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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html

martes, 4 de marzo de 2014

Ilusionismo y dominación política (2 de 2). De la primavera árabe al invierno ucraniano.



Los medios desempeñan un papel clave en la dominación política, 
al transmitir una visión de la realidad encaminada a conseguir 
la domesticación de la praxis política de los individuos. El discurso
 mediático creado sobre la crisis ucraniana, es un buen ejemplo.


En la primera parte terminábamos diciendo que la dominación política en buena medida se basa en un ejercicio de ilusionismo, a través del cual se construye una realidad imaginada que la gente asume y toma como real. El efecto sobre los grupos sociales es el de una praxis político-social domesticada, en tanto que los referentes para la acción son tomados de la visión de la realidad que el Poder impone.

Tal dispositivo de dominación no sería factible sin el papel de los medios de comunicación, principales agentes de socialización política y creadores de lo que es "verdad" y de lo que es "mentira". Es cierto que Internet y las redes sociales generan herramientas que parcialmente mitigan el efecto del discurso hegemónico creado por los medios sistémicos, pero el alcance de la contra-información sigue siendo hoy por hoy muy limitado. 

De primaveras políticas. 

Un caso claro de ese ilusionismo -cuya función final no es otra que la del control del pensamiento, de la conciencia- ha sido el tratamiento informativo que en su momento recibió la primavera árabe.

La llamada "primavera árabe" fue un dispositivo imperialista de intervención escalonada (en fases sucesivas) en el norte de África y en Oriente Medio, activado por países con intereses económicos y geopolíticos en los estados afectados. Los medios productores de ilusionismo, en un ejercicio de prestidigitación política, presentaron las revueltas y vendieron su imagen a la opinión pública como una espontánea rebelión de masas, movidas por un deseo virginal e inocente de democracia y de respeto por los derechos humanos.

No es casual que las revueltas se ajustasen a patrones que se han repetido. Voy a referirme a uno, a modo de ejemplo. El escenario de una gran plaza llena de gente, constituye un excelente decorado natural para que las cámaras puedan realizar cómodamente su trabajo y grabar la película, para vender luego al público occidental el "clamor popular masivo" contra el tirano. Por otra parte, y esto lo saben bien los técnicos de imagen, las plazas permiten amplificar el efecto visual, incrementando la percepción del tamaño de la masa concentrada, el efecto de grandiosidad... En definitiva, el escenario amplifica el mensaje que se desea transmitir al público; el gran angular a veces consigue maravillas.

Es anecdótico lo anterior, pero lo menciono para subrayar la idea de que la primavera árabe siguió un guión pre-establecido en todos sus detalles, en el que incluso el fracaso de las movilizaciones pacíficas dejarían paso a un plan B, como sucedió en Libia y en Siria. En caso de fracaso tras una primera fase, grupos violentos bien organizados provocan una respuesta represiva in crescendo, buscando una escalada de violencia que, convenientemente vendida con insistencia por los medios de comunicación, se convierte en argumento de justificación para una intervención militar de la OTAN. Esto último fue lo que sucedió en Libia y lo que se buscó con ahínco en Siria. En Libia, el atlantismo alcanzó el objetivo y en Siria fracasó.

La ilusión creada por los medios formatea, borra... cualquier ilusión creada anteriormente, al más puro estilo orwelliano. Fue así como en la primavera árabe, de un día para otro, antiguos socios y miembros respetables de la Internacional Socialista, bruscamente perdieron la aureola de políticos honorables con la que los medios occidentales los habían presentado, para pasar a convertirse en malignos y odiosos tiranos. Fueron los casos del egipcio Hosni Mubarak y el Partido Nacional Democráticoy del tunecino Zine El Abidine Ben Ali y su Agrupación Constitucional Democrática

Los dos casos que acabo de mencionar son muy paradigmáticos. Sin duda, el PSOE, PS francés, SPD, PASOK y demás miembros de esa gran atalaya defensiva del capitalismo que es la Internacional Socialista, nunca antes se habían dado cuenta de lo malvados que eran Mubarak y Ben Ali. Tampoco los medios sistémicos. Túnez y Egipto tenían gobiernos disciplinados con los designios del FMI, así que no había motivo de preocupación. Daba igual que nunca hubiese elecciones en Egipto, o que las que se celebraban en Túnez tuviesen un único candidato. Poco importaba la ausencia de derechos y libertades y la represión crónica.  Para la Internacional Socialista, en la que el PSOE es un miembro destacado, no existían dudas: Túnez y Egipto eran amigos. 

El ilusionismo mediático tiene la extraña cualidad de provocar amnesia -cuando conviene- y borrar la realidad pretérita. La Historia se escribe e interpreta siempre desde el presente (en realidad hablar del pasado es una forma de crear discursos sobre el presente). De esta forma, cuando dejaron de ser útiles a los intereses del Imperio USA y de su miniyo la UE, en esa reescritura del pasado llevada a cabo, Mubarak y Ben Ali pasaron a tener una biografía que los describía como malvados y perversos desde sus comienzos. A poca gente le pareció extraño que, siendo unos tiranos de la magnitud descrita por los medios y fuerzas políticas sistémicas, sus partidos respectivos hubieran sido miembros durante años de la Internacional Socialista, que únicamente acepta organizaciones comprometidas con los principios de democracia, libertad y derechos humanos.  

