ACLARACIÓN. El blogdelviejotopono está relacionadocon la revistaEl Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.elviejotopo.com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
Decididamente, España es un país de circo. Los medios de comunicación silencian cuando no criminalizan las protestas y movilizaciones sociales (ver "De apagones y manipulaciones informativas" y "El 22M, Marchas de la Dignidad, en el humor gráfico"). La policía se inventa pruebas contra los manifestantes y a las pocas horas se descubre el pastel sin que pase nada. Antidisturbios entrando en la Universidad Complutense para disolver una movilización pacífica de estudiantes, previa autorización del rector de la UCM José Carrillo (hijo del traidor Santiago Carrillo). Parece que hemos vuelto al pasado, a los tiempos de Franco. El encierro de los estudiantes ha sido contestado por el rector pidiendo la intervención de los antidisturbios para desalojarlos, algo que no sucedía desde la época del dictador Franco.
El rector de la UCM José Carrillo, un hombre del PSOE
Por cierto, si todavía hay alguien que no lo sepa, el rector de la UCM José Carrillo es un pesoísta sin carnet, un tipo apoyado por el PSOE y que explícitamente apoya al PSOE. En la Universidad hay muchos estómagos agradecidos y mercenarios así.
¿Y El PSOE, qué dice, qué hace? Ni está ni se le espera. Imaginamos que el PSOE está más preocupado con los planes para lograr un gobierno de coalición con el PP en 2015. Y encima el culebrón de la muerte de Suárez. Parece que quieren mentalizarnos para que vayamos aceptando un nuevo consenso como el de la Transición (¿será ese futuro gobierno PP-PSOE del que se habla?). Nos quedamos con un tuit de Eterno Primavera (@SiPeroNo1) que recoge el sentir de muchos de nosotros: "Fue duro para la familia el Alzheimer de Suarez. Pues imaginemos sin el salario de expresidente y sin ninguna ayuda de la ley de dependencia".
Mejor un poco de humor para olvidar tanta amargura. Un par de vídeos muy breves de Polònia, los magistrales humoristas catalanes de TV3. El primero se titula "El final de la crisis", un sketch emitido el 09/05/2013 en TV3. Zapatero y Rajoy conduciendo el taxi del país, llevando de pasajero a la ciudadanía. No os perdáis el final, es magistral. Los catalanes de Polònia, han sabido clavar la realidad con este sketch de 2'15'':
El segundo sketch fue emitido el 17/01/2013 también en TV3. Se titula "Los miserables" y en su momento ya lo reprodujimos en el blog (28 de enero de 2013), pero es interesante recordarlo. Así lo presentaba en aquella entrada del blog nuestra compañera Alga Roja:
Este corte humorístico presenta una doble carga de profundidad. A la rotunda letra que desgrana las más destacadas conductas corruptas que hemos sufrido en los últimos tiempos, se añade la sangrante ironía de emplear el himno de Los Miserables, que convoca al pueblo parisino a la revolución que desembocó en la Comuna por los desmanes de los poderosos. Como dice Warren Buffett, es una nueva lucha de clases que han empezado los suyos (1). Ricos y corruptos llamados a la revolución.
(1)"There's class warfare, all right, but it's my class, the rich class, that's making war, and we're winning" (Warren Buffet). El estadounidiense Warren Buffett está consideradocomo uno de los más grandes inversionistas financieros en el mundo. "Con una fortuna personal estimada en 44 mil millones de dólares, Forbes lo designó como la persona más rica del mundo a partir del 11 de febrero de 2008" (fuente: Wikipedia).
Y ya que estamos con estos geniales humoristas, para el que tenga más paciencia (dura 2 horas) le recomendamos "La familia irreal", sobre la monarquía española. Es el musical emitido por el canal catalán TV3. Se trata de una adaptación televisiva de la comedia representada con enorme éxito en el Teatro Victòria de Barcelona, durante ocho meses (se estrenó en noviembre de 2012):
Para ver todas las entradas de humor del blog, pincha aquí Y recuerda: ya falta poco para otro 14 de Abril
Gracias Vichi por la colaboración con el sketch enviado. Se te quiere en esta topera roja :-)
Nota de 1 de noviembre de 2014: el siguiente texto fue publicado el 5 de diciembre de 2013, antes de la aparición de Podemos y de todos los nuevos casos de corrupción que han aparecido. Pese a todo, sigo reafirmándome en la idea básica contenida en este artículo.
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Imagen: Spencer Tunick(1)
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio
Marco Tulio Cicerón
Los esclavos no aspiran a ser libres; aspiran a convertirse en amos
Marco Ruiz (Demián Bichir), en The Bridge (serie de TV)
Una de las cuestiones que sin duda constituye una extraña patología política en la democracia burguesa, es por qué millones de trabajadores actúan en contra de sus intereses de clase, al apoyar las opciones políticas que representan los intereses del capital. Frente a la brutal lucha de clases lanzada por éste, millones de trabajadores actúan con sumisión y ánimo servil. Desnudos de conciencia de clase, consumen los nutrientes ideológicos con los que son alimentados por el sistema para garantizar su mansedumbre, consumando una suicida alienación que condenará a sus descendientes a vivir en un futuro miserable y dantesco.
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En las últimas elecciones generales de 2011, en lo que respecta al Congreso de los Diputados, el Partido Popular obtuvo casi 11 millones de votos, un 44,62%. Los diferentes sondeos electorales apuntan a una caída del PP. Hay diferencias, como es habitual, entre unas encuestas y otras. También se habla mucho de la "cocina" en la que se maquillan los resultados de los sondeos. Pero estas diferencias y cocinado de datos no dejan de ser hechos anecdóticos ante una realidad difícil de negar. Pese a su caída en intención de voto, en el peor de los casos para el PP este descenso no va mucho más allá de un 10% respecto a los resultados reales obtenidos en 2011 (ver, por ejemplo, la encuesta del CIS de octubre). Esto supone que el PP seguiría movilizando a día de hoy en torno a 10 millones de votos, suficientes para volver a ser el partido más votado. Una parte importante de estos votantes, pertenecen a la clase trabajadora (son asalariados). Sumemos al anterior un sector de autónomos e incluso de pequeños empresarios cuyas condiciones de vida, en bastantes casos, no difieren sustancialmente de las de un asalariado medio. Unos y otros sufren las consecuencias de la crisis y de las políticas ultraliberales del PP, pero seguirían votando al partido de Rajoy, pese a que ello suponga ir en contra de sus intereses. Es lo que se expresa coloquialmente con el refrán de tirar piedras contra el propio tejado. Esto no es ni un fenómeno político nuevo ni exclusivo de España, por supuesto. Desde la izquierda, espacio teóricamente natural de la clase trabajadora, cuesta entender las causas de un problema que tiene mucho de patología política (de ahí el dicho de "eres más tonto que un obrero de derechas"). Cierto es que no tiene fácil solución el problema. Pero, para empezar, debemos ser capaces de hacer un diagnóstico ajustado, si queremos luego encontrar soluciones. La correcta formulación de un problema, siempre es el camino para encontrar respuestas y soluciones. No pretendo realizar aquí tal diagnóstico, sino trazar modestamente un par de pinceladas impresionistas sobre errores que se dan cuando hablamos del problema. Lanzo al vuelo algunas cuestiones para ese debate necesario. ¿Qué influye en el desgaste electoral del PP? ¿Cómo explicar el escaso coste electoral que expresan las encuestas?
