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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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jueves, 15 de enero de 2015

¿Qué es un partido atrápalotodo (catch-all party) y qué es la transversalidad?


Viñeta de Castino en canarias-semanal.org El dibujante canario expresa una de las características fundamentales de los llamados "partidos atrápalotodo".

La irrupción política de partidos como UPyD y Ciudadanos, y más recientemente de Podemos, hace que cada vez suenen más dos términos cuyo significado quizás no todo el mundo conozca adecuadamente: "partido atrápalotodo" y "transversalidad". Aunque hago mención a UPyD, Ciudadanos y Podemos, en realidad existe un antecedente mucho más relevante: el PSOE, ya que son rasgos que han caracterizado cada vez más intensamente el devenir de este partido, a partir de la década de los 80 del pasado siglo.

Con intención estrictamente divulgativa y pensando en quienes están "menos puestos" en el tema, explicamos -sin entrar en profundidades- qué significan estos términos, de dónde vienen, cómo se originaron... 


El partido atrápalotodo (catch-all party)

El concepto de partido atrápalotodo inicialmente fue creado y desarrollado por el politólogo alemán Otto Kirchheimer (Heilbronn, 1905 - Nueva York, 1965). Lo menciona por primera vez en 1954, en un análisis del sistema político alemán (RFA), y formula sus características de forma más explícita 10 años más tarde en 1964.

Kirchheimer consideraba que tradicionalmente los partidos de masas se habían caracterizado por ser organizaciones cuyos miembros se sentían identificados y unidos a partir de la idea de clase social o incluso de una confesión religiosa (o hasta étnica/nacionalista en algunos casos, podíamos añadir). Esto hacía que los partidos se estructurasen en torno a un eje ideológico fuerte

Para Kirchheimer, lo anterior comienza a cambiar en las democracias burguesas del mundo occidental después de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se iba desarrollando el estado del bienestar y consolidando lo que sería el cambio post-industrial (1). Aparece un nuevo tipo de partido que Kirchheimer denomina catch-all party (partido atrápalotodo)

Según Kirchheimer (2), los partidos catch-all se caracterizarían por priorizar la consecución de votos a costa de la ideología; es decir, sacrifican la propuesta ideológica para ganar más votos. El eje ideológico que definía a los partidos se va difuminando, haciéndose vaporoso, intencionadamente ambiguo para conseguir captar al mayor número de electores. Sería la búsqueda de un centrismo pensando en atraer a un electorado lo más amplio posible.

Por otro lado, tales partidos serían organizaciones muy controladas y dirigidas por una élite en torno a un liderazgo cuyo éxito reside en el carácter carismático del líder

El partido atrápalotodo es una metáfora que a su vez nos lleva a otra también utilizada por Kirchheimer: la de "cajón de sastre". Un partido catch-all viene a ser una especie de cajón de sastre donde cabe casi todo siempre que genere votos (el objetivo primordial)

Ya en su estudio de 1954 cuando comienza a hablar de partidos catch-all, Kirchheimer había observado que las diferencias políticas entre los dos grandes partidos alemanes, la CDU y el SPD, habían disminuido de manera muy significativa. Especialmente relevante le parecía que el SPD fuera mutando su posición política hacia un "centrismo" para intentar reducir las diferencias de votos con la CDU. Al ocurrir esto, una de las consecuencias es que se acababa produciendo un consenso político muy marcado en relación con las grandes líneas de gobierno, con la forma de enfocar el papel del Estado y el tipo de políticas que se podían desarrollar. En los temas importantes deja de haber una oposición real en el Parlamento.

