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viernes, 18 de septiembre de 2015

Una historia olvidada: de cómo el gobierno de Felipe González le regaló al dictador Obiang el título de licenciado en Derecho.


Obiang, dictador de Guinea Ecuatorial y licenciado en Derecho por la UNED por cortesía del gobierno de Felipe González, en base a las "razones de Estado". Obiang ha convertido Guinea Ecuatorial en lo que llamamos un "estado patrimonial". Los ricos recursos petrolíferos guineanos, las empresas, la administración... todo ha pasado a ser propiedad y competencia (directa o indirectamente) de Obiang y su familia.


Lo que sigue es un epígrafe de una extensa entrada publicada hace tiempo ("África, fútbol, tiranos y realismo político. A propósito del partido de la selección española"). Al hilo de las declaraciones de Felipe González sobre que “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro", considero interesante volver a difundir este episodio que poca gente conoce, y que viene a mostrarnos el cinismo y la vocación canalla que siempre han caracterizado a Felipe González, personaje reverenciado por una buena parte de las bases del PSOE.
Es una historia real, que algunos de los profesores que tuvieron que ver con aquello no tienen reparos en confirmar y comentarla en privado, pero que ninguno se ha atrevido a dar la cara en público. Silencios que básicamente tienen que ver con el corporativismo universitario, dinámicas de favores académicos y las redes de clientelismo que dominan el mundo universitario español. 
Hay un refrán aplicable a la política en general y que apunta al estado de corrupción político-económica que sufrimos (una corrupción en la que el capital, los empresarios corruptores, son los mayores responsables, conviene no olvidar):
"Al amigo se le da la mano, al enemigo se le da por culo y al indiferente se le aplica la legislación vigente"
Un refrán que es muy de aplicación a la universidad española; de hecho es donde más he llegado a escucharlo (en alguna ocasión incluso como amenaza). Viene a explicar porqué hay profesores que se prestan a ciertas cosas como puede ser la historia que sigue.


*  *  *


Una historia olvidada: de cómo el gobierno de Felipe González le regaló a Obiang el título de licenciado en Derecho. Al menos... eso dicen las malas lenguas.

En Guinea Ecuatorial funciona desde hace muchos años, un centro asociado de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Es uno de los centros con los que cuenta la UNED en el extranjero.

En los 80, a medida que crecía la importancia estratégica de Guinea, debido a sus recursos, crecía también la influencia francesa y estadounidense en la ex colonia española, en detrimento de la influencia de España. El gobierno de Felipe González lanzó una ofensiva diplomática para intentar recobrar protagonismo perdido. En ese contexto, encontró en el ego del dictador una baza amable que jugar. Resulta que, en su afán de grandeza, el sátrapa ansiaba un título universitario que diese algo de esplendor a su triste currículo, una nota culta con la que disimilar su carestía intelectual. ¿Qué mejor que matricularse en Derecho en la UNED?

Eran tiempos de expansión y crecimiento de la universidad española. Con el gobierno del PSOE, se creaban universidades y facultades como churros, a veces por puro interés político e incluso personal, y se ofrecían cátedras con generosidad a los de la cuerda. Una expansión que fue fuertemente controlada por el PSOE, para tejer una elaborada red de clientelismo académico que todavía funciona a día de hoy. Ser afín al partido pero no tener carnet y, por tanto, aparecer como independiente, podía ser de más utilidad política para el partido que tener carnet. Se promocionaba a los amigos a la cátedra, se creaban departamentos o facultades con garantías de ser espacios académicos "controlados" por los afines; hasta se crearon universidades como regalo a ciertos pesos pesados de la órbita PSOE. La cofradía de estómagos agradecidos se hacía fuerte. Cierto que los conservadores dominaban ciertas áreas e incluso universidades y que el gobierno de Aznar intentó emular al de Felipe. Pero fue con el felipismo cuando el PSOE consolidó su hegemonía en la universidad española. El reparto de cargos, prebendas, plazas de profesorado, competencias, subvenciones... alimentaba la maquinaria política del PSOE en el mundo académico.

Entre tanto, Obiang se matriculaba en una facultad de Derecho, buscando un deseado título que iluminase su gris perfil. Estudiar Derecho en la UNED siempre tuvo un plus de dificultad. No es una carrera fácil, y menos en la UNED, donde el nivel de exigencia está por encima del que rige en las facultades presenciales. Pero el dictador guineano no parecía tener dificultad para ir superando los cursos. En los restringidos círculos de los estudios jurídicos, se decía que era "una razón de estado" y que era un asunto movido directamente desde Moncloa. En un contexto de hegemonía política del PSOE en la academia, ¿qué profesor podía negarse a aprobar a Obiang cuando se trataba de una razón de estado? 

Pero he aquí que hubo un profesor díscolo y rebelde. Obiang, que aprobaba todo sin esfuerzo, se encontró con que el catedrático de Derecho Mercantil de la UNED se negaba a pasar por el aro y a darle el aprobado por meras razones de estado. El responsable de la cátedra se negaba "por prestigio" a hacer la vista gorda al examen del presidente, decía El País el 16 de enero de 1989.

La diplomacia española estaba en un aprieto. Obiang no entendía porqué el gobierno de Felipe González no era capaz de satisfacer su capricho de otorgarle un título universitario porque sí. Pero el catedrático de Derecho Mercantil de la UNED no daba el brazo a torcer. Fue entonces cuando desde el gobierno se hicieron gestiones para activar una solución: le enviarían a Obiang un profesor particular de Derecho Mercantil. Tal encomienda recayó sobre Aurelio González, abogado y profesor de Derecho por la UNED. Otros compañeros suyos habían rechazado la petición, pero Aurelio González decidió aceptar "la responsabilidad de una delicada misión de Estado: ayudar al presidente Teodoro Obiang Nguema a preparar el examen de junio de Derecho Mercantil, la única asignatura que aún le quedaba por aprobar para terminar la carrera jurídica que cursaba como alumno de la UNED" (El País 16 de enero de 1989).

