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viernes, 7 de octubre de 2016

Crisis: algunas preguntas y respuestas


"Bailout for the rich": "rescate para los ricos". 
"US Taxpayer monument": "Monumento al contribuyente estadounidense"


Referencia documental del artículo
Fuente original en portugués: Jorge Figueiredo, "Crise: algumas perguntas e respostas", publicado en resistir.info, 29 de septiembre de 2016.
Traducción al castellano para el blog del viejo topo: Vigne. 
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 7-10-2016.
Viñetas: son añadido nuestro.
Uso de esta traducción: reproducir esta ficha documental, conservando los enlaces.

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Crisis: algunas preguntas y respuestas
Jorge Figueiredo, para resistir.info

¿Puede haber un capitalismo sin crisis? 
No, las crisis periódicas, o crisis coyunturales, son inherentes al modo de producción capitalista. Se trata ya de un tema que está bien estudiado por los más diversos autores, entre ellos Marx.

¿La actual crisis económica es coyuntural?
No, la actual crisis es estructural. Esta crisis tiene un carácter sistémico.

¿Ha habido otras crisis estructurales en la historia del capitalismo?
Sí, en el pasado se han verificado  otras crisis de carácter estructural, como la de 1880-1890, 1913 y 1929-1939.

¿Qué desencadena una crisis capitalista de carácter estructural?
En resumen, la crisis se desencadena por una acumulación excesiva de Capital Ficticio, que se origina en la caída de la tasa de ganancia en la actividad productiva de la economía real. La caída de tasa de ganancia es causada básicamente por el aumento de la composición orgánica del capital (ratio capital constante / capital variable).

¿Qué es Capital Ficticio?
Es el capital invertido en valores de deuda, tanto los valores clásicos (acciones, bonos, obligaciones, etc.) como los valores modernos inventados recientemente (derivados de todo tipo, como CDOs, CDSs, MBSs, etc.). La cantidad de capital ficticio sobrepasa en mucho al capital real. Ver Capital Ficticio.

Una crisis estructural, ¿puede ser resuelta rápidamente?
No, la salida de una crisis estructural requiere que capital ficticio acumulado sea destruido. Esta destrucción no puede ocurrir rápidamente. Hasta que se lleve a cabo, habrá un período de estancamiento o depresión, que puede durar muchos años.

¿El estancamiento es una anomalía en el modo de producción capitalista?
Como demostró Paul Sweezy, en su fase monopolista el estancamiento es una característica inherente al capitalismo. Por lo tanto, lo que necesita ser explicado es la razón por la que hay crecimiento y no porqué hay estancamiento. Ver Capitalismo monopolista, de Paul Baran y Paul Sweezy.

¿Cómo se manifiesta el Capital ficticio?
Se manifiesta la acumulación de las deudas por toda la sociedad (bancos, empresas, familias y gobiernos). La mayor parte de estas deudas es impagable.

¿La destrucción de capital ficticio ya comprobado desde 2008 no fue suficiente?
Todavía no. Después de la quiebra de Lehman Brothers los demás bancos sistémicos fueron salvados por los Estados respectivos a través de medidas tales como facilidades cuantitativas, bail-outs y bail-in [1] (en el caso de Chipre). Actualmente hay otros bancos "sistémicos" en la cola de espera (Deutsche Bank, Commerzbank, Monte Paschi, etc.).
[1] Nota del traductor sobre los términos "bail-outs" y "bail-in". Bail-outs es lo que en castellano denominamos "rescates" o "plan de rescate", intervención orientada a dar apoyo financiero a una empresa o país en situación de quiebra o con extremas dificultades financieras que podrían desembocar en su quiebra. Este tipo de rescate financiero acaba trasladando su coste a los contribuyentes, que son quienes finalmente acaban pagando el capital "regalado" a las entidades financieras. Por el contrario, el "Bail-in" siendo también un modelo de "rescate" financiero, defiende que las pérdidas sean privadas, recaigan sobre los propietarios y no sobre el conjunto de contribuyentes; en otras palabras, con el modelo de rescate bail-in (el caso de Chipre), son los acreedores, los accionistas y los propietarios de bonos y depósitos bancarios, quienes asumen las pérdidas (véase, por ejemplo, "Diferencias y definición de los rescates tipo ‘Bail-In’ y ‘Bail-Out’").

