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martes, 16 de septiembre de 2014

El ciudadano como perro



El ciudadano como perro (Der Bürger als Hund)
Katja Kullmann, para Der Freitag Kultur



Ficha técnica de la traducción:
Autor, titulo y fuente original: Katja Kullmann, "Der Bürger als Hund", publicado en Der Freitag Kultur, 12-9-2014
Traducción al castellano para blog del viejo topo: Tucholskyfan Gabi
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir esta ficha técnica, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).

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Aplicando la psicología a la política, Angela Merkel pretende aumentar la eficacia de su actividad gubernamental contratando a profesionales etólogos para que influyan "suavemente" sobre la conducta de los ciudadanos.


Iván P. Pávlov (centro) con sus colegas se disponen a investigar con un animal doméstico. ¿El animal sólo quiere jugar?
The Granger Collection, NY



El plazo para presentarse a esta convocatoria terminó el pasado día 12 de septiembre. Se trata de una contratación temporal para trabajar en el centro de Berlín, dirigida a candidatos de ambos géneros, con buenos conocimientos de inglés y con una "extraordinaria capacidad de empatía, comunicación y de contacto". La solicitud se podía leer en la web, en formato pdf y  llegó a entrar hasta en la sección de economía del Frankfurter Allgemeine Zeitung y ocupar los titulares del amarillista BILD. Y no era para menos, Angela Merkel en persona estaba reclutando personal nuevo cuyo perfil resulta muy sorprendente: se trata de encontrar candidatos capaces de "mejorar los vínculos con la ciudadanía mediante unos cuantos trucos de marketing". Así cabría calificar la acción si pretendiéramos verla de modo superficial. Pero al verla de modo más crítico, hay que llamarla por su nombre: se trata de manipular al ciudadano muy a conciencia.   

La Cancillería se dispone a cubrir tres vacantes en su "equipo de planificación, principios básicos y cometidos especiales". Los nuevos colaboradores se van a integrar en un nuevo equipo de proyecto llamado "wirksam regieren" [gobernar con eficacia], lo cual se nos puede antojar muy enternecedor y burocrático, y hasta  despertar nuestra simpatía con Merkel: quien lanza un proyecto para "gobernar con eficacia", supone que su rendimiento hasta la fecha no lo ha sido del todo...

Este grupo de trabajo entrará a mejorar u optimizar la transmisión de las metas políticas a los gobernados, para "aumentar su utilidad para con la ciudadanía", podemos leer en el texto de la solicitud. Así, por ejemplo, nadie ignora que ahorrar energía es importante. Pero ¿cómo incidir en la gente para que realmente lo haga? En su proyecto, la Cancillería va a procurar la ayuda de expertos en etología, sociología, psicología o neurociencia, quienes recurriendo a nuevas técnicas de comunicación se encargarán de guiar suavemente pero con eficacia a los ciudadanos en la dirección que estime correcta.

Merkel no es la primera en llevar esta idea a la práctica. Su colega británico Cameron ya se preguntaba en 2010 cómo conseguir que los británicos aumentaran sus respectivas previsiones para la vejez, o invirtieran en el aislamiento térmico de sus casas. Con tal fin instaló un Behavioural Insights Team, un equipo de sondeo de conductas e intenciones. Y el gobierno danés se sirvió de algo parecido: un Mindlab, un laboratorio de estudios mentales. Y también la Administración de Obama está consultando a científicos afines.


Tan sólo un empujoncito hacia allí o allá.

Los británicos, los daneses y ahora también Merkel se rigen por el principio del llamado nudging, que en inglés significa "empujar, dar un codazo". El término lo crearon los economistas estadounidenses Richard Thaler y Cass Sunstein, cuyo libro Nudge se publicó en EEUU en 2008, y en 2009 en Alemania, con el subtítulo "Cómo empujar decisiones inteligentes" (no nos consta que exista traducción al castellano).  En este libro, los autores nos vienen a  resumir en 400 páginas sus nuevos conocimientos y descubrimientos. Su resumen: el individuo en absoluto es un homo oeconomicus en el puro sentido del término, ya que nunca toma sus decisiones únicamente tras meras ponderaciones de coste/beneficio; sus decisiones van siempre acompañadas de un "automatismo" de influencias inconscientes, sea a la hora de comprar, de enamorarse, de votar... en todo. Y a este "sistema automático" puede conectarse la política, propusieron Thaler y Sunstein. Este último suele ser consultado por el equipo de Obama, mientras el primero suele viajar con fines parecidos a Londres. 

La politología suele llamar a este éxito en la práctica del nudging "paternalismo libertario". Se trata de una estrategia que remite al profundo cambio que han experimentado las relaciones entre el Estado y los ciudadanos. Al individuo ya no se le concibe como un adulto, capaz e independiente, que sabe tomar sus decisiones del tipo si/no en este mundo globalizado y profundamente liberalizado; se le ve como un ser incompleto, que ya no controla su capacidad de diferenciación, como alguien que necesita ser orientado, que precisa ese empujoncito hacia allí o allá para encontrar el camino correcto.

Las técnicas que emplea la ciencia del comportamiento/conducta tienen sus raíces en el llamado behaviorismo o conductismo,  un concepto psicológico de principios del siglo XX, cuyo representante más conocido era Iván Petróvitch Pávlov. ¡Sí, ese del perro! Esta corriente o escuela se basa en el esquema estímulo-reacción: si ocurre esto o aquello,  el animal doméstico o de circo reacciona de esa o aquella otra forma. Esos conocimientos entraron a formar parte de lo que hoy llamamos teoría comportamental o de conducta. 

