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sábado, 12 de marzo de 2016

Se cumplen 30 años del referéndum sobre la OTAN. España, peón del Imperio (parte 2 de 2).


Resultado referéndum sobre la OTAN, 12 de marzo de 1986


Ir a la primera parte


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Si en 1981, Felipe González afirmaba que la OTAN era un aparato militar al servicio de EE.UU., expresando su deseo de que España saliese de la misma, en poco tiempo mostró un giro radical de postura. En la primera parte planteaba la posible influencia ejercida por el SPD alemán y la Internacional Socialista. Y también destacaba que ya en las elecciones del 82, el mensaje del PSOE "OTAN, de entrada No", no dejaba de ser ambiguo, porque no era un "no" claro a la OTAN, sino una oposición a que la integración se realizase sin referéndum previo. También vimos, en la primera parte, cómo el PSOE fue reforzando el giro atlantista hasta neutralizar la oposición interna en el partido. Los pocos reticentes que quedaron, se vieron amenazados con su expulsión; José María Benegas fue el encargado de tomar nota de todos aquellos militantes que públicamente se declarasen contrarios a la OTAN, para su expulsión fulminante del partido (1).


Un escollo para el PSOE: la opinión pública era contraria a la OTAN.

Evidentemente el PSOE se encontró con la patata caliente de tener que alterar en poco tiempo el estado de la opinión pública, mayoritariamente anti-OTAN. A pesar del famoso Decálogo que mencionamos en la primera parte, y a pesar de que éste se integró como resolución en el XXX Congreso del PSOE, los españoles contrarios a lo no integración en la OTAN seguían siendo mayoría, incluso entre muchos votantes socialistas.

La encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas, anteriormente IOP o Instituto de la Opinión Pública) en octubre de 1978, mostraba que el porcentaje de partidarios de la OTAN estaba en torno al 15%, aumentando a partir de ahí: 26% en julio de 1979, 30% en julio de 1981 y 43% en septiembre del mismo año 1981 (2), un dato este último que posiblemente estuviese muy cocinado, ya que resulta poco creíble un crecimiento tan sustancial en apenas tiempo.  

García Montero escribía en El País el 3-2-2007, que a finales de 1985, a tres meses del referéndum, únicamente el 19% de los españoles estaba a favor de que España permaneciese en la OTAN. No he conseguido encontrar la fuente en la que se basaba García Montero, pero posiblemente no era un porcentaje tan bajo como el escritor decía, ya que contradice los datos que conocemos.

En cualquier caso, es evidente que la oposición a la OTAN era mayoritaria. Pero el resultado final de la consulta arrojó un 52% de votos favorables. ¿Cómo fue posible semejante metamorfosis en la opinión pública en tan poco tiempo? Para entender este hecho debemos centrarnos en dos dimensiones:
  • A) La campaña de propaganda desplegada.
  • B) El diseño exitoso del referéndum desde la ingeniería sociológica.
A su vez, esta campaña propagandística hay que verla desde diferentes ángulos:
  • El papel de los medios
  • El argumentario utilizado que tomó forma de chantaje social
  • EL refuerzo aportado por el apoyo de personas destacadas, en favor del sí.
Pese a todo, la incertidumbre se mantuvo hasta el último momento. Con el referéndum a la vista, en febrero de 1986, la encuesta del CIS revelaba que el 32% estaba a favor de la permanencia, el 32% en contra y un 36% no contestaba (2). El último sondeo de El País, a una semana del referéndum, pronosticaba el triunfo del NO con un resultado entre el 52% y el 56%, frente a un 40%-46% a favor del SÍ. La abstención final (40,58%) fue muy superior a la pronosticada en este último sondeo realizado por El País, que la situaba entre el 30% y el 35%, siendo posible que ahí estuviese la clave del triunfo del SÍ.


El referéndum y el chantaje social. 

Sobre el papel de los medios, hemos de tener en cuenta que tuvo lugar una de las más intensas y extensas campañas mediáticas conocidas. Especialmente la TV y la Radio públicas se volcaron en favor del SÍ, adoptando una posición parcial (3).  Pero nos interesa sobre todo prestar atención al tipo de mensajes y argumentos que fueron publicitados, algunos de los cuales fueron un verdadero chantaje social.

El punto de partida fue el reconocimiento público, por parte de Felipe González, del "error" de haberse opuesto a la OTAN, algo que nunca se había visto en un gobernante. Había que rendir cuentas de porqué se incurría en el donde dije digo, digo Diego. Y el PSOE lo hizo de la forma más sencilla y contundente posible: admitiendo públicamente su error y asumiendo el papel de Pablo de Tarso cayendo del caballo. En la entrevista de Juan Luis Cebrián a Felipe González en El País, el 17 de noviembre de 1985, González declaraba:
"Me tomé dos años, 1983 y 1984, y después de dos años de conocer la Alianza, de estudiar los problemas por dentro, propuse una política de defensa, el llamado decálogo. Creo que los intereses de España se defienden mejor permaneciendo en la Alianza. Nuestra anterior valoracíón sobre la Alianza y sobre su funcionamiento no era correcta."
En esta extensa entrevista que el director de El País realizó en aquel momento a Felipe González, aparece ya el argumentario principal que el PSOE y los medios desplegarán en la campaña de propaganda. Decía González en un párrafo en el que pone de manifiesto su arte como encantador de serpientes: 
"(...) En la Alianza Atlántica, de verdad, están los países que tienen mayor ejercicio de la soberanía popular del mundo, mayor nivel de desarrollo económico, de democracia, de libertades y de respeto a los derechos humanos, y mayor nivel de paz. (...) Tiene importancia desde el punto de vista de la estabilidad interna y desde el punto de vista de nuestra relación con Europa. No hay ningún país europeo de los que pertenecen a la Alianza Atlántica que pudiera comprender que una España integrada en el destino de Europa fuera una España no integrada también en materia de seguridad. Para ellos es exactamente igual que su destino en materia de libertades."
Fijémonos en la semántica de estas palabras:

  • "Alianza Atlántica". El término OTAN pasó a ser tabú y en su lugar insistentemente se hablaba de "Alianza Atlántica", que tenía una connotación menos negativa. Luego hablaremos de esto.
  • Asociación semántica. OTAN = "soberanía popular", "desarrollo económico", "democracia", "libertad", "derechos humanos", "paz". Felipe González fue sin duda el mayor demagogo del último cuarto del siglo XX, capaz de verbalizar lo negativo en positivo, de presentar a la opinión pública un plato de heces como si fuese un exquisito y nutritivo manjar. Manejó el arte de la manipulación y de la demagogia como ningún otro. ¿Quién podría estar en contra de la soberanía popular, la libertad, la democracia, el desarrollo económico, etc.? Pues la OTAN significaba todo eso, fue el mensaje que se vendió con éxito suficientepara ganar el referéndum.
  • "Estabilidad interna". Implícitamente era una alusión a que las Fuerzas Armadas aceptarían definitivamente el cambio político. En la primera parte ya vimos como este argumento era utilizado también ampliamente por Narcís Serra, Ministro de Defensa, y que no deja de tener un valor de chantaje político.
  • "Relación con Europa". Es el mensaje contundente que hizo de columna vertebral de la estrategia a favor del sí: no habrá Europa sin estar en la OTAN. En un período de nuestra Historia, en el que la mayoría de la sociedad esperaba la integración en el "paraíso" europeo como una meta irrenunciable, vincular tal integración a la OTAN resultó un argumento poderoso por su eficacia social. Fue el gran chantaje del PSOE en aquel momento: 'si queremos Europa, hay que estar en la OTAN'.

En esta entrevista de Cebrián, le pregunta éste a González: "¿Cuáles son los riesgos para España si abandona la Alianza?". Responde González:
"España se descuelga de un capítulo que para ellos [los países europeos] es fundamental. Esto se demostrará en la reunión de diciembre de los países de la Comunidad cuando traten de definir una políticá exterior común. Para ellos, la política exterior es tambien política de seguridad."
Es decir, nuevamente se incide en la vinculación Europa-OTAN. La integración en la CEE se utilizó como chantaje, como moneda de cambio, para defender la integración en la OTAN.

El ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, hizo unas declaraciones dos días antes del referéndum durante una visita a Vitoria, recogidas por El País y los demás medios. En ellas de forma tajante insistía en este condicionante Europa-OTAN:
"el Mercado Común europeo se habrá acabado para nosotros si gana el no en el referéndum". 
El PSOE echaba toda la carne sobre el asador...

El PSOE no solo machacó con las "bondades" que suponía la integración en la OTAN (mensaje en positivo), sino que supo crear un sentimiento de miedo ante la posibilidad de que España abandonase la OTAN (mensaje en negativo), dibujando un lúgubre futuro que nos esperaba si dejábamos la organización militar: quedaríamos completamente aislados del mundo "desarrollado" (léase Europa occidental), nos quedaríamos descolgados del avance tecnológico y nos veríamos envueltos en un retraso que afectaría gravemente a nuestras vidas...


