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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Grecia. Cinco lecciones y una conclusión acerca del caso SYRIZA.


Detalle de "La Puerta del Infierno" (de Rodin), en alusión a la pertinente cita de Dante que encabeza el artículo. Foto del flickr de Gustavo Thomas.



Referencia documental del artículo
Fuente original en portugués: Daniel Vaz de Carvalho: "Cinco lições e uma conclusão acerca do caso SYRIZA", publicado en resistir.info, 5 de julio de 2015.

Traducción al castellano para el blog del viejo topo: Vigne. 
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 2-9-2015.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir ficha documental del principio, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente original).
Cambios: la imagen de cabecera del artículo (graffiti de Goin) figura en el original, aunque el pie de foto es nuestro; el resto, la negrita y los hipervínculos en el texto, son nuestros. También hemos adaptado las notas del autor.


*   *   *


Cinco lecciones y una conclusión acerca del caso SYRIZA
Daniel Vaz de Carvalho




Foto tomada el 17 de junio de 2015, en Atenas, Grecia. Una joven pasa junto a un graffiti titulado "El entierro del euro", realizado por Goin (artista francés: ver www.goinart.net), en la Escuela de Bellas Artes de Atenas. Foto AP / Petros Giannakouris. Fuente de la ref. aquí.




 '¡Perded toda esperanza los que entráis!'
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en el dintel de una puerta.
Dante, La Divina Comedia, Canto III

Los Estados Unidos de la Europa capitalista, nunca existirán.
V.I. Lenin


1ª LECCIÓN.
Las reglas o el poder de la crueldad y el absurdo.

Contra el pueblo griego se argumentó en base a "las reglas". Es un dogma anti-humanista, que ataca todo lo progresista que se afirmó en Europa desde hace siglos - no sólo en la UE. Pero es una mentira, la única regla que reemplaza a todas las demás es adoptar lo que sirve a los sectores financieros dominantes.

Las reglas han sido violadas en los "planes de rescate" para salvar a los bancos. Las tasas de interés del BCE subieron descontroladamente en nombre del "mercado", aunque en nombre del mercado la UE debía haber dejado caer [NT. quebrar] a los bancos fraudulentos y repletos de productos financieros tóxicos. Por el contrario, se aprobó que esas pérdidas pasaran a los estados, promoviendo su endeudamiento.

La UE viola las reglas con una quantitative easing [NT. flexibilización cuantitativa] de 60.000 millones de euros mensuales a los bancos; las viola al permitir el rescate de bancos privados con dineros públicos; sin embargo sí es necesaria la autorización para recapitalizar las empresas públicas. Se violan las reglas al dejar sin liquidez a los bancos griegos. Se violan las reglas cuando las decisiones son tomadas por el Eurogrupo, una entidad sin existencia formal, que decide sin comparecencia de la Comisión, del Consejo, del Parlamento. Las reglas están destinadas a impedir que los pueblos dejen de decidir democráticamente las políticas de sus países, dejen de tener poder sobre sus presupuestos y la democracia pueda ser subvertida con argumentos para satisfacer al sector financiero.


2ª LECCIÓN. 
Democracia y soberanía o el totalitarismo del poder hegemónico.

"El gobierno griego ha hecho un flaco favor a la causa europea (?) al intentar crear la idea de que podría utilizar la democracia nacional contra la UE" (!!) dice un "europeísta" del cual "no hay fiesta ni juerga a la que no sea llamado" [1]. Los principios de soberanía, las garantías la libertad y democracia establecidos en las constituciones, se pierden. La democracia se convierte en una formalidad sin contenido real, aplastada por el chantaje, por las amenazas, por la corrupción política y material de dirigentes considerados del "arco de la gobernabilidad".

Las instituciones europeas no representan los intereses de los pueblos, pero los acreedores se asemejan a una inquisición que impone la austeridad y un "pensamiento único" que domina las universidades, las editoriales de Economía, los periódicos y las televisiones. Un pensamiento único que se afirma sin alternativa y en el cual la memoria histórica y sociológica es abolida [NT. anulada].

El endeudamiento premeditadamente promovido, se convirtió en una forma de agresión. Es tan devastador como la guerra militar en sus efectos sobre la población: aumento de las tasas de suicidio, la esperanza de vida más corta, la emigración, la destrucción del tejido productivo. Se desata una guerra contra contra los trabajadores, contra los gobiernos y contra la democracia. Si no fuese elegido un partido o una coalición de derechas, amenazan con destruir el sistema bancario del país. Si los bienes públicos no fueran vendidos a un precio irrisorio, amenazan con hacer la vida del país todavía más difícil. El objetivo es que los gastos por intereses absorban todo el excedente económico, dejando a los gobiernos todavía más endeudados [2].

El derecho democrático y soberano de cada nación -la decisión de emitir su propia moneda, recaudar impuestos sobre la riqueza creada en su territorio, hacer sus leyes-, fue usurpado por una banda de burócratas neoliberales.


3ª LECCIÓN.
Negociación o rendición incondicional.

La UE se ha vuelto tan disfuncional que perdió la noción de lo que son las negociaciones. La cuestión es que SYRIZA también ha mostrado no tener la menor idea de lo que es eso [3]. Su prioridad no fue salvar a Grecia; por el contrario, la prioridad fue salvar el euro. Después de que en su comienzo Syriza abandonase sus propuestas electorales y propusiera 8.000 millones de austeridad [NT. de recortes].

Se hizo evidente que la idea de "negociación" en la UE es la rendición incondicional.  Los partidos llamados socialistas, como siempre que es necesario tomar una elección entre los pueblos y las oligarquías, se alinearon con la derecha en los ataques al pueblo griego, que se vio totalmente aislado en los órganos de la UE. Con todo, Syriza no reaccionó y continuó con su discurso de reconciliación con los atacantes a los derechos de su pueblo, mientras la propaganda la acusaba de ser "radical" y de "extrema izquierda". Al parecer, la única manera de negociar que la UE acepta es la subyugación [NT. sometimiento] de la otra parte.

Merkel, "emperatriz" europea.
Fotomontaje de Mandrak
Syriza fue acusada de "osadía" y de "falta de respeto", lo cual puede ser apreciado como un lenguaje de corte mafioso. Pero en esto es en lo que la UE se ha convertido, además de estar corrompida por la connivencia con el "dinero sucio". ¡¿Pero será quizás Merkel la emperatriz de "Europa" para que un estado soberano le "falte al respeto"?!

