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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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martes, 28 de julio de 2015

El enigma de la "servidumbre voluntaria". Un apéndice de Götz Eisenberg.


Imagen: "Sumisión". Galería Flickr de Fil Destroy.
Referencia documental del artículo
Fuente original en alemán:
Götz Eisenberg: Das Rätsel der „freiwilligen Knechtschaft“, publicado en nachdenkseiten.de el 21-7-2015 (URL: www.nachdenkseiten.de/?p=26872)

Traducción al español para blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 27-7-2015.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir esta ficha documental, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).
Imágenes: añadidos nuestros, igual que la negrita. 
Nota: el artículo que sigue, debe considerarse como segunda parte del publicado el pasado 25-7-2015, del mismo autor, con el título "De cigarras y hormigas. Aspectos de psicología social en el ensañamiento con Grecia y la política del ahorro austero"[pulsar en el enlace para acceder al mismo].


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El enigma de la "servidumbre voluntaria". 
Un apéndice de Götz Eisenberg 


A modo de apéndice a mi texto “De cigarras y hormigas”  trato de aclarar cómo hemos de entender el fenómeno de que grandes masas de personas vayan siguiendo precisamente a aquellas fuerzas políticas que les vengan a infringir tanto daño. La “obediencia adiestrada” desde la primera infancia y la “identificación con el agresor”, que persiste toda la vida, es lo que nos impide que desarrollemos nuestras capacidades de sentirnos empáticos y solidarios con nosotros mismos y los demás. 


El “falso yo” (o yo-mismo)[1] y el giro en contra de la felicidad (propia y ajena)

“Hemos hecho lo imposible para escapar de nuestra felicidad” (Vlado Kristl) [2]

Escribe Theodor W. Adorno en sus reflexiones tituladas ‘Minima Moralia’:
“Muy pronto en mi infancia vi por primera vez a los barrenderos quitando la nieve con unas ropas delgadas raídas. Cuando pregunté, se me contestó que eran hombres sin trabajo a los que se les daba esa ocupación para que se ganaran el pan. ‘Bien está entonces que se pongan a quitar la nieve’, exclamé furioso, y al pronto rompí a llorar desconsoladamente”. [3] 
Por lo pronto, la reacción del pequeño Theodor se ajusta al concepto que tienen del mundo los adultos y  cuyos juicios y prejuicios viene a hacer suyos. Su rabia se dirige sin piedad alguna contra esos barrenderos. Pero luego recapacita y rompe a llorar, avergonzado de su adaptación y lleno de compasión con esos hombres helados de frío. El pequeño opta por el bando de los torturados en cuyo sufrimiento se reconoce a si mismo.

Alcanzar la mayoría de edad y la madurez, para la mayoría de los niños y adolescentes, equivale a interiorizar la existencia o vida dañada del adulto medio. Presionado por los castigos, reales o esperados de sus padres,  el niño viene a identificarse con las normas y valores de los adultos. Un niño es incapaz de existir sin la benevolencia y el cariño de los adultos, demasiado grande es su miedo a perderlos y a ser abandonado. Arno Grün [4], en su nuevo libro ‘Wider den Gehorsam’ [Contra la obediencia] lo refiere así: 
“Un niño que es violado física y/o psíquicamente por la persona que debiera protegerlo, y de no poder refugiarse con nadie más, será preso del miedo. De un miedo de muerte. Será incapaz de asimilar que sus padres se retiren de él. Sin ese eco a su propia capacidad personal de percibir y reaccionar , el niño no puede sobrevivir. Y entonces, para mantener su vínculo con ellos, el niño asume e incorpora las expectativas paternas. De este modo, su capacidad de percibir y reaccionar de manera autónoma, queda prácticamente anulada”.  
El niño se somete a las expectativas paternas y se vuelve “bueno”. Consiente que en su fuero interno crezcan  los adultos en vez de su propio yo. Y de por vida, quedará sujeto a mantener vivos los sentimientos de sus padres en lugar de los suyos propios. Su cuerpo se le torna en “cuerpo extraño”; sus pulsiones acaban por resultarle extrañas hasta vivir y experimentarlas como amenaza y rechazarlas. El niño, necesariamente, viene desarrollando lo que los psicoanalistas D. W. Winnicott [5] y, posteriormente, Alice Miller [6] dieron en llamar “un falso yo”. Son demasiados los elementos del Yo que resultan ser No-Yo, siendo introyectos ajenos y/o enajenantes; y de esa manera, el/la adolescente no podrá alcanzar ningún trato relajado y sereno con las personas de su entorno, por lo que se niega a ser empático/a con la miseria ajena. Blindando su corazón a la compasión y todas las demás reacciones sensibles, se convierte en abogado de su propia destrucción. El conformismo, que se establece sobre la base de la “identificación con el agresor”, queda contaminado de hostilidad y malicia. Donde las restricciones al Yo y la aniquilación del deseo en la temprana infancia, en la escuela y luego en el trabajo han ido causando heridas y cicatrices, nace un miedo cerval a reivindicar la propia felicidad y la propia independencia en sus múltiples formas; como derechos que se deben sepultar de modo doloroso. Lo que en el mundo exterior y en relación con otros pueda  recordar a la felicidad individual,  las esperanzas de uno, será rechazado e, in extremis, odiado y perseguido. No Pity for the Poor [nada de piedad con los pobres] , así califica el Adorno adulto el endurecimiento del “carácter autoritario” que blinda contra las miserias de los pobres y los desafortunados, actitud a la que él mismo, en un momento de su infancia, había sucumbido. Por un momento había quedado suspendido e indeciso entre los bandos entre los que un joven puede decidir en su desarrollo. Adorno, habiéndose educado en un ambiente privilegiado, se decanta por el derecho a la felicidad y lo vivo, mientras que la mayoría ¿elige? – bajo la presión externa - el camino de la adaptación y la asimilación de lo muerto/inerte.

“El camino del fascismo es el camino de lo mecánico, muerto, entumecido, desesperado. El camino de lo vivo es fundamentalmente distinto, más difícil, más peligroso, pero más honesto y más esperanzador” escribía Wilhelm Reich en su “Psicología de Masas del Fascismo” [7]. 

Y ya a mediados del Siglo XVI, al jurista y autor francés Etienne de la Boétie, íntimo amigo de Michel de Montaigne, le había asombrado la admiración que sus prójimos confesaban al tirano, un fenómeno que calificaba de ‘Servidumbre Voluntaria’:
“De lo que aquí se trata es de averiguar cómo tantos hombres, tantas ciudades y tantas naciones se sujetan a veces al yugo de un solo tirano, que no tiene más poder que el que le quieren dar; que sólo puede molestarles mientras quieran soportarlo; que sólo sabe dañarles cuando prefieren sufrirlo que contradecirle”. [8]
Y el joven Max Horkheimer, en los años veinte y treinta del siglo pasado, tuvo que experimentar cómo las masas preferían identificarse con sus supresores, en vez de solidarizarse con aquellos otros que se rebelaban contra ellos. En su libro Dämmerung [Ocaso], escribe:
“También el hecho de que las clases dominadas, a excepción de los grupos más avanzados, sigan a la hipocresía de sus ídolos, si bien resulta difícil de entender, es de dominio público. Y es que la dependencia de estas clases no consiste sólo en que recibe demasiado pocos alimentos, sino además se las mantiene en un miserable estado de pobreza mental y psíquica. Son los monos de sus carceleros, adorando los símbolos de sus cárceles, y lejos de estar  dispuestos a agredir a aquéllos carceleros, prefieren despedazar a todo aquel que pretendiera librarlos”. [9]
Y esto es exactamente lo que estamos observando en la actualidad: en vez de reconocernos en la suerte/el sino de Grecia y exclamar: “¡Todos somos griegos!”, las masas norte-europeas se identifican, una vez más, con aquellos que han desollado vivo al pueblo griego pretendiendo sujetarlo a su dictado. 