Adivina dónde está la bolita: el referéndum, ¿vinculante o no vinculante? 

¿Qué hubiera pasado de haber triunfado el NO? Es difícil de saber, pero es más que seguro que España no hubiera abandonado la OTAN y que para ello se hubiese apelado a cualquier argumento falaz, como por ejemplo el que de manera preventiva había señalado ya Felipe González antes del referéndum en relación con la tasa de participación. En la OTAN se entra, pero no se sale. El PSOE desde luego jugó una vez más a trilero político.

El referéndum era no vinculante y no podía ser de otra forma al ser una consulta sobre política internacional. Esto de por sí era ya un colchón de seguridad para el atlantismo.

Por otro lado, el famoso tándem González-Guerra jugaba a decir blanco y negro según la ocasión. Mientras Alfonso Guerra insistía en que el resultado sería vinculante para el Gobierno (El País, 5 de junio de 1985), Felipe González se refugiaba en el "depende". ¿Depende de qué? ¿Qué haría que el Gobierno aceptase o no el resultado, para Felipe González? Muy sencillo: el nivel de participación. Un año antes, González había manifestado:
"si no se llega a un tope de participación que se considere conveniente y vence el no, el Gobierno, al no sentirse vinculado, seguirá en la OTAN" (El País, 14 de mayo de 1985, citado por Jesús Prieto en su artículo). 
Para dotar de pleno valor a esta declaración hay que tener en cuenta que aunque las encuestas auguraban el triunfo del NO, todas ellas aseguraban una altísima tasa de abstención (como realmente sucedió al final), lo que hacía que el gobierno del PSOE tuviese ese comodín en la manga.

Por todo ello, soy de los que piensan que el "NO" no nos habría sacado de la OTAN.


La falacia de la no integración en la estructura militar de la OTAN

La OTAN es una organización militar, con lo cual de entrada estar dentro y decir que se está fuera de la "estructura militar", no deja de ser un tecnicismo para engañar a la opinión pública. De hecho un país puede tomar parte en acciones militares de la OTAN y no formar parte de la llamada "estructura militar", como de hecho pasó con España tal como luego veremos.

Sin embargo, fue una de las claves del triunfo del gobierno de González en el referéndum, una jugada dialéctica propia de un trilero político. Con la falacia de la no integración en la "estructura militar", parecía como si no fuésemos a formar parte de una organización militar. Y el caso es que le dio resultado.

¿A qué se refiere la estructura militar? Se refiere al Consejo del Atlántico Norte que asesora a la OTAN en materia militar, del cual depende la dirección militar de la OTAN, que es el Comité Militar. Dicho Consejo está presidido por el Secretario General de la OTAN. Además de la "estructura militar", está la estructura política o "civil" como se la denomina a veces, en torno también a la Secretaría General de la OTAN, en tanto que es el más alto representante de la dirección política de la OTAN. No estar en el Consejo del Atlántico Norte no es impedimento para participar en los muchos comités existentes dentro de la OTAN.

La diferencia entre "estructura militar" y"civil" dentro de la OTAN, fue un tecnicismo creado cuando Francia en 1966 se desvinculó de la estructura de mandos integrados de la OTAN, que fue algo muy distinto a salir de la OTAN. En vísperas del referéndum, Andrés Ortega lo explicaba en un artículo interesante, titulado "No hay distinción entre estructura civil y estructura militar" (El País, 17-2-86):
"La propuesta del Gobierno que se votará el próximo 12 de marzo afirma que "la participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada". Sin embargo, el Tratado de Washington, que dio lugar a la OTAN, no hace ningún distingo entre estructura civil y estructura militar, aunque sí se puede encontrar en la OTAN una cadena de mandos que se asemejase a lo que el Gobierno llama "estructura militar integrada". Fue la decisión de Francia de separarse militarmente de la Alianza, en 1966, la que introdujo estos distingos. Desde entonces, en los manuales de la OTAN se hace la distinción entre estructura civil y estructura militar, si bien se incluye en ésta el Comité Militar, en el que -todo lo hace suponer- el Gobierno piensa que debe permanecer España. Pero, ante todo, la Alianza Atlántica es una alianza militar, en la que Francia no ha dejado nunca de colaborar estrechamente, a pesar de su teórica retirada."
La falacia que suponía la no integración en la estructura militar que el PSOE defendió, enseguida quedó a la luz, cuando España envió por primera vez tropas para sumarse a la intervención de la OTAN en la ex-Yugoslavia, en 1992 y 1995. Aviones españoles F-18 participaron en la guerra, en Bosnia. Y, por si hubiese alguna duda del engaño del PSOE, en diciembre de 1995 Javier Solana era nombrado Secretario General de la OTAN, cargo que preside el máximo órgano de la estructura militar de la organización, el Consejo del Atlántico Norte.

Demagogia, engaño y sinvergüencería política el hecho de haber utilizado el argumento en el referéndum, por parte del PSOE. Una falsedad que contribuyó al triunfo del SÍ.

El gobierno de Aznar puso fin a esta farsa creada por el PSOE, pidiendo la adhesión formal, en enero de 1999, a la Estructura Militar de Mandos. Fue un formalismo anecdótico respaldado, además, por el propio PSOE en la votación parlamentario que tuvo lugar.


La pregunta y la ingeniería sociológica.


Papeleta de votación, referéndum de 1986.

La organización del referéndum sobre la OTAN es a día de hoy un clásico en la literatura de la ciencia Política y de la Sociología. El papel de algunos politólogos y sociólogos vinculados a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, resultó clave. El diseño de la consulta tuvo mucho de "ingeniería sociológica". La eficacia de los términos utilizados para la pregunta, por ejemplo, fue producto del ensayo de las variantes posibles, mediante técnicas de investigación social. Al respecto, años más tarde tuve la ocasión de escuchar a Alfonso Ortí comentar esta cuestión, en un contexto personal. También Jesús Ibáñez se ha referido a ello en un texto clásico que todos los estudiantes de Sociología leen en 1º de carrera ("Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural": ver ref. al final).

Para empezar, el propio término a utilizar fue una cuestión cuidadosamente medida. Decía Ibáñez:
"Pero, sea cualquiera el tipo de propuesta, cada palabra empleada resulta problemática. Si aludimos al tratado: no es lo mismo llamarle NATO, OTAN, Alianza Atlántica (NATO despierta más reticencias que OTAN y OTAN despierta más reticencias que Alianza Atlántica —por eso el Gobierno sólo emplea la última denominación—)."
Es más que seguro que, de haber empleado el término "OTAN" en lugar del término "Alianza Atlántica", el Gobierno hubiese perdido el referéndum. Esto previamente se ensayó con grupos de discusión y sondeos.

En segundo lugar, los tres términos establecidos antes de la pregunta, creaban una predisposición favorable, por mucho que el primero fuese una falacia, el segundo fuese papel mojado y el tercero susceptible de ser muy matizado. Era como si se le estuviese diciendo a una mente sencilla: votar SÍ es votar en contra de la estructura militar de la OTAN (sugiera un voto "antimilitarista"), además nos vamos a librar de armas nucleares en España y además nos vamos a librar de las tropas americanas en nuestro país. Esas tres condiciones que figuraban en la papeleta, obraron un acto de prestidigitación y manipulación, favoreciendo el SÍ.

Escribía José Aumente, días antes del referéndum:
"[la pregunta] ha sido elaborada "científicamente" por los expertos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para, "psicológicamente", inducir al sí del pueblo. Se incluyen tres condiciones que son inverificables y, en el mejor de los casos, absolutamente hipotéticas. Y con algo tan infantil como cambiar OTAN por Alianza Atlántica, lo que recuerda las sustituciones de "obrero" por "productor", como antes se hacía, o de "paro" por "desempleo", como ahora se hace."

Apoyos: movilización en favor del SÍ.