En los años 90 del siglo XX, el psicólogo norteamericano Daniel Kahnemann, junto con Amos Tversky, seguía investigando la materia y acabó desarrollando la Prospect Theory, la Teoría Prospectiva, por la que en 2002 recibió el Nobel de Economía. Esta materia seguía evolucionando una rama macroeconómica especial llamada Behavioral Economics o Economía conductual que encontramos aplicada en el llamado neuromarketing, que se emplea por ejemplo en los supermercados: el cliente se decide por el producto, más caro, que encuentra a la altura de su mirada, y no por la alternativa, más económica, que encontraría a sus pies. Se decide por el paquete especial XL que se ofrece con precio especial, aunque le cueste más que x múltiplos individuales. ¿Y no sería sumamente práctico si se lograra tentar y seducir al ciudadano con métodos igualmente 'discretos' para que eligiera la mejor opción para sí mismo y la comunidad?

Pero no pocas veces el marketing político no alcanza la psique del ciudadano, nos dice el experto sueco en publicidad Martin Lindstrom, autor del bestseller Buyology. Verdades y mentiras de por qué compramos (versión en castellano de 2012). Lindstrom asesora a empresas y grupos como Nestlé y Microsoft, y figura entre las 100 personas más influyentes del mundo elegidas por Time Magazine. Gusta de referir lo siguiente: a pesar de que la publicidad del tabaco esté prohibida, a pesar de todas las advertencias y fotos de órganos afectados, el consumo de tabaco se mantiene constante. Incluso hay estudios que muestran que esas advertencias hasta pueden aumentar las ganas de fumar... Dice Lindstrom haber escuchado a un kiosquero australiano preguntando al cliente: "¿Prefiere el paquete con la foto del pulmón, del corazón o los pies?" 

De escuchar esto, a cualquier honrado empleado en la oficina del ministerio alemán de sanidad le deben de dar ganas de salir a la calle para proteger al ciudadano de sí mismo, y en caso necesario, a la fuerza. Pero el ciudadano que se tome al pie de la letra la palabra 'libertad' preferirá contestar: "Gracias, pero prefiero decidir yo mismo, si y de qué manera me perjudico". 

Con estos ejemplos del ámbito sanitario, ética y moralmente recargados, es como los partidarios del 'paternalismo libertario' prefieren llamar nuestra atención. Se plantean, por ejemplo, cómo alentar a más personas para que donen sus órganos. Primera variante: nadie es considerado donante a priori, sino que debe declararse como tal, portando por ejemplo el documento pertinente. Segunda variante: cada ciudadano, automáticamente, es considerado donante, a no ser que se oponga explícitamente. La comparación entre varios países nos señala que la segunda variante tiene más éxito, ya que las donaciones son notablemente más numerosas. 


La vieja porra moral. 

En ambos ejemplos, los ciudadanos pueden elegir, desde luego. Pero en la segunda variante, la persona que se niega deberá asumir el dilema de pasar por oveja negra. Si el Estado considera normal que se donen los órganos, todo aquel que se niegue se sale, motu propio, del supuesto círculo de este consenso y, posiblemente, se expone al desprecio social. Y son instrumentos como esos, los que los autores de Nudge vienen a recomendar a la política para ejercer su dominio. Remiten a la llamada "propensión gregaria" (Solomon Asch) señalando que todo es cuestión de cómo se dispongan los criterios a elegir, las opciones, cómo se "diseñe la arquitectura de la decisión". 

Esto redunda en beneficio de la política. Muchos ciudadanos ya están perfectamente condicionados/adaptados a esas arquitecturas económico-conductuales. Valgan de ejemplo las disposiciones de 'default' en los aparatos de la marca Apple o en el diseño de Facebook: las superficies de fácil manejo han de obligar al usuario del producto Apple de conformarse en exclusiva con la gama de la familia -i- (iPhoto; iMovie; iTunes); mientras que en Facebook se le estimula lúdicamente a revelar cuantos más datos (personales) mejor. El Gran Hermano nos indica y prescribe cómo hemos de hacer las cosas. Entre los economistas de la conducta el fundador de Apple, Steve Jobs, es citado a menudo. Preguntado si para su último gran invento, el iPad, había recurrido a estudios del mercado, Jobs contestó: "No, no corresponde al consumidor el saber lo que quiere". 

Así funcionan pues las cosas en el totalitarismo digital que viene a ser hasta la fecha el mayor cliente de la economía conductual. Pero ¿qué podemos decir del anticuado aparato llamado 'democracia'? ¿Acaso (ya) no le corresponde al propio ciudadano saber lo que quiere? Un Estado, donde unos expertos invisibles averiguan y determinan lo que el ciudadano ha de querer o preferir por su propio bien, ¿cabe llamarlo 'democracia' todavía? ¿Y cómo conjugar ese alarmante panorama con ese otro llamado 'Big Data'? ¡qué fabuloso fascismo se podría llegar a construir de todo esto!

