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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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sábado, 8 de abril de 2017

La paradoja del gasto público sanitario en EE.UU. Un aviso a navegantes contra las políticas neoliberales que nos imponen en España.


Viñeta alusiva al modelo de Salud de EE.UU.

Visual Capitalist (www.visualcapitalist.com@VisualCap) es una web cuyo editor es Jeff Desjardins, un autor que en absoluto nos parece que pueda ser etiquetado como "anticapitalista". La web está dirigida al mundo de las finanzas, de los negocios: inversores, ejecutivos, empresarios... Es una web de contenidos gráficos, entre los que destacan las infografías, en torno a datos económicos y socioeconómicos. Son datos de dominio público, pero el interés de esa web es que brinda una presentación visual que a menudo resulta muy didáctica, realzando los aspectos importantes.

El pasado 31 de marzo, VC publicó el artículo "EE.UU. gasta más dinero público en salud que Suecia o Canadá", cuya traducción ofrecemos a continuación junto con comentarios nuestros entrelazados (entrecomillado y en cursiva, el texto que corresponde al artículo).

El titular del artículo de Jeff Desjardins, resume una realidad que puede parecernos sorprendente a todos: ¿cómo se puede gastar tanto dinero público en Sanidad y ofrecer tan poco?

La imagen social más difundida que se tiene del sistema de salud estadounidense apunta a una situación lúgubre: es un sistema excluyente, restringido, elitista, que margina a una buena parte de la población o, en el mejor de los casos, la excluye de prestaciones médico-sanitarias importantes. Una enfermedad cuyo tratamiento sea costoso y no sea cubierto por el seguro médico privado que es el más generalizado, puede provocar que un estadounidense pase de llevar una vida ajustada al idealizado patrón cinematográfico de la "clase media" americana, a vivir debajo de un puente. Por ese motivo puede resultar chocante el elevado gasto público de EE.UU. en Sanidad. ¿Cómo comprender esta paradoja? Así lo explica Jeff Desjardins:

"El diagnóstico general es claro: los costos están fuera de control", dice el artículo. Y:
"De acuerdo con un informe de 2015 de la salud con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el gasto per cápita en sanidad privada en los EE.UU. es de 4.516 $ por año. 
Eso es 5 veces mayor que el de los países medios de la OCDE, que paga 806 por año."
Sigue diciendo el artículo de VC:
Por supuesto, el alto costo de la atención privada tiene sentido, ya que los EE.UU. tiene un sistema que gira principalmente en torno al sector privado. Si las empresas y los individuos están cubriendo la mayor parte de sus gastos de atención médica, entonces el gasto público debe ser extremadamente bajo, ¿verdad? 
He aquí el problema. Los EE.UU. gasta más dinero público en salud per cápita de Canadá, Suecia, Dinamarca, Alemania, Suiza, Francia, Japón, Australia, Nueva Zelanda, y el Reino Unido. De hecho, cada año, el gobierno de Estados Unidos gasta $ 4,197 por persona, mientras que el gasto promedio de la OCDE es de $ 3,677.
En otras palabras, los costos parecen estar fuera de control en todos los ámbitos en Estados Unidos, independientemente de si se trata de la atención privada o pública. Además, los números de arriba son de antes de los recientes aumentos de dos dígitos en las primas para la mayoría de los estados bajo el Obamacare. 
La combinación de lo público y privado juntos, asciende al 17,5% del PIB en asistencia sanitaria en el año 2015. Este número es tan alto como lo ha sido siempre, y empequeñece el gasto en otros países del resto del mundo.
Debemos tener en cuenta que los seguros públicos de salud como el Medicare, que son los que hacen el gasto público sanitario, canalizan toda la atención al sector privado, a la industria de la salud. Quien factura al Estado son los hospitales privados que atienden a personas con esos seguros públicos. Un usuario del Medicare cuando lo necesita, acude al privado, que luego pasa la factura a los fondos públicos. Por este motivo EE.UU. gasta tanto dinero público en Sanidad, aunque las prestaciones y la cobertura pública sean tan bajas en comparación con los países de la OCDE, por ejemplo España. Y si a ese gasto público sumamos el privado, como dice el artículo, la suma total se dispara también en comparación con el resto de los países capitalistas más desarrollados.

Pero hay otro problema a mayores. Para colmo, este modelo no significa que la atención sanitaria estadounidense revierta en una mayor esperanza de vida
El gasto sigue aumentando, pero el efecto de ese gasto parece tener rendimientos marginales decrecientes sobre la esperanza de vida - una métrica que es un indicador importante para la efectividad general de cualquier sistema de salud.
Termina concluyendo el articulista: "Está claro que los estadounidenses no están recibiendo más por su dinero cuando se trata de tratamiento médico. Así que... ¿cómo se puede arreglar?"




Detalle ampliado de la gráfica anterior:




Una reflexión sobre todo ello.

Después del triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, una de las primeras medidas tomadas por el gobierno revolucionario bolchevique fue sentar las bases para la creación de un sistema de seguridad social sin parangón. Por primera vez se creaba en el Mundo un sistema público de pensiones de jubilación para todos los trabajadores y un sistema público de asistencia médica universal.

