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sábado, 8 de abril de 2017

La paradoja del gasto público sanitario en EE.UU. Un aviso a navegantes contra las políticas neoliberales que nos imponen en España.


Viñeta alusiva al modelo de Salud de EE.UU.

Visual Capitalist (www.visualcapitalist.com@VisualCap) es una web cuyo editor es Jeff Desjardins, un autor que en absoluto nos parece que pueda ser etiquetado como "anticapitalista". La web está dirigida al mundo de las finanzas, de los negocios: inversores, ejecutivos, empresarios... Es una web de contenidos gráficos, entre los que destacan las infografías, en torno a datos económicos y socioeconómicos. Son datos de dominio público, pero el interés de esa web es que brinda una presentación visual que a menudo resulta muy didáctica, realzando los aspectos importantes.

El pasado 31 de marzo, VC publicó el artículo "EE.UU. gasta más dinero público en salud que Suecia o Canadá", cuya traducción ofrecemos a continuación junto con comentarios nuestros entrelazados (entrecomillado y en cursiva, el texto que corresponde al artículo).

El titular del artículo de Jeff Desjardins, resume una realidad que puede parecernos sorprendente a todos: ¿cómo se puede gastar tanto dinero público en Sanidad y ofrecer tan poco?

La imagen social más difundida que se tiene del sistema de salud estadounidense apunta a una situación lúgubre: es un sistema excluyente, restringido, elitista, que margina a una buena parte de la población o, en el mejor de los casos, la excluye de prestaciones médico-sanitarias importantes. Una enfermedad cuyo tratamiento sea costoso y no sea cubierto por el seguro médico privado que es el más generalizado, puede provocar que un estadounidense pase de llevar una vida ajustada al idealizado patrón cinematográfico de la "clase media" americana, a vivir debajo de un puente. Por ese motivo puede resultar chocante el elevado gasto público de EE.UU. en Sanidad. ¿Cómo comprender esta paradoja? Así lo explica Jeff Desjardins:

"El diagnóstico general es claro: los costos están fuera de control", dice el artículo. Y:
"De acuerdo con un informe de 2015 de la salud con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el gasto per cápita en sanidad privada en los EE.UU. es de 4.516 $ por año. 
Eso es 5 veces mayor que el de los países medios de la OCDE, que paga 806 por año."
Sigue diciendo el artículo de VC:
Por supuesto, el alto costo de la atención privada tiene sentido, ya que los EE.UU. tiene un sistema que gira principalmente en torno al sector privado. Si las empresas y los individuos están cubriendo la mayor parte de sus gastos de atención médica, entonces el gasto público debe ser extremadamente bajo, ¿verdad? 
He aquí el problema. Los EE.UU. gasta más dinero público en salud per cápita de Canadá, Suecia, Dinamarca, Alemania, Suiza, Francia, Japón, Australia, Nueva Zelanda, y el Reino Unido. De hecho, cada año, el gobierno de Estados Unidos gasta $ 4,197 por persona, mientras que el gasto promedio de la OCDE es de $ 3,677.
En otras palabras, los costos parecen estar fuera de control en todos los ámbitos en Estados Unidos, independientemente de si se trata de la atención privada o pública. Además, los números de arriba son de antes de los recientes aumentos de dos dígitos en las primas para la mayoría de los estados bajo el Obamacare. 
La combinación de lo público y privado juntos, asciende al 17,5% del PIB en asistencia sanitaria en el año 2015. Este número es tan alto como lo ha sido siempre, y empequeñece el gasto en otros países del resto del mundo.
Debemos tener en cuenta que los seguros públicos de salud como el Medicare, que son los que hacen el gasto público sanitario, canalizan toda la atención al sector privado, a la industria de la salud. Quien factura al Estado son los hospitales privados que atienden a personas con esos seguros públicos. Un usuario del Medicare cuando lo necesita, acude al privado, que luego pasa la factura a los fondos públicos. Por este motivo EE.UU. gasta tanto dinero público en Sanidad, aunque las prestaciones y la cobertura pública sean tan bajas en comparación con los países de la OCDE, por ejemplo España. Y si a ese gasto público sumamos el privado, como dice el artículo, la suma total se dispara también en comparación con el resto de los países capitalistas más desarrollados.

