Su participación en los gabinetes ejecutivos con rango ministerial: tabla comparativa.
Como acompañamiento a la entrevista que queríamos realizar a Esther Pineda sobre la mujer en Venezuela, teníamos preparadas una tabla y una gráfica acerca de la participación de las mujeres en distintos gobiernos de América Latina. Dado que estamos demorando la realización de dicha entrevista, hemos decidido publicar ya esta tabla.
Para una correcta comprensión de los datos, puntualizamos que están referidos exclusivamente a los gabinetes ministeriales en sentido estricto: ministros y ministras de los diferentes gobiernos. Hay que considerar que, en algunos países, los miembros del gabinete ejecutivo no se denominan ministros/as, sino que reciben otra denominación. Por ejemplo, en México son Secretarios/as de estado. Pero con independencia de la denominación específica que reciban, nos hemos centrado en los titulares de las diferentes carteras de gobierno. Se excluyen por tanto cualquier otro tipo de autoridades nacionales.
Los datos están referidos a febrero de 2013, excepto los datos de Nicaragua, Guatemala, Belice, Guyana y Surinam, que son del mes de marzo. Son un total de 23 países. Queríamos limitar la comparativa a países americanos latinos con algunas excepciones. Por mantener la unidad geográfica continental en esta comparativa, hemos incluido en la tabla a Belice, Guyana y Surinam. También optamos por incluir Haití. Excluimos las antiguas colonias isleñas británicas del Caribe: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago. No hemos incluido un país tan latino como es Puerto Rico, debido a su condición de Estado Asociado a Estados Unidos. Esta tabla sustituye a la anteriormente publicada, en la que faltaban algunos países.
Algunos comentarios y consideraciones sobre la estadística comparativa
1º.- Existe una tendencia a aceptar que existe paridad de género en un órgano o institución, dentro del intervalo estadístico 40%-60%. Si damos por válido esto, tendríamos que únicamente tres gobiernos serían paritarios actualmente, en cuanto a la distribución de sus carteras ministeriales: Nicaragua, Ecuador y Haití. Con mayor flexibilidad y atendiendo a que algunos países de América Latina, han desarrollado leyes de género en las que los porcentajes mínimos de inclusión de las mujeres se establecen en el 30%, aun dando por válido dicho porcentaje tendríamos una lista de apenas de 8 países con una proporción igual o superior al 30% de mujeres en carteras ministeriales: Nicaragua, Ecuador, Haití, Venezuela, Perú, Bolivia, Colombia y Guyana.
El resto de los 15 países se encuentran muy lejos de tener una representación de mujeres en sus gobiernos acorde con lo que cabría esperar en el siglo XXI. La cúpula del poder político y de los órganos máximos de decisión de estos países, es marcadamente masculina e indica una clara discriminación de las mujeres en cuanto a su participación en las altas esferas del poder político. Se hace difícil pensar que se pueda combatir con eficacia la discriminación de las mujeres y resolver los problemas específicos de éstas, cuando para empezar resultan discriminadas en las altas esferas de decisión política.
2º.- Llama especialmente la atención la escasísima presencia de mujeres en los gabinetes argentino y brasileño. Por dos razones. La primera por su nivel de desarrollo. En segundo lugar, porque se trata de los dos únicos países latinoamericanos que actualmente tienen una mujer como presidenta: Cristina Fernández (Argentina) y Dilma Rousseff (Brasil). Ambos gobiernos están en los puestos más bajos de este ranking de presencia de mujeres en gabinetes ministeriales.