Tras la II Guerra Mundial, el miedo a la propagación del Socialismo, condujo a las élites occidentales a la creación de un modelo que frenase el descontento de las masas trabajadoras. Fue así cómo empezó a desarrollarse en toda su extensión lo que conocimos como Estado del Bienestar, que básicamente consistió en tomar como préstamos algunos componentes del modelo socialista. Comenzamos a disfrutar de un sistema de pensiones y de asistencia médica, logros que ahora están en retroceso debido al desguace, lento pero sin pausa, del modelo del Estado del Bienestar, el Welfare State como lo denominan los anglosajones. El desarrollo del modelo en Occidente ha seguido dos vías muy diferentes: la opción del sistema público o la opción del sistema privado (por supuesto, ha habido hibridaciones). En España, nuestro modelo ha sido esencialmente público: pensiones y sanidad públicas. Actualmente, la inercia impulsada por el PP (aunque el PSOE no es ajeno a la misma), consiste en introducir transformaciones progresivas para ir pasando paulatinamente de la esfera pública a la privada, en temas como Sanidad y Pensiones. No hace falta incidir que el principal beneficiario de dicha transformación es el capital financiero.

EE.UU. optó desde el primer momento por un sistema privado. Centrándonos en la Sanidad, esto implica que los seguros médicos se suscriben con compañías privadas y que la atención médica es dispensada por hospitales privados que son un negocio más y que, lógicamente, buscan la maximalización de los beneficios económicos. Los seguros públicos, el más conocido de los cuales es el Medicare, en realidad lo que hacen es desviar sus pacientes a los hospitales privados, abonando después la factura. El resultado final es peor servicio (porque los hospitales privados tratarán de reducir costes en todo, hasta en una simple tirita) y mayor gasto público. Todo el sistema está organizado en función del Capital. Se trata de un negocio más, aunque más lucrativo que cualquier otro.

En una fase de recortes y privatizaciones (aunque las llamen externalizaciones eufemísticamente) como la que vivimos en España, esto debiera ser motivo para generar conciencia social de lo que se nos avecina. El sueño dorado de quienes realizan políticas neoliberales, es el modelo americano y hacia él quieren llevarnos y nos están llevando poco a poco. Es rigurosamente falso que la gestión privada sea mejor que la pública: simplemente incrementan costes y reducen gastos por la vía de reducir prestaciones y servicios (es decir, cobertura médico-asistencial).

Podríamos concluir diciendo que debemos tomarnos esta entrada sobre el sistema de EE.UU. como un aviso a navegantes. La privatización progresiva de Pensiones y de la Sanidad, son la pieza más codiciada del Capital. En un contexto en el que el proceso de acumulación capitalista tropieza con dificultades para encontrar nuevos escenarios para ello, privatizar aquello que hasta ahora hemos disfrutado ocupa un lugar prioritario en la agenda de los capitalistas.

No es que NO PODAMOS PERMITIRNOS LA SANIDAD PÚBLICA, como a menudo nos dicen: ES QUE NO PODEMOS PERMITIRNOS LA PRIVADA.


Blog del viejo topo















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lunes, 13 de enero de 2014

Perro come perro. El capital financiero remata la toma del diario El País. Un artículo de la revista Mongolia.






Imagen cabecera: Claudio Boada, expresidente del Círculo de Empresarios y antiguo responsable en España de Lehman Brothers, está considerado como uno de los lobbistas más duros y radicales a favor de las reformas neoliberales. Actualmente es uno de los patrones de El País y de PRISA, lo que explica el definitivo giro radical de la línea editorial del famoso diario, convertido en el más poderoso bastión mediático del neoliberalismo económico.

Reproducimos un artículo publicado en el número de enero de la revista satírica Mongolia que, como muchos sabréis, sólo se publica en papel. Lleva por titulo Perro come perro. El capital financiero remata la "toma" del diario El País

En el artículo, la revista establece una conexión entre la línea editorial claramente neoliberal del periódico, con los cambios que han tenido lugar en el consejo de administración de PRISA y que han supuesto la toma de control definitiva de sus medios por parte de sectores de la oligarquía financiera. Sin embargo, el compromiso de El País con el modelo neoliberal no es nuevo ni comienza con este cambio de gestores. Pero sí es verdad que tales cambios han supuesto un radicalismo y una apuesta por la visión más dura del neoliberalismo.

Pese a la imagen de progresismo que muchos han querido ver siempre en El País, lo cierto es que el diario de PRISA nunca ha dejado de estar alineado con el socioliberalismo, igual que el resto de los medios del grupo. Frente a una derecha franquista y retrógada que se apoyaba y apoya en unos medios que llamamos la caverna mediática, desde los que, cada dos por tres, se hace apología del franquismo, El País ha representado tradicionalmente la derecha perfumada con el glamour de la modernidad, liberal, civilizada y con una cierta sensibilidad por los problemas sociales con la que se ganó la etiqueta de centro-izquierda. La guinda la colocaba una colección de firmas de escritores, columnistas y autores diversos con talento e identificados con el progresismo e incluso claramente con la izquierda, que conectaban a la perfección con un público que se consideraba de izquierdas y culto.