¿Cómo fue la salida de anteriores crisis estructurales del capitalismo?
La crisis iniciada en 1929 terminó con el inicio de la II Guerra Mundial. En este caso se verificó no sólo la destrucción de capital ficticio, sino también una enorme cantidad de activos fijos, lo que proporcionó un nuevo ciclo de acumulación. La crisis de finales del siglo XIX terminó sin guerra, después de la destrucción (que tardó diez años) del capital ficticio que había sido acumulado.

¿Cuáles son los desenlaces posibles de una crisis estructural?
Suponiendo que no haya una guerra nuclear, las principales salidas a una crisis estructural a lo largo del tiempo pueden ser en V, L, W, en raíz cuadrada, en raíz ondulante, como los gráficos respectivos. Para más detalles ver "Crisis, los desenlaces posibles".

¿Puede un país salir individualmente de una crisis estructural?
Sí, si tuviera fuerzas, lucidez, un gobierno digno y unidad popular. Para eso es preciso romper con el capital monopolista y financiero. Esto implica el rechazo de su deuda externa (por lo menos de la parte odiosa), la recuperación su soberanía monetaria, el abandono de las organizaciones imperialistas (UE, FMI, OMC,...), la emisión de moneda por el propio gobierno (de modo que éste no tenga que endeudarse permanentemente con los bancos privados) y la construcción de una economía que sirva al pueblo y no al capital financiero.

¿Algún país ha rechazado su deuda externa?
Sí, hay muchos ejemplos históricos. Aquí están algunos:
  • En 1776 Estados Unidos rechazó su deuda con Inglaterra.
  • México rechazó algunos pagos de su deuda en 1867, 1914 y 1946.
  • En 1870, después de la guerra civil, el gobierno federal de Estados Unidos rechazó las deudas de los bancos sudistas.
  • En 1898 Cuba rechazó las deudas de los bancos españoles, tras considerarlas  odiosas.
  • En 1912 la Turquía ganó en un Tribunal Arbitral el proceso con respecto a su rechazo de la deuda con la Rusia zarista.
  • En 1918 Rusia rechazó la deuda zarista, particularmente la acumulada con la I Guerra Mundial.
  • En 1919 un nuevo gobierno en Costa Rica consideró ilegítima la deuda de gobiernos anteriores y, en consecuencia, solicitó su anulación, que fue debidamente asegurada en una corte de Estados Unidos.
  • En 1919 el Tratado de Versalles eximió a Polonia del pago de la deuda acumulada con Alemania durante la I Guerra Mundial.
  • En 1931 el Brasil anuló gran parte de su deuda externa después de una auditoría realizada por el ministro Osvaldo Aranha.
  • En la década de los 30, trece países latinoamericanos rechazaron deudas que consideraron ilegítimas.
  • En 1953 el Acuerdo de Londres canceló el 51% de la deuda de Alemania acumulada durante la II Guerra Mundial. Se acordó que el servicio de la deuda que excediera el 3,5 % de los ingresos de exportación no debía ser pagado. Esta cancelación fue la clave para el crecimiento de la economía alemana.
  • En 1959, después de la revolución, Cuba rechazó la deuda de la dictadura de Batista.
  • El gobierno post-apartheid de Sudáfrica canceló las deudas de Namibia y Mozambique con el antiguo régimen racista.
  • En 2002, en medio de la recesión causada por los préstamos y las políticas del FMI, el gobierno de Argentina anunció la mayor suspensión de pagos de deuda de la Historia, por un monto de 80.000 millones $US. Durante los años siguientes la economía Argentina creció a tasas del 8% al 9% al año.
  • Bajo la ocupación estadounidense, se renegoció la deuda nacional de Irak (125.000 millones de $US), siendo reducida en más de un 80%.

