Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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miércoles, 11 de mayo de 2016

El imperialismo, fase superior del capitalismo. La vigencia del escrito de Lenin cien años más tarde.


Imagen: detalle de Lenin en la obra El hombre en el cruce de caminos (1934) de Diego Rivera


Ref. documental
Original en alemán. Dietmar Dath: "Vorabdruck. Die fortlebende Herausforderung von Lenins Buch über den Imperialismus". Publicado en Junge Welt, 18-3-2016.
Traducción al español para blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 11-5-16.
Imágenes y pies de foto: son del original, salvo la imagen de cabecera. 

Nota del editor del blog 
Hay textos y/o autores cuya traducción del alemán al castellano resulta especialmente complicada. Es el caso del texto que presentamos. En castellano no resulta usual recurrir a largas encadenaciones de oraciones subordinadas, pero en este caso -por las características del texto- no ha sido posible adaptar más su traducción. Es de agradecer el laborioso esfuerzo realizado por la traductora, Gabi. 
El texto nos presenta una argumentación más a sumar a todas aquellas argumentaciones que muchos defendemos a la hora de afirmar la vigencia del pensamiento de Lenin. Ésta es una de las razones por la que se ha considerado de interés reproducir el artículo. Por otra parte, se trata de un texto que tiene una característica que nos gusta: permite una fructífera discusión en grupo y nos obliga a pensar en algunos aspectos del capitalismo que nos permiten comprenderlo mejor. 

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TEXT und TAT (Del texto a la acción). El persistente reto de lo que Lenin nos dejó escrito  sobre el imperialismo. Un avance editorial.
Dietmar Dath


Es el movimiento/giro del pensamiento en su conjunto, con su agudeza visual casi inalterada y sorprendentemente útil al cabo de 100 años, el que a Lenin le permitió mirar a la izquierda y la derecha  (El Lissitky, Tribuna de Lenin, 1920).  Ver imagen completa aquí.

Nota editorial del Junge Welt, previa al artículo

Mientras en 1916 Hugo Ball y sus amigos, reunidos en el Cabaret Voltaire de Zurich,  creaban el dadaísmo, un emigrante ruso, en la casa de al lado, se dedicaba a crear una de sus obras más poderosas. En los primeros meses del tercer año de guerra, V. I. Lenin, habitando un modesto cuartito en la Spiegelgasse 14, redactaba su famoso ensayo titulado EL IMPERIALISMO, FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO cuya publicación, debido a la  censura, no se produjo hasta el verano del 1917, tras la caída del zar en Petrogrado.

Con motivo del centenario de este manuscrito y el 145 aniversario del nacimiento del autor en abril de este año, contaremos con una comentada y acotada reedición que será prologada por sendos ensayos escritos por Dietmar Dath y Christoph Türcke.   

Basados en los principios editoriales modernos, los editores Wladislaw Hedeler y Volker Külow nos presentan una serie de datos de investigación nuevos. Por vez primera, se nos revela la historia del origen y la publicación de la obra, así como el círculo de personas con quienes Lenin sostenía contacto, y todo ello avalado por fuentes seguras y al margen de cualquier instrumentalización partidista. Los editores nos documentan además las fuentes y la bibliografía que a Lenin le sirvieron en su investigación.

Tanto la presentación y los comentarios de otros textos escritos por Lenin en los años 1915/1916 como  la reproducción del Manifiesto de Basilea de la reunión extraordinaria de la II Internacional celebrada en 1912, nos permiten ubicar este ensayo de Lenin dentro del discurso teórico-(anti)imperialista en vísperas de la primera GM. Un extenso registro y 61  imágenes – entre ellas 34 publicadas por primera vez y procedentes de sendos archivos de Moscú y Zurich – nos facilitan el uso y aportan una alta claridad.

Los editores:
  • Dr. Wladislaw Hedeler (nacido en 1953), historiador y publicista, Berlín.
  • Dr. Volker Külow (nacido en 1960), historiador y publicista, Leipzig.
  • Vladímir Illich Lenin: “Der Imperialismus als  höchstes Stadium des Kapitalismus”. Nueva edición crítica y acotada, con sendos ensayos de Dietmar Dath y Christoph Türcke, editada y comentada por Wladislaw Hedeler y Volker Külow, Berlín 2016, 375 págs. XX Euro, publicación prevista para abril 2016. 

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Dentro de pocas semanas, la editorial ‘8. Mai’ lanzará la reedición crítica de “EL IMPERIALISMO, FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO” escrito por Lenin. En este lugar, anticipamos la primera parte del ensayo con el que Dietmar Dath introduce  la reedición (jW).

TEXT und TAT – Del texto a la acción.
Por Dietmar Dath

(Super)-Mercados y (Super)-Poderes.

El hecho de que las cuentas anuales de la cadena americana de supermercados Walmart ya reflejen más ingresos que casi todos los estados del mundo juntos – tan sólo 25 ingresan más -, no significa en absoluto que éstos (los estados) hayan dejado de ser importantes para el desarrollo y la suerte de este gigante. Qué tipo de impuestos en qué cuantía semejante empresa deba liquidar según dónde, qué reglas haya que observar o pueda burlar, para ser breve, dónde y cómo realice sus beneficios, a sus contables sí les interesa y mucho. Por lo que también les debe importar a sus enemigos.

Para Walmart trabajan más personas que los habitantes de casi cien estados juntos.  Por consiguiente, Walmart no solo es una empresa, sino también un poder sociopolítico de categoría o rango mundial. Podemos calificarla de “transnacional”, toda vez que su poder alcanza más allá de las fronteras geográficas.

Tanto un aspecto como el otro en lo que nos ocupa (a saber, el alcance de los actos/omisiones de las élites funcionales representantes del capital concentrado, por un lado, y por otro, la persistencia de las condiciones políticas regionales, a las que este capital les debe su existencia, y a las que penetra en todos los niveles, al igual que es penetrado por ellas), son aspectos que debemos entender si pretendemos romper el poder del capital.

Quien se proponga a hacerlo, tendrá a mano unas razones más que plausibles. Ese poder estropea las bases vitales y ecológicas de la especie humana; mantiene a la gente en todas partes en un estado de dependencia y estupidez; viola las estructuras que con mucho esfuerzo han venido estableciendo las generaciones anteriores, usurpando o abandonándolas, si dejan de satisfacer su exagerado apetito de rendimiento; se apodera de las últimas regiones del globo que aún no ha llegado a explotar y expoliar, para abandonarlas a su suerte, una vez que estén agotadas o resulten inservibles para la explotación, dejándolas en la ruina. Y para que pueda proceder de este modo, el poder compra la política que se muestre conforme. Ese poder exige, facilita e instrumentaliza guerras y guerras civiles. El vínculo entre el capital y los órganos políticos, integrados por mandatarios electos para ejercer funciones de control nacional e internacional, ha mutado completamente; ya no corresponde a la propaganda clásica, a la loa del capitalismo que el llamado liberalismo quería venderle a la humanidad en el siglo XIX. Entonces se proclamaba que el resultado económico de los más exitosos había de redundar necesariamente también en beneficio de la comunidad; que la recaudación fiscal que el capital proporcionaba iba a pasar a inversiones públicas que beneficiarían por igual a los que tienen como los que no poseen nada, desde la educación hasta la defensa, pero también la contratación (pública) que, dirigida por personas, debe rendir cuentas al estado nacional (más tarde a las alianzas y los organizaciones supraestatales en virtud de un contrato o pacto).