Pero hay otro problema a mayores. Para colmo, este modelo no significa que la atención sanitaria estadounidense revierta en una mayor esperanza de vida
El gasto sigue aumentando, pero el efecto de ese gasto parece tener rendimientos marginales decrecientes sobre la esperanza de vida - una métrica que es un indicador importante para la efectividad general de cualquier sistema de salud.
Termina concluyendo el articulista: "Está claro que los estadounidenses no están recibiendo más por su dinero cuando se trata de tratamiento médico. Así que... ¿cómo se puede arreglar?"




Detalle ampliado de la gráfica anterior:




Una reflexión sobre todo ello.

Después del triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, una de las primeras medidas tomadas por el gobierno revolucionario bolchevique fue sentar las bases para la creación de un sistema de seguridad social sin parangón. Por primera vez se creaba en el Mundo un sistema público de pensiones de jubilación para todos los trabajadores y un sistema público de asistencia médica universal.

Tras la II Guerra Mundial, el miedo a la propagación del Socialismo, condujo a las élites occidentales a la creación de un modelo que frenase el descontento de las masas trabajadoras. Fue así cómo empezó a desarrollarse en toda su extensión lo que conocimos como Estado del Bienestar, que básicamente consistió en tomar como préstamos algunos componentes del modelo socialista. Comenzamos a disfrutar de un sistema de pensiones y de asistencia médica, logros que ahora están en retroceso debido al desguace, lento pero sin pausa, del modelo del Estado del Bienestar, el Welfare State como lo denominan los anglosajones. El desarrollo del modelo en Occidente ha seguido dos vías muy diferentes: la opción del sistema público o la opción del sistema privado (por supuesto, ha habido hibridaciones). En España, nuestro modelo ha sido esencialmente público: pensiones y sanidad públicas. Actualmente, la inercia impulsada por el PP (aunque el PSOE no es ajeno a la misma), consiste en introducir transformaciones progresivas para ir pasando paulatinamente de la esfera pública a la privada, en temas como Sanidad y Pensiones. No hace falta incidir que el principal beneficiario de dicha transformación es el capital financiero.

EE.UU. optó desde el primer momento por un sistema privado. Centrándonos en la Sanidad, esto implica que los seguros médicos se suscriben con compañías privadas y que la atención médica es dispensada por hospitales privados que son un negocio más y que, lógicamente, buscan la maximalización de los beneficios económicos. Los seguros públicos, el más conocido de los cuales es el Medicare, en realidad lo que hacen es desviar sus pacientes a los hospitales privados, abonando después la factura. El resultado final es peor servicio (porque los hospitales privados tratarán de reducir costes en todo, hasta en una simple tirita) y mayor gasto público. Todo el sistema está organizado en función del Capital. Se trata de un negocio más, aunque más lucrativo que cualquier otro.

En una fase de recortes y privatizaciones (aunque las llamen externalizaciones eufemísticamente) como la que vivimos en España, esto debiera ser motivo para generar conciencia social de lo que se nos avecina. El sueño dorado de quienes realizan políticas neoliberales, es el modelo americano y hacia él quieren llevarnos y nos están llevando poco a poco. Es rigurosamente falso que la gestión privada sea mejor que la pública: simplemente incrementan costes y reducen gastos por la vía de reducir prestaciones y servicios (es decir, cobertura médico-asistencial).

Podríamos concluir diciendo que debemos tomarnos esta entrada sobre el sistema de EE.UU. como un aviso a navegantes. La privatización progresiva de Pensiones y de la Sanidad, son la pieza más codiciada del Capital. En un contexto en el que el proceso de acumulación capitalista tropieza con dificultades para encontrar nuevos escenarios para ello, privatizar aquello que hasta ahora hemos disfrutado ocupa un lugar prioritario en la agenda de los capitalistas.

No es que NO PODAMOS PERMITIRNOS LA SANIDAD PÚBLICA, como a menudo nos dicen: ES QUE NO PODEMOS PERMITIRNOS LA PRIVADA.


Blog del viejo topo















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jueves, 1 de diciembre de 2016

Cubanos, queridos cubanos. Mi recuerdo personal de los brigadistas cubanos en Mozambique y Timor.