Brasil, después de El Salvador, Surinam y Belice, es el país con un porcentaje más pequeño de mujeres en el gobierno. Resulta inaceptable que esto sea un hecho cuya responsabilidad recae en una presidenta, Dilma Rousseff, que pertenece a un partido en teoría de izquierdas que se proclama "socialista democrático": el Partido de los Trabajadores. Un partido que, además, agrupa distintas tendencias algunas de las cuales están bastante a la izquierda de la línea oficialista (por ejemplo, Izquierda Marxista, Tendencia Marxista, Articulación de Izquierda y Brasil Socialista). Ningún partido y ningún gobierno de izquierdas, puede dar la espalda a las reivindicaciones de los movimientos feministas y a las luchas de las mujeres. Sería lo mismo que renunciar a la lucha de clases, por ejemplo. Un partido de "izquierdas" (supuestamente) que discrimina a las mujeres del máximo órgano de decisión política cuando gobierna, con el agravante además de que la presidencia del país recae en una mujer, desde el punto de vista de lo que significa la izquierda es algo censurable y difícil de entender.
En el caso de Argentina, la composición de género de su gabinete, también resulta difícil de entender teniendo en cuenta el nivel de desarrollo de Argentina, el alto nivel de formación alcanzado por las mujeres argentinas y el importante papel que desempeñan en el mundo profesional. Resulta chocante además que Cristina Fernández haya paseado discursos o declaraciones, en más de una ocasión, hablando de igualdad entre hombres y mujeres, de los derechos y luchas de las mujeres, de la discriminación de éstas, etc.
3º.- México es un caso de país que está en el punto de mira internacional por la situación en la que se encuentra la mujer mexicana. La violencia social en México se ceba especialmente sobre las mujeres. Ya desde una perspectiva estrictamente de lo que es el tema de esta entrada, México ocupa el 5º lugar por el final en cuanto a presencia de mujeres en el máximo órgano colegiado del poder ejecutivo. Por otra parte, así como hay casos en los que en los niveles intermedios de poder, hay una mayor presencia de mujeres que la que existe en los niveles superiores (por ejemplo, el caso cubano), en el caso de México esta composición por género del gabinete ejecutivo es un fiel reflejo de lo que acontece en todos los demás niveles de la vida política. Del grupo de grandes países de América Latina, México sin duda es el país en el que las mujeres están más discriminadas políticamente.
4º.- Por arriba de la tabla, sorprende el caso de Nicaragua, el único país que tiene un porcentaje ligeramente superior de mujeres respecto a hombres en el gabinete ejecutivo. En su momento, la revolución sandinista -igual que ocurrió con la revolución cubana- supuso un catalizador, al menos potencialmente, muy importante para las luchas y reivindicaciones de las mujeres. Pero, como sabemos, la revolución sandinista fue abortada, el país volvió a quedar en manos de las élites y Ortega representa incluso la antítesis de lo que significó la lucha y los ideales del movimiento sandinista. Su partido, el actual FSLN (miembro de la Internacional Socialista) no es más que una grotesca desfiguración de lo que fue el FSLN revolucionario.
Por estos motivos se hace difícil creer que el dato apuntado, sea un reflejo de la situación real de la mujer en la vida política nicaragüense. Es posible que se deba más a factores concretos y peculiares de la personalidad de Ortega que a otra cosa. No olvidemos que, además, casi todo el movimiento feminista nicaragüense está enfrentado a Daniel Ortega quien, entre otras cosas, ha prohibido incluso el aborto terapéutico.
En cualquier caso, nos encantaría que hubiese alguien que pueda opinar sobre este dato de participación de mujeres en el ejecutivo nicaragüense, en los comentarios. Agradeceríamos especialmente las opiniones de los lectores en este caso.
Referencias. Artículos sobre Nicaragua en la web Mujeres en Red.