Pero resulta que en el imperialismo las cosas evolucionaron/derivaron en otra dirección bien distinta. Sirva de ejemplo la fundación creada por Bill Gates, cofundador del gigante de software Microsoft, y su esposa Melinda para paliar su cargo de conciencia, que ya gasta más dinero en sanidad global que la misma OMS, la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas. En esta Bill and Melinda Gates Foundation no hay nadie elegido por nadie y que podría ser controlado por medios públicos, ya que estos puestos suelen asignarse en función de una lógica estrictamente empresarial. Más aún: el clásico lema de los liberales (“Dejad que el capital produzca beneficio, ya que mediante la mano de santo del estado burgués nacional y sin rechistar pasará a financiar  a su vez todo lo que los que no poseen nada puedan necesitar”) ha llegado a ser hasta contrario a la verdad. Los que no tienen nada o los últimos que aún poseen algo pero poco, pagan impuestos y entregan plusvalía/s, que los estados van invirtiendo en ámbitos militares o civiles, pero ante todo en contextos de investigación financiados con medios públicos, como por ejemplo la web (Internet), al que una vez establecida, el capital le echa el guante para beneficiar o hundirse. ¿Economía privada? ¿Estados o Supraestados?

Ambos aspectos, se nota enseguida, han de resultar contradictorios: las relaciones del capital tienen carácter económico y jurídico que presupone contratos/pactos desiguales que él mismo (el capital) no es capaz de formalizar ni de garantizar. Siendo así, nunca hubo un capital sin estado, al igual que no hubo nunca ningún estado que fomentara y protegiera los contratos específicamente capitalistas e injustos, sin capital que lo sostuviera y dirigiera por los medios que fueran. El capital evoluciona tal como nos documenta Lenin en su breve libro “El Imperialismo, fase superior del capitalismo”. En base al material estadístico que tuvo a mano, Lenin llega a la conclusión abstracta acerca de la funcionalidad causal del desarrollo del capital. A saber, que diferido en el tiempo y repartido en diferentes territorios concretos (geográficos) y abstractos (nacional-económicos), ha de conducir obligatoriamente a la lucha por los espacios de actuación del capital, tanto concretos (geográficos) como abstractos (mercados de venta, “Battle Space” [Espacio de batalla], demografía).

Si realmente estuviéramos ante un monoestado global - tal y como afirman algunos, que ven en las tendencias algo proyectable mediante una simple regla para prever el infausto final que ya no cabe contrarrestar. Si realmente ya no existiera la seria competencia y batalla por aquellos espacios y si ya no tuviéramos que ver con un mundo donde miles de millones de personas dependen de cómo evoluciona la relación de fuerzas entre: el eurocapitalismo franco-alemán-escandinavo; el capitalismo mancomunado (“Commonwealth”) transatlántico-británico; el capitalismo americano tipo Enron-Lehman que implosiona burbujas y su gemelo, que también opera en virtud del derecho americano, y que llamamos el capitalismo financiero dominante tipo Black-Rock; el capitalismo indio con sus residuos de agrupaciones híbridas estado/empresa privada; el tambaleante capitalismo pequeño-burgués de Singapur; el capitalismo de los jeques del petróleo en Arabia Saudita, y unas cuantas menudencias como China y Rusia... Si todo eso fuese así, entonces podríamos ignorar el desfase, la asincronía. Pero los referidos actores siguen allí.

Incluso suponiendo que todos ellos ya no estuvieran allí y que tuviéramos que subsistir sometidos a algo que cubriese el mundo entero, repartiendo y retirándonos los bienes como en una cárcel, algo organizado como un estado que nos explotara como una empresa, la lectura del libro de Lenin no resulta obsoleta en absoluto. Nos enseña en pocas páginas cómo el mundo pudo llegar a una situación en la que crece el número de personas que creen que la referida asincronía en el desarrollo ya no existe. El libro nos enseña otra cosa, a saber, que en realidad las contradicciones se siguen agravando, y de modo acelerado, mientras los medios y las academias de los estados más potentes dedicados a interpretarnos el proceso ya han alcanzado tal grado de estupidez que ya no son capaces de percibir cómo están las cosas, lo que Lenin llama la “podredumbre del capitalismo”, lo cual es un efecto intelectual de esa podredumbre, y ni siquiera el más nefasto. Por mi, qué impugnen esa podredumbre diagnosticada al capitalismo señalando, por ejemplo, que él mismo no solo destruye cada vez más requisitos para su existencia, sino que además los reproduce iguales o similares a partir de esa destrucción. Y es que si las cosas se contemplan desde muy arriba, puede que se vea un círculo donde en realidad hay una espiral que gira hacia dentro y abajo. “Podredumbre” es un término que, puestos a hacer gimnasia semántica, puede resultar discutible, cuando remitimos a las cortas fases de ágil renacimiento de la pequeña burguesía en los nuevos sectores de IT y Biotech. Pero hay que ver que en estos sectores la fase desde la libre competencia – el sustrato clásico del capitalismo, que fomenta el cultivo de nuevas fuerzas productivas – hasta el monopolio - que entra a paralizar estas mismas fuerzas por puro instinto de poder - se ha mostrado más corta que nunca en la historia de las relaciones del capital. El hecho de que entre el auge, el valor añadido en flor, y la lucha final por el pastel, esto es, las purificaciones del mercado con sus gigantescos daños colaterales en forma de valor destruido en los nuevos ramos, tan sólo distan unos pocos años, no me gustaría calificarlo de próspero y sano ecosistema metafórico.

Pero no deja de ser una cuestión de gustos y términos. No cabe discutir, empero, que el “mercado justo” hoy día se observa con mucha menos frecuencia que el campo de batalla económica (y real), donde ya no se trata de la “vía libre para todo el se aplique”, sino de conflictos cuyos resultados se sustraen a la influencia de la gran mayoría.

Pero ¿cómo pudo saber Lenin de Walmart, Black Rock Incorporated o de los estragos que delante de nuestras narices, y forzados desde Berlín, se están gestando en forma de los “Estados Unidos de Europa” para con los estados miembros periféricos? Todos ellos, aspectos y cosas que Lenin no nombra, pero sí ya detalla al máximo según su origen y configuración.  ¿Qué prisma más maravilloso pudo descomponerle a este hombre la luz en colores tan nítidos, capaces de trazar tanto el mundo suyo como el nuestro?