Y por fin Obiang pudo obtener su título universitario y el gobierno español respiró tranquilo. De poco le sirvió.


Notas



El gran mérito del dictador Obiang: conseguir que todos le laman el culo. De superior a inferior y de izquierda a derecha: brindis de Fraga con Obiang después de ser condecorado por éste; encuentro de Felipe Gonzáñez con Obiang; Bono abraza a Obiang; Felipe González le ríe la gracia a Obiang; Rajoy con Obiang; el borbón elefanticida con Obiang, ¡grandes amigos!; Moratinos es condecorado por Obiang en Guinea ""se trata de la defensa de los intereses españoles", declaró en su día Moratinos); Aznar pletórico en su encuentro con Obiang; el apretón de manos entre ZP y el tirano.

Sugerencias:
Ver también recientemente: La sinvergüencería de Felipe González con Venezuela. Míster X y las miserias del PSOE.

sábado, 13 de diciembre de 2014

De rameras de esquina y de rojos de IU a los que hay que matar de un tiro en la nuca. Sobre Agustin Ferrer Ortiz.




«–¿Hay muchos fascistas en tu país?
–Hay muchos que lo son y no lo saben. Pero se darán cuenta cuando llegue el momento» 
(Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas)


Una joya de hombre

Valenciano, de Xátiva. Presume de formación de alto standing por haber estudiado en la Universidad de Londres. Dice ser periodista. En su perfil de las redes sociales se define como editor-director de News la Costera, un medio digital de escasa repercusión, cuyo perfil ideológico discurre en esa derecha mutante a la que ahora el PP le sabe a poco y que gusta de hacer aleteo de pestañas a partidos como VOX o Ciudadanos C's. Atrás queda su amor incondicional por el PP, cuando el partido surgido de las entrañas del franquismo repartía sacos de dinero entre monaguillos palmeros en la comunidad valenciana. En aquellos tiempos gürtelianos, acostumbraba a salir en energúmena defensa de Camps y demás corruptos de la Gürtel, a los que presentaba como víctimas del infame Zapatero. Por aquel entonces proclamaba su lealtad incondicional al PP en su blog
"A mi se me critica por ser "pepero". Si, lo soy y a mucha honra. No tengo nada que esconder y es más, por los años 80's cuando nacio Alianza Popular, yo vi nacer el partido de la mano de Fraga Iribarne en Londres (...). Así que desde bien joven estoy inclinado ideológicamente al Partido Popular, además de por otras razones."
En cuanto el pozo gürteliano se secó y las cosas empezaron a ponerse feas para la industria política del PP, se acabó su amor por el partido al que se había entregado con la pasión del bolsillo. Entonces se convirtió en uno de esos apóstoles de la culpa de todo la tienen los políticos, un mantra tan repetido por la extrema derecha como por los seguidores de Podemos, aunque al final a quien más beneficia es a la derecha de siempre.

Desprende un claro tufillo fascista, aunque es de aquellos a los que les gusta calificar de nazis y fascistas a personas de la izquierda (llama "izquierda fascista valenciana" a la izquierda valenciana), un recurso dialéctico que nuestra derechona puso en marcha hace tiempo como estrategia dialéctica de defensa.

Su música favorita son las canciones de Nino Bravo y sus películas favoritas Dr. Zivago y Kramer vs Kramer. Busca mujeres para mitigar su decadencia de macho en crisis de los 50, suficientemente desesperado para que le valga casi cualquiera: "Quiero tener una cita con una chica entre 18 y 60 años", declara en su perfil de la página de contactos Badoo

Se llama Agustin Ferrer Ortiz y le gusta llamar ratas asquerosas, rameras de esquina y putas miserables a las mujeres de izquierdas. Es una joya de hombre, todo amor. 



"No os regocijéis en su derrota. Por más que el mundo se mantuvo en pie y paró al bastardo, la perra de la que nació está en celo otra vez"
Bertolt Brecht, en La resistible ascensión de Arturo Ui
(Der aufhaltsame Aufstieg des Arturo Ui)


"Ramera de esquina", "puta miserable"... 

Si me preguntáis a qué me suena Paterna os diría: me suena a Javier Parra, a la dignidad de la resistencia social, a orgullo de trabajo bien hecho por la agrupación del PCPV (Partit Comunista del País Valencià), a juventud comunista ejemplar... Es en lo que pienso cuando me hablan de Paterna. 

Soledad es una mujer de Paterna con tres hijos. Sin recursos, es una de tantas víctimas de una crisis provocada por el propio capitalismo y que conduce a que los parias de la tierra sean cada vez más parias y los ricos sean cada vez más ricos. Lo llaman economía social de mercado, término guai del paraguai para evitar llamarlo con lo que es realmente: capitalismo. Soledad será desahuciada en breve de una vivienda social situada en el barrio de La Coma de la localidad valenciana. Una vivienda que estaba vacía y que Soledad había ocupado.