Un error politicocéntrico de perspectiva es pensar que el PP se desgasta electoralmente en base a los mismos factores que actúan en el desgaste político de la izquierda. Lo califico de error "politicocéntrico"porque implica pensar desde principios o valores válidos para una izquierda desde la cual contemplamos la realidad, pero no para el electorado de derechas, que contempla la misma realidad con otro prisma. Cierto que hay hechos políticos que pueden afectar por igual a derecha e izquierda, incidiendo en el comportamiento electoral sin distinción; pero hay otros que no. Me refiero concretamente a dos: la corrupción y la mentira política. Hablaré de ambos factores al final.
Pensemos que todas las brutales medidas de recortes del gobierno del PP, el escándalo de Bárcenas, el caso Gürtel, el asunto de Fabra..; las cifras de desempleo; las sucesivas mentiras de sus políticos, etc... Todo ello y lo que queráis aumentar, sumado, no ha conseguido mermar la intención de voto al PP más allá de ese 10% aproximado. A dos años de las elecciones, es realmente poco. Con todo lo que ha caído, el Partido Popular se mantiene a flote sin riesgo aparente de hundimiento.
Ese desgaste de un 10% aproximado, ¿a qué factores cabe atribuirlo?Mi hipótesis es que esa pérdida de intención de voto tiene muy poco que ver con las mentiras del gobierno y con la corrupción del PP, como a menudo se tiende a pensar erróneamente entre quienes sobrevaloran su impacto en el electorado del Partido Popular. Es más una cuestión de carácter económico. En la medida en que los recortes afectan también a esos trabajadores que votan al PP, ahí es donde se produce el desgaste electoral del partido de Rajoy. Ese sector del electorado conservador, reacciona cuando se le toca el bolsillo, cuando pierde la casa, se queda en paro y sin posibilidad de cobrar un subsidio, etc. Pero lo otro (corrupción y mentiras) lo asume sin mayor problema.
Ahora bien. Muchos pensaréis: si esto último fuese cierto, ¿por qué el PP no ha sufrido un mayor desgaste que ese 10%? Son varias cosas las que pueden explicar esto:
1º) Discurso dominante: la culpa siempre es del otro. La gente percibe la realidad (incluso aquella que le afecta directamente de forma dramática), a partir sobre todo del discurso que generan los medios de información. Es una mera cuestión de socialización política. Las cadenas de radio y TV y la prensa que consume el electorado del PP, generan un discurso tan potente como eficaz, al presentar la situación que vivimos como un resultado y responsabilidad exclusiva de los dos mandatos anteriores del gobierno de ZP. Toda la información mediática que recibe ese electorado, incide en el mismo discurso que, mal que nos pese, a la derecha le funciona, al menos de momento. Es cierto que como recurso ideológico de legitimación tiene fecha de caducidad; paulatinamente es un discurso que irá perdiendo funcionalidad, pero todavía mantiene bastante capacidad para convencer a la parroquia de votantes.
2º) Discurso dominante: hemos evitado que fuese peor. Esos medios a partir de los cuales el electorado del PP construye su percepción de la realidad social, hábilmente transmiten una simplista (y por ello de fácil digestión social) y venenosa lógica: las medidas son malas pero han evitado que tuviésemos que tomar medidas peores; y además esas medidas se han tenido que tomar por culpa de la política del gobierno anterior. En otras palabras, lo malo no es tan malo porque podría ser peor (consuelo que funciona) y además la culpa es del otro (lo que decíamos antes). Se cierra el círculo discursivo. Como en el caso anterior, este discurso por el momento sigue siendo operativo para la derecha.
3º) Hooliganismo y la mentalidad política bipartidista. Más de tres décadas de bipolarización PP-PSOE, han terminado por engendrar una sociología electoral tremendamente maniquea: lo propio se percibe como la única salvación frente al "otro", que personifica todos los males y desgracias. Un porcentaje amplísimo de votantes del PP y del PSOE, no consiguen imaginar otra alternativa a la propia. Esto, a lo que da lugar es a un umbral de voto hooligan muy alto en ambos partidos, aunque mucho más en el PP. Pase lo que pase, suceda lo que suceda... seguirán votando a lo mismo. Podrán quejarse y despotricar en el día a día, pero llegado el momento de votar, lo harán nuevamente a su partido, por el firme convencimiento de que la alternativa es siempre mucho peor; son los estragos que provoca el bipartidismo crónico y enquistado. En mi opinión, por muy nefasta que resulte la política de Rajoy, el PP tiene garantizado al menos entre un 25% y un 30% de voto incondicional.
4º) Las consecuencias más negativas de las políticas de Rajoy serán a medio y largo plazo. Aunque es obvio que muchas de las medidas que ahora toma el gobierno de Rajoy, tienen un efecto inmediato en el deterioro de nuestras condiciones de vida (lo estamos viendo), es indudable que es a medio y largo plazo cuando realmente se van a ver con nitidez los destrozos en todo su dramatismo y destrucción dantesca. Por eso creo que el máximo efecto político negativo de la política de Rajoy tendrá carácter retardado. Es una bomba de mano que no explota al momento, pese a que ya estemos sufriendo las consecuencias. En temas esenciales como Sanidad, Educación y Pensiones, la gran onda destructiva de las políticas neoliberales está todavía por llegar. Los efectos más dramáticos todavía no los hemos visto. Por otra parte, las pensiones que cobran nuestros jubilados, sirven de colchón amortiguador de las dificultades familiares, sobre todo en muchos casos en los que no hay otros ingresos en la familia. Esto permite amortiguar también los efectos negativos a corto plazo.
Los anteriores son apenas algunos factores a tener en cuenta para explicar por qué las políticas ultraliberales del PP no le han pasado una costosa factura en intención de voto, más allá de ese 10% que parecen indicar las encuestas.
En el caso del PP, la corrupción y las mentiras políticas, ¿por qué no influyen tanto como pensamos en la izquierda?
