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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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sábado, 13 de diciembre de 2014

De rameras de esquina y de rojos de IU a los que hay que matar de un tiro en la nuca. Sobre Agustin Ferrer Ortiz.




«–¿Hay muchos fascistas en tu país?
–Hay muchos que lo son y no lo saben. Pero se darán cuenta cuando llegue el momento» 
(Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas)


Una joya de hombre

Valenciano, de Xátiva. Presume de formación de alto standing por haber estudiado en la Universidad de Londres. Dice ser periodista. En su perfil de las redes sociales se define como editor-director de News la Costera, un medio digital de escasa repercusión, cuyo perfil ideológico discurre en esa derecha mutante a la que ahora el PP le sabe a poco y que gusta de hacer aleteo de pestañas a partidos como VOX o Ciudadanos C's. Atrás queda su amor incondicional por el PP, cuando el partido surgido de las entrañas del franquismo repartía sacos de dinero entre monaguillos palmeros en la comunidad valenciana. En aquellos tiempos gürtelianos, acostumbraba a salir en energúmena defensa de Camps y demás corruptos de la Gürtel, a los que presentaba como víctimas del infame Zapatero. Por aquel entonces proclamaba su lealtad incondicional al PP en su blog
"A mi se me critica por ser "pepero". Si, lo soy y a mucha honra. No tengo nada que esconder y es más, por los años 80's cuando nacio Alianza Popular, yo vi nacer el partido de la mano de Fraga Iribarne en Londres (...). Así que desde bien joven estoy inclinado ideológicamente al Partido Popular, además de por otras razones."
En cuanto el pozo gürteliano se secó y las cosas empezaron a ponerse feas para la industria política del PP, se acabó su amor por el partido al que se había entregado con la pasión del bolsillo. Entonces se convirtió en uno de esos apóstoles de la culpa de todo la tienen los políticos, un mantra tan repetido por la extrema derecha como por los seguidores de Podemos, aunque al final a quien más beneficia es a la derecha de siempre.

Desprende un claro tufillo fascista, aunque es de aquellos a los que les gusta calificar de nazis y fascistas a personas de la izquierda (llama "izquierda fascista valenciana" a la izquierda valenciana), un recurso dialéctico que nuestra derechona puso en marcha hace tiempo como estrategia dialéctica de defensa.

Su música favorita son las canciones de Nino Bravo y sus películas favoritas Dr. Zivago y Kramer vs Kramer. Busca mujeres para mitigar su decadencia de macho en crisis de los 50, suficientemente desesperado para que le valga casi cualquiera: "Quiero tener una cita con una chica entre 18 y 60 años", declara en su perfil de la página de contactos Badoo

Se llama Agustin Ferrer Ortiz y le gusta llamar ratas asquerosas, rameras de esquina y putas miserables a las mujeres de izquierdas. Es una joya de hombre, todo amor. 



"No os regocijéis en su derrota. Por más que el mundo se mantuvo en pie y paró al bastardo, la perra de la que nació está en celo otra vez"
Bertolt Brecht, en La resistible ascensión de Arturo Ui
(Der aufhaltsame Aufstieg des Arturo Ui)


"Ramera de esquina", "puta miserable"... 

Si me preguntáis a qué me suena Paterna os diría: me suena a Javier Parra, a la dignidad de la resistencia social, a orgullo de trabajo bien hecho por la agrupación del PCPV (Partit Comunista del País Valencià), a juventud comunista ejemplar... Es en lo que pienso cuando me hablan de Paterna. 

Soledad es una mujer de Paterna con tres hijos. Sin recursos, es una de tantas víctimas de una crisis provocada por el propio capitalismo y que conduce a que los parias de la tierra sean cada vez más parias y los ricos sean cada vez más ricos. Lo llaman economía social de mercado, término guai del paraguai para evitar llamarlo con lo que es realmente: capitalismo. Soledad será desahuciada en breve de una vivienda social situada en el barrio de La Coma de la localidad valenciana. Una vivienda que estaba vacía y que Soledad había ocupado.

Aurora Mora
Busco La Coma en Google y lo primero que encuentro es alguien que manifiesta sus dudas sobre vivir en ese barrio: "He oído que el barrio de La Coma en Paterna es muy peligroso y que es muy marginal" (enalquiler.com). Reconozco que nunca había oído hablar de La Coma. El caso es que Soledad encontró allí un techo para ella y sus hijos. Parece que la vivienda es propiedad de la empresa de la vivienda pública EIGE, entidad presidida por Isabel Bonig, consellera de Infraestructuras del gobierno valenciano del PP. Dicen que había sido asignada a otra familia: es aquello de quite un paria para poner otro paria. Y Soledad se irá a la calle con sus tres hijos. La coordinadora del Grupo Parlamentario de Esquerra Unida, Aurora Mora, no contuvo su ira, calificando en un tuit a la responsable de tal injusticia de "rata miserable". ¿Fuerte? ¿Excesivo? Bien, yo también pienso que es una rata miserable, porque no hay mejor calificativo para quien toma la decisión de poner en la calle a una mujer con sus tres hijos. Como ratas miserables son aquellos que se pasan por el arco del triunfo el artículo 47 de la Constitución:
"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada"
No nos engañemos: vivimos una situación de terrorismo social practicado por la oligarquía económica y sus lacayos políticos. Provocar y/o contribuir al sufrimiento de las personas, a una drama como el de Soledad, a su angustia y desesperación, es propio de ratas miserables.

La que sigue es la respuesta de nuestro ilustre:


Decididamente, Agustín Ferrer es una joya de hombre. Fascismo y machismo siempre van de la mano. 

Pero la cosa no terminó ahí. Esta semana, los parlamentarios de IU (Izquierda Unida) protestaron con un gesto contra la famosa la ley que quiere imponer el Partido Popular y que ya se la conoce como la "ley mordaza". Los diputados de izquierdas se pusieron de pie colocándose una mordaza en señal de protesta.


Parlamentarios de IU contra la "ley mordaza".
 Foto: David Castro, tomada de elperiodico.com

El caso es que nuestro ilustre, el que había llamado "ramera de esquina" y "puta miserable" Aurora Mora, expresó su "razonada" y "argumentada" opinión sobre el gesto de los diputados de IU, sugiriendo que había que "pegarles un tiro en la nuca"

Es lo que saben hacer los fascistas. Llenaron las cunetas de asesinados con tiros en la nuca. Y sigue siendo el sueño de nuestra derecha fascista: meternos a todos un tiro en la nuca. Agustin Ferrer Ortiz ha dicho en voz alta lo que piensa y desea la camada fascista que día a día cobra cada vez más fuerza en nuestro país. El tuit:



Así es Agustín Ferrer Ortiz, paladín del PP cuando éste repartía generosas dávidas políticas en la etapa de opulencia gürteliana. En su blog, en marzo de 2010 se metía con el juez Garzón por su empeño en remover el pasado, argumentado que los muertos del franquismo "llevan 50 años sumidos en su tranquilidad histórica" ("Morir matando ¿Verdad Juez Garzón?").