Syriza, en una posición defensiva, apeló a la benevolencia del agiotaje establecido [NT. "agiotagem": agiotaje, usura, especulación financiera]. El resultado que obtuvo fue lo que la propaganda presenta como "ayuda". Una "ayuda" similar a la que los alemanes recibieron con el Tratado de Versalles en 1919 y Francia en 1940 por parte de la Alemania nazi.

No hubo calumnia que no fuese lanzada contra "los griegos". Así se exoneraba de culpa a Goldman Sachs, a los gobiernos de la derecha y a la degradación miserable de PASOK.  Se mintió descaradamente diciendo que Syriza no quería pagar, que el problema no era del euro, de la Troika, de los programas, sino de los griegos. Mientieron sobre un país destrozado por una especulación financiera y una corrupción cuyos principales beneficiarios fueron los bancos y las empresas -como las de armamento- alemanas y francesas.

Los anteriores planes de "ayuda" fracasaron totalmente, sumiendo a Grecia en el caos económico y social, en la pobreza, en la emigración masiva. El propósito de estos "programas" es asegurar la "confianza" de los especuladores transfiriendo sus costos a los trabajadores, mientras que dicen defender a los "contribuyentes europeos."

Se hizo evidente lo que los pueblos pueden esperar en relación con la "solidaridad" en la UE: el racismo contra los pueblos del sur, la prepotencia de los más fuertes, el servilismo de los ministros y presidentes de la República que se identifican como simples gobernadores a las órdenes del centro hegemónico y como agentes del expolio de sus propios pueblos.

El acuerdo convierte a Grecia en una colonia de acreedores. Te obliga a cambiar el Código Civil para facilitar las quiebras, los desahucios de viviendas, los despidos... Fin de la negociación colectiva. Se anulan las decisiones adoptadas por el órgano de control constitucional. Más privatización. La creación de un fondo de 50.000 millones que se obtendrá con la venta del patrimonio griego (incluyendo el territorio de las islas) y que no será gestionado por los griegos. Nótese que esta situación configura lo que Trichet en 2011 y el viceministro de Relaciones Exteriores de Alemania en 2012, decían que era necesario [4].


4ª LECCIÓN.
"Más Europa" y Federalismo, una pesadilla en el reino de la mentira.

Dada la debacle, los "europeístas" se refugiaron en el argumento de que nada de esto habría sucedido si se hubiese avanzado con la Constitución Europea, con la unión política, si hubiese un presupuesto europeo. Todos estas son meras falacias sin contenidos concretos, en las que la voluntad de los pueblos no cuenta.

Lo que reclaman ya existe, solo que funciona pésimamente para los pueblos, aunque muy bien para una minoría. Existe un presupuesto comunitario; un Parlamento Europeo, al cual las grandes decisiones le pasan por el lado; un Consejo y una Comisión Europea, que también sirven para nada, ya que las decisiones son tomadas por Alemania con Francia como comparsa en la escena además de unos títeres.

Los "europeístas" lloran por el proyecto europeo, aunque en realidad están llorando por el fracaso capitalista. Pero el lloriqueo es intrascendente, ya que se trata de mantener las ilusiones sobre la dictadura "unionista" al servicio del sector financiero. Con todo, esta degradación política y social les resulta preferible a comprometerse con los intereses populares y nacionales. La reacción pura y dura -como la del gobierno PSD-CDS con "su" PR -se regocija con la derrota del pueblo griego, lo que viene a demostrar lo inútiles y perversos que son sus argumentos y sus políticas.

Para evadir las cuestiones de fondo, se puso en marcha el colorido globo del "federalismo". Podría ser un ideal, pero un ideal se expresa a través de propuestas y visiones de futuro concretas. Así pues, ¿que es lo que quieren con el federalismo? Si fueran serios tratarían de de explicar cómo un gobierno central pagaría las fuerzas armadas, las universidades estatales, el servicio de salud, gran parte de la administración pública, parte de la policía criminal, cómo no habría competencia fiscal entre los estados, cómo las infraestructuras serían costeadas por el presupuesto federal, y lo mismo las prestaciones sociales, como las tasas de interés serían las mismas para todos no favoreciendo a Alemania y algunos otros, etc.

Para todo esto, el presupuesto tendría que ser del orden del 10% al 15% del PIB. ¡Actualmente es el 1% y se reducirá! ¿Será que para esta gente todo está permitido cuando se trata de engañar a las personas, sin que los presentadores (el nombre de 'periodistas' es inadecuado) les pidan un mínimo de justificación en lo que se está debatiendo? Su federalismo se puede ver con Grecia. La liquidación de la soberanía y la democracia, los países transformados en protectorados o simples colonias.

Éste es el significado del "proyecto europeo" y del "gobierno económico" de los federalistas: Grecia está gobernado por los burócratas de Bruselas; el gobierno no tiene la autonomía para legislar, hacer consultas públicas o presentar propuestas al Parlamento sin el acuerdo previo de aquellas entidades. Peor aún: en caso de fracaso en los objetivos previstos o si cualquiera de las negociaciones no concluyen en tiempo útil,  la responsabilidad corresponderá íntegramente a Grecia.


5ª LECCIÓN.
Dictadura del euro.

El euro es el arma de una minoría que no tolera la democracia y la participación popular. El euro permite al chantaje financiero contra los pueblos. El euro teóricamente es un absurdo; en la práctica sólo permite la política de austeridad y la regresión de la civilización.

Los bancos centrales colaboran con el sector financiero con el objeto de endeudar las economías y extraer renta económica en forma de intereses para el gran capital. En nombre de la euro, el sector financiero, a través de sus burócratas, determina las leyes de los países, independientemente de las elecciones democráticas de los pueblos. El euro es la cara visible de la dictadura financiera que socava los intereses populares y nacionales.

Se puede decir que las encuestas mostraban que la mayoría del pueblo griego quería permanecer en el euro. Son encuestas que valen tanto como las que daban la victoria al "sí" en el referéndum. Claro que Syriza no hizo nada para explicárselo al pueblo, ni preparó al país para salir del euro. Por el contrario, promovió las supersticiones del euro.