La maquinaria del PSOE es esforzó en movilizar a personas relevantes y públicas de la vida social. Así, por ejemplo, intelectuales y aristas firmaban un manifiesto a favor del SÍ ("Medio centenar de intelectuales y artistas pide en un manifiesto el 'sí' a la Alianza", El País, 18-2-1986), entre los que estaban: Julio Caro Baroja (académico), Eduardo Chillida (escultor), Juan Benet (escritor), Antonio López García (pintor), Carlos Bousoño (académico y poeta), Rafael Sánchez Ferlosio (escritor), Jaime Gil, de Biedma (escritor), Jorge Semprún (escritor), Amancio Prada (músico), Oriol Bohígas (arquitecto), Juan Cueto (escritor), Federico Correa (arquitecto), Víctor Pérez Díaz (catedrático de sociología), Juan Marsé (escritor), Carlos Moya (catedrático de sociología), Luis Goytisolo (escritor), José María Guelbenzu (escritor), José Miguel Ullán (escritor), Assumpta Serna (actriz), Álvaro Pombo (escritor), José Antonio Fernández Ordóñez (ingeniero), Eduardo Úrculo (pintor), José Sámano (productor de cine), Luis Antonio de Villena (escritor), Jaime de Armiñán (director de cine), Adolfo Domínguez (modista), Beatriz de Moura (editora), Sancho Gracia (actor), Blanca Andreu (escritora), Santiago Roldán (catedrático de estructura económica), Marta Cardenas (pintora), Santos Juliá (profesor de historia), Emilio Martínez Lázaro (director de cine), Eduardo Chamorro (escritor), Luis de Pablo (músico), Augusto Martínez Torres (crítico de cine), Francisco Calvo Serraller (profesor de arte), Ricardo Muñoz Suay (escritor), Marta Moriarty (galerista), Ignacio Cardenal (editor), Álvaro Delgado Gal (escritor), Antonio López Lamadrid (editor), Carlos Luis Álvarez (periodista), Pedro Romero de Solís (profesor de universidad), Ignacio Gómez de Liaño (escritor), Javier Pradera (editor), Michi Panero (escritor), Antoni Marí (escritor) y Tomás Llorens (crítico de arte).

El argumento del manifiesto no podía resultar más torticero, ya que venía a decir que votar NO era un voto de castigo al gobierno del PSOE, pasando por alto la cuestión de lo que se estaba votando e identificando el NO con los sectores reaccionarios de la sociedad; insistiendo además que la salida de la OTAN perpetuaría la presencia militar de EE.UU. en España:
"(...) el voto negativo ha sido usurpado ahora por sectores reaccionarios (...). Entre otras cosas, tal desfiguración del referéndum modifica el sentido unívoco del no, defendido hasta el presente de manera exclusiva por los movimientos pacifistas y grupos de izquierda y usurpado ahora por sectores reaccionarios".
Dos años después, en octubre de 1988, el escritor Rafael Sánchez Ferlosio reconocía en Valencia que "perdió el honor e hizo el imbécil para nada", refiriéndose a su apoyo al Gobierno del PSOE en el referéndum sobre la OTAN (El País, 22-10-1988). Sin duda, todos ellos perdieron la dignidad e hicieron el imbécil.

Criticaba José Aumente el manifiesto a favor del SÍ, el 7 de marzo de 1986:
"En el escrito firmado por algunos artistas e intelectuales solicitando el sí en el próximo referéndum, rechazan el no en cuanto puede significar un "voto de castigo" a los dirigentes socialistas, "a despecho de las evidentes contradicciones y culpables errores" de los mismos. Su argumento principal es que no quieren hacerle el juego a la derecha. En definitiva, se trata de la consabida actitud sectaria de cerrar filas -tapándose la nariz o tomando bicarbonato- antes de reconocer una realidad que es incuestionable. Y no se refieren para nada al tema central del referéndum, es decir, a las razones para una integración o no en la OTAN."
El retorcido argumento de los artistas e intelectuales que firmaron el manifiesto, fue utilizado machaconamente por el PSOE. Si votas NO estás votando en contra del gobierno del PSOE y haciendo el juego a los sectores reaccionarios, fue el mensaje que se repitió hasta la saciedad. De manera que al final, en cierto sentido, se produjo un deslizamiento semántico: ya no era cuestión de votar SÍ o NO a la OTAN, sino de votar SÍ o NO al PSOE aunque no se tratase de unas elecciones. El gobierno de González consiguió plantear el referéndum como un asunto de continuidad o no del PSOE, o de regresar a un gobierno de derechas. Hechos como éste son los que han convertido al PSOE en un mago de la manipulación y tergiversación políticas. Imaginaros al votante socialista convencido que, estando en contra de la OTAN, le dicen: si votas NO estás contribuyendo a que el PSOE pierda el gobierno y que vuelva la derecha reconvertida del franquismo... Fue todo un ejercicio de chantaje y vino a sentar escuela, ya que cosas parecidas han caracterizado el modus operandi del PSOE en estos 30 años.

Además del manifiesto, conocidos intelectuales y académicos se volcaron en escribir artículos de opinión a favor del SÍ, normalmente colocando el acento en que lo que estaba en juego era algo más que estar o no dentro de la OTAN. Como ejemplo, anteriormente en este blog, hemos reproducido el artículo que Cotarelo escribió en El País la víspera del referéndum.

También contribuyeron a la campaña algunos personajes muy populares. Fue el caso de José María García, el popular periodista deportivo que era líder de audiencia en aquella época (entre los varones, ¿quién no escuchaba a José María García por las noches?). El 6 de marzo, a una semana de las elecciones, curiosamente José María García era entrevistado en un programa de máxima audiencia en TVE, el programa "Jueves a jueves", dirigido por la popular Mercedes Milá. La entrevista fue aprovechada por García para pedir el SÍ en el referéndum (El País, 7-3-86). 


Además de intelectuales, artistas y académicos, algunos personajes muy populares apoyaron
 el SÍ en el referéndum, caso de José María García (foto), un líder de audiencia en la radio.

El argumentario demagógico, la inversión semántica malintencionada y llena de manipulación, la falacia convertida en norma... fue lo más habitual en la movilización por el SÍ. Reproduzco un párrafo de Fernando Soto, como botón de muestra, que sin duda es para enmarcar como representación del cinismo elevado a una categoría suprema (publicado en El País, 7-3-1986):
"Los que estamos en España, en la España real y concreta, con sus gozos y sus carencias, a favor de la libertad, de la democracia y por el socialismo, tenemos la obligación de darle muchas vueltas al coco; tenemos el compromiso de despojamos de cuanto falso ideologismo fuimos acumulando como ganga ineludible a lo largo del combate contra la opresión y la injusticia. La cuestión principal radica, a mi entender, en cómo poner a España, y con ello a sus ciudadanos y sus pueblos, en las mejores condiciones posibles tanto para progresar en bienestar y justicia como para jugar un papel positivo en el concierto internacional a favor de la paz, de la distensión y contra todo tipo de imperialismo o hegemonía.(...) Soy de los que se han convencido, aquí y ahora, de que lo mejor para la ciudadanía española, de que el menor costo para el progreso, el bienestar y la paz pasa por la permanencia de España en la Alianza Atlántica"
¿Se puede ser más cínico? Bueno... el PSOE ha sido exactamente eso desde la Transición.

Como anécdota final de este epígrafe, mencionar que Felipe González, días antes del referéndum, pidió a Adolfo Suárez que se manifestase públicamente en favor del SÍ. El CDS de Suárez apoyaba el SÍ, pero su líder mantuvo un intencionado perfil bajo de protagonismo y González quería que se implicase activa y públicamente. Suárez se negó y a los pocos días "recibí una llamada de la Inspección de Hacienda", declaró Suárez ("Suárez afirma que González le pidió apoyo para la permanencia de España en la OTAN", El País, 17-5-1986).


Postura de los partidos

El PSOE, el CDS (Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez, fundado tras la descomposición de la UCD), PNV y CiU pidieron el voto a favor del SÍ. El PCE lideró el voto en contra y las movilizaciones contra la OTAN. Paradójicamente Alianza Popular (el actual PP) pidió la abstención ya que consideraba que el referéndum era innecesario y no debía celebrarse; en realidad lo que AP buscó fue un voto de castigo al PSOE, sabiendo que con independencia del resultado España no saldría de la OTAN. La integración de España en la OTAN para la AP de Fraga era algo incuestionable que no debía ser objeto de consulta popular, siendo además partidaria de la integración en la Estructura Militar de Mandos.

En relación con los nacionalistas de la derecha vasca y catalana, jugaron a nadar y guardar la ropa. Favorables por tradición al atlantismo, aunque pidieron el SÍ jugaron cierta ambigüedad, dando libertad de voto a sus electores. Sin embargo todavía estaba en mente de todos que CiU le había hecho el favor al PSOE de presentar en el Congreso, en diciembre de 1985, una moción a favor de la permanencia en la OTAN. En cuanto a los vascos del PNV, el lendakari José Antonio Ardanza, pidió el SÍ "porque es lo mejor para los vascos y para el país"(4). No obstante dentro del PNV hubo discordancia: mientras Xabier Arzalluz defendía el SÍ, Carlos Garaikoetxea pedía el NO. 

Después del referéndum

Una de las consecuencias de aquel referéndum fue el debate en la izquierda sobre la necesidad de rentabilizar el NO y cómo hacerlo. De hecho Izquierda Unida surge poco después del referéndum, con una clara intención de rentabilizar la oposición a la OTAN. Pero los puntos de vista fueron también divergentes: mientras que muchos líderes por ejemplo del PCA (Partido Comunista de Andalucía), incluyendo nombres como los de Julio Anguita y Felipe Alcaraz, veían en cada voto negativo del referéndum un voto de la izquierda, Santiago Carrillo desde una posición más realista hacía hincapié en la diversidad ideológica del NO (ver "Carrillo asegura que la mayoría de los'noes' en el referéndum era de derechas", El País, 15-6-1986). Es un tema que daría para tratar en una entrada específica del blog.