No es casual que, por este motivo, El País haya sido el principal bastión de apoyo mediático al PSOE. Sería difícil imaginar el recorrido político del PSOE en estos 30 años de bipartidismo, sin el apoyo leal que le ha prestado El País y la SER. En realidad PSOE y PRISA han llevado vidas paralelas en armonía, incluso en asuntos delicados como el lavado del imagen que recibió la monarquía tras el intento de golpe de estado del 23F (1981). Poco importaba el compromiso atlantista de El País y la defensa informativa de las intervenciones neo-imperialistas de la OTAN y sus aliados; también en esto el PSOE estaba en feliz armonía con PRISA. Tampoco debe extrañar la beligerante y militante campaña antichavista llevada a cabo durante años por el diario de PRISA; también en esto ha funcionado la confluencia de posturas con el PSOE, en este último caso representada simbólicamente por la amistad de Felipe González con Henrique Capriles, el mayor enemigo del proceso bolivariano. PRISA y PSOE han sido como ese matrimonio tan compenetrado en el que uno empieza una frase y el otro la termina.

¿Y en política económica? Pues lo mismo que las políticas económicas del PSOE han representado la versión light del neoliberalismo, también en esto El País ha mostrado una convergencia en su línea editorial. Sin embargo, como se explica en el artículo, el diario fundado por Polanco apuesta ahora por la versión más dura de la propuesta neoliberal, al entrar en su consejo de administración algunos tiburones extremistas ultraliberales en lo económico. Toda una patata caliente para el PSOE, ya que si desea seguir contando con el apoyo de PRISA deberá endurecer también sus propuestas de política económica. Viendo lo que han sido los ministros de economía de los gobiernos del PSOE y el papel de alguno de ellos en la Comisión Europea, no parece que eso vaya a ser un problema.


El pasado septiembre, Felipe González presentaba en el desayuno informativo, organizado por el Foro de la Nueva Comunicación, al presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián. Dos perros de presa del capital financiero y de sus reformas neoliberales: uno, Cebrián, desde los medios; el otro, Felipe González, desde el escenario político como ex presidente del Gobierno. El matrimonio PRISA-PSOE, pese a sus discusiones y enfados de pareja, siempre ha funcionado a la perfección y cualquier desavenencia conyugal ha encontrado solución entre las sábanas de la cama del poder.

Ficha técnica del artículo 
Original: publicado en la revista Mongolia, nº 18, enero 2014. La revista Mongolia sólo se publica en papel. Web: www.revistamongolia.com  
Fuente de la transcripción y de esta edición del artículo: blog del viejo topo (blogdelviejotopo.blogspot.com.es)
Modificaciones. Salvo la imagen central, el resto son imágenes añadidas por este blog. La negrita, las notas finales, pies de foto y anexos son añadidos nuestros y no figuran en el original. Igualmente se han efectuado un par de correcciones de errores que aparecen en el artículo original.


Perro come perro
El capital financiero remata la "toma" de El País
Autor: revista Mongolia

La última Junta de Prisa culmina la conquista del grupo mediático español de referencia // Claudio Boada, vinculado al HSBC y Blackstone e histórico líder de los empresarios más neoliberales, se incorpora al consejo, que queda a merced de 'fondos buitre' 

Viñeta de El Roto, sobre los fondos buitre.

La derecha más vinculada al capital financiero está decepcionada con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por no impulsar todas las reformas que le exige. Pero ahora ya tiene un diario influyente desde donde presionar para que el Ejecutivo vaya asumiendo su agenda de reformas radicales de matriz neoliberal.

No se sorprendan: ese diario es El País.

El paquete programático es conocido y público: quieren recortes mucho más severos en las pensiones como paso previo para un modelo que bascule en la capitalización y que cada uno se pague su futura pensión, canalizado a través de la banca y no en el reparto, base del modelo actual, en que las cuotas de los trabajadores pagan las pensiones de los jubilados. Y una ley de huelga muy restrictiva; recortes de las prestaciones de desempleo y gestión privada del paro; aumentar las tasas universitarias, más facilidades para el despido, voladura de los convenios colectivos...

La toma por parte del capital financiero del gran medio de la democracia española, al que los ciudadanos asocian aún al centro-izquierda, se inició con el estallido de la crisis, cuando la incapacidad de devolver la deuda -¡5.000 millones de euros!- dio paso al canje por acciones. La gran banca ya no se limitaba a dar créditos o colocar publicidad, sino que las puertas del Consejo de Administración se abrieron de par en par para algunos de los acreedores clave: ahora los accionistas de referencia de PRISA ya no son la familia Polanco, sino básicamente Caixabank y el Banco Santander.

La Junta Extraordinaria del pasado diciembre, que aprobó el plan de refinanciación, supuso otro salto adelante en esta misma dirección sin vuelta atrás. Entró en el consejo Claudio Boada, expresidente del Círculo de Empresarios y uno de los lobbistas más duros a favor de las reformas neoliberales, y se aprobó la inyección in extremis de casi 100 millones por parte de algunos de los fondos buitres (1) (especializados en succionar empresas quebradas) más agresivos de EEUU, como Silver Point y Monarch, surgidas de Goldman Sachs y Lazard, respectivamente.