Jorge Figueiredo, 29-9-2016, en resistir.info
Traducción al castellano: blog del viejo topo



"¡Cuidado, Banksters!". "Banksters": juego de palabras combinando "banqueros" y "gangsters".
De izquierda a derecha:"Gracias por el rescate",  "Ahora comprueben nuestros nuevos tipos de interés más altos", "Y nuestras nuevas penalizaciones", "Y no olviden...", "... que somos demasiado grandes para caer". Abajo: "¡¡¿Ahora qué?!!

miércoles, 5 de febrero de 2014

La perspectiva de IU sobre el papel director de la Troika en el proyecto neoliberal: BCE, FMI y Comisión Europea.



El texto que sigue es un fragmento del documento titulado "Borrador Programa para las Elecciones Europeas 2014", de Izquierda Unida (IU). Como el propio título señala, se trata de un 'borrador', pero a pesar de su carácter 'provisional' en conjunto es un texto muy lúcido sobre la Europa en la que estamos, la crisis sistémica, la situación específica de España, etc. Lógicamente va acompañado de una batería de propuestas concretas de intervención política en cada apartado.
El documento aparece organizado en bloques o capítulos: Economía, Democracia y derechos y libertades, Servicios Públicos, Medio Ambiente y soberanía alimentaria, Feminismo e Igualdad, Cultura y Comunicación y, finalmente, Solidaridad y nuevo Internacionalismo.
El primer bloque, dedicado a la Economía, a su vez se estructura en dos apartados: A) Introducción y análisis y B) Propuestas. Hemos seleccionado como fragmento el prefacio de la "introducción y análisis" y el primer epígrafe de ese apartado, titulado "El papel director de la Troika: BCE, FMI y Comisión Europea".
Izquierda Unida forma parte del  Partido de la Izquierda Europea, que agrupa a 25 organizaciones de la izquierda europea, algunas muy conocidas como Syriza (Grecia), Die Linke (Alemania), Bloco de Esquerda (Portugal), etc. 

Ficha del texto:
Nota: la negrita y subrayado son añadidos nuestros, igual que las imágenes que acompañan el texto.

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Estamos ante una crisis de la propia configuración de la UE y de un modelo insostenible e incoherente de crecimiento económico. La crisis actual es el resultado de políticas instaladas y aplicadas desde hace años y consensuadas por todos los gobiernos europeos. Esta es una crisis de la Unión Europea y del sistema capitalista y si no resolvemos los problemas subyacentes durará como mínimo una década más, tendrá un carácter mucho más grave y acabará en un nuevo orden social muy perjudicial para la amplia mayoría de la población.

La hegemonía del neoliberalismo, como programa que condensa los intereses de las clases dominantes, ha entrado en crisis junto con el sistema económico capitalista. Sin embargo, y a pesar de que los postulados ideológicos del proyecto neoliberal han sido fuertemente desprestigiados, finalmente el proyecto en su conjunto ha logrado instrumentalizar la crisis y ha salido fortalecido en las instituciones económicas y políticas de toda la Unión Europea.

No podemos ver al neoliberalismo como un fenómeno estrictamente ideológico al que se le pueda disputar la hegemonía sólo en el ámbito de las ideas. Más al contrario, en realidad estamos asistiendo a la reestructuración de las clases sociales en el seno de las economías nacionales y también en el espacio de la economía política mundial. El proyecto neoliberal se presenta así como una contrarevolución que trata de asestar golpes de gracia a las conquistas sociales y económicas alcanzadas mediante la lucha social en el marco de los Estados Nacionales constituidos tras la II Guerra Mundial. Y para lograr tales objetivos el proyecto neoliberal se está sirviendo del marco institucional que él mismo ha ido diseñando en las últimas décadas y que encuentra su cristalización más pura en la Unión Europea. La actual crisis ha puesto al desnudo la cara oculta del proyecto europeo.

