha de clases, de acuerdo, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando.
Warren Buffett (con una fortuna personal estimada en 44 mil millones de dólares, la revista Forbes lo designó como la persona más rica del mundo a partir del 11 de febrero de 2008)

El partido conservador proclamó en 1976 que el problema no es la existencia de clases sino la existencia del sentimiento de clase. Quienes dicen que el concepto de clase es un dinosaurio son los más interesados en negarlo porque saben bien que cuando se habla de clase se está hablando sobre quién tiene poder y riqueza
Owen Jones


Fragmento de la película de J.L. Godard, "Tout va bien",
 sobre la lucha de clases



Entradas del blog relacionadas con el 1º de mayo:
Los mártires de Chicago, vistos por José Martí



miércoles, 30 de abril de 2014

El negocio de la salud. El modelo sanitario que nos espera.


Viñeta: Manel Fontdevila (Manel F.)


Tiene usted cáncer o SIDA

Un compañero mío que trabajaba como técnico especialista para una agencia de ONU, durante su participación en un workshop en Bangkok sintió fuertes dolores abdominales. Decidió acudir al médico de un centro privado, la única alternativa que tenía. Tras explicarle los síntomas al médico que le atendió, éste procedió a realizarle una exploración superficial de rutina, tras la cual le dijo a mi amigo: "puede ser algo muy grave; o bien  puede tener un cáncer o podría tener el virus del SIDA".

Cualquiera de nosotros en una situación semejante, reaccionaría como lo hizo mi amigo: le invadió un sentimiento de pánico; de repente, la vida pareció tambalearse dentro de su cabeza, el mundo se le vino abajo. El médico le dice: “podemos hacerle una prueba ahora mismo para saber qué tiene exactamente”

Todo esto ocurrió muy rápido y, poseído por un sentimiento de desesperación y pánico, mi amigo aceptó hacer los análisis y pruebas al instante, a pesar de que ya le han advertido que costarían 1.000 $. ¿Qué son mil dólares cuando te están diciendo que tu vida tiene una corta etiqueta de caducidad?

Un par de horas más tarde, y después de haber abonado la factura de los análisis y pruebas, el médico recibe de nuevo a mi amigo y le dice: “ha tenido suerte; apenas se trata de una intoxicación por haber comido algo en mal estado”. Mi amigo salió de allí radiante de alegría y euforia, después de haber vivido un infierno durante dos horas. Pero ya en frío, comienza a darse cuenta de lo que había pasado: le habían timado mil dólares. 

Cuando se reincorporó a las sesiones de trabajo del workshop, compartió con sus colegas lo que había pasado. Varios de ellos se burlaron cariñosamente, llamándole "novato": por lo que parecía, se trataba de una práctica habitual en las clínicas privadas.


Análisis clínicos para diferentes tipos de bolsillo

En la misma época en la que tuvo lugar el suceso anterior, una amiga que también trabajaba en proyectos de Naciones Unidas en un pequeño país asiático, comenzó a experimentar ciertos dolores en los ovarios y, después de un tiempo, empezó a preocuparse. Decide viajar a Indonesia para acudir a la consulta de un centro privado. Tras explicarle los síntomas al médico que la atendió, éste le dice:
  • - Hay que hacer un prueba.
  • - ¿Qué puedo tener?, le dice ella.
  • - Responde el médico:  hay que hacer una prueba para saberlo.
Ella, que ya comienza a preocuparse, vuelve a preguntarle:
  • - ¿Pero qué tipo de prueba?
  • - El medico contesta: depende
Mi amiga no comprende. Atónita, insiste en preguntar:
  • - ¿Depende?.. ¿De qué depende?
  • - Responde el médico: depende de lo que quiera gastarse; podemos hacerle 3 tipos de pruebas, cada una cuesta distinto.
El médico continúa explicándole los detalles "presupuestarios" de lo que cuesta cada una de las pruebas, desde la más barata a la más cara. Ella no da crédito a lo que está escuchando y tras volver a preguntarle al médico "¿cuál me aconseja?", éste vuelve a responder con lo mismo: “depende de lo que quiera gastar”. Mi amiga sigue insistiendo y entonces el médico le aconseja la prueba más cara de las tres alternativas posibles. Ya resignada a gastar el dinero, mi amiga vuelve a plantear al médico la misma duda inocente que cualquiera plantearía en una situación así:
  • - ¿Pero... qué cree que puedo tener?
  • - Contesta el médico: no me está permitido darle ninguna explicación mientras no realice una de las 3 pruebas que le he dicho.
Desesperada, decide hacer y pagar las tres pruebas alternativas (cerca de 2.000 $). Finalmente, sus complicaciones resultaron ser un asunto de menor importancia, sin gravedad alguna.