Lawrence Le Shan, pionero de la investigación psicológica del cáncer, ha desarrollado un método para volver a conectar a sus pacientes con las partes rechazadas (no integradas) de su respectivo Yo. Y es que en sus permanentes auto-rechazos y auto-castigos, Le Shan ve uno de los esenciales factores cancerígenos. Las devaluaciones y condenas por parte de los padres, suelen resonar constantemente en el interior de esos pacientes, resonancias que a menudo habían interiorizado e incluso recibido con aprobación. Obedientes y leales, siguen fieles a sus torturadores hasta el extremo de autoinculparse. [10]

Le Shan, en su libro ‘Psychotherapie gegen den Krebs’, Stuttgart, 1982 [Psicoterapia contra el cáncer], nos ofrece una secuencia terapéutica  con una paciente llamada Arlene:
“Le pedía que recordara un episodio de su infancia, que había experimentado como sumamente injusto e humillante. La paciente recordaba un episodio tal pudiendo revivirlo en todos sus detalles. Recordaba que al final había quedado sola en su habitación llorando. Arlene pudo ver aquella escena nítidamente y recordó hasta el vestido que había llevado aquel día. A continuación le pedía que se imaginara que en el consultorio estuviera presente una máquina del tiempo. Le pedía que mediante ella, como la mujer adulta que era hoy, entrara en aquella otra habitación regresando al momento de su infancia. 
Le Shan: Ahora, usted, tal y como es hoy, está entrando en la habitación donde la pequeña Arlene yace llorando en su cama. Usted entra y la niña levanta la mirada. ¿Qué hace usted? 
Arlene: ¡Le daría un azote!”
Asustada de esta reacción espontánea, Arlene dio el primer paso hacia una actitud nueva ante las partes rechazadas de su Yo. 

En términos socio-psicológicos, el método de Le Shan que recurre a la máquina del tiempo viene a significar: el camino hacia la solidaridad con otros pasa por el redescubrimiento de los sufrimientos del niño que hemos sido y que tuvimos que hacer desaparecer y acallar durante el avance a la edad adulta. Este adiestramiento a la obediencia en la temprana infancia, junto a la permanente identificación con el agresor, que dura toda una vida, impiden que desarrollemos empatía y compasión con nosotros mismos y otros.


El neoliberalismo fomenta la enemistad entre las personas
Dos chicos, en algún lugar de los bosques norteamericanos, se encuentran con un agresivo oso grizzly. A uno de ellos le entra el pánico mientras el otro se sienta con toda la tranquilidad del mundo y se pone las  zapatillas. El primero le pregunta: “¿Estás loco?, jamás podremos correr más rápido que el grizzly”. A lo que su amigo responde: “Tienes razón, pero sólo se trata que yo corra más rápido que tú”.  (Robert Stern)
Al parecer, existen situaciones de climatología social que, sobre el clima público y las actitudes en general surten lo que podríamos llamar  un ‘efecto invernadero’. 

No cabe menospreciar la diferencia que existe según la sociedad en la que uno crece y se educa: según se trate de una sociedad que solidariamente ayuda a los débiles y menos capacitados, o si es una donde éstos son abandonados a su mísera suerte y, encima burlados,  como los loser [perdedores] que son. La capacidad que solemos adquirir en condiciones vitales favorables, como es la de poder sentir empatía con otros y sus sufrimientos, requiere un constante soporte exterior para no degenerar y acabar atrofiándose. Aquellas cualidades y actitudes que nos hacen avanzar en la competencia, la fría falta de respeto y de escrúpulos, la adaptabilidad, la astucia, cierta circunspección, etc. suelen imponerse a todas aquellas que se les oponen y que hemos venido considerando como las propiamente humanas. Así las cosas, el otro, el prójimo, se convierte en adversario hostil que sobra y, finalmente, en anti o no hombre a quien negamos y anulamos toda nuestra simpatía y empatía. Uno se acostumbra a que la suerte de unos coexiste al lado del sufrimiento de otros: suerte es cuando la flecha alcanza a la persona que tenemos a nuestro lado. Cada sociedad genera los caracteres que le corresponden; vive y se reproduce conforme a ellos. Erich Fromm, para determinar la matriz de los diversos caracteres sociales de un grupo, había introducido el concepto del ‘carácter social’, considerando que el factor fundamental para su conformación es la práctica vital (Lebenspraxis) , tal y como viene determinada por los modos de producción y estratificación social que de éstos resulten. “El ‘carácter social’ es aquella estructura especial de energía psíquica, que viene a conformar la sociedad en cuestión de tal modo que entre a servir a su funcionamiento y realización sin problemas”. El neoliberalismo, que vivimos como hegemónico desde los años ochenta del siglo pasado, ha venido a saquear y abaratar el Estado Social del Bienestar. Ha establecido una suerte de darwinismo social y moral, que pretende justificar la lucha de todos contra todos y que ha logrado imponer un individualismo absolutamente asocial, condenando a la mayoría de los ciudadanos a vivir en un universo de permanente defensa y agresión. Quien muestre empatía corre peligro de tener que abandonar el mercado y de sufrir  la muerte social. No nos debe extrañar pues que la cultura de la complacencia humana y de la solidaridad que el Estado Social del Bienestar pretendía esté quedando sustituido por la ‘cultura’ de la enemistad y del odio. En nuestras sociedades con sus mercados desenfrenados, la empatía y la compasión se encuentran en caída libre; por no recibir ya apoyo alguno desde fuera se las considera más y más como factores que perturban e impiden el avance individual.

Una sociedad solidaria e igualitaria, con un estilo de comunicación marcado por la amabilidad, dejaría de inculcarles a las personas mucha menos maldad y les concedería más espacio y tiempo para su desarrollo propio. La atención quedaría centrada en crear nuevos espacios fiables, donde los niños pudieran consolidar y completar su nacimiento psíquico en constante presencia espacio-temporal de sus respectivas personas de referencia para llegar a ser personas humanas plenas en una sociedad realmente humana. Una sociedad que fundamente su integración social y su tráfico interpersonal en formas de cooperación solidaria en vez de la socialización por el mercado y el dinero, que siempre ha de resultar asocial; esta sociedad nueva generará también otras estructuras psíquicas y otras fórmulas de integración de los ámbitos psíquico y social, una sociedad para la que aún estamos careciendo de conceptos y términos adecuados. Pero aun así, ya cabe decir que el  valor individual de cada uno guardaría una importante relación con la comunidad social en cuyo ambiente solidario  el individuo quedaría bien parado y arropado. Las personas que en tales condiciones utópicas nacieran y crecieran estarían menos expuestas y condicionadas por la maldad, por lo que tampoco quedarían obligadas a dirigirla, en el ejercicio activo de sus prejuicios sociales, contra ninguna minoría.  Podrían acercar y dedicarse unos a otros de modo empático y solidario.