Aurora Mora
Busco La Coma en Google y lo primero que encuentro es alguien que manifiesta sus dudas sobre vivir en ese barrio: "He oído que el barrio de La Coma en Paterna es muy peligroso y que es muy marginal" (enalquiler.com). Reconozco que nunca había oído hablar de La Coma. El caso es que Soledad encontró allí un techo para ella y sus hijos. Parece que la vivienda es propiedad de la empresa de la vivienda pública EIGE, entidad presidida por Isabel Bonig, consellera de Infraestructuras del gobierno valenciano del PP. Dicen que había sido asignada a otra familia: es aquello de quite un paria para poner otro paria. Y Soledad se irá a la calle con sus tres hijos. La coordinadora del Grupo Parlamentario de Esquerra Unida, Aurora Mora, no contuvo su ira, calificando en un tuit a la responsable de tal injusticia de "rata miserable". ¿Fuerte? ¿Excesivo? Bien, yo también pienso que es una rata miserable, porque no hay mejor calificativo para quien toma la decisión de poner en la calle a una mujer con sus tres hijos. Como ratas miserables son aquellos que se pasan por el arco del triunfo el artículo 47 de la Constitución:
"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada"
No nos engañemos: vivimos una situación de terrorismo social practicado por la oligarquía económica y sus lacayos políticos. Provocar y/o contribuir al sufrimiento de las personas, a una drama como el de Soledad, a su angustia y desesperación, es propio de ratas miserables.

La que sigue es la respuesta de nuestro ilustre:


Decididamente, Agustín Ferrer es una joya de hombre. Fascismo y machismo siempre van de la mano. 

Pero la cosa no terminó ahí. Esta semana, los parlamentarios de IU (Izquierda Unida) protestaron con un gesto contra la famosa la ley que quiere imponer el Partido Popular y que ya se la conoce como la "ley mordaza". Los diputados de izquierdas se pusieron de pie colocándose una mordaza en señal de protesta.


Parlamentarios de IU contra la "ley mordaza".
 Foto: David Castro, tomada de elperiodico.com

El caso es que nuestro ilustre, el que había llamado "ramera de esquina" y "puta miserable" Aurora Mora, expresó su "razonada" y "argumentada" opinión sobre el gesto de los diputados de IU, sugiriendo que había que "pegarles un tiro en la nuca"

Es lo que saben hacer los fascistas. Llenaron las cunetas de asesinados con tiros en la nuca. Y sigue siendo el sueño de nuestra derecha fascista: meternos a todos un tiro en la nuca. Agustin Ferrer Ortiz ha dicho en voz alta lo que piensa y desea la camada fascista que día a día cobra cada vez más fuerza en nuestro país. El tuit:



Así es Agustín Ferrer Ortiz, paladín del PP cuando éste repartía generosas dávidas políticas en la etapa de opulencia gürteliana. En su blog, en marzo de 2010 se metía con el juez Garzón por su empeño en remover el pasado, argumentado que los muertos del franquismo "llevan 50 años sumidos en su tranquilidad histórica" ("Morir matando ¿Verdad Juez Garzón?").



"El 18 de julio del 36 el fascismo dio en España un golpe de estado, y todavía seguimos retirando chapapote"
Felipe Alcaraz @FelipeAlcarazM


Podríamos pensar que cuanto más nos alejamos cronológicamente de la dictadura franquista, más fácil debiera resultarle a la derecha española desmarcarse de la misma. Pero la realidad muestra lo contrario y, lejos de marcar distancias con el franquismo, parece estar lanzada a una cruzada reivindicativa de lo que significó la tenebrosa oscuridad de los 40 años de dictadura en España.  
Lo anterior tiene una explicación fácil. La derecha española, travestida en demócrata aprisa y corriendo para salvar los muebles tras la muerte de Franco, ha vivido siempre en buena sintonía marital con eso que a veces se denomina el franquismo sociológico. Y es que a nuestra derecha, en cuanto pierde un poco de su maquillaje ideológico, enseguida luce las arrugas fascistas que esculpen sus rasgos faciales, y eso no hay lifting que lo pueda disimular. Por eso su empeño en negarse a condenar la dictadura de Franco. Pero por eso, también, el énfasis que desde hace tiempo pone en revisar la Historia, con el propósito de legitimar el golpe de estado fascista de 1936.

Nuestra joya de hombre es un buen ejemplo:


*   *   *

No hago más que pensar en el diálogo de Por quién doblan las campanas, de Hemingway:
«–¿Hay muchos fascistas en tu país? 
–Hay muchos que lo son y no lo saben. Pero se darán cuenta cuando llegue el momento» 
No tengáis la más mínima duda de que así será. El fascismo nunca se ha ido. El armario está lleno de especímenes fascistas. De vez en cuando alguno sale del mismo, pero son muchos más de lo que parece.

Y no lo olvides, nunca, jamás...: el fascismo apenas es el plan B de la oligarquía para mantener su dominación y proteger su status quo. La democracia burguesa y el fascismo están unidos por vasos comunicantes. 


*  *  *


Apostillas
De la defensa numantina del PP al mantra podemista "la culpa es de la casta política". Fragmentos sacados del blog de Agustin Ferrer Ortiz.

En defensa de los corruptos: "La fotos de la discordia", 13-3-2010
"Que gran problema tienen los que envidian las victorias populares en la Comunidad Valenciana y no me refiero exclusivamente a los socialistas del PSPV. Añado en esta lista a los periodistas rojeras que solo buscan provocar a la derecha con sus infamias publicada, con sus fotos majaderas sacadas de contesto para hundir, por orden de la Editorial PSOE a la derecha española.
(...) El PP ganará en España las próximas elecciones. El PPCV ganará nuevamente en la Comunidad Valenciana, porque gente como Camps, Rita Barbera o Rus, saben las medidas necesarias para generar empleo, sacar a esta tierra de la crisis y generar confianza en la ciudadania, por mucho que la prensa "rojilla" se empeñe en sacar solo los trapos relacionados con el Gürtel, porque no tiene otro arma que usar para atacar a este partido. (...)"