La Unión Europea realmente existente no es, por lo tanto, una articulación solidaria de las economías nacionales, ni menos aún la construcción de una Europa social, sino más bien un tablero de juego que han diseñado los grandes capitales europeos para fortalecer su posición en todo el mundo. En particular han sido los grandes capitales financieros los que han dominado el reciente proceso de construcción europea, diseñando una arquitectura institucional que ha combinado la globalización financiera y productiva con el acantonamiento de la política fiscal y laboral. El resultado de este proceso ha sido dobleEn primer lugar se ha procedido a una reestructuración del peso del capital financiero sobre el capital productivo y de ambos sobre el trabajo, en beneficio del primero sobre el restoEn segundo lugar se ha establecido un marco de competencia fiscal y laboral entre los países, tanto a nivel europeo como internacional, que ha presionado a la baja los salarios y la participación salarial en la renta. Ello ha debilitado el poder y capacidad de negociación de las organizaciones de trabajadores a la vez que ha producido enormes transformaciones productivas en las economías nacionales. Ha producido un efecto global de pérdida de peso de los salarios en la economía, en beneficio de las ganancias empresariales.

Este hecho ha tenido y tiene enormes consecuencias políticas y económicas en la medida que es, por una parte, el reflejo de la lucha de clases y, por otra parte, el factor que explica la pérdida de peso de la demanda interna o, alternativamente, el incremento del endeudamiento en las economías europeas.

En España estas transformaciones productivas han tomado la forma de un proceso de desindustrialización y otro de expansión de las relaciones laborales altamente precarias. Desde su inserción en la UE, España ha acentuado su rol de economía periférica y dependiente respecto a un centro económico y político situado en países como Alemania y Francia. Este carácter dependiente ha provocado una mayor debilidad estructural de la economía, así como la ha hecho más vulnerable a la competencia exterior.

Una competencia exterior que no es la que caracterizó a los años de posguerra -en los que unos pocos países disfrutaban de un capitalismo industrial- sino que se caracteriza por la existencia de muchos y nuevos actores económicos con gran capacidad competitiva en numerosos sectores industriales. En ese contexto el lugar de la economía española en la división internacional del trabajo queda a merced de la propia dinámica del libre mercado. Y dado el natural retraso de una economía capitalista como la española, desmantelada en sus formas industriales y en muchos sectores aún con rasgos propios de estructuras semifeudales, el horizonte neoliberal plantea un negro futuro para los trabajadores.

No puede abordarse el papel de la economía española en la UE sin tener presente estas consideraciones sobre el estadio del capitalismo mundial, muy desarrollado y mostrando rasgos globales de sobreproducción. Ya que la crisis del capitalismo español no es sino la manifestación de la falta de espacios de rentabilidad económica para el capital, y el propósito del proyecto neoliberal es tratar de recomponer esos espacios mediante un proceso generalizado de empobrecimiento y mayor explotación laboral.

1. El papel director de la Troika: BCE, FMI y Comisión Europea.

Esta crisis es asimismo el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeos. Un proyecto neoliberal que, desde el Tratado de Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un verdadero golpe de Estado encomendando a la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo, la imposición a sangre y fuego de todas y cada una de las políticas derivadas del Consenso de Bruselas, mera adaptación del Consenso de Washington en Europa.

La recomposición de los espacios de rentabilidad se busca mediante los conocidos como planes de ajuste, los cuales son reformas estructurales que dinamitan las anteriores instituciones políticas y económicas, heredadas del llamado “Pacto Social de Posguerra”, en favor de otras nuevas que faciliten la movilidad y ganancia del capital.

Estas reformas estructurales tienen un doble ámbito de actuación. Por un lado el espacio económico, en el que se busca incidir sobre el mercado de trabajo y los servicios públicos, y por otro lado el espacio político, en el que se procede a un proceso deconstituyente que consagra el carácter antidemocrático y facilita la puesta en marcha de las reformas económicas, a las que se pretende blindar en lo político, con reformas institucionales que dificulten las alternativas de poder de opciones de transformación profunda en la sociedad.

Este proceso deconstituyente tampoco es propio del contexto histórico actual sino que hunde sus raíces en el mismo proceso de construcción de la UE. Durante décadas se ha ido delegando la capacidad efectiva de tomar decisiones sobre aspectos determinantes del funcionamiento de las economías, en instituciones supranacionales muy alejadas de los trabajadores. Y este proceso ha ido acompañado de la desmembración interna de las estructuras democráticas que vertebran los Estados (democracia local, ayuntamientos, negociación colectiva...). De este modo la soberanía nacional efectiva se desplazaba desde las Constituciones Nacionales hacia formas institucionales de nuevo rol tales como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional –la troika-.