Götz Eisenberg
Traducción de
 Tucholskyfan Gabi









Notas de la traductora
[1] En alemán se distingue entre Ich/yo y Selbst/yo mismo. Dado que el autor se sigue refiriendo en su texto y las citas de otros autores al ‘Yo’ (falso, escondido, auténtico, etc.) mantenemos exclusivamente ese ‘Yo’ inicial.
[2] Director de cine y autor croata.
[3] Esta y otras citas de Mínima Moralia de T. W. Adorno son tomadas de la edición Akal/Básica de bolsillo, 2004, trad. por Joaquín Chamorro Mielke. Esta primera cita figura en p. 198. 
[4] Escritor, psicólogo y psicoanalista, nacido en 1923 en  Berlín de padres judíos y de nacionalidad helvético-alemana.
[5]  Wikipedia: "Donald Woods Winnicott"
[6] Alice Miller: Por tu propio bien. Tusquets Editores. Barcelona, 1980. [Disponible en pdf pulsando en el enlace]. 
[7] Wilhelm Reich: La Psicología de masas del Facismo.  México, Ed. Roca, 1973. [Disponible en pdf pulsando en el enlace]. 
[8] Étienne de La Boétie: Sobre la servidumbre voluntaria. Circa 1548. [Disponible en pdf pulsando en el enlace]. 
[9] De Horkheimer no hemos encontrado el original de la traducción de su obra Dämmerung realizada por José Mª Ortega (Ocaso), pero sí este comentario disponible en: http://www.raco.cat/index.php/enrahonar/article/viewFile/42720/90796
[10] Wikipedia: "Lawrence LeShan". 

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Otros textos de Götz Eisenberg en el blog del viejo topo

jueves, 18 de diciembre de 2014

PEGIDA y el neoliberalismo. Al hilo del movimiento islamofóbico en Alemania.


Autor: Kostas Koufogiorgos (http://www.koufogiorgos.de/ ). Oveja: "¿Por dónde tiramos hoy?". Lobo extrema derecha: "¡Por donde tú quieras!".


PEGIDA es el acrónimo de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes), según puede leerse en la Wikipedia. Se trata de un movimiento político alemán xenófobo y racista que se opone a los que ellos consideran y denominan la "islamización" de Europa. Estiman que el Islam es una amenaza contra la cultura alemana y europea (lo cual de entrada supone ya considerar la Cultura desde un peligroso esencialismo) y sostienen que se abusa del derecho de asilo. "Nosotros, y solo nosotros, somos el pueblo", afirman (citado en El Mundo), un lema que no deja de recordar a quienes apelaban a la pureza racial en tiempos pasados. Sus manifestaciones son claramente islamofóbicas y alimentan la fobia irracional contra el Islam y contra el inmigrante en general.
El politólogo alemán Werner Patzelt dice que la orientación política de PEGIDA va desde el centro hasta la extrema-derecha, con votantes de CDU y de la AFD y sobre todo muchos no votantes (entrevista de Birgit Baumann a Werner Patzelt en Der Standard,17-12-2014). Aunque Patzel hace hincapié en que PEGIDA "no es una horda neonazi" nos dice, otros sostienen que sí hay neonazis dentro del movimiento junto a otros sectores.
PEGIDA está liderado por Lutz Bachmann, un activista con antecedentes penales por robos y otros delitos (Wikipedia).
Reproducimos a continuación un comentario de Patrick Schreiner sobre este movimiento. 

Referencia documental
Fuente original: Patrick Schreiner: “PEGIDA und der Neoliberalismus", publicado en annotazioni.de el 17-12-2014 (URL:  annotazioni.de/post/1460)
Traducción al español para blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 19-12-2014.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir ficha documental del principio, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).
Negrita e imágenes: son añadidos nuestros.

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PEGIDA y el neoliberalismo
Un comentario de Patrick Schreiner en annotazioni.de (17-12-2014)


En sus NachDenkSeiten publica Albrecht Müller el artículo "PEGIDA – Ohne Korrektur der Politik wird dieser oder ein ähnlicher Protest vermutlich zum Dauerproblem" ("PEGIDA. Sin intervención correctora por parte de la política, esta protestas o similares pasarán a ser problemas duraderos"), donde nos resume así la problemática:
“hay muchas personas que no lo están pasando bien y que están temiendo por su futuro. Hasta la fecha, los responsables políticos no se han tomado en serio los miedos y angustias de los ciudadanos; al contrario su política está diseñada para aumentar la inseguridad.” 

Quisiera recomendar la lectura de este texto. Müller y el autor J. K. que cita, enumeran como partes integrantes y consecuencias de la política neoliberal entre otras:
  • La creciente desigualdad social.
  • La pérdida y merma de seguridad y garantía social.
  • Las justificadas angustias de la gente ante la pérdida de su estatus.
  • El creciente embrutecimiento social que proviene de una polarización social cada vez más extendida.
  • La creciente competencia y competitividad  entre las personas (por ejemplo en el mercado de trabajo) que genera odio, marginaciones y  “patadas hacia abajo”.
  • El monótono magma neoliberal de todos los partidos, con excepción de la izquierda Die Linke, que precisamente viene a ser demonizada por su postura anti-neoliberal, y finalmente
  • La arrogancia de la clase dominante frente a las necesidades sociales y los deseos de las personas.
Todo esto no debe servir de justificación moral, ni tampoco de disculpa para un pensamiento derechista, y/o racista que pretende marginar. Y Müller así lo puntualiza en varias momentos. No obstante, los citados sí ofrecen puntos de partida que deberían surtir efectos políticos. Cabe resumir el núcleo del artículo así:
Con una política que parte de la cohesión social, basada en más igualdad y más seguridad social, es como mejor se puede prevenir el ideario marginador, derechista y racista. Pero una política que sigue insistiendo en las recetas neoliberales, creando más inseguridad social y competencia no hará otra cosa que promover aún más este ideario.
Hasta aquí, bien. Pero me parece oportuno añadir lo siguiente: las protestas PEGIDA no son sólo protestas contra la supuesta “islamización”, contra la inmigración y los inmigrantes, sino además, y posiblemente en primer lugar, contra la “política” y “los medios”. Hace poco pude leer -en el portal digital de uno de los mayores periódicos alemanes- que en Dresde no habían dominado o prevalecido los críticos de la inmigración y los inmigrantes, sino que la que más aplausos había recibido era la crítica manifestada contra los partidos establecidos y los medios de comunicación (lástima que no recuerde dónde lo había leído ni pueda volver a localizarlo).

De ser cierta, esta circunstancia no nos debería sorprender, ya que observamos que un tipo de crítica al sistema democrático se está abriendo paso, que ve el mal en “los políticos” o en “la política” como tal. Y no sólo en Alemania, sino además en Italia (M5S), Austria (Team Stronach), el Reino Unido (UKIP) y posiblemente en otras partes más. Debemos a un estudio reciente (“Mitte-Studie”) realizado por la Fundación Friedrich Ebert, el que hoy día sepamos más sobre las diversas formas de crítica a la democracia en Alemania. Con mis propias palabras, lo resumo e interpreto brevemente así:
  • Una primera forma de crítica de la democracia se basa en las ya referidas dudas, generales y poco diferenciadas, acerca de “la política” y “los políticos”. Las encuestas muestran que quienes así piensan tienden más que la media al pensamiento racista y marginador, la abstención electoral y la pasividad social.
  • Otra forma de crítica presupone que los actores económicos en la democracia, los grupos y federaciones empresariales,  vienen a acaparar un poder excesivo en detrimento de los intereses de las masas. Las encuestas muestran que quienes así piensan tienden menos que la media al pensamiento racista, la marginación y se comprometen más en partidos políticos, las elecciones y en la sociedad en general.
Por lo visto, existen dos válvulas por las que se ventila y manifiesta la insatisfacción con las circunstancias sociales y políticas: por un lado el rechazo general de toda la política y los personajes políticos;  en cuyo caso suele ir parejo al rechazo del Islam, la inmigración, los inmigrantes y a la resignación política. Por otro lado, se manifiesta en el rechazo de los grandes grupos empresariales y sus directivos, en cuyo caso suele coincidir con un compromiso político-democrático mayor y con una mentalidad más abierta frente a inmigrantes y refugiados.