Médicas cubanas en Mozambique, con la población de una aldea. Autora foto: Yudy Castro Morales


"Cuba tiene una gran cantidad de médicos por todo el mundo, cuando las potencias económicas utilizan sus recursos para otros fines" (José Manuel Ramos-Horta, ex-Presidente de Timor Oriental y Premio Nobel de la Paz)



La primera vez que tuve el honor de conocer la inmensa labor realizada por los maestros y médicos cubanos en países en donde se les necesitaba, fue en Mozambique. A menudo traté con ellos. Buena gente. Personas entrañables, a los que resultaba fácil querer. Y excelentes profesionales. Una experta europea en Educación destinada en Mozambique, y que era más bien de ideas políticas conservadoras, en una ocasión me decía que la UNESCO consideraba que el método de alfabetización cubano era con diferencia el mejor del mundo, y además especialmente apto para el Tercer Mundo; doy fe de ello. 

Fue en Mozambique donde por primera vez fui consciente de una injusticia imperdonable. Los países ricos desarrollaban su "industria de la solidaridad" por todo el Tercer Mundo (cooperación internacional al desarrollo). En cualquier foro internacional se hablaba de proyectos de cooperación, de ONGs, de agencias estatales de cooperación, de iniciativas vendidas como éxitos aunque en realidad escondiesen rotundos fracasos; de intervenciones que en el fondo actuaban como facilitadoras para la penetración de relaciones capitalistas de producción en la periferia; de proyectos millonarios que acababan llenando los bolsillos de élites políticas corruptas, con el consentimiento de los países donantes de la ayuda... Pero nadie, ninguna ONG, ninguna agencia para el desarrollo, ningún organismo internacional, ningún experto en cooperación.... tenía la decencia de mencionar -aunque fuese hacer únicamente una miserable mención- a la mayor cooperación internacional al desarrollo existente en el mundo y además la más exitosa y eficaz: la cooperación cubana. Era tabú mencionarla. (Como también se ha silenciado siempre, cuando se narra la historia de la cooperación internacional al desarrollo, aquella otra que fue pionera y que constituyó el mayor esfuerzo histórico de cooperación solidaria entre pueblos: el COMECONConsejo de Ayuda Mutua Económica creado por los países socialistas, gracias al cual países sin recursos naturales tenían acceso a los recursos de otros países que sí disponían de ellos, y que no podrían obtener si tuviesen que conseguirlos a precios de mercado capitalista).

La relación del cubano con el mozambicano es especial. Hay quien dice que es un temperamento parecido y que Mozambique es el Caribe de África. Imagino que tiene algo de exageración, aunque posiblemente también tenga algo de verdad. Durante el período socialista, coincidente con la guerra civil contra la RENAMO, el gobierno del FRELIMO envió a países socialistas a muchos mozambicanos a recibir entrenamiento militar y formación política (en realidad esto comenzó antes de la independencia, durante la lucha contra el colonialismo portugués, cuando el FRELIMO tenía sus bases guerrilleras en Tanzania). Por ello, muy a menudo y durante unos años, tuve la ocasión de conversar con personas que habían ido a los países socialistas. Y a menudo les preguntaba por sus recuerdos, cómo se habían adaptado, por sus relaciones con la población de tales países, si estaban contentos o no, etc. La mayoría de los que conocía habían estado bien en la URSS o bien en la RDA o en Cuba. El mozambicano enviado a formarse nunca se adaptó a la URSS o a la RDA y rara vez sintonizó con rusos y alemanes. No deja de ser comprensible, por las diferencias de clima, temperamento e idioma. Pero en el caso de Cuba era diferente y todos aquellos con los que pude hablar expresaban un recuerdo entrañable, feliz y positivo: "estábamos como en casa", me decía un ex-oficial del ejército. También recuerdo que todos me insistían en una valoración personal: "los cubanos no son racistas". El mozambicano es muy sensible al racismo, incluso hasta diría que incurre en la exageración a veces. Pero, con Cuba, ¡era otra cosa!