Dice el refrán popular que "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Un viejo campesino y emigrante, conocido con el apodo de O Trinta, natural de las tierras de O Rosal en el Baixo Miño, me decía hace años: "as cousas teñen tantas entendedeiras como se lles queiran dar". O Trinta nunca había ido a la escuela, pero desbordaba sabiduría.
Tiro de estos dos ejemplos de refranero porque a menudo olvidamos algo básico para analizar la realidad social y el comportamiento de los grupos humanos: actuamos en función de la percepción de la realidad que tenemos. De cara a la praxis social, lo importante no son los hechos en sí (que también son un constructo, no olvidemos), sino cómo los percibimos e interpretamos. Esto es algo tan viejo como el Teorema de William Thomas (1863-1947): “Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”. El austriaco Peter Berger y el alemán Thomas Luckmann, elevaron el planteamiento a perspectiva dominante en la Ciencia Social, al escribir "La construcción social de la realidad" (1966), explicando cómo a partir del conocimiento que poseemos, establecemos socialmente la realidad.
Esa percepción y conocimiento, forman parte de nuestra socialización. En su faceta política, es transmitida (principal aunque no exclusivamente) por los medios de comunicación. Por tanto, lo que hemos de preguntarnos es, a partir de la información y conocimiento que los medios de la derecha transmiten, de qué manera el electorado del PP (sobre todo los trabajadores que votan al Partido Popular) perciben e interpretan la corrupción política y lo que llamamos mentiras del gobierno de Rajoy.¿Por qué dicha percepción e interpretación no supone un desgaste para el PP?
La corrupción política
De acuerdo que el caso Bárcenas es posiblemente el mayor escándalo de la democracia española. Podemos hablar también de la trama Gürtel, de Camps, de Fabra... sería una lista interminable. El fenómeno de la corrupción política en España, tiene dimensiones insoportables para una democracia, aunque sea una democracia capitalista.
A todas horas, simpatizantes, votantes y militantes de la izquierda, bombardean las redes sociales y foros con el tema de la corrupción del PP, hasta resultar aburridos.
Pero, realmente, el electorado de derechas, ¿no se da cuenta de la existencia de esta corrupción? ¡Claro que se da cuenta! El votante de a pie del Partido Popular reconoce que los casos apuntados son reales y que son motivo de indignación. Y no estoy hablando de burgueses, de personas que viven confortablemente, sino de gente humilde y de trabajadores que votan al PP. ¿Paradoja? Por supuesto, pero hemos de ser capaces de explicarla.
Si ese electorado reconoce la existencia de la corrupción en el partido al que votan, está claro pues que ésta no pasa factura al Partido Popular (2). Para entenderlo, debemos ir a los ejes del discurso político de ese electorado y a su percepción de la realidad política. ¿Cuáles son dichos ejes?:
A) Afirmación maximalista: todos roban, todos son corruptos. Es lo que piensa ese electorado. Y en su lógica, si todos roban y son iguales, votar al PP no es peor que hacerlo a otro partido.
Este planteamiento forma parte de la anti-política, a menudo impulsada no sólo por gentes identificadas políticamente con la derecha, sino también por personas que se consideran de izquierdas (aunque en mi opinión no lo son, ya que no deja de ser una postura muy reaccionaria). Se produce una sistemática, acrítica y apriorística criminalización social del político: el que se mete en política es para robar. Hay un sector potencialmente votante de izquierdas que suscribe este maximalismo, pero el efecto, cuando llegan las elecciones, es muy dispar: el de izquierdas se abstiene y el de derechas vota igual a su partido.
La aberración de este planteamiento consiste en dar fuerza a una mentira, ya que ni todos los políticos roban ni son corruptos, de la misma forma que hay partidos a los que no se les puede acusar de nada. Pero se mete en el mismo saco a todos y quien gana siempre con este discurso es la derecha, que es la esencia y máxima protagonista de la corrupción política. Delirante pero cierto. Es el mundo al revés.
B) La inevitable condición de la naturaleza humana. Se trata de una variante más "culta" del principio anterior, que apela a la inevitable condición de la naturaleza humana, transformando el maximalismo rudo "todos los políticos roban" en otro tipo de maximalismo fatalista, de tinte pseudo filosófico, que vendría a definir la esencia humana: los seres humanos son, por naturaleza, corruptos. Al definir el problema como una constante humana, se minimiza su gravedad social, política y moral. Se relativiza.
Cospedal
Como vector discursivo, este argumento está menos extendido que el anterior, aunque a cierto tipo de votante del PP le gusta utilizarlo. No es frecuente escucharlo en un político. Sin embargo precisamente hoy, mientras escribo esta entrada del blog, la prensa nos brinda unas declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en donde precisamente tiende a justificar los casos de corrupción apelando a esto que menciono. Cuando el periodista le pregunta por la alarma social que la corrupción genera, contesta Cospedal: "la corrupción es parte de la condición humana” (la fuente es la agencia EFE, pero fue difundido por todos los medios; por ejemplo, véase La Vanguardia). La perversidad del argumento es extrema: corruptos son los corruptos, pero también quienes sufren y padecen la corrupción de los corruptos. Verdugo y víctima son culpables porque comparten la misma cualidad humana. Es como si dijésemos que todos somos ladrones.
C) Igualar los casos de corrupción o amplificar la corrupción del contrario para alimentar el insoportable "y tú más". En realidad es consecuencia y derivado del primero de los principios expuestos, pero a su vez le da fuerza, se produce un feedback entre ambos ejes de discurso. Del "todos roban" resulta relativamente fácil pasar a un siguiente nivel de discurso en el que "ellos roban más". Se trata de ese insufrible reproche que PP y PSOE mantienen desde la prehistoria política: "tú eres corrupto", dice uno; "y tú más", contesta otro. Es el deporte favorito del bipartidismo.
Una vez que se entra en esa dinámica, los medios que actúan de nutrientes de la conciencia del electorado de derechas, se encargan día a día que ir mostrando que la corrupción del PSOE es mucho peor que la propia. Esto funciona en la medida en que ese electorado no lee, ni escucha ni ve otras cosas que la prensa, radio y TV de la caverna.
Este planteamiento es indudablemente perverso y está cargado de demagogia. El PSOE tiene tras de sí casos de corrupción, alguno realmente escandaloso, como puede ser el caso de los ERE en Andalucía. Pero poner al mismo nivel la corrupción política del PSOE y la del PP, resulta una grotesca manipulación de la verdad. Ni cuantitativa ni cualitativamente son equiparables ambos casos. Es obvio que la caverna mediática no utiliza la misma vara de medir.
Pero al margen de lo anterior, la pelea de gallos del "y tú más", acaba provocando un deterioro de la imagen de la política y de los políticos, y termina por afectar a la imagen de los partidos honrados que nada tienen que ver con la corrupción. También esto es un factor catalizador de la anti-política.