5º.- En la tabla el dato de Haiti quizás pueda sorprender, con ese tercer puesto en el ranking de presencia de mujeres en gabinetes de gobierno. Dudamos que ese dato refleje una tendencia real en el empoderamiento político de las mujeres haitianas. Existe un factor que es preciso tener en cuenta para valorarlo: Haiti es un país fuertemente monitorizado o tutorizado por Naciones Unidas, sobre todo a raiz del terremoto que asoló el país en 2010. Se trata de un país cuya economía es dependiente de la ayuda internacional. La fuerte presencia de NU conlleva, entre otras cosas, una influencia muy destacada de UN Women (ONU Mujeres). Esta dependencia de la ayuda internacional de NU, podría explicar -como hipótesis- la aceptación haitiana de la estricta política que NU mantiene en relación con el Género. Más aun si tenemos en cuenta ese papel muy activo desempeñado por UN Woman, que va acompañado de una transferencia de fondos económicos que, de una forma u otra, acaban beneficiando también a las élites del país. Si esta interpretación fuese correcta, se trataría de un fenómeno político que hemos visto en otras partes del mundo, consistente en que la aceptación de la ayuda conlleva la aceptación de determinadas condiciones en relación con políticas de Género, pero no el convencimiento sincero por parte de las élites. En lenguaje coloquial: aceptamos lo que nos diga el que paga. ¿Qué sucede cuando el que paga deja de pagar y se va? Eso ya es otra cosa. Por eso, pensamos que este dato necesariamente no significa que haya un empoderamiento político real y sólido de las mujeres; para saber si es cierto o no, habría que analizar otros muchos factores. También en el caso de Haití, pedimos especialmente la colaboración de los lectores/as con sus comentarios, ya que no es un dato que resulte fácil de interpretar.
6º.- Destaca el segundo puesto de Ecuador en este ranking, lo que sin duda revela un compromiso claro del presidente Rafael Correa con las políticas dirigidas a facilitar el acceso de las mujeres al poder político. Recordemos que la tendencia general es aceptar que existe igualdad de género en un órgano o institución, dentro del intervalo estadístico 40%-60%. En este sentido, el único gobierno formalmente paritario sería el de Ecuador, junto con el de Haití y Nicaragua. Pero así como en estos dos últimos casos, dudamos de que respondan a una respuesta política real en relación con la igualdad de género, en el caso de Ecuador nos parece una respuesta más solvente y sólida, una firme declaración, una apuesta sincera por parte de Rafael Correa, sin duda uno de los actuales políticos latinoamericanos más interesantes para la izquierda.
7º.- Muy cerca de este intervalo paritario se encuentra también Venezuela, país en el que han tenido lugar cambios relevantes en cuanto a una mayor presencia de las mujeres en la vida política, durante estos años de gobierno de Hugo Chávez. Más alejados del intervalo paritario, pero aun así por encima de la media, estarían Perú, Bolivia, Colombia, Guyana y Chile.
Referencias.-
Venezuela: ¿Por qué las feministas votamos por Chávez?, en fedaeps.org (orig. Correo del Orinico, 2-10-2012)
Las mujeres en la Revolución Bolivariana, blog de Esther Pineda, 9-2-13
8º.- En Bolivia, a partir del gobierno de Evo Morales, ha tenido lugar una importante apertura de los espacios de poder político para las mujeres; y en especial, para las mujeres indígenas, lo que supone un giro sin precedentes en la historia del país. Así como en otras partes lo que está ocurriendo es la incorporación a la política de mujeres de cuna burguesa, en Bolivia el gobierno de Evo Morales está abriendo las puertas de la vida política a las mujeres indígenas, lo que implica un cambio con un plus de importancia en relación con otros casos. Pese a todo sigue operando una brecha importante. El penúltimo gabinete ministerial de Evo Morales, había alcanzado por primera vez una paridad histórica (50%), que se ha perdido con la composición del último gabinete (ver fuente aquí).
En Perú, se han experimentado también cambios destacables. Se trató de impulsar una mayor presencia de las mujeres en la vida política, inicialmente a través de Ley de Cuotas Electorales de 1997, que establece un 30% "de presencia de mujeres en las listas a cuerpos colegiados", ley complementada después por la Ley de Igualdad de Oportunidades de 2007 (fuente: Maritza Asencios, "Partidos y dinero, grandes frenos a la mujer", en IPS). Sin embargo, la legislación es viciada por la praxis de los partidos, como señala Maritza Asencios.
Pese a todo, a nivel de presencia de mujeres en el gabinete de gobierno, Perú ocupa un lugar destacado (el 5º) en la lista de los 23 países.