Parece ser decisivo qué adversario tiene en mente la gente a la hora de evaluar y comprender la propia vida, su propia inseguridad social, su miseria y sus miedos.

Y esto nos demuestra que la lucha contra el racismo y la marginación no sólo requiere una política más social, esto es, una política no-neoliberal, sino ante todo un claro distanciamiento político de aquellos que se vienen beneficiando de las prácticas neoliberales, de la creciente desigualdad y de los salarios cada vez peores. Una polarización pues en contra de los acaudalados privados y corporativos y sus marionetas políticas. En una palabra: contra el capital. Únicamente con la práctica de este antagonismo podremos señalar los responsables de la inseguridad social, la pobreza y los miedos existenciales; la regresión social y la falta de solidaridad y combatirlos. Y de este modo, podremos advertirles a los hombres y mujeres que siguen PEGIDA que la culpa no la tiene el Islam, ni los inmigrantes y refugiados.

Para decirlo de manera informal: ofrecerles a las personas una política alternativa no sólo significa ofrecerles otra política distinta, sino ofrecerles además otro adversario, el adversario real.

Pero de ser así que el espectro político entero desde el centro-izquierda hasta el centro-derecha continúa insistiendo en que (a) la política neoliberal no tiene alternativa y que (b) a los seguidores de PEGIDA y Cía. cabe combatirlos únicamente con un moralizante lenguaje antirracista, la miseria no cambiará gran cosa y el descontento, el miedo al descenso y la inseguridad social de la gente seguirá desembocando en el rechazo, general e indiferenciado, de todo “lo político”, los políticos, el Islam y los inmigrantes y refugiados.

Así las cosas, ante todo están llamados los políticos del SPD y Los Verdes a rectificar sus respectivas posturas, que no sólo han de ofrecer nuevas alternativas políticas, sino además ideológicas. Y para ello deberían desarrollar un antagonismo programático. Del CDU/CSU no cabe esperar nada parecido, y lo lamento; este binomio antes irá pescando más adeptos en aguas derechistas. Los primeros acercamientos a PEDIGA ya se han producido, al igual que al AfD, La Alternativa para Alemania.

Para terminar, quisiera remitir a otro artículo de interés: "Die Schuld der politischen Mitte" ("La culpa es del centro político"), que publica el semanario Der Freitag y que, yendo en la misma dirección que el de Albrecht Müller, aporta unos cuantos ejemplos más. Señala, por ejemplo a la fiebre/locura exportadora de Alemania como uno de los elementos del nuevo nacionalismo en la política alemana:
Quien no para de señalar los logros económicos de Alemania, sin relacionar con ellos la precaria situación de otros países miembros de la UE, que al menos en parte resulta del excedente de exportación de la RFA con su política de bajos salarios, vulnera la idea europea y acaba por perfeccionar la imagen del “cercamiento” de los pobres alemanes, supuestamente tan aplicados.

Patrick Schreiner
Traducción al español para
blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi


Sobre Patrick Schreiner: es sindicalista y publicista y reside en Hanover. Se centra principalmente en cuestiones de  política financiera y económica, de distribución y la teoría política.

viernes, 13 de junio de 2014

Susan George: El poder sin rendición de cuentas. El lobbismo global.






Susan George
Presentamos una nueva traducción de nuestra compañera Gabi, en esta ocasión de un artículo de Susan George, politóloga, investigadora y presidenta de la Junta del TNI, además de presidenta honoraria de Attac-Francia. Susan George nos habla del poder ilegítimo que ejercen en la sombra los Grupos o Corporaciones Transnacionales (TNC), al margen de cualquier control. Secuestran la democracia y la infectan de ideología y política neoliberales, en beneficio de sus intereses económicos. Poco a poco, cada vez más, la toma de decisiones importantes que afectan a nuestras vidas, va pasando de gobiernos electos a organizaciones corporativas carentes de legitimidad, que actúan entre bastidores. Es el poder del lobbismo, cuya práctica resulta opaca, envuelta por el velo del secreto. Solo en Bruselas hay entre 15.000 y 20.000 lobbistas. Además de las formas que adopta el lobbismo clásico, Susan George considera también el papel ejercido por "institutos”, “fundaciones”, “centros”, “consejos” o “councils”, financiados por las grandes corporaciones para conseguir imponer o derogar leyes en función de sus intereses, y para crear estados de opinión pública favorables.
El artículo de Susan George nos hace reflexionar sobre hasta qué punto lo que existe en la actualidad es una "democracia". La fórmula constitucional del gobierno “del pueblo por y para el pueblo” ha sido transformada por aquella otra de un gobierno “de las corporaciones por y para las corporaciones”. En una entrevista publicada hace unos meses en el diario Público,  la autora exponía el lúgubre destino que nos espera si no somos capaces de cambiar las cosas:  
Está claro que van a por la democracia, a por los derechos humanos, a por todo lo que los trabajadores han conseguido. Va a ser un fascismo moderado o duro. Ahí es adonde nos quieren llevar si es necesario y si nosotros se lo permitimos. 
La negrita e imágenes del artículo, son añadidos nuestros. 

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El poder sin rendición de cuentas. El lobbismo global.
Autora: Susan George
Traducción del alemán para blog del viejo topo: tucholskyfan Gabi 


Hay poderes que actúan bajo formas que no quedan sometidas a ningún deber de rendición de cuentas, sobre cuyas actividades nadie debe reportar y que son muy difíciles de descubrir, por lo que resulta complicado  ponerles coto. Y este poder ilegítimo, que a menudo se presenta de modo subliminal, es difícil de captar. No se le llama ‘poder’, no se obtiene en virtud de unos acuerdos formales, por lo que tampoco es percibido como la supresión o subyugación por aquellos que queden sometidos a él, sea consciente o inconscientemente. Este poder ilegítimo al que aquí acuso, no se refiere a tiranías, dictaduras, sistemas autoritarios unitarios, a lugartenientes africanos ni nada por el estilo. A continuación hablaré del poder de los grupos muy grandes que, conforme al uso de las Naciones Unidas,  prefiero llamar TNC (por sus siglas en inglés, Grupos o Corporaciones  Transnacionales) antes que MNC (Grupos o Corporaciones “Multinacionales”).  [NT1]

La lista de ejemplos en los que el poder es ejercido de modo ilegítimo no para de crecer, y podría incluso ser más larga de lo que aquí expongo. Pero aun así espero poder documentar cómo el poder corporativo ilegítimo de las TNC está ganando terreno en los diversos ámbitos y niveles gubernamentales, incluida la esfera internacional;  una evolución que causa estragos a la democracia y que es capaz de transformar nuestros países, nuestra vida diaria, y de modo especialmente impactante si vivimos en democracias occidentales. [1]

Es un hecho, empíricamente documentado, que el ejercicio ilegítimo del poder está creciendo y que poco a poco la/s democracia/s vienen a sucumbir a la infección que supone la ideología neoliberal. Son cada vez más las funciones legítimas de gobierno que pasan a manos de actores y/o organizaciones no transparentes, no legitimados ni elegidos. Y este fenómeno se está produciendo a todos los niveles nacionales, regionales e internacionales.