El resultado supuso un reforzamiento del felipismo. En apenas tiempo, el PSOE había conseguido modificar el estado de la opinión pública sobre la OTAN, aunque se sirviese de artimañas, de la demagogia y del chantaje social. 

De las tres condiciones establecidas en el referéndum para permanecer en la OTAN, ya vimos que la primera era un tecnicismo tramposo. Pero en relación con la desnuclearización del territorio español, mismo en el año en que se celebró el referéndum, EE.UU. mantuvo almacenadas en la base de Rota 32 cargas nucleares (5). Apenas 8 días después del referéndum, España se integró como miembro pleno del Grupo de Planes Nucleares y, en el mes de mayo, el Gobierno suscribió por vez primera los Comunicados del Comité de Planes de Defensa y del Consejo Atlántico (6). Una prueba más del cinismo y falsedad que caracterizaron a los gobiernos del PSOE. 

La presencia de armamento nuclear en las bases utilizadas por EE.UU., a partir de ahí fue un secreto de estado del que la opinión pública jamás ha sabido. El mismo secretismo sobre todo lo concerniente a los aspectos más espinosos de la relación militar con EE.UU. y la OTAN, condujo ya ese mismo año, en octubre de 1986, a que todos los grupos parlamentarios del Congreso abandonasen como protesta la Comisión de Exteriores, ya que el PSOE se negaba a facilitar documentos oficiales sobre la participación española en la OTAN (7).

En 1992, España participaba por primera vez en una guerra en la que estaba involucrada la OTAN, en la ex-Yugoslavia, enviando aviones de combate. Fue el principio de la participación española en las acciones imperialistas de la OTAN.

La comunión del PSOE con la OTAN alcanzó una expresión simbólica muy significativa cuando en diciembre de 1985, Javier Solana, que había sido uno de los dirigentes anti-OTAN más viscerales, era nombrado Secretario General de la OTAN.


Y Felipe González acaba dándole la razón a Fraga

Fraga pidió la abstención en el referéndum por considerarlo innecesario, como antes dijimos. Es curioso contemplar cómo, con el paso de los años, Felipe González acabó dándole la razón. Veintidós años después del referéndum, declaraba que celebrar el referéndum fue un error porque:
"A los ciudadanos no se les debe consultar si quieren o no estar en un pacto militar, eso se debe llevar en los programas y se decide en las elecciones".
(Pueden escucharse sus declaraciones realizadas por entonces en TVE, en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=22IxFKch4qQ)


El escándalo Filesa y la OTAN

Una de las secuelas que tuvo el referéndum para el PSOE es muy poco conocida, y tuvo que ver con el posterior escándalo de Filesa.

El escándalo Filesa, relacionado con la financiación ilegal del PSOE, fue el primero que sacudió a este partido, al menos el primer escándalo de gran magnitud. En el artículo "Filesa fue creada a requerimiento de un banquero para cubrir las donaciones al PSOE", publicado por Carles Pastor en El País el 14-12-1992, escribía éste:
"La creación de Filesa está ligada directamente al referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, celebrado en marzo de 1986, según la historia de esa empresa que ha podido reconstruir este diario de fuentes conocedoras del caso. La campaña a favor del sí efectuada en solitario por el PSOE frente a la oposición de derechas y de izquierdas dejó exhaustas las arcas del partido socialista, que se gastó entre 700 y 900 millones de pesetas. El partido pidió ayuda económica a empresarios y banqueros para enjugar este déficit. Uno de los banqueros a quien se pidió dinero propuso que se creara una empresa que cubriera las donaciones mediante un tráfico mercantil."
Puedes leer el resto del artículo en la hemeroteca de El País pulsando aquí.


A modo de epílogo. Parecidos razonables: PSOE vs Podemos.

El referéndum de la OTAN fue uno de los grandes timos vividos en estos 30 años. Vino a definir el cinismo que caracterizó siempre el modus operandi del PSOE. Cerró definitivamente la posibilidad de salir de la OTAN y consagró a España como un vasallo al servicio del imperialismo euro-estadounidense. 

La vieja socialdemocracia encarnada por el PSOE está ahora debilitada (no tanto como muchos creen). En su lugar ha surgido otra rejuvenecida, representada por el partido Podemos. Y tal como antaño hicieron los jóvenes líderes de la chaqueta de pana reconvirtiéndose al atlantismo, también ahora el podemismo se ha apresurado a aceptar la OTAN. Para ello ha incorporado como peso pesado al general retirado Julio Rodríguez, un hombre con vocación otanista de la confianza de Washington, ex-Jefe del estado Mayor de la Defensa y uno de los responsable del bombardeo de Libia. El experto en temas militares de Podemos declaró:
"La OTAN es necesaria y Podemos respetará los compromisos"
En este 30º aniversario del referéndum sobre la OTAN, bueno es que pensemos en los razonables parecidos entre aquel PSOE y el actual Podemos, ambos partido unidos por una compartida vocación de timadores políticos.


La vieja y la nueva socialdemocracia defensora de la OTAN.
PSOE vs Podemos, parecidos razonables.


@VigneVT
Blog  del viejo topo










Notas
(3) Sobre los medios privados, reproducimos el siguiente párrafo del artículo citado en la nota anterior:
"Acerca de la postura a tomar ante el referéndum se produjo una mayor diversidad, pero también algunas coincidencias sorprendentes. La Vanguardia, que había desaconsejado en un principio la celebración del referéndum y mostrado su disgusto por la convocatoria, dio un giro radical y solicitó encarecidamente el voto afirmativo. Por su parte, El País pasó de una actitud neutra ante este tema a adoptar una posición favorable al sí, afirmando que el voto negativo podría suscitar tensiones institucionales. El diario ABC y la revista Época defendieron la abstención, en tanto que los diarios El Periódico y Ya mantuvieron una postura ambigua o intermedia, aunque de distinta forma. Así Ya pareció inclinarse por el voto afirmativo, aunque hizo un llamamiento a la reflexión sobre el sentido del voto en base a las consecuencias del referéndum. El Periódico mostró una actitud más neutra, exponiendo las razones para el sí y para el no, sin pronunciarse salvo en el carácter vinculante del referéndum."
(4) Ibídem.
(5) Ibídem.
(6) Ibídem.
(7) Ibídem.


Referencias y fuentes.

Algunas entradas relacionadas


viernes, 11 de marzo de 2016

Se cumplen 30 años del referéndum sobre la OTAN. España, peón del Imperio (parte 1 de 2).





Felipe González, antes y después de ser Presidente del Gobierno:
"Y hay que dejar perfectamente claro que el ingreso de España en la OTAN no añade nada a la seguridad nacional"
"El interés de España, lo conveniente para España, es permanecer en la Alianza Atlántica como he repetido muchísimas veces ya"


El 12 de marzo se cumplen 30 años del referéndum sobre la OTAN. La incorporación de España a la OTAN es sin duda una de las claves importantes para entender la transición de la dictadura a la democracia burguesa. El giro atlantista del PSOE, fue uno de los peajes que dicho partido pagó por ejercer de capataz del cortijo, lo cual nos motiva a establecer una comparación con el giro atlantista adoptado ahora por el partido Podemos en sus aspiraciones de poder. Y es que aquel PSOE y el actual Podemos tienen mucho de vidas paralelas, empezando por la condición de ambos como recambio sistémico.

Con motivo de este 30º aniversario, merece la pena recordar unos hechos que vinieron a blindar la pertenencia a la OTAN, una organización militar que es la punta de lanza del imperialismo EE.UU.-UE, cuya praxis tiene más que ver con la agresión que con la defensa y que está al servicio de los intereses de la oligarquía capitalista occidental. Desde la izquierda se ha calificado a la OTAN, con razón, de organización terrorista: no solo por sus agresiones militares, sino también porque es la matriz de la organización terrorista Gladio, creada para llevar a cabo atentados encaminados a provocar desestabilización política. 

En la OTAN se entra, pero de la OTAN no se sale: el Imperio no permite la disidencia en sus provincias satélites. Debemos culpabilizar a esa comadrona de los partos difíciles del capitalismo, que es la socialdemocracia, que en 1986 nos atase definitivamente a la barbarie militar atlantista. 


España, OTAN, y la Transición. Un breve pero significativo documento revelado por Wikileaks.

El sentido profundo de la Transición española no estuvo tanto en el paso de una dictadura a una democracia burguesa (la idea más extendida) como en las razones por las cuales se operaba tal cambio superestructural (utilizando terminología marxista). Sin estas razones no entenderemos la Transición, y seguiremos empecinados en desviar la atención hacia unas hechos que siendo importantes no explican el proceso general. Las razones de fondo son fundamentalmente dos. 