El asalto a lo público como negocio

Ambas anécdotas son casos reales. Las he contado porque la mercantilización y progresiva privatización de nuestra Sanidad, nos acabará conduciendo a tales cosas en un futuro cercano. La salud deja de ser un derecho para convertirse en un negocio. 

Nuestro compañero Manuel G. hablaba en al entrada anterior de uno de los más graves  y escandalosos problemas que se están dando en España: la privatización de los servicios públicos, refiriéndose a dos ámbitos como ejemplos, Sanidad y Agua (ver "El trilerismo de la externalización de los servicios públicos a empresas privadas"). Una estrategia de privatización que se ajusta a una secuencia escalonada de fases, como explicaba Manuel G. en su artículo. 

Detrás de las privatizaciones se esconde el suculento negocio que supone para las grandes corporaciones el desguace del estado del bienestar. Desde hace mucho, tiempo la gran aspiración del capital ha sido hincar el diente a ámbitos como los sistemas públicos de pensiones y de salud. La mal llamada crisis es utilizada ahora como disculpa (falacia de la insostenibilidad del sistema público) para iniciar una ofensiva privatizadora de nuestra sanidad y pensiones.  

Tanto el PP como el PSOE, protagonizan esta ofensiva neoliberal contra lo público. Es cierto que el PP es mucho más incisivo y radical que el PSOE en esto; pero, a menudo, votantes y simpatizantes de este último partido, tienden a olvidar las responsabilidades que los gobiernos pesoístas han tenido favoreciendo las privatizaciones. PP y PSOE comparten la misma filosofía neoliberal en política económica, por mucho que uno represente la cara más dura y radical del neoliberalismo (PP) y otro la más blanda (PSOE) (1).

PP y PSOE no están solos en esta cruzada neoliberal. CiU no se queda atrás. Acerca de este partido nacionalista catalán, bueno es recordar algo que resulta realmente kafkiano (aunque todavía resulta más kafkiano el apoyo que recibe de ERC, un partido que en teoría dice ser de izquierdas): el nombramiento de Boi RuizArtur Mas ha colocado como Conseller de Salut de la Generalitat a Boi Ruiz i Garcia, director general entre 1994 y 2008 y luego presidente entre 2008 y 2010, de la Unión Catalana de Hospitales, la patronal de la sanidad privada de Cataluña. Viene a ser algo así como meter el zorro a guardar el gallinero, ya que Boi Ruiz accedió al cargo con un objetivo concreto que de momento está cumpliendo: privatizar lo máximo posible para beneficiar los intereses privados que ha defendido (y a los que está vinculado) durante 16 años.

En un futuro no lejano, caso de no conseguir desde la izquierda frenar la ofensiva lanzada por el capital, las dos anécdotas que he contado bien pudieran ser paradigmas del modelo sanitario que nos espera. Votar y votar a la izquierda, es más que nunca una urgencia. Aquellos que llaman a la abstención o a votar en blanco, en realidad desempeñan un triste papel reaccionario, favoreciendo los intereses del capital.



Notas
(1) Una parte del electorado del PSOE sigue pensando que el neoliberalismo es una cuestión exclusivamente del PP. Sobre esto, no está de más recordar un artículo del mes de noviembre del año pasado, de Vicenç Navarro, titulado "Las memorias de Greenspan y de Pedro Solbes. El neoliberalismo en España, incluyendo Catalunya". Dice Navarro en dicho artículo:
Una situación idéntica ocurre en España con Pedro Solbes, el cual fue el guardián de la ortodoxia ultraliberal cuando fue Comisario de Asuntos Económicos en la Unión Europea, uno de los cargos más influyentes en el establishment financiero y económico europeo. Durante su mandato promovió cada una de las políticas que, al otro lado del Atlántico, promovió Greenspan.(...) En realidad, España se convirtió en el “modelo” que otros países tenían que seguir. (...) En realidad, favorecía la rebaja de impuestos, incluyendo el de sociedades, y también la reducción de las cotizaciones sociales como medida para liberar las energías del mundo empresarial, siendo también favorable a las reformas laborales orientadas a disminuir los salarios. Era, pues, lógico que fuera enormemente apreciado y respetado por los establishments financieros y económicos del país, los cuales lo presentaban como el parangón de respetabilidad y sabiduría (como lo había sido antes Carlos Solchaga, o más tarde Miguel Sebastián). Esta buena fama explica que Zapatero, el Presidente del Gobierno del PSOE, le invitara a que dirigiera la política económica y fiscal de su gobierno, llevando a cabo las políticas que había promovido como comisario europeo, dando un tinte neoliberal al gobierno Zapatero. (...) Esta ortodoxia neoliberal no sirvió de nada para proteger a España frente a la crisis. En realidad, facilitó la aparición de la crisis. (...) En realidad, las políticas de Pedro Solbes, y más tarde de Elena Salgado, establecieron las bases para el pleno desarrollo de las políticas ultraliberales llevadas a cabo por el gobierno Rajoy. Así lo reconoce y lo aplaude Solbes en su entrevista a El País de este pasado domingo (17.11.13) cuando apoya las políticas públicas del gobierno Rajoy.