Reconozco mi asombro por la extraordinaria capacidad que muestra la ideología dominante para formatear (por usar un símil informático) la memoria colectiva y reescribirlaComo en la novela de Orwell ("1984"), Mubarak y Ben Ali no es que fuesen unos "malos" que en el pasado eran "buenos", sino que en la re-programación de la memoria colectiva llevada a cabo por los medios, su pasado se reescribe para convertirlos en "malos de toda la vida". Lo mismo había sucedido con Sadam Husseim, que de "amigo" simpático y gran líder árabe enfrentado al odiado régimen de los ayatolás iraníes, pasó a convertirse en un "malo" que siempre había sido malísimo. Siempre he pensado que Orwell se equivocó en su pensamiento político cuando escribió 1984, ya que en realidad la novela es más un reflejo de la dominación capitalista que aquello otro que Orwell tenía en la cabeza.

La primavera árabe en Libia exigió del plan B, produciéndose la agresión militar de la OTAN, que fue vendida por los medios poco menos que como una especie de ayuda humanitaria. En Siria, el plan B fracasó. En ambos casos, el discurso de legitimación contó con el apoyo de cierta izquierda política que, personalmente, cada día me resulta más sospechosa, en el sentido en que no están claros los intereses que defienden. Me refiero en concreto a un partido trotskista muy pequeño y sin arraigo entre la clase trabajadora, pero que cuenta con cierto respaldo mediático: Izquierda Anticapitalista, partido que ha dado existencia recientemente a Podemos.

 Santiago Alba Rico (IA-Podemos)
El líder de Izquierda Anticapitalista (IA), Santiago Alba Rico -compadre de Pablo Iglesias y de Monedero en la operación coleta), se cansó de escribir artículos manifestando su apoyo a la intervención imperialista en Libia, pidiendo que se suministrasen armas y dinero a los insurgentes. Actuando como portavoz de IA, Esther Vivas defendió también la misma postura que su compañero. Uno y otro escribieron sobre la supuesta "espontaneidad" de las revueltas en las primaveras árabes y la no existencia de influencias externas, compartiendo así el discurso que imponían los medios sistémicos. Eso sí, tras la caída de Gadafi, los trotskistas de Izquierda Anticapitalista dejaron de preocuparse por las atrocidades y barbaries que tuvieron lugar en la Libia post-Gadafi.

Posteriormente, Izquierda Anticapitalista volvió a repetir el mismo guión con el caso sirio. Santiago Alba Rico llegaba al patético extremo de afirmar: “Estados Unidos no está detrás de las revoluciones árabes y nunca ha querido intervenir en Siria” (ver entre otros sitios, kaosenlared y larepublica.es). ¿Quién le pagaSantiago Alba Rico? Creo que somos bastantes los que tenemos algunas sospechas, ya que no son pocas las coincidencias con el discurso hegemónico que difundieron los medios sistémicos.


Ángeles Díez Rodríguez
Ángeles Díez Rodríguez, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, dio una conferencia en el Ateneo de Madrid el 9 de septiembre de 2013, que luego fue publicada por el blog La pupila insomne y también por tercerainformación.es, con el título "La complicidad de algunos intelectuales en la guerra imperial contra Siria". Ángeles Díez hace hincapié precisamente en el papel de esta izquierda que mencioné, compuesta por intelectuales confortablemente instalados en la vida, abonados a una falsa equidistancia que viene a reforzar ese ilusionismo mediático que actúa como legitimación del Poder. Reproduzco una parte de este artículo:
El caso de Siria es uno de los más paradigmáticos en los que desde el 2011 se evidencian con claridad el papel legitimador de la guerra jugado por ciertos intelectuales de izquierda. Una parte importante de éstos ha optado por servir de coro a la guerra mediática contra Siria investidos de una áurea ilustrada y cargados de principios morales de factura  occidental. Desde sus púlpitos en los medios alternativos pero también en los masivos elaboran explicaciones, justificaciones y relatos que presentan como principios éticos cuando en realidad se trata de su opción política (...).  
Si en el 2003 nos fue relativamente fácil movilizarnos contra la guerra en Iraq y los planes imperiales, lo cual no significaba apoyar ninguna dictadura, muchos nos hacemos ahora la pregunta: ¿Qué ha pasado para que no surja o para que no se dé continuidad al movimiento que emergió en el 2003? Seguramente haya diversas razones entrecruzadas pero me gustaría destacar dos que me parecen centrales: los medios de comunicación masivos han hecho un buen trabajo disuasorio y una parte de los intelectuales de izquierdas que antes eran  referentes políticos contra la guerra han optado por servir en el otro bando. 
Intelectuales de izquierda al servicio de la legitimación bélica
Que los medios masivos mienten, tergiversan, ocultan, señalan, dan forma y rostro a nuestros enemigos es una evidencia repetida una y otra vez en la historia. Lo hacen no porque sean instrumentos del imperio, no, lo hacen porque son parte consustancial del poder. Pero la justificación de las guerras, la "fabricación del consenso" que diría Chomsky, no sólo se hace a través de las corporaciones mediáticas. 
 