En primer lugar, el capitalismo español y europeo estaba transicionando de fase, exigiendo profundos reajustes que acompañarían al proceso de construcción europea. Por ello, la verdadera transición fue de carácter económico y tuvo lugar con la llegada de Felipe González al poder en 1982, cuando se produjo esa contradicción histórica en la que, por un lado, se potenciaba el estado del bienestar y, por otro, se liberalizaba la economía y se desmantelaba el sector público (poniendo así etiqueta de caducidad al primero). La unidad europea se levantó sobre una arquitectura neoliberal que exigía la armonización de las políticas económicas europeas en una dirección, que fue la tomada. Liberalización y "entrada" en Europa iban de la mano, ambas cosas eran incompatibles con la dictadura y fue a partir del 82 con los gobiernos del PSOE cuando se impulsaron. 

Por otro lado, la otra razón de fondo tenía que ver con el instrumento militar con el que la oligarquía euro-estadounidense protegía sus intereses en el mundo: la OTAN. La entrada en la OTAN formó parte fundamental de esa Transición. La permanencia en la OTAN solo fue culminada definitivamente después de que el PSOE se convirtiese en un partido atlantista y zanjase la cuestión con el referéndum de 1986.

Pocos documentos expresan de manera tan breve pero concisa, el significado de la Transición española (en este sentido del cual estoy hablando) como el informe confidencial emitido por la Bureau of European and Eurasian Affairs, del gobierno estadounidense, con fecha 30 de julio de 1973. En los puntos B y C del informe, se pone el acento en tres cuestiones básicas que tienen que ver con lo que acabo de mencionar:
  • Primera. La entrada en la OTAN será una garantía de que España no apoyará las políticas de neutralidad que estaban ganando terreno en el mundo a través del Movimiento de Países No Alineados, fundado en 1955 y verdadero dolor de cabeza para la política exterior de EE.UU.
  • Segundo. Bajo el tecnicismo de "liberalización interna", se alude implícitamente tanto a las reformas económicas de acuerdo con los intereses de la oligarquía, como a la transición política de la dictadura a una democracia burguesa, condición ésta para la integración en Europa.
  • Tercero. La integración en Europa como garantía de vinculación al bloque occidental satélite de EE.UU.
 Textualmente se dice en dicho cable, en los puntos B y C (ver wikileaks.org):
B. El posible ingreso de España es deseable no solo por la contribución que España puede hacer a la defensa común, sino también para garantizar que España continúa manteniendo una orientación política occidental más que adoptar una postura neutral o tercermundista. 
C. Entre el presente y el momento en el que la entrada de España en la OTAN sea factible, debemos establecer lazos limitados e informales pero prácticos entre España y la OTAN para animar y apoyar a aquellos sectores españoles buscan una mayor liberalización interna (un objetivo compartido por los actuales críticos de la OTAN en España) y que desean ver una España completamente integrada en Europa.
Pero refresquemos la memoria sobre cómo llegamos a la OTAN.


España, peón del Imperio. Antecedentes.

EE.UU. hizo de valedor de la dictadura franquista. Permitió que ésta rompiese el aislamiento al que se vio sometida por su proximidad y vinculación con los regímenes fascistas del Eje, durante la II GM. 

En efecto, la Guerra Fría convertía a la dictadura en aliada deseada del Imperio. De esta forma, ya en noviembre de 1947, Estados Unidos evitó que la ONU emitiera una nueva condena contra la dictadura de Franco y que se impusieran sanciones. Tres años más tarde (4 de noviembre de 1950), EE.UU. consiguió que la ONU anulase la resolución (de diciembre de 1946) por la cual se condenaba la dictadura franquista. Meses más tarde, Francia, Inglaterra y demás países de la Europa occidental, ratificaban la bendición estadounidense a la dictadura fascista, estableciendo relaciones diplomáticas y apoyando el ingreso de España en los organismos internacionales. Todo ello a pesar del veto de los miembros europeos de la OTAN (creada en 1949) a la entrada de España en la Alianza Atlántica (1). Fue un proceso de legitimación del régimen de Franco llevado a cabo por las relucientes democracias occidentales, que supuso además el olvido definitivo de la República Española y de su legalidad constitucional (conviene no olvidar que esas mismas democracias europeas, ya habían abandonado a la República en su lucha contra el fascismo durante la guerra originada a raíz del golpe de estado de 1936).

En contrapartida al reconocimiento internacional, la dictadura de Franco aceptó con agrado convertirse en peón del imperialismo de EE.UU. El valor geoestratégico fue la moneda de cambio del dictador y además era necesario, para los intereses de EE.UU., buscar una solución que permitiese a España incorporarse al frente militar occidental sin estar inicialmente dentro de la OTAN. El 23 de septiembre de 1953, España y EEUU firmaban los llamados "Pactos de Madrid". El acuerdo hispano-estadounidense (que en realidad fueron tres acuerdos diferentes) permitía a EE.UU. la instalación en España de cuatro bases militares (que acabarían siendo las bases aéreas de Morón, Zaragoza y Torrejón de Ardoz, y la base naval de Rota). A cambio, el régimen de Franco recibiría ayuda económica y militar. Aunque siempre se vendió a la opinión pública que las bases estaban bajo la soberanía compartida, muchos años más tarde se supo de la existencia de una cláusula secreta no difundida, por la cual EE.UU. podía de forma unilateral tomar cualquier decisión en casos de crisis militar. España se incorporaba así al territorio nuclearizado del bloque occidental (bombas atómicas en las bases y submarinos nucleares), lo que la convertía en potencial objetivo militar del Pacto de Varsovia.

De esta manera, España se convirtió en una pieza más del espacio militarmente colonizado por el imperialismo estadounidense, en un satélite de EE.UU. Sin embargo, los Pactos de Madrid apenas fueron un primer paso en el vasallaje español a la política exterior militar de EE.UU.  

Bienvenido Míster Marshall o el amigo americano de la dictadura franquista. La visita de Eisenhower el 23 de diciembre de 1959, fue un balón de oxígeno para Franco, en tanto el gobierno estadounidense dotaba de legitimidad internacional a su dictadura. El régimen de Fanco supo sacar provecho propagandístico y fue el comienzo del vasallaje de España a EE.UU. Imagen: dos portadas de la época.

En 1970, España firmó un nuevo Acuerdo de Amistad y Cooperación con EE.UU. Cinco años después, al poco de la muerte de Franco, el 24 de enero de 1976, se firmó en Madrid el Tratado de Amistad y Cooperación, siendo Arias Navarro Presidente de Gobierno. En este último tratado se hacía ya mención al compromiso de Washington de orientar la relación militar en el marco de la OTAN, y de facilitar la incorporación de España a dicha organización; por parte de España se expresaba la voluntad de incorporarse a la OTAN en un futuro próximo. El acuerdo se dulcificó haciendo mención a la retirada progresiva de las armas nucleares almacenadas en las bases, algo que lógicamente era papel mojado, debido al secreto militar estadounidense y a la ausencia de mecanismos de control por parte española (además de la ambigüedad de la cláusula).

Bajo la breve presidencia de Calvo-Sotelo, España solicitó formalmente el ingreso en la OTAN el 2 de diciembre de 1981, firmando el protocolo de adhesión unos días más tarde, el 10 de diciembre. La decisión había sido aprobada previamente por el Congreso (29 de octubre, 186 votos a favor y 146 en contra) y ratificada por el Senado (un mes más tarde, 106 votos a favor y 60 en contra). En el Congreso contó con el voto favorable de UCD, AP (Coalición Democrática), PNV y CiU, y oposición del PSOE y PCE. Meses más tarde, el 30 de mayo de 1982, España se convirtió en miembro de pleno derecho de la OTAN. La forma en que se tomó la decisión de entrar en la OTAN, pone al desnudo el mito de la cultura política del consenso que se atribuye al período de la Transición en los temas claves, ya que la adhesión fue aprobada por el Congreso con apenas 40 votos de diferencia.

Inicialmente España no entró a formar parte de la estructura militar de la OTAN, aunque no deja de ser un hecho anecdótico, ya que la OTAN es en sí misma una estructura militar. Luego hablaremos de esta artimaña lingüística. 

El 28 de octubre de 1982, el PSOE ganó las elecciones generales con mayoría absoluta. La promesa de realizar un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, fue sin duda un factor importante en su triunfo electoral. Tardó tiempo el gobierno de Felipe González en celebrar la consulta. Hubo que esperar hasta el 12 de marzo de 1986.


El camino del referéndum y el refuerzo de la reorientación atlantista del PSOE.

Cartel electoral de 1982. El cambio, para la socialdemocracia,
acaba siendo siempre un ejercicio de gatopardismo.

El voto en contra del PSOE a la adhesión española a la OTAN, en la votación del Congreso el 29 de octubre de 1981, no resultó decisivo. De antemano se sabía que el gobierno de Calvo Sotelo contaba con los votos suficientes.