Me he limitado a plantear tres ejes discursivos que provocan que la corrupción no pase factura electoral al PP. Hay más, por supuesto, pero valgan de ejemplos.
Las mentiras políticas del Partido Popular
Nos quejamos de las mentiras de Aznar. Nos quejamos de las mentiras de Zapatero. Pero el gobierno de Rajoy ha conseguido alcanzar tal nivel de excelencia en el engaño, que a su lado las mentiras de los gobiernos anteriores parecen cosas inocentes de niños. No se trata de un mero fraude en el sentido de haber incumplido todas cuantas promesas hizo para ganar las elecciones, haciendo todo lo contrario de cuanto había dicho que haría. Sin duda esto sería suficiente para que el gobierno dimitiese, si hubiese algún resquicio de ética y de pudor políticos en el PP. Pero es mucho más que eso. Cada declaración, cada rueda de prensa, cada intervención del gobierno del PP, deja tras de sí un rastro de mentiras que enseguida son probadas como tales, sin que pase nada. Lo terrible es que no tiene consecuencias. Tan siquiera se asumen responsabilidades políticas cuando se demuestra que el gobierno ha mentido en algo.
Lo mismo que sucede con el tema de la corrupción, la denuncia social de las mentiras del PP resulta tan insistente que llega a ser aburrido. A base de cansancio y repetición, acabamos perdiendo la capacidad para sorprendernos e incluso indignarnos ante la mentira política.
Un factor que pasó factura electoral (y muy alta) al gobierno de Zapatero, fueron determinadas mentiras que una parte del electorado no quiso olvidar. Pero tratándose del PP, no parece que la mentira le pase factura. Opino que muchas personas de izquierdas se equivocan cuando consideran que la mentira daña al ejecutivo de Rajoy. Hace poco leía un tuit en el que se afirmaba que ya nadie cree en el PP, porque se ha demostrado que miente. Lo segundo me parece que está probado por activa y por pasiva. Pero lo primero, creo que es una afirmación errónea: los que no votaron a Rajoy nunca le creyeron, y de los que le votaron la mayoría siguen creyendo en él.
Como ocurre con la corrupción, si queremos entender por qué las mentiras del PP no le pasan una significativa factura política, debemos ir a los ejes del discurso que difunden los medios afines al Partido Popular, y a la percepción que su electorado expresa a partir de la ingestión de dicho discurso:
A) Lo importante es la interpretación de los hechos llevada a cabo por los medios que consumimos. Cualquiera que escuche Intereconomía, la COPE, o lea La Razón, etc., lo primero que percibe es que aquello que calificamos de mentiras del PP, es presentado de otra forma. Para no extenderme, voy a limitarme a exponer un ejemplo que es un paradigma de la estrategia de tergiversación y manipulación seguida por los medios afines al PP: el incumplimiento de las promesas electorales.
Hasta los votantes más hooligans del PP, reconocen que el gobierno de Rajoy ha mentido al incumplir muchas de las promesas que hizo antes de las elecciones (ver el vídeo). Pero mediante una lógica falaz muy simple, se le da la vuelta a la acusación y nos dicen que han tenido que tomar otro tipo de medias y hacer cosas diferentes a lo que habían dicho, debido a que se encontraron con una situación peor de la imaginada al llegar al gobierno. Se nos está diciendo en que el gobierno de Zapatero mintió acerca de cuál era la situación real del Estado, en especial de las cuentas públicas. Es decir, por un lado se consigue negar la mentira propia y, por otro, se deriva la responsabilidad a las mentiras del gobierno anterior.
Sólo es un ejemplo, pero por increíble que pueda parecer, la eficacia de este tipo de estrategias, en el electorado del PP, es muy alta.
B) Igual que todos roban, todos mienten; y además, los otros mienten más. El mismo ítem discursivo de la anti-política que veíamos en el caso de la corrupción, funciona con las mentiras políticas. Por muy crédulo que sea el elector del PP, es obvio que incluso los más radicales reconocen que hubo mentiras. Pero, por un lado, se impone el maximalismo que atribuye la mentira a una condición consustancial del político; es un mal naturalizado. Por otro lado, a partir de la constatación de que el "otro" también miente, a los medios de la caverna les resulta fácil inducir a una percepción social de que el otro "miente más".
C) El hooliganismo se basa en un acto de fe, equiparable a la fe religiosa. Decíamos que el umbral de voto hooligan es muy alto en el PP. Estamos hablando de un tipo de votante que pase lo que pase y oiga lo que oiga, votará a su líder. El hooliganismo no obedece a un comportamiento político racional, sino que se basa en una cuestión de fe y de sentimiento que está más allá de la razón política, del argumento lógico. Hay filias y fobias que escapan a cualquier ejercicio de racionalización. Aplicado esto al tema de la mentira política, podríamos sintetizar la incidencia del hooliganismo de manera muy escueta: el votante hooligan cree exclusivamente lo que quiere creer (por eso digo que es una cuestión de fe).
El hooliganismo no es sólo un comportamiento del electorado del PP, ya que el PSOE también tiene un umbral de voto hooligan muy elevado, aunque evidentemente inferior. Lo mismo podríamos decir de algunas opciones nacionalistas. El tema de por qué está tan arraigado en la cultura política española, nos exigiría una entrada del blog específica para abordarlo.
D) ¿Funcionan los eufemismos? No sólo funcionan, sino que además son un excelente detergente y disolvente de la mentira política. Nos hemos reído y a la vez nos hemos indignado escuchando a Cospedal hablando de la indemnización en diferido que recibió Bárcenas. Pero esos planteamientos grotescos que rayan la obscenidad política, lo cierto es que funcionan entre aquellos a los que van dirigidos.
La utilización de eufemismos para enmascarar la realidad, ha sido también utilizada sistemáticamente por los gobiernos del PSOE. Pero dado que estamos hablando del PP y no del PSOE, me limitaré a exponer algunos de los eufemismos más "populares" (en el doble sentido) del gobierno del PP:
Para evitar tener que reconocer que la gente está emigrando por falta de empleo, se dijo que en realidad se trataba de "movilidad exterior".
El rescate a la banca consistió en una "línea de crédito", "préstamo en condiciones extremadamente favorables", "apoyo financiero", etc.
Los desahucios son "procedimientos de ejecución hipotecaria".
Los llamados "bancos malos", creados para que el Estado asumiese los activos tóxicos generados por la especulación de los bancos, fueron "vehículos de liquidación a largo plazo".
La amnistía fiscal para los grandes defraudadores y delincuentes fiscales, fueron "medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas”.
La recesión económica es “un crecimiento negativo”.
Lo que tantos consideramos un "repago" farmacéutico, se convierte en “copago”.