Posteriormente, volví a encontrarme con maestros y médicos cubanos en un rincón del mundo muy alejado de Mozambique: Timor Oriental (Timor Leste en portugués, o Timor Lorosae, en tetum). En Timor tuve un trato mucho más estrecho con ellos. Prácticamente toda la asistencia médica en Timor Leste era cubana. Creo recordar que en el país había cuatro o cinco médicos que ejercían la medicina de pago de forma particular o privada, con unas tarifas solo al alcance de los más ricos. Cuando Timor se convirtió en estado independiente de Indonesia (año 2002), en tiempo récord Cuba trasladó a la isla a toda una legión de médicos para crear la única asistencia sanitaria con la que pudo contar la población. Llegué por primera vez a Timor en 2006 y me resultaba extraño acudir al Hospital Nacional Guido Valadares en Dili, y escuchar por todas las esquinas el idioma español. Todos eran médicos y médicas cubanas, a los que debo agradecer haberme curado en más de una ocasión de problemas de salud, y además sin tener que pagar nada.

Sin embargo, la asistencia sanitaria cubana en Timor no se limitó a la capital, sino que se extendió a todo el país. A veces llegábamos a los distritos de montaña, sitios donde ningún occidental querría vivir por nada del mundo, debido a la dureza de las condiciones de vida. Pero allí encontrábamos siempre una brigada de médicos cubanos, atendiendo un dispensario. Estamos hablando de campesinos sin posibilidad alguna de recibir asistencia médica en sus aldeas perdidas en las montañas, pero allí estaban para darles esa asistencia los médicos cubanos. De ahí que a esos brigadistas cubanos los viese como héroes. Y a la cabeza de esos héroes, el mayor de todos, el que hizo posible semejante solidaridad internacionalista sin parangón en la historia de la Humanidad: el Comandante Fidel

Cuba, una isla caribeña, no solo cubrió las necesidades médicas de Timor Oriental, otra pequeña isla en el otro extremo del mundo. Los cubanos comenzaron a trasladar a jóvenes timorenses a estudiar Medicina a Cuba. ¡Y a estudiar de manera gratuita, becados! Fueron cientos de estudiantes timorenses durante varios años, hasta completar el millar. La cooperación cubana lo tenía muy claro: no se trata solo de dar asistencia sanitaria, sino que es preciso que Timor contase con sus propios médicos, para que algún día ya no dependiesen de nadie. Ninguna otra cooperación al desarrollo ha hecho eso jamás; ninguna ayuda al desarrollo de los países ricos ha sabido aportar un plan tan ambicioso para solucionar los problemas de asistencia sanitaria de un país como Timor. Pero hubo más. Además de llevar a cientos de jóvenes timorenses a estudiar a Cuba (finalmente, un millar), la cooperación cubana decidió que también debían de formarse en Timor, creando para ello una Facultad de Medicina en la UNTL (la universidad pública, Universidad Nacional de Timor Lororsae), desplazando a Timor a profesores de Medicina para impartir docencia. El ambicioso objetivo cubano-timorense era que en 2015, Timor Leste tuviese más médicos por habitante que cualquier otro país del sudeste asiático.


Facultad de Medicina creada por la cooperación cubana en Timor Oriental. Universidade Nacional de Timor Lorosae.

Contaré una anécdota final. Cuando los jóvenes cubanos, estudiantes de Medicina en La Habana, comenzaron a regresar después de completar sus estudios, traían consigo la música y danzas caribeñas. Pusieron de moda la música de Cuba y sus bailes. Fue un éxito tremendo en poco tiempo. La Iglesia Católica, entonces, solicitó que se pusiera fin a la cooperación de Cuba, alegando que aquellos jóvenes en contacto con la cultura cubana, habían introducido en el país "músicas y danzas obscenas". El tema, por increíble que os pueda parecer, llegó a ser discutido en el Parlamento Nacional. Por suerte, el asunto acabó en nada.

Siempre me acompañará el recuerdo de aquellos médicos y maestros cubanos con los que tuve el honor de tratar en Mozambique y Timor. ¡Cubanos! ¡Queridos cubanos!

https://www.youtube.com/watch?v=eOLmUIGdYjE
Ceremonia de graduación de la primera promoción de médicos timorenses  (54 en total, chicos y chicas), formados totalmente en Timor Oriental, en la Facultad de Medicina creada por la cooperación cubana. UNTL, Universidade Nacional de Timor Lorosae. Noviembre de 2011.

https://www.youtube.com/watch?v=VRky8ARQIWU
La influencia cubana se ha dejado notar en la cantidad de jóvenes que son hispanoparlantes



Entradas recientes sobre Cuba

miércoles, 30 de abril de 2014

El negocio de la salud. El modelo sanitario que nos espera.