En la década siguiente, en 1966, Kirchheimer formula de forma muy sintética elementos que vendrían a definir este tipo de partidos, destacando sobre todo:
  1. La ya mencionada reducción drástica de la carga ideológica del partido. Los partidos pierden contenido, pierden músculo ideológico y cuanto más ambiguos resultan ideológicamente más votos captan
  2. Un mayor fortalecimiento de los grupos de alta dirección, cuyas acciones pasan a ser juzgadas sobre todo desde el punto de vista del éxito electoral y no tanto de los objetivos raíces de la organización. Se fortalece la figura del líder, su condición carismática y también su autonomía
  3. Se devalúa el papel del miembro individual del partido, es decir, del militante. Lo que importa es el votante no militante. El tradicional militante o afiliado, puede llegar a ser un hándicap en la meta catch-all que se marca el partido. 
  4. El partido va perdiendo el vínculo de identificación con ciertos sectores sociales (la "class-gardée" dice Kirchheimer) en los que tradicionalmente se basaba, para ganar el favor se votantes muy diversos. 
  5. Para asegurar sobre todo el voto indeciso y cambiante, el partido busca el apoyo de la mayor variedad posible de grupos de interés.
Alguna de estas características señaladas por Kirchheimer podemos observarlas de manera muy nítida en nuestra actualidad política, en partidos como los que citaba al comienzo:

Por ejemplo, el deterioro de la función del militante, la minimización de su papel político. Con la moda de las primarias abiertas, este papel del militante todavía se reduce más.

También la reducción de la carga ideológica, la búsqueda de refugio en la ambigüedad ideológica (el ninismo, ni derechas ni de izquierdas, de UPyD, Podemos, etc.). Frente a las organizaciones de clase que definen a la izquierda desde el siglo XIX, con un marco ideológico elaborado, el partido atrápalotodo busca situarse en la ambigüedad ideológica para atraer a votantes que pueden tener planteamientos ideológicos muy distintos y cuyo voto es fácil que cambie de una opción política a otra, en función de los estímulos proporcionados por los medios de comunicación.

Pero sobre todo, se aprecia muy bien la segunda de las características mencionadas: el papel del líder. El ejemplo de Pablo Iglesias Turrión es muy ilustrativo al respecto. El partido atrápalotodo se manifiesta obsesivamente preocupado por la imagen de sus líderes de lo cual depende todo. Y para ello busca el favor y apoyo de los medios de comunicación, de los cuales pasa a depender, convirtiéndose en cautivo de los mismos y provocando ese efecto que llamamos la política espectáculo (las tertulias de La Sexta TV son un perfecto ejemplo). 

Escribe Ramón Cotarelo (3):
Partido "atrápalo-todo", o sea, por encima de clases sociales, de sectores, religiones o grupos ideológicos, lo más próximo a un partido "nacional", algo que gustaba tanto a Franco que lo declaró partido "único". En democracia no le queda más remedio que admitir otras opciones, pero sigue siendo un partido que quiere englobarlo todo, no determinarse por nada porque, como decía Spinoza, toda determinación es una negación y así representar todos los intereses y ganar las elecciones. Un partido en el que caben todas las ideologías.
Y Gómez Ribas así los plantea (4):
Si los [partidos] de masas fueron fruto del sufragio universal, los catch-all lo fueron de la extensión de los medios de comunicación de masas. Estos partidos dejan a un lado su ideología para poder captar a un mayor número de votantes. Donde esté la mayoría, allí estarán sus propuestas políticas –el famoso centro político hacia donde tienden a ir los actuales partidos de “derechas” y de “izquierdas”. Los catch-all son partidos creados para conseguir el poder político por encima de todas las cosas, son puras máquinas electorales
Desde el punto de vista de la izquierda política, los partidos atrápalotodo suponen la completa asimilación de las organizaciones a los intereses sistémicos:
  • Dejan de ser organizaciones de clase --> se incrementa la pérdida de conciencia de clase --> disminuye la masa crítica --> se retrocede en la lucha de clases 
  • El debilitamiento ideológico impide que tales partidos desarrollen la necesaria pedagogía política. Es muy importante que pensemos que lo que llamamos "desideologización" de los trabajadores, no significa que pasen a no tener ideología, sino que lo que se produce es el refuerzo de la ideología dominante.
  • En efecto, se fortalece la ideología dominante, creándose percepciones aberrantes. Ejemplo: se critica a los políticos corruptos pero no a la causa primera, que es la existencia de una oligarquía económica corrupta por naturaleza.
  • La pérdida de peso específico de la militancia, repercute negativamente en la capacidad para desarrollar movilizaciones sociales y para el trabajo político en la calle y en los centros de trabajo, que es donde debe de partir la acción política de transformación social.
  • El programa político pierde protagonismo, ya que lo importante es la imagen espectáculo elaborada por los medios de comunicación, que son propiedad del capital y deciden qué  opciones apoyar y qué candidatos promocionar. Las organizaciones políticas se convierten en marionetas manejadas por los medios.
  • Por último, las grandes líneas maestras (intocables para el status quo) pasen a ser compartidas por los partidos que tienen opciones. 