Dialéctica en lugar de magia.

Tras su escrito “Qué hacer” (1902) – su inalcanzado análisis de reciprocidad entre conciencia de clase económica y estrategia y táctica política conforme al programa marxista - y  su “El estado y la revolución” (1917) - el mejor resumen del pensamiento marxista clásico sobre el aspecto de estructura funcional que se plantea el poder -  su ensayo escrito en Zurich en 1916 y publicado en Rusia en 1917, es ante todo una escuela del pensamiento dialéctico. Tras ello no se esconde nada misterioso, puesto que en este caso “dialéctica” no significa, como murmuran algunos, un procedimiento cuasi místico para llegar a la esencia, un oficio que, como hiciera Harry Potter, habría que aprender en una escuela de magia. Para Lenin, la “dialéctica” era la simple, a veces exigente facultad/capacidad, que siempre se debe adquirir y cuidar practicándola, esto es, al mirar lo que sucede en el mundo, tener presente que la realidad – ver arriba – se viene desarrollando en contradicciones/opuestos, por lo que no hay que incurrir en el falso intento de casar/desambiguar las posibles ambivalencias y contradicciones, tal y como los demagogos Benito Mussolini, Gerhard Schröder o Donald Trump, cada uno en su momento, hicieron con éxito ante un público idiota.

Quien pretenda hacer política sensata y realista (!) contra la explotación, supresión, marginación, cercamiento e idiotización, tendrá que proceder con un mínimo de dialéctica. Si pensamos en contradicciones, y no por el placer que nos pueda causar la paradoja, sino en estrecho contacto con los datos controvertidos del caso o la situación, no solo evitamos que nos ofusque o venza ninguna aberración trasnochada o precipitada, fatalista o triunfalista, sino algo más importante aún, evitamos incurrir en el segundo error, igual o mayor, que supone optar por lo contrario, para evitar el primero.

Sabemos que a la hora de pensar y actuar los errores son inevitables, pero hacerlo de un modo no dialéctico acaba por corregir con demasiada rapidez y avidez los errores detectados sustituyéndolos por lo contrario, por lo que en ocasiones uno pueda ir de mal en peor.

Así por ejemplo cuando la Izquierda alemana, en su celoso afán por conservar su autonomía ante los diversos movimientos y organizaciones más tradicionalistas, venía defendiendo durante décadas un antiimperialismo mecanicista del que -de repente- impactados por la anexión de la R.D.A. por la R.F.A. y fiel al su lema “Contra Alemania” - pasó a caer en la más que sorprendente ceguera por ignorar hasta las más llamativas desventajas/errores de otros estados imperialistas (entre ellos los obviamente cometidos por los EEUU), (nos) será permitido advertirles que con algo de dialéctica materialista (como método y no como catecismo albanés) se habrían podido ahorrar el camino que otros emprendieron más tarde en sentido contrario/opuesto, sustituyendo ese dogmatismo antialemán por una vehemente enemistad contra Norteamérica y cualesquiera conspiraciones banqueras de Nueva York; por una enemistad que algunos no tardaron ni un minuto en sustentar por los “intereses del pueblo alemán”, como si en nuestra tierra ya no existieran las clases (me refiero a aquellos otros que acabarán por querer “proteger las fronteras alemanas”; menos mal que por ahora solo las quieran proteger y no volver a extender). La enemistad contra el estado y el capital alemán sólo resultaría contraria al antiimperialismo, si el imperialismo alemán hubiese dejado de existir. Pero ahí sigue, aunque esto le parezca más obvio a una pensionista griega que a los universitarios alemanes (y me refiero por igual a los docentes como a los estudiantes, y a todos los niveles de radicalidad auténtica o pretendida).

A quien sabe discurrir entre contradicciones, no se le olvidará que en la fórmula de (Karl) Liebknecht contra el imperialismo alemán, que sigue siendo muy útil, cuando reza “el enemigo principal está en nuestro país”, no debemos suprimir “principal” (y ya puestos, como tampoco debemos suprimir la palabra “partido” en el inmortal título del “Manifiesto del Partido Comunista”).

El panorama actual, visto desde el campo del partido hasta el ámbito nacional y supranacional; desde la falta de claridad en las mentes hasta las instituciones tremendamente frágiles e insuficientes de la comunicación transnacional de la izquierda resulta más que alarmante. Lo determinan la debilidad, la confusión y el desánimo.

Para nada quiero defender que de ello se pueda salir con sólo leer a Lenin. Pero sí me consta que entre los políticos, sindicalistas, escritores, profesores, programadores y taxistas (masculinos y femeninos) que he encontrado y que considero capaces de encontrar la salida de lío hacia la operatividad, una significativa mayoría ha leído a Lenin.

Acerca de las guerras presentes y por venir, esta gente, de la que ya pude aprender mucho y quiero aprender aún más, no quiere saber quiénes son “los buenos”. Ya Lenin, quien les sirve de guía en este sentido, escribió su libro sobre el imperialismo entre otras cosas para avalar su tesis de que la palabra “imperialismo” como recurso conceptual es más que el insulto que una parte beligerante profiere a la otra en esa guerra por repartirse el mundo, y que llega a connotar “agresor”. Lenin pudo ver que esta palabra, si contemplamos la Historia de los imperios precapitalistas para ir separando cuidadosamente lo comparable de lo diferente, se presta para servir dentro de unos imperativos de ordenamiento geográfico bien definidos; para hacernos comprender lo que a todos los poderes que participaron en ella los condujo a la “Primera Guerra Mundial”.

Las personas que hoy leen el libro de Lenin con atención, si así lo tienen presente, no van a caer en la trampa que acecha siempre cuando nos decidimos por “los buenos”, en vez de criticar el casi siempre más criticable aspecto que suele ser el imperialismo dentro del propio país, y combatirlo en tanto y cuanto sea posible incluidas sus posibles alianzas. Quienes así lean a Lenin seguro que no sufrirán cargo de conciencia ni se molestarán en buscar aquella organización o movimiento único, verdadero y auténtico que surta sus efectos contra el imperialismo y que esté a la altura de sus preferencias morales; estos lectores tratarán de ponderar el participar o abstenerse, respectivamente, de esas prácticas, eligiendo en todo momento unos pasos y alianzas diferentes conforme a unos criterios genuinamente políticos como todos aquellos que con Lenin hayan comprendido que, ya en su momento y durante el resto de este nefasto siglo XX, el capital, según su antojo,  se venía acomodando ora a un gobierno liberal y flexible, ora a un dominio autoritario y violento. Como aquellos que aprendieron que, en tanto que enemigos de este capital, no deben dejarse atontar nunca hasta el extremo de quedarse atrapados por la situación cambiante y de  tan solo reaccionar en lo referente al cambio concreto en su día a día. Para recordar brevemente lo que Lenin se había encontrado en su momento: en el caso de la variante liberal del dominio capitalista, esta reacción irreflexiva, de reflejo puro, obedeciendo las premisas del capital, pudo adoptar la forma del reformismo socialdemócrata; y en la variante autoritaria, la del sindicalismo anarquista.