El caso de Colombia apunta también a cambios relevantes en estos años. Se trata de un país en el que las mujeres han alcanzado niveles educativos equiparables al de los hombres y que ha experimentado en la última década un avance importante, bastante apoyado en medidas legislativas. Para el caso colombiano, una lectura rápida y general, puede valer el trabajo de Socorro Ramírez, "Mujer y Política en Colombia".
9º.- También llama la atención el caso de Cuba, situado en el puesto 10º del ranking de 23 países; un puesto bajo para lo que cabría esperar del modelo socialista cubano.
Cuba fue un país que se caracterizó por albergar, desde una época temprana, un movimiento feminista de cierta relevancia, que conduce a hechos como que, en 1912, se organicen en la Habana el Partido Popular Feminista, el Partido de Sufragistas Cubanas y el Partido Nacional Feminista (como recuerda Liudmila Peña Herrera). En 1923 se celebra el Congreso Nacional Femenino en La Habana, que es el primero de su tipo que tiene lugar en América Latina (Peña Herrera). Queremos decir con esto, que existe ya una significativa tradición feminista anterior a la Revolución (1).
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| Vilma Espín, con Fidel, Celia Sánchez y Haydée Santamaría |
La Revolución cubana supuso una mayor incorporación de la mujer a la vida política, social, económica y cultural del país. El proceso revolucionario, desde el primer momento, se caracterizó por un cambio en relación con el papel que debían desempeñar las mujeres. Recordemos que ya en el asalto al Cuartel de Moncada, habían participado destacadas revolucionarias como Vilma Espín, María Antonia Figueroa, Asela de los Santos y Gloria Cuadras. Posteriormente, en 1958, se crea en la guerrilla la primera unidad de combate específicamente de mujeres (el pelotón Mariana Grajales).
Es indudable que, tras el triunfo de la revolución, tiene lugar un acceso de la mujer a esferas de responsabilidad sin precedentes en tiempos anteriores, como no había ocurrido nunca anteriormente en países de América Latina. El movimiento feminista cubano se volcó en su apoyo al proceso revolucionario. Se produjo una transformación cualitativa y cuantitativa en el empoderamiento de las mujeres cubanas. En este sentido, Cuba fue pionera y vanguardia.
Por todo ello, puede chocar el dato mencionado sobre la presencia de mujeres en el gobierno a nivel de ministras, en el sentido en que esperábamos "más". Y lo cierto es que por debajo de ese rango de poder, en niveles de poder intermedios, la presencia de mujeres es muy superior a ese 23,5% de la estadística. Quiere esto decir, que está funcionando un techo cristal (2) que discrimina a las mujeres políticas en cuanto a que no tienen las mismas posibilidades que los hombres para alcanzar los niveles más altos de los órganos de decisión política. Queremos matizar que, a pesar de esto, la participación de la mujer cubana en la vida política, es muy superior a lo que indica el dato y está muy por encima de países que están por delante en la tabla que hemos puesto.
La revolución cubana transformó el papel de la Mujer en la sociedad, de una forma tal que no tiene paragón en otro lugar de América Latina. Es muy interesante ver los cambios en la estructura ocupacional de hombres y mujeres en el país. Si ya en 1981, las mujeres eran el 55% del total de la categoría de profesionales y técnicos (trabajos cualificados), en el año 2000 el nivel se había elevado ya al 66,4%. Muy pocos países del mundo pueden decir esto. Que esta importancia de las mujeres en la vida económica y social se proyecta en la vida política, es una realidad. Pero da la impresión de que está funcionando ese techo de cristal al que hacíamos referencia.
Referencias.-
- La mujer cubana en la Historia.
- Liudmila Peña Herrera: Un siglo de feminismo, en blog Feminismo y Cuba.