La propaganda es un sistema en el que se insertan las empresas mediáticas, la clase política y sus discursos, la cultura occidental prepotente y colonialista, los periodistas, los artistas, los intelectuales, los académicos y los filósofos mediáticos. Todos estos intelectuales se han convertido en un "clero secular" que "optan por jugar un papel fundamental en la interiorización de la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación" (Bricmont, 2005).  Unos conscientemente otros no tanto se han puesto al servicio de la propaganda de guerra del imperio. 
Lo interesante es que esta cohorte creadora de opinión pública antes se reclutaba en las filas conservadoras, en las liberales y una parte en las de los socialdemócratas (recordemos la campaña del PSOE con "la OTAN de entrada No") pero desde la guerra de Yugoslavia (1999) son cada vez más los grupos de intelectuales que proceden o se reclaman revolucionarios de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Se explican a sí mismos con argumentos morales universalistas y humanitarios: luchar contra las dictaduras (estén donde estén) y defender la causa de los pueblos (siendo éstos las mujeres afganas, los insurgentes libios, los manifestantes sirios o la parte de pueblo que los medios masivos señalen como víctima de las dictaduras). 
Algunos de estos intelectuales enarbolaron el "No a la guerra" contra Iraq en el 2003, sin embargo, desde el inicio de las llamadas "primaveras árabes" tocan en la misma orquesta que sus gobiernos llamando al derrocamiento de tirano B. Al-Assad y a la Transición democrática en Siria; incluso hay quien reclama la intervención militar de Occidente como la novelista Almudena Grandes: "Al fondo está Al Assad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultará el único beneficiario de la no intervención". 
Suponemos que para ellos Sadan  Husein era menos dictador que Al-Assad o quizá se trate de que en esa guerra había cientos de miles de ciudadanos en las calles gritando "No a la guerra", caso que no se da ahora. 
El papel que juega este "clero secularizado" es doble, por un lado suministran argumentos justificadores de la intervención armada, por otro dividen, debilitan o bloquean cada vez con mayor intensidad el surgimiento de una oposición fuerte a las guerras imperiales. 
Unas veces por ignorancia política, otras por confusión, pero la mayoría de las veces por un sentido subyacente de superioridad moral como intelectuales del mundo desarrollado, esta "izquierda" ha interiorizado los argumentos de la derecha. (...)
La construcción de la ideología del imperialismo humanitario ha tenido distintos recorridos. Como decíamos al inicio de esta intervención, ha sido el estandarte de la izquierda bienpensante (parte de ella vinculada al trotskismo de la Cuarta Internacional) que desde la guerra contra Yugoslavia (1999) fue dando forma a un discurso moralista cómodo que la homologaba como "izquierda respetable" aunque se declarara "anticapitalista".
Podéis leer el artículo completo en La pupila insomne.

Y de inviernos políticos con formatos de primaveras. A propósito de Ucrania. 

La primavera árabe se ha exportada a la Europa oriental, en forma de invierno ucraniano. Las similitudes no son pocas, aunque obviamente son casos con características distintas. Como también se está intentando una estrategia semejante de desestabilización en Venezuela.

Se ha escrito ya mucho sobre el conflicto en Ucrania. Me limitaré a poner el acento en el ilusionismo fabricado por los medios, encaminado a crear una visión distorsionada de la realidad que legitime la posición intervencionista del eje UE-EEUU, es decir, del espacio OTAN. 

Como creadores del ilusionismo sobre el que descansa la dominación política, los medios sistémicos nos ubican en realidades paralelas, en dimensiones en las que la barbarie puede ser transformada en virtud, el fascismo en democracia, lo inexistente en constatación empírica. Venezuela y Ucrania son las dos últimas grandes representaciones de este teatro del ilusionismo.

En su momento, el gobierno de Víctor Yanukóvich salido de las urnas, no tardó en recibir la bendición apostólica de la UE. Se esperaba que fuese el amigo que condujese a Ucrania a convertirse en un nuevo patio trasero (sobre todo de Alemania, directora de orquesta de la UE). Y de paso también en territorio OTAN, lo que permitiría meter bases atlantistas ante las mismas narices del gigante ruso, siguiendo la estrategia de cerco contra Rusia (una obsesión occidental que comenzó con el triunfo de la revolución bolchevique y que se mantiene después de la desaparición de la URSS y del socialismo).