En mi opinión y a contracorriente de lo que se ha dicho, creo que la postura del PSOE respecto a la OTAN, comenzó a ser ambigua ya antes de ganar las elecciones, al menos por parte de algunos sectores dentro del partido. Hemos de tener en cuenta que el gran padrino y "monitor" internacional del PSOE fue el SPD alemán, un partido atlantista sin fisuras. Del SPD y de la Internacional Socialista, que por entonces estaba bajo control de la socialdemocracia alemana (Willy Brandt fue su Presidente entre 1976 y 1992), fluyeron los recursos económicos necesarios para lanzar al PSOE en la Transición. El SPD y la Internacional Socialista fueron baluartes de apoyo también del portugués Mario Soares, uno de los artífices del fracaso de la revolución portuguesa. Estamos hablando de un club internacional claramente atlantista, alineado con la política exterior de Washington, y el PSOE desde luego no iba a ir a contracorriente dentro del mismo.

Que EE.UU. nunca permitiría un gobierno contrario a la OTAN, en una época de ruido de sables permanente (todos recuerdan el 23F, pero hubo más conjuras militares anteriormente), era un hecho que reforzaba el giro atlantista dentro del PSOE. Y por si hubiese dudas, el golpe de estado fallido del 23F de 1981, fue comentado telegráficamente por el general Alexander Haig, Secretario de Estado norteamericano, con una frase que muchos tenemos grabada en la mente: "es un asunto interno de los españoles". Siempre interpreté dicha frase como un aviso a navegantes que EE.UU. le mandaba al PSOE, que por entonces tenía ya muchas bazas para ganar las elecciones al año siguiente.

Esta cierta ambigüedad del PSOE en relación con la OTAN consiguió engañar a muchos votantes en el 82. De hecho, el conocido eslogan "OTAN, de entrada NO", era por sí mismo ambiguo, ya que no era un "no" a la OTAN como la mayoría de los votantes del PSOE interpretaron, sino simplemente aludía a la promesa de un referéndum. 

Por otra parte, la promesa de congelar y aplazar las negociaciones para la integración de España en la estructura militar de la OTAN, no dejaba de ser una jugada electoral de despiste: 1º) porque si se iba a realizar un referéndum no tenía sentido seguir con dicha negociación hasta conocer el resultado; 2º) porque en ningún momento el PSOE cuestionó la existencia de las bases militares americanas, las cuales indirectamente nos integraban en la estructura militar operativa de la OTAN.




El 28 de octubre de 1982, el PSOE sacó mayoría absoluta en las elecciones generales. Durante el discurso de investidura, Felipe González pasó sobre la cuestión de la OTAN "como de puntillas" (Fernando Puell), limitándose a repetir la promesa electoral. En los siguientes meses, ya en 1983, las reticencias dentro del PSOE en contra de la OTAN se fueron debilitando. Uno de los argumentos utilizados por Narcís Serra, Ministro de Defensa, para convencer a sus compañeros de partido que todavía eran reticentes, fue que la reforma de las Fuerzas Armadas sería mucho más fácil dentro de la OTAN, ya que proporcionaría a unos militares -cuyas raíces eran franquistas- un 'referente democrático' exterior. Traducido esto al lenguaje de a pie, tiene mucho de argumento chantaje: si queremos que los militares sean buenos chicos, hay que estar en la OTAN. No es casual que el aquel tiempo se hablase a menudo de la influencia que la OTAN tuvo en el cambio de mentalidad política de los militares durante la dictadura portuguesa, pretendiendo establecer un parangón muy tramposo (2).

En efecto, dentro del PSOE existía la controversia. Por un lado, estaba la línea más "dura" dispuesta a la salida de la OTAN y a la apuesta por una política de neutralidad y orientada a América Latina. En dicha línea estaba el nº 2 del Gobierno, Alfonso Guerra, pero también ministros como José María Maravall, Ernest Lluch y Javier Solana (quien curiosamente acabaría de Secretario General de la OTAN). Por otro lado, estaba la línea atlantista liderada por el Ministro Defensa Narcís Serra, respaldada por un peso pesado dentro del Gobierno como era el neoliberal Miguel Boyer, ministro de Economía, que insistía en que la política económica europeísta era incompatible con la neutralidad militar. Y en medio de ambos sectores, el ministro de Exteriores Fernando Morán jugaba a tratar de armonizar ambas posturas que eran imposibles de armonizar. Finalmente, el sector contrario a la OTAN cambió su postura y el PSOE estrenó una inequívoca identidad otanista en octubre del 84, durante el Debate sobre el estado de la nación, ratificada poco después en el XXX Congreso. El afianzamiento del otanismo dentro del PSOE resultó tan vigoroso que Narcís Serra, Ministro de Defensa, llegó a expresar su confianza en que no se llegase a celebrar el referéndum.

El 23 de octubre de 1984, durante el Debate sobre el estado de la nación, Felipe González se comprometía por fin a celebrar el famoso referéndum, en el primer semestre de 1986. En dicho debate, por primera vez, Felipe González se expresó claramente a favor de la permanencia de España en la OTAN. Lo hizo a través de los 10 puntos que constituían la propuesta de política de "seguridad" militar. El famoso "Decálogo", como lo llamó la prensa, se resume en los siguientes puntos (Fernando Puell):
  1. Permanencia de España en la Alianza Atlántica.
  2. No incorporación a la estructura militar de la OTAN.
  3. Veto al armamento nuclear en el espacio español.
  4. Reducción de la presencia militar estadounidense.
  5. Ratificación del Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares.
  6. Incorporación a la UEO.
  7. Reivindicación de la soberanía sobre Gibraltar.
  8. Participación activa en la Conferencia Europea de Desarme.
  9. Firma de convenios defensivos bilaterales con los países europeos.
  10. Consenso parlamentario en materia de política de defensa.
Nos interesa aquí prestar atención a los cuatro primeros puntos del "Decálogo", que son los que tienen relevancia con el tema y se relacionan con el referéndum. El punto 4 resulta una obviedad, pero se "vendió" posteriormente en el referéndum para favorecer el "sí": no es una propuesta para eliminar las odiadas bases americanas y, por otro lado, la participación española en la OTAN hacía innecesaria un alto volumen de efectivos militares americanos, en un período en el que además la tecnología militar permitía reducir efectivos. El punto 3 siempre fue papel mojado, ya que nunca existieron mecanismos fiables ni voluntad política por parte de los gobiernos españoles, para controlar la existencia o no de armamento nuclear en las bases militares utilizadas por EE.UU. El punto 2 fue el gran comodín del PSOE en el referéndum del 86: a nivel de opinión pública, parecía como si en realidad no fuésemos a formar parte de la OTAN en el fondo, porque no íbamos a estar en la "estructura militar" (ver siguiente epígrafe). Y el punto 1 es sin duda el más importante: el PSOE dejaba muy claro y contundentemente, que era un partido atlantista y que defendería la permanencia en la OTAN.

Esto fue en octubre del 84. En diciembre de ese mismo año, el PSOE incorporó el Decálogo a las resoluciones de su XXX Congreso. Se pone en marcha una estrategia muy activa para convencer a la opinión pública de la necesidad de permanencia en la Alianza Atlántica. A nivel institucional, en diciembre de 1985, el gobierno de González consiguió que los nacionalistas catalanes de CiU presentasen en el Congreso una moción favorable a la permanencia, que lógicamente fue aprobada; alguien podrá preguntarse porqué no la presentó el PSOE, pero esto forma parte del buen entendimiento que siempre existió entre el PSOE y la derecha nacionalista catalana de CiU. Dos meses más tarde, en febrero de 1986, el Gobierno aprobó el calendario para la celebración del referéndum el 12 de marzo del mismo año.

A partir de aquel Debate sobre el estado de la nación de octubre del 84, el PSOE activó la maquinaria de propaganda en favor de la OTAN, como acabamos de decir, con frecuentes declaraciones en TV. También con una densa agenda de viajes al extranjero con los que se transmitía, explícita y/o subliminalmente, una asociación de significado entre seguir en la OTAN y la aspiración de integrarse en el paraíso prometido de la Comunidad Europea. 


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@VigneVT
Blog  del viejo topo







Notas
(1) El veto europeo a la entrada de España en la OTAN por su condición de dictadura, tiene mucho de hipocresía y quizás haya que buscar otras razones. No debemos olvidar que Portugal, bajo la dictadura portuguesa de Oliveira Salazar, fue uno de los estados fundadores de la OTAN el 4 de abril de 1949. Tampoco resultó un problema para las democracias europeas que Turquía permaneciese en la OTAN durante los períodos de dictadura a consecuencia de los golpes de estado de 1960, 1971 y 1980. Y lo mismo con la dictadura de los coroneles de Grecia. La asociación democracia-OTAN es un mito y una falsedad muy bien cultivada por el establishment.
(2) En efecto, se ha escrito mucho sobre cómo la pertenencia a la OTAN de Portugal durante la dictadura, ejerció una cierta influencia en oficiales y mandos al estar en contacto con colegas de democracias parlamentarias y poder conocer los países "democráticos" durante sus estancias en el extranjero. Sin entrar a discutir la validez de esta hipótesis, el caso español no admite comparación, ya que la condición social y política de las Fuerzas Armadas portuguesas nada tenía que ver con las españolas, mucho más elitistas y endogámicas. Por otra parte, si hubo un factor determinante en el cambio de mentalidad de la oficialidad militar portuguesa, fue el de las guerras coloniales en África. 