Con la entrada de Boada ya son 12 de un total de 16 los consejeros con vínculos con el sector financiero (ver cuadro adjunto). La mesa está al completo, con los pesos pesados nacionales (Banco Santander, Caixabank y el histórico presidente de su patronal) e internacionales, tanto en su vertiente clásica de banca de inversión (Citi, HSBC, Credit Suisse, JP Morgan, Goldman Sachs) como de relevantes hedge funds (2) (Blackstone, MAN Group) y, ahora, además, con dependencia de fondos buitres.



El paquete de reformas neoliberales citado al inicio del artículo, ha sido expuesto en múltiples ocasiones públicamente por Claudio Boada durante su etapa de presidente del Círculo de Empresarios (2004-2012). De entre todas, la prioridad son las pensiones, auténtica obsesión de este lobby desde que hace casi 20 años patrocinara en España una propuesta de capitalización calcada a la que impuso en Chile la dictadura de Augusto Pinochet. Incluso llamaron para redactarla aquí a José Piñeiro, el ministro chileno que la llevó adelante. Desde entonces, el Círculo de Empresarios ha divulgado múltiples estudios sobre la supuesta inviabilidad del modelo y lleva lustros bombardeando a la sociedad con previsiones apocalípticas que nunca se cumplen y que estimaban para 2013 un agujero en el sistema de pensiones equivalente nada menos que al 10% del PIB.

El agujero, en cambio,vino de otro lado, que Boada conoce muy bien: él mismo fue durante años el responsable para España de Lehman Brothers, cuyo hundimiento desencadenó la crisis mundial y forzó la inyección de centenares de miles de millones de fondos públicos al sector financiero. El descalabro pilló a Boada ya fuera del banco, que en España dirigía entonces Luis de Guindos, hoy ministro de Economía.

El financiero representa actualmente a dos de los agentes más poderosos de los "mercados": Blackstone, el segundo mayor hedge fund del mundo, fundado por exdirectivos de Lehman Brothers, y HSBC, uno de los hubs (3) favoritos para la evasión de impuestos y, tras el canje de la deuda, accionista clave de PRISA. La reputación del HSBC, banco global de matriz británica al que está vinculado Boada, ha quedado muy maltrecha por el caso Falciani, el informático que sustrajo bases de datos de defraudadores clientes de este banco, y también por el durísimo informe del Senado de EEUU, que en 2012 advirtió de que el banco servía para el lavado de dinero procedente del narcotráfico y del terrorismo. HSBC aceptó pagar 1.400 millones de dólares a EEUU para enterrar la causa.

Algunos lectores de El País muestran a veces estupor tras leer sus editoriales. Recientemente, el periódico español asociado históricamente al centroizquierda ha dedicado editoriales a criticar la instauración de un salario mínimo en Alemania, a pedir un cambio radical del modelo de pensiones que introduzca fórmulas de capitalización y no se anduvo por las ramas al exigir a Rajoy que pidiera el rescate a la UE, pese al brutal programa de austeridad que lleva asociado. "¿Qué le pasa a El País?", se preguntan algunos lectores pasmados.

No es tan difícil de entender: basta con fijarse un poco en su Consejo de Administración.

Autoría: publicado en edición impresa de la revista Mongolia (nº 18, enero 2014), transcrito y adaptado por blog del viejo topo.

________________

Notas (añadidas por blog del viejo topo).
(1) Fondo buitre: ver anexo. 
(2) Un hedge fund es un "fondo de cobertura", también denominado instrumento de inversión alternativa y fondo de alto riesgo. Este tipo de fondos adquirió especial notoriedad con la desregulación financiera y están muy relacionados con el tipo de economía de casino que caracteriza el momento actual del capitalismo.
(3) hubs para la evasión de impuestos: se refiere a las estructuras societales financieras que por su complejidad y opacidad sirven de "puertos" o centros para la evasión fiscal y el ocultamiento de fondos de dudosa procedencia.


Anexo: los fondos buitres.

En la Red encontrareis montones de referencias explicativas. Si sois profanos en el tema, para comenzar echar un vistazo a la entrada Fondo buitre en la Wikipedia. En el blog Jaque al Neoliberalismo teneis una entrada de Raúl de Sagastizabal titulada ¿Qué son los fondos buitres?. Reproducimos algún fragmento de estas dos referencias:

Un fondo buitre "es un fondo de capital de riesgo o fondo de inversión libre que invierte en una deuda pública de una entidad que se considera débil o cercana a la quiebra. De acuerdo con el periodista Alcadio Oña, el modus operandi de los fondos buitre consiste simplemente en comprar en el mercado deuda de Estados y empresas al borde la quiebra, normalmente al 20% o al 30% de su valor nominal (su valor facial), y luego pleitear o «apretar» por el pago del 100% de este valor" (Wikipedia).