Los países tienen el derecho a tener un banco central dependiente del poder político democrático al servicio del pueblo y del país, y de rechazar la financiación de su gasto social o de inversión tal como los "mercados" establecen en sus condiciones de tomar como garantía el patrimonio público y la plusvalía expoliada a los trabajadores; en definitiva, la austeridad.

La alternativa a la austeridad actualmente es más que clara: salir del euro. El euro es una moneda disfuncional. Todo, todos los valores políticos y humanos tienen que someterse al "becerro de oro" del euro, al "dios Baal" de la austeridad. Una legión de propagandistas apoya esta irracionalidad.

Por lo tanto, analizar, estudiar las soluciones, explicar claro a los ciudadanos acerca del euro y promover soluciones para la salida del euro...,  es un tema central en una política progresista. Syriza, en cuanto el BCE cortó la liquidez a los bancos griegos, tenía la obligación de comenzar la emisión de títulos de deuda de circulación interna (¡billetes!), aunque formalmente todavía no hubiera salido del euro [5]. Si no lo hizo fue debido a sus propias opciones europeístas, que le llevan a defender a la oligarquía europea.


Conclusión. Las quimeras del "proyecto europeo" y la alternativa.

El "proyecto europeo" no es más que un mito para imponer el neoliberalismo, la doctrina de la decadencia del capitalismo: capitalismo rentista. Un mito impuesto por la violencia física y psicológica en la población.

Las fuerzas progresistas tienen que enfrentar el miedo y el oscurantismo, precisamente las características del fascismo. La propaganda se esfuerza por evitar que las personas tengan el discernimiento para entender el significado de su necesidades individuales y colectivas y el derecho a decir no.

Lo que en realidad el "proyecto europeo" está construyendo, es una sociedad de ciudadanos sin capacidad de controlar sus vidas, sometidos por estrategias de supervivencia. Se hace hincapié en lo que es típico de los violadores y abusadores: culpabilizar a las las víctimas mientras se exonera de culpa a los agresores, para que los ciudadanos ya no confíen en sí mismos para construir un futuro común.

La lucha por la libertad de pensamiento desde finales de la Edad Media en Europa, llevó a la Reforma y al Humanismo. Los "europeístas" tan siquiera dan un paso hacia la lucha por combatir los dogmas a los que está sometida la UE hoy, para que el Humanismo sea un valor supremo. Su valor supremo, en cambio, se llama sector financiero.

Se llega a un nivel inaudito de cinismo político, se despachan en rotundas mentiras con la confianza de sentirse apoyados por los poderes hegemónicos y de estar a su servicio. Ante esto, el PS sólo quiere parecer que tiene buen comportamiento delante de los grandes, mostrar que es capaz de engañar a la gente con más eficiencia que la derecha pura y dura.

Las críticas del PS a otros partidos, por muy razonadas, fervientes y verborreicas que puedan ser, ¿qué contienen como alternativa? Se resumen en querer salvar al capitalismo de sí mismo y "reformar el euro". ¡La oligarquía no lo necesita y no lo agradece, como se ha demostrado con Syriza!

Hablar acerca de las alternativas sin referencias ideológicas consistentes, sin definir la economía política en las que se basen, es caer en la fraseología de contenido hueco. En realidad, mal que les pese a algunos, no son posibles las alternativas de progreso y democracia que no sean fundamentadas sobre el pensamiento marxista.

El "proyecto europeo" en algunos números: estancamiento, recesión, deuda, desempleo y pobreza:
[Nota del editor: aunque el cuadro es el mismo, esta copia la tomamos de la que aparece en Diário Liberdade, ya que se ajusta mejor a nuestro formato]







Daniel Vaz de Carvalho (resistir.info)
Trad. de Vigne (blog del viejo topo)


Notas

[1] António Vitorino, en una entrevista (4 páginas) en Público 26 de julio de 2015.
[2] Michael Hudson: "The Financial Attack on Greece", en The Unz Review, 7 de julio de 2015. Versión en portugués: "O ataque financeiro à Grécia", en resistir.info
[3] Daniel Vaz de Carvalho: "Acerca de negociações: lições do caso Syriza", en resistir.info, 1 de marzo de 2015.
[4] Daniel Vaz de Carvalho: "A operação em curso – nome de código: Grécia", en resistir.info, 9 de julio de 2015.
[5] Ver: "Une alternative est possible au plan négocié entre Alexis Tsipras et les créanciers à Bruxelles",de  Eric Toussaint en Le Grand Soir, 16 de julio de 2015. 

Véase también: "Total Collapse: Greece Reverts To Barter Economy For First Time Since Nazi Occupation", de Tyler Durden en Zero Hedge, 29 de julio de 2015.


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Entradas relacionadas en el blog del viejo topo:

martes, 23 de junio de 2015

Podemos, IU y la transición de la que no se habla


Autor y obra: Gilbert Garcin (www.gilbert-garcin.com)Le Moulin de l'oubli (1999)


 “No importa, ya hemos ganado, la oposición es como nosotros” 
(Margaret Thatcher, tras perder las elecciones del 97. 
Citado por Javier Gallego en su artículo "Cambio o cambiazo")

"No hay una ver­da­dera al­ter­na­tiva a la eco­nomía de mer­cado"
(Pablo Iglesias en The Wall Street Journal)



Pablo Iglesias, líder del partido Podemos que se presenta como abanderado del cambio, ha sido contundente. En una entrevista concedida al The Wall Street Journal ha declarado que no existe alternativa al capitalismo: "no hay una ver­da­dera al­ter­na­tiva a la eco­nomía de mer­cado", dijo (recogido de larepublica.es). Esto es coherente con la ubicación ideológica de Podemos en el espacio socialdemócrata/socioliberal, reconocida en más de una ocasión por sus propios dirigentes.

Entre tanto, Izquierda Unida se empeña en seguir la estela de Podemos con la disculpa de la "unidad popular", lo que viene a sugerir, de facto, que sus dirigentes no ven como un problema el posicionamiento ideológico del partido de Pablo Iglesias. Se habla muy poco del contenido ideológico y programático que se le quiere dar a una hipotética "unidad popular", lo cual me hace pensar en que no deja de ser un término fetiche, al menos tal como muchos lo están enfocando.