Empecemos por la forma más simple, el origen de la interferencia empresarial, el llamado Common o Garden Lobbying, que recibe este nombre por la práctica lobbista de la británica Cámara de los Comunes, donde solían pulular personas con unos intereses muy específicos y con unos sobres bien repletos en la mano, para imponérselos a los diputados entrantes o salientes.





La ofensiva de los TNC.


Esta praxis ya lleva siglos existiendo y hoy en día forman parte de ella los representantes no elegidos que pisan el parqué político como si fuese lo más natural del mundo. Se conocen el terreno al dedillo presentándose como actores cuasi legítimos. Sus oficinas ocupan barrios enteros en Washington (v. gr. K Street), o en Bruselas, el Barrio de la UE. En muchos casos han entrado por la ‘puerta giratoria’, por lo que saben mejor que nadie tras su carrera política a quién hay que contactar y cómo disuadir a determinado comisario o parlamentario. Han venido refinando sus métodos, se les remunera mejor de nunca y pueden acreditar resultados notables. Y es que el lobbismo sale rentable: de una investigación de la Sunlight Foundation en los EEUU, se desprende que las empresas norteamericanas que habían invertido en actividades de lobby o de presión pagaban menos impuestos en comparación con otras.

En EEUU al menos los lobbistas deben registrar su actividad inscribiéndose en un registro del Congreso y revelar sus ingresos y  por quién/es son pagados. El registro en Bruselas, a cambio, es “voluntario”, una auténtica broma si tenemos en cuenta que en el entorno de las instituciones europeas andan pululando entre 15.000 a 20.000 lobbistas que a diario vienen a machacar al personal de la Comisión y a los parlamentarios. Se refiere que algunos periodistas amarillistas británicos en alguna ocasión habían logrado que unos parlamentarios del este de Europa aceptasen sobornos so pretexto de querer comprar sus respectivos votos. Cuando resultó que se despertaba la atención del público, los parlamentarios no sabían cómo salir por pies. 

Temiendo ya por su reputación, el Parlamento Europeo en su última legislatura solicitó a su Presidente Martin Schulz que convocara un grupo de trabajo para revisar a fondo el totalmente obsoleto Registro Europeo de Transparencia. A mediados del año 2012 este registro quedó real y formalmente constituido, pero desde entonces sin actividad alguna. El por qué de esta inactividad sí se hizo transparente al revelar el semanario alemán Der Spiegel, en octubre de 2013, que el presidente de este grupo, el político demócratacristiano  alemán Rainer Wieland, parlamentario del PE y socio de un bufete de abogados en Bruselas, se dedicaba paralelamente al lobbismo. El trabajo del lobbismo en Bruselas, ya no comprende solamente las Relaciones Públicas. La ciudad se encuentra prácticamente repleta de bufetes de abogados, que ingenian proyectos de ley y estrategias favorables para sus clientes. Y se entiende que estas empresas rehuyen el registro de transparencia como las que más. Y no sorprende que Wieland no hiciera nada para hacerlas cambiar de opinión.

En estos momentos queda por ver cuáles serán las conclusiones que Martin Schulz sacará de estas experiencias. Las que sí quedan cada vez más evidentes, son las dudosas y ridículas maquinaciones de la Comisión y sus estados miembros. El velo del secreto que aún envuelve las prácticas lobbistas, se vuelve más y más engañoso. A algunas de las empresas que se habían registrado, se les pudo demostrar que habían INFRAvalorado sus actividades e ingresos por el factor 10. Como dicen los franceses “Le ridicule tue”… el ridículo mata. Tan sólo cabe esperar que el registro de los lobbistas pronto deje de ser objeto de burlas.


El lobbismo, un sector creciente.

Menos conocidos que el trabajo lobbista de los diversos TNC, resulta ser el de los “institutos”, “fundaciones”, “centros”, “consejos” o “councils” en torno a los diversos grupos o equipos de proyecto y cuyo número crece rápidamente. Suelen tener su sede en Washington, pero también operan globalmente. Por encargo de los TNC, se dedican a concebir nuevas leyes, a derogar regulaciones legales contrarias a sus intereses. Con tal propósito vienen a justificar bebidas alcohólicas, tabaco, comida basura, productos químicos y farmacéuticos, emisiones de gases de efecto invernadero, etc. A diferencia de los lobbistas clásicos, se sirven a menudo de armas ideológicas contratando a científicos serviles y maleables, que nunca descubrirán ningún caso manifiesto de conflicto de intereses; los hacen redactar sus “investigaciones” o artículos de corte científico-popular o divulgativo con el fin de confundir e inquietar al público, incluso con respecto a los conocimientos científicos ya probados y fundados. Vienen a polemizar que ciertos resultados científicos son “controvertidos”, aun cuando en realidad no lo son o cuando el supuesto debate lo iniciaran los lobbistas mismos de manera artificial. [2]

Las instituciones lobbistas convocan supuestos movimientos de raíz e iniciativas ciudadanas con el fin de esgrimir ciertos productos e ideas. En no pocas ocasiones afirman que el “libre albedrío” de los consumidores corre peligro ante un “Estado que pretende tutelarlos”, intentando decidir en su nombre. Para justificar o rechazar determinadas medidas entran a lanzar peticiones y reunir firmas que, revisadas detenidamente, provienen de los mismos empleados de la empresa en cuestión que, a su vez, se ven forzados a firmar para no perder su empleo. De este modo, aplican técnicas de intimidación del estilo “esta ley irá a aumentar los gastos de producción y , por tanto, los precios y/o conllevan la pérdida de puestos de trabajo”. También saben muy bien cómo elaborar ciertos temas para que pasen como auténticas “noticias”, aun cuando en el fondo se trate de mera propaganda.

De esta manera, el Center for Consumer Freedom (Centro para la libertad del consumidor), bajo la dirección del versado gurú Richard Berman, logró suspender durante años las disposiciones sobre fumar en espacios públicos. El mismo Berman también se empleaba en favor de los fabricantes de bebidas alcohólicas y de comida basura, y por encargo de los TNC concebía campañas contra los sindicatos. Los que niegan el cambio climático suelen proceder del mismo modo. Una de sus organizaciones, financiada por la industria del automóvil y del petróleo, una vez fracasada la conferencia de las Naciones Unidas en Copenhague sobre el cambio climático, incluso divulgó en su página web que esta conferencia se iba a disolver por haber cumplido ya su propósito. No se puede decir que esta gente no haya alcanzado hasta cierto punto lo que se proponía, basta que veamos que el cambio climático recibe en los medios mucha menos atención, al menos en EEUU, que antes de 2009. [3]


El triunfo de la banca y de los servicios financieros.