Ese nuevo escenario institucional ha facilitado la aprobación, con la complacencia de los gobiernos nacionales, de las reformas estructurales de ámbito económico. Las reformas del mercado de trabajo no han tenido otro objetivo que reducir el poder de negociación de los sindicatos, con lo que se ha tratado siempre de lograr un mayor nivel de moderación salarial que eleve la ganancia empresarial. Las reformas en la gestión de los servicios públicos está siendo todo un proceso de acumulación por desposesión, en el que se incrementa el mercado del capital privado en espacios hasta entonces ajenos al negocio privado. Aún estamos en una fase incipiente de estos desarrollos propulsados por el proyecto neoliberal.

Con la firma del Tratado de Maastricht, España aceptó unas duras condiciones macroeconómicas inspiradas en el ideario neoliberal, que acentuaron el proceso de desindustrialización. La industria española era cada vez más incapaz de competir y, en consecuencia, hizo pivotar su crecimiento sobre otros sectores como el de la construcción.

Las características de la economía española quedaron condicionadas por su modelo de inserción en la Unión. Son las condiciones económicas y de competencia, que España aceptó, las que determinaron el modelo productivo del país y su progresiva desindustrialización. Partiendo de esas premisas, la duda simplemente radicaba en cuál sería el sector que pudiera proporcionar rentabilidad suficiente como para poder mantener tasas de crecimiento que permitieran crear empleo. Se acentuaron de esa forma los nichos de mercado del turismo y la construcción, junto con la especialización de las entidades financieras en dichos sectores.

La construcción se convirtió así en un sector atractivo de cara al capital español y también al extranjero. La llegada de tantos fondos europeos para financiar carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, y la creación de una burbuja inmobiliaria que parecía no explotar nunca, hicieron del sector de la construcción un sitio deseable en el que invertir y obtener beneficios. Todo ello destapa todas las “miserias” del desarrollo capitalista español y un doloroso despertar en el marco impuesto por el tratado de Maastricht.

Desgraciadamente la crisis económica ha servido, más que para poner en marcha un proceso constituyente y de victorias para los trabajadores, para ahondar en el proyecto neoliberal. Así, la crisis ha sido interpretada desde las instituciones europeas como un problema de deuda pública y de “excesivos privilegios de los trabajadores”, lo que ha justificado en el plano ideológico la vuelta de tuerca neoliberal. Por ello durante los últimos años los programas neoliberales de la UE, especialmente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), se han fortalecido con nuevas regulaciones complementarias. Aquel pacto estaba basado en el mantenimiento de niveles inferiores al 3% en el déficit público y al 60% en la deuda pública en términos del PIB. Y en esta línea en 2010 se aprobó el Nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, el cual implicaba la necesidad de que las legislaciones nacionales incluyeran el compromiso explícito con la estabilidad presupuestaria.

En el 2011, la reforma constitucional del Artículo 135, pactada por PP y PSOE, y que establecía el concepto de “estabilidad presupuestaria” y la prioridad absoluta del pago de la deuda y sus intereses, fue la expresión política más clara del consenso entre PSOE y PP para hacer pivotar el proyecto europeo sobre este dogma neoliberal que asfixia y recorta al modelo social.

En septiembre de 2011 el Parlamento Europeo aprobó el conocido como Six-Pack, un paquete legislativo centrado en la consolidación fiscal y en las medidas que aseguren la competitividad de las economías europeas. Todos los fondos acumulados se ponen a disposición de los países que soliciten la ayuda financiera pero siempre a cambio de un duro plan de ajuste que teóricamente garantizará la estabilidad de las finanzas públicas, es decir, una relación razonable entre ingresos y gastos. Estos planes de ajuste se caracterizan por exigir la consolidación fiscal (reducción de la deuda pública, reducción del gasto público e incremento de los impuestos indirectos), el control de la inflación, reformas en el mercado de trabajo (reducción salarios públicos, reducción poder sindicatos, reducción prestaciones por desempleo) y reformas sociales (fragmentación educación, elevación edad jubilación, etc.). Son cualitativamente idénticos a los fracasados planes de ajuste aplicados en América Latina en los años ochenta y noventa.