La subida del IVA en realidad se trata de un “gravamen adicional”, de un “recargo temporal de solidaridad” y de políticas encaminadas a la reducción "de la imposición sobre el trabajo, aumentándola sobre el consumo".
El abaratamiento del despido laboral, es en realidad una “medida para flexibilizar el mercado laboral”.
Todos los recortes en Educación y Sanidad son "reformas estructurales necesarias para atajar el déficit público”.
La privatización de servicios (por ejemplo en Sanidad) se llama "externalización" de los mismos.
La lista sería interminable. Ángeles García Portela nos ofrece en su blog un artículo titulado "Neolenguaje neoliberal, característico de la marca España", un interesante glosario de eufemismos utilizados no exclusivamente por el PP, sino por el discurso neoliberal en general.
Tomemos estos puntos apenas como ejemplos ilustrativos del por qué las mentiras políticas no inciden tanto como pensamos en el desgaste del gobierno del PP.
A modo de conclusión
1. He pretendido aportar algunas pinceladas de cómo es la mentalidad de un sector del electorado del PP, que no es gente burguesa que viva confortablemente, sino que constituye un segmento social que resulta fuertemente perjudicado por las políticas ultraliberales: trabajadores, pequeños empresarios, autónomos...
2. A pesar de lo que pueda parecer, el desgaste electoral del PP no debe ser achacado tanto a cuestiones como pueden ser las mentiras políticas y los casos de corrupción, como al deterioro de las condiciones de vida de aquellos votantes del PP que hayan podido sufrir con mayor impacto las políticas ultraliberales. Los mecanismos ideológicos que sustentan la base electoral del PP, son capaces de actuar como una esponja que absorbe el efecto social negativo de la mentira y de la corrupción políticas. Pero tales mecanismos pierden eficacia social, ante el empobrecimiento y deterioro de las condiciones de vida de los electores del PP que viven en condición precaria.
3. El efecto más dramático de las políticas del gobierno del PP, tendrá lugar a medio y largo plazo. Esto también amortigua ahora la caída del PP en intención de voto, siendo menor de lo que cabría esperar.
4. Todos los partidos tienen un porcentaje de voto hooligan que difícilmente cambia. En el caso del PP, el umbral de este voto incondicional es muy alto, Que un amplio sector de los trabajadores depositen su confianza en la derecha, yendo en contra de sus propios intereses, tiene que ver con un tipo de socialización política que anula la conciencia de clase y, por tanto, les genera incapacidad para actuar en defensa de sus intereses de clase.
5. Lo anterior es un fenómeno característico de la democracia burguesa, no exclusivo del caso español. Un ejemplo muy conocido es la etapa de Berlusconi en la política italiana. Pero hay otro ejemplo mucho más paradigmático, como es el de Islandia, donde la derecha que provocó la crisis permitiendo la corrupción financiera, acaba de ganar las elecciones este año y ha regresado al gobierno.
6. Para la izquierda, el problema tiene difícil solución. La guerra ideológica que tiene lugar, es como la lucha de David contra Goliat, debido al poder de los medios sistémicos. Las opciones son pocas, pero pasan por requisitos necesarios: A) La unidad de acción, en base a programas compartidos y a la aceptación del hecho de que la izquierda se caracteriza por su diversidad a partir de la existencia de unas serie de comunes denominadores. B) Ser capaces de generar mecanismos que permitan una socialización/re-socialización política alternativas. Es sin duda lo más difícil y a la vez lo más indispensable, ya que es lo que puede permitir incrementar la masa crítica.
7. Aunque no se abordó en esta entrada, existe la posibilidad (¿por qué no?) de que el PP pudiera romperse en el futuro. También de que alguna formación le gane mucho espacio electoral. Es el caso de UPyD, que tiene una mano metida en el bolsillo de los votos del PSOE y otra en el bolsillo del PP, de ahí sus constantes guiños al electorado más moderado de la derecha. Pero una posible ruptura del PP o un trasvase masivo de votos a otro partido de derechas, ni sería una solución ni debería ser un consuelo para la izquierda, ya que seguiríamos enfrentándonos al problema central: la ausencia de masa crítica.
8. Aunque tampoco ha sido el objetivo de esta entrada, considero necesario subrayar una última cuestión. Personalmente sigo manteniendo que la derrota o debilitamiento del socioliberalismo, es algo necesario como paso intermedio para solucionar el problema aquí planteado.
Apéndice: fragmento de "El arte de la mentira política", de Jonathan Swift.
La mentira política da y devuelve cargos; preside los comités electorales; hace agua cristalina de la ciénaga; convierte al ateo en santo y al libertino en patriota; se confía a los ministros extranjeros; y hace subir o precipitarse el crédito de la nación. Pero aunque el Diablo sea el padre de las mentiras, parece haber perdido, como sucede a otros grandes inventores, gran parte de su prestigio superado por las continuas mejoras realizadas por otros. (...) Por otro lado, al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos: y suele ocurrir que si una mentira perdura una hora, ya ha logrado su propósito, aunque no perviva. La falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella, de suerte que cuando los hombres se desengañan, lo hacen un cuarto de hora tarde. La broma acabó, sí, pero surtió su efecto: es como aquél que ingenia una buena réplica cuando ya ha cambiado la conversación, o se fueron sus interlocutores; como aquel médico que encontró el remedio al rato de morir el paciente. Considerando la natural propensión del hombre a mentir y de las muchedumbres a creer, confieso no saber cómo lidiar con esa máxima tan mentada que asegura que la verdad acaba imponiéndose. Esta nuestra isla, en casi todos estos últimos veinte años, ha soportado el peso de consejeros y personas cuyos principios y propósitos pretendían corromper nuestras costumbres, cegar nuestro entendimiento, esquilmar nuestra riqueza, acabar destruyendo nuestra constitución ya fuera de la Iglesia como del Estado, hasta llevarnos al borde la ruina. Unas personas que en su confusión nunca supieron distinguir nuestros amigos de nuestros enemigos. Hemos visto como muchos de los dineros de nuestra nación acabaron en manos de aquellos que, por su cuna, educación o mérito no habrían podido aspirar más que a cuidar de nuestras cuadras; mientras otros que en virtud de su autoridad, sus cualidades y sus fortunas sólo pudieron avalar y favorecer la Revolución quedaron apartados por peligrosos e inútiles, y fueron abrumados con la vergüenza de ser Jacobitas, hombres poco juiciosos pagados por Francia: mientras tanto la verdad, de la que se dice mora en los pozos, parecía estar enterrada bajo un montón de piedras.
Jonathan Swift. El arte de la mentira política. Edit. Sequitur, Madrid 2009. Nacido en Dublín en 1667, Jonathan Swift fue un escritor satírico conocido sobre todo por ser el autor de la célebre obra "Los viajes de Gulliver", una visión especialmente ácida y corrosiva de la sociedad humana.