En los Estados Unidos, una organización de defensa de los derechos civiles presentó una solicitud de información al Senado. Esos activistas querían saber hasta qué punto las técnicas del neuromarketing que la política está empleando pueden llevar a "un nuevo dominio totalitario, levantamientos y genocidios". El World Wide Fund For Nature (WWF), en uno de sus documentos internos ya viene a resaltar los problemas éticos que surgen cuando la etología se emplea para incidir en la opinión pública. También los ecologistas se encuentran ante problemas del tipo Bigger-than-self-problems, problemas que son superiores a ellos mismos, para cuya resolución haría falta que la sociedad entera cambiara sus actitudes y conductas. La frontera entre protección/asistencia y manipulación, en la práctica del Nudging se viene a desdibujar, así lo concede el documento del WWF y remite contra los posibles abusos a la blandísima fórmula de la "transparencia".  

Incluso cuando a la portentosa pragmática Merkel le queramos conceder que sus intenciones son buenas, no cabe obviar que está contratando a unos profesionales expertos en técnicas de dirección de masas. Aún no está claro a qué ámbitos se pretenden aplicar, ni tampoco hasta dónde el gobierno federal estará dispuesto a respetar la debida transparencia que en el caso de trucos psicológicos ya resultará muy difícil de observar por naturaleza. Y sabemos que los trucos funcionan mientras el engañado no se de cuenta. 

Y puede ser que esos nuevos expertos ni hacen falta, que Merkel debería estudiar tan sólo la fórmula de Gerhard Schröder quien, con unos eslóganes hábilmente elegidos, había logrado cambiar el clima psicológico-social del país. Desde George Lakoff sabemos además que los trucos lingüísticos son otro elemento empleado en la economía conductual. Así la Oficina de Desempleo pasó a ser una 'Agencia'; el desempleado se convirtió en 'cliente'; y el SPD optó por omitir el término 'clase baja' en sus documentos, llamándola 'precariado' en el que confluye con una parte de la 'clase media'. Los ciudadanos tardaron un tiempo en adaptarse a esa nueva "arquitectura terminológica"... y la revolución se hace esperar.

Escribía el periodista británico Brendan O'Neill sobre esa "política cerebral" de la era neoliberal que "esa es la mirada con la que nos vienen a mirar las élites. A los ciudadanos no nos ven como personas, con las que cabe discutir o pelear, sino como problemas que hay que elaborar o resolver". 


Animales domésticos con reflejos mordedores.

El paternalismo libertario procede de modo discreto como si fuese un caballero inglés y recorta la tarea de nuestra ilustración/aclaración de un modo muy llamativo y dudoso, hasta el extremo de invertirla en su contrario. Apuesta por una regulación del mundo basada en una visión científico-religiosa que viene a poner en duda todo razonamiento individual y autónomo. Se trata de una regulación que por un lado se rige por algoritmos, y por otro por funciones físicas, como son los instintos, los datos cardíacos y encefalográficos, etc. Como todo paternalismo, esta subcategoria trata a sus ciudadanos como si fuesen niños renitentes, consumidores duros de mollera y/o pacientes necesitados de tutela. 

Volviendo al ejemplo del reflejo condicionado de Pávlov: no se trata de otra cosa que de adiestrar y convertirnos a los ciudadanos en dóciles perros domésticos.  


Katja Kullmann

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Katja Kullmann


Katja Kullmann se define como "Alltags-Anthropologin" [antropóloga de lo cotidiano]. Publicó este artículo en Der Freitag Kultur, 12-9-2014, con el título  "Der Bürger als Hund".


Su web personal es: www.katjakullmann.de









Traducción al castellano para blog del viejo topo: Tucholskyfan Gabi.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir ficha técnica, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).





domingo, 17 de noviembre de 2013

La gran coalición: Crónica de una debacle anunciada


Autor: Stefan Collignon
Traducción al castellano: tucholskyfan Gabi

Foto: Glyn Lowe PhotoWorks (CC BY 2.0)
El SPD, el partido socialdemócrata alemán, se había presentado a los últimos comicios con el firme propósito de relevar a Angela Merkel. Así lo había prometido además. Ahora parece disponerse a prorrogar el contrato de trabajo de Merkel por cuatro años más. Con lo que tendríamos 11.247.283 promesas incumplidas, rotas: tantas como los votos que el SPD ha recibido como muestra de la confianza de sus electores. Ahora bien, el SPD, a lo largo de su historia de siglo y medio, ha demostrado una y otra vez que sabe asumir la responsabilidad para Alemania posponiendo los intereses del partido al interés público. Tan sólo cabe preguntar si una nueva canciller Merkel vendrá dispuesta a trabajar por el bien común. Puede ser que una gran coalición garantice a corto plazo cierta estabilidad, a largo plazo supone un gran peligro para la democracia.

Alemania , beneficiaria de la crisis

Qué duda cabe que Alemania ha salido mejor de la crisis financiera y del euro que muchos de sus vecinos: la tasa de desempleo se ha reducido, el crecimiento económico, si bien es débil, ha vuelto a ser positivo. El extranjero admira y teme a Alemania, atribuyendo ambas emociones a la figura de Merkel. Pero la verdad es que las duras reformas estructurales en el mercado laboral las debemos al anterior canciller Gerhard Schröder; su activa política en materia de demanda se plasmó en la creación de nuevos puestos de trabajo; lo cual resultó rentable y beneficioso después de la crisis financiera global en 2009, cuando el entonces ministro de hacienda Peer Steinbrück lanzó el mayor programa de Europa para estimular la coyuntura.