Quienes con Lenin hayan aprendido cómo apagar el automatismo de nuestros reflejos para llegar a operar sopesando de modo realista los peligros y los retos, sabrán qué pensar sobre los adversarios más o menos organizados para oponerse a la globalización, a Internet; los ‘blockupy’ y demás movimientos que defienden causas medioambientales, de paz, de migración, etc.; sabrán lo que al antiimperialismo ilustrado les une a ellos y lo que no.

N.B.: Ningún criterio aislado se encuentra en los escritos de Lenin – era su discurso y pensamiento en su conjunto, que  con esa agudeza visual le permitía mirar hacia la izquierda y la derecha que al cabo de un siglo no deja de sorprender. Así las cosas, debemos señalar con honradez y rigor, en lo que discrepa nuestra alabanza aquí reflejada sobre el referido escrito de Lenin distanciándonos irreconciliablemente de cierta otra manera de alabar a los clásicos socialistas en la actualidad.

Dietmar Dath
Trad. Tucholskyfan Gabi









Sugerencias de la traductora
Lenin reciente en el blog del viejo topo:

miércoles, 16 de marzo de 2016

Landgrabbing. Cuando los inversores les roban las tierras a los campesinos.


Viñeta: Polyp (http://www.polyp.org.uk/)



Ref. documental
Original en alemán. Markus Balser: "Landgrabbing. Wenn Investoren Bauern das Land rauben".
Publicado en Süddeutsche Zeitung2-3-2016.
URL: www.sueddeutsche.de/wirtschaft/entwicklungslaender-gier-nach-land-1.2886878
Traducción al español para blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 16-3-16.

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LANDGRABBING. Cuando los inversores les roban las tierras a los campesinos.

A gran escala, los inversores están adquiriendo tierras de cultivo en los países en vías de desarrollo. Numerosos campesinos a duras penas resisten al llamado “landgrabbing”, el acaparamiento de sus tierras.

Conforme a un estudio realizado por Oxfam, en los últimos 15 años se han vendido tierras de la superficie total correspondiente a Europa occidental.

Un artículo de Markus Balser en Süddeutsche Zeitung


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El abogado Nguiffo se acuerda perfectamente de la mano acaparadora de sus clientes. La neoyorquina empresa de inversión Herakles Farms tenía un plan gigantesco: edificar sobre unas 73.000 hectáreas de selva tropical al suroeste del Camerún una plantación de aceite de palma. Herakles ya había conseguido un contrato de arrendamiento por 99 años cuando el asunto se hizo público. Los perdedores: 50.000 campesinos locales, que en el fondo se habían considerado propietarios de las tierras.

Nguiffo y los campesinos optaron por la lucha. Presentaron una acción legal, se constituyeron en ONG (organización no gubernamental) y lo lograron: en 2003, el negocio quedó anulado reduciéndose la concesión a 20.000  hectáreas. Pero el abogado africano es consciente de que en su país el derecho es una cuestión temporal, por lo que sentencia: “El problema sigue existiendo”, por lo que Nguiffo continúa su campaña que persigue la reforma agraria de su país que mejor pueda proteger la subsistencia de sus paisanos ante semejantes injerencias.

El país más afectado es el Sudán del Sur donde ya se vendieron unos 4 millones de hectáreas.

El conflicto camerunés es un ejemplo clásico de la lucha entre David y Goliat ya desatada en muchos países. “En todo el mundo, se vienen agudizando los conflictos en torno a la posesión de las tierras”, advierte Oxfam en un nuevo estudio realizado junto con la ILC (Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra) y la RRI (Iniciativa para los Derechos y Recursos) que el pasado miércoles ha sido publicado en Roma. En la actualidad se encuentran especialmente afectados, aparte de África, Brasil, Honduras, Perú y las Filipinas. El problema está creciendo, ya que los derechos de los usuarios y cultivadores locales de las tierras son muy débiles. “Solo una quinta parte de las tierras cultivadas por comunidades rurales e indígenas en los países en vías de desarrollo, se encuentra a salvo de la práctica del landgrabbing" concluye el referido documento. Los restantes 5.000 millones de hectáreas están en peligro.

Según los cálculos realizados por Oxfam, desde el 2001 se vendieron unos 230 millones de hectáreas de tierra, una superficie que alcanza la extensión de Europa occidental. El continente más afectado hasta la fecha ha sido África. Land-Matrix, un banco de datos que desde su fundación en 2001 viene almacenando información sobre la adquisición de tierras en todo el mundo, posiciona al Sudán del Sur como el primer país meta de los inversores, seguido por Papua-Nueva Guinea e Indonesia. La mayoría de los inversores proceden de los EEUU, seguidos de Malasia y los Emiratos Árabes. Según Land-Matrix, Arabia Saudí figura entre los 10 primeros en materia de inversión. Y China está alcanzando un prestigio cada vez más importante. Las razones y motivos de semejantes inversiones son de diversa índole. Los países con condiciones agrarias adversas y crecientes poblaciones, por ejemplo, quieren asegurarse de este modo cierta continuidad alimentaria. Y también en Europa, en Ucrania sin ir más lejos, los inversores ya están al acecho. Potentes inversores adquieren en el este de Europa enormes latifundios y especulan para obtener altos beneficios… que la Unión Europea les garantiza.

Otros están enfocando directamente las cifras de negocios. Que ahora las empresas inversoras también se interesen por las tierras, habrá que recibirlo como un nuevo fenómeno nacido a partir de la crisis financiera. Hasta hace unos pocos años, los mercados financieros despreciaban las tierras agrícolas, que rentaban muy poco. Pero desde la caída de las cotizaciones en bolsa, ante el creciente riesgo de los bonos de estado y el insignificante retorno de los títulos de renta fija, las tierras agrícolas vuelven a ser atractivas. Resulta cada vez más clara además la subida de los precios de alimentos y materias primas de origen agrario (“commodities”) en función de la creciente población mundial. 

Por tanto, no extraña que resulten atractivos esos negocios a largo plazo, si bien no para todos los implicados. “Para los habitantes de las tierras al sur de África, los grandes proyectos de inversión redundan en numerosos riesgos y muy pocas ventajas” se desprende de un estudio realizado por El Instituto para la Economía Mundial (IfW) de Kiel/Alemania. El hecho de que los inversores ganen mucho y que los campesinos locales pierdan aún más, aumenta la intensidad de los conflictos. “Desde 2002 resultaron muertos unos mil  campesinos que habían defendido sus derechos sobre las tierras afectadas”, dice un estudio realizado por una de las organizaciones de ayuda internacional, “los conflictos a causa de estos derechos, desde 1990 con frecuencia vienen a ser el foco de nuevas guerras civiles”.