Según Sagastizabal, "son especuladores que compran por centavos deuda de países pobres en problemas con el propósito ilícito de entablar procedimientos judiciales a su respecto para obtener sumas considerablemente mayores, de hasta el 400% de lo que pagaron por ellas." Compran "deuda de países en situación de incumplimiento o cerca de estarlo, o que se encuentran ya en procesos de reestructuración de deudas o de rescate que comprenden cierta quita, o bien viejas deudas sin ningún valor de mercado próximas a vencer o a ser canceladas en el marco de programas de alivio de la deuda." Una vez ser hacen con la deuda presionan y exigen su pago.


Añadido 10-2-2014

Con posterioridad a la publicación de esta entrada, el periodista y escritor Pascual Serrano ha publicado un breve artículo en su blog, con el título "Alianzas con el Banco Mundial y púlpitos para los gobernantes. El País formalizando su servicio al poder". Resulta clarificador para entender lo que es El País (pincha sobre el enlace para acceder). 

viernes, 3 de enero de 2014

Reflexiones en torno al sindicalismo hoy (1 de 3). ¿A dónde vas, CCOO; hacia dónde vas, sindicalismo?



(c) Imagen: Luis Raimundo GarcíaVía cortada.



1.
¿A dónde vas, Comisiones; hacia dónde vas, sindicalismo? 


A la hora de ponerme a escribir un artículo sobre Comisiones y el sindicalismo, de entrada considero oportuno hacer explícita mi condición de afiliado a la Federación de Enseñanza de CCOO. Lo digo con cierto rubor, lo que a su vez me hace pensar sobre qué extraña paradoja resulta que uno experimente cierta sensación de incomodidad reconociendo su afiliación sindical, como si se tratase de un asunto de mala conciencia o de un sentimiento de culpa. Desde luego es un síntoma, entre tantos otros, de que Comisiones Obreras se encuentra en una vía que no sabemos a dónde nos conduce; acaso una vía muerta, un viaje hacia ninguna parte, un previsible descarrilamiento... o acaso hacia una necesaria renovación, que sería lo deseable. 

La crisis de Comisiones tiene sus especificidades (factores internos), pero estaríamos ciegos si no viésemos que forma parte también de una crisis del sindicalismo en general, que de diferente forma azota a los sindicatos de todos los países. Existe un cierto sector del sindicalismo divino, de aquel que presume de pureza y virginidad sindicales, al que le gusta obviar este contexto marco de la crisis del movimiento sindical, como si no fuera con ellos. Sin embargo, les guste no, esos otros sindicatos que a menudo se plantean como alternativos y libres de pecado, también ellos se encuentran en una vía muerta semejante. La lluvia radiactiva que desprenden las nubes del capitalismo actual, nos cae encima a todos por igual, a los sindicatos 'pecadores' y a los 'castos' sindicatos guardianes de la 'pureza' de la lucha obrera

Si no existiese el sindicalismo tendríamos que inventarlo de nuevo. No habrá emancipación de la clase trabajadora sin sindicatos fuertes de clase. Pero sospecho que el movimiento sindical, en su conjunto, armado y diseñado para dar respuestas en una época con un escenario laboral muy diferente al actual, hace tiempo que discurre por una vía muerta, sin que los líderes y dirigentes sindicales -y activistas sindicales en general- se den por enterados o quieran enterarse. Max Weber decía que cualquier burocracia tiende a autoperpetuarse y a autoreproducirse a partir de sí misma. Las burocracias sindicales no son una excepción de lo que pensaba el sociólogo alemán, uno de los padres de la Sociología. Lo peor, sin embargo, es que los cambios que ha traído consigo esta última fase del capitalismo global, han pillado desprevenido al movimiento sindical, con los pantalones bajados como diríamos coloquialmente, sin que muestre capacidad para dar la respuesta renovadora que exigen los nuevos tiempos.

Planteo esta entrada en tres partes. La primera tiene un valor introductorio y muy personal, en la que expongo mi decepción particular con la nomenclatura del sindicato al que pertenezco, CCOO. Para ello haré alusión a dos personajes del mundo sindical que ejemplifican la deriva de Comisiones: García Díaz y José María Fidalgo. Pero también deseo dejar claro desde esta primera parte, que es necesario trascender la crítica a Comisiones Obreras e ir más allá, ya que en el fondo nos enfrenamos a una crisis del sindicalismo en el mundo, por mucho que sea una realidad que algunos datos estadísticos tienden a disimular.

En la segunda parte de la entrada, presentaré un conjunto de datos (principalmente estadísticos) sobre el sindicalismo en España y en Europa, con alguna mención a América Latina. Aunque no son cosas nuevas, la mayor parte de la gente las ignora en sus críticas. Por ello invitaré a refrescar la memoria a partir de la consideración de un conjunto de datos que nos permitirá, ya en la tercera parte de la entrada, hablar de las críticas concretas que se hacen a los sindicatos. En esa tercera parte hablaremos también de las causas y alcance de la crisis del movimiento sindical. Dada mi condición de afiliado a CCOO, al final de esta última parte expondré mi opinión particular sobre una espinosa cuestión: qué hacer con Comisiones Obreras, qué debemos hacer los críticos.


El sistema público de pensiones en la cocina ideológica del Poder y el papel de monaguillo de un destacado miembro de la nomenclatura de CCOO.