Y Agustín Ferrer pasa a compartir el tópico central del discurso de Podemos, la culpa es de la "casta política": "Opinión: ¿Spain is different? Yes… it is", 18-11-2014
"(...) España es diferente porque en la actualidad vivimos rodeados de políticos que basan su vida y su trabajo en la corrupción (...) la ciudadanía por ende mucho más responsable y respetable que la casta política española y especialmente la valenciana.
(...) Y el problema no está en líneas rojas o quitar  a uno para poner  a otro. El problema está en la propia raza política española que lo lleva en la sangre y si sale uno, el que entre, en cuanto pueda hará lo mismo o peor y el problema no acabará nunca porque España no tiene políticos, tiene una casta o raza de sinvergüenzas redomados que sólo están en política para llenarse las panzas en lujosos restaurantes y llenar sus cuentas bancarias robando por un lado y por otro, mientras el populacho asiente y se va al paro o se queda en la miseria y la otra solución, la de Podemos, esa aún es menos viable porque carece de sentido, de lógica y no se sustenta más que en el deseo de cuatro melenudos “vagos-flautas” bolivarianos-bolcheviques sin idea.
En definitiva, que tenemos un tumor cancerígeno instalado en nuestra casta política y no existe cirujano capaz de solucionarlo (...)"

sábado, 15 de noviembre de 2014

Dominación e hipnotismo político. Sobre la corrupción en España



Ilusión óptica. Título: "C4". Autor: Alexey Oborotov (Rusia). Es un ejemplo de la Psicología de la Gestalt sobre la percepción visual. La imagen juega con la ilusión para engañar a la percepción. ¿Ocurrirá algo parecido con lo que llamamos corrupción política?


El capitalismo es sinónimo de corrupción
 porque es la ley del máximo beneficio 
Marcos Ana

El pasado octubre, en "¿Hay razones fundadas para el pesimismo? Ideología, masa social y dominación política", formulaba una amplia pregunta que opino merece una reflexión:
¿Conocéis a muchos que se planteen por qué una corrupción que es sistémica, innata, crónica... en el capitalismo, corrupción cuyo formato actual llevamos viendo más de tres décadas (al menos, los que hemos querido verla), es destapada de manera "selectiva" por el aparato judicial y colocada incisivamente por los medios de comunicación -controlados por el capital- en el punto de mira de la opinión pública, justo cuando el sistema entra en un período acelerado de reformas estructurales devastadoras para el futuro de los trabajadores? 
Esa semana, en una conversación con un colaborador de este blog, nos planteábamos interrogantes sobre el manantial de casos de corrupción que salen a la luzPor un lado, estábamos de acuerdo en que se trata de prácticas político-empresariales conocidas desde que tenemos uso de razón política, sin que el sistema judicial -caracterizado por su servidumbre y papel subalterno de la clase dominante - se hubiese preocupado de tales prácticas hasta hace poco, de la manera -en intensidad y extensidad- en que se está haciendo. ¿Por qué a partir de un momento dado comienza a aflorar esta situación generalizada? 

Por otro lado, la manera en que esta corrupción está saliendo, sigue una pauta, se ajusta a una extraña dosificación, como si se tratase de un premeditado guión de un eterno culebrón preparado para cubrir la programación, sin que parezca haber un final en la interminable serie de capítulos, variaciones sobre el mismo tema. En esa conversación que mantenía con mi amigo, ambos estábamos de acuerdo también en la dificultad derivada de plantear estas dudas sin incurrir en el delirio conspiranoico. Pero sería ingenuo pensar que todo ocurre por azar, fruto de la casualidad.

Sin pretensión de entrar en un análisis exhaustivo del problema, apunto algunas dimensiones que merecen ser valoradas si queremos encontrar una respuesta al interrogante planteado.

1º) En primer lugar, es importante tener en cuenta que lo que mediáticamente se fija como corrupción política, supone un desgaste político muy desigual para unos partidos u otros. El coste político que implica para el PP es mucho menor de lo que nos gusta pensar o de lo que deseamos, si tenemos en cuenta la magnitud de los escándalos que este partido ha protagonizado. El tipo de discurso político que la derecha mueve al respecto tiene un efecto de drenaje axiológico sobre estos temas, como trataba de explicar hace un año en "La corrupción y la mentira, ¿pasan factura al Partido Popular?". Por ello nadie debe llamarse a engaño si el PP vuelve a ganar las próximas elecciones (aunque es verdad que en ello el partido Podemos tendrá la parte decisiva de responsabilidad, al contribuir a fragmentar el voto de izquierdas). Como decía anteriormente en la entrada enlazada, esto no es un fenómeno exclusivo de España, sio que también lo encontramos en otros lugares. Toda la etapa política italiana de Berlusconi es otro ejemplo. Y un caso bastante paradigmático es el de Islandia, donde la derecha que provocó la crisis permitiendo la corrupción financiera, ganó las últimas elecciones y ha regresado al gobierno. Por supuesto, hay más ejemplos.

2º) En segundo lugar habrá quien considere que los escándalos de "corrupción" afectan a la salud del sistema, lo cual no es del todo cierto. Alguien en Twitter lo expresaba magistralmente en pocos caracteres: "Que el capitalismo es corrupto lo demuestra que los mercados ni parpadean frente a tanta corrupción" (@CapitanDarman). 

3º) Pero además el discurso dominante sobre la corrupción actúa de chivo expiatorio para el sistema, a través de un mensaje (subliminal en ocasiones, explícito en otras) por el cual la culpa de la "crisis" es de la corrupción de los políticos o, cuando menos, en parte importante. Tan eficaz resulta este discurso que hasta la propia élite financiero-empresarial (máxima responsable de la corrupción aunque los medios oculten su responsabilidad) se permite lanzar cínicas arengas en favor del combate contra esta lacra. Es algo así como el maestro de los ladrones señalando a los ladronzuelos mientras presume de la virtud de la honradez.