El mayor problema: La falta de estándares jurídicos.

Los expertos en la materia ven el mayor problema en la débil posición jurídica de los campesinos afectados. Por ello, exigen que se duplique y se garantice formalmente hasta el 2020 la cuota de los derechos correspondientes a  las comunidades rurales indígenas. Esta semana lanzaron una llamada al mundo entero: “Los derechos sobre la tierra (land rights) no son sólo un derecho humano, sino un requisito previo indispensable para la lucha contra el hambre y la pobreza, la protección de los recursos naturales y la biodiversidad”, afirma Marita Wiggerthale, la experta en nutrición y agricultura de Oxfam en Berlín.

Pero a los críticos de esas inversiones en tierras agrícolas, también les consta que será una lucha muy dura, puesto que tanto estados como grandes grupos empresariales y empresas inversoras pretenden comprar precisamente en países que se encuentran mal gobernados. Ahí se esperan beneficios altos y garantizados. Las tres cuartas partes de los 60 países donde se practican esas compraventas de tierras, acusan un ranking jurídico especialmente malo. Widderthale lo expresa de este modo: “Donde las personas no tienen la posibilidad de reivindicar sus derechos, a los inversores les resulta muy fácil comprar o arrendar tierras a su antojo”.

Markus Balser
Trad. Tucholskyfan Gabi.
Blog del viejo topo







jueves, 24 de diciembre de 2015

Recordando a Jesús Ibáñez. De tontos y locos. La discusión sobre la OTAN y otros ejemplos.


Imagen: autor no identificado. De la exposición "Surrealismo Argentino - Presencia y Avatares" (17.04.08 al 18.05.08), Pabellón de Bellas Artes de la UCA (Buenos Aires).

«Provocar» quiere decir literalmente «hacer hablar», hacer pasar a la palabra (para que se diga lo no dicho e, incluso, se intente decir lo no decible)
Jesús Ibáñez



Jesús Ibáñez
Si existió una figura respetada por unos y otros en la Sociología española, sin duda fue el cántabro Jesús Ibáñez Alonso (1928-1992). 

Maestro de maestros, mente prodigiosa, sociólogo capaz de unir el rigor empírico con el espíritu creativo del que parece huérfano la academia actual. Con Ibáñez, la sociología cualitativa española conoció su época dorada, antes de que el cuantitativismo exarcebado y extremo, de corte neopositivista, se apoderase de las cátedras de Sociología y elevase el SPSS a la categoría de herramienta bíblica. 

Hablar de Ibáñez es hablar también del sociólogo políticamente comprometido con las luchas sociales, que nada tiene que ver con esa legión de sociólogos mercenarios del poder que terminaron por imprimir su triste sello en la univesidad española.

Ibáñez tenía la cualidad de saber unir el rigor científico con la ironía y con un fino sentido del humor. Pero una de las cualidades que de joven más me impactó estudiando sus textos, fue su capacidad para utilizar ejemplos no solo pertinentes por su condición didáctica, sino además provocadores desde un punto de vista político. Es la función subversiva que debiera asumir el intelectual, algo que por desgracia rara vez acontece.




El laberinto de la izquierda. De tontos y de locos.

Si digo que la izquierda, quizás sin excepción, vive en una especie de manicomio, posiblemente haya quien se moleste. Sin embargo tal es la idea que flota en mi mente. Pensando sobre ello, a menudo me ha venido a la cabeza una metáfora utilizada por Ibáñez al hablar de la técnica de grupos de discusión (ver el fragmento que luego reproduzco). La clave del grupo de discusión, como técnica, se basa en la confrontación de ideas, en torno a un tema, entre personas capaces de "escuchar" y, por tanto, susceptibles de generar un consenso (acuerdo) en algún aspecto ("el grupo de discusión es una máquina para producir consensos", dice Ibáñez -pág. 33-). Para que el grupo de discusión funcione, sus integrantes deben tener capacidad de "comunicar", que implica tanto la capacidad de expresar una idea propia como escuchar una idea ajena y someterla a contraste con lo propio. La clave del grupo de discusión me recuerda al enfoque dialógico del antropólogo norteamericano Dennis Tedlock, en torno a la idea de negociación de significados.

En este contexto, a la hora de elegir quiénes van a integrar un grupo de discusión, Ibáñez nos decía que había que evitar siempre las situaciones de "tontos" y de "locos", porque (pág. 59):
"Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común)"
El tonto estará de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Por tanto, no hay diálogo, no hay discusión, no hay comunicación. No hay avance.

El loco siempre está en desacuerdo con todo. Con cualquier cosa que se diga, se mostrará en contra. Tampoco aquí habrá diálogo, discusión, comunicación. No habrá avance.

Esta pincelada utilizada por Ibáñez, con frecuencia me ha sugerido su utilización para hablar de la izquierda política, esa especie de laberinto cuya salida somos incapaces de encontrar. Muy pocas veces, entre bases militantes y simpatizantes, la discusión política resulta fértil y permite "avanzar". 

Por un lado tenemos el hooliganLo que coloquialmente y de forma peyorativa llamamos "palmeros" (aunque siempre reconocemos palmeros en los demás partidos, nunca en el propio), de puertas adentro forman una especie de cofradía de tontos. El palmero estará de acuerdo con cualquier cosa que diga el líder, aceptando pulpo como animal de compañía sin la menor duda. El diálogo entre palmeros tiene mucho de acto de fe, en el que todo loa y alabanza de lo propio conlleva un indiscutible valor de verdad suprema (en este sentido, le mueve un sentimiento cuasi religioso). De ahí que una discusión entre palmeros sea siempre una situación de tontos, como diría Ibáñez.

Sin embargo, el mismo palmero dispuesto a estar de acuerdo con cualquier cosa que diga y haga su cofradía de referencia, se metamorfosea en "loco" al entrar en un imposible diálogo con rivales políticos. Nunca estará de acuerdo en nada. Tan siquiera prestará atención a los argumentos ajenos. Su réplica dialéctica es una falsa réplica, ya que no supone una contestación al argumento del otro, sino una mera descalificación acrítica, a veces un insulto, con frecuencia la repetición de algún mantra aunque nada tenga que ver con el tema de discusión. Tenemos así una situación de "locos", en la que cualquier cosa que se diga, el interlocutor estará en desacuerdo.



El ejemplo didáctico como provocación y crítica políticas. La discusión sobre la OTAN.  