El pasado mes de junio, el llamado "comité de sabios" o "expertos" (eufemismo que permite ocultar su condición de ideólogos legitimadores de las aspiraciones de la gran patronal y del gran capital), aprobó un informe sobre la reforma del sistema de pensiones, que había sido encargado por el gobierno el PP. El informe viene a consagrar la tendencia ya iniciada durante el gobierno de Zapatero, con el ministro Solbes, y que ahora recibe varias vueltas de tuerca definitivas con el gobierno de Rajoy. Los resultados de dicho informe pretenden otorgar tecnocrática legitimidad a una reforma del sistema público de pensiones que provocará el empobrecimiento de las mismas, así como el endurecimiento de las condiciones necesarias para que un trabajador activo pueda jubilarse disfrutando de una pensión pública. Quienes cobran una pensión irán perdiendo capacidad adquisitiva. Y aquellos que están por debajo de los 40 años, muy pocos conseguirán llegar a cobrar el subsidio de jubilación cuando llegue el momento de retirarse de la vida laboral. Sin hablar ya de los trabajadores autónomos, ninguneados y condenados por unos y otros al gélido mundo del olvido y de la indiferencia.


10 hombres y 1 mujer. Le llaman el "comité de sabios" o de "expertos", eufemismo que disimula su papel político de instrumento de legitimación al servicio del gran capital, de la banca y de las aseguradoras. En la imagen, reunidos con la ministra de Empleo y Seguridad Social del gobierno del PP, Fátima Báñez.

Los llamados "sabios" apelan a la necesidad de buscar una fórmula que garantice la sostenibilidad del sistema público de pensiones. Es curioso que el capitalismo cada vez recurra más a la pretendida mano aséptica de "sabios" o "expertos" cuando se trata de asistir a los partos difíciles provocados por la ofensiva ultraliberal. De esta forma toma cuerpo la gran mentira: las decisiones políticas se nos presentan como decisiones que nada tienen que ver con lo político, en tanto son exclusivamente de naturaleza técnica, derivadas de un supuesto imparcial y objetivo saber científico (la ciencia económica). Es el papel que desempeñan estos "sabios" o "expertos", mercenarios académicos que vienen a legitimar el status quo de la clase dominante. Toda una estrategia perfecta de manipulación, puesto que el mensaje transmitido al ciudadano es que las decisiones que se toman son inevitables, no tienen que ver con la ideología y no existen otras alternativas. Se busca, de esta forma, la resignación social, la aceptación sumisa de la lógica del poder.

La realidad es otra. Tales informes son por supuesto de naturaleza política e ideológica, tienen un carácter parcial y están en función de decisiones que obedecen a la defensa de los intereses de determinados sectores. 

En efecto, detrás de toda esta representación escénica protagonizada por cráneos privilegiados, como diría Valle-Inclán, se esconde la vieja aspiración del capital financiero: la privatización generalizada del sistema de pensiones. Ya a comienzos de la década de los 90, desde los círculos de las altas finanzas se planteaba la cuestión de por qué el sistema de pensiones tenía que ser público en lugar de ser privado. En esta vieja aspiración neoliberal, la cuestión de la sostenibilidad (planteada desde una lógica argumental que constituye una gigantesca falacia) viene a ser la várita mágica que poco a poco sanciona la destrucción del sistema público para dar entrada a un sistema mayoritariamente privado. La llamada "crisis" ejerce de poderoso catalizador de este proceso. Dicho de manera coloquial: se trata de conseguir que, quien aspire a una pensión el día de mañana, o quien aspire a cobrar una pensión que le permita vivir mínimamente, no tendrá más remedio que pagar a lo largo de su vida un fondo privado de pensiones. Detrás de estos fondos están, ¡cómo no!, los bancos, el capital financiero.

En este sentido, el informe de este "comité de sabios" del que hablamos, no tiene más valor que el de ser una partitura musical escrita al gusto de los oídos del gran capital (de bancos y aseguradoras), para ser ejecutada por la orquesta sinfónica del poder político (léase gobierno). La lógica económica ni es única ni deja de ser lógica política, mal que les pese a muchos economistas sistémicos que se creen estar más allá de lo político; es el caso de estos "sabios".

Lo verdaderamente indignante es que uno de estos "expertos" que dieron su aprobación al informe, fue Miguel Angel García Díaz, jefe del gabinete de estudios económicos de CCOO

La oleada de críticas, a la actuación de García Díaz, resultó bochornosa para CCOO. Mismo desde el sector crítico de Comisiones, se le echó en cara el “desconocimiento de la realidad laboral inmediata y de los efectos de la crisis”, a la vez que se realizaba una dura crítica a todos los miembros del comité, a quienes no se consideraban ni “independientes”, ni “imparciales” ni “objetivos”. En la carta que este sector crítico envió al secretario general, Ignacio Fernández Toxo, se incidía en que los miembros del comité “son profesionales de parte interesada” y “con vínculos estrechos, conocidos y muy bien retribuidos económicamente, con entidades financieras y compañías aseguradoras”.