Viñeta: Manel Fontdevila (Manel F.)


Tiene usted cáncer o SIDA

Un compañero mío que trabajaba como técnico especialista para una agencia de ONU, durante su participación en un workshop en Bangkok sintió fuertes dolores abdominales. Decidió acudir al médico de un centro privado, la única alternativa que tenía. Tras explicarle los síntomas al médico que le atendió, éste procedió a realizarle una exploración superficial de rutina, tras la cual le dijo a mi amigo: "puede ser algo muy grave; o bien  puede tener un cáncer o podría tener el virus del SIDA".

Cualquiera de nosotros en una situación semejante, reaccionaría como lo hizo mi amigo: le invadió un sentimiento de pánico; de repente, la vida pareció tambalearse dentro de su cabeza, el mundo se le vino abajo. El médico le dice: “podemos hacerle una prueba ahora mismo para saber qué tiene exactamente”

Todo esto ocurrió muy rápido y, poseído por un sentimiento de desesperación y pánico, mi amigo aceptó hacer los análisis y pruebas al instante, a pesar de que ya le han advertido que costarían 1.000 $. ¿Qué son mil dólares cuando te están diciendo que tu vida tiene una corta etiqueta de caducidad?

Un par de horas más tarde, y después de haber abonado la factura de los análisis y pruebas, el médico recibe de nuevo a mi amigo y le dice: “ha tenido suerte; apenas se trata de una intoxicación por haber comido algo en mal estado”. Mi amigo salió de allí radiante de alegría y euforia, después de haber vivido un infierno durante dos horas. Pero ya en frío, comienza a darse cuenta de lo que había pasado: le habían timado mil dólares. 

Cuando se reincorporó a las sesiones de trabajo del workshop, compartió con sus colegas lo que había pasado. Varios de ellos se burlaron cariñosamente, llamándole "novato": por lo que parecía, se trataba de una práctica habitual en las clínicas privadas.


Análisis clínicos para diferentes tipos de bolsillo

En la misma época en la que tuvo lugar el suceso anterior, una amiga que también trabajaba en proyectos de Naciones Unidas en un pequeño país asiático, comenzó a experimentar ciertos dolores en los ovarios y, después de un tiempo, empezó a preocuparse. Decide viajar a Indonesia para acudir a la consulta de un centro privado. Tras explicarle los síntomas al médico que la atendió, éste le dice:
  • - Hay que hacer un prueba.
  • - ¿Qué puedo tener?, le dice ella.
  • - Responde el médico:  hay que hacer una prueba para saberlo.
Ella, que ya comienza a preocuparse, vuelve a preguntarle:
  • - ¿Pero qué tipo de prueba?
  • - El medico contesta: depende
Mi amiga no comprende. Atónita, insiste en preguntar:
  • - ¿Depende?.. ¿De qué depende?
  • - Responde el médico: depende de lo que quiera gastarse; podemos hacerle 3 tipos de pruebas, cada una cuesta distinto.
El médico continúa explicándole los detalles "presupuestarios" de lo que cuesta cada una de las pruebas, desde la más barata a la más cara. Ella no da crédito a lo que está escuchando y tras volver a preguntarle al médico "¿cuál me aconseja?", éste vuelve a responder con lo mismo: “depende de lo que quiera gastar”. Mi amiga sigue insistiendo y entonces el médico le aconseja la prueba más cara de las tres alternativas posibles. Ya resignada a gastar el dinero, mi amiga vuelve a plantear al médico la misma duda inocente que cualquiera plantearía en una situación así:
  • - ¿Pero... qué cree que puedo tener?
  • - Contesta el médico: no me está permitido darle ninguna explicación mientras no realice una de las 3 pruebas que le he dicho.
Desesperada, decide hacer y pagar las tres pruebas alternativas (cerca de 2.000 $). Finalmente, sus complicaciones resultaron ser un asunto de menor importancia, sin gravedad alguna.


El asalto a lo público como negocio

Ambas anécdotas son casos reales. Las he contado porque la mercantilización y progresiva privatización de nuestra Sanidad, nos acabará conduciendo a tales cosas en un futuro cercano. La salud deja de ser un derecho para convertirse en un negocio. 