Lo más preocupante del rumbo que sigue Podemos y que podría estar siguiendo IU (tengo mis dudas razonables en el caso de Izquierda Unida), es que posiblemente se esté contribuyendo a la recomposición del espacio socialdemócrata/socioliberal, forteleciéndolo en lugar de erosionarlo. ¿Se trata de acabar con el bipartidismo PP-PSOE impulsando una alternativa nítidamente de izquierdas? ¿O se trata de recrear una especie de nuevo PSOE? Más bien, quizás, lo segundo. Lo dejo ahí como duda.

Hay indicios muy sólidos para pensar que estamos asistiendo a un preocupante fortalecimiento del yugo socialdemócrata/socioliberal, a una renovación, a un rejuvenecimiento del mismo. Curiosamente tal renovación tiene lugar fuera del PSOE, pero sus actores protagonistas están condenados a converger y entenderse con el PSOE. Es posible que dentro de unos años tengamos que hablar de la gran operación gatopardista que está teniendo lugar.

El capitalismo lleva años transicionando de fase. Lo que llamamos neoliberalismo no es más que un episodio en el desarrollo del capitalismo, un reajuste necesario para facilitar y permitir el proceso de acumulación capitalista que, de frenarse, provocaría el colapso y parálisis del sistema. En este contexto debemos preguntarnos por el papel de la socialdemocracia, de la cual forman parte no solo los partidos clásicos de la Internacional Socialista. Deberíamos reflexionar si acaso la izquierda está colaborando -de manera activa o pasiva- en que tal transición tenga lugar sin sobresaltos para el sistema. Al respecto, encuentro oportuno reproducir parte de un post publicado hace un año en este mismo blog, sobre la transición de la que no se habla:

(...) Aunque estamos todos los días leyendo y escuchando sobre la segunda transición que supone la sucesión dinástica, en realidad ésta apenas supone un capítulo periférico y marginal de una transición mucho más profunda de la que los medios no hablan, y que tiene que ver con la liquidación del modelo del estado del bienestar. Conservadores y socialdemócratas son los sacerdotes que dirigen el sacrificio ofrecido al capital.

A diferencia de la primera transición española, la nueva transición no tiene alcance regional (no se limita a un país), sino que es más global, afectando a todos los países en los que en su momento se desarrolló el estado del bienestar.

A diferencia de la primera transición española, relativamente corta en el tiempo, la nueva transición se va materializando en un dilatado recorrido temporal, que comenzó mucho antes del estallido de la crisis sistémica, cuando se comenzó a levantar la actual UE con cimientos neoliberales. 

A diferencia de la primera transición española, centrada en aspectos de la superestructura (forma de estado, leyes, etc.), la actual transición afecta tanto a factores superstructurales como infraestructurales. En su devenir, el capitalismo ha entrado en una nueva fase caracterizada, entre otras muchas cosas, por lo Harvey calificó de acumulación por desposesión, en la que resulta imperativo el abandono del estado del bienestar para facilitar la acumulación capitalista. Aspectos tales como dejar morir poco a poco el sistema público de pensiones, el proceso progresivo de mutilación de la sanidad y educación públicas, etc., no solo reduce costes para la oligarquía, sino que además son cambios que dibujan nuevos escenarios privilegiados para la acumulación capitalista a través de las privatizaciones. La lista de ejemplos que podríamos poner sería muy amplia.

En definitiva, asistimos a un reajuste del modo de producción capitalista, lento pero sin pausa. Esa es la transición profunda, de la que apenas se habla (o sencillamente no se habla).

En este contexto, la defensa de los intereses de la oligarquía exige el control del potencial crecimiento de la izquierda política, al que pudiera dar lugar el descontento social. La socialdemocracia ha desempeñado históricamente un papel de comadrona de los partos difíciles del capitalismo y, no cabe duda, que el sistema tiene por delante un parto muy difícil y peligroso. Lo peor está todavía por llegar y no debe extrañarnos que, en un país como el nuestro, tenga lugar una recomposición controlada del espacio socialdemócrata-socioliberal, para afrontar con garantías la domesticación del descontento social.

Esto lo expresaba hace un año. Me temo que no solo el PSOE esté desempeñando ese papel de "comadrona de los partos difíciles del capitalismo". De la misma forma que en los 80, el afianzamiento y modernización del sistema capitalista, llegó de la mano de un partido supuestamente de izquierdas que se presentaba con la consigna del "cambio", actualmente podríamos estar reviviendo una situación semejante. Es el bucle perfecto de la reproducción del sistema.


martes, 20 de mayo de 2014

La izquierda y Europa (2). ¿Por qué la cuestión de la deuda soberana es tan importante? Deuda ilegítima, deuda odiosa.





- 2011, Elena Salgado, vicepresidenta del Gobierno de Zapatero (PSOE): “La reestructuración del sector la pagará el sector y no los contribuyentes”
- 2012, Luis de Guindos, ministro de Economía del PP: "Los contribuyentes no pondrán ni un euro en la reestructuración”
- Noviembre 2013: los resultados del FROB ya dan por perdidos por el momento más de 36.000 millones de los cerca de 52.000 millones que recibió el sector hasta 2012, dinero que pagaremos los contribuyentes.


Introducción

¿Sabes que España paga en intereses a bancos casi cien millones al día? Es lo que cuesta construir un hospital de 500 camas.

Te invitamos a leer con calma y paciencia la siguiente entrada, ya que pocas cosas tienen tanta trascendencia e impacto en tu vida y en la vida de todos nosotros, como el tema que abordamos. Es un tema ladrillo, cuya comprensión requiere un poco de esfuerzo, pero es de vital importancia que lo tengamos claro y que asumamos la necesidad de explicárselo a la gente que nos rodea, en el trabajo, en el barrio, en nuestros espacios sociales..., intentando contrarrestar lo que los grandes medios de comunicación y partidos dominantes nos ocultan. 

El pasado 10 de abril, tuvo lugar en Bruselas una Conferencia internacional del Partido de la Izquierda Europea (EL), en el que está integrado Izquierda Unida (véase "Pierre Laurent asks for a European convention on debt and public investment"). El tema central de la Conferencia era fijar la postura común a adoptar sobre la deuda pública, de cara a las elecciones europeas de mayo, explorando las alternativas para resolver el problema y poner fin a las políticas de austeridad.