La disposición de Yanukóvich a firmar un acuerdo de asociación y un tratado de libre comercio con la Unión Europea, le hacía ser merecedor de la simpatía occidental. ¿Alguien recuerda que se hablase mal de él en los medios? Poco importaba que apenas el 40% de los ucranianos se mostrase a favor de la entrada en la UE, según algunos estudios (cierto que hay diferencias de unos estudios a otros). Sin embargo, Yanukóvich -un político tan poco elogiable como sus predecesores y como los sucesores salidos del golpe de estado- cometió una herejía, que fue decir: la UE sí, pero no a cualquier precio. En el mercado geopolítico, Yanukóvich tenía buenas bazas para negociar y decidió jugarlas. Dispuesto a conseguir las mejores condiciones para Ucrania en la firma del tratado, Yanukóvich pospuso su firma, decidido a profundizar en la alternativa oriental, en caso de que la vía occidental no resultase suficientemente satisfactoria. Tampoco parecían ser del todo seductores los términos que el FMI perfilaba para Ucrania, pero esto pasó desapercibido en los medios.

El presidente ucraniano debería haber tenido en cuenta que nadie debe desafiar al aliado imperial europeo y desatar sus iras llevándole la contraria. De un día para otro, en Ucrania surgió otra "primavera" aunque fuese invierno, en este caso primavera-invierno europeista, que los medios vendieron también como espontánea y masiva. De un día para otro, Yanukóvich pasó a ser el diablo en los medios occidentales; se dejó de habar de "gobierno" ucraniano para hablar de "régimen", término que los medios utilizan siempre cuando marcan con una cruz a los gobernantes de un país, señal inequívoca de que le han colocado la etiqueta de caducidad y que han dejado de ser "amigos".

La Maidán Nezalézhnosti de Kiev, plaza en la que se concentraron los opositores, se convirtió en la EuroMaidán. Ni una sola mención en nuestros medios a la inyección de fondos que desde la UE y EEUU llegaban a Ucrania para animar las movilizaciones pro-UE. Tampoco se ha hecho mención a la presencia de mercenarios estadounidenses y alemanes (RT). Faltaría más: igual que la primavera árabe, aquello tenía que ser presentado como una movilización espontánea, popular, masiva, pacífica, modélica. Exigencias del guión del ilusionismo. Mientras en España había medios que vinculaban la movilización ciudadana de Garmonal a grupos de entornos terroristas, los mismos medios silenciaban la presencia de manifestantes armados en Kiev, y el liderazgo que el neofascismo ucraniano desempeñaba en la movilización de Maidán: 

Periódico ABC diferencias en el tratamiento informativo entre el 15M español y la violencia en Ucrania

"Protestas violentas en España" vs "protestas pacíficas en Ucrania"

El periodista canario Enrique Bethencourt, en su blog La Tiradera, nos ha brindado una corta pero muy interesante reflexión sobre este cinismo mediático y político. Reproduzco una parte de este artículo, titulado Elogio de la violencia, ¿o no?:
¿Qué hubiese pasado si alguna de las convocatorias ‘Ocupa’ o ‘Rodea el Congreso’ hubiese contado con cuatro o cinco mil manifestantes armados de bates de béisbol y barras de hierro, dispuestos a batirse cuerpo a cuerpo con la policía? Apoyados, además, en su vanguardia por otros 2.000 paramilitares con pistolas y escopetas, expertos en guerrilla urbana. 
¿Qué hubiese ocurrido si, por la fuerza, intentaran disolver el Congreso y el Senado, acabar con el actual Gobierno y abrir un proceso constituyente que diera paso a un nuevo régimen, estableciendo en una asamblea en la Puerta del Sol o en la Carrera de San Jerónimo el correspondiente calendario para ello? 
No sé ustedes, pero yo tengo pocas dudas. La represión hubiese sido terrible y a los manifestantes se les aplicaría la legislación antiterrorista. La Unión Europea apoyaría las decisiones del Gobierno español. Y se señalaría, además, por todos los medios de comunicación, que una minoría violenta no puede acabar con la democracia, imponer sus tesis y menospreciar a los legítimos representantes de los españoles y españolas, depositarios de más de 24 millones de votos. 
Sin embargo, eso que vale para España y otros países europeos no tiene, al parecer, valor universal. Como demuestra el reciente caso de Ucrania, donde una movilización con esas mismas características contra un régimen democrático, contra un presidente salido de las urnas en unos comicios reconocidos por la comunidad internacional, ha posibilitado tumbar al Gobierno y expulsar al presidente, en medio del aplauso irresponsable de la UE y Estados Unidos
Pocas veces recuerdo un grado de manipulación mediática tan grande como el que hemos vivido (y estamos viviendo) en relación con Ucrania. Para nuestros medios, sólo existieron pacíficos manifestantes que sufrían la feroz represión de la policía. ¿Alguien se imagina qué diría el ABC, La Razón, El Mundo, El País, la SER, las cadenas de TV..., si en España un grupo de manifestantes intentasen embestir a la policía con un bulldozer, y luego dirigirlo contra un edificio del gobierno