"El 18 de julio del 36 el fascismo dio en España un golpe de estado, y todavía seguimos retirando chapapote"
Felipe Alcaraz @FelipeAlcarazM


Podríamos pensar que cuanto más nos alejamos cronológicamente de la dictadura franquista, más fácil debiera resultarle a la derecha española desmarcarse de la misma. Pero la realidad muestra lo contrario y, lejos de marcar distancias con el franquismo, parece estar lanzada a una cruzada reivindicativa de lo que significó la tenebrosa oscuridad de los 40 años de dictadura en España.  
Lo anterior tiene una explicación fácil. La derecha española, travestida en demócrata aprisa y corriendo para salvar los muebles tras la muerte de Franco, ha vivido siempre en buena sintonía marital con eso que a veces se denomina el franquismo sociológico. Y es que a nuestra derecha, en cuanto pierde un poco de su maquillaje ideológico, enseguida luce las arrugas fascistas que esculpen sus rasgos faciales, y eso no hay lifting que lo pueda disimular. Por eso su empeño en negarse a condenar la dictadura de Franco. Pero por eso, también, el énfasis que desde hace tiempo pone en revisar la Historia, con el propósito de legitimar el golpe de estado fascista de 1936.

Nuestra joya de hombre es un buen ejemplo:


*   *   *

No hago más que pensar en el diálogo de Por quién doblan las campanas, de Hemingway:
«–¿Hay muchos fascistas en tu país? 
–Hay muchos que lo son y no lo saben. Pero se darán cuenta cuando llegue el momento» 
No tengáis la más mínima duda de que así será. El fascismo nunca se ha ido. El armario está lleno de especímenes fascistas. De vez en cuando alguno sale del mismo, pero son muchos más de lo que parece.

Y no lo olvides, nunca, jamás...: el fascismo apenas es el plan B de la oligarquía para mantener su dominación y proteger su status quo. La democracia burguesa y el fascismo están unidos por vasos comunicantes. 


*  *  *


Apostillas
De la defensa numantina del PP al mantra podemista "la culpa es de la casta política". Fragmentos sacados del blog de Agustin Ferrer Ortiz.

En defensa de los corruptos: "La fotos de la discordia", 13-3-2010
"Que gran problema tienen los que envidian las victorias populares en la Comunidad Valenciana y no me refiero exclusivamente a los socialistas del PSPV. Añado en esta lista a los periodistas rojeras que solo buscan provocar a la derecha con sus infamias publicada, con sus fotos majaderas sacadas de contesto para hundir, por orden de la Editorial PSOE a la derecha española.
(...) El PP ganará en España las próximas elecciones. El PPCV ganará nuevamente en la Comunidad Valenciana, porque gente como Camps, Rita Barbera o Rus, saben las medidas necesarias para generar empleo, sacar a esta tierra de la crisis y generar confianza en la ciudadania, por mucho que la prensa "rojilla" se empeñe en sacar solo los trapos relacionados con el Gürtel, porque no tiene otro arma que usar para atacar a este partido. (...)"

Y Agustín Ferrer pasa a compartir el tópico central del discurso de Podemos, la culpa es de la "casta política": "Opinión: ¿Spain is different? Yes… it is", 18-11-2014
"(...) España es diferente porque en la actualidad vivimos rodeados de políticos que basan su vida y su trabajo en la corrupción (...) la ciudadanía por ende mucho más responsable y respetable que la casta política española y especialmente la valenciana.
(...) Y el problema no está en líneas rojas o quitar  a uno para poner  a otro. El problema está en la propia raza política española que lo lleva en la sangre y si sale uno, el que entre, en cuanto pueda hará lo mismo o peor y el problema no acabará nunca porque España no tiene políticos, tiene una casta o raza de sinvergüenzas redomados que sólo están en política para llenarse las panzas en lujosos restaurantes y llenar sus cuentas bancarias robando por un lado y por otro, mientras el populacho asiente y se va al paro o se queda en la miseria y la otra solución, la de Podemos, esa aún es menos viable porque carece de sentido, de lógica y no se sustenta más que en el deseo de cuatro melenudos “vagos-flautas” bolivarianos-bolcheviques sin idea.
En definitiva, que tenemos un tumor cancerígeno instalado en nuestra casta política y no existe cirujano capaz de solucionarlo (...)"

viernes, 11 de abril de 2014

14 de abril, día de la República. ¿Guerra civil o guerra de clases? Y el franquismo se reencarnó en el PP.


Hombres y mujeres de una de las milicias republicanas organizadas en defensa de la República, tras el golpe de estado de 1936. Foto Keystone-Getty Images

El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden (...) Igual pasó con Napoleón. Al día siguiente de matarlo era un estropajo, pero cincuenta años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres.
(Manuel Fraga Iribarne, fundador del Partido Popular (PP),en El Faro de Vigo, 30-12-2007)


Hablar de la República Española nos lleva inevitablemente a tener que hablar del golpe de estado fascista de julio del 36, producido contra el régimen constitucional republicano, y de la guerra civil de tres años que provocó. Aunque la etiqueta más extendida para referirse a este episodio bélico es la de "guerra civil", en realidad tal etiqueta no expresa la naturaleza del hecho histórico y distorsiona lo que ocurrió, por dos razones:
  • 1ª. Porque tiende a ensombrecer el hecho central que jamás debemos olvidar: fue un enfrentamiento entre quienes defendían la legalidad constitucional y las fuerzas golpistas que, bajo el estandarte del fascismo, se alzaron en armas contra dicha legalidad.
  • 2ª. Porque oculta la naturaleza de clase que tuvo el conflicto. La mayor parte de la oligarquía económica española -el capital-, políticamente representada por la derecha golpista, adoptó el fascismo para defender sus intereses de clase, en reacción a la victoria electoral del Frente Popular, que aglutinaba a las fuerzas políticas defensoras de los intereses de clase de los trabajadores. Lo que llamamos guerra civil, fue una guerra de clases, una expresión bélica de la lucha de clases. Esta lectura en términos de clase, ha sido sistemáticamente tapada o, al menos, disimulada o difuminada en muchas de las interpretaciones históricas llevadas a cabo.
Así pues, aunque técnicamente sea difícil rebatir el término "guerra civil", jamás debemos olvidar la dos dimensiones mencionadas: fue una guerra de clases, del capital frente al trabajo, y entre quienes apostaron por el fascismo frente a los que defendían la democracia.