Ante este panorama, la posterior crisis del euro fue toda una bendición para la economía alemana, al entrar, desde el sur, una avalancha de dinero y capital en el puerto, supuestamente seguro, del norte. Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, se refería en una ocasión a "rotating slumps" [crisis coyunturales rotativas]  en una unión monetaria sin gobierno central; pero hay que ver que el reflejos inevitables de estos slumps son los "rotating booms" y que en la actualidad es Alemania la que se está beneficiando de la miseria que sufre el sur.

No obstante, a cada boom le suele seguir un crash. De los economistas alemanes podemos escuchar que la burbuja económica del sur había encubierto los problemas estructurales. Puede ser. Pero ¿qué es lo que encubre el actual boom de la economía alemana?  

El mercado laboral alemán no está estable. En el momento en que acabe el boom de la demanda, volverán, cual bumerán, los problemas relacionados con la pobreza estructural. Además hay que considerar que el duro mandato de austeridad durante los últimos años ha hecho estragos en las infraestructuras públicas y debilitado la competencia alemana a largo plazo;  la caída que nos espera después de este boom será dolorosa, y una política previsora ya debería tomar medidas y contrarrestarla en lo posible,  si pretende garantizar la prosperidad alemana: inversiones públicas, un justo salario mínimo, la garantía de un régimen de seguro de vejez y enfermedad, éstas deberán ser las palabras clave. Pero uno se pregunta cómo el SPD pretende cogobernar activamente en estos planteamientos, si de facto queda reducido a peón y cómplice del CDU/CSU.

Angel Merkel, la europea aparente

La política europea desempeña una función crítica, no sólo en materia económica, sino también en la cuestión democrática. A muchos, Merkel les parece una "gran" europea". Pero las apariencias engañan. Desde la IIGM, ningún canciller ha jugueteado de modo tan infame con el nacionalismo: Primero echó aceite en el incendio de la eurocrisis despertando dudas sobre la intención alemana de mantener el euro y de ayudar a los países del sur. Cuando esta postura resultó insostenible, cedió, pero no sin alargar y intensificar la crisis de estos países mediante su política de ahorro y austeridad, que se recibe en todas partes como el "dictado alemán". El "éxito" de Merkel se basa en el hecho de que Alemania luce tanto mejor, cuanto peor lo están pasando los demás. ¡Qué fastidio pues que en una unión monetaria se encuentren todos en el mismo barco! Si un lado pierde agua, todo el barco corre peligro de hundirse. La respuesta indicada a la crisis de euro sería, por tanto, aumentar la solidaridad en Europa y centralizar las competencias económicas relativas a la moneda común. Pero a esto Merkel no está dispuesta. 

Los socialdemócratas podrían promover esta difícil empresa en colaboración con sus hermanos políticos europeos, pero siempre que no queden bloqueados o desorientados, desde la cancillería, mediante líneas políticas acusadamente chauvinistas [1]. Tampoco en la gran coalición, los funcionarios serán reemplazados por otros. La letra de cambio al chauvinismo alemán ya se está extendiendo, pero no será presentada hasta más tarde por el partido "Alternative für Deutschland" (AfD) [la Alternativa para Alemania]. 

Merkel nos ha delatado su visión europea en un discurso ante el Colegio Europeo en Brujas, donde en busca de las huellas de Margaret Thatcher, nos anunció el fin del "método comunitario" cuyo padre era Jean Monnet, introduciendo el nuevo "método de la unión" que no consiste en otra cosa que el secular intergubernamentalismo [2]. Muchos conocedores de las cuestiones europeas, entre ellos el Presidente del Consejo Europeo Von Rompuy; el Presidente de la Comisión, Barroso; el que fuera Presidente del BCE Trichet, ya reclamaron varias veces un "salto cuántico federalista", pero la canciller alemana se opone: "Más Europa supone mucho más que trasladar unas competencias desde el ámbito nacional a Europa. También puedo obtener más Europa, si me comprometo con más rigor e intensidad en mis actuaciones nacionales, coordinándolas con otros estados - esto sería otra forma de crear más Europa." [3] 

Semejante coordinación política funcionaba en los principios de la UE, a modo de efectos sinergéticos positivos que eran bien visibles en el gran mercado interior. Pero la crisis del euro ha dejado muy claro que en una unión monetaria, en la que el dinero viene a ser decisivo a la hora de restringir los presupuestos, la voluntaria cooperación entre unos gobiernos autónomos queda condenada al fracaso, ya que el beneficio de uno significa irremediablemente la pérdida de otro [4]. Por esta razón, los planteamientos acerca de la justicia social y la legitimidad democrática han pasado a ser el problema principal de la política comunitaria. 

¿Pero cómo se podría contrarrestar la arbitrariedad de los jefes de los gobiernos locales y de los parlamentos nacionales, cuando sus decisiones surten efectos secundarios negativos para con todos los ciudadanos europeos? ¿Cómo se puede impedir que un Kostas Karamanlis en Grecia mienta y engañe; que un Silvio Berlusconi tome como rehenes a Italia y al euro; y que una Angela Merkel someta a Europa a su dictado de austeridad? ¿Cómo cabe evitar que un ministro de Interior alemán, al ver la catástrofe migratoria en Lampedusa, considere "incomprensible" la solidaridad europea, y bloquee lo que sería una política coherente en materia de inmigración? ¿Cómo se consigue atar corto a los mercados financieros, cuando el ministro alemán de Finanzas a la unión bancaria le enseña los dientes para proteger el nepotismo de unos intereses locales? No, esta Europa de los estados nacionales soberanos ha llegado a su fin.