Antes mencionaba la capacidad de Ibáñez para convertir los ejemplos utilizados en aguijones de crítica política o, cuando menos, con capacidad para despertar la conciencia de sus alumnos. En sus ejemplos, Ibáñez se nos muestra como un provocador nato. La didáctica no solo es el arte de saber transmitir, sino también un ejercicio de provocación, en el sentido de "provocar" una reacción en forma de reflexión.

Reproduzco un ejemplo que además hasta resulta pertinente en estos tiempos, en los que aquellos que dicen querer renovar la izquierda abrazan sin pudor político el atlantismo de la OTAN. En alguna ocasión he establecido un paralelismo con lo sucedido en 1982 (véase "Déjà Vu. Del 82 a 2015, PSOE y Podemos o cómo la socialdemocracia actúa de comadrona de los partos difíciles del capitalismo"). El ejemplo seleccionado del texto de Ibáñez nos traslada a aquellos años de gobierno felipista en los que el PSOE nos dejó atados y bien atados a la OTAN. 

Referencia documental:
Ibáñez, Jesús: "Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural", en Manuel García Ferrando, Jesús Ibáñez y Francisco Alvira (compiladores): El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Páginas 31 a 66. Alianza Editorial, Madrid 1986.

Contexto del fragmento:
Ibáñez habla de la técnica del grupo de discusión. Utiliza como ejemplo la discusión sobre la OTAN. Pp. 58 y ss. La cursiva es del autor. La negrita es añadido mío.

Fragmento:
"(...)  Una ideología es una lengua acotadaun conjunto de restricciones en la lengua común. Cuando hablamos somos hablados por las ideologías que la sociedad ha grabado (escrito) en nuestro cuerpoCada ideología está estructurada por un discurso: encadenamiento de proposiciones, del orden lógico del razonamiento, del orden físico de la probabilidad o del orden moral de la promesa. Articulando —a modo de Frankenstein— trozos (a menudo contradictorios) de esos discursos, construimos cada uno nuestro discurso «personal». Queríamos investigar, por ejemplo, la «opinión de los españoles sobre la OTAN»: casi todo lo que los españoles decían sobre la OTAN estaba contenido en cuatro discursos, dos discursos anti-OTAN (uno pacifista, otro prosoviético) y dos discursos pro-OTAN (uno ideológico, otro pragmático)estos discursos entran en colisión (en procesos de discusión o reflexión) y la colisión produce, enlazando sus trozos, discursos personales o guípales. [El Presidente del Gobierno, por ejemplo, estaba atrapado por el ojo del huracán en el que colisionaban tres discursos: un discurso lógico hecho de razonamientos («la OTAN no nos conviene»), un discurso físico hecho de probabilidades («no nos van a dejar salir de la OTAN»), y un discurso moral hecho de promesas («Yo prometí el referéndum para salir de la OTAN»)]. Un grupo de discusión es un dispositivo analizador cuyo proceso de producción es la puesta en colisión de los diferentes discursos y cuyo producto es la puesta de manifiesto de los efectos de la colisión (discusión) en los discursos personales (convencimiento: convencido es el que ha sido vencido por un conjunto) y en los discursos grupales (consenso). En esta hipotética investigación, la estrategia de formación de grupos de discusión debía tender a construir lugares de enunciación de los cuatro grandes discursos, lugares de colisiónenfrentamiento entre ellos —ambos son lugares de emisión—, y lugares de recepción de esa enunciación y ese enfrentamiento por los que no tenían aún «opinión» formada sobre el tema (de los que aún no han construido su discurso «personal»). El proceso de formación de grupos incluye dos operaciones, designación de esos lugares y su combinación en grupos. Pueden ser lugares idóneos de emisión de los discursos: gentes en la órbita de las movidas pacifistas pueden ser emisores probables del discurso anti-OTAN pacifista, gentes en la órbita del PCPE pueden ser emisores probables del discurso anti-OTAN prosoviétivo, gentes en la órbita de AP pueden ser emisores probables del discurso pro-OTAN ideológico, gentes en la órbita del PSOE pueden ser emisores probables del discurso pro-OTAN pragmático (el de las ventajas e inconveniente, y el de las contrapartidas). Pueden ser lugares idóneos de enfrentamiento de esos discursos: cualquier inclusión en un grupo dediscusión de emisores de dos o más discursos diferentes. Pueden ser lugares de recepción de ese enfrentamiento: cualquier miembro de la mayoría silenciosa (amas de casa, probos funcionarios, obreros o empleados promocionistas, o —en general— elementos del conjunto «no sabe o no contesta»). Esos lugares hay que distribuirlos en grupos (cada grupo es una combinación de lugares). Un grupo tiene fronteras espaciales (de cinco a diez miembros), fronteras temporales (de una a dos horas de duración) y fronteras estructurales (ha de contener lugares comunes y lugares no comunes —para que sean comunicables—). Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común). Una frontera o barrera es lugar de comunicación y de incomunicación: por ella pasan la energía y la información, pero filtradas. Si no hay barreras o filtros, no hay nada que comunicar porque todo es común. Si las barreras o filtros son perfectamente continentes, no hay nada que comunicar porque nada es común. A nivel micro y a nivel macro hay relaciones sociales fundadas en barreras o filtros de exclusión: como, respectivamente, las relaciones padre/hijo o propietario/ proletario (no podemos incluir en el mismo grupo de discusión términos encadenados por estos tipos de relaciones). En el caso que nos ocupa —la OTAN— debemos analizar la naturaleza de las barreras o fronteras que separan los diferentes discursos: ¿son comunicables, por ejemplo, el discurso anti-OTAN prosoviético y el discurso pro-OTAN ideológico?; si no lo son, la discusión sería un diálogo de sordos. Cada discurso —lengua— tiene muchas modalidades de enunciación —hablas que la aplican—. No son iguales los discursos pacifistas de un objetor de conciencia, de una madre, de un teólogo de la liberación, o de un militar pacifista. No son iguales los discursos ideológicos pro-OTAN de un militar golpista o de un simpatizante del PNV En la medida en que el tiempo y el dinero disponibles lo permiten, habría que saturar la investigación de los lugares que expresan la mayor parte de las modalidades de emisión y recepción. 
La propuesta del tema a discutir puede ser, en general, directa (inmediataenunciando el tema: «Vamos a hablar de la OTAN»; mediata, enunciando un tema que contenga lógicamente el tema: «Vamos a hablar de pactos militares») o indirecta (enunciando un tema que lleve al tema por condensación metafórica —«Vamos a hablar del Mercado Común Europeo»—, o por desplazamiento metonímico —«Vamos a hablar de política exterior y de defensa de España»—). Pero, sea cualquiera el tipo de propuesta, cada palabra empleada resulta problemática. Si aludimos al tratado: no es lo mismo llamarle NATO, OTAN, Alianza Atlántica (NATO despierta más reticencias que OTAN y OTAN despierta más reticencias que Alianza Atlántica —por eso el Gobierno sólo emplea la última denominación—). Si aludimos al país: no es lo mismo decir España que decir Estado español (no podemos evitar la expresión de una ideología centralista o abertzale). El investigador —dentro del análisis de su contratransferencia— deberá tener en cuenta los posibles efectos ideológicos producidos o producibles por las singularidades de su propuesta del tema (de su provocación) (...)"
Aunque por supuesto Ibáñez no lo menciona (eran compañeros suyos), Felipe González en buena medida ganó el referéndum sobre la OTAN gracias a la ingeniería sociológica de académicos vinculados en su mayoría a la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la UCM (la misma de la que ha salido el partido Podemos y no es una coincidencia casual). La eficacia de los términos utilizados para la pregunta, por ejemplo, fue producto del ensayo de las variantes posibles, mediante técnicas de investigación sociológica. Al respecto, años más tarde tuve la ocasión de escuchar a Alfonso Ortí comentar esta cuestión, en un contexto personal.