Lo cierto es que da igual que la cúpula sindical haya dicho en su momento que García Díaz actuó a título particular  y no en representación de CCOO. Poco importa que la nomenclatura sindical explicara que CCOO no comparte la opinión del "sabio". Miguel Angel García Díaz no es un afiliado de base, sino el jefe del gabinete de estudios económicos de CCOO. En este sentido, aunque actuase a título individual como miembro del citado comité, resulta inadmisible que una persona que comparte los criterios defendidos por el gran capital financiero, siga dirigiendo el gabinete de estudios del sindicato. La negativa de la cúpula de CCOO a cesar a García Díaz de sus funciones, como pretendía el sector crítico del sindicato, supone un respaldo tácito a una persona que defiende planteamientos opuestos a los intereses de la clase trabajadora, y que en cambio actúa de monaguillo ideológico de los intereses de clase de la oligarquía, al servicio de entidades financieras y compañías aseguradoras, como decían los críticos de CCOO. Que la cúpula de Comisiones por un lado nos diga que el sindicato no comparte los planteamientos de García Díaz y, por otro, lo mantenga al frente del importante y estratégico gabinete de estudios, suena a postura farisea.

Cuando tuve conocimiento de estos hechos, mi primera reacción impulsiva fue pensar en romper en pedazos mi carnet de CCOO. Hubo gente que lo hizo. Luego decidí esperar a ver cuál era la respuesta de los responsables del sindicato y, sobre todo, aguardar a ver si cesaban a Miguel Angel García Díaz como jefe del gabinete de estudios, lo que parecía lógico que se produjese de forma fulminante. Una vez que constaté que la cúpula de CCOO seguía otorgando su apoyo a García Díaz (aunque se desmarcarse de su trabajo), opté por tomarme unos meses de reflexión antes de decidir abandonar o no Comisiones Obreras. Sinceramente, no sé todavía lo qué haré; a ello me referiré en la tercera parte de esta entrada. Pero este tiempo de reflexión lo que sí me ha permitido es pensar sosegadamente sobre la crisis no sólo de Comisiones sino del sindicalismo en general, en España y en el mundo.


García Díaz, durante su participación en un foro de UPyD
En cualquier caso, el hecho de que un personaje como García Díaz dirija el gabinete de estudios de CCOO (en el que ha trabajado gente, todo hay que decirlo, que ha hecho excelentes estudios), demuestra la pérdida de rumbo que sufre Comisiones Obreras, controladas por una nomenclatura que nada tiene que ver con los ideales de los que emergió el sindicato en la clandestinidad, durante la dictadura. García Díaz ha sido además un colaborador de UPyD, en cuyas foros ha llegado a participar, si bien es cierto que parece que no está afiliado al partido de Rosa Díez.


Miguel Angel García Díaz, es la gota que colma el vaso, porque llueve sobre mojado: José María Fidalgo, ese ilustre payasito reaccionario.


Fidalgo, entre Montoro (izda.) y Rato (derecha), ilustres defensores del ultraliberalismo del PP. Rato fue el responsable del hundimiento de Bankia.  

Desgraciadamente, el affaire protagonizado por Miguel Angel García Díaz no es un hecho aislado en Comisiones Obreras. Lamentablemente, la burocracia que controla CCOO hace mucho que está abonada permanentemente a un esperpento sindical, a una traición a los orígenes del sindicato.

La nomenclatura de Comisiones Obreras convierte en papel mojado los principios que dan razón de ser a la organización, expresados en la "Declaración de principios" de sus estatutos:

Definición de principios
Los principios en que se inspira el sindicalismo de nuevo tipo de la Confederación Sindical (CS) de CCOO son (...):
Reivindicativo y de clase.  CCOO reivindica los principios de justicia, libertad, igualdad y solidaridad (...). Se orienta hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista democrática.

La vergonzosa deriva de CCOO (que provoca que muchos tengamos ese sentimiento de rubor e incomodidad pública que mencionaba al principio, cuando confesamos estar afiliados), está representada paradigmáticamente en la figura del ex secretario general del sindicato, José María Fidalgo.

Fidalgo dirigió el rumbo de Comisiones durante ocho largos años, desde abril de 2000 a diciembre de 2008. Es un ejemplo de las miserias de una buena parte de la cúpula de CCOO. Si tuviese que calificarlo coloquialmente sin pelos en la lengua, diría que es un payaso reaccionario.
  
El pasado mes de noviembre, Fidalgo protagonizó un miserable y vergonzoso acto, teniendo en cuenta que durante ochos años fue secretario general del sindicato que lideró la resistencia de los trabajadores, junto al Partido Comunista de España, durante la dictadura franquista. Junto con el ex ministro del PP Josep Piqué, Fidalgo aceptó presentar el libro de memorias del ex presidente Aznar, titulado El compromiso del poder.  No faltaron las flores de Fidalgo para Aznar durante la presentación. Cualquiera que no supiera quién fue Fidalgo, pensaría que se trataba de un miembro más del Partido Popular.


Fidalgo con Aznar, en una de sus participaciones en actos de la FAES. La foto es de 2008, siendo todavía secretario general de CCOO. La cama del poder siempre ofrece calor a los traidores.

José María Fidalgo, médico de profesión, es de los sindicalistas arribistas que se subieron al carro durante la Transición. Ajeno a la lucha contra el franquismo, se afilia a CCOO en 1977, cuando ser sindicalista ya no suponía una amenaza de cárcel y de represión. 