Ucrania. Un grupo violento carga contra a la policía con un bulldozer

Estas son algunas imágenes de paramilitares armados, descritos como manifestantes pacíficos en nuestros medios (hacer clic para ampliar las imágenes):






La producción de ilusionismo sobre Ucrania exigía un tipo de discurso específico, pero también una censura de hechos que, de no ser censurados, harían romper el efecto de la ilusión deseada. Apenas a través de la "guerrilla" de la contra-información llevada a cabo desde redes sociales, podíamos conocer circunstancias que fueron silenciadas en los medios sistémicos. Fue el caso del grupo nazi Autodefensa Ucraniana (UNA-UNSO), que vemos desfilar en la Maidán de Kiev en la fotografía siguiente. Miembros de la UNA-UNSO habían recibido en 2006 entrenamiento militar en una base de la OTAN ubicada en Estonia. El entrenamiento consistió en clases de tiro, prácticas de terrorisno y cursos de fabricación y utilización de explosivos. Tiempo más tarde participaron, junto a las fuerzas georgianas, en la agresión contra Osetia del Sur. La utilización de grupos fascistas por parte de la OTAN, como arietes de desestabilización y de intervención indirecta en el este de Europa, constituye un tema de censura radical en los medios occidentales.

El grupo nazi Autodefensa Ucraniana (UNA-UNSO), al que vemos desfilando en la Madián de Kiev, fue entrenado en una base de la OTAN en Estonia en 2006. Los medios occidentales han silenciado su existencia y su papel de desestabilización en los acontecimientos de Kiev.
Otra imagen de los "pacíficos" paramilitares nazis de UNA-UNSO

Los grupos neonazis acabaron por tomar el liderazgo de la revuelta violenta que condujo al golpe de estado y al derrocamiento del presidente ucraniano. Pero mientras esto ocurría, los medios occidentales seguían vendiendo la imagen de una revuelta pacífica, masiva. Más imágenes de los pacíficos y demócratas neonazis:


El símbolo del escudo es un símbolo neonazi. También los números 14 y 88 son lemas neonazis comunes. Por ejemplo, el nº 88 significa "HH" o "Heil Hitler".



Runa Wolfsangel
El símbolo que aparece en los brazaletes de la imagen superior, ha sido omnipresente en los disturbios. Se trata del runa Wolfsangel (del alemán Colmillo de Lobo). Un símbolo de cierto arraigo en la mitología del Tercer Reich, que llegó a ser utilizado como emblema por la 2ª División Panzer SS Das Reich. Este logotipo fue el emblema oficial del partido Svoboda en su primer período (hasta 2003). Aunque este partido filofascista ya no lo usa como logo oficial, sus simpatizantes y militantes continúan utilizándolo, como vemos en las imágenes.

Los grupos neonazis o filofascistas como Svoboda, es cierto que no constituían más que una facción al comienzo. Pero poco a poco fueron imponiéndose hasta liderar la revuelta. Tiene que ver con ese plan B al que me refería anteriormente; forma parte de la estrategia de desestabilización atlantista. Si fracasa la fase pacífica, grupos violentos y paramilitares, perfectamente organizados y entrenados, inician una escalada violenta, encaminada a triunfar o -si también fracasa- a desencadenar una fuerte respuesta represiva. Ésta sería difundida a todas horas por los medios, preparando así la justificación de la intervención militar de la OTAN, indirecta (suministro de armas y dinero), directa o ambas cosas.

Fue así como un golpe de estado, que nació de la comunión de intereses geopolíticos, militares y económicos entre EEUU y la UE, acabó imponiendo un nuevo gobierno en Kiev, que ya no recibe el calificativo de "régimen", señal de que es un gobierno amigo. La Sexta, esa TV que mima al Podemos de Pablo Iglesias y Monedero (que por cierto, bien callados que están en relación con la crisis ucraniana), calificaba la toma violenta del poder como "golpe de Estado perfecto". El País, del grupo PRISA y paladín del PSOE, fue más retorcido, presentando el golpe de estado como una lección de "democracia directa":



Escribía El País, un diario decididamente volcado hacia la derecha más neoliberal y comprometido con el atlantismo como si se tratase de una cruzada:
El Maidán hizo este miércoles por la tarde una exhibición de poder. Miles de personas se concentraron en torno al escenario de las protestas para conocer a los candidatos a formar parte del Gobierno de unidad nacional, convertido en una nueva fuente de legitimidad para los ciudadanos. (...) los candidatos a entrar en el goberno —que tendrán que ser votados hoy en el Parlamento— se sometieron al escrutinio de la multitud. “¡Esto es la democracia directa!”, decía orgulloso Yuri Ivanovich (...)
Eso sí, después de justificar y legitimar el golpe de estado contra un gobierno que salió de las urnas, El País nos muestra hasta dónde puede llegar su demagogia, criticando un hipotético referéndum sobre la independencia de Crimea, argumentando: "En Ucrania los referéndums locales no están contemplados por la ley"