Nuestro compañero Manuel G. hablaba en al entrada anterior de uno de los más graves  y escandalosos problemas que se están dando en España: la privatización de los servicios públicos, refiriéndose a dos ámbitos como ejemplos, Sanidad y Agua (ver "El trilerismo de la externalización de los servicios públicos a empresas privadas"). Una estrategia de privatización que se ajusta a una secuencia escalonada de fases, como explicaba Manuel G. en su artículo. 

Detrás de las privatizaciones se esconde el suculento negocio que supone para las grandes corporaciones el desguace del estado del bienestar. Desde hace mucho, tiempo la gran aspiración del capital ha sido hincar el diente a ámbitos como los sistemas públicos de pensiones y de salud. La mal llamada crisis es utilizada ahora como disculpa (falacia de la insostenibilidad del sistema público) para iniciar una ofensiva privatizadora de nuestra sanidad y pensiones.  

Tanto el PP como el PSOE, protagonizan esta ofensiva neoliberal contra lo público. Es cierto que el PP es mucho más incisivo y radical que el PSOE en esto; pero, a menudo, votantes y simpatizantes de este último partido, tienden a olvidar las responsabilidades que los gobiernos pesoístas han tenido favoreciendo las privatizaciones. PP y PSOE comparten la misma filosofía neoliberal en política económica, por mucho que uno represente la cara más dura y radical del neoliberalismo (PP) y otro la más blanda (PSOE) (1).

PP y PSOE no están solos en esta cruzada neoliberal. CiU no se queda atrás. Acerca de este partido nacionalista catalán, bueno es recordar algo que resulta realmente kafkiano (aunque todavía resulta más kafkiano el apoyo que recibe de ERC, un partido que en teoría dice ser de izquierdas): el nombramiento de Boi RuizArtur Mas ha colocado como Conseller de Salut de la Generalitat a Boi Ruiz i Garcia, director general entre 1994 y 2008 y luego presidente entre 2008 y 2010, de la Unión Catalana de Hospitales, la patronal de la sanidad privada de Cataluña. Viene a ser algo así como meter el zorro a guardar el gallinero, ya que Boi Ruiz accedió al cargo con un objetivo concreto que de momento está cumpliendo: privatizar lo máximo posible para beneficiar los intereses privados que ha defendido (y a los que está vinculado) durante 16 años.

En un futuro no lejano, caso de no conseguir desde la izquierda frenar la ofensiva lanzada por el capital, las dos anécdotas que he contado bien pudieran ser paradigmas del modelo sanitario que nos espera. Votar y votar a la izquierda, es más que nunca una urgencia. Aquellos que llaman a la abstención o a votar en blanco, en realidad desempeñan un triste papel reaccionario, favoreciendo los intereses del capital.



Notas
(1) Una parte del electorado del PSOE sigue pensando que el neoliberalismo es una cuestión exclusivamente del PP. Sobre esto, no está de más recordar un artículo del mes de noviembre del año pasado, de Vicenç Navarro, titulado "Las memorias de Greenspan y de Pedro Solbes. El neoliberalismo en España, incluyendo Catalunya". Dice Navarro en dicho artículo:
Una situación idéntica ocurre en España con Pedro Solbes, el cual fue el guardián de la ortodoxia ultraliberal cuando fue Comisario de Asuntos Económicos en la Unión Europea, uno de los cargos más influyentes en el establishment financiero y económico europeo. Durante su mandato promovió cada una de las políticas que, al otro lado del Atlántico, promovió Greenspan.(...) En realidad, España se convirtió en el “modelo” que otros países tenían que seguir. (...) En realidad, favorecía la rebaja de impuestos, incluyendo el de sociedades, y también la reducción de las cotizaciones sociales como medida para liberar las energías del mundo empresarial, siendo también favorable a las reformas laborales orientadas a disminuir los salarios. Era, pues, lógico que fuera enormemente apreciado y respetado por los establishments financieros y económicos del país, los cuales lo presentaban como el parangón de respetabilidad y sabiduría (como lo había sido antes Carlos Solchaga, o más tarde Miguel Sebastián). Esta buena fama explica que Zapatero, el Presidente del Gobierno del PSOE, le invitara a que dirigiera la política económica y fiscal de su gobierno, llevando a cabo las políticas que había promovido como comisario europeo, dando un tinte neoliberal al gobierno Zapatero. (...) Esta ortodoxia neoliberal no sirvió de nada para proteger a España frente a la crisis. En realidad, facilitó la aparición de la crisis. (...) En realidad, las políticas de Pedro Solbes, y más tarde de Elena Salgado, establecieron las bases para el pleno desarrollo de las políticas ultraliberales llevadas a cabo por el gobierno Rajoy. Así lo reconoce y lo aplaude Solbes en su entrevista a El País de este pasado domingo (17.11.13) cuando apoya las políticas públicas del gobierno Rajoy.