PSOE: del NO al SÍ. ¿Os recuerda algo actual esto?

Otras "pinceladas"

Así era Ibáñez. A veces sus textos a la primera no se entienden y hay que "mastircarlos", pero terminan por producir ese efecto de provocación intelectual intencionado. Algunas otras pinceladas más sacada del capítulo del libro referenciado. Se puede estar muy de acuerdo o en desacuerdo con los ejemplos y la forma de abordarlos, pero, desde luego, no dejan indiferente a nadie (y de eso se trata; ahí está la provocación). Es muy importante que tengas en cuenta que Ibáñez se está refiriendo a la España de los años 80 y desde ella escribe, y que cualquier valoración que hagamos no debe olvidar tal contexto temporal (matizo, ya que es posible que algunos ejemplos de Ibáñez tuviesen un sesgo androcéntrico susceptibles de crítica desde la axiología actual):

(Pág. 33)
"El capitalismo de consumo es grupalista (el grupo es el supuesto sujeto, aunque es el objeto verdadero, de consumo, los consumidores consumen el grupo de consumidores —la marca no marca ya el producto, marca al consumidor como miembro del grupo de consumidores de la marca—)." 

(Pág. 35) 
" (...) ¿Quién es el cliente potencial, el comprador o el consumidor — cuando no son el mismo, como cuando el ama de casa compra para la familia, como cuando uno compra para regalar?—  El regalo, por ejemplo, implica una relación sádico-masoquista entre dador y tomador: se regala para transformar al tomador, para imponerle una forma (como cuando la esposa regala a su esposo una corbata «para que no vaya tan desaseado»). Cliente potencial no es un término sino una relación o sistema de relaciones, en este caso un sistema de relaciones entre dador y tomador. Sólo en casos de consumo en solitario (masturbatorio) el cliente potencial está individualmente acotado. 
El que un anuncio guste no es ni suficiente ni necesario para que sea eficazLa eficacia de un anuncio exige una comunicación que articule componentes manifiestos y conscientes con componentes latentes e inconscientes (la publicidad es siempre subliminar). La madre no compra braguitas de plástico para que su hijito esté sano y disfrute de la vida: las compra para disfrutar ella de una vida más cómoda (ésa es la motivación), pero debe justificarse —la sociedad la ha diseñado de acuerdo con un modelo de madre que incluye el sacrificio por su hijo— diciendo que lo que es cómodo para ella es sano para el niño (ésa es la racionalización). A esta demanda contradictoria respondería un anuncio que dijera la racionalización (lo sano y feliz que va a estar el niño) y mostrara la motivación (lo 'descansada' que va estar la madre): por ejemplo, una voz en off dice el mensaje consciente, e imágenes de una señora rozagante muestran el mensaje inconsciente (subliminar). La publicidad está hecha para manipular al consumidor: si a éste le dan a elegir entre dos anuncios, elegirá —y en la elección se conjugarán mecanismos conscientes e inconscientes— el que menos le manipule. Tiene que elegir el manipulador, no el manipulado (cuando a Bertoldo le dieron a elegir un árbol para ahorcarle no encontró árbol a gusto). (...)"

(Pág. 36)
"El conjunto pertinente de grupos podría ser, para los casos mencionados: en el caso de un producto para regalar, quizá un grupo de dadores, un grupo de tomadores, y un grupo mixto de dadores y tomadores; en el caso de una braguita, quizá un grupo de madres «naturalizadas» y un grupo de madres desnaturalizadas (o un grupo mixto con ambos tipos de madres); en el caso del «brandy», la solución sería más compleja (pues se compra para regalar, y se consume en grupos homosexuales —maridos en el bar, o amas de casa en el hogar— y heterosexuales —conjuntos de parejas—, y en situaciones masturbatorias —machos o hembras solitarios— : habría que diseñar grupos que recubrieran las distintas situaciones).

(Pág. 38)
"(...) Hay sistemas totalmente distributivos: el todo se distribuye en sus partes, como el sistema gas perfecto, o el sistema social si fuera como dice la ideología dominanteHay sistemas totalmente estructurales: cada elemento o parte está sujetado por la red de relaciones (...)"

(Pág.39)
"Un grupo o una masa no son una suma, sino un producto"

(Pág. 39)
"Los dispositivos de investigación social permiten observar dispositivos de acción social que tengan la misma forma.
Veamos un ejemplo. Hay distintos modos de participación política. Hay dispositivos de participación política que tienen la misma forma que la encuesta (las elecciones), hay dispositivos que tienen la misma forma que el grupo de discusión (las conversaciones entre ciudadanos), y hay dispositivos que tienen la misma forma que el socioanálisis (las acciones de masas: asambleas, manifestaciones, etc.).
Si observamos un dispositivo de acción con un dispositivo de investigación de nivel inferior, lo destruimos al observarlo."

(Pág. 39)
"Si queremos medir la «fuerza» de una fuerza política, los dispositivos de medida —perspectivas metodológicas— medirán sólo los dispositivos de acción que tengan su misma forma. Así, por ejemplo, en España, el PSOE o Coalición Popular parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos distributivos (unas elecciones o una encuesta); los artistas e intelectuales parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos estructurales (una tertulia o un grupo de discusión); MC o Comisiones Obreras parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos dialécticos (una manifestación o un socioanálisis). El PCE se suicidó políticamente el día que aceptó medir sus fuerzas con dispositivos distributivos (la fuerza de las urnas). La democracia totalitaria intenta reducir la participación de los ciudadanos a los votos: votar es necesario (hay que votar) y suficiente (no hay que hacer otra cosa que votar)." [Nota editor del blog: nótese la genial "mala leche" de Ibáñez con el ejemplo sobre el PCE. Ibáñez estuvo integrado en el MC, Movimiento Comunista]

(Pp. 43-44)
"Cuando prende un movimiento insurreccional en contexto estudiantil u obrero —por ejemplo, una huelga— , como dispositivo apagafuegos la dirección suele proponer la sustitución de la asamblea, como lugar para tomar decisiones, por el voto individual y secreto (censo) o incluso por una encuesta (muestra): son inten­tos de reducir la fuerza del conjunto en lucha. Lo segundo supone, semánticamente que los representantes aparecen como equivalentes de hecho a los representadospragmáticamente que los representantes adquieren el derecho a representar a los representados."

(Pág. 44)
"La entrevista es una caza de almas: por la boca muere el pez —si muerde el anzuelo—, y también el ser humano." 

(Pág. 49)
"Supongamos que pedimos la redacción de una pregunta clave para juzgar al Presidente del Gobierno a sociólogos de diferente ideología: un sociólogo en la órbita de AP haría preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona con autoridad?»; un sociólogo en la órbita de PRD formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona eficaz?»; un sociólogo en la órbita de CDS formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona honesta»?; un sociólogo en la órbita de PSOE formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona moderna?»; un sociólogo en la órbita de PCE —o similares—
formularía preguntas del tipo «¿Crees que defiende los intereses de tu clase?», etcétera. Si antes de realizar las preguntas un sociólogo, en cualquiera de estas órbitas, realiza uno o varios grupos de discusión, no impondrá su perspectiva ideológica, sino que tendrá en cuenta todas las perspectivas ideológicas vigentes."

(Pág. 50)
"Los índices que miden las fluctuaciones del coste de la vida suelen ser más altos cuando proceden de los sindicatos que cuando proceden de las patronales o de los gobiernosEl requerimiento responde a diferentes demandas: demandas de manipulación técnica de las patronales (subir menos los salarios), demanda de manipulación ideológica de los gobiernos (demostrar el éxito de su política económica) — ambas son demandas de manipulación dentro de la estructura y el sistema— , demandas de transformación de la estructura (si son reformistas) o del sistema (si son revolucionarios), de los sindicatos. No hay índice objetivo: sólo es objetivo dentro de unos objetivos (si es adecuado para esos objetivos)."

(Pp. 50-51)
"Un proceso de investigación puede ser abierto o cerrado a la información. Es cerrado cuando el proceso de investigación sólo produce las informaciones previstas en el diseño (previamente programadas). Es abierto en la medida en que puede producir informaciones no previstas en el diseño. Hay dos modos de informar un sistema: inyectarle información desde fuera (mediante un programa), o hacerle capaz de producir información, desde dentro (de integrar el azar) —von Foerster, 1960— . En el campo pedagógico, al primer ¡modo le llamamos enseñar y al segundo modo le llamamos aprender. Los profesores académicos enseñan, inyectan información al alumno y verifican la inyección mediante un examen memorístico; los profesores críticos enseñan a aprender, incitan a los alumnos a pensar. El primer modo es eficaz cuando el futuro es una copia del pasadocuando no hay cambios en el medio (...); el segundo modo es eficaz cuando el futuro no es una copia del pasadocuando hay cambios en el medio (...)".

(Pág. 56) 
"El análisis —lo mismo el socioanálisis que el psicoanálisis— transforma en abierto lo cubierto (pone de manifiesto lo latente, simula lo disimulado). La sexualidad adulta o la explotación feudal (patentes) no necesitan análisis: sí lo necesitan la sexualidad infantil o la explotación capitalista (disimuladas)."

(Pág. 57)
"Un dispositivo analizador induce a la provocación. «Provocar» quiere decir literalmente «hacer hablar», hacer pasar a la palabra (para que se diga lo no dicho e, incluso, se intente decir lo no decible —paso a la acción o acting out—). Las camarillas universitarias, por ejemplo, son visiblemente conjuntos maestro/discípulos y son invisiblemente conjuntos padrino/pandilla: esta expresión —de un profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología— constituye una provocación. El socioanálisis, mediante la recolección y producción de analizadores, recolecta y produce provocadores, «individuos particulares, a quienes su situación en la organización permite alcanzar la singularidad de "provocadores”. 


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Puedes descargar en pdf el capítulo del libro del cual están sacados estos fragmentos, pulsando en este hipervínculo.


Sobre la faceta política de Ibáñez 
(Fuente Wikipedia)

"Jesús Ibáñez, junto con Julio Cerón Ayuso, jugó un papel protagonista en la formación en 1958 del primer Frente de Liberación Popular (FLP), más conocido como “Felipe”, un importante colectivo de oposición al franquismo.
Durante la transición a la democracia recibió invitaciones de distintos partidos, en especial del PSOE, para incorporarse a sus filas. Sin embargo Ibáñez no aceptó y en las elecciones de 1977 promovió una Candidatura de Unidad Popular (CUP):
Un grupo de intelectuales comprometidos intentamos integrar en una candidatura "unitaria" —a la izquierda del PCE— a los pequeños partidos MC, LCR, PT, ORT, MS cubriéndoles con un paraguas de independientes, pues eran todavía ilegales. Pensamos en un espacio político en el que cupieran organizaciones y personas.
La iniciativa fracasó por falta de consenso y finalmente Jesús Ibáñez se integró en la candidatura promovida por el Movimiento Comunista, ocupando el segundo puesto de la lista. Durante esos mismos años también participó de manera destacada en una famosa movilización en contra de la construcción de un centro comercial y una autopista en el madrileño Barrio del Pilar.
A lo largo de su vida Ibáñez escribió multitud de artículos en publicaciones periódicas sobre aspectos candentes de la vida pública, siempre desde una perspectiva izquierdista. Estos escritos se agruparon en la obra póstuma A contracorriente, que recoge textos publicados entre los años setenta del siglo XX y su muerte. Al margen de su oposición radical a la dictadura franquista, Ibáñez intervino de forma recurrente (aunque no exclusiva) en cuatro áreas principales. En primer lugar, Ibáñez se mostró muy crítico con la forma en que se había desarrollado la transición a la democracia en España, pues consideraba que había impedido una auténtica ruptura con el régimen franquista, una postura que prolongó con una crítica general de los límites de la “democracia formal”. En segundo lugar, Ibáñez atacó a los gobiernos socialdemócratas de la época que, desde su punto de vista, habrían traicionado sus aspiraciones sociales para adaptarse a las corrientes económicas neoliberales dominantes. En tercer lugar, se pronunció repetidamente sobre el conflicto vasco, rechazando el terrorismo al tiempo que defendía la negociación con los independentistas y el derecho de autodeterminación como salidas a la crisis. Por último, dedicó una considerable atención a los movimientos de izquierda no tradicionales: ecologistas, antimilitaristas, feministas..." [notas biográficas tomadas de la Wikipedia]


Jesús Ibáñez, durante una marcha contra la OTAN antes del referéndum

Vigne (@VigneVT)