Merkel se cree capaz de resolver el problema convirtiendo en dogma las "estrictas reglas" de corte alemán. Quien no las acata, debe abandonar el euro.  ¿Pero de quién es el euro? ¿De los alemanes y de su gobierno en exclusiva o de todos los ciudadanos europeos en toda la eurozona? 

Es esa política de las reglas estrictas e inflexibles la que convirtió a la eurocrisis en un problema permanente y socavó la confianza de los ciudadanos en la Unión. Dos tercios de los europeos consideran que su voto no cuenta. El problema europeo acusa un déficit de democracia, y Angela Merkel pretende mantener ese déficit. La solución de los grandes problemas europeos tan sólo puede pasar por más democracia en Europa; ceder más competencias a Bruselas; y más control democrático de esas facultades por todos los ciudadanos. Lo que a todos concierna, debe ser otorgado por todos. Esto es lo que el SPD vino a solicitar en su programa general de Hamburgo. Pero el riesgo que corre(ría) una gran coalición consiste precisamente en que la socialdemocracia, por razones del estado, se convirtiera en coadyuvante de una política chauvinista. Una gran coalición también sería perjudicial para la democracia alemana. Una democracia estable que funcione requiere mayorías alternas, requiere unos partidos populares que compitan. Si los dos partidos más grandes entran a formar un gobierno, desaparecen las alternativas creíbles y los extremos ganan peso. 

Democracia sin estabilidad

La primera gran coalición, de 1966 a 1969, operó que la APO (Oposición extraparlamentaria) se manifestara en las calles, y que el NPD (el Partido Nacionaldemócrata) entrara en algunos parlamentos regionales. Después, Willy Brandt pudo ocupar la cancillería, gracias al perfil reformista de su partido, que quería superar los viejos preceptos, en coalición con el FDP (los demócratas liberales) que estaban dispuestos a complementar la imagen del SPD de un partido popular de izquierda. 

En la segunda gran coalición, de 2005 a 2009, si bien al SPD le avalaba una política mejor, carecía de un perfil claro de confrontación. Al igual que en un casino, donde el crupier retira las apuestas de los demás, la canciller logró salir ganadora de todos los comicios y diezmar al SPD y al FDP, respectivamente, a los peores resultados de la postguerra. Lo cual no es de extrañar, dado que en coaliciones críticas suele ser el partido del jefe del gobierno que sale beneficiado:  El ÖVP (Partido Popular Austriaco) no gana puntos, mientras el FPÖ, el partido radical derechista, pasa a ser el partido más importante de la oposición austriaca. La "cohabitación" con los socialistas, le aseguraba a Jacques Chirac su reelección en 2002 en Francia, pero no sin catapultar al "Front National" derechista a la segunda posición. Los liberales de Gran Bretaña se enfrentan a una debacle similar a la del FDP alemán. 

En Alemania, la gran coalición iría a desestabilizar a largo plazo el panorama político. El FDP está a punto de desaparecer. El liberalismo alemán se encuentra repartido entre muchos partidos; podríamos reencontrar a fuerzas liberales de izquierda en el partido de Los Verdes (Die Grünen) y el ala nacional-liberal podría formar junto al AfD (Alternativa para Alemania) una unión al estilo del FPÖ austriaco. La oposición al neoliberalismo económico, en caso de una gran coalición, podría provenir del ala político-real de Die Linke y el SPD perdería en todos los frentes.

Para volver a ganar influencia, el SPD, en un movimiento de integración, debería abrirse hacia la derecha y la izquierda. Debería demostrar que sigue siendo "el partido de la libertad" (en palabras de Willy Brandt) que ahora junto a los ciudadanos logra instalar la democracia en Europa. Y debe acreditar de nuevo que aboga por la justicia, que puede garantizarles una existencia digna no sólo a la clase media, sino a los pobres, los desempleados, los jubilados y los perseguidos. Todo esto no lo va a poder conseguir en una gran coalición, donde deberá aceptar compromisos de rebaja, salir en defensa de Merkel contra los ataques por parte de Los Verdes y Die Linke,  para hundirse al final en la insignificancia de su colaboración con el CDU. ¿Ha de ser este el futuro de Alemania?

                              

[1] Para evitar malentendidos: Empleo el término "chauvinismo" en su sentido anglosajón como "bias in favour of the familiar" (tendencia a favor de lo familiar); cfr. Ian Ravenscroft, Philosophy of Mind. A Beginer's Guide, Oxford 2005.
[2] Cfr. Discurso de Angela Merkel del 02.11.2010; www.coleurope.eu/speeches
[3] Cfr. Jochen Buchsteiner, Entrevista estival a Merkel. Nationale Musik in britischen Ohren (Música nacional en oídos británicos), www.faz.net 15.08.2013.
[4] Cfr. entre otros, Stefan Collignon, Bundesrepublik Europa? (¿República Federal Europa?). Berlín 2007.


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El autor Stefan Collignon publicó este artículo en la revista alemana Blätter für deutsche und internationale Politik [Hojas para la política alemana e internacional] 11/2013, pp. 46-50
URL original en alemán:
http://www.blaetter.de/archiv/jahrgaenge/2013/november/grosse-koalition-debakel-mit-ansage
Traducido al castellano por tucholskyfan Gabi para el Blog del viejo topo.
URL de esta traducción: http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/11/la-gran-coalicion-cronica-de-una.html


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jueves, 19 de septiembre de 2013

Rincón del Humor: Deutschland, Deutschland über alles... Elecciones en Alemania.

Hacia un nuevo reinado de la euro-Afrodita


 Por Fury (satire-cartoons.de)


Teniendo en cuenta el fuerte impacto que la política alemana ejerce sobre nuestro país, resulta un tanto extraño el desinterés y escaso seguimiento que existe sobre la campaña electoral en Alemania, ante esa nueva cita en las urnas que tendrá lugar el domingo 22 de septiembre. No recuerdo unas elecciones alemanas que provocasen tanta indiferencia en España. ¿Qué sucede? ¿Es que ya no nos preocupan en la periferia los asuntos de la metrópoli? ¡Ay, aquellos tiempos en los que éramos potencia del mundo mundial y nos preocupaba como asunto propio lo que sucedía en la lejana Germania!

Posiblemente la explicación de tal indiferencia, haya que buscarla en dos factores. 

Por un lado, parece poco probable que puedan producirse sorpresas; todo indica que Merkel continuará siendo la emperatriz del poderosísimo reino de Eurolandia del Norte. En este sentido, los reinos vasallos sureños podemos estar tranquilos: la emperatriz seguirá protegiéndonos y preocupándose por el bienestar de los trabajadores del sur, aún a sabiendas que no se lo merecen por su condición de vagos, perezosos y dados a vivir por encima de sus posibilidades. 

Por otra parte, pocos esperanzas existen de que pueda producirse un giro en los planteamientos económicos de la política alemana, gane el que gane. Así que... da igual ¿no? 

Tan siquiera la parroquia del PSOE, muestra aquel interés y entusiasmo desbordado, que expresaba por las elecciones francesas en vísperas de la victoria de Hollande. El PSOE aguardaba, entonces, esperando a Godot (perdón, quise decir, a Hollande). Y es que el gabacho era visto como el ansiado gran salvador de Europa, de la socialdemocracia, la gran esperanza de la International Socialist Corporation, para conseguir imponer un neoliberalismo que no resultase tan doloroso para los trabajadores como el de la derecha. Pero al final, Hollande resultó ser pura cascarilla y la parroquia del PSOE se dio cuenta que, utilizarlo de bandera en España, resultaba una publicidad contraproducente. Quizás por eso, el PSOE ahora tampoco agite demasiado el estandarte de Steinbrück, ese político socialdemócrata que viene a ser una especie de Boyer, Alumnia o Solchaga en versión teutona. Además ya se sabe, en lo que antaño era una idílica relación romántica entre el SPD y la International Socialist Corporation, ahora parece que el amor es más bien escaso en la relación.

¡Ay..., Deutschland, Deutschland..! ¡¿Por qué nos dijiste "amor", cuando sólo era interés?! 

No creo que cambien demasiado nuestras vidas después del domingo. Si acaso la única expectación que puedan tener las elecciones alemanas para la izquierda europea en general, sea poder comprobar si de una vez por todas arranca la izquierda real representada por Die Linke, o si por el contrario, el electorado alemán sigue apostando por el tándem PPSOE en versión germánica (léase CDUSPD). Por lo demás, CDU vs SPD, es como el chiste del gallego que viajaba en tren:


Las elecciones alemanas y un chiste de gallegos

Hace años, un gallego se disponía a viajar desde Barcelona hasta A Coruña, en uno de aquellos viejos trenes de RENFE, de compartimentos para 8 personas, con ventanas cuya mitad horizontal superior se podía bajar para ventilar. 
El gallego se sienta junto a la ventana. En el compartimento viaja también una señora, sentada en el extremo, junto a la puerta. Antes de que el tren se pusiera en marcha, la señora le dice al gallego: "por favor caballero, ¿le importaría bajar la ventana?..., es que hace calor". El gallego se levanta y diciendo "da igual", baja la ventana. Al rato, el tren se pone en marcha y la señora le dice: "ahora parece que está entrado demasiado aire... por favor caballero, ¿le importaría subir la ventana?". El gallego se levanta y diciendo "da igual", sube la ventana. Después de un rato, la señora comenta que la calefacción está muy alta y le dice al gallego: "por favor caballero, ¿le importaría bajar la ventana?... ahora parece que hace mucho calor". El gallego se levanta y diciendo "da igual", baja la ventana. Poco tiempo después, la señora aprecia que hace frío y vuelve a pedirle al gallego que suba la ventana. El gallego se levanta y diciendo "da igual", sube la ventana. Durante toda la noche se repitió la misma historia. Cada vez que aquella señora le pedía al gallego que bajase o subiese la ventana, éste accedía a su petición, exclamando primero "¡da igual!". 

Por la mañana, cuando el tren estaba llegando ya a la estación de A Coruña, la señora una vez más se dirige al gallego: "ya estamos llegando... por favor caballero, ¿le importaría bajar la ventana para que se ventile un poco el compartimento?". Y una vez más, el gallego se levanta diciendo "da igual", y baja la ventana. La señora se muere curiosidad y no puede evitar preguntarle: "¿me puede decir usted, por qué cada vez que le pido que suba o baje la ventana, me contesta 'da igual'". El gallego la mira, con esa expresión de escepticismo que sólo un gallego sabe dibujar sobre su rostro, y le dice: "sí..., da igual... ¡¡es que la ventana no tiene cristal!!"

Acaso, las elecciones del domingo sean como el chiste del gallego: da igual, porque... ¡esa ventana no tiene cristal!

Fotomontaje: ¿es Merkel o es Steinbrück? ¿CDU o SPD? La ventana no tiene cristal.

Y así lo ven algunos humoristas gráficos

Por Jeander. Jan-Erik Ander (Jeander) es un dibujante sueco nacido en 1946
 en la ciudad sueca de Norrköping, 
www.jeander.com

Por Christo Komarnitski, dibujante búlgaro nacido en 1964. Publica en el diario Sega y en
 la revista satírica Starshel. Dibujos en toonpool.com. Dibujos en politicalcartoons.com

El Nacimiento de Venus, también por el búlgaro Christo Komarnitski

Recortes de Merkel, también por el búlgaro Christo Komarnitski

Steinbrück (SPD), por Kostas Koufogiorgos ("Kostas"). Nacido en 1972 en Grecia, es caricaturista y pintor griego-alemán. Publica su obra en diferentes revistas alemanas y también en el diario griego Eleftherotypia .Web: www.koufogiorgos.de

Merkel elecciones 2013, por Rainer Hachfeld. Nacido en Ludwigshafen en 1939,
Hachfeld es un dramaturgo y caricaturista político alemán. Web 
www.rainerhachfeld.de

Steinbrück (SPD), por Pfohlmann. El alemán Christiane Pfohlmann nació en Bamberg (1968).
Sus caricaturas se publican en el Spiegel, Focus, Financial Times y en otras muchas revistas
 y periódicos. Web: www.pfohlmann.de

Angela Merkel, por Tchavdar (Tchavdar Nikolov), dibujante búlgaro nacido en Sofía, en 1959.
Ver  www.toonpool.com/artists/Tchavdar_4870



Aber... und nächsten Sonntag... Abstimmen für Die Linke! 

Nota
El dibujo del cerdito con las alas del escudo alemán, es el logo del artista R. Hachfeld


Entradas dedicadas a la política alemana en el blog

lunes, 2 de septiembre de 2013

Alemania, elecciones 22 de septiembre 2013. Hacia el III... mandato de Angela Merkel.


El próximo 22 de septiembre de 2013, se celebrarán en Alemania las elecciones federales para renovar el Bundestag, parlamento federal. El nuevo parlamento será el encargado de elegir al próximo Bundeskanzler, Canciller federal o jefe del gobierno alemán.

No parece que vayan a producirse grandes cambios. Es más que probable que la actual canciller -la dama de hierro teutona, Angela Dorothea Merkel-, continuará en el cargo, en lo que sería su tercer mandato al frente del gobierno alemán.

Angela Dorothea Merkel, la dama de hierro alemana.
El sistema electoral alemán favorece de forma muy visible a las dos grandes formaciones políticas que se han repartido el poder en Alemania después de la II Guerra Mundial: el socialdemócrata SPD y la democracia cristiana del CDU. La CDU es la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (Christlich-Demokratische Union Deutschlands, de forma abreviada, CDU). Recordemos que este partido se presenta siempre en coalición con la CSU (Unión Social Cristiana), partido de carácter regionalista, fundado en 1946, que únicamente se presenta en el bundesland de Baviera, donde siempre arrasa en las elecciones.

Peer Steinbrück, socialdemócrata del SPD
El antaño todopoderoso SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania), sumido en el descrédito y en la mayor crisis de su historia desde el fin de la II GM, presenta como candidato a canciller a un personaje que, si lo cambiásemos de partido y lo colocáramos en la CDU, apenas apreciaríamos la diferencia: el tecnócrata Peer Steinbrück. La designación de Peer Steinbrück como candidato, por parte del SPD, ilustra la clara deriva de la socialdemocracia (alemana en particular, pero en general europea) hacia posiciones conservadoras. Steinbrück está visto e identificado como uno de los miembros más destacados del ala más conservadora del SPD. 

Cuando en 2005, el SPD y la CDU formaron la gran coalición de gobierno que pasó a liderar la derechista Angela Merkel, Peer Steinbrück se hizo cargo de la cartera ministerial de Finanzas en aquel gobierno.  Poco después de tomar posesión, Steinbrück anunció un agresivo plan de privatizaciones, que suponía la despatrimonialización del estado al ponerse en venta activos por valor de más de 50.000 millones de euros. Dentro de este plan de privatizaciones, Peer Steinbrück anunció un proyecto para privatizar la Deutsche Bahn (DB), la empresa federal alemana de ferrocarriles. El SPD y el PSOE... ¿vidas paralelas?

El "socialdemócrata" Steinbrück (SPD), fue ministro
 de Economía con Merkel.
A priori todo parece apuntar a que Merkel disfrutará de un tercer mandato como Bundeskanzlerin. Las encuestas favorecen a la CDU. La pregunta es qué haría el SPD si Merkel no obtuviese un resultado suficiente. Por un lado, hay quien pueda pensar que en ese caso el SPD podría intentar reeditar el pacto de 2005 con la CDU. Sin embargo, nuestra compañera Gabi pudo seguir el debate anoche en la TV alemana, y nos comenta que Steinbrück negó tajantemente tener intención alguna de pactar, ni con el CDU ni con DIE LINKE. Los políticos alemanes son más solventes que los españoles cuando se comprometen a algo, por lo que -de ser así- resulta difícil imaginar a Steinbrück haciendo otra cosa que lo que ha dicho en TV. Sin duda Gabi podrá arrojar alguna luz sobre esto, en algún comentario de esta entrada del blog. 

Oskar Lafontaine
 (Die Linke)
En la izquierda, la gran esperanza es Die Linke, aunque con la actual ley electoral y ante el rodillo mediático sistémico, poco margen parece tener. La formación Die Linke está integrada en el Partido de la Izquierda Europea, del que también forma parte Izquierda Unida (IU), Syriza, el Bloco de Esquerda de Portugal, etc.

Sahra Wagenknecht (Die Linke)
Die Linke es una formación que en su momento estuvo estrechamente vinculada a la figura de Oskar Lafontaine, un ex-SPD que ha ido evolucionando con los años hacia posiciones nítidamente de izquierdas y alejadas del conservadurismo socialdemócrata alemán. Lafontaine posiblemente sea uno de los políticos europeos intelectualmente más brillantes y preparados. Miembro de ATTAC, algunas de sus obras son lecturas ya clásicas en las facultades de Ciencias Políticas. Sahra Wagenknecht es otra de las figuras conocidas de Die Linke, una activista caracterizada también por una lucidez y preparación intelectual poco habituales. Sin embargo, Die Linke ha optado en esta ocasión por combinar juventud y talento al designar la candidatura a la cancillería, eligiendo a la joven Katja Kipping, una de las jóvenes esperanzas de la izquierda alemana. 
Katja Kipping, candidata de Die Linke.

La Alianza 90/Los Verdes, fieles representantes de aquellas facciones ecologistas que siempre juegan a dividir (más preocupadas por alimentar el ego e interés partidistas, que por contribuir a la unidad de la izquierda), presentan como candidata a Katrin Göring, quien ya tiene experiencia como diputada. Katrin Göring es además la cabeza o presidenta de la Iglesia Evangélica de Alemania, lo que sin duda es una curiosa mezcla de ecologismo sistémico con proselitismo evangélico. 
Katrin Göring, candidata ecologista de Los Verdes y cabeza de
 la Iglesia Evangélica Alemana, con Ratzinger (
Benedicto XVI)
El Partido Democrático Liberal (FDP, Freie Demokratische Partei, FDP) presenta a un economista como candidato a la cancillería: Rainer Brüderle, un tecnócrata neoliberal que fue ministro de Economía con Merkel en la segunda legislatura de ésta. Rainer Brüderle fue protagonista en alguna ocasión de hechos polémicos por el significado sexista y machista de los mismos. En concreto, la revista Stern desvelaba -en su número de enero de 2013-, que su periodista Laura Himmelreich, había recibido supuestas insinuaciones sexuales por parte de Brüderle, durante una reunión política en un bar en Stuttgart un año antes. Brüderle, mirándole con descaro e insinuación los senos, le comentó a la periodista que sus pechos podrían rellenar bien un "dirndl" (vestido femenino tradicional bávaro, caracterizado por su corpiño). Esto dio lugar a cierta polémica en los medios alemanes.

Rainer Brüderle (FDP)
Por último, el Partido Pirata de Alemania (Piratenpartei Deutschland o simplemente PIRATEN), presenta como candidato a su presidente, Bernd Schlömer. No es cierto que el Partido Pirata sea un partido de izquierdas. Más bien se trata de una de las clásicas alternativas que se camuflan en una vaporosidad ideológica para captar votos potencialmente de izquierdas, restando fuerza a la izquierda real (lo que sucede en España con UPyD, por ejemplo). El PIRATEN se define además como partido social liberal de derechos civiles.


Bernd Schlömer, Partido Pirata Alemán

Ésta es la arena política principal, de cara a esas elecciones que tendrán lugar el domingo 22 de septiembre 2013. Nuestra compañera Gabi nos comentaba, que en esta cita electoral es preciso tener en cuenta "como evento decisivo de última hora el escándalo en torno a la NSA y la posible implicación/consentimiento de Alemania", ya que se trata de un tema muy sensible para los alemanes. Consultad sobre esto, los comentarios de la entrada, ya que posiblemente Gabi nos lo explique más.

En el blog figuran un par de enlaces a medios alternativos alemanes. Lógicamente sus contendios están en alemán, pero a pesar de las limitaciones del traductor de google, da para enterarse un poco de lo que se cuece:

También quedaros con este nombre: Ángel Ferrero, uno de los mejores analistas sobre temas alemanes, de los que publican en castellano. Es colaborador de la revista Sin Permiso, aunque publica también en otros medios. Merece la pena seguir sus artículos, para los que tenéis interés en la política alemana.

Invitamos a los lectores que nos leen desde Alemania (que no son pocos), a que nos envíen comentarios con sus opiniones e impresiones acerca de las elecciones: cómo están viendo esta cita electoral, qué dice y espera la gente, cómo ven ellos la situación...

En el blog del viejo topo, hemos publicado varias entradas dedicadas a la política alemana. Gracias a la excepcional colaboración de la compañera Gabi (tucholskyfan Gabi), hemos podido además traducir algunas cosas del alemán. Os remetimos a las siguientes entradas anteriores:


¿Repetirá mandato la dama de hierro germana? Todo parece indicar que sí.
Obama puede dormir tranquilo con Alemania.