Dudas

No es el momento ni lugar de plantear las líneas de discusión generadas a partir del desarrollo que hizo Kirchheimer del concepto de partido atrápalotodo. Me limitaré únicamente a esbozar una duda planteada por diversos autores. Por ejemplo por Martínez López, al que pertenece la siguiente cita (5):
¿El partido catch–all promueve el cambio social o lo padece; precipita o se resigna a la crisis de la política; celebra o sufre las nuevas actitudes culturales?(...) es un concepto que designa cambios partidistas de tipo organizativo, ideológico, funcional, electoral. Pero, ¿existe alguna secuencia en estos cambios o su aparición es simultánea? (...) ¿Los partidos catch–all promueven en primera instancia la desideologización de la política o, desafiados por una desideologización previa y derivada de otros sitios, resienten como ninguna organización política ese proceso?
Como podréis observar, hay mucha cancha para el debate.


La transversalidad

Un concepto que aparece vinculado a los partidos atrápalotodo, es el de "transversalidad". Todo concepto es polisémico (múltiples significados) desde luego, pero aplicado a este tema significa que un partido hace hincapié en que no está vinculado a ideas políticas establecidas a priori, a ideologías previas ligadas a la distinción entre izquierda y derecha. Sus propuestas son formuladas de manera tan ambigua, que prácticamente cualquiera las puede suscribir (ejemplo: los derechos humanos). Partiendo de un axioma discutible que es que tal distinción está caduca, la transversalidad viene a legitimar que un partido pueda tomar ideas y planteamientos característicos de la derecha, y combinarlos con otras ideas y planteamientos cuyo origen está en la izquierda. De esta manera, el discurso del partido atrápalotodo revolotea por una buena parte del espectro político de manera ambigua en un intento de atraer al mayor número de votos.

Uno de los efectos de la transversalidad tal como la plantean estos partidos, es que el análisis que realizan impide ir a la raíz de los problemas. Por ejemplo, la crítica a la corrupción política es una idea que entraría en esta transversalidad; incluso conozco gente del PP que cada dos por tres se escandaliza por la corrupción política por muy sorprendente que parezca. Pero cuando esto se traslada al discurso político, se distorsiona la realidad al omitir que tal corrupción es un efecto del capitalismo, que el político corrupto sirve a un capitalista corruptor al que tan siquiera se nombra, que la oligarquía política sirve a la oligarquía económica y no al revés... Decir esto último restaría votos en tanto que pone en el epicentro de la crítica al propio sistema capitalista y a la clase social dominante. Por el contrario, lo primero, aunque distorsione la realidad, da votos, en la media en que la formulación del problema puede ser compartida por alguien que vota al PP o al PSOE. Por ello, partidos atrápalotodo como Podemos utilizan categorías muy simples y ambiguas (y vacías) capaces de ser defendidas por alguien de la extrema izquierda, del centro o de la extrema derecha, como sucede con el término "casta".

Esta transversalidad no debe confundirse con otros tipos de transversalidades. Por ejemplo, cuando hablamos de "transversalidad de género" queremos decir que la variable género debe estar presente en todo tipo de propuestas y líneas políticas a desarrollar, y que muchas propuestas relacionadas con la igualdad de género o la lucha contra la violencia de género, deben y pueden ser asumidas por todos los partidos. Algo parecido podemos decir de otro tipo de transversalidades que son muy necesarias. 

La transversalidad como eje único del partido atrápalotodo, va unida por tanto a la negación de la dicotomía izquierda/derecha.   




Ejemplos del discurso transversal y de los partidos atrápalotodo.

