El pasado domingo, por la noche, tuve ocasión de repasar el tratamiento informativo que el diario El País, en su versión digital, hacía de las manifestaciones y actos celebrados en toda España con motivo del día de la República. Bien, era un tratamiento telegráfico, minimalista y tendencioso, pero algo aparecía.
A primera hora de la mañana del lunes 15, para matar el tiempo en el largo viaje que me esperaba, compré en el aeropuerto de A Coruña varios periódicos, entre ellos El País. Mi sorpresa fue mayúscula: en su edición impresa, El País no hacía la más mínima mención a las celebraciones del día de la República en la jornada anterior. Bien, no exactamente así. En realidad había una mención en el periódico: en la sección de cartas al director, aparecía una carta en la que un lector recordaba que, en abril de 1933, celebrando el segundo aniversario de la República, se licitaron las obras de un nuevo tramo de metro en Madrid que supuso un gran avance para la ciudad. Es toda la información que podíamos leer en relación con la conmemoración del día de la República.
Resulta indignante y vergonzoso que El País haya silenciado en su edición impresa las numerosas manifestaciones y actos celebrados en todas partes el día anterior. Tan siquiera la prensa más conservadora se atrevió a tanto. Es un claro desprecio hacia los millones de españoles progresistas que quieren la República y celebraron su día con más fuerza e intensidad que en cualquier ocasión anterior. Pero, ¿por qué? ¿Qué explica semejante amnesia en un periódico que presume de liberal?
PRISA (El País, SER...) es un holding mediático de la derecha. El más influyente. Es preciso acabar con el mito de que El País es un diario progresista, mito que alimentó el PSOE durante 30 años. En realidad se trata de una simbiosis de la que deriva un engaño histórico: la simbiosis PSOE-PRISA, cuya repercusión en la socialización política de las masas es clara: se nos convenció que el PSOE era un (el) partido de izquierdas y que El País-PRISA era un medio progresista. Una simbiosis levantada sobre la mentira pero que dio réditos suculentos a unos y a otros: políticos al PSOE y económicos a PRISA.
Es preciso poner fin a esta mentira, desenmascarar a los impostores, a los que han convertido a los trabajadores en una masa acrítica, socializada políticamente para que no fuese una amenaza para el status quo. Ambos, PSOE-PRISA_El País, funcionaron y funcionan con un similar modus operandi: convencernos que lo que hay a la derecha de sí mismos es aún peor: PP en el caso del PSOE; El Mundo, COPE, Intereconomía, etc., en el caso de El País. Indudablemente es peor, pero no deja de ser una lógica falaz a la que han recurrido por sistema.
El tándem PRISA-PSOE ha hecho de la manipulación una obra de arte. Pero falta un elemento que convierte el binomio en tridente, en un triángulo cuyos vértices se hayan unidos en una perfecta comunión de intereses: la monarquía.
Monarquía, PSOE, PRISA..., han formado el tridente mágico en el actual período de restauración borbónica. Comunión de intereses, sinergia absoluta, apoyo mutuo: el triángulo de las Bermudas de la política española en estos 30 años. Y lo llamo triángulo de las Bermudas porque en él la realidad se difumina, se vuelve opaca, desfigurada, fantasmagórica, engañosa... la realidad deja de ser realidad para convertirse en una enciclopedia de discursos retóricos al servicio de la clase dominante. Y a quien no le guste dicha realidad (des)dibujada por el triángulo de dominación y poder, tiene una alternativa no menos fantasmagórica y desfigurada: la que nos presenta una de las derechas más salvajes de cuantas existen en Europa: la del PP.
En este particular triángulo de las Bermudas de la política española, no existe la lucha de clases; tan siquiera existe la clase trabajadora. Todos somos clase media y el interclasismo es el mantra que provoca el efecto adormilera entre los dominados por el capital. Es posible un capitalismo bueno, bonito y barato, que nos haga felices a todos: a trabajadores y a empresarios, a los pobres y a los que están ganando fortunas con la crisis. Puro engaño y alteración de la realidad. De ahí que haya recurrido a esta metáfora comparativa: en este triángulo de las Bermudas, la realidad como tal desaparece.
Es fácil de entender ahora por qué El País ha silenciado la celebración del día de la República. Pero también es fácil entender por qué el PSOE se ha pasado toda la jornada de celebración encerrado en el baño para que no se le viese. Para ambos, era momento de mostrar su lealtad hacia el tercer vértice del triángulo: la monarquía.
Verificación. Descarga aquí la edición impresa de El País, del día 15 de abril, lunes (descarga desde el archivo online del blog en Dropbox). Para no hacer el documento muy "pesado" no figuran las páginas 2 a 9 (información internacional y publicidad), 36-37 (Toros y Música), 38-39 (Obituarios y Tiempo), 40 a 52 (Deportes) y 53 a 55 (Cine y TV).