4º) Por otro lado, la llamada "corrupción" permite generar un monográfico mediático permanente, que fija la atención social, desviándola de problemas muchísimo más graves. Apenas se habla del paro, o del empleo precario, de la pérdida de nuestra capacidad adquisitiva, del escándalo que supone la brutal subida de las tarifas eléctricas, o de los salvajes presupuestos que el gobierno prepara para el próximo año, o del goteo de privatizaciones en servicios estratégicos, etc. Por no citar otros problemas de gran envergadura que van a condicionar dramáticamente nuestro futuro y el de nuestro hijos, como es el TTIP (el tratado de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión). 

5º) El lenguaje es polisémico y el término corrupción no es una excepción. Los medios definen "qué es la corrupción política", focalizándola en actores que son sustituibles para el sistema. Pero las dimensiones más graves de lo que podemos considerar corrupción en un sentido amplio (graves en tanto vienen a condicionar el desarrollo del modelo social) son arbitrariamente excluidas del campo semántico. La mayor estafa pública, el mayor robo cometido contra los contribuyentes (aunque haya tenido lugar con coberturta legal) es el rescate bancario: de momento se reconoce que ya se han perdido 40.000 millones de euros que todos nosotros tendremos que pagar y ya estamos pagando. Este caso de acumulación capitalista por desposesión (Harvey) es el más sangrante caso de corrupción que ha tenido lugar en nuestro país desde la Transición, sin que nadie hable de ello. Lo mismo podemos decir de otros rescates, de las privatizaciones, etc.

6º) Una última dimensión a considera es que conviene no perder de vista que el modelo capitalista está transicionando en la UE, y que la meta es la liquidación paulatina de lo que fue el estado del bienestar, una vez desaparecido aquello contra lo cual fue levantado: el bloque socialista. ¿Y por qué es importante esta dimensión?... Sencillo: es menester evitar que la gente piense en ello, porque si por un momento la masa social pudiese visualizar el futuro que nos preparan, posiblemente la calle hablaría y no precisamente agitando manitas quincemayeras

Apenas he apuntado algunos de los items que podríamos considerar para resolver la pregunta al comienzo planteada. Sospecho que este permanente monográfico sobre la corrupción, tiene mucho de función hipnótica que facilita la dominación política, en un momento en que nuestro modelo capitalista se está reajustando radicalmente en contra de los intereses de los trabajadores.

He considerado interesante reproducir un par de contribuciones distintas sobre este tema: un fragmento de un artículo de Marat y un texto del canario Enrique Bethencourt. Ambos artículos son recientes y presentan un hilo conductor semejante, al plantear hasta qué punto se está desviando la atencion sobre problemas mucho más graves. Quizás la lógica y humana indignación que a todos nos provoca tener conocimiento de los escándalos que nos presentan en el teatro de los medios, provoque la distracción de otras cuestiones, distorsionando la percepción social de la realidad


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La yesca, la gasolina y el fuego
Marat
[Un fragmento del artículo de Marat "Los capitalistas ya votaron y lo hicieron por Podemos", del 3-11-2014, en el blog Asaltar los cielos. La negrita y subrayado son añadidos míos. Nota: téngase presente que apenas es un epígrafe de un artículo mucho más extenso sobre el partido Podemos]


Cabecera del blog Asaltar los cielos, de Marat.


Uno a veces tiene tentaciones de darse cabezazos contra la pared cuando observa de qué modo simplista se limitan muchas personas a no ver la realidad social, económica y política españolas más lejos de donde llega la punta de su nariz. Hagan el ejercicio de mirar a tal apéndice y comprobarán que aquello que Valle Inclán hacía decir a un Max Estrella borracho es muy cierto: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.” 

La realidad de la sociedad española ha sido pasada ya, no por el ojo crítico de la salvaje explotación de la clase trabajadora y por la penosa situación de millones de parados -eso importa poco en el ruido nacional desde hace años-, ni siquiera por la más comedida crítica de la creciente desigualdad o por la mirada a los recortes de la libertades de un gobierno liberticida y criminal que está creando un Estado totalitario de derecho, ni tampoco por ese mismo gobierno que mira al proceso soberanista de Cataluña desde la perspectiva del loco al que poco le importa el choque de trenes mientras fracase la otra parte y le dé votos a este lado del Ebro.

No. Lo único que parece encender la rabia nacional es la corrupción, por supuesto sólo de los políticos que han sido corrompidos y no de quienes les han comprado, sus corruptores: el podrido empresariado de este país que, atendiendo a su condición de clase, no ignora que la corrupción es el aceite que lubrica el engranaje de este sistema económico contra el que no parece ir casi nadie.  

No es ésta una posición de éxito. Parece que sólo es indecente el corrupto político, pero que quien compra a ese político debe salir casi siempre indemne. La corrupción política está asociada a centenares de personas pero el corruptor económico sólo tiene un nombre, “la doctrina Botín” y ya saben ustedes cómo acabó aquello. La ideología dominante lleva a que el personal quiera triunfar a cualquier precio dentro de la iniciativa privada.

La corrupción es la luz de gas que tapa cualquier otra realidad nacional: la pobreza de millones de españoles, el subsidio de paro agotado por tanto trabajador cuarentón o cincuentón que ya ha quedado definitivamente descolgado del futuro, los hijos de los hijos del agobio que no son universitarios sobradamente preparados y no tendrán oportunidades de salir al extranjero porque no adquirieron título académico, ni de otras lenguas que la propia, ni tuvieron si quiera la posibilidad de conocer por primera vez en sus vidas qué era esa cosa llamada trabajo. 