El hecho de que el tema de la deuda sea una de las preocupaciones importantes del conjunto de fuerzas integradas en el EL, responde a una lógica contundente. La deuda se utiliza como chantaje para mantener y profundizar en las políticas neoliberales de austeridad, liquidando -poco a poco pero sin pausa- los derechos sociales, los servicios públicos a base de privatizarlos... Todas aquellas cosas de las que nos quejamos en el día a día, una buena parte de las mismas guardan relación directa o indirecta con el tema de la deuda, de ahí su trascendencia.

Existe un punto inicial de realismo que conviene no olvidar: la deuda soberana de países como España, Grecia, etc., es impagable. Esto quien mejor lo sabe son los macarras financieros del FMI, los hombres de negro que nos mandan para que nos rompan las piernas si nos portamos mal. ¿Qué sentido tiene entonces si es impagable? Es muy sencillo. La deuda justifica las políticas de austeridad y éstas, a su vez, justifican los recortes y el progresivo desmantalemiento -vía privatización- de la sanidad pública y del sistema público de pensiones, los recortes en la educación pública, la privatización de todo cuanto queda en manos del sector público, la liquidación de todo tipo de derechos sociales... La deuda es la pistola que la oligarquía pone sobre nuestras sienes para seguir desarrollando las políticas neoliberales derivadas de la actual fase del capitalismo basado en la acumulación por desposesión.

En el artículo antes mencionado sobre la Conferencia del EL, se dice:
"(...) se utiliza la deuda para dominar a otros pueblos, para chantajearlos y provocar desequilibrios externos e internos (...) el objetivo que está detrás de esa política es transformar el sur de Europa en una zona de la mano de obra barata y desregulada y sin derechos (...) plantear el tema de la deuda supone cuestionar todo el sistema económico de los mercados financieros y las instituciones que la respaldan". 
La deuda soberana es sin duda uno de los mejores ejemplos de la acumulación por desposesión. Pensemos que una buena parte de la deuda tiene que ver con el rescate bancario llevado a cabo por los gobiernos de Zapatero (PSOE) y de Rajoy (PP). Para rescatar los bancos privados, aquí y en otros países, el Estado se endeuda con préstamos del Banco Central Europeo (BCE). Pero el BCE no presta directamente a los estados, sino que presta a los bancos privados a un 1% de interés, y estos a su vez prestan a los estados a un 5%. ¿Es de locos, verdad?

Sin embargo, pese a la importancia que tiene la cuestión de la deuda soberana para nuestro futuro y el de nuestros hijos, es un tema tabú en los grandes medios de comunicación sistémicos. También para los partidos dominantes. Unos y otros asumen él dictado de la Troika al respecto. En este sentido sorprende el discurso del PSOE: mientras por un lado, clama contra las políticas de austeridad, por otro:
  1. En 2011, el PSOE pactó con el PP la reforma constitucional del Artículo 135, imponiendo lo que se llamó “estabilidad presupuestaria” y la prioridad del pago de la deuda y sus intereses. Esto viene a blindar las políticas de austeridad que el PSOE dice criticar.
  2. La postura del PSOE respecto a la deuda soberana, no es pues distinta de la del PP. Es la misma postura que emana de la Troika (BCE, FMI y Comisión Europea).
Las políticas legitimadas en función de la deuda soberana, no son diferentes a las que anteriormente fueron aplicadas en América Latina en los 80 y 90, y que provocaron una carnicería social previa a su fracaso. En España, Izquierda Unida ha liderado el debate, con la limitación que supone su silenciamiento por parte de los medios. Otros partidos más pequeños han empezado a asumir también el planteamiento de IU, lo cual es positivo.

La deuda soberana es impagable y a la larga no queda otra que su condonación parcial. Declaraba la candidata de Izquierda Unida, Marina Albiol (Mundo Obrero, 21-4-2014):
En primer lugar denunciamos que la deuda es ilegítima y por lo tanto no debería pagarse. El pago de esta deuda lastra cualquier posibilidad de hacer políticas sociales que beneficiarían a la gran mayoría. Es una deuda ilegítima porque proviene de esos mecanismos a los que antes hacía alusión, donde el BCE juega un papel fundamental, pues ejerce de prestamista a las entidades bancarias, pero no a los Estados, quienes luego han de recurrir a estas entidades bancarias privadas para financiarse obligándoles a pagar intereses mucho más altos que los que pide el BCE. Estamos pidiendo una moratoria de la deuda, una auditoría y una quita.
Os ofrecemos una miscelánea de aportaciones en relación con la deuda soberana, comenzando por la propuesta de IU en su programa electoral, que es lógicamente consecuente con la postura del Partido de la Izquierda Europea (EL).

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TEXTO 1. Izquierda Unida: "El problema de la deuda ilegítima" (del Programa electoral de IU).


En el 2000 la deuda pública española fue del 59,4% del PIB, a comienzos de 2014 es el 95% y en los Presupuestos 2014 se estima que llegará al 98,9%. En 2014 el Gobierno necesitará 243.800 millones para refinanciar la deuda y pagaremos 36.590 millones en intereses. Esta deuda tiene diferentes orígenes, como consecuencia de la crisis financiera y económica, y sin más datos es difícil dilucidar qué parte corresponde a las necesidades de financiación de la activación de los estabilizadores automáticos, de los planes de estímulo o de los rescates bancarios. Pero sí cabe reconocer que en comparación con las grandes entidades financieras el contexto de financiación del Estado ha sido enormemente injusto. Al menos en dos formas:
  1. Mientras el BCE pone a disposición de las entidades financieras una financiación muy barata y prácticamente ilimitada, los Estados tienen que recurrir a los mercados financieros de deuda pública en un contexto de recesión económica –con sus implicaciones en términos de rentabilidad y precio de los títulos de deuda-. Esta situación, derivada de las fallas de la construcción europea, lleva a la creación de espacios de arbitraje que los bancos han aprovechado. Las entidades financieras pueden acceder a financiación a un tipo de interés muy reducido y prestar esas cantidades al Estado a tipos de interés mucho más elevados.
  2. Gran parte de la financiación obtenida por el Estado ha sido para salvar el sistema financiero. El Estado se endeuda no para hacer frente a los gastos corrientes o de inversión en la economía real, sino para prestar el dinero en condiciones favorables a sujetos privados cuyos intereses no coinciden con los de los ciudadanos. Informes independientes dicen que el total de este endeudamiento “ilegítimo” asciende a 95.671 millones sólo entre 2008 y 2010.
Gran parte de las emisiones de deuda pública se han suscrito a través de estos mecanismos, produciéndose un ilegítimo rescate a las entidades financieras de toda Europa. Por esa razón IU considera que es posible calificar gran parte de los contratos de deuda pública con el concepto de “deuda odiosa” tal y como aparece recogido en la doctrina internacional.