Añadido 7-5-14: cómo la sanidad pública está al servicio de los intereses privados cada vez más, se revela en hechos muy diferentes, como por ejemplo (botón de muestra) lo que detalla este artículo en cincodias.com: "El 85% de los pacientes con pólizas privadas utiliza la sanidad pública". 
Entradas del blog relacionadas (entre otras):

lunes, 28 de abril de 2014

El trilerismo de la externalización de los servicios públicos a empresas privadas






El propósito de esta entrada es aclarar los métodos utilizados por las Administraciones Públicas para privatizar, y los métodos que utilizan las empresas para prestar los servicios públicos privatizados (ellos lo llaman externalizados) por los ayuntamientos, comunidades autónomas y el estado español.

Durante la burbuja inmobiliaria, determinadas empresas de construcción, se forraron construyendo pisos, chalets, urbanizaciones y obra pública. Cuando estalló, se dedicaron a la burbuja que les quedaba, la de obra pública. Pero al agravarse la crisis se les acabó esa salida.

Las empresas más fuertes, previendo el problema, durante los años anteriores se habían dedicado a abrirse al exterior. Así lo han hecho Sacyr, ACS, Ferrovial, FCC y otras.

Pero estas últimas empresas y otras más pequeñas han descubierto una mina en la privatización de los servicios públicos. Para ello se han puesto de acuerdo, sottovoce, con casi todos los partidos políticos del país, tanto los de implantación estatal como autonómica: PP, CiU, PSOE, CC, PNV, UPN y alguno más.

También, en el plano específico de la sanidad ha habido empresas que se dedicaban al Seguro de Salud. Ahora hay algunas con bastante fuerza: Sanitas, ASISA, ADESLAS, etc. Han estado prestando atención médica privada a sus afiliados, muchos o pocos, dependiendo de su fuerza y de la propaganda que hacían. Pero han visto que todos sus afiliados eran sólo un pequeño porcentaje de la población que tenía Sanidad Pública. Por ello buscaron la manera de entrar en la colaboración con los Servicios Públicos de Sanidad.


Fases para establecer el sistema privado

El truco era establecerlo por fases.
  1. Primero, había que repetir machaconamente que un servicio público era mucho más eficaz y económico si se prestaba por una empresa privada que si lo hacía una empresa pública, naturalmente sin demostrarlo. En eso la lideresa fue Esperanza Aguirre, que lleva diciéndolo durante lustros. Después se han agarrado a este argumento muchos políticos de los partidos mencionados. Se ha repetido miles de veces, supongo que agarrándose al dicho atribuido a J. GoebbelsUna mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.  Y así se ha incorporado al subconsciente de la gente.
  2. Segundo, a continuación se empezaron a privatizar servicios públicos, pero no se llamaba así la operación, se disfrazó con una nueva palabra del diccionario de neologismos que se está instalando en nuestro sistema político: “externalizar”.
Se empezó por los ayuntamientos y poco a poco fue teniendo éxito su expansión. A continuación empezó a extenderse en las Comunidades Autónomas (CC.AA.) y en la administración central.

Así se han privatizado, en primer lugar, muchos de los servicios que prestan las entidades locales: distribución del agua, limpieza de las calles, recogida de las basuras, transporte escolar y muchos más.

En las comunidades autónomas se está intentando privatizar la sanidad, la enseñanza y los servicios de atención a la dependencia.

Y en el estado central, parece que se intenta, en estos momentos, privatizar la seguridad pública. Ya lo intentó hacer el gobierno Aznar del 1996 al 2004. En ese periodo, pese al terrorismo de ETA, bajó el número de policías y guardias civiles y aumentaron los miembros de la seguridad privada. 


El caso de la sanidad

Uno de los bocados más sabrosos era la sanidad. La razón es que la sanidad española llega a todos, es universal, por lo tanto tiene decenas de millones de clientes.