El nuevo gobierno, que los medios occidentales han vendido como gobierno de unidad nacional, representa en realidad  a determinadas facciones políticas, con miembros nativos sólo de una parte de Ucrania. Destacan en él varios ministros neonazis y filofascistas. Como Ministro de Interior figura Arsen Avakov (del partido Batkivshchyna), un corrupto buscado por la Interpol. La mayor parte de sus miembros son conocidos como integrantes de las mafias corruptas ucranianas. Poco importa esto a la UE y a los EEUU. Como decía El País, lo más perentorio e importante es:
 "tener un Ejecutivo para iniciar la negociación urgente del rescate con el FMI. Un grupo de expertos estadounidenses se encuentra ya en la capital de Ucrania para ayudar a buscar soluciones"
Compadezco a los ucranianos. Escribía Rafael Poch en La Vanguardia:, en su artículo "Ucranianos occidentales y ultras dominarán el nuevo gobierno ucraniano":
(...) El viceprimerministro, es decir el número dos del gobierno, será Aleksandr Sych, del partido fascistoide “Svoboda”, que ha mantenido estrechas relaciones con el partido neonazi de Alemania, el NPD. La jefa de la oficina anticorrupción, Tatiana Chornobil, es una periodista que destacó con reportajes anticorrupción. Chornobil, también oriunda del oeste de Ucrania, fue secretaria de prensa de la organización fascistoide, Una-Unso, heredera histórica de los colaboradores hitlerianos de Ucrania Occidental, aunque ahora milita en el partido de Yulia Timoshenko. El cargo de vicesecretario del Consejo de Seguridad Nacional se ha ofrecido a Dmitri Yarosh, líder del partido neonazi, “Pravy Sektor”, uno de los más activos entre los grupos paramilitares que durante tres meses han forzado el cambio de régimen en Ucrania en la vanguardia de las luchas callejeras que dejaron casi un centenar de muertos, entre ellos el 10% policías, dato que ha desaparecido por completo del informe ucraniano. Yarosh, que optaba a un puesto más alto, aún no ha confirmado que acepta el cargo. Todos estos nombres han sido “ratificados” por la plaza, en la que había varios miles de personas, en una simbólica ceremonia de “democracia directa”. Ucrania tiene más de 45 millones de habitantes y la mayoría de su población no sintoniza con esta plaza, cuyo impulso incluye, además de un pulso entre magnates al servicio de uno u otro imperio, también una sana y absolutamente razonable revuelta ciudadana contra la corrupción y el latrocinio.
El gobierno de Yanukovich sin duda era corrupto, pero no más de los que han tomado el poder ahora. No obstante, la situación no va a mejorar para los ucranianos. El nuevo gobierno sabe que contará con apoyo occidental mientras favorezca el desembarco de los hombres del FMI, que serán quienes marquen la política económica de Ucrania.

Escuché argumentos que venían a subrayar el carácter anecdótico del protagonismo de los grupos fascistas, incluso de su fuerte presencia en el nuevo gobierno. Dicen que se trata de un problema menor, dado que se espera que sean barridos en las elecciones. Tal planteamiento tiene su origen en la posición mantenida por los halcones atlantistas y lo que viene a significar es: se les apoyó para que hicieran el trabajo sucio y ahora se les quita de en medio a través de las urnas. Es difícil de creer:
  • 1º) Porque tales grupos están en crecimiento constante desde hace muchos años.
  • 2º) Porque una vez que han ocupado parcelas de poder, no resulta creíble que vayan a renunciar a tal protagonismo por las buenas.
  • 3º) Las duras condiciones que Bruselas y el FMI van a imponer en Ucrania, significará tal empeoramiento de las condiciones de vida (ya de por sí en unos bajos niveles alarmantes), que eso actuará como caldo de cultivo para la extrema derecha, una vez -además- reprimido y prohibido el principal partido de la izquierda (el PCU). Algunos expertos comentan la peligrosa radicalización de los jóvenes hacia la extrema derecha que está teniendo lugar en este país.
  • 4º) Porque tanto la UE como EEUU, han demostrado en esta crisis que nos les importa apoyar al neofascismo, si con ello obtienen un beneficio económico y político-militar. 

*   *   *

La Unión Europea, que en 2012 recibió el premio Nobel de la Paz "en reconocimiento de las más de seis décadas de paz y estabilidad en Europa", y que según Barroso "con todas sus imperfecciones, es un símbolo y una inspiración para el resto del mundo", se ha cubierto -perdón por la expresión- de pura mierda en relación con el caso de Ucrania. No es la primera vez: la sangre vertida en los Balcanes todavía pesa en el recuerdo, como pesan todas las intervenciones imperialistas en las que la UE ha tomado parte, directa y/o indirectamente, así como su pertenencia a la mayor organización terrorista que ha existido en la Historia: la OTAN.