Los casos de Argentina en 2001 y Ecuador en 2007 ilustran que es posible realizar estas medidas y que son instrumentos útiles para garantizar el desarrollo económico. En un contexto de recesión es previsible que la capacidad de ingreso del Estado siga mermándose hasta el hacer insostenible el crecimiento de la deuda pública. Hay datos que apuntan a esta dificultad creciente. Entre 2011 y 2010 el déficit primario descendió un 9’09% (hasta el 7% según Eurostat) como consecuencia de las políticas de austeridad, pero el déficit público final sólo descendió un 3’09% (hasta el 9’4% según Eurostat). Este diferente ritmo de crecimiento revela el lastre que supone el creciente peso del pago de los intereses de la deuda pública, los cuales ejercen una punción sobre los recursos públicos e impiden que éstos puedan dedicarse a políticas de reactivación económica. Se confirma así la creciente limitación de la democracia, asumiendo la Troika y los oligopolios el papel de decisores de los asuntos públicos.

La descrita aquí es una peligrosa senda que aúna socialización de las deudas privadas, crecimiento del endeudamiento público, recesión económica y creciente peso de la carga financiera. No es éste un problema que pueda resolverse con más austeridad, como ilustra el caso griego, sino que manifiesta la necesidad de liberar parte del lastre financiero que supone la deuda pública. La deuda ilegítima no se paga. Y la deuda contraída para ayudar al sector financiero debe cobrarse a este sector estableciendo planes concretos y medibles de cobro.

Hoy la suma de la deuda pública y privada supera en España los 4 billones de euros, más de cuatro veces el PIB. La situación de otros países europeos es similar. Las obligaciones que genera el pago de la deuda hacen disminuir la demanda interna y descender los precios. Esto explica que los intentos del BCE por aumentar la masa monetaria danto créditos a bajo interés a la banca no estén dando resultado en la economía real. Son necesarias otras medidas de saneamiento financiero: la reestructuración del sistema, la democratización y nacionalización de las entidades solventes y la reestructuración tanto de la deuda pública como privada.

Todo ello debe acompañarse de una política expansiva por parte del BCE y por un nuevo diseño de la UE y permitir el acceso de los estados a la financiación del BCE y hacer posible la mutualización de la deuda mediante emisión de euro bonos garantizados por el BCE.

Consideramos necesario poner en marcha una auditoría de la deuda pública que estudie todas las suscripciones de títulos para poder identificar qué contratos pueden considerarse “odiosos”. El objetivo de la auditoría, que da de ser trasparente y controlada por la ciudadanía, es identificar la deuda odiosa y rechazar su pago, de acuerdo con el derecho internacional.

Finalmente, consideramos un aspecto imprescindible de cualquier política la derogación del artículo 135 bis de la Constitución y de la Ley de estabilidad presupuestaria.




TEXTO 2. Javier Navascués: "El vaiven de la deuda".
Publicado en Mundo Obrero, 2-4-2014

Pasada la preocupación por la prima de riesgo, parecía que la deuda pública había dejado de existir a pesar de que los intereses que se pagan por la misma ascienden a la exorbitante cantidad de 40.000 millones de euros al año, más que el presupuesto para Educación de todas las comunidades autónomas juntas. Pero ahí sigue; casi un billón de euros en números redondos. Y no es sólo un problema español; la deuda pública de las economías capitalistas avanzadas asciende a la friolera de cuarenta billones. 

Que estas magnitudes son impagables es algo que no se le escapa a nadie, y así en los círculos pensantes del capitalismo globalizado le están dando vueltas a cómo salir del lío. El FMI, ya en noviembre, publicó algunas hipótesis para descartar una parte de la deuda, de manera que lo que quedara fuera digerible. Se sugieren varias vías: una quita controlada, posibilitar una inflación moderada que erosione el valor real de la cantidad adeudada o, y ésta es la novedad, un impuesto especial sobre la propiedad cuya recaudación se destine a cancelar una parte de los préstamos. Por esta vía, propuesta en la propia Alemania –que también tiene una deuda pública excesiva-, se podrían recaudar más de 230.000 millones de euros en el país germano; en el caso de España estaríamos hablando de la mitad. Se trata de un impuesto que se cobraría una sola vez, con un tipo del 10% sobre el patrimonio neto de las personas físicas a partir de un mínimo exento que allí se propone fijar en 250.000 euros. Un impuesto a los ricos, ¿curioso, no?

Otra de las vías que se propone, esta vez desde determinados centros “progresistas” europeos es una modalidad sofisticada de los eurobonos. En este caso se trata de que el BCE compre deuda pública a los países del euro en proporción al peso que cada uno tiene en la eurozona, sin exigir que se devuelva a su vencimiento. Para financiar la compra, el BCE emitiría unos bonos por los que debería pagar intereses y que le ocasionarían pérdidas. Como los accionistas del BCE son los países de la Eurozona, en último extremo acabarían pagando. Evidentemente, la contrapartida de este favor sería un aumento del control del BCE sobre los países agraciados; dicho de otro modo, la troika corregida y aumentada.

En el fondo tanto los dirigentes como los técnicos a su servicio se debaten en una contradicción: cómo salvar el valor del capital ficticio que representa la deuda cuando cada vez se ve más difícil que llegue a pagarse. La primera medida que he explicado, aparentemente, carga la mano sobre los más ricos; pero no es más que una redistribución pues la recaudación del impuesto se revierte a los accionistas de los bancos que tienen la deuda, o sea los propios ricos. La segunda medida cambia deuda mala, de los países, por deuda buena, del BCE. Pero sigue siendo deuda. Lo que está fuera de la cuestión es que deje de pagarse, probabilidad que les horroriza pero que sigue atormentándoles. Pero sin una devaluación radical de la deuda no hay salida a la crisis. Así de simple.