Las competencias de sanidad están transferidas a las CC.AA., lo que ha hecho que el tratamiento haya sido distinto en el lugar y en el tiempo.

Hospital de la Ribera en Alzira
La primera experiencia se hizo en la Comunidad Valenciana, lugar en el que desde hace muchos años está gobernando el PP. Siendo presidente de la Generalitat Valenciana en 1997, Eduardo Zaplana, pensó que la Sanidad era un buen negocio y planificó su privatización.

En Valencia se experimentó con el modelo Alzira. Se había convocado un concurso para El hospital de La Ribera, y sólo se presentó una Unión Temporal de Empresas (UTE), denominada Ribera Salud, compuesta por la aseguradora sanitaria ADESLAS, las constructoras DRAGADOS y LUBASA y las entidades bancarias Bancaixa y CAM, que construiría y gestionaría ese hospital que quedaría en propiedad pública. Su fin era demostrarnos a todos que la gestión privada mejora con mucho la pública. Empezó a funcionar en 1999. 

La planificación de la privatización se hizo de la siguiente forma. En la sanidad pública un paciente viene a costar una media anual de unos 600 €/paciente. La UTE se comprometió a cobrar anualmente sólo 204 €/habitante, pero no se hacía cargo de los gastos de farmacia, prótesis, transporte sanitario y oxigenoterapia. Como la población a la que atendería serían unos 230.000 habitantes, significa que la Generalitat cobraría cerca de cuarenta y siete millones de euros al año.

Así pactado, se empezó a desarrollar, perdiendo dinero desde el principio. En vista de ello la sanidad valenciana empezó a derivar pacientes de otros centros públicos a ese hospital, por ejemplo los partos con anestesia epidural. Pese a ello Ribera Salud perdió:
  • en 1999 un millón
  • en 2000 novecientos mil
  • en 2001 cuatrocientos cincuenta mil
  • y en 2002 dos millones seiscientos setenta mil euros.
Ribera Salud
Con ello,  Ribera Salud decidió abandonar el negocio. Comunicó la decisión a la Generalitat, la cual, favoreciendo a la empresa, anuló el contrato. Al hacerlo la Generalitat le pagó ochenta y siete millones de euros por lo que faltaba de pagar por la construcción y por lucro cesante (lucro cesante sería lo que se pensaba que ganaría y que no ganó).

La Generalitat volvió a convocar el concurso en 2003 y, (¡oh, casualidad!) sólo se presentó Ribera Salud. La razón es que era necesario, por las condiciones impuestas por la Generalitat, presentar un aval de setenta millones de euros. Lo que ahora se pagaba por año y habitante era 379 € en 2003 y en 2012 llega a 639 €, además se les cedía la propiedad del centro. Y así quedó, pero ahora ya ganaba dinero, pues las demás condiciones del anterior concurso se mantenían.

Posteriormente se extendió el modelo Alzira a Torrevieja, Vinalopó, Denia y Manises. También se implantó en Madrid, cuya presidenta era Esperanza Aguirre, en San Sebastián de los Reyes, Coslada, Arganda, Vallecas, Parla, Valdemoro y Aranjuez.


La red pública de hospitales además de atender a los pacientes, tenía una implicación docente en su colaboración con las universidades y además hacía investigación, ambas cosas muy útiles para la sociedad y que cuestan dinero. El modelo Alzira invierte muy poquito dinero en ambas cosas, prácticamente lo que invertía era para salvaguardar su imagen.

Se redujeron las plantillas, con lo que se incrementaron las jornadas de trabajo del personal sanitario. Y a este personal se les redujo los salarios. Pero los patrones de este modelo, consideraron que a los pacientes eso no les importaría. Lo que vendían era que los pacientes estarían como en una clínica privada.

En conjunto, hoy día, se puede evaluar que en la sanidad pública cuesta por habitante 700 euros (200 son por la farmacia), mientras en la sanidad privada cuesta más de 600 euros, pero sin farmacia, prótesis, transporte sanitario y oxigenoterapia, que son pagados aparte por el ministerio de Sanidad. O sea, un auténtico fraude.

El control de la Generalitat de este modelo se puso en manos de un Comisionado, el primero de los cuales fue Manuel Marín Ferrer, que no controló gran cosa, pero, eso sí, en cuanto cesó en el cargo pasó a ocupar el cargo de gerente en Hospital Universitario La Ribera. Es uno de los casos de puerta giratoria entre la administración pública y la empresa privada. Creo que no se requieren muchas más explicaciones.