NOTAS
(1) Spencer Tunick (Middletown, Nueva York, 1967), es un artista estadounidense, conocido por sus controvertidas imágenes de masas humanas fotografiadas desnudas. Su obra es visualmente muy impactante y capaz de evocar profundos significados sociales y políticos. He querido utilizar esta fotografía de Tunick para simbolizar la desnudez y sumisión de la masa, ante el poder político que actúa de testaferro de la oligarquía económica. La web de Tunick es www.spencertunick.com (2) Como decía al principio, esto ni es nuevo ni exclusivo de España. Quizás el caso más extremo sea la Italia de Berlusconi y el sorprendente apoyo que éste, a pesar de sus escándalos, consiguió en sucesivas elecciones. Sobre esto puede verse la entrada escrita por nuestro compañero Manuel: "Historia política de la República Italiana. Quinta y última parte: la II República Italiana"
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Polònia. Angela Merkel aparece en el Congreso de los Diputados figurando ser Tejero cuando el intento de golpe de estado del 23F de 1981, al lado de Rajoy que aparece como cómplice. En la sátira, Merkel vendría a ser el nuevo Tejero que intenta por la fuerza secuestrar la soberanía representada por el Parlamento.
Polònia es el nombre de un programa de TV, de sátira política, que emite la cadena catalana TV3. Su presentador es Toni Soler y en el reparto figuran, entre otros, actores como Bruno Oro Pichot, Carlos Latre y David Olivares.
Realizado en lengua catalana, algunas escenas utilizan el castellano, en función de quienes sean los personajes parodiados. Comenzó a emitirse en 2006 y llegó a convertirse en uno de los programas de mayor audiencia de TV3, recibiendo a lo largo de estos años numerosos premios.
Rajoy y su gabinete celebran los dos años que llevan en el gobierno. Parodia de Polònia utilizando el popular anuncio televisivo sobre el sorteo especial de la Lotería de Navidad: "sorteo del PP, nunca sabes por dónde te van a dar", dice una voz en off al final del sketch. El tema musical es el mismo que el del spot oficial de la Lotería de Navidad, cantado por David Bustamante, Marta Sánchez, Raphael, Montserrat Caballé y Niña Pastori, una versión deAlways On My Mind de Elvis Presley. Polònia hace a una divertida y corrosiva crítica cambiando la letra.
Sketch emitido el 17 de enero de 2013, una parodia del musical "Los miserables", con la música del tema más popular ("Do You Hear The People Sing?"). En este caso el aguijón crítico de Polònia aborda la corrupción en España. Rajoy y Gallardón (ministro de Justicia) discuten preocupados sobre la Ley de Transparencia, dando paso a una explosión de júbilo de todo el gobierno cantando Do You Hear The People Sing?, aunque... ¡con una letra un poco modificada!
Divertido sketch, parodia de una de las escenas del musical Grease, en el que el rey Juan Carlos hace de Travolta y la reina de Olivia Newton-John, para contarle al príncipe Felipe cómo se enamoraron. En la letra del tema musical se hace mención a Franco y al final... una sutil mención al intento de golpe de estado del 23F. Ya en 2008, Polònia había realizado un sketch utilizando otro tema musical de Grease, aunque en aquella ocasión los protagonistas eran Gallardón (entonces alcalde de Madrid) y Esperanza Aguirre (por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid).
Apenas son tres vídeos, pero hemos querido aprovechar este "rincón del humor" para presentar el programa Polònia a quienes todavía no lo conocen. Merece la pena y, además, con aquellos vídeos que están en catalán, podréis comprobar que el catalán es fácil de entender: únicamente es necesario tener voluntad de entender. Des del blog del vell talp enviem la nostra salutació a tots els catalans.
La mentira permanente en la que vive la derecha española, periódicamente provoca situaciones sociales y políticas kafkianas, propias de una dimensión surrealista de la realidad. El engaño, la mentira, siempre implica una desconexión con las coordenadas reales de la vida social. El resultado, a menudo, es una forma de locura peligrosa que acaba transformando el escenario político en una suerte de manicomio, en un happening político representado por locos.
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Mentirijillas y mentiras en dosis letales. Los límites de la mentira política.
A menudo se dice que la clase política miente. Es un imaginario social. Un estereotipo. Un tópico. Un elemento retórico del discurso ciudadano sobre la realidad política. Lo cual no quiere decir que no tenga un fondo de verdad dicho imaginario. Si somos realistas, tendremos que reconocer que posiblemente un político que no sepa mentir, es un mal político. La acción política es eficaz en tanto mantiene una capacidad de encantamiento de masas, de seducción, de canto de sirena. Esto es la vida misma porque podemos extrapolarlo a otras esferas, como las relaciones personales, el amor, el sexo, etc. Engaño y autoengaño son omnipresentes en la vida social. Qué terrible sería la vida sino contásemos con el bálsamo de las mentirijillas. Pero la mentira política, igual que cualquier otro tipo de mentira, tiene sus límites, más allá de los cuales se vuelve inaceptable al convertirse en socialmente tóxica, en nociva para el ciudadano, en veneno que pone en peligro la salud del sistema político. En dosis razonables, es perfectamente digerible por el cuerpo social y hasta cierto punto inevitable; en grandes dosis resulta letal.
Un límite es cuando a un político se le pilla en una mentira; en un sistema políticamente sano, esto debiera tener consecuencias. Nos encanta criticar el sistema estadounidense (y creo que es criticable por un montón de motivos), pero en EE.UU. la mentira es de las pocas cosas que jamás le perdonan a un político. Nosotros, en cambio, nos levantamos todos los días y nos acostamos, pillando a los políticos en mentiras sin que esto tenga consecuencias. Lo terrible es que quizás nos hayamos acostumbrado a ello, dando lugar a una normalización social de la mentira política.
Esto último tiene que ver con otro límite mucho más severo: cuando la mentira se vuelve omnipresente, cuando el más mínimo componente de verdad se evapora, cuando ya no resulta posible decir 'en esto miente' y 'en esto dice verdad'. Cuando se traspasa esta barrera, ya no tenemos un político que únicamente miente, sino que en su lugar pasamos a tener a un estafador de la ciudadanía. La política entra en un territorio marcado por una liminalidad en la que ya todo vale. Y ésta es la situación en la que parece que vive España con el gobierno del PP. La hoja de ruta del gobierno de Rajoy y de su partido, discurre por los raíles de la mentira permanente. En este sentido es un gobierno de estafadores, de trileros de la política. Tanto es así, que ya hemos asumido que cuando el gobierno dice que no subirá los impuestos, es que va a subirlos; cuando dice que no recortará en pensiones, es que sí va a recortar; cuando dice blanco, sabemos que va a ser negro. Cuando se alcanza tal estado de las cosas, la metástasis del sistema político exige de respuestas radicales y quirúrgicas.