La aplicación de estas políticas de ajuste empuja a las economías de la periferia a un cambio del modelo de crecimiento económico que requiere a su vez un cambio del modelo de sociedad. La destrucción de las conquistas sociales es un requisito indispensable para el proyecto neoliberal en tanto que son obstáculos a superar para convertir nuestras economías en estructuras competitivas bajo el capitalismo globalizado. Esta senda política amenaza a Europa del Sur con una gran depresión que ya está revelándose en forma de alto desempleo, incremento de la miseria y la desigualdad y otros rasgos propios de una grave crisis capitalista.
Leer el documento completo haciendo clic aquí

sábado, 20 de abril de 2013

Rincón del Libro: "¡Actuemos ahora!" (Handelt Jetzt!)



Una nueva aportación al Rincón del Libro:

¡ACTUEMOS AHORA! Un manifiesto global para salvar la economía

Autores: Heiner Flassbeck, Paul Davidson, James K. Galbraith, Richard Koo, Jayati Ghosh

LAS COSAS TIENEN QUE CAMBIAR
¡AHORA MISMO!

Con toda la razón del mundo, podemos afirmar que la política económica internacional es una debacle. Sólo un verdadero cambio radical del enfoque nacional e internacional en materia de política económica será capaz de evitar el desastre global y el (re)surgimiento de partidos extremistas - UN LLAMAMIENTO DE ECONOMISTAS DE RANGO MUNDIAL.

El término crisis nos sugiere que las fracturas mundiales que nos encontramos desde hace algún tiempo se deben a un fenómeno natural sobrevenido, cuando se producen por culpa del fracaso de la clase política y de las llamados élites económicas, una miseria que ya viene sufriendo una gran parte de la población mundial y de la que desesperan cada vez más personas, porque la política de la industria financiera no le está poniendo freno. Y de este modo, la banca sigue redistribuyendo masivamente cada vez más riqueza en favor de los ricos.

Cinco de los más eminentes economistas exigen en este manifiesto una colaboración internacional de tal forma que quede garantizada la participación de tod@s l@s ciudadan@s en el progreso que se debe orientar estrictamente en el bienestar común. Se trata de ordenar y ponderar las nuevas prioridades de la política económica y de poner fin a la concentración unilateral en el comercio. 

Un libro de auténtico alcance mundial para tod@s aquell@s que deseamos que las cosas cambien de una vez.


Sobre los autores:

HEINER FLASSBECK dirige desde marzo de 2013 la Flassbeck Economics.  Antes era economista jefe de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD en sus siglas en inglés); dirigía los informes anuales Trade and Development Reports y era responsable de las aportaciones del secretariado de la UNCTAD a la labor del G 20.

PAUL DAVIDSON estudió en el Brooklyn College y en la University of Pennsylvania y se doctoró en ciencias económicas. Este macroeconomista norteamericano es considerado uno de los máximos representantes de la escuela postkeynsianas.

JAMES K. GALBRAITH cursó estudios en Harward y Yales. Ha sido director ejecutivo en el Congreso de los EEUU y en la actualidad es profesor en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs y en la University of Texas en Austin. Su especialidad: la economía monetaria moderna.

RICHARD KOO estudió en la University of California en Berkeley y es economista jefe en el Nomura Research Institute en Tokio. Es experto en análisis e investigación de los ciclos económicos y autor del bestseller mundial The Holy Grail.

JAYATI GHOSH es profesora de economía en el Centre for Economic Studies and Planning en la University Jawaharlal Nehru en Neuva Delhi. Entre sus especialidades cuentan la globalización, la macroeconomía, las finanzas internacionales, así como las cuestiones relativas al género (gender) y al desarrollo. Desde 2002 es secretaria general de la International Development Economics Associates (IDEAs), un grupo internacional de economistas críticos.


FUENTE:  http://westendverlag.de/westend/buch.php?p=87
                  Primera edición: 16 Abril 2013.