La realidad nacional tiene en la corrupción la yesca de la rabia colectiva. En la demagogia que la convierte en casi el único problema que padece el país encuentra la gasolina que hace de acelerante del incendio. En el ambiente tabernario de los medios de manipulación (mass media y redes sociales) el fuego que prende en las anteriores. Lo que queda menos a la vista es la mano de los poderes fácticos que maneja el mechero incendiario: el poder económico en primer lugar y otros que seguramente no son ya la Iglesia ni el ejército porque han perdido influencia en la pirámide del propio poder pero que constituyen la mano invisible que mece la cuna. Dejo a ustedes su identificación. 

Es llamativo que, siendo los principales partidos tan solícitos a la hora de cumplir los menores deseos del capital, no se haya producido hasta el momento una demanda de obligado cumplimiento de limpieza de la corrupción y ésta no se haya llevado a cabo. Quizá en el pestilente olor que sale de la CEOE y la AEB haya que buscar una parte de esta explicación y en el carácter de señuelo -léase cebo, reclamo- de la corrupción, capaz de ocultar el resto de los problemas colectivos la otra.

(...)
Marat

Para leer el artículo completo de Marat, pulsa en este hipervínculo:  "Los capitalistas ya votaron y lo hicieron por Podemos",


*  *  *


La corrupción no es el problema
Enrique Bethencourt 
[Artículo de Enrique Bethencourt  "La corrupción no es el problema", del 8-11-2014, en el blog La Tiradera. En este caso la negrita es del autor]


Cabecera del blog La Tiradera, de Enrique Bethencourt.


Tras ver el título, ‘La corrupción no es el problema’, seguro que unos cuantos habrán afilado los cuchillos o cargado las escopetas; los admiradores de Javier Krahe tal vez preparen leña para alimentar la hoguera. A quién se le ocurre decir eso, que la corrupción no es el problema, cuando nos levantamos una semana sí y otra también con nuevos escándalos, cuando crece el número de imputados y detenidos, cuando las vinculaciones entre algunos empresarios y algunos responsables públicos han servido para la financiación irregular de partidos o para el lucro personal de vividores para los que nunca era suficiente el dinero mangado.

Ruego pospongan mi ejecución unos minutos, al menos hasta terminar de leer este breve texto. Agradecido quedo.

La corrupción y el fraude aparecen en el último CIS, el de octubre, el de la confirmación del tripartidismo, como uno de los principales problemas. Las citan el 16,4%, en segundo lugar tras el paro (52,5%), y por delante de los problemas de índole económico (9,5%) y la política (8,7%).

Cierto es que la cosa cambia algo cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente a los encuestados. Entonces, el paro sigue percibiéndose como la circunstancia de mayor gravedad (36,7%), pero a continuación se sitúan los problemas de índole económico y la corrupción retrocede hasta un 5,4%, ligeramente por delante de la calidad del empleo (4,7%).

En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, han aflorado numerosos casos que han afectado a partidos e instituciones. Desde los sobresueldos del PP a los EREs andaluces del PSOE, pasando por los escándalos que afectan a la Casa Real, las tarjetas black de Caja Madrid-Bankia, la confesión de Pujol o, en fin, la operación púnica de Granados y cía. A lo que se añaden estos días los amorosos viajes a Canarias de algunos cargos del PP, mezclando actividad privada con dinero de todos.

Orgía

Empresarios y políticos mezclados en una orgía de dinero que resulta siempre obscena, pero que produce más rabia, se aprecia en los estudios sociológicos, cuando se hace en esta etapa de retroceso económico y social, de empobrecimiento y precarización de una parte significativa de la sociedad. Unos pocos robando a mansalva y muchos en las colas de Cáritas.

Una sociedad, por cierto, que no reacciona igual frente a semejantes atropellos. En numerosas ocasiones hemos visto como grupos bien numerosos de gente jaleaban a los implicados en procesos delictivos en un ayuntamiento, recibiéndoles como héroes a la salida del juzgado o de la cárcel. Como estos días existen personas que justifican y muestran su apoyo a la Pantoja por mucho dinero que haya blanqueado o defraudado a Hacienda.

Agradezco que todavía no me hayan ajusticiado. Pese a lo dicho anteriormente me ratifico en el título, aún a riesgo de que formen el pelotón de fusilamiento ya. La corrupción no es el problema. Es, sin duda, un grave problema, uno de los grandes problemas, que arrasa con los valores éticos y convierte a la sociedad en un lugar propicio para golfos, tramposos y amorales; que detrae recursos de las administraciones públicas y beneficia injustamente a unas empresas frente a otras; que enriquece a individuos sin escrúpulos dispuestos a todo para engordar su patrimonio personal.

Y ante la que no caben paños calientes de ningún tipo: hay que disponer de los suficientes elementos para prevenirla, para dificultarla, y de contundentes respuestas cuando se produce.

Lo repito por penúltima vez: la corrupción no es el problema. Lo son, en mucha mayor medida, las políticas que se vienen implementando por las organizaciones internacionales y los gobiernos en los últimos años. Las decisiones del FMI y la Troika. Los cambios en el texto de la Constitución que pusieron el pago de la deuda y el déficit por encima de los servicios públicos y las personas. La reforma laboral y el miedo inyectado en vena a los que temen perder lo poco que tienen, aceptando niveles cada vez más altos de explotación laboral. El rescate que sólo se aplica a los bancos y no a las personas o a las pequeñas y medianas empresas. El descontrol sobre las instituciones financieras y el predominio de la economía especulativa. La privatización de lo público rentable (AENA) y la nacionalización de lo privado en estado ruinoso (autopistas de peaje).