En este sector se observa una tendencia similar. Desde mediados de los años ’90, los mayores TNC norteamericanos de los sectores bancario, crediticio, asegurador y de contabilidad (accounting) se han venido juntando para librarse, con la ayuda que 3.000 profesionales contratados con este fin y gastándose 5.000 millones de US$, de las leyes del New Deal [NT2] que Roosevelt había decretado en los años ’30, precisamente aquellas leyes que habían venido protegiendo a la economía estadounidense durante seis décadas. Esta colectiva hazaña lobbista les proporcionó la ilimitada libertad de borrar de sus balances todas las partidas que habían arrojado pérdidas, trasladándolas a las cuentas de unos bancos fantasma. Alcanzaron la libertad de inventarse y vender  derivados tóxicos por el valor nominal de cientos de miles de millones US$, lotes enteros de hipotecas podridas, por ejemplo, sin quedar sometidos a regulación alguna.

Como todos sabemos, las consecuencias eran nefastas. Pero la democracia no se implicó ni ofrecía soluciones. De esta manera, son ya 10 millones las familias que desde 2007 han perdido sus casas en EEUU. Y todas ellas no ignoran que era el banco o la empresa hipotecaria que les había quitado su casa poniéndolos en la calle. Pero la mayoría ignora cómo se había producido la crisis y por qué el Congreso no hizo nada para impedirla o, al menos, paliarla una vez que estalló. Si bien hubo algunas iniciativas legislativas con el fin de ayudar a la gente perjudicada para que se pudiera quedar en sus casas, ninguna de estas iniciativas se ha podido realizar. Es de lamentar que tampoco hubiera ninguna organización colectiva que en defensa de estas personas sin hogar pudiera ejercer presión alguna para que los políticos actuasen.


El siguiente gran Crash.

Mientras tanto, los bancos y los inversores pueden continuar como venían haciendo. Poco o nada ha cambiado desde la caída de Lehman Brothers para volver a regular el sistema financiero. Al contrario, el comercio de los derivados ya supone unas ventas diarias  alrededor de 2,3 billones (2.300.000.000.000) US$, un tercio más que antes de la crisis. El ultra-rápido Flash Trading, que facilita las operaciones en divisas que se realiza íntegramente por ordenador y mediante algoritmos, alcanza incluso un 50 por cien más que antes de la crisis. Esta actitud del laissez-faire de la industria financiera ya viene a atizar las brasas de la crisis siguiente que será con toda seguridad peor que la anterior. 

De hecho, ya queda matemáticamente comprobado que lo peor aún está por llegar y que los TNC ya están incubando una nueva. Tres matemáticos del Instituto Politécnico de la Escuela Superior Técnica de Zurich, especializados en la Teoría de la Complejidad, han presentado un notable estudio titulado “The Network of Global Corporate Control”, algo así como la Red del Control Corporativo Global, que traza las interrelaciones de miles de corporaciones transnacionales; a partir de los datos relativos a 43.000 empresas proceden a concretar paso a paso las respectivas interrelaciones de participación y propiedad. De ello resulta un “grupo nuclear” de 147 empresas, que controlan el 40 por cien del valor económico total de todas las empresas registradas. El gráfico se parece al cielo nocturno cartografiado con sus galaxias poco iluminadas y sus estrellas brillantes, pero también con unas supernovas. Las conexiones trazan las uniones de docenas de estrellas cartografiadas. Para poder contar entre el grupo nuclear, una empresa tiene que tener al menos 20 conexiones.

La chocante conclusión de estos matemáticos [4] se encuentra en el anexo a su estudio donde vemos listadas las empresas más estrechamente entrelazadas/vinculadas/interdependientes que representan lo que los investigadores llaman Knife-Edge Property (aquella parte de la propiedad que se balancea sobre el filo de la navaja), ya que su alta interdependencia también conlleva a que sean “vulnerables a los riesgos sistémicos”; lo cual significa, a su vez: “Mientras la red parece sólida en tiempos de bonanza, estas empresas, simultáneamente, vienen a correr peligro en tiempos de crisis”. En el listado de Zurich, de las 50 empresas interrelacionadas de modo más estrecho y, por tanto, más expuestas al riesgo, 48 son bancos, Hedgefonds u otras entidades financieras. Dicho de otro modo, el siguiente gran crash es sólo cuestión de (muy poco) tiempo, no por último por el éxito que están teniendo los TNC.

La próxima gran crisis ya viene iniciada principalmente desde Bruselas. Allí se reúnen a diario docenas de cargos directivos de los TNC conformando ‘comités de expertos’ con funcionarios de la Comisión – y todo ello prácticamente sin que nadie intervenga por parte de las organizaciones del medio ambiente ni de las llamadas watchdog (de vigilancia). Estos comités vienen encargados para elaborar detallados proyectos de ley para cualquier ámbito político que cabe pensar.

Por encima de miríadas de estos ‘grupos de expertos’, aunque perfectamente compatibles con ellos, se encuentra el International Accounting Standards Board [IASB], la Oficina Internacional de Normas Contables, cuya existencia sin duda alguna es desconocida por el 99% de la ciudadanía europea. Esta oficina debe su existencia a un gremio que la UE creara antes de quedar ampliada a 27 estados miembros. Enfrentado a la pesadilla de tenérselas que ver con 27 mercados de valores diferentes y con otras tantas normas contables, el gremio buscó la ayuda de un grupo convocado ad hoc de consultores procedentes de los cuatro gigantes transnacionales en materia de contabilidad.

Durante los años siguientes, este grupo pudo mutar sigilosamente convirtiéndose en una agencia oficial, la referida IASB que, siempre contando con los talentos de los cuatro grandes, viene a dictar desde entonces las reglas para 55 estados miembros, en toda Europa y también en Australia. Su ascenso a las altas categorías oficiales las debe la IASB a los esfuerzos realizados por un comisario de la UE, el neoliberal irlandés Charlie MacCreevy, que como tantos otros consultores fue elegido a dedo. Este proceso se realizó al margen de todo control parlamentario. Y a quien osara pedir más datos se le informó que se trataba de una agencia de naturaleza ‘meramente técnica’. Y nada más aburrido que tener que ocuparse de normas y métodos contables, ¿verdad?

Pero en realidad la IASB se ha convertido ya en una institución poderosa que, entre otras cosas, trata de impedir el cierre de lagunas y paraísos fiscales  tan vitales para los TNC. Para poder cobrar impuestos de manera eficaz las autoridades nacionales de cada país deben conocer las cifras relativas a las ventas, empleos, beneficios e impuestos liquidados. Pero al día hoy los grupos de empresas transnacionales no tienen que presentar sus cuentas e informes de actividad “separados por países”, lo cual les permite presentar selectivamente, los beneficios en países de imposición baja o nula y las pérdidas en otros de imposición alta. Y pueden proceder de este modo, dado que las normas vienen prácticamente diseñadas a la medida para evitar que estos datos se divulguen.

La consecuencia: las empresas pequeñas que operen en su ámbito nacional o los hogares con domicilios nacionales, o tendrán que soportar la mayor parte de la carga impositiva o, simplemente, subsistir sin prestaciones por parte del Estado, aquellas prestaciones que se pudieron financiar con sólo aplicar una imposición justa a los TNC. Estos, en casi todo el mundo, se aprovechan del sistema, la policía y los bomberos protegen sus posesiones; su personal recibe formación en las instituciones del lugar o “emplazamiento”; recibe atención médica en los hospitales públicos y utiliza el transporte y las vías públicas. Y en nada de todo esto el grupo empresarial participa con la cotización que le pudiera corresponder, y si llega a hacerlo, su cotización se queda muy por debajo de lo que pudiéramos considerar justo.