Las mentiras del caso de la doctrina Parot
La doctrina Parot poco tuvo que ver con la Justicia y la Legalidad. En cambio, tuvo mucho que ver con la esfera política. Subrayo tres dimensiones de su naturaleza política.
En primer lugar, formó parte de la guerra sucia contra ETA, porque fue una respuesta política al movimiento abertzale para forzar el abandono de la lucha armada por parte de ETA. Y digo que formaba parte de la guerra sucia porque suponía una clara violación del estado de derecho, de un principio elemental del sistema judicial en una sociedad democrática, de un componente básico de los derechos humanos. La doctrina Parot sentaba un peligroso precedente al ser una puerta abierta para asomarse al abismo de una forma de entender la Justicia propia de épocas absolutistas.
En segundo lugar, su condición política residía en que se impulsó con una clara intencionalidad electoralista y populista, desde el ventajismo y oportunismo políticos.
Por último, en tercer lugar, la doctrina Parot se convirtió en realidad gracias a la instrumentalización política que los dos grandes partidos españoles, el PP y el PSOE, hacen del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. Ambos tribunales, lejos de ser instancias jurídicas independientes, son un "tuya-mía" entre el PP y el PSOE; es decir, son instrumentos políticos. De manera que, en tanto existía un consenso entre ambos partidos, la doctrina Parot resultó aprobada estando en el gobierno Zapatero. El acuerdo PP-PSOE al respecto, fue absoluto.
Es muy significativo que la doctrina Parot se aprobase siendo Rubalcaba Ministro del Interior, un político de la vieja guardia que tuvo ocasión en el pasado de familiarizarse muy de cera con la guerra sucia contra ETA, aunque por supuesto no estuviese implicado en la misma.
La primera gran mentira estuvo en que se presentó a la ciudadanía una decisión política como si fuese una neutra e imparcial decisión judicial. Los medios de comunicación se encargaron además de crear la atmósfera social adecuada para que obtuviese el respaldo social, con un planteamiento amarillista cargado de sensacionalismo.
La segunda gran mentira, peligrosísima mentira, fue que se convenció a una buena parte de la sociedad que la doctrina Parot era la quintaesencia de la Justicia, una medida que venía a reestablecer el valor de lo "justo" además desde una escrupulosa legalidad. Fue así como, por parte del PP y del PSOE, la violación de un principio esencial de los Derechos Humanos, se transformaba, por la magia de la mentira política, en un fortalecimiento de la Justicia, de lo justo y deseable.
Era obvio que, antes o después, la doctrina Parot no pasaría el filtro del TEDH de Estrasburgo. Pero daba margen de tiempo suficiente para que diese el resultado político esperado. La doctrina Parot nació como herramienta política con fecha de caducidad, pero en tanto no caducó, funcionó.
Y más mentiras. La esquizofrenia del PP.
El devenir político ha hecho que le haya tocado al PP lidiar con un toro no deseado: la resolución del TEDH. Es decir, el momento en el que caducaba esa fabulosa herramienta política que resultó ser la doctrina Parot.
El gran problema para el Partido Popular es que lleva tantos años utilizando el tema del terrorismo con fines partidistas, electoralistas y populistas, que ahora difícilmente podía encontrar una salida política a la sentencia de Estrasburgo. Estoy seguro que, en privado, los líderes del PP sintieron alivio con la sentencia del TEDH, ya que la aplicación de la doctrina Parot es uno de los muchos factores que están bloqueando la solución del conflicto vasco. Más tarde o más temprano, y mal que le pese a muchos, la resolución definitiva del problema vasco pasará por la puesta en libertad de los presos de ETA (en su momento ya se hizo algo parecido con los poli-milis). En este sentido, la doctrina Parot, aunque sirviese de presión contra ETA, nos alejaba de esa solución final. Por ello, soy de los que piensan que posiblemente el gobierno se haya sentido aliviado con algo que no dejaba de ser una patata caliente.
Pero de cara a su parroquia, el PP necesitaba jugar el rol de indignado con Estrasburgo. La inercia de su propio discurso le llevó a mostrar su disconformidad con la sentencia, aunque esto suponía la aberración política de contradecir al máximo tribunal de los Derechos Humanos (una sentencia que además se tomó casi por unanimidad). Dice Iñaki Gabilondo: el PP descubrió "el gran filón que ese dolor de las víctimas constituía y comenzó a hacer un uso indebido: lo utilizó como munición política". Precisamente esa instrumentalización se ha convertido ahora en un boomerang para el PP.
En sus mentiras, el PP siempre ha contado con los medios de la caverna. Son el gran soporte de la derecha española. Pero en esta ocasión le han hecho un flaco favor. Tras producirse la sentencia, la caverna mediática se lanzó a una campaña sensacionalista en la que se transmitía el mensaje de que el TEDH obligaba a España a poner en libertad a terroristas, violadores de niños y todo tipo de peligrosos psicópatas sociales. ¡El orgullo patrio herido por culpa de Europa! En pocas horas la caverna mediática creaba y difundía una poderosísima y efectiva asociación semántica entre terrorista y violador múltiple, entre un problema que pertenece a la esfera política y otro que implica la existencia de una lacra social (la violencia sexual) propia de una sociedad enferma. Con ello la caverna mediática mostró su extraordinario poder de manipulación de masas, porque tal asociación de ideas, tal mensaje efectista... funcionó a la perfección. Y así la gente, que hablaba de la doctrina Parot mientras tomaba su café en el bar o compartía mesa familiar, pasaba con absoluta naturalidad de hablar del terrorista al asesino y violador de las niñas de Alcácer. Poderosa metonimia la creada por esta manipulación mediática. '¿Está usted a favor de la sentencia del tribunal de Estrasburgo? Entonces sepa usted que está defendiendo a los violadores'. ¿Por qué será que no deja de asombrarme la capacidad de manipulación y de demagogia de los medios de la caverna?
El pasado domingo, tuvo lugar en Madrid la manifestación en contra de la sentencia del TEDH de Estrasburgo. Convocaba una de las asociaciones de víctimas: la AVT, Asociación de Víctimas del Terrorismo. Es una de las varias que existen. Alguna otra asociación de víctimas se desmarcó de la convocatoria. Fue apoyada por el Partido Popular, incluyendo miembros del gobierno. Increíble pero cierto.
La AVT es una asociación controlada por personas de extrema-derecha, impulsada en su momento desde el Partido Popular, alimentada permanentemente por éste. Como organización satélite, en el pasado el PP la ha utilizado contra el gobierno de Zapatero, de forma tan canallesca que difícilmente podríamos encontrar un parangón en la Europa actual.