Decisiones

Todas esas medidas y decisiones están detrás de los millones de desempleados, una gran parte no ya de larga sino de eterna duración. De los millones, también, de trabajadores y trabajadoras que forman parte del ejército de los pobres pese a tener un empleo. De los niños y niñas que precisan del comedor escolar, incluso en verano, para evitar su desnutrición. De los obligados a abandonar sus estudios por razones económicas. De los inmigrantes que se han quedado sin sanidad. De las mujeres desprotegidas frente a la violencia de género. De las personas dependientes abandonadas a su suerte.

De los que son expulsados de sus hogares por no poder afrontar la hipoteca o el alquiler. De los jubilados que tienen que elegir entre pagar sus medicamentos o ayudar a sus hijos y nietos. De los que no tienen para pagar la energía que precisan para la calefacción o para cocinar sus escasos alimentos. De los que hace tiempo que no saben lo que es la esperanza.

Pondré un sencillo ejemplo. En 2009 los ingresos que generaba el turismo en Canarias se elevaban a 12.500 millones de euros; hoy, tras el bache de los primeros años de la crisis, esa cifra es sensiblemente superior, estará por encima de los 13.000. Pero con un detalle importante: hay 42.500 empleos menos (una reducción del 15% con relación a las cifras de hace cinco años) en el sector. Por aplicación pura y dura de la reforma laboral y no por prácticas corruptas

Más peligrosa que la corrupción, por dañina y execrable que sea, más detreminante en el padecimiento colectivo, es el conjunto de políticas de este capitalismo neoliberal y desalmado que nos empobrece, nos aliena, nos convierte en individuos aislados, nos empuja hacia el abismo. Condenando a la mayor precariedad a un tercio de la población, mientras en una singular transferencia de rentas, los ricos son cada vez más ricos; y no mediante la corrupción y el fraude, no mediante oscuras maniobras, sino con la legalidad en la mano, aplicando leyes que benefician exclusivamente a unos pocos.

La corrupción no es el problema.
Preparados. Listos. ¡Disparen!


Enrique Bethencourt

Fuente del artículo: blog La Tiradera, de Enrique Bethencourt. 
La negrita es del autor.



*   *   *

El disparo de los francotiradores tuiteros

Como cierre, reproduzco algunos tuits interesantes que he ido leyendo en Twitter:

@CapitanDarman
Que el capitalismo es corrupto lo demuestra que los mercados ni parpadean frente a tanta corrupción.

‏@_ru_b_en_
«A los empresarios no nos miren, miren a los políticos que corrompemos». Pues a mí nunca me ha explotado ni despedido ningún corrupto, eran empresas enriqueciéndose dentro de la escrupulosa legalidad.

@JavierGiner
Mientras el necio señala al político, el sabio señala al sistema.

@hecrom_
Cuando en tertulias televisivas empiece a escuchar que la culpa es del capitalismo y hablar de proyecto empezaremos a analizar de otra forma

@carlosmartinezr
Los que creen que el problema es de la "clase política" son los que asumen y se conforman con el capitalismo.
La corrupción en el capitalismo funciona así: El que dispone de capital corrompe a quién se le antoje: funcionarios, políticos o votantes.
Decir que la democracia está secuestrada por la casta política es una falsedad. La democracia es un juguete en manos del capital.

‏@sacedator
¿Por qué le llamamos "mafia" con lo fácil que es llamar a las cosas por su nombre? CAPITALISMO.

@Alanthano
Luchar contra la corrupción sin luchar contra lo que la origina es como guardar los alimentos en un frigorífico sin enchufarlo


Autor: Alexey Oborotov (Rusia).

jueves, 13 de noviembre de 2014

Corrupción, capital y el insultante delirio de Juan Rosell (CEOE). A propósito de sus últimas declaraciones.



Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE.
 Autor: Paco Garabato.


Pongamos que hablamos de una mafia que opera con cobertura legal

Llegar a ser presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), es algo así como convertirse en Padrino de una poderosa corporación que ejerce un poder desmesurado entre bastidores. Tanto que tal corporación se permite dictar al gobierno la reforma laboral que más interesa al capital, por ejemplo (en realidad, dicta las grandes líneas de la política económica). Saben que los gobiernos de turno son subalternos de quita y pon. Una campaña de prensa por aquí, una campaña de prensa por allá... y ponen o deponen al capataz del cortijo. Y es que ya lo decía Marx: "El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía". Por eso, democracia y capitalismo son realidades que no casan, por muchos que los ideólogos del establishment se empeñen en argumentar lo contrario.

Los integrantes de la gran patronal son mucho más que un lobby: son el (un) Poder... iba a decir en la sombra, pero lo cierto es que ya se han acostumbrado a ejercer su dominio con absoluto desparpajo y sin disimulo.

A veces estos padrinos terminan entre rejas, como sucedió con el mafiosillo Gerardo Díaz Ferrán (presidente de la CEOE entre 2007 y 2010). Pero en las escasas ocasiones que sucede algo así, el asunto obedece más a ajustes de cuentas entre familias que a la eficacia y honestidad de los jueces, otro tipo de subalternos al servicio de los amos del cortijo.

Practican una brutal lucha de clases contra los trabajadores, sin encontrar apenas respuesta y oposición (ya se sabe: la lucha de clases "es una causa justa del pasado", decía el pesoista Jáuregui; es una cosita que ya está superada, le dicen al que vende su fuerza de trabajo). Representan una organización de sanguijuelas que practica sistemáticamente el terrorismo social. Pero esa forma de "terror" jamás será mencionada en los medios





Juan Rosell y la corrupción.

Nos hemos acostumbrado a oír hablar de corruptos, pero no de corruptores, que son los grandes empresarios. Como mucho, se habla de tramas cuyo radio de acción es el ámbito local, o en el mejor de los casos el autonómico. Pero de la trama mafiosa organizada por el gran capital en nuestro país, apenas escucharemos hablar. Y es normal: controlan los medios. Los mayores casos de corrupción son aquellos que tan siquiera son nombrados o señalados como corrupción (por ejemplo el rescate bancario y otros rescates). Son protagonizados no por pececillos pirañas sino por tiburones.