Una UE que ha estado apoyando a nazis y fascistas en territorio ucraniano, colocados ahora en el gobierno al que Bruselas otorga su apostólica bendición. Nazis y fascistas, anti-judíos que no han dudado en atentar contra la comunidad judía, partidarios de su expulsión; partidarios también de la expulsión de todos aquellos ucranianos de origen ruso (pretenden negarles la nacionalidad), de prohibir la lengua rusa a un sector importante de la población que tiene dicho idioma como lengua materna; que han atentado, igual que en la Alemania de Hitler, contra los comunistas, persiguiéndolos, apaleándolos, torturándolos... La misma UE que "lucha por la paz, la libertad y la justicia en Europa y en todo el mundo" -decía Barroso en la entrega del Nobel- es la que estuvo apoyando y apoya a los fascistas ucranianos. Pero no se preocupen. Si alguna vez estos consiguen llevar a cabo una limpieza étnica contra judíos y ucranianos de origen ruso, y de exterminio político contra los comunistas como hizo Suharto en Indonesia..., el arte ilusionista de los medios formateará nuestra memoria, para hacernos olvidar que en el pasado tuvieron el apoyo de la UE.

El papel desempeñado por la UE en la crisis de Ucrania, no sería factible sin crear previamente el ilusionismo del que comenzamos hablando en la primera parte de la entrada. El Poder necesita discursos de legitimación y estos son creados por los medios, que transmiten una realidad distorsionada, cuando no inexistente. Así se domestica la conciencia colectiva. Así se mantiene la dominación política. En los medios, el fascista se convierte en demócrata; el violento en manifestante pacífico; el golpe de estado en gobierno de unidad aprobado en democracia directa; los intereses económicos y militares en un apoyo a la libertad. Entre tanto, el ciudadano delante de su monitor de TV, asistirá escandalizado a la barbarie que es presentada, y respirará tranquilo cuando un gobierno de fascistas y golpistas tomen el poder en nombre de la democracia y de la libertad. Y el mismo ciudadano, al día siguiente, hablará sentando cátedra de lo que ocurre en Ucrania, cuando esté con sus amigos, familiares y compañeros. ¿Cómo no va a ser verdad, si lo vio en la televisión? Por eso, Althusser -siguiendo a Marx- decía que en la ideología dominante "no está representado el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de los individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales en que viven". De conseguir eso se encargan los medios.

El ciudadano de a pie no llegará a enterarse nunca de que el mismo día en el que paramilitares fascistas tomaban el Parlamento de Ucrania, lo primero que exigieron fue la liberación de 23 nazis condenados por delitos de sangre, y que al poco rato estos quedaban en libertad. Los medios que moldean la conciencia de ese ciudadano que está convencido de que la realidad es la TV, jamás se lo contarán y, si lo contasen, presentarían a los criminales nazis encarcelados como víctimas de la represión del malvado gobierno derrocado.

Lo de Ucrania es grave, muy grave. Y triste, muy trsite. Jugar con el fascismo es como encender una cerilla en una habitación empapada de gasolina. Nadie debiera cruzarse de brazos:


Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.
(Martin Niemöller, "Sobre los indiferentes"erróneamente atribuido a Bertolt Brecht)

¿De qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?
Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
Bertolt Brecht


Los pacíficos manifestantes y demócratas de los
 que hablaron los medios. El vídeo lo dice todo. 


Blog del viejo topo




Ir a la 1ª parte de la entrada  ("Cuando la revolución se vende en El Corte Inglés")

Sobre el mismo tema, en este blog:
La crisis ucraniana en la perspectiva del arte gráfico (10 viñetas sobre el conflicto)


Algunas recomendaciones para leer sobre el tema de Ucrania:

10 comentarios:

  1. Excelente artículo que refleja bien como una única estrategia geopolítica de dominación adopta matices según cual sea el país "objetivo" de la misma. Cada país ofrece un "pretexto" para intervenir un modus operandi ajustado a la situación.

    La estrategia es de camaleón puro. Mubarak, acosado por varios escándalos, deja de ser útil, permiten que los islamistas ganen pero cuando ven destellos que no gustan, se convierten en apestados por vulnerar la Constitución egipcia y los antiguos amigos del ejército son invitados a poner orden. Otro golpe de estado.

    La intervención en Ucrania quiere mostrar a unos golpistas puros como "revolucionarios". Ucrania es una pieza esencial en la estrategia estadounidense de acercarse a Rusia. Los "revolucionarios" , que podrían pasar perfectamente por un grupo de neonazis ultras o fascistas franceses que luchan por la libertad.

    La protesta arranca porque no se firma un acuerdo internacional - un acuerdo de asociación con la UE-, no porque demanden justicia y pan para todos. EE.UU encuentra la vía de actuación perfecta y pone a todo el mundo a trabajar. Las instituciones europeas no condenan a unos golpistas ni el golpe de Estado una vez consolidado.