TEXTO 3. Pedro Vaquero: "Una deuda impagable".
Publicado en andalucesdiario.es30-3-2014

Rajoy no deja de embaucarnos con su frase preferida: hemos pasado la recesión económica, lo peor de la crisis ha pasado, hemos superado el Cabo de Hornos (no cuantifica los náufragos que han perecido en el intento). Nos queda algún detallillo, como los 6 millones de parados… pero eso se arregla con otra reforma laboral si es preciso, con los minijobs, la reducción de salarios, la congelación del salario mínimo, o -como quiere la CEOE- con un salario mínimo más mínimo para los jóvenes aprendices sin experiencia laboral.

¿Cuál es el misterio de este aparente remonte? El “milagro Rajoy” consiste en haber obtenido de la Comisión Europea una prórroga de dos años para la reducción del déficit. La UE no podía permitirse el lujo de dejar caer en el abismo del rescate al cuarto país de Europa. Lo mismo que a Italia, que es la tercera economía de la eurozona. Le hubiera resultado más caro a Alemania y otros países centrales. El euro corría un riesgo cierto de desaparición, o al menos de fragmentación y descrédito como moneda de referencia. Han preferido salvar a los bancos, eso sí, y prestigiar ante los mercados a ambas economías, la española y la italiana, para que bajase la prima de riesgo, esto es, para que los préstamos nos saliesen más baratos. Y ni siquiera el compromiso de reducción del déficit al 3% en 2016 se cumplirá, a Dios gracias. Pues el “milagro Rajoy” ha sido el incremento de la deuda. Pese a las políticas de ajuste, la situación no es explosiva por la ingente economía sumergida que tenemos y porque la deuda pública ha crecido lo suficiente como para mantener el tipo. Así, aún nos quedan vestigios de alguna que otra situación de lo que nos asemeja a una “economía avanzada”, aunque periférica, estancada y muy deteriorada.

La deuda pública llegó en enero a sumar 979.316 millones de euros, 18.677 más que a finales de 2013, y por tanto se ha quedado en el 95’7% del PIB. Teniendo en cuenta que al principio de la crisis la deuda pública era del 36% del PIB, esos 60 puntos de incremento de la deuda es el resultado de un proceso de políticas anticrisis en las que el Estado (Hacienda somos casi todos, decía la Sexta el otro día) ha tenido que poner mucho dinero prestado (ya que no recaudaba lo suficiente) para financiar todos los gastos públicos, o al menos casi todos, pues -como es bien sabido- recortes ha habido, ¡y de qué forma! E incluso subidas de impuestos, pese a las promesas electorales de Rajoy. Sobre todo del IVA, que es el más injusto de los impuestos, por regresivo, ya que grava por igual a los desiguales en renta.

La deuda pública ha subido desde los 737.405 millones de euros en que la cogió Rajoy cuando accedió al Gobierno de España, hasta la de hoy. Total, que el liberal Rajoy ha tenido que pedir prestados 252.000 millones de euros más para mediocapear la crisis financiera. Pero desde mayo del 2013 el ritmo de endeudamiento se ha acelerado, y en enero ha aumentado a un ritmo de 602 millones/día, lo que equivale a que la deuda de cada españolito es de 21.011 euros. Y como ni las previsiones más optimistas esperan una recuperación suficiente del crecimiento económico como para remontar la crisis recaudatoria del Estado (dicen que podríamos llegar a un 1’2%), todo apunta a que en 2015 la deuda pública pasará del 100%. Funcas calcula que 2014 acabará con una deuda del 99’7% y que en 2015 alcanzará el 104’3%. La Comisión Europea y el FMI dan cifras muy parecidas.

No hay que asustarse. Hay países que sobreviven con una deuda de más del 200% de su PIB. El verdadero problema es que España tiene más dificultades en pagar su deuda, pues el crecimiento sigue resistiéndose a visitarnos. Pese a las palabras optimistas del Gobierno, lo cierto es que estamos en una situación de estancamiento económico, y con una inflación muy baja, casi al borde de lo que los economistas llaman estanflación.

Lo peor es que la estrategia de recuperación económica implementada por el Gobierno tiene las patas muy cortas, pues consiste en incentivar la inversión extranjera aquí (vendiendo lo baratos que resultan nuestros trabajadores) y exportar más allí fuera. Pero si el factor de competitividad vía salarios y derechos baratos choca con la deriva de generalización del mismo factor en la Europa otrora Social, el otro factor, el de la internacionalización de nuestras empresas y productos choca con la presunción por parte de nuestros potenciales exportadores de que esa baja inflación va a perjudicarles, pues los precios de nuestros bienes y servicios pueden caer. ¿Consecuencias? Que la exportación se contiene o se retrasa, lo que conlleva el fracaso de la estrategia económica por estancamiento y, lo que es peor, el aumento del valor real de la deuda pública. Es de prever que el Estado no conseguirá reducir los intereses de la deuda a pagar. Más bien, todo lo contrario. Por ejemplo, de los 242.400 millones que la Hacienda española va a tener que pedir prestados este año, 65.000 van a ser endeudamiento neto y el resto amortizaciones.

Con estas cifras de deuda, la economía española no puede recuperarse. Y menos el empleo, los derechos sociales y la estabilidad democrática. Al revés. Esta crisis está creando un círculo vicioso que consiste en el incremento de las desigualdades, y en el callejón sin salida del fracaso de la estrategia de salida de la crisis. Javier Navascués lo explica muy bien en el periódico del PCE, Mundo Obrero, en su artículo El vaivén de la deuda (marzo 2014): el FMI está inquieto por la marcha de la economía mundial, y sobre todo por la crecida deuda de la UE. Y comienza a pensarse que es preciso hacer una quita a la deuda pública de las economías capitalistas, consciente de que es impagable. ¿Cómo piensa hacerlo? Baraja varias hipótesis: realizar una quita controlada, posibilitar una inflación moderada que le reste valor real al montante de la deuda, o incluso crear un impuesto especial sobre la propiedad, gravando el patrimonio de los ricos de más de una determinada cuantía; sugieren un 10% a partir de los 250.000 euros, destinando la recaudación a cancelar así una parte de los préstamos. Con esta hipótesis, en Alemania se podrían recaudar unos 230.000 millones de euros, por ejemplo; en España, la mitad.

¿De verdad quieren imponer un impuesto a los ricos? No, al final no lo pagarían los ricos, se trata más bien de una redistribución de rentas, pues serían los accionistas de los bancos deudores los que acabarían recibiendo el beneficio de la condonación encubierta de la deuda.