A una consulta mía a la oficina IASB sobre si tan siquiera consideraban cambiar su sistema de rendición de cuentas pasando a reportar país por país, se me respondió muy educadamente que no tenían previsto hacer nada parecido. Y no nos debe de extrañar al ver que los cuatro gigantes corporativos cuyos empleados y amigos confeccionan las normas  perderían muchos millones de no poder seguir asesorando a sus clientes sobre cómo mejor eludir sus obligaciones fiscales. Los ciudadanos de a pie deberán seguir soportando la carga fiscal en su lugar, mientras que los paraísos fiscales, en los que los ricos, entre particulares y empresarios, pasan a esconder unos 32 billones de US$, así las estimaciones más fiables, continúan floreciendo como nunca.


TTIP-TAFTA-ATCI. El empoderamiento del sector privado.

La IASB no es el único gremio que en la UE pugna a favor de los intereses de los grupos transnacionales;  en julio de 2013 se iniciaron las negociaciones acerca de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ACTI en su siglas en español; TTIP o TAFTA en su siglas en inglés). Este acuerdo fijará la gran mayoría de las normas y reglas aplicables a la mitad de Producto Social Bruto mundial, i.e. los PIB de Estados Unidos y de Europa juntos. Se viene gestando ya desde el año 1995, momento en que los TNC más grandes a ambas orillas de Atlántico iniciaron el Diálogo de Negocio Transatlántico (TABD por sus siglas en inglés), para ir plasmando, sector por sector, todos los detalles de la práctica reguladora en cláusulas contractuales.

El Observatorio de la Europa Corporativa – CEO por sus siglas en inglés - pudo comprobar que para la preparación del acuerdo comercial con EEUU, se habían celebrado un “mínimo de 119 reuniones con grupos de presión corporativos o lobbistas a puerta cerrada”, pero “sólo unos cuantos con representantes sindicalistas y de defensa de los consumidores. Cuando en febrero de 2013 se hicieron públicas las negociaciones, aún no se había celebrado ningún encuentro con grupos comprometidos en el bienestar común, pero sí docenas de ellos con lobbistas corporativos.” [5]

Y este desequilibrio se mantiene hasta el día de hoy: entre los participantes de las actuales negociaciones sobre el TTIP destacan las Cámaras de Comercio y, en Europa, la Mesa Redonda de Industriales (ERT por sus siglas en inglés) [NT3]; en esta mesa redonda participan unos 50 miembros del sector empresarial, todos ellos administradores ejecutivos de sus respectivas empresas. La ERT “es más que un grupo de presión o de lobby” se expresó Peter Sutherland, un ex comisario de la UE, ex jefe de la OMC, la Organización Mundial del Comercio, ex director de la British Petroleum BP y de Goldman Sachs. “Cada miembro de la ERT tiene acceso a los más altos rangos gubernamentales”. A instancias de los gobiernos europeos, la ERT viene a aportar una parte considerable al desarrollo político. Y ahora los negociadores del TTIP se apoyan en conceptos y proyectos que el TABD, la ERT y sus colegas americanos han venido facilitando.

El Diálogo de Negocio Transatlántico TABD que había redactado el secreto texto de acuerdo pasó a llamarse más tarde Consejo Económico Transatlántico (TEC por sus siglas en inglés), considera que su cometido consiste en “desmontar medidas de regulación con el fin de empoderar el sector privado”. Y de hecho, el TTIP gira exclusivamente alrededor de esta meta que consiste en reducir la intervención del Estado en todos los ámbitos; privatizar hasta donde sea posible los servicios públicos y suprimir barreras no arancelarias; suprimir por tanto todo lo que los TNC puedan considerar “perturbador”. El TEC se considera a si mismo un “gremio político” y su director propaga no sin orgullo que “era la primera vez que un sector privado había intervenido de modo oficial en el diseño de la política común entre EEUU y la UE”.

El Contrato del TTIP que se piensa cerrar hasta 2015 comprenderá regulaciones modificadas en materia de seguridad de alimentos, productos farmacéuticos y químicos, etc. Tendrá la última palabra acerca de las propuestas sobre la estabilización financiera y concederá a los inversores un margen de libertad para retirar sin aviso previo el capital que tuviesen invertido. Podrá bloquear nuevos impuestos, como por ejemplo la tasa sobre transacciones financieras, y recortar las facultades del Estado en la reducción de emisiones peligrosas mediante disposiciones más severas. Los Estados ya no podrán dar preferencia a empresas domésticas frente a otras extranjeras (lo cual venía siendo un factor importante de toda economía moderna). Todo el proceso de las negociaciones previas se realizará a puerta cerrada y sin participación ciudadana [6].

El núcleo de todos los futuros contratos comerciales y de protección de inversión ya es aquella cláusula que les permitirá  a las empresas, demandar por daños y perjuicios a los estados soberanos, siempre y cuando consideren que una medida adoptada por un estado pueda llegar a perjudicar sus beneficios y hasta sus “perspectivas de ganancia”. Desde luego, habrá que ver cuántos litigios Investor-to-State (entre el inversor y un estado) se podrán iniciar en virtud del TTIP, si es que llega a cerrarse. No hay que olvidar que ya se encuentran interpuestas más de 560 demandas de TNC contra estados en virtud de unos acuerdos comerciales bilaterales ya ratificados, 62 de ellas en el año 2012. En al menos un tercio de estas demandas lo que se estipula en concepto de daños y perjuicios se eleva a unos 100 millones de US$ o más. Y en este caso, tampoco cabe aplicar el principio de reciprocidad, que los gobiernos pudieran demandar a su vez a las TNC en el supuesto que éstas corporaciones originaran daños para con la ciudadanía o la propiedad pública. Tampoco serán tribunales regulares los que tengan que entender en estos supuestos, sino tribunales especiales de arbitraje con sus jueces y abogados procedentes de bufetes de primer orden, desde los ámbitos privados, mayoritariamente del Reino Unido y los Estados Unidos. Estos profesionales de la abogacía suelen cobrar unos 1.000 US$ la hora, los árbitros unos 3.000 US$ la jornada. Los casos ya fallados se decidieron en su mayoría a favor de las empresas. En más de la tercera parte de los fallos recaídos se tuvieron que indemnizar sumas superiores a 100 millones de US$... de cuyo pago tienen  que responder los contribuyentes del país en cuestión [7].


Las Naciones Unidas en el punto de mira de las TNC.

Aparte de los Estados Unidos y Europa, las TNC tienen a las Naciones Unidas en el punto de mira que, a su vez, los reciben con agrado. De este modo, la ONU ya cuenta desde hace unos 15 años con una sección propia llamada “Global Compact” para las empresas, iniciada en su día por Kofi Annan y el entonces jefe de Nestlé. Para poder inscribirse como miembro, la empresa debe declarar su conformidad con 15 principios del ámbito de los derechos humanos y laborales y del medio ambiente. Y aunque se espera que las empresas presenten sus respectivos informes de actividad, la ONU no los verifica en ningún momento. A cambio, se asegura que en cada de las mayores agencias de la ONU (FAO, OMS, UNESCO) cuenten con un funcionario de alto rango que se ocupe de coordinar y facilitar su colaboración con las empresas en cuestión.