Añadido 7-5-14: cómo la sanidad pública está al servicio de los intereses privados cada vez más, se revela en hechos muy diferentes, como por ejemplo (botón de muestra) lo que detalla este artículo en cincodias.com: "El 85% de los pacientes con pólizas privadas utiliza la sanidad pública". 
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lunes, 28 de abril de 2014

El trilerismo de la externalización de los servicios públicos a empresas privadas






El propósito de esta entrada es aclarar los métodos utilizados por las Administraciones Públicas para privatizar, y los métodos que utilizan las empresas para prestar los servicios públicos privatizados (ellos lo llaman externalizados) por los ayuntamientos, comunidades autónomas y el estado español.

Durante la burbuja inmobiliaria, determinadas empresas de construcción, se forraron construyendo pisos, chalets, urbanizaciones y obra pública. Cuando estalló, se dedicaron a la burbuja que les quedaba, la de obra pública. Pero al agravarse la crisis se les acabó esa salida.

Las empresas más fuertes, previendo el problema, durante los años anteriores se habían dedicado a abrirse al exterior. Así lo han hecho Sacyr, ACS, Ferrovial, FCC y otras.

Pero estas últimas empresas y otras más pequeñas han descubierto una mina en la privatización de los servicios públicos. Para ello se han puesto de acuerdo, sottovoce, con casi todos los partidos políticos del país, tanto los de implantación estatal como autonómica: PP, CiU, PSOE, CC, PNV, UPN y alguno más.

También, en el plano específico de la sanidad ha habido empresas que se dedicaban al Seguro de Salud. Ahora hay algunas con bastante fuerza: Sanitas, ASISA, ADESLAS, etc. Han estado prestando atención médica privada a sus afiliados, muchos o pocos, dependiendo de su fuerza y de la propaganda que hacían. Pero han visto que todos sus afiliados eran sólo un pequeño porcentaje de la población que tenía Sanidad Pública. Por ello buscaron la manera de entrar en la colaboración con los Servicios Públicos de Sanidad.


Fases para establecer el sistema privado

El truco era establecerlo por fases.
  1. Primero, había que repetir machaconamente que un servicio público era mucho más eficaz y económico si se prestaba por una empresa privada que si lo hacía una empresa pública, naturalmente sin demostrarlo. En eso la lideresa fue Esperanza Aguirre, que lleva diciéndolo durante lustros. Después se han agarrado a este argumento muchos políticos de los partidos mencionados. Se ha repetido miles de veces, supongo que agarrándose al dicho atribuido a J. GoebbelsUna mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.  Y así se ha incorporado al subconsciente de la gente.
  2. Segundo, a continuación se empezaron a privatizar servicios públicos, pero no se llamaba así la operación, se disfrazó con una nueva palabra del diccionario de neologismos que se está instalando en nuestro sistema político: “externalizar”.
Se empezó por los ayuntamientos y poco a poco fue teniendo éxito su expansión. A continuación empezó a extenderse en las Comunidades Autónomas (CC.AA.) y en la administración central.

Así se han privatizado, en primer lugar, muchos de los servicios que prestan las entidades locales: distribución del agua, limpieza de las calles, recogida de las basuras, transporte escolar y muchos más.

En las comunidades autónomas se está intentando privatizar la sanidad, la enseñanza y los servicios de atención a la dependencia.

Y en el estado central, parece que se intenta, en estos momentos, privatizar la seguridad pública. Ya lo intentó hacer el gobierno Aznar del 1996 al 2004. En ese periodo, pese al terrorismo de ETA, bajó el número de policías y guardias civiles y aumentaron los miembros de la seguridad privada. 


El caso de la sanidad

Uno de los bocados más sabrosos era la sanidad. La