10º.- ¿Y en España? (a título comparativo con América Latina) Con el gobierno conservador del Partido Popular se ha experimentado un grave retroceso en las políticas de igualdad desarrolladas anteriormente. La Ley de Igualdad impone la obligación de cumplir con los porcentajes definidos como paritarios (intervalo 40%-60%) en los órganos colegiados, empezando por el propio gabinete ministerial. Se da la circunstancia de que el gobierno actual incumple impunemente con dicha ley, que además es una ley orgánica (Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo). De los 13 ministros que forman el gabinete, 9 son hombres y sólo 4 son mujeres, lo que significa un porcentaje de mujeres de un 30,7%, lo que vulnera claramente la Ley.
Esta desigualdad actual en la cúpula del poder ejecutivo, se convierte todavía en una brecha escandalosamente mayor, cuando descendemos al siguiente nivel de la jerarquía política del ejecutivo. De las 26 secretarías de estado existentes, únicamente 6 son ocupadas por mujeres (23%). Lo mismo ocurre a nivel de secretarías generales, direcciones generales, etc.
11º.- Corrección de errores y matización en el caso de Brasil [añadido 27-3-13]
Nos ha llegado un correo en el que se nos señala una noticia del diario Folha de São Paulo, en el que se menciona que el gabinete de Dilma Rousseff tiene 10 ministras y no 4 como figura en nuestra tabla. Al respecto:
A) Insistimos en que únicamente contabilizamos carteras ministeriales en todos los casos de la tabla (ministros/as en sentido estricto). En el caso de Brasil figuran, según datos del propio gobierno, 24 carteras ministeriales. En este cómputo no entran cargos como el de la Procuraduría General de Justicia, Presidente Banco Central de Brasil, Fiscal General, etc. Este otro tipo de autoridades nacionales no las hemos tenido en cuenta en ningún caso, ya que la casuística varía mucho de un país a otro y era necesario fijar el mismo criterio para todos los casos a fin de poder "comparar". Este criterio es el señalado antes: exclusivamente carteras ministeriales.
B) A raíz de este e-mail hemos revisado los datos y es verdad que hay un error pero muy pequeño. Hemos cotejado de nuevo las fuentes que abajo indicamos, nos vuelven a salir 24 carteras ministeriales específicas, pero son 5 las ministras y no 4 como señalamos en la tabla, lo que supone que en lugar del 16,6% de mujeres que figura en nuestra tabla, sería un 20,8%. No es una diferencia que altere la valoración realizada en el punto 2º. Y, por supuesto, esas "10 ministras" de las que habla Folha de São Paulo, no aparecen por ningún sitio (salvo que contabilicemos autoridades como secretarías generales, lo que no resulta pertinente).
Procederemos a la corrección de este error en la tabla.
NOTAS.
(1) Desde las primeras décadas del pasado siglo, Cuba fue uno de los países de América Latina con uno de los movimientos feministas más importantes, lo que se tradujo, por ejemplo, en que fuese uno de los tres primeros países de AL en lograr el voto de las mujeres y la ley del divorcio (cit. María del Mar López-Cabrales:
"La mujer revolucionaria antes de la Revolución cubana: logros y vicisitudes").
(2) Sobre el concepto de techo de cristal. A mediados de los 80 del pasado siglo, investigadoras y feministas de las ciencias sociales -inicialmente del mundo anglosajón- comenzaron a utilizar un concepto de gran interés para comprender las desigualdades de género en los niveles superiores de las jerarquías profesionales: el
“techo de cristal” (Glass Ceiling). Se trataba de encontrar respuesta a la sub-representación de mujeres en los niveles más altos de estas jerarquías, puesto que por sus calificaciones profesionales y currículos formativos se esperaba una mayor presencia femenina en estos niveles superiores. En las carreras profesionales de muchas mujeres, parecían estar operando factores poco visibles, no explícitos, opacos, difíciles de detectar… que a partir de un determinado nivel frenaban el ascenso de las mismas, como si hubiese un techo invisible o “
techo de cristal” que les impidiese seguir subiendo a los peldaños más altos. Posteriormente, este concepto de
techo de cristal se aplicó también a la participación de las mujeres en la política.

Autores: Alga Roja, Mafalda en la Selva y Vigne
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