Referencias
Están añadidas al final de la 2ª parte

Buceando en las hemerotecas. (2) Cotarelo y la OTAN. De intelectuales orgánicos vs rebeldes.




Nota: esta entrada fue publicada en el blog el pasado 20 de febrero. Actualizamos ahora la fecha de edición con motivo del aniversario del referéndum.

La serie "Buceando en las hemerotecas" tiene por objetivo rescatar del olvido hechos que ayudan a comprender no solo la realidad pretérita, sino también el presente. Dedicamos esta segunda entrada de la serie a un artículo escrito en 1986, sobre la OTAN, por Ramón Cotarelo. 

Foto reciente de Ramón Cotarelo, que de viejo parece
 haber descubierto el gusto por la coleta.
 

Anteriormente, en otra entrada del blog, me refería a Cotarelo como "antaño intelectual orgánico, sin carnet, del PSOE de Felipe y Guerra", algo que él no niega. Pero también lo acusaba de "hacer alarde de anticomunismo de taberna", lo cual parece que no le gustó. Era un comentario mío al hilo de un artículo suyo, "Morir muriendo", publicado en su blog. En tal artículo, Cotarelo aconsejaba a Garzón "acabar con el PCE" y constituir una nueva organización que "libre del estigma comunista, podrá confluir con Podemos, la organización que corta el bacalao en la izquierda". Esto da una pista de por dónde pisa Cotarelo. Ideológicamente no ha cambiado de forma significativa, no es una persona que haya ido dando bandazos ideológicos como otros. Fue un apóstol de la socialdemocracia/socioliberalismo en la época de Felipe González, y ahora sigue defendiendo las mismas coordenadas ideológicas. Intelectuales orgánicos como Cotarelo son los grandes artífices de una ilusión que actúa de adormilera de la lucha de clases: la idea de que existe un capitalismo bueno y de que no hay alternativa al capitalismo. De ahí que esta guardia intelectual pretoriana del Poder, destile abundante dosis de verbo corrosivo contra todo lo que sea anticapitalismo, manifestándose incapaz de contener su reaccionaria fobia hacia el movimiento comunista.

Nacido en Madrid en 1943, Ramón Cotarelo García ha sido un profesor universitario sin duda dotado de una meritoria capacidad didáctica y de un loable estilo literario escribiendo, además de ser uno de los grandes de la Ciencia Política en España. Es autor de una extensísima lista de artículos y libros y ha sido el director de un buen número de tesis doctorales, entre ellas la del gallego Xosé Luis Barreiro Rivas y la de Juan Carlos Monedero. También que fue miembro del Consejo Editorial del diario Público (entre 2008 y 2012) y colaborador habitual del programa La Tuerka de Pablo Iglesias (2010-1012).

Cotarelo estuvo vinculado a una facultad universitaria cantera de fontanerías políticas claves desde la Transición: la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (aunque su trayectoria ha estado también unida a la UNED) (1). Fue parte de esa élite de catedráticos, mayoritariamente afines al PSOE, que en buena medida fueron hacedores protagonistas de la universidad española tal cual la conocemos ahora. Con el PSOE de Felipe González, tuvo lugar la gran expansión del mapa universitario. Cátedras y titularidades crecieron como setas en temporada, convirtiéndose en goloso objetivo de control político y en moneda de cambio para obtener servilismos. Y fue esa élite de catedráticos la que, actuando como una especie de senado de jefes tribales muy bien conectado con las altas esferas del poder político, la que hizo y deshizo, configurando amplias redes de clientelismo político-académico que han marcado la vida universitaria hasta tiempos actuales (2). No es casual que la universidad haya sido el principal semillero político del PSOE; y es que todo está relacionado.

Cotarelo accedió a la cátedra en 1983, al poco tiempo de llegar el PSOE al Gobierno. Su primer período como catedrático transcurrió en la UNED (octubre del 83 a febrero del 88), antes de regresar a la Complutense. En la Universidad a Distancia ejerció como Vicerrector de Centros entre 1984 y 1987. Aquel período coincidió con un hecho que casi nadie recuerda: fue la época en la que el dictador Obiang se puso a estudiar Derecho por la UNED y le regalaban los aprobados por razones de estado, para no entorpecer las relaciones del gobierno de Felipe González con el dictador guineano (ver "Una historia olvidada: de cómo el gobierno de Felipe González le regaló al dictador Obiang el título de licenciado en Derecho"). Coincidencias, of course, pero lo menciono únicamente porque ayuda a recrear la escena universitaria del momento y sus sinergias con el poder.

Fue en aquellos años 80, con la llegada del felipismo y de la modernidad que encubría el reajuste del capitalismo español, cuando la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM adquirió una fuerte protagonismo e influencia política. Cotarelo fue profesor de la UCM del 72 al 74, 79 al 83 y del 88 al 2006. 

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, ha sido una cantera permanente de fontaneros políticos, de expertos en alcantarillas. El partido Podemos es el último ejemplo de lo que da de sí esta factoría. De esta facultad ha salido una curiosa galería de ilustres, alguno de ellos con una trayectoria extraña, como es el caso de Jorge Verstrynge (por cierto, considerado un VIP en la Venezuela de Chávez (3)).

Un momento especial en aquella época fue el referéndum sobre la OTAN, que Felipe González consiguió ganar en parte gracias a la ingeniería de algunos politólogos y sociólogos vinculados a esta facultad.

El referéndum sobre la OTAN vino a trazar la línea entre el intelectual orgánico, siempre dispuesto al servilismo con el Poder, y el intelectual comprometido y rebelde; el intelectual mercenario frente al subversivo; el que actúa como celestina del status quo y el que resiste desde su trinchera; el que nos dice que nos resignemos a la barbarie dulcificada del capitalismo, naturalizándolo, y el que nos recuerda que otro mundo es posible y que existe vida más allá del capitalismo. 

Se podrían ejemplificar ambas posturas en relación con aquel referéndum, a través de dos profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología: Ramón Cotarelo y Jesús Ibáñez. 

Jesús Ibáñez, intelectual comprometido y
 antítesis del modelo de intelectual orgánico
que representa Cotarelo. 
El primero de los mencionados, Cotarelo, tomó el camino de alinearse con la defensa de una organización al servicio del imperialismo, la OTAN. En vísperas del referéndum publicaba en El País (¡cómo no!), aquel diario que todos tomaban como la referencia progre de la prensa, un artículo pidiendo el SÍ en la consulta sobre la OTAN (el texto que reproducimos después).

Ibáñez, por el contrario, asumía la función subversiva que el intelectual debe tomar, participando activamente en la campaña contra la OTAN (ver en este blog "Recordando a Jesús Ibáñez. De tontos y locos. La discusión sobre la OTAN y otros ejemplos"). Dos maneras distintas de entender la Academia: una, la de Cotarelo, colaborando como comadrona de un parto difícil del sistema; la otra, la de Ibáñez, convertido en abanderado de la lucha contra la OTAN y el imperialismo. El Poder fue generoso con los sumisos.  

Veamos aquel famoso artículo de Cotarelo.

_____________


A favor del 'sí' con sus razones
Ramón Cotarelo
El País, 11 de marzo de 1986

La OTAN es un bloque militar defensivo que, como todas las alianzas de esta clase, puede convertirse en agresivo en cualquier momento. Eso prueba la experiencia, desde la Santa Alianza -sobre la que los españoles tenemos algunas ideas- hasta hoy. Una discusión patéticamente inútil acerca del concepto de agresión en la época de la Sociedad de Naciones demuestra que los límites entre defensa y ataque son, por lo menos, osmóticos. Por otro lado, el predominio aplastante de los estadounidenses en el seno de la organización obliga a pensar que EE UU la utiliza para cumplir su autoimpuesta tarea de gendarme mundial. Eso ha sucedido ya con algún otro pacto no menos defensivo; en Vietnam hubo un contingente australiano en el marco del ANZUS, por ejemplo. También los soviéticos se llevaron a algunos alemanes orientales a pasear por Checoslovaquia en 1968. Se alegará que Australia no es Europa y que los europeos se mostraron reticentes con la guerra de Vietnam. Pero no está de más preguntarse qué sucedería si el conflicto se diera en algún país europeo. Fariseísmos a un lado, nadie puede estar muy seguro.