Mujeres milicianas en defensa de la República

Si hubo personas condenadas a muerte en el franquismo, era porque lo merecían
(Manuel González Capón, Alcalde del PP de Baralla, Lugo.
 El 26 de julio de 2013. Recogido en La Voz de Galicia)

En cierto sentido, la actual derecha española representada por el Partido Popular (PP), es heredera de aquella derecha golpista que adoptó del fascismo para defender sus intereses de clase. La negativa del PP a condenar el franquismo; todos los intentos ideológicos de la actual derecha por justificarlo e incluso por legitimar el golpe de estado del 36; las manifestaciones de reivindicación del franquismo que cada dos por tres protagonizan miembros del PP; el boicot de este partido PP a la Ley de Memoria Histórica; el desprecio por la recuperación de la memoria de las víctimas del franquismo; el propio hecho de que la actual derecha proceda del franquismo político travestido en demócrata para adaptarse a la nueva situación creada con la Transición... Todos estos hechos y otros similares, vienen a probar esta herencia antes mencionada. Sobre esto os animamos a leer una entrada del blog que está entre las más leídas desde que comenzamos la andadura en la blogosfera: "ABC y la caverna mediática. 1ª parte: un rápido recorrido por las entrañas franquistas de la derecha española".

La República fue aplastada por las fuerzas fascistas lideradas por Franco. Siguió una dictadura de 40 años. Luego el franquismo se reencarnó en AP (Alianza Popular, más tarde Partido Popular) y en la Unión de Centro Democrática (UCD) de Adolfo Suárez, bajo el manto de una monarquía que el dictador había impuesto para "dejar todo atado y bien atado" (ver "¿Y si el rey Juan Carlos estaba desnudo?", de Jean Ortiz) y que durante más de 30 años se benefició del blindaje político otorgado por el PP y el PSOE.

Hoy, cuando enarbolamos la bandera tricolor y reivindicamos la III República, lo hacemos -o al menos debemos hacerlo- manteniendo el espíritu de los que se sacrificaron defendiendo la República Española: un espíritu de clase frente al capital.

Desde las filas del PSOE escuchamos voces que niegan la lucha de clases: "es una causa justa del pasado", decía el ex-diputado socialista Ramón Jáuregui (ver "Sueño y realidad del PSOE. ¿Es un partido de izquierdas el PSOE?"); "la izquierda debe olvidar el discurso de clases", decía el diputado socialista Juan Moscoso de Prado (ver artículo de Ángeles García Portela en su blog "El otro País"). Frente a este negacionismo de la actual socialdemocracia, desde la izquierda reivindicamos la lucha de clases y desde la misma reivindicamos la República y aspiramos a la III República. Mantengamos despejada nuestra conciencia, insensible a los cantos de sirena que tratan de desviar la atención de las luchas sociales. Defendemos la III República, porque defendemos los intereses de la clase trabajadora. ¿Es tan difícil de entender?

Nota final. Mucha gente se pregunta: ¿es que no existe una derecha "civilizada", "moderna", laica, liberal a la antigua usanza, que reniegue del franquismo..? Aceptando que pueda existir una derecha susceptible de ser calificada de "civilizada" (no entremos en ello ahora), personalmente tengo claro que existe. ¿Dónde está entonces?.. Está dentro del PSOE, donde vive desde la Transición y en donde ocupa una consolidada posición de poder, marcando -por ejemplo- la política económica (neoliberal) de este partido. 









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domingo, 9 de marzo de 2014

Haz que parezca un debate. Pablo Iglesias vs Marhuenda.


Imagen: Philémon Shivar (série "la chambre orange")


Llegó la hora del desahogo ante la televisión. El progre consumidor de pensamiento prêt-à-porter se sienta confortablemente en el sofá de la salita, para ser espectador un día más de una confrontación político-dialéctica de alto nivel intelectual (sarcasmo, of course). Se dispone a disfrutar de otra corrida en la que el toro es un patético chucho. Porque dejémonos de cachondeo: el torito al que llaman Marhuenda -el mismo que desprende un hediondo tufo fascistoide, característico de las bravas reses de la ganadería cavernaria-, sufre de atrofia cerebral.

Si se prefiere una metáfota distinta: un combate de boxeo amañado. Por un lado, está un cavernario al que cualquier representante de alumnos sería capaz de callarle la boca; y por otro, un experto vendedor de perogrulladas, sofismas y vacuidades. Marhuenda es el rival contra el que cualquier político -aunque fuese el tonto del pueblo- querría enfrentarse dialécticamente. Es el necesario tongo para elevar al político promocionado a la categoría de gran líder, capaz de darle un zas en toda la boca al oponente a cada instante, incluso aunque tratase de evitarlo.

Los cavernícolas disfrutarán con las que le ha cantado el director de La Razón al coletas, mientras que los progres gozarán con las tortas dialécticas que el líder circular le ha soltado al odiado Marhuenda. De eso se trata. El secreto comercial del circo mediático de La Sexta TV (canal al que muchos se refieren despectivamente como La Secta), consiste en encender la libido política de unos y otros, y que unos y otros se queden con gustirrinín al final. Nada nuevo en el gran teatro de la manipulación, que es la televisión sistémica.

El éxito está garantizado para ese canal tan reaccionario como es La Sexta, al que un amplio sector de la progresía ha elevado a los altares, simplemente porque nos permite realizar un consolador vudú con la odiada derecha española. La eficacia simbólica del vudú reside en su efecto terapéutico, consuelo del indignado, después del subidón de adrenalina que provoca el ir clavándole los alfileres al malo de turno. ¿O es que no tenéis claro que Marhuenda es ese muñequito? Bueno, también es verdad que cada cual se consuela con lo que le da la gana, con lo que puede o con lo que le dejan.

Debates políticos de altura

El combate debe garantizar la sangre, elemento imprescindible para captar la atención de aquellos cuyo software ideológico se elabora desde el sofá ante la televisión que todo lo sabe. Mucha sangre. Cuanta más sangre, más adrenalina, más audiencia, más beneficio para la cadena. Los tertulianos son chicos aplicados en la ejecución del guión. Cada cual dice lo que su público respectivo quiere oír, pero también lo que exaspera al público del rival. Lo que a ti te ponga al otro debe desquiciar. Es la fórmula comercial de las tertulias políticas para consumidores de pensamiento prêt-à-porter.

Pero el combate debe garantizar un ganador, que no puede ser otro que el promocionado. Para eso se le ha buscado a Marhuenda, para que luzca ante él sus grandes dotes de torero, aunque sea contra un toro reumático con artrosis. Es menester que gane por K.O. y que su victoria vaya revestida de cierto toque sádico que el indignado del sofá contemplará como venganza y justicia divina. Cada asalto garantizará una fuerte dosis de castigo para el oponente. Al final, un momento de delirio, euforia, amor ciego por el ganador, un acto de comunión unilateral del público progre con el promocionado.

Imagino el diálogo del gran padrino-patrón de La Sexta TV dándole instrucciones a su subordinado ejecutor, para la campaña promocional de Pablo Iglesias Turrión:
    Padrino-patrón. ¿Quién puede hacer de sparring?
  Ejecutivo-ajecutor. Marhuenda es perfecto. Cada frase que suelte será contestada rotundamente por el chico.
   Padrino-patrón. Perfecto. Hazlo. Pero haz que parezca un accidente. ¿Dije "accidente"? Perdón por el lapsus. No sé en qué estaría pensando. Quise decir "debate": haz que parezca un debate.