Una de las muchas bandera franquistas que se vieron, y saludos fascistas durante la manifestación de la AVT
La manifestación de la AVT tuvo mucho de revival franquista, por las muchas banderas franquistas que se vieron y por los gestos de saludo fascista realizados por manifestantes y que fueron captados por las cámaras. Pero también vino a provocarnos un déjà vu sobre aquellos tiempos en los que los Pirineos separaban el sagrado territorio de las esencias patrias de la pérfida Europa, representada simbólicamente en esta ocasión por Estrasburgo. Amplios sectores establecieron una sinécdoque entre el TEDH y Europa. El TEDH pasaba a ser un condensador de significados de una Europa hostil. Nuevamente, como en tiempos de Franco, el peligro para la patria venía de más allá de los Pirineros, desatándose una oleada de sentimiento nacionalista patriótico. Y como ocurría durante la dictadura fascista, cuando el Caudillo convocaba a las masas a la Plaza de Oriente para manifestarse contra la injerencia extranjera, también en esta ocasión salió nuestra derecha neofranquista para manifestarse contra esa nueva injerencia europea, que pone en libertad a peligrosos terroristas y violadores de niños.
El Partido Popular intentó contentar a su parroquia recurriendo al miserable y canallesco 'la culpa es de Zapatero'; me gustaría llamarles hijos de puta por eso, pero me lo impide mi creencia de que las prostitutas son mujeres absolutamente honorables y dignas, igual que sus hijos, y ni estos ni sus madres merecen ser comparados con esta gentuza del PP.
Sin embargo, en esta ocasión echarle la culpa a ZP no le funcionó al PP, y sus huestes de la AVT cargaron abiertamente contra el gobierno. Es muy posible que Esperanza Aguirre o algún otro peso pesado pepero (¿Aznar?) haya estado detrás y que la bronca de la AVT tenga que ver con la guerra particular que el PP mantiene internamente.
Hasta el Opus Dei reconoce la ilegalidad de la doctrina Parot
La demagogia y la mentira a la que nuevamente recurre el PP tras el fallo de Estrasburgo, deja a Rajoy en una difícil situación. Por suerte para él, hace mucho que nuestro presidente de gobierno parece haber asumido la filosofía de Groucho Marx como eje de su discurso político. Así, cuando le preguntaron qué le diría a las víctimas del terrorismo al hilo de la sentencia del TEDH, se limitó a contestar: "que llueve mucho en Madrid".
He seleccionado un fragmento del artículo de un catedrático de Derecho, ya jubilado, publicado este lunes 28 de octubre en La Voz de Galicia, con el titulo "Dos sentencias". No es un catedrático cualquiera. No es un jurista sospechoso de ser un rojo, un tipo de izquierdas; tan siquiera progresista. Todo lo contrario, porque se trata de un miembro super numerario del Opus Dei, afín al Partido Popular: José Luis Meilán Gil. Diputado de UCD por la provincia de A Coruña entre 1977 e 1979, aunque posteriormente se retiró de la política activa siempre estuvo vinculada en su afinidad a la derecha del PP. En el último período de su vida antes de jubilarse, fue rector de la Universidade da Coruña. Transcribo una parte de su artículo de La Voz de Galicia:
Dos sentencias recientes que tienen que ver con ETA llevan a reflexionar sobre la misión y el ámbito del Derecho, su independencia de la política y, en concreto, sobre la duración de las penas y su finalidad última. Como es fácil deducir me refiero a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contraria a la conocida doctrina Parot y a la relativa al caso Faisán, pendiente de lo que resuelva el Tribunal Supremo. La primera tiene una incidencia social de primer orden, cualquiera que sea el punto de mira. Desde el estrictamente jurídico no creo que pueda ser descalificada. El argumento fundamental no consiste en el modo en que los tribunales españoles decidieron contar la duración de la pena, sino el carácter retroactivo de la interpretación realizada, un cambio jurisprudencial discutible. La condena se había dictado aplicando el Código de 1973. Aunque resulte paradójico es la gloriosa servidumbre de la ley y, con mayor amplitud, de un Estado de derecho. No es legítimo forzar el Derecho al servicio de fines políticos. En el extremo lo mostró de un modo escalofriante el filme La solución final: se utilizó por los nazis para «justificar» el gaseado de los judíos. (...) La consideración política no debe utilizarse para beneficiar al enjuiciado. Tampoco para perjudicarlo. A los tribunales españoles no les queda otra salida que aplicar la sentencia del TEDH. El Gobierno no puede interferir en la aplicación (...).
Me pregunto, qué le queda al PP cuando uno de los más influyentes miembros gallegos del Opus Dei, destacado y reconocido jurista, se pronuncia en esa línea. Me temo que lo único que le queda, es seguir haciendo lo que siempre hace: seguir mintiendo y tirar palante.
Meilán Gil (izquierda), en su época de rector de la UDC en 2002, acompañado de Fraga (centro) durante la investidura como Doctor Honoris Causa al que entonces era director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez (derecha), El escándalo financiero de Caixa Galicia, del que Méndez fue uno de sus protagonistas, ha provocado que el actual equipo de gobierno de la UDC le haya retirado el Honoris Causa.
La viñeta de El Roto de esta mañana es como siempre en su sencillez el más demoledor comentario a las declaraciones y elucubraciones del gobierno de España. Ocultan la realidad, la niegan y recortan a su gusto, pero:
Y es que la realidad es testaruda. Por mucho que repitan que todo ha mejorado y estamos saliendo de túnel, sólo tenemos que mirar alrededor. Y más cuando se aventuran fuera de su burbuja de seguridad y se encuentran con preguntas de verdad de periodistas independientes. Durante su estancia en Nueva York, Rajoy concedió una entrevista a la cadena Bloomberg, cuyo periodista lógicamente le preguntó por la corrupción en su partido. El equipo de comunicación de Moncloa expresó su preocupación por las respuestas que Rajoy había dado sobre el caso Bárcenas y pidió a la televisión que retirara de la grabación las preguntas y respuestas. La televisión respondió que las preguntas no se pactan y que mantendrían el contenido porque consideraban que tenía “valor informativo” (ver en Vozpópuli) Negar, tergiversar, mentir, manipular, ocultar, guardar silencio... Un fragmento de la entrevista con Bloomberg: Pregunta: ¿Dimitiría usted si se demuestra que en alguna de sus tres campañas se financiaron de un modo ilegal? Mariano Rajoy:Hay cosas que no se pueden demostrar. No tiene sentido decir qué haría si no se puede demostrar... No hubo financiación ilegal. Pregunta: Y se ha sabido también que se destruyeron algunas de las pruebas que pidió el juez. ¿Despedirá usted a los responsables? Mariano Rajoy: Desconozco que se llevara a cabo destrucción de pruebas.