También se proponen una especie de eurobonos: el BCE compraría deuda pública a los países del euro en proporción al peso de cada uno en la eurozona, pero sin exigirles luego su devolución al final del vencimiento; el BCE emitiría bonos y se quedaría endeudado, pero serían los bancos de los respectivos países deudores los que pondrían el dinero, pues al fin y al cabo los accionistas del BCE son los propios países de la eurozona. En esta medida se produce una metamorfosis, se cambia deuda mala por deuda buena, del BCE, pero sigue habiendo deuda. Y es el que el capital ficticio que es la deuda no es como la mancha de la mora, que con otra mora se quita, sino que permanece por los siglos de los siglos, salvo que se produzca una devaluación radical de la deuda. Y a eso le tienen terror los capitalistas. Contradicción habemus. Capitalismo habemus, que es contradictorio en sí mismo, pues no se puede concebir el respeto a la ley de hierro del capitalismo -el incremento incesante de la tasa de beneficios- y el progreso económico global en condiciones de sostenibilidad.

La izquierda (el bloque en torno a IU en España) se presenta a las elecciones europeas con la propuesta de negarse a pagar la parte ilegítima de la deuda, esa parte que responde a unos exorbitantes e injustos intereses especulativos correspondientes a los préstamos usurarios de los poderes financieros. Y aunque aparentemente sea muy radical, la propuesta se abrirá camino, pues es lo más lógico del mundo: si la deuda es impagable, lo lógico es no pagarla. Y no sería la primera vez en la historia de las finanzas mundiales. Lo reconozcan o no, el próximo gobierno de Europa abrirá la mano en este sentido. A la UE no le queda más remedio que cambiar de estrategia, potenciar el desarrollo sostenible de los países con problemas, España entre ellos. Y para ello el pago estricto de la deuda es un obstáculo a soslayar.


Lo harán, por la cuenta que les tiene.


TEXTO 4. Xavier Caño Tamayo (ATTAC Madrid): "Una deuda que es impagable y un mecanismo de dominio".
Publicado en www.attac.es, 17-11-2013



España tiene una deuda desmesurada, según la Comisión Europea. Por eso revisará de nuevo su economía para verificar si las reformas laboral y de pensiones perpetradas son suficientes para disminuir el volumen de deuda pública. Entretanto, las élites económicas europeas, que controlan el tinglado político, insisten en imponer la austeridad fiscal que en román paladín son recortes presupuestarios sociales que violan sistemáticamente derechos humanos de la mayoría trabajadora ciudadana. Como es sabido, recortes en sanidad, educación, servicios sociales, pensiones… Y una persistente rebaja de salarios.

Recortar para ahorrar y reducir la deuda pública. Esa es la vía que nos marcan. Pero la deuda es impagable. Pública y privada. Carlos Sánchez Mato ha escrito que “la economía española sufre un sobre endeudamiento superior a los 2,2 billones”. Y Juan Torres señala que “la evidencia empírica muestra que la deuda pública no se ha disparado por gastos en educación, sanidad, cuidados o pensiones públicas”. Vicenç Navarro, por su parte, recuerda que en 2007 España tenía un superávit presupuestario del 2% del PIB, cuando el de Alemania era solo del 0,2%. Pero dos años después el déficit público español era ya el 11%. No por aumento del gasto público y aún menos, social.

¿Por qué? El pago de intereses de la propia deuda más las cuantiosas ayudas a bancos y cajas de ahorro son la causa del aumento del déficit público español. Y las ayudas a grandes empresas, más las continuas rebajas fiscales, hasta el año pasado, a banca, empresas, corporaciones y grandes fortunas. A finales de 2012, las ayudas públicas totales a banca y cajas sumaban 1,42 billones €; casi 88.000 millones en capital y el resto en avales y otras medidas, que se reflejan en los balances, para paliar la falta de liquidez.

Pero aún con el ilegítimo crecimiento de la deuda pública, en España ésta es el 22% de toda la deuda. Eduardo Garzón ha calculado que si el Banco Central Europeo hubiera prestado dinero al Estado al 1% de interés, (como presta a bancos privados), la deuda pública española de 1989 a 2011 sería un 14% del PIB y no el 90% actual. Ergo, tres cuartas partes de deuda pública española son beneficio de compradores y especuladores de deuda soberana. Probablemente deuda ilegítima.

Así y todo, el mayor problema es la deuda privada. En España, un 68% del total de deuda. Deuda de banca, medianas y grandes empresas y familias. La de las familias, solo quinta parte del total. Sin embargo, el casus belli, el pretexto para cargarse el estado de derechos sociales es el exceso de deuda pública. Una vieja historia.

En las tres últimas décadas del siglo XX, tras comprobar la clase capitalista que las dictaduras militares en América Latina no proporcionaban los beneficios esperados, encontró en la deuda pública un eficaz medio de dominio. Con la imprescindible y entusiasta colaboración del FMI y del Banco Mundial, convirtió las deudas públicas en rentables cadenas y grilletes que permitían explotar a placer las naciones latinoamericanas.

Ajustes estructurales, devaluación salarial, destrucción de lo público, absolutismo de lo privado, violación de derechos sociales, fiscalidad regresiva… En América Latina se aplicó el mismo guión que sufre Europa desde 2009 y es preciso afrontar el saqueo social que ahora sufren los pueblos europeos. Pero sin olvidar que la deuda es impagable. Antes o después habrá que condonarla, reestructurarla y reducirla; deudas internacionales, de empresas y hogares. No hay otra.

En realidad, se perdonan o reducen deudas desde hace siglos. Más cerca, en 1953, Alemania negoció en Londres su deuda con 22 países acreedores y les pidió su condonación. Esos países (entre ellos Grecia, por cierto) perdonaron la mitad de la deuda a los alemanes. Y la economía alemana pudo crecer con fuerza.

Mientras no se alcance esa inteligente lucidez, ATTAC propone que los bancos centrales europeos presten directamente a los Estados a bajo interés (como a los bancos) y se reduzca en la Unión Europea al 0% la prima del dinero prestado a los estados en los mercados. Además de empezar a reducir la parte ilegítima de la deuda. Para hacerlo solo se necesita voluntad política, pero como no la hay, la ciudadanía tendrá que presionar una y otra vez.


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