Sí. Podría aceptar pulpo como animal de compañía, pero que nadie venda la moto de que eso es un debate político. Por ahí no paso. No acepto la beatriztaleguización del discurso político. El show no es más que un mero intercambio de afirmaciones facilonas repetidas cada día de la semana: un intercambio de cromos

Acaba el programa. Pomada consoladora para el indignado telespectador. Se levanta y se estira bostezando mientras piensa 'tenemos un gran líder'. Le han dicho lo quería oír. No necesita otra cosa.

Y La Sexta seguirá luego con su programación. Nos seguirá contando qué malos son los rusos, las bondades de la revolución pacífica ucraniana que ha instaurado un gobierno elegido en democracia directa desde la calle. Y como muestra de la perversidad de las hordas rusas, nos pondrá imágenes que muestran el ataque de "nazis-rusos" contra la sinagoga de Simferópol en Crimea (ver imagen al final).

Lamento no entender a cierta gente incapaz de plantearse la pregunta de por qué Podemos es apoyado insistentemente por ciertos medios sistémicos que de izquierdas tienen nada. Quizás alguno vuelva a dejarme un comentario llamándome chequista o estalinista, términos que los coleteros han puesto de nuevo en circulación para descalificar a todo aquel que les lleve la contraria y ose realizar alguna crítica.

Desde la Transición, en la izquierda se han dado grandes timos. Algunos muy sonados. Pero pocas veces he visto un timo político tan elaborado como las iniciativas políticas de los últimos meses, patrocinadas con mimo por ciertos medios sistémicos, salidas de la chistera como el conejito del mago. El tiempo pone a cada cual en su sitio.

Manipulación en La Sexta TV

@VigneVT
blog del viejo topo



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domingo, 16 de febrero de 2014

Ninismo político




Imagen: Lara Jade, "Faceless" (Sin rostro) (1)


La antipolítica de moda no supera un test de inteligencia para chimpancés, pero es una lluvia diaria que cala.
(Paco Arnau ‏@ciudadfutura)

Hace pocos años, antes de que la crisis sistémica se presentase en toda su ferocidad, comenzó a utilizarse una nueva categoría sociológica: los ni-ni. Primero fueron los británicos los que empezaron a usar el acrónimo NEET (not in employment, education or training). Enseguida el uso se extendió a muchos países. El término ni-ni (o nini sin guión) hacía referencia sobre todo a un sector social mayoritariamente de jóvenes, que ni estudiaba ni trabajaba, inmerso en una espiral maldita en la que la temprana deserción escolar y la falta de preparación se juntaba con un mercado de trabajo desfavorable, marcado ya por una alta tasa de desempleo.

En tiempos recientes, gente de la izquierda está popularizando una adaptación del término, otorgándole un nuevo significado -de carácter peyorativo- para hacer referencia a un fenómeno que en absoluto es nuevo: no ser de derechas ni ser de izquierdas. Son los ni-ni políticos.  

El acriticismo que domina en una buena parte de la masa social indignada, favorece la propagación de mensajes que claramente actúan o pueden actuar como caldo de cultivo del neofascismo y de los populismos. La deriva ideológica de carácter sistémico de una parte de la indignación colectiva, se concreta con frecuencia en posiciones marcadamente reaccionarias, en tanto que fortalecen vigorosamente el status quo. Un buen ejemplo de esto último lo tenemos en la consigna política del ni-ni: ni de derechas, ni de izquierdas. Mensaje muy efectista que cala por su simpleza y que conecta con la más profunda tradición de la antipolítica. Nadie debe engañarse: si hay existe una consigna profundamente sistémica, un eslogan nacido desde lo más profundo de las entrañas de la ideología dominante, es el de ser ni de derechas ni de izquierdas, un mantra que actúa de penicilina política para neutralizar a las fuerzas posicionadas en contra del sistema capitalista.  Ser ni de derechas ni de izquierdas es la erótica de masas con la que el establishment narcotiza la conciencia colectiva. Forma parte de la antipolítica, "una lluvia diaria que acaba calando" abriendo el camino para lo peor.

(Fragmento de  "La peligrosa y banal existencia del ni-ni político. De semejanzas curiosas y agujeros negros ideológicos", de próxima publicación en este blog).



Fuente de la viñeta: publicada en listocomics.com

(1) Inglesa de nacimiento, Lara Jade es una joven artista y fotógrafa freelance que con apenas 24 años comienza ya a gozar de cierto prestigio. Podéis encontrar más obras suyas en Flickr y en deviantArt, donde utiliza el seudónimo “larafaire“. Su página oficial es www.larajade.co.uk/blog/

jueves, 5 de diciembre de 2013

La corrupción y la mentira, ¿pasan factura al Partido Popular?


Nota de 1 de noviembre de 2014: el siguiente texto fue publicado el 5 de diciembre de 2013, antes de la aparición de Podemos y de todos los nuevos casos de corrupción que han aparecido. Pese a todo, sigo reafirmándome en la idea básica contenida en este artículo.

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Imagen: Spencer Tunick (1)


La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio
Marco Tulio Cicerón
Los esclavos no aspiran a ser libres; aspiran a convertirse en amos
Marco Ruiz (Demián Bichir), en The Bridge (serie de TV)



Una de las cuestiones que sin duda constituye una extraña patología política en la democracia burguesa, es por qué millones de trabajadores actúan en contra de sus intereses de clase, al apoyar las opciones políticas que representan los intereses del capital. Frente a la brutal lucha de clases lanzada por éste, millones de trabajadores actúan con sumisión y ánimo servil. Desnudos de conciencia de clase, consumen los nutrientes ideológicos con los que son alimentados por el sistema para garantizar su mansedumbre, consumando una suicida alienación que condenará a sus descendientes a vivir en un futuro miserable y dantesco.

*  *  *     

En las últimas elecciones generales de 2011, en lo que respecta al Congreso de los Diputados, el Partido Popular obtuvo casi 11 millones de votos, un 44,62%.

Los diferentes sondeos electorales apuntan a una caída del PP. Hay diferencias, como es habitual, entre unas encuestas y otras. También se habla mucho de la "cocina" en la que se maquillan los resultados de los sondeos. Pero estas diferencias y cocinado de datos no dejan de ser hechos anecdóticos ante una realidad difícil de negar. Pese a su caída en intención de voto, en el peor de los casos para el PP este descenso no va mucho más allá de un 10% respecto a los resultados reales obtenidos en 2011 (ver, por ejemplo, la encuesta del CIS de octubre). Esto supone que el PP seguiría movilizando a día de hoy en torno a 10 millones de votos, suficientes para volver a ser el partido más votado. Una parte importante de estos votantes, pertenecen a la clase trabajadora (son asalariados). Sumemos al anterior un sector de autónomos e incluso de pequeños empresarios cuyas condiciones de vida, en bastantes casos, no difieren sustancialmente de las de un asalariado medio. Unos y otros sufren las consecuencias de la crisis y de las políticas ultraliberales del PP, pero seguirían votando al partido de Rajoy, pese a que ello suponga ir en contra de sus intereses. Es lo que se expresa coloquialmente con el refrán de tirar piedras contra el propio tejado. Esto no es ni un fenómeno político nuevo ni exclusivo de España, por supuesto.

