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lunes, 15 de octubre de 2018

Hablando de fútbol (4). El problema del Barça con Ronaldinho y su apoyo al candidato filofascista brasileño.


Ronaldinho


La responsabilidad social de los deportistas de élite.

Un ídolo de masas deportivo, por su condición de ídolo y, por tanto de ejemplo, ejerce una influencia notoria entre la masa de seguidores. Por este motivo, muy a menudo se subraya la responsabilidad social y política que tienen los deportistas profesionales, de los que se espera que sean un espejo de valores sociales positivos. Un ídolo deportivo que defrauda a Hacienda no es desde luego el mejor ejemplo que cabe esperar. Tampoco un violador o alguien que maltrata a una mujer. Lo que haga y diga un ídolo deportivo tiene repercusiones sociales, sobre todo entre los más jóvenes y los niños.

En teoría, el Barça es un club que presume de tener muy claro lo anterior. Es más que un club, dicen orgullosos los barcelonistas. Pero lo cierto es que esa presunción de valores que realiza el Barça tiene mucho de hipocresía y de falsedad. El club alardeaba de promocionar UNICEF en sus camisetas, pero al mismo tiempo vende la camiseta a los déspotas de Qatar, explotadores salvajes de inmigrantes, opresores medievales de la mujer y cofinanciadores y publicistas de una parte del terrorismo yihadista, causante de la destrucción de Siria y de tanta barbarie en Oriente Medio. Todo ello mientra otro ídolo del barcelonismo, Xavi, se dedica en público a lanzar loas y alabanzas al régimen qatarí (poderoso caballero es don dinero).

Ronaldinho y el problema del Barça

Es sin duda un ídolo para la afición barcelonista. Todavía a día de hoy son muchos quienes lo recuerdan con entusiasmo. En febrero de 2017, Ronaldo de Assis Moreira, más conocido como Ronaldinho, fue nombrado embajador del F.C. Barcelona en el mundo. Se supone que para difundir la imagen y los valores del club a lo largo del mundo. En aquel momento declaró que utilizaría el cargo para "llevar el nombre del Barça más arriba y más lejos".

Pero quizás lo que nadie esperaba en aquel momento, es que lo de llevar el nombre del Barça "más arriba y más lejos" significase que su embajador  acabaría posicionándose de forma entusiasta con un político de extrema derecha, racista, machista, homófobo y filofascista, como es el brasileño Jair Bolsonaro. Puedo entender que Ronaldinho sea suficientemente imbécil para tomar la decisión que tomó. Pero lo que muchos no entenderíamos es que el Barça no actúe al respecto. Lo de Qatar y otras muchas cosas huelen a podrido en el Barça (por cierto, es mi equipo favorito en la Liga, después de los equipos gallegos). Si el Barça no cesa fulminantemente a Ronaldinho de su cargo, significaría que lo está respaldando, lo cual sería gravísimo. Aquí no caben disculpas ni medias tintas.