En España, la idea de "transversalidad" penetra el discurso de los partidos políticos sistémicos desde la Transición. Como principio directriz ha estado siempre muy presente en el discurso del PSOE, por ejemplo. Pero ya en tiempos más recientes, la idea pasa a formar parte explícita del planteamientos de algunos partidos. En concreto, el término se pone de moda con el partido UPyD y con el partido Ciudadanos. Posteriormente, Podemos lo integró como columna vertebral de su retórica política.

Ya antes de aparecer Podemos, en septiembre de 2013, Pablo Iglesias Turrión ensalzaba la eficacia política de la "transversalidad" defendida por Rosa Díez, aunque lo hacía de manera crítica definiendo tal postura como  "fascismo cool" (ver "Podemos: entre el ninismo del fascismo cool y "La Sexta columna". Sin embargo, meses más tarde Pablo Iglesias copiaba la idea para articular Podemos.

UPyD, de su documento "Partido y regeneración democrática", punto 1.3.: "Un ideario transversal" (fragmento seleccionado).
"34. - El proyecto originario de UPyD era crear un partido transversal, y lo sigue siendo. La transversalidad es un concepto político novedoso, que algunos consideraban característico de los viejos partidos interclasistas, como los nacionalistas, o de partidos oportunistas carentes de ideología y propuestas coherentes. Nuestro empeño en definirnos como "partido transversal" ha dado pretexto a no pocos detractores para descalificarnos como partido sin proyecto conocido, o como una entidad oportunista a la caza de votantes de izquierda y derecha descontentos con la oferta de los partidos tradicionales. (...) Sin embargo, la transversalidad es un concepto creativo, positivo y proactivo de la acción política. En resumen, se trata de crear un partido donde tengan cabida personas con ideas propias y distintas en una variedad de temas, pero de acuerdo en el proyecto político y en las líneas estratégicas para su consecución. (...) 36.- En la España actual, la transversalidad política significa dar por amortizados algunos antagonismos tradicionales de la modernidad, y en especial el que opone como realidades irreductibles a "izquierda" y "derecha". Hacer un partido transversal significa asumir el proyecto de trabajar sobre ejes diferentes que, como no son de por sí ni "de derechas" ni "de izquierdas", pueden ser compartidos por un amplio espectro social de ciudadanos, en concreto todos los conformes con la idea de progreso, de política laica y con el inequívoco carácter nacional del partido, y con una visión abierta al resto del mundo, para exigir dar más prioridad a los consensos básicos constitutivos de la democracia que a sus diferencias. (...)"


Entrevista de elmundo.es a la secretaria provincial de Sevilla de Podemos, Begoña Gutiérrez. Fragmento:

PREGUNTA.-¿Ideológicamente, cómo se define?
RESPUESTA.-Pues no sabría decirle, la verdad. ¿Cómo debo definirme?

P.-Me refiero a si es usted de izquierdas, de derechas, de centro, socialdemócrata o fascista.
R.-Fascista, no. Por Dios. Es que a mí las etiquetas no me gustan, ¿sabe? Yo me considero una ciudadana normal. No me encuadro en ninguna ideología concreta.

P.-¿Entonces es usted apolítica?
R.-Apolítica, no. Porque entonces no estaría aquí. Evidentemente me preocupa mucho la política, pero vista como una ciudadana normal.
  
P.-Pero, perdone que insista, ¿cuál es la ideología de Podemos?
R.-Apostamos por la centralidad del tablero. Tenemos un discurso transversal. Nuestro proyecto ha nacido para dar respuesta a las necesidades de la gente normal. Yo no soy una política profesional y por eso no hablo de izquierdas y derechas. Ese discurso está un poco antiguo. Yo lo que quiero es que la gente tenga vivienda, trabajo y sus necesidades básicas cubiertas.

Podemos: el eje izquierda /derecha no tiene sentido.