Desde la izquierda, espacio teóricamente natural de la clase trabajadora, cuesta entender las causas de un problema que tiene mucho de patología política (de ahí el dicho de "eres más tonto que un obrero de derechas"). Cierto es que no tiene fácil solución el problema. Pero, para empezar, debemos ser capaces de hacer un diagnóstico ajustado, si queremos luego encontrar soluciones. La correcta formulación de un problema, siempre es el camino para encontrar respuestas y soluciones. No pretendo realizar aquí tal diagnóstico, sino trazar modestamente un par de pinceladas impresionistas sobre errores que se dan cuando hablamos del problema. Lanzo al vuelo algunas cuestiones para ese debate necesario.

¿Qué influye en el desgaste electoral del PP? ¿Cómo explicar el escaso coste electoral que expresan las encuestas? 


Un error politicocéntrico de perspectiva es pensar que el PP se desgasta electoralmente en base a los mismos factores que actúan en el desgaste político de la izquierda. Lo califico de error "politicocéntrico" porque implica pensar desde principios o valores válidos para una izquierda desde la cual contemplamos la realidad, pero no para el electorado de derechas, que contempla la misma realidad con otro prisma. Cierto que hay hechos políticos que pueden afectar por igual a derecha e izquierda, incidiendo en el comportamiento electoral sin distinción; pero hay otros que no. Me refiero concretamente a dos: la corrupción y la mentira política. Hablaré de ambos factores al final.

Pensemos que todas las brutales medidas de recortes del gobierno del PP, el escándalo de Bárcenas, el caso Gürtel, el asunto de Fabra..; las cifras de desempleo; las sucesivas mentiras de sus políticos, etc... Todo ello y lo que queráis aumentar, sumado, no ha conseguido mermar la intención de voto al PP más allá de ese 10% aproximado. A dos años de las elecciones, es realmente poco. Con todo lo que ha caído, el Partido Popular se mantiene a flote sin riesgo aparente de hundimiento.

Ese desgaste de un 10% aproximado, ¿a qué factores cabe atribuirlo? Mi hipótesis es que esa pérdida de intención de voto tiene muy poco que ver con las mentiras del gobierno y con la corrupción del PP, como a menudo se tiende a pensar erróneamente entre quienes sobrevaloran su impacto en el electorado del Partido Popular. Es más una cuestión de carácter económico. En la medida en que los recortes afectan también a esos trabajadores que votan al PP, ahí es donde se produce el desgaste electoral del partido de Rajoy. Ese sector del electorado conservador, reacciona cuando se le toca el bolsillo, cuando pierde la casa, se queda en paro y sin posibilidad de cobrar un subsidio, etc. Pero lo otro (corrupción y mentiras) lo asume sin mayor problema.

Ahora bien. Muchos pensaréis: si esto último fuese cierto, ¿por qué el PP no ha sufrido un mayor desgaste que ese 10%? Son varias cosas las que pueden explicar esto:

1º) Discurso dominante: la culpa siempre es del otro. La gente percibe la realidad (incluso aquella que le afecta directamente de forma dramática), a partir sobre todo del discurso que generan los medios de información. Es una mera cuestión de socialización política. Las cadenas de radio y TV y la prensa que consume el electorado del PP, generan un discurso tan potente como eficaz, al presentar la situación que vivimos como un resultado y responsabilidad exclusiva de los dos mandatos anteriores del gobierno de ZP. Toda la información mediática que recibe ese electorado, incide en el mismo discurso que, mal que nos pese, a la derecha le funciona, al menos de momento. Es cierto que como recurso ideológico de legitimación tiene fecha de caducidad; paulatinamente es un discurso que irá perdiendo funcionalidad, pero todavía mantiene bastante capacidad para convencer a la parroquia de votantes.

2º) Discurso dominante: hemos evitado que fuese peor. Esos medios a partir de los cuales el electorado del PP construye su percepción de la realidad social, hábilmente transmiten una simplista (y por ello de fácil digestión social) y venenosa lógica: las medidas son malas pero han evitado que tuviésemos que tomar medidas peores; y además esas medidas se han tenido que tomar por culpa de la política del gobierno anterior. En otras palabras, lo malo no es tan malo porque podría ser peor (consuelo que funciona) y además la culpa es del otro (lo que decíamos antes). Se cierra el círculo discursivo. Como en el caso anterior, este discurso por el momento sigue siendo operativo para la derecha.

3º) Hooliganismo y la mentalidad política bipartidista. Más de tres décadas de bipolarización PP-PSOE, han terminado por engendrar una sociología electoral tremendamente maniquea: lo propio se percibe como la única salvación frente al "otro", que personifica todos los males y desgracias. Un porcentaje amplísimo de votantes del PP y del PSOE, no consiguen imaginar otra alternativa a la propia. Esto, a lo que da lugar es a un umbral de voto hooligan muy alto en ambos partidos, aunque mucho más en el PP. Pase lo que pase, suceda lo que suceda... seguirán votando a lo mismo. Podrán quejarse y despotricar en el día a día, pero llegado el momento de votar, lo harán nuevamente a su partido, por el firme convencimiento de que la alternativa es siempre mucho peor; son los estragos que provoca el bipartidismo crónico y enquistado. En mi opinión, por muy nefasta que resulte la política de Rajoy, el PP tiene garantizado al menos entre un 25% y un 30% de voto incondicional.

4º) Las consecuencias más negativas de las políticas de Rajoy serán a medio y largo plazo. Aunque es obvio que muchas de las medidas que ahora toma el gobierno de Rajoy, tienen un efecto inmediato en el deterioro de nuestras condiciones de vida (lo estamos viendo), es indudable que es a medio y largo plazo cuando realmente se van a ver con nitidez los destrozos en todo su dramatismo y destrucción dantesca. Por eso creo que el máximo efecto político negativo de la política de Rajoy tendrá carácter retardado. Es una bomba de mano que no explota al momento, pese a que ya estemos sufriendo las consecuencias. En temas esenciales como Sanidad, Educación y Pensiones, la gran onda destructiva de las políticas neoliberales está todavía por llegar. Los efectos más dramáticos todavía no los hemos visto. Por otra parte, las pensiones que cobran nuestros jubilados, sirven de colchón amortiguador de las dificultades familiares, sobre todo en muchos casos en los que no hay otros ingresos en la familia. Esto permite amortiguar también los efectos negativos a corto plazo. 

Los anteriores son apenas algunos factores a tener en cuenta para explicar por qué las políticas ultraliberales del PP no le han pasado una costosa factura en intención de voto, más allá de ese 10% que parecen indicar las encuestas.


En el caso del PP, la corrupción y las mentiras políticas, ¿por qué no influyen tanto como pensamos en la izquierda?
   
Dice el refrán popular que "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Un viejo campesino y emigrante, conocido con el apodo de O Trinta, natural de las tierras de O Rosal en el Baixo Miño, me decía hace años: "as cousas teñen tantas entendedeiras como se lles queiran dar". O Trinta nunca había ido a la escuela, pero desbordaba sabiduría.