Parece que el modelo no funciona y hay muchas presiones para revertir el modelo Alzira, por no funcionar bien y por lo caro que resulta. El problema es que según la legalidad y los contratos de los concursos de los hospitales, habría que pagar una cantidad astronómica por lucro cesante.


Servicios públicos en los ayuntamientos. Agua.

Los ayuntamientos han sido las hermanas pobres del sistema que tenemos.

Para poder hacer frente a financiar la modernización y prestación de los servicios a sus vecinos, se utilizó sobre todo la recalificación de terrenos rústicos a edificables.

Pero el suelo llegó un momento que se acabó, por lo tanto en los ayuntamientos se recurrió al endeudamiento, con el consiguiente gasto en intereses. Lógicamente en ese endeudamiento había un límite y al llegar a él, como los ingresos -tanto de impuestos como las transferencias del estado- eran menores que los gastos y se seguían demandando servicios por parte de los vecinos, las entidades locales decidieron externalizar los servicios que prestaban. Esta externalización se produjo por una parte por necesidad, pero por otra por criterios ideológicos. 

Lo que se hace es sacar a concurso la externalización. La empresa que lo gana paga una cantidad al ayuntamiento y se compromete a prestar el servicio por un número determinado de años (10, 20, 30,...), al cabo de los cuales si ninguna de las partes denuncia el contrato, se prorroga. Durante ese tiempo el ayuntamiento paga a la empresa una cantidad anual por el servicio que presta.

Como he escrito más arriba, desde muchos partidos políticos se ha pensado favorecer a empresas privadas, en las que muchas veces tienen intereses allegados de políticos de partidos que gobiernan (amigos, parientes...)  o se piensa en el futuro de determinados afiliados. 

Así está ocurriendo en estos días en Alcázar de SanJuan, que se está intentando “vender” el servicio de aguas a la empresa Aqualia de la que FCC, empresa que se dedica a la construcción, tiene mayoría del capital. La razón que da el ayuntamiento para la venta es que, dada su deuda, necesita financiarse.


El caso del servicio del agua en un ayuntamiento

Voy a poner el ejemplo de un ayuntamiento que conozco: el de Santa Cruz de Tenerife.

En este ayuntamiento, desde hace ya bastantes años, la obtención, depuración, distribución y mantenimiento de la red de agua está privatizada. Todas estas funciones las lleva la empresa EMMASA. En esta empresa tiene mayoría de capital Sacyr Vallehermoso, holding dedicado también a la construcción.

En el contrato está estipulado que el ayuntamiento paga una cantidad anual a EMMASA. Con esta cantidad la empresa cubre los gastos del servicio y obtiene un beneficio. Pero además en el contrato está recogido que si los gastos originados por los servicios prestados por la empresa suben -mucho o poco-, el ayuntamiento pagará a EMMASA esa subida.

¿Qué hizo EMMASA? Primero despedir al personal que tenía contratado el ayuntamiento para estas funciones. A continuación subcontrató todas las funciones. Para ello constituyó empresas filiales distintas para la obtención, la depuración, la distribución y el mantenimiento. Por ejemplo, una de ellas es Santacrucera de Aguas. Había otras. El truco era que estas empresas filiales subían arbitrariamente el precio de las funciones que realizaban, con lo que a la empresa matriz le subían los gastos, y ésta se los pasaba directamente al ayuntamiento. O sea, que EMMASA ni gana mucho ni pierde en sus tratos con el ayuntamiento, pero sí gana bastante a través de lo que ganan sus empresas filiales.

Parece que, como he descrito aquí, así funciona toda la externalización (privatización) de los servicios públicos. Entre tanto, los partidos políticos siguen privatizándolos.

Para mí, la alternativa sería que, al menos, los servicios públicos esenciales estuvieran prestados por empresas públicas. Es decir: agua, energía, sanidad, educación, atención a la dependencia y algunas otras.

Además la empresa privada lo primero que hace es intentar empeorar las condiciones de trabajo de los empleados, mientras que en las empresas públicas las condiciones de trabajo pueden ser más justas.

Lo que hay que hacer son empresas públicas que rindan, que no sean una sinecura para los que allí trabajan.

Un servicio público prestado por una empresa pública tiene unos gastos destinados a cubrir el servicio. Un servicio público prestado por una empresa privada tiene unos gastos destinados a dos cosas, a cubrir los destinados a prestar el servicio y a tener una ganancia que vaya a las arcas de la empresa. Por lo tanto si el servicio lo presta una entidad pública, tiene que ser más barato que si lo hace una entidad privada.

Eso sí, hay que optimizar el trabajo en la empresa pública, lo que se puede hacer utilizando métodos imparciales y más justos y legales que en la empresa privada.