Corruptos versus corruptores. He ahí la cuestión. Al respecto, la agencia Colpisa distribuyó esta semana una entrevista con Juan Rosell, gran padrino de la CEOE. Fue recogida por multitud de medios, ayer 12 de noviembre. Pude leerla en La Voz de Galicia, periódico experto en comprar y chantajear políticos y que sin embargo se presenta como adalid en la denuncia mediática de la corrupción. En la entrevista de Colpisa, firmada por J.A.B., se le pregunta a Juan Rosell:
-¿Cree que la corrupción es un problema exclusivo de la clase política? Algunos argumentan que al lado de cada político corrupto hay un empresario que le corrompe.
La respuesta del capo empresarial no tiene desperdicio:
-No es un problema de la clase política, sino del conjunto de la sociedad. Debemos arreglarlo entre todos, comenzando por los detalles más pequeños. Todavía hay padres que cuando su hijo llega a casa y reconoce que ha copiado en un examen no hacen nada. Pues hay que empezar a hacer algo desde ahí.

¡Vamos, que la culpa la tenemos todos! Y ya, puestos a buscar la solución... ¡comencemos con castigar a los niños que copian en los exámenes! En mi pueblo dirían: ¡pero que tío más chulo! Si somos delicados podemos llamarlo demagogo. Pero resulta mucho más expresivo decir que Juan Rosell se mea encima de todos con esas palabras. ¡Con dos cojones!, diría un castizo.

No está mal, que el responsable de una corporación que es el eje de la corrupción estructural (la CEOE, como representante del gran capital), responda y se justifique diciendo: mire, es que la sociedad es así y la solución pasa por empezar con esos "detalles más pequeños" como castigar a los niños que copìan en los exámenes. ¡¡Ay, esta infancia corrupta!!

Palabras casi tan graves como cuando culpó a las mujeres del desempleo:
  • "Un millón de amos y amas de casa están apuntados al paro para intentar cobrar algún subsidio" (2 Julio 2014)
  • "Una de las claves de por qué se ha disparado el paro hasta el 25% es el crecimiento demográfico; otra, la incorporación de la mujer al mundo laboral" (3 Julio 2014)


El eje del discurso como elemento de legitimación política.

Más allá del recochineo que ha mostrado Rosell en la entrevista, nos interesa trascender lo anecdótico. En el fondo Rosell está utilizando un argumento central del discurso de la ideología dominante para justificar la corrupción. Hace casi un año, en "La corrupción y la mentira, ¿pasan factura al Partido Popular?", exponía en este mismo blog los motivos por los que considero que para el PP la corrupción tiene un coste electoral limitado. En concreto me basaba en tres items argumentales que encontraréis desarrollados en aquella entrada (pulsar en este link). De manera sintética:

  • A)  Afirmación maximalista: todos roban, todos son corruptos.  Si todos roban y son iguales, votar al PP no es peor que hacerlo a otro partido.
  • B)  La inevitable condición de la naturaleza humana. Se trata de una variante más "culta" del principio anterior, que apela a la inevitable condición humana, transformando el maximalismo rudo "todos los políticos roban" en otro tipo de maximalismo fatalista, de tinte pseudo filosófico, que vendría a definir la esencia humana: los seres humanos son, por naturaleza, corruptos. Al definir el problema como una constante humana, se minimiza su gravedad social, política y moral. Se relativiza.
  • C)  Igualar los casos de corrupción o amplificar la corrupción del contrario, para alimentar el insoportable "y tú más".  

Si nos fijamos en el segundo de los argumentos (B), se trata del elemento discursivo al que se agarra Rosell. Y se trata de una idea ampliamente difundida por la ideología dominante. Precisamente cuando escribía la entrada mencionada,  la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en unas declaraciones insistía en lo mismo que afirma Rosell ahora, al justificar los casos de corrupción apelando a que el problema es algo inevitable que está en toda la sociedad, ya que forma parte de la naturaleza humana: "la corrupción es parte de la condición humana”, decía por entonces Cospedal  (la fuente es la agencia EFE, pero fue difundido por todos los medios; por ejemplo, véase La Vanguardia). 

La perversidad del discurso no puede ser mayor: corruptos son los corruptos, pero también quienes sufrimos y padecemos la corrupción de los corruptos. Verdugo y víctima son culpables porque comparten la misma condición humana. Es como si dijésemos que todos somos ladrones por naturaleza.

Este discurso, ¿llega a calar en la masa social? Opino que sí. En un grado bastante significativo. Hoy mismo, Manuel García -compañero de este blog- me contaba una conversación que pudo escuchar casualmente entre dos personas que no conocía:
   - Hombre 1: No hay derecho con esto de Pujol. Estamos gobernados por gente que está robando.
      - Hombre 2: Y tu no robas porque no puedes.
      - Hombre 1: ¡Claro!
      - Los dos a continuación se ríen.

Es un ejemplo de algo que todos hemos escuchado alguna vez -sobre todo en votantes de la derecha- y que revela la fuerza que tiene este elemento discursivo, cuya función es mitigar el efecto político de la corrupción.

Una corrupción que, es bueno no olvidar, antes de ser política es corrupción empresarial, del capital.



Apéndice cómico
Mejor terminar de forma cómica para sacarnos de encima el cabreo que nos provocan las declaraciones de Rosell. Así veía el historietista Furillo a Rosell y a su lugarteniente Feito. Fue publicado en la revista El Jueves hace ya tiempo:





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