    Falsos intelectuales, como Alba Rico, o bien oportunistas varios como Luis Bassets se pronuncian a favor de la intervención en Siria en el primer caso o a favor de los "revolucionarios", en el caso de Bassets.

    La dinámica del mundo y la nueva torpeza yanqui de creer que Rusia no reaccionaría como lo ha hecho los ha cogido con la guardia baja.

    Saludos

    Republicaine

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  2. Aquí tenemos otra de las incongruencias de las potencias occidentales.
    En los años 80 y 90 del siglo pasado se dedicaron con fruición a destrozar Yugoslavia. Alemania fue la gran beneficiada. Puso en su órbita económica a Eslovenia. Posteriormente Alemania, Francia, USA y países aliados se empeñaron en separar Servia, Croacia y Bosnia-Herzegovina, pese a que tienen el mismo idioma. Para ello llegaron a utilizar bombardeos y medios electrónicos de sabotaje, hasta que lo consiguieron. En la década pasada lograron separar Serbia y Montenegro y utilizando la fuerza militar semisepararon, y lo terminarán consiguiendo, Kósovo de Serbia.
    Estos mismos se oponen a que se separe Crimea de Ucrania, cuando hay unas condiciones mucho más fuertes para ello que para la desmembración de Yugoslavia.
    Hipocresía pura, lo que cuentan aquí son los intereses económicos y geopolíticos, igual que en el caso de Yugoslavia. Los pueblos, la gente, a las potencias occidentales les importan poco.

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  3. Enhorabuena, Vigne, por esta 2ª entrega sobre el ilusionismo que me deja muy impresionada y no menos preocupada al darme cuenta hasta qué extremo todo viene tramado desde hace tiempo...
    Y la preocupación se combate ocupándose, ocupándome yo en colaborar en la contra-información hasta donde me sea posible:-)
    Aprovecho la ocasión para reiterarle a Republicaine mi enorme gratitud por sus incansables aclaraciones en 'Público'.
    Un último detalle: Nuestro pastor luterano se llama Martin Niemöller ('o' con diéresis):-)

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  4. Hay una diferencia de bulto entre el 15M y el tema de los manifestantes de ucrania: en españa se eligio gobierno limpiamente y sin pucherazos no siendo asi en el caso de ucrania con yanukovitch.

    Menudos chequistas estais hechos.

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    1. Vamos, que viene usted a justificar el golpe de estado dado por fascistas. Me temo que no se ha enterado de la historia: aquí se ha hablado de manipulación mediática. Ese es el tema central.

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  5. Enhorabuena por la organización y la claridad de la exposición (y por el contenido, obvio).

    Sin embargo, y con el debido respeto, sobra el ataque gratuito a Pablo y Monedero, y cae un poco en la autoparodia, al convertirte, por un momento, en aquello que criticas (creador de Ilusionismo). De "bien callados que están en relación con la crisis ucraniana" nada: cualquiera que esté viendo "La Tuerka" (el buque insignia de esa dupla Pablo/Monedero) sabrá que, desde la semana pasada (almenos), le dedican más de media hora al día al tema (y por cierto, la media hora menos sesgada que le dedica nadie al tema)

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    1. Que yo sepa, la única declaración oficial (oficiosa si se prefiere) emitida por Podemos sobre el tema, es la que realizó Santiago Alba en rebelion.org en el día de ayer, después de que desde hace días la gente en foros, blogs y en redes metiese cierta presión, comentando el silencio de Podemos. Se supone que el artículo de Alba Rico representa el punto de vista de Podemos, ya que se titula <"Podemos" en Ucrania>. No conozco otra declaración oficial/oficiosa de Podemos como organización.
      No entro a valorar el contenido de tal declaración publicada ayer, aunque quizás lo haga en otro momento, sobre todo por algunas cosas que afirma, como por ejemplo (cito) ""EEUU lleva diez años sin intervenir militarmente en ningún sitio". .
      Cabe pensar también que la Tuerka actúe como órgano oficial de Podemos (no lo sé), en cuyo caso tendrías razón. No obstante, si así fuese, la lectura que se podría hacer tiene sus implicaciones, ya que supondría reconocer FORMALMENTE que La Tuerka es igual a Público.es, ya que no sería un órgano de comunicación independiente de la empresa que sustenta el diario.
      En aras de la transparencia política, lo que cabe exigir de cualquier organización política es que se defina claramente, con precisión y sin ambigüedad, sobre aquellos temas esenciales. Creo que Podemos, como organización, no lo ha hecho, más allá de ese artículo ambiguo de Alba Rico.

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  6. El articulo está muy bien. Enhorabuena. Merece más lecturas.

    Saludos,

    Republicaine

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  7. New York Times admits Ukraine’s Yanukovich was right not to sign EU deal
    https://www.rt.com/op-edge/371934-ukraine-eu-yanukovich-nyt/

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