Apoyo crítico

Sirvan las observaciones anteriores para mostrar que muchos de los que vamos a votar sí en el próximo referéndum no lo haremos porque tengamos en alto concepto a la OTAN. En el fondo, muchos hemos prestado un apoyo crítico al Gobierno en los últimos tres años. Apoyo, porque era un Gobierno de cambio, modernización, de despenalizaciones diversas, de talante no autoritario, con una política económica progresista, una reforma agraria, etcétera; crítico, porque no cambiaba, modernizaba y despenalizaba bastante, porque resultaba ser insólitamente autoritario, porque su política económica era conservadora (aunque atemperada con medidas beneficiosas para sectores menos favorecidos) y porque era un reformista agrario tímido.En un primer momento el apoyo crítico se convierte en irritación al vernos enfrentados al referéndum en unas condiciones ridículas, producto probablemente de la impericia y la arrogancia de los gobernantes. Pero la irritación se troca, a su vez, en perplejidad al comprobar que ya no es posible distinguir entre el no rotundo que el Gobierno lleva camino de cosechar en el referéndum y un no al Gobierno socialista tout court. Y, claro, aunque se cambie, modernice y despenalice poco, mejor es poco que nada; o poco o mucho de lo contrario. Dicho de otro modo, cuando comprobamos que el resultado adverso en el referéndum puede hacer por la oposición lo que la oposición no ha sido capaz de hacer por sí misma, es harto difícil que sienta uno deseos vehementes de darle lecciones de cómo se derriban gobiernos. Resulta, entonces, que no tenemos otro remedio que meditar sobre el significado de los diversos votos, ya que éstos no son puntos neutros en un encerado en blanco, como las ideas de Locke, sino que tienen consecuencias enrevesadas en una situación política de sainete.

Afortunadamente, la insólita propaganda a favor de la abstención (¡cuánta actividad en pro de la pasividad!) me ahorra detenerme en ella por la misma razón por la que carece de sentido explicar un chiste. Abstenerse es siempre legítimo, aunque poco excitante; predicar la abstención -si no es frente al pecado- tiene mucho de contradictorio; pero convertirla en manifestación de la voluntad popular en régimen democrático es una curiosa alquimia intelectual. Resulta más interesante reflexionar sobre los dos sentidos en que, según mis alcances, se divide el no.

Hay un no pacifista y neutralista genuino. El neutralismo es una abstracción que ignora la división en derechas e izquierdas, aunque, quizá por razones psicológicas, suela caer del lado de la izquierda. El problema es su viabilidad. Ya se ha dicho muchas veces que la neutralidad no es una condición que se adquiera sin más por expreso deseo del sujeto, sino un status otorgado por terceros. En cuanto a los ejemplos que suelen aducirse, por limitamos a Europa, Finlandia y Austria son neutralidades impuestas por los vencedores en la segunda guerra, mientras que Suecia y Suiza lo son manifiestamente al amparo de la OTAN. La pregunta es si esta organización estaría, sin más, dispuesta a proceder de igual modo con España, y por qué. Y la respuesta es, evidentemente, no. En todo caso, este voto negativo es voluntarioso, pero claro.

Izquierdismo y pacifismo

Hay un no izquierdista que hace causa común coyuntural con el pacifismo. No obstante, el izquierdismo, por dar este nombre a toda idea política que ve como recomendable y posible un cambio radical -incluso revolucionario- de las sociedades occidentales, no se ha preocupado nunca gran cosa de la neutralidad y del pacifismo. Desde Engels (a quien los íntimos llamaban El General) hasta Fidel Castro (que no se ha quitado el uniforme militar desde 1959), el izquierdismo ha mantenido buenas relaciones con las cosas de la guerra. Este no, por tanto, a diferencia del anterior, sólo puede entenderse como un no al Gobierno socialista, en la esperanza de generar una situación más favorable a un cambio radical o revolucionario de la sociedad. Desde luego, la salida de España de la OTAN bien puede suscitar esa situación en el país, si algo puede hacerlo. Supongo que es un asunto de apuesta: si el camino que llevamos no nos lleva a ninguna meta revolucionaria, cambiemos el camino. Los partidarios de este segundo no tendrían que demostrar no sólo que tal situación sea deseable en sí misma, sino también qué perspectivas racionales existen de triunfo, dadas las circunstancias nacionales e internacionales. De no ser aquéllas brillantes, ¿nos acercaremos algo más al objetivo señalado propiciando el advenimiento de las derechas?

Me gustaría pensar que mi país tiene voz propia en el concierto de las naciones, como también me gusta pensar en un mundo sin bloques militares. Pero temo que, para que desaparezcan los bloques, sea preciso un cambio drástico en el interior de las dos potencias hegemónicas, cosa harto insegura en un futuro previsible. Entre tanto, no me parece razonable echar por la ventana un Gobierno al que metimos por la puerta principal hace tres años, ni tampoco diluir en el rechazo al ridículo proceso con que se ha convocado un referéndum necesario, la opinión sosegada que deben merecer tres años de Gobierno difícil.

Ramón García Cotarelo es catedrático de Teoría del Estado de la UNED.


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Fue un período en el que buena parte de los progres españoles pasaron del "OTAN de entrada NO" a tragarse el "OTAN SÍ". Dentro de pocos días, el 12 de marzo, se cumplirá el 30º aniversario de aquel referéndum. Dedicaremos una extensa entrada del blog a ello. Sirva la entrada actual como prólogo.

Muchos de los acontecimientos que estamos viviendo nos hacen experimentar un déjà vu con los años 80. Como ya ocurrió entonces, ahora también se nos bombardea con el tópico del "momento histórico" que vivimos, y que permite legitimar una trilera deriva hacia posiciones políticas socioliberales (socialdemócratas en el mejor de los casos). Quizás, inspirados en la lección de aquel PSOE, la cúpula del partido Podemos se ha apresurado a tranquilizar al establishment, aceptando la OTAN y bases militares. La diferencia estriba en que la bajada de pantalones de Felipe González y su PSOE tuvo lugar después de alcanzar el gobierno, mientras que ahora con Pablo Iglesias y Podemos parece ser una cuestión vocacional de antemano.

Ramón Cotarelo, intelectual orgánico y maestro de algunos intelectuales orgánicos, caso de Juan Carlos Monedero. El primero fue su director de tesis. En aquella época, Monedero estuvo afiliado al PSOE, pagando su tributo. Un pupilo con aspiraciones sabe moverse como pez en las aguas de lo políticamente correcto. Al final consiguió entrar de profesor en el feudo pesoísta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, tras realizar una tesis sobre "la falta de legitimidad" de la República Democrática Alemana (4). 




Notas
(1) Como docente, estuvo vinculado a la UCM entre 1972 y 1974, 1979 a 1983 y 1988 a 2006. Entre medias, a la Universidad de Oviedo entre 1976 a 1978; de 1978 a 1979 y 1983 a 1988 a la UNED y, definitivamente, a esta universidad desde 2006.
(2) Recuerdo una anécdota a principios de los 90, cuando cursaba los cursos de doctorado en la USC. Tuvo lugar al comienzo de un seminario con el catedrático de Hª Económica Xan Carmona, un docente e investigador realmente muy brillante, vinculado al nacionalismo gallego. El primer día, al comenzar nos pidió que nos presentásemos, señalando que indicásemos "quién era nuestro cacique", aludiendo al tutor académico que dirigía nuestro trabajo. Al ver nuestra expresión de desconcierto, se rió y explicó que era una forma de referirse a una realidad que estaba ahí, y que conociendo al "cacique" se podía tener una primera idea de nuestra condición como doctorandos. Lo cual era muy acertado, y venía a señalar en cierto sentido la red clientelar en la que un alumno se integraba desde que comenzaba su doctorado.
(3) Hay quien sitúa a Jorge Verstrynge entre los muchos asesores de Hugo Chávez. Quizás sería más preciso decir que se le consideró un "VIP", después de su participación en 2005 en el Foro Militar realizado en la Academia Militar de Venezuela. El Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, sacó una edición de su libro La guerra periférica, de lectura obligatoria para jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas de Venezuela. 
(4) Otro ilustre de Podemos, el jefazo Pablo Iglesias, tampoco resistió la tentación de hacer la pelotilla al PSOE cuando era monaguillo académico: "Zapatero (...) se ha convertido en un referente progresista mundial y en el representante de una forma de hacer política en Europa alternativa a los Estados Unidos", escribía en su tesis doctoral en 2008 (ver "El baúl de la memoria. Cuando Zapatero era un referente progresista mundial para Pablo Iglesias"). 


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Entradas anteriores de la serie "Buceando en las hemerotecas"

lunes, 7 de marzo de 2016

8 de marzo, Día internacional de la mujer trabajadora.


Cartel alemán del año 1914, conmemorativo del 8 de marzo. Pone un acento especial en la reivindicación del voto para las mujeres. Es un cartel clásico, cuya iconografía tuvo reflejo posterior en todo tipo de material gráfico relacionado con el 8 de marzo en general y con el feminismo socialista en particular (incluso en etapas recientes, cabe encontrar todavía reinterpretaciones del motivo iconográfico de este cartel). Desde un punto de vista artístico, la obra enlaza con el movimiento expresionista alemán. Autoría del cartel: Karl Maria Stadle. Fuente: Wikimedia.

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