Pablo Iglesias, El País 18-1-2015, las ideologías no sirven y el juedo derecha/izquierda es de trileros



El partido atrápalotodo se basa en la figura del líder, en su condición carismática, en el culto a un líder en quien se deposita una fe al margen de la razón política: 



Notas y fuentes

(1) Sobre el concepto de sociedad post-industrial, se podrá encontrar en este blog un resumen muy escueto en la entrada "El estado del bienestar: ¿crisis o fin del mismo? (2 de 2)", en concreto en el primer apartado titulado "La fase post-industrial del capitalismo". Apenas es una introducción al concepto a partir de la caracterización que exponía en 1973 D. Bell, en su libro El advenimiento de la sociedad postindustrial.   
(2) Hale Williams, Michelle: "Catch-all in the Twenty-first Century? Revisiting Kirchheimer's Thesis 40 years Later: An Introduction"Party Politics, 15 (September 2009), 539-541. On line consulta 15-12-2014.
(3) Cotarelo, Ramón: "La ideología de la derecha", en blog Palinuro, 20-4-2008. On line consulta 16-1-2015.
(4) Gómez Ribas, Carlos: "Los nuevos partidos políticos: los partidos cooperativos", en Revista frc, Fundació Rafael Campalans, 2010. On line consulta 16-1-2015.
(5) Martínez López, Víctor Hugo: "Partidos políticos: un ejercicio de clasificación teórica", en Perfiles latinoamericanos, vol.17 no.33 México ene./jun. 2009. On line consulta 16-1-2015.


@VigneVT

 Nota: esta entrada del blog todavía está pendiente de que sean añadidos
 y matizados algunos detalles del texto.



domingo, 23 de noviembre de 2014

La democracia no es ningún descubrimiento europeo (Thomas Wagner). Comentario del blog.



Deliberaciones en un consejo iroqués.
Pintura de Jody Tyler. Imagen tomada de Pinterest.


Referencia y nota documental del artículo:
Publicado en revista Sin Permiso, el 6-3-11. Traducción de Àngel Ferrero del texto original publicado en alemán en Der Freitag, 28 febrero 2011.
La cursiva es del original traducido y publicado en Sin Permiso. Negrita e imágenes son añadidos nuestros, igual que el comentario final y las notas sobre Thomas Wagner.
Modificaciones del texto: hemos efectuado algún cambio irrelevante y puntual en la sintaxis del texto traducido.

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La democracia no es ningún descubrimiento europeo
Thomas Wagner

El colonialismo no ha desaparecido todavía de la teoría política, como demuestran las reservas hacia la voluntad democrática del mundo árabe. En este artículo, Thomas Wagner muestra la influencia que los iroqueses –una nación india que, por cierto, interesó superlativamente a Charles Darwin y a Karl Marx— tuvieron sobre los demócratas radicales y las feministas estadounidenses.


*  *  *


Viendo la cadena ininterrumpida de levantamientos populares en el mundo árabe, muchos observadores en el mundo occidental se preguntan: “Pero, ¿puede ser verdad?” Incluso generaciones después de la emancipación de estos pueblos del opresor yugo europeo, sobre estos pueblos soberanos proyecta su sombra el persistente prejuicio de que la democracia es un descubrimiento exclusivo del hemisferio occidental y que sólo él entiende realmente, de que los países orientales están condenados en un futuro próximo a seguir reformas que conducirán a nuevas formas de gobierno despóticas.

Que el escepticismo hacia la voluntad democrática de la población árabe acaba trocando en las caricaturas coloniales que siguen transmitiendo hasta la fecha muchas teorías políticas y culturales es algo que mostró hace años Edward Said en su conocido estudio sobre el tema, Orientalismo . A ellos súmanse además el discurso de la lucha de culturas, del choque de “el Islam” con “el” mundo occidental, de la supuesta civilización contra la supuesta barbarie.

Prueba de ello son las identidades fijadas, resultado de una larga evolución histórica, a menudo apenas instantáneas en un flujo constante de nuevas mezclas culturales. Sobre ello han llamado la atención Ilia Troyánov y Ranjit Hoskote en su ensayo Kampfabsage (2007). Lo mismo vale también para la democracia, cuyo significado y práctica Occidente no puede de ningún modo reclamar como propia.