Las corporaciones pertenecientes al Global Compact, los miembros del World Business Council for Sustainable Development (el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible) y diversas otras asociaciones empresariales y cámaras de comercio, se dieron cita en el espectáculo que la ONU celebró en el verano de 2012 bajo el título Río+20. Según algunos informes, toda esta gente prácticamente se venía a apoderar de la conferencia. La parte empresarial era la delegación más numerosa, organizando el evento más grande, oportunamente titulado “Business Day”. El representante permanente de la Cámara de Comercio Internacional ante la ONU, que realmente firma como el representante de un país miembro, recibió fuertes aplausos al declarar:
“Somos (…) la delegación comercial más grande que jamás ha participado en una conferencia de la ONU. (…) La economía debe asumir el liderazgo, y así lo hacemos”.
En estos momentos, la TNC piden participar formalmente en las negociaciones de ONU sobre los cambios climáticos.

Y la cosa progresa adecuadamente, no cabe duda. La cumbre climática en noviembre de 2013 en Varsovia quedaba prácticamente hundida bajo los logotipos de corporaciones petrolíferas y mineras; de líneas aéreas como la Emirates; de fabricantes de automóviles como General Motors y BMW; esta conferencia de la ONU, bajo el título de COP 19 o 19ª Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático había sido la primera en invitar y recibir a las corporaciones como patrocinadores. En Polonia, la energía se obtiene entre un 80% y 90% a partir del carbón, así que el Gobierno polaco, ni corto ni perezoso,  aprovechó la ocasión para invitar a otra conferencia paralela de la World Coal Association. En ésta, Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, plasmó sus conceptos generales en un discurso que mejor no podrían esperar los TNC.


¿Quién gobierna hoy?

Cuánto más está creciendo el poder ilegítimo de las grandes corporaciones más allá de todas las fronteras, tanto más se reduce la legitimidad democrática. En una democracia, el soberano es el pueblo, el consentimiento de la ciudadanía a la que incumbe la última palabra. No sólo necesitan de representantes elegidos, sino deben tener además el derecho y la posibilidad de consentir o no las medidas que estos representantes adopten.

Y es precisamente este derecho que las TNC vienen a socavar. No se trata de un fenómeno nuevo; los gobiernos, desde siempre, se orientan por ciertos intereses de clase. Pero otra cosa bien distinta es que a estos grupos de presión se les venga a permitir dictar las leyes y dirigir la política a su antojo, en materia presupuestaria, fiscal, laboral, social y medioambiental, con lo cual se ponen en lugar de los parlamentarios elegidos y los empleados públicos. Tampoco se puede consentir que empresas privadas engañen divulgando consciente y deliberadamente mentiras y, de este modo acaben por socavar el derecho del público a conocer la verdad.

Las causas de este cambio son evidentes: la democracia no ha sabido seguir la marcha de los avances globales. En ambos niveles, el nacional y el internacional, hoy en día el poder es ejercido sin el consentimiento de los gobernantes. A los ciudadanos, se les facilita a penas los medios e instrumentos para ver y entender quién en realidad decide y qué. Los gobiernos elegidos pueden quedar castigados por su electorado, los responsables políticos pueden quedar suspendidos, pero las corporaciones empresariales ejercen su poder sin obligación de rendir cuentas. No sólo operan más allá del ámbito de todo control público, sino alcanzan además ciertos privilegios, como en EEUU la categoría jurídica de una persona física (personhood), o de un miembro casi de pleno derecho en las Naciones Unidas. 

Pero no es solamente su magnitud o su enorme patrimonio monetario o material lo que a las TNC las convierte en peligro para la democracia. Es además su alta concentración, su capacidad de influir en gobiernos electos y hasta infiltrarse en ellos; y su facultad de obrar con independencia y en calidad  de clase social a nivel internacional con el fin de anteponer sus intereses particulares al bien común.

Aquellos que buscan ejercer su poder de este modo ilegítimo, pretenden, por un lado, legitimar el nuevo sistema alternativo que quieren establecer; y por otro, pretenden liquidar los conceptos consolidados, como el del interés público, el estado del bienestar social y el bien común. De este modo, se prometen unas plusvalías de dinero y de poder corporativo, además de unas reglas hechas a medida de sus fines. Al final cabría sustituir la fórmula constitucional del gobierno “del pueblo por y para el pueblo” por aquella otra de un gobierno “de las corporaciones por y para las corporaciones”. Ninguna ciudadanía que se preocupe por la democracia podrá obviar este desarrollo impunemente.

Susan George



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Notas del artículo
[1] De este modo, estamos llamados a investigar y/o cuestionar la legitimidad/ilegitimidad de instituciones tales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, que han venido reuniéndose en la llamada Troika, y que a muchos países europeos le están imponiendo una medidas de austeridad francamente severas y, ni tan siquiera, productivas. Abordar la problemática en este contexto nos llevaría demasiado lejos.
[2] El CEO, Corporate Europe Observatory que lleva años colaborando con el Transnational Institute TNI, el editor del anuario State of Power, lleva desde hace muchos años la cuenta de las actividades de presión lobbista. El la página www.corporateeurope.org se encuentran numerosos ejemplos, buenos, aunque poco gratificantes.
[3] Cfr. la situación en Alemania: Werner Rügemer, "Die unterwanderte Demokratie. Der Marsch der Lobbyisten durch die Institutionen". en Blätter 8/2013, pp. 67-76. En este blog está traducido este artículo en dos partes: 
[4] Cfr. Stefania Vitali, James B Glattfelder y Stefano Battiston, "The Network of Global Corporate Control" (La red global del control corporativo), en Public Library of Science ONE, 10/2011, pp. 1-36.
[5] Estos datos se desprenden de documentos internos que se obtuvieron bajo la complicadas condiciones de las reglas Access-to-Information de la UE. Se encuentran diametralmente opuestas a lo que la Comisión Europea afirma en sus Fact Sheets (resumenes públicos de hechos). En ellos se puede leer: "Las opiniones de la sociedad civil tienen una importancia decisiva" en las negociaciones sobre el TTIP en la UE. Lo cual sí es cierto si identificamos la 'sociedad civil' exclusivamente en términos de intereses económicos.
[6] Cfr. Michael Krätke, TAFTA: "Das Kapital gegen den Rest der Welt" (El capital contra el resto del mundo), en Blätter 1/2014, pp. 5-9.
[7] Cfr. Pia Eberhardt, Konzerne versus Staaten: "Mit Schiedsgerichten gegen die Demokratie" (Las corporaciones empresariales contra los Estados. Con tribunales de arbitraje contra la democracia), en Blätter 4/2013, pp. 29-33.

Notas de la traductora
[NT1] Para no aumentar la confusión y facilitar la lectura, mantengo las diversas siglas, que no son pocas, una vez explicado su significado en español, en su versión original inglesa.


Ficha documental
Título: El poder sin rendición de cuentas. El lobbismo global.
Autora: Susan George.
Original: "Macht ohne Rechenschaft: Der globale Lobbyismus", en Blätter für deutsche und internationale Politik (Hojas para la política alemana e internacional), 6/14, pp. 83-92 
Traducción del alemán para blog del viejo topo: tucholskyfan Gabi
La traducción se realizó a partir del texto alemán publicado en Blätter für Deutsche und Internationale Politik. A su vez, el texto alemán es una traducción selectiva que Karl D. Bredthauer realizó del artículo en inglés (fuente inicial) de Susan George, titulado "State of Corporations. The rise of illegitimate power and the threat to democracy", publicado como parte del informe State of Power 2014 (informe anual del Transnational Institute).
Uso de esta traducción: reproducir esta ficha técnica, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).