Defensor de causas como la energía nuclear, su trayectoria discurre salpicada de polémica. El 1º de mayo de 2003 en Madrid, trabajadores de SINTEL indignados y sintiéndose traicionados por Fidalgo, le agredieron golpeándolo con el palo de una bandera en la cabeza, suceso del que fue testigo nuestro compañero Manuel y que quizás nos cuente en detalle en un comentario. Pero fue sobre todo después de dejar el cargo en 2008, cuando Fidalgo decidió salir del armario político y mostrar sin tapujos sus inclinaciones políticas conservadoras. En 2011 pidió públicamente el voto para UPyD en las elecciones municipales y autonómicas, participando en algunos actos de campaña del partido de Rosa Díez. No es de extrañar que desde UPyD se dijese: "Con Fidalgo hay una muy buena relación, y ha habido encuentros tanto en actos públicos como a nivel privado".

Aunque se autodefine como socialdemócrata y ha coqueteado con el partido de Rosa Díez, no han faltado los cariñitos y besitos de Fidalgo dedicados al PP. Ha sido un participante asiduo en seminarios de la FAES (la fundación que actúa de cocina ideológica del Partido Popular, presidida por Aznar). También llegó a participar en el foro del Partido Popular en Las Palmas, en septiembre de 2011, confesando sus coincidencias con el programa social del partido de Rajoy. Tanto es así que llegó a barajarse la posibilidad de que fuese nombrado ministro de Trabajo del gobierno del PP en cuanto este partido ganase las elecciones (ver libertaddigital.com).

En 2008 Fidalgo compitió con Ignacio Fernández Toxo para el cargo de secretario general, lo que hubiera significado su tercer mandato. Aunque perdió esas elecciones, lo significativo es el fuerte apoyo que tuvo entre la cúpula sindical, ya que obtuvo el 49% de los votos (484 votos frente a los 512 que obtuvo Toxo). En otras palabras, al menos la mitad de la cúpula de Comisiones Obreras respaldaba a Fidalgo y esto es lo más preocupante. De hecho, la mitad de los miembros de la Comisión Ejecutiva que surgió de aquel congreso, eran fidalguistas.

Por estos motivos, cualquier parecido de una buena parte de la cúpula de CCOO con el sindicalismo de clase que aspira a superar el capitalismo, como dicta la declaración de principios de los estatutos, es pura coincidencia, un delirio. De ahí que no resulte exagerado afirmar que el problema de CCOO no es que exista un Miguel Angel García, sino todos los miguelangelgarcías que existen en Comisiones, que forman la burocracia sindical por arriba y controlan el destino del sindicato.


Fidalgo, en el acto de presentación del libro El compromiso del poder, de Aznar.  Junto a ellos Josep Piqué y Ana Botella, alcaldesa de Madrid y esposa de Aznar.


¿Problema de la parte o problema del conjunto?

Podríamos seguir poniendo ejemplos de la nefasta nomenclatura que controla CCOO. Por desgracia abundan a patadas. Todo esto justifica que los que estamos afiliados a Comisiones, nos hagamos la pregunta ¿hacia dónde vas, Comisiones? Lo cual nos obliga a plantear una pregunta mucho más genérica: ¿hacia dónde vas, sindicalismo? Porque, por mucho que haya sectores que les guste personificar los males en CCOO (y en UGT), lo cierto es que dichos males y problemas del sindicalismo van mucho más allá de las organizaciones concretas. Ojalá todo fuese un problema específico de CCOO y UGT. Pero me temo, por desgracia, que estamos ante un problema que afecta a todo el sindicalismo en el mundo, en el período actual del capitalismo.

Como hipótesis principal, sostengo que el sindicalismo se enfrenta a un problema estructural que va más allá de situaciones concretas y de organizaciones específicas, teniendo que ver con cambios experimentados por el capitalismo a los que el movimiento sindical no ha sabido dar respuesta. Esto es aplicable no sólo al caso español, sino que resulta extrapolable al movimiento sindicalista internacional. En este sentido, las inmovilistas burocracias sindicales, son una parte del problema, pero no todo el problema.

El sindicalismo, más allá de las organizaciones concretas y de las críticas específicas que podamos realizar, se encuentra en una vía muerta que conduce al país de ninguna parte. Y de poco sirve cambiar la locomotora si no cambiamos de vía. Abordaremos esta cuestión en la tercera parte de la entrada, pero antes veremos algunos datos que nos van a permitir contextualizar la necesaria discusión sobre el tema; será en la segunda parte.



Notas
Puesto que al hablar de García Díaz he mencionado el tema de las pensiones, recomiendo un excelente artículo de Agustín Moreno, titulado "¿Qué le pasa a CCOO con las pensiones?", publicado en junio del año pasado en www.cuartopoder.es  Agustín Moreno, sindicalista histórico de CCOO, es uno de los representantes más destacados del llamado Sector Crítico de Comisiones.



Referencia para citar la fuente de este texto: Vigne, blog del viejo topo
blogdelviejotopo.blogspot.com




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