Tiro de estos dos ejemplos de refranero porque a menudo olvidamos algo básico para analizar la realidad social y el comportamiento de los grupos humanos: actuamos en función de la percepción de la realidad que tenemos. De cara a la praxis social, lo importante no son los hechos en sí (que también son un constructo, no olvidemos), sino cómo los percibimos e interpretamos. Esto es algo tan viejo como el Teorema de William Thomas (1863-1947):  “Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”. El austriaco Peter Berger y el alemán Thomas Luckmann, elevaron el planteamiento a perspectiva dominante en la Ciencia Social, al escribir "La construcción social de la realidad" (1966), explicando cómo a partir del conocimiento que poseemos, establecemos socialmente la realidad.

Esa percepción y conocimiento, forman parte de nuestra socialización. En su faceta política, es transmitida (principal aunque no exclusivamente) por los medios de comunicación. Por tanto, lo que hemos de preguntarnos es, a partir de la información y conocimiento que los medios de la derecha transmiten, de qué manera el electorado del PP (sobre todo los trabajadores que votan al Partido Popular) perciben e interpretan la corrupción política y lo que llamamos mentiras del gobierno de Rajoy. ¿Por qué dicha percepción e interpretación no supone un desgaste para el PP?

La corrupción política

De acuerdo que el caso Bárcenas es posiblemente el mayor escándalo de la democracia española. Podemos hablar también de la trama Gürtel, de Camps, de Fabra... sería una lista interminable. El fenómeno de la corrupción política en España, tiene dimensiones insoportables para una democracia, aunque sea una democracia capitalista.

A todas horas, simpatizantes, votantes y militantes de la izquierda, bombardean las redes sociales y foros con el tema de la corrupción del PP, hasta resultar aburridos.

Pero, realmente, el electorado de derechas, ¿no se da cuenta de la existencia de esta corrupción? ¡Claro que se da cuenta! El votante de a pie del Partido Popular reconoce que los casos apuntados son reales y que son motivo de indignación. Y no estoy hablando de burgueses, de personas que viven confortablemente, sino de gente humilde y de trabajadores que votan al PP. ¿Paradoja? Por supuesto, pero hemos de ser capaces de explicarla.

Si ese electorado reconoce la existencia de la corrupción en el partido al que votan, está claro pues que ésta no pasa factura al Partido Popular (2). Para entenderlo, debemos ir a los ejes del discurso político de ese electorado y a su percepción de la realidad política. ¿Cuáles son dichos ejes?:

A)  Afirmación maximalistatodos roban, todos son corruptos.  Es lo que piensa ese electorado. Y en su lógica, si todos roban y son iguales, votar al PP no es peor que hacerlo a otro partido.
Este planteamiento forma parte de la anti-política, a menudo impulsada no sólo por gentes identificadas políticamente con la derecha, sino también por personas que se consideran de izquierdas (aunque en mi opinión no lo son, ya que no deja de ser una postura muy reaccionaria). Se produce una sistemática, acrítica y apriorística criminalización social del político: el que se mete en política es para robar. Hay un sector potencialmente votante de izquierdas que suscribe este maximalismo, pero el efecto, cuando llegan las elecciones, es muy dispar: el de izquierdas se abstiene y el de derechas vota igual a su partido.
La aberración de este planteamiento consiste en dar fuerza a una mentira, ya que ni todos los políticos roban ni son corruptos, de la misma forma que hay partidos a los que no se les puede acusar de nada. Pero se mete en el mismo saco a todos y quien gana siempre con este discurso es la derecha, que es la esencia y máxima protagonista de la corrupción política. Delirante pero cierto. Es el mundo al revés.



B)  La inevitable condición de la naturaleza humana. Se trata de una variante más "culta" del principio anterior, que apela a la inevitable condición de la naturaleza humana, transformando el maximalismo rudo "todos los políticos roban" en otro tipo de maximalismo fatalista, de tinte pseudo filosófico, que vendría a definir la esencia humana: los seres humanos son, por naturaleza, corruptos. Al definir el problema como una constante humana, se minimiza su gravedad social, política y moral. Se relativiza.
Cospedal
Como vector discursivo, este argumento está menos extendido que el anterior, aunque a cierto tipo de votante del PP le gusta utilizarlo. No es frecuente escucharlo en un político. Sin embargo precisamente hoy, mientras escribo esta entrada del blog, la prensa nos brinda unas declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en donde precisamente tiende a justificar los casos de corrupción apelando a esto que menciono. Cuando el periodista le pregunta por la alarma social que la corrupción genera, contesta Cospedal: "la corrupción es parte de la condición humana” (la fuente es la agencia EFE, pero fue difundido por todos los medios; por ejemplo, véase La Vanguardia)La perversidad del argumento es extrema: corruptos son los corruptos, pero también quienes sufren y padecen la corrupción de los corruptos. Verdugo y víctima son culpables porque comparten la misma cualidad humana. Es como si dijésemos que todos somos ladrones.

C)  Igualar los casos de corrupción o amplificar la corrupción del contrario para alimentar el insoportable "y tú más".  En realidad es consecuencia y derivado del primero de los principios expuestos, pero a su vez le da fuerza, se produce un feedback entre ambos ejes de discurso. Del "todos roban" resulta relativamente fácil pasar a un siguiente nivel de discurso en el que "ellos roban más". Se trata de ese insufrible reproche que PP y PSOE mantienen desde la prehistoria política: "tú eres corrupto", dice uno; "y tú más", contesta otro. Es el deporte favorito del bipartidismo.
Una vez que se entra en esa dinámica, los medios que actúan de nutrientes de la conciencia del electorado de derechas, se encargan día a día que ir mostrando que la corrupción del PSOE es mucho peor que la propia. Esto funciona en la medida en que ese electorado no lee, ni escucha ni ve otras cosas que la prensa, radio y TV de la caverna.
Este planteamiento es indudablemente perverso y está cargado de demagogia. El PSOE tiene tras de sí casos de corrupción, alguno realmente escandaloso, como puede ser el caso de los ERE en Andalucía. Pero poner al mismo nivel la corrupción política del PSOE y la del PP, resulta una grotesca manipulación de la verdad. Ni cuantitativa ni cualitativamente son equiparables ambos casos. Es obvio que la caverna mediática no utiliza la misma vara de medir.
Pero al margen de lo anterior, la pelea de gallos del "y tú más", acaba provocando un deterioro de la imagen de la política y de los políticos, y termina por afectar a la imagen de los partidos honrados que nada tienen que ver con la corrupción. También esto es un factor catalizador de la anti-política.

Me he limitado a plantear tres ejes discursivos que provocan que la corrupción no pase factura electoral al PP. Hay más, por supuesto, pero valgan de ejemplos.