La misma postura que acabo de expresar, parece ser la de Ernest Folch (@ErnestFolch). Hoy mismo publica, en el diario deportivo barcelonista Sport, hoy un interesante artículo bajo el título "El Barça tiene un problema con Ronaldinho".  Reproduzco (la negrita es añadido mío):
El mundo asiste con preocupación a la más que probable victoria en las elecciones presidenciales de Brasil del candidato Jair Bolsonaro, que debe confirmarse el próximo 28 de octubre. Bolsonaro, que no se esfuerza por ocultar sus simpatías hacia los militares que implantaron una dictadura en Brasil durante más de veinte años, se ha hecho famoso por sus terribles declaraciones homófobas, machistas, racistas y supremacistas a través de las cuales ha encontrado el triste mecanismo para seducir a millones de votantes.
¿Qué tiene que ver este personaje con el deporte, el fútbol o el Barça? Muy sencillo: unos cuantos deportistas famosos le han brindado su apoyo, entre los que está Felipe Melo, Cafú, Edmundo, Lucas Moura o el mismísimo Rivaldo. Pero el más sonado ha sido sin duda el de Ronaldinho, que le ha mostrado su apoyo con un texto explícito y una fotografía en la que aparecía luciendo el dorsal número ‘17’, el número que identifica a Bolsonaro en las papeletas de votaciones. Que los deportistas se impliquen en política, hablen de los problemas de la gente y expliquen su voto no solo es legítimo sino que además ayuda a concienciar a mucha gente.
Ahora bien, solo hay una línea roja, que es la del respeto y la convivencia, una línea que el candidato Bolsonaro ha traspasado peligrosamente con algunas salvajadas que han quedado grabadas en la hemeroteca: “Preferiría mi hijo muerto antes que homosexual”, “El error de la dictadura fue torturar y no matar”, “Mis hijos no tendrán parejas de raza negra porque están muy bien educados”, son algunas de sus incontables perlas recientes.
Toda esta propaganda denigrante salpica de rebote al Barça, que ve como su embajador global, Ronaldinho, simpatiza abiertamente con él. Es evidente que el club tiene que respetar las opciones políticas de todo el mundo, pero es igual de diáfano que las ideas de Bolsonaro, por mucho que sea elegido democráticamente, son directamente incompatibles con los valores que la institución promociona cada día por tierra, mar y aire. Sí, el Barça tiene un problema con Ronaldinho.
Se queda corto Folch describiendo a Jair Bolsonaro, un ex-militar que fue condenado a indemnizar a una diputada sobre la que dijo públicamente que no la violaría solo porque era fea. ¿Se acuerdan de aquello que hoy nada más estúpido que un negro apoyando a un racista contra los negros? Pues Ronaldinho parece que sufre dicha estupidez. Su imagen posando con un libro del candidato filofascista, es una joya visual de promoción política en la campaña de Bolsonaro, igual que las fotografías en las que aparece posando con él. Ronaldinho es negro, nacido en la pobreza de las favelas, pero parece no importarle que esta especie de Trump brasileño haya afirmado de los negros: “los afrobrasileños no sirven ni para procrear”.

Bolsonaro ha dicho que "Habrá medallas y no juicios para los policías", refiriéndose a que tendrán carta blanca para actuar sin ataduras legales, lo que hace recordar la época en la que los escuadrones de la muerte asesinaban a cientos de niños en las calles de Río.

¿Es compatible que alguien que ejerce de embajador del Barça en el mundo, apoye a una basura humana como Bolsonaro? Como dice Folch, el Barça tiene un problema llamado Ronaldino.

Fútbol, poder y política

No puedo estar más de acuerdo con Folch cuando menciona lo pòsitivo que resulta la implicación de los deportistas para "concienciar a mucha gente".

Que el fútbol es algo más que un deporte, creo que es algo en lo que casi todos estamos de acuerdo. Una de las dimensiones más notorias del fútbol profesional es la dimensión política. Sobre ello se han escrito ríos de tinta. En este mismo blog (ver enlaces al final) hemos dedicado varias entradas a las derivaciones políticas que a menudo presenta el fútbol.

Uno de los escritores que mejor ha reflejado el trasfondo político y sociológico del fútbol, fue Eduardo Galeano, en su obra El fútbol a sol y sombraDe ella, el escritor uruguayo nos dijo"rinde homenaje al fútbol, música en el cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo"

A lo largo del libro mencionado, Galeano va desmenuzando el devenir del fútbol a la luz de los hechos políticos. Así, por ejemplo, menciona lo ocurrido con el fútbol vasco y catalán durante la guerra civil originada tras el golpe de estado fascista de 1936. Cito:
"Tres años después, durante la guerra de España, dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y Mussolini, bombardeaba a la república española, una selección vasca recorría Europa y el club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y en México. El gobierno vasco envió al equipo Euzkadi a Francia y a otros países con la misión de hacer propaganda y recaudar fondos para la defensa. Simultáneamente, el club Barcelona se embarcó hacia América. Corría el año 1937, y ya el presidente del club Barcelona había caído bajo las balas franquistas. Ambos equipos encarnaron, en los campos de fútbol y también fuera de ellos, a la democracia acosada(pulsa para ver fuente).
Me temo que aquel Barcelona del 37 mencionado por Galeano, en poco se parece al actual. En cualquier caso, los responsables del Barça tienen la pelota en su tejado. Pueden elegir entre seguir ejerciendo de hipócritas o dar un paso al frente cesando a Ronaldinho y explicando el porqué a la afición.

@VigneVT


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