El pensamiento político en Norteamérica, por ejemplo, estuvo desde el siglo XVIII y durante generaciones marcado por las duraderas relaciones de intercambio económicas y diplomáticas entre los colonos ingleses y las sociedades indígenas. En la llamada “diplomacia de bosque” (Waldlanddiplomatie), los recién llegados aprendieron que a quienes llamaban salvajes eran capaces de vivir comunidades y confederaciones ordenadas sin jefe ni estado. La experiencia desembocó en una “fascinación por los indios” republicana que espoleó considerablemente los anhelos de independencia de los revolucionarios contra la madre patria inglesa.

Aún décadas después las sufragistas estadounidenses tuvieron en cuenta la influencia de las mujeres indias en las sociedades “salvajes” para poner en práctica sus demandas de igualdad política y jurídica en la “civilización”. A finales de un intenso debate de casi 20 años sobre la influencia de los iroqueses en la constitución estadounidense la pregunta dejó de ser si hubo alguna influencia para convertirse en hasta qué punto tuvo efecto realmente en la historia de las ideas políticas.

El tema experimentó un renovado interés con los esfuerzos de la actual teoría política por aprender de la experiencia histórica de la solución, en América del norte, de los conflictos entre los nuevos estados formados por colonos europeos y las minorías que vivían en aquellos mismos territorios. 

La politóloga feminista Iris Marion Young, fallecida hace unos pocos años, reforzó esta idea en su último libro Global Challenges (2007), y a través de la discusión de influyentes tesis sobre la comprensión de la democracia, amplió y pluralizó claramente este debate en los Estados Unidos. El punto de vista híbrido de la historia política abre oportunidades para superar las dicotomías creadas por el dominio colonial entre los etiquetados como “salvajes” y los “civilizados” y la categorización como enemigo subsiguiente.

La lucha de los actuales iroqueses y otras sociedades indígenas en Canadá en los años noventa impulsó al filósofo James Tully a desarrollar una teoría política propia sobre la libertad, cuya decidida dirección antiimperialista dejó clara en su libro Politische Philosophie als kritische Praxis (Filosofía política como praxis crítica) (2009). Todos estos autores se despiden finalmente de la idea de que Occidente tiene la responsabilidad exclusiva en materia de democracia.

Thomas Wagner
Traducción de Àngel Ferrero
Publicado en revista Sin Permiso, (6-3-11)
Fuente en alemán: Der Freitag, 28-2-11.

Iroqueses en Buffalo, Nueva York, 1914. Fotografía de William Alexander Drennan, perteneciente al fondo de la Library of Congress

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Comentario del blog del viejo topo

"El sufragio universal para las mujeres y los hombres, el modelo de estados sin estado que llamamos federalismo, la costumbre de tratar a los jefes como servidores del pueblo y no como sus señores, la insistencia en que la comunidad debe respetar la diversidad de los hombres y de sus sueños - todas esas cosas formaban parte del estilo de vida americano antes de la llegada de Colón"
Thomas Wagner, Irokesen und Demokratie, pág. 248.


Thomas Wagner
Thomas Wagner (Rheinberg, 1967) es un sociólogo cultural alemán, lo más parecido que puede haber a un antropólogo en Alemania. También es conocido como escritor freelance para prensa como Junge Welt, Die Zeit, Süddeutsche Zeitung, Frankfurter Rundschau, Der Freitag, Neues Deutschland, Neue Zürcher Zeitung, Wespennest, Taz, Graswurzelrevolution, etc.

Entre las obras publicadas por Thomas Wagner, figura un libro editado en 2004 (por LIT Verlag, Münster / Berlin), con el título Irokesen und Demokratie. Ein Beitrag zur Soziologie interkultureller Kommunikation (Los iroqueses y la democracia. Una contribución a la sociología de la comunicación intercultural). El artículo hace referencia a este libro. En su obra, Wagner se plantea cosas como la inspiración que pudo ejercer el modelo de Confederación Iroquesa en la Constitución de Estados Unidos.

Lo más interesante de la aportación al tema que realiza Wagner, es que su trabajo cuestiona el mito eurocéntrico de la creación primigenia de la democracia en la antigua Grecia. Un mito que, unido a otros,  ha ido dando forma a la soberbia idea de la superioridad de la "civilización" del mundo occidental frente al resto de las sociedades (1).

El tema planteado por Wagner no es ni mucho menos nuevo, ya que se trata de algo que los antropólogos han estudiado muy a fondo, especialmente la escuela americana desde los tiempos de Boas (y antes de Boas, los estudios realizados por Morgan, que ejercieron una notable influencia en Marx y en Engels a la hora de hablar de las mal llamadas "sociedades primitivas"). Incluso, esta perspectiva hasta podemos rastrearla en La democracia en América, de Tocqueville (publicada entre 1835 y 1840). Cuando el pensador conservador francés habla de las tribus indias de Nueva Inglaterra, reconoce que "(...) la soberanía del pueblo en la comuna no es solamente un estado antiguo, sino un estado primitivo" (2), refiriéndose a las instituciones políticas de los nativo-americanos de la costa Este.

Esta idea mencionada por Wagner en la cita que reproducimos más arriba, de los líderes "como como servidores del pueblo y no como sus señores", podemos encontrarla en la mayoría de las sociedades de cazadores-recolectores y también en muchas sociedades campesinas. En todas ellas, la toma de decisiones basadas en el mayor consenso social posible, hace que la idea de "democracia" adquiera incluso un carácter más completo de lo que se da en las democracias burguesas, que en realidad son dictaduras encubiertas de las élites económicas (de ahí que en este blog a menudo insistimos en que democracia y capitalismo son realidades incompatibles). En este tipo de sociedades, el liderazgo equivale a servidumbre y pervive en tanto que el líder convence, como en su día se mostró -por ejemplo- en los estudios realizados en Nueva Guinea, en la Melanesia, Polinesia, etc.

Ted C. Lewellen, en su Introducción a la Antropología Política (una obra que ya es clásica y de lectura obligada en los estudios de Antropología), nos dice al hablar de los sistemas políticos no centralizados de las sociedades preindustriales (3):
Muchos de los grupos estudiados por los antropólogos apenas tienen lo que podría llamarse "gobierno", al menos no en el sentido de una élite política permanente. En la mayoría de estos sistemas tradicionales, el poder es temporal y fragmentario, y está repartido entre familias, bandas, linajes y varias asociaciones. Temporalmente pueden formarse grupos políticos más amplios para hacer frente a alguna amenaza (...) pero se disgregan una vez superado el problema (...). Pueden existir grandes diferencias en cuanto al status individual, pero muy pocas que indiquen una estratificación  de clases, por lo que estos sistemas, aunque sean igualitarios en sentido real sólo en los niveles inferiores -el de los cazadores-recolectores-, sí parecen más "democráticos", en aspectos como la toma de decisiones y el acceso al liderazgo, que los grupos más centralizados."
Quizás podamos sintetizar esta entrada del blog con una reflexión final, diciendo que no solamente no hemos inventado la democracia, sino que: A) hasta resulta muy discutible el carácter democrático de las sociedades capitalistas, en tanto esconden la tiranía de unas élites oligárquicas: la democracia real no es compatible con la existencia de clases sociales; B) muchas de esas sociedades que hemos despreciado y considerado "salvajes" y "atrasadas", han funcionado más democráticamente de lo que funcionamos nosotros. Cuando menos, os planteamos la reflexión al respecto.


Notas
(1)  Por otra parte, en este blog anteriormente hemos reproducido un polémico y provocador texto de Marshall Sahlins, en el que plantea el dilema de cuál es la sociedad de la opulencia: si lo es una sociedad capitalista como la nuestra, o, por el contrario, lo son algunas de esas sociedades que consideramos tan atrasadas. Al respecto, ver la entrada El concepto de sociedad de la opulencia en Marshall Sahlins.
(2) Cita tomada de Patricio Marcos: Diccionario de la Democracia, vol. 1, pág. 377.
(3) Ted C. Lewellen: Introducción a la Antropología Política, pág. 19. Ediciones Bellaterra. Barcelona 1985 (1983).

Publicado en blog del viejo topo, 23-11-14




Entradas de Thomas Wagner en el blog del viejo topo

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