Las mentiras políticas del Partido Popular

Nos quejamos de las mentiras de Aznar. Nos quejamos de las mentiras de Zapatero. Pero el gobierno de Rajoy ha conseguido alcanzar tal nivel de excelencia en el engaño, que a su lado las mentiras de los gobiernos anteriores parecen cosas inocentes de niños. No se trata de un mero fraude en el sentido de haber incumplido todas cuantas promesas hizo para ganar las elecciones, haciendo todo lo contrario de cuanto había dicho que haría. Sin duda esto sería suficiente para que el gobierno dimitiese, si hubiese algún resquicio de ética y de pudor políticos en el PP. Pero es mucho más que eso. Cada declaración, cada rueda de prensa, cada intervención del gobierno del PP, deja tras de sí un rastro de mentiras que enseguida son probadas como tales, sin que pase nada. Lo terrible es que no tiene consecuencias. Tan siquiera se asumen responsabilidades políticas cuando se demuestra que el gobierno ha mentido en algo.

Lo mismo que sucede con el tema de la corrupción, la denuncia social de las mentiras del PP resulta tan insistente que llega a ser aburrido. A base de cansancio y repetición, acabamos perdiendo la capacidad para sorprendernos e incluso indignarnos ante la mentira política.

Un factor que pasó factura electoral (y muy alta) al gobierno de Zapatero, fueron determinadas mentiras que una parte del electorado no quiso olvidar. Pero tratándose del PP, no parece que la mentira le pase factura. Opino que muchas personas de izquierdas se equivocan cuando consideran que la mentira daña al ejecutivo de Rajoy. Hace poco leía un tuit en el que se afirmaba que ya nadie cree en el PP, porque se ha demostrado que miente. Lo segundo me parece que está probado por activa y por pasiva. Pero lo primero, creo que es una afirmación errónea: los que no votaron a Rajoy nunca le creyeron, y de los que le votaron la mayoría siguen creyendo en él.

Como ocurre con la corrupción, si queremos entender por qué las mentiras del PP no le pasan una significativa factura política, debemos ir a los ejes del discurso que difunden los medios afines al Partido Popular, y a la percepción que su electorado expresa a partir de la ingestión de dicho discurso:

A) Lo importante es la interpretación de los hechos llevada a cabo por los medios que consumimos. Cualquiera que escuche Intereconomía, la COPE, o lea La Razón, etc., lo primero que percibe es que aquello que calificamos de mentiras del PP, es presentado de otra forma. Para no extenderme, voy a limitarme a exponer un ejemplo que es un paradigma de la estrategia de tergiversación y manipulación seguida por los medios afines al PP: el incumplimiento de las promesas electorales.
Hasta los votantes más hooligans del PP, reconocen que el gobierno de Rajoy ha mentido al incumplir muchas de las promesas que hizo antes de las elecciones (ver el vídeo). Pero mediante una lógica falaz muy simple, se le da la vuelta a la acusación y nos dicen que han tenido que tomar otro tipo de medias y hacer cosas diferentes a lo que habían dicho, debido a que se encontraron con una situación peor de la imaginada al llegar al gobierno. Se nos está diciendo en que el gobierno de Zapatero mintió acerca de cuál era la situación real del Estado, en especial de las cuentas públicas. Es decir, por un lado se consigue negar la mentira propia y, por otro, se deriva la responsabilidad a las mentiras del gobierno anterior.
Sólo es un ejemplo, pero por increíble que pueda parecer, la eficacia de este tipo de estrategias, en el electorado del PP, es muy alta.



B) Igual que todos roban, todos mienten; y además, los otros mienten más. El mismo ítem discursivo de la anti-política que veíamos en el caso de la corrupción, funciona con las mentiras políticas. Por muy crédulo que sea el elector del PP, es obvio que incluso los más radicales reconocen que hubo mentiras. Pero, por un lado, se impone el maximalismo que atribuye la mentira a una condición consustancial del político; es un mal naturalizado. Por otro lado, a partir de la constatación de que el "otro" también miente, a los medios de la caverna les resulta fácil inducir a una percepción social de que el otro "miente más".

C) El hooliganismo se basa en un acto de fe, equiparable a la fe religiosa. Decíamos que el umbral de voto hooligan es muy alto en el PP. Estamos hablando de un tipo de votante que pase lo que pase y oiga lo que oiga, votará a su líder. El hooliganismo no obedece a un comportamiento político racional, sino que se basa en una cuestión de fe y de sentimiento que está más allá de la razón política, del argumento lógico. Hay filias y fobias que escapan a cualquier ejercicio de racionalización. Aplicado esto al tema de la mentira política, podríamos sintetizar la incidencia del hooliganismo de manera muy escueta: el votante hooligan cree exclusivamente lo que quiere creer (por eso digo que es una cuestión de fe).
El  hooliganismo no es sólo un comportamiento del electorado del PP, ya que el PSOE también tiene un umbral de voto hooligan muy elevado, aunque evidentemente inferior. Lo mismo podríamos decir de algunas opciones nacionalistas. El tema de por qué está tan arraigado en la cultura política española, nos exigiría una entrada del blog específica para abordarlo.

D) ¿Funcionan los eufemismos? No sólo funcionan, sino que además son un excelente detergente y disolvente de la mentira política. Nos hemos reído y a la vez nos hemos indignado escuchando a Cospedal hablando de la indemnización en diferido que recibió Bárcenas. Pero esos planteamientos grotescos que rayan la obscenidad política, lo cierto es que funcionan entre aquellos a los que van dirigidos.
La utilización de eufemismos para enmascarar la realidad, ha sido también utilizada sistemáticamente por los gobiernos del PSOE. Pero dado que estamos hablando del PP y no del PSOE, me limitaré a exponer algunos de los eufemismos más "populares" (en el doble sentido) del gobierno del PP:
  • Para evitar tener que reconocer que la gente está emigrando por falta de empleo, se dijo que en realidad se trataba de "movilidad exterior".
  • El rescate a la banca consistió en una "línea de crédito", "préstamo en condiciones extremadamente favorables", "apoyo financiero", etc.
  • Los desahucios son "procedimientos de ejecución hipotecaria".
  • Los llamados "bancos malos", creados para que el Estado asumiese los activos tóxicos generados por la especulación de los bancos,  fueron "vehículos de liquidación a largo plazo".
  • La amnistía fiscal para los grandes defraudadores y delincuentes fiscales, fueron "medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas”.
  • La recesión económica es “un crecimiento negativo”.
  • Lo que tantos consideramos un "repago" farmacéutico, se convierte en “copago”.
  • La subida del IVA en realidad se trata de un “gravamen adicional”,  de un “recargo temporal de solidaridad” y de políticas encaminadas a la reducción "de la imposición sobre el trabajo, aumentándola sobre el consumo".
  • El abaratamiento del despido laboral, es en realidad una “medida para flexibilizar el mercado laboral”.
  • Todos los recortes en Educación y Sanidad son "reformas estructurales necesarias para atajar el déficit público”.
  • La privatización de servicios (por ejemplo en Sanidad) se llama "externalización" de los mismos.

La lista sería interminable. Ángeles García Portela nos ofrece en su blog un artículo titulado "Neolenguaje neoliberal, característico de la marca España", un interesante glosario de eufemismos utilizados no exclusivamente por el PP, sino por el discurso neoliberal en general.

Tomemos estos puntos apenas como ejemplos ilustrativos del por qué las mentiras políticas no inciden tanto como pensamos en el desgaste del gobierno del PP.


A modo de conclusión 

1. He pretendido aportar algunas pinceladas de cómo es la mentalidad de un sector del electorado del PP, que no es gente burguesa que viva confortablemente, sino que constituye un segmento social que resulta fuertemente perjudicado por las políticas ultraliberales: trabajadores, pequeños empresarios, autónomos...

2. A pesar de lo que pueda parecer, el desgaste electoral del PP no debe ser achacado tanto a cuestiones como pueden ser las mentiras políticas y los casos de corrupción, como al deterioro de las condiciones de vida de aquellos votantes del PP que hayan podido sufrir con mayor impacto las políticas ultraliberales. Los mecanismos ideológicos que sustentan la base electoral del PP, son capaces de actuar como una esponja que absorbe el efecto social negativo de la mentira y de la corrupción políticas. Pero tales mecanismos pierden eficacia social, ante el empobrecimiento y deterioro de las condiciones de vida de los electores del PP que viven en condición precaria.

3. El efecto más dramático de las políticas del gobierno del PP, tendrá lugar a medio y largo plazo. Esto también amortigua ahora la caída del PP en intención de voto, siendo menor de lo que cabría esperar.

4. Todos los partidos tienen un porcentaje de voto hooligan que difícilmente cambia. En el caso del PP, el umbral de este voto incondicional es muy alto, Que un amplio sector de los trabajadores depositen su confianza en la derecha, yendo en contra de sus propios intereses, tiene que ver con un tipo de socialización política que anula la conciencia de clase y, por tanto, les genera incapacidad para actuar en defensa de sus intereses de clase.

5. Lo anterior es un fenómeno característico de la democracia burguesa, no exclusivo del caso español. Un ejemplo muy conocido es la etapa de Berlusconi en la política italiana. Pero hay otro ejemplo mucho más paradigmático, como es el de Islandia, donde la derecha que provocó la crisis permitiendo la corrupción financiera, acaba de ganar las elecciones este año y ha regresado al gobierno.

6. Para la izquierda, el problema tiene difícil solución. La guerra ideológica que tiene lugar, es como la lucha de David contra Goliat, debido al poder de los medios sistémicos. Las opciones son pocas, pero pasan por requisitos necesarios:
A) La unidad de acción, en base a programas compartidos y a la aceptación del hecho de que la izquierda se caracteriza por su diversidad a partir de la existencia de unas serie de comunes denominadores.
B) Ser capaces de generar mecanismos que permitan una socialización/re-socialización  política alternativas. Es sin duda lo más difícil y a la vez lo más indispensable, ya que es lo que puede permitir incrementar la masa crítica.

7. Aunque no se abordó en esta entrada, existe la posibilidad (¿por qué no?) de que el PP pudiera romperse en el futuro. También de que alguna formación le gane mucho espacio electoral. Es el caso de UPyD, que tiene una mano metida en el bolsillo de los votos del PSOE y otra en el bolsillo del PP, de ahí sus constantes guiños al electorado más moderado de la derecha. Pero una posible ruptura del PP o un trasvase masivo de votos a otro partido de derechas, ni sería una solución ni debería ser un consuelo para la izquierda, ya que seguiríamos enfrentándonos al problema central: la ausencia de masa crítica.

8. Aunque tampoco ha sido el objetivo de esta entrada, considero necesario subrayar una última cuestión. Personalmente sigo manteniendo que la derrota o debilitamiento del socioliberalismo, es algo necesario como paso intermedio para solucionar el problema aquí planteado.


Apéndice: fragmento de "El arte de la mentira política", de Jonathan Swift.

La mentira política da y devuelve cargos; preside los comités electorales; hace agua cristalina de la ciénaga; convierte al ateo en santo y al libertino en patriota; se confía a los ministros extranjeros; y hace subir o precipitarse el crédito de la nación.
Pero aunque el Diablo sea el padre de las mentiras, parece haber perdido, como sucede a otros grandes inventores, gran parte de su prestigio superado por las continuas mejoras realizadas por otros. (...) Por otro lado, al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos: y suele ocurrir que si una mentira perdura una hora, ya ha logrado su propósito, aunque no perviva. La falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella, de suerte que cuando los hombres se desengañan, lo hacen un cuarto de hora tarde. La broma acabó, sí, pero surtió su efecto: es como aquél que ingenia una buena réplica cuando ya ha cambiado la conversación, o se fueron sus interlocutores; como aquel médico que encontró el remedio al rato de morir el paciente.
Considerando la natural propensión del hombre a mentir y de las muchedumbres a creer, confieso no saber cómo lidiar con esa máxima tan mentada que asegura que la verdad acaba imponiéndose. Esta nuestra isla, en casi todos estos últimos veinte años, ha soportado el peso de consejeros y personas cuyos principios y propósitos pretendían corromper nuestras costumbres, cegar nuestro entendimiento, esquilmar nuestra riqueza, acabar destruyendo nuestra constitución ya fuera de la Iglesia como del Estado, hasta llevarnos al borde la ruina. Unas personas que en su confusión nunca supieron distinguir nuestros amigos de nuestros enemigos. Hemos visto como muchos de los dineros de nuestra nación acabaron en manos de aquellos que, por su cuna, educación o mérito no habrían podido aspirar más que a cuidar de nuestras cuadras; mientras otros que en virtud de su autoridad, sus cualidades y sus fortunas sólo pudieron avalar y favorecer la Revolución quedaron apartados por peligrosos e inútiles, y fueron abrumados con la vergüenza de ser Jacobitas, hombres poco juiciosos pagados por Francia: mientras tanto la verdad, de la que se dice mora en los pozos, parecía estar enterrada bajo un montón de piedras. 

Jonathan Swift. El arte de la mentira política. Edit. Sequitur, Madrid 2009.

Nacido en Dublín en 1667, Jonathan Swift fue un escritor satírico conocido sobre todo por ser el autor de la célebre obra "Los viajes de Gulliver", una visión especialmente ácida y corrosiva de la sociedad humana.





NOTAS
(1) Spencer Tunick (Middletown, Nueva York, 1967), es un artista estadounidense, conocido por sus controvertidas imágenes de masas humanas fotografiadas desnudas. Su obra es visualmente muy impactante y capaz de evocar profundos significados sociales y políticos. He querido utilizar esta fotografía de Tunick para simbolizar la desnudez y sumisión de la masa, ante el poder político que actúa de testaferro de la oligarquía económica. La web de Tunick es www.spencertunick.com
(2) Como decía al principio, esto ni es nuevo ni exclusivo de España. Quizás el caso más extremo sea la Italia de Berlusconi y el sorprendente apoyo que éste, a pesar de sus escándalos, consiguió en sucesivas elecciones. Sobre esto puede verse la entrada escrita por nuestro compañero Manuel: "Historia política de la República Italiana. Quinta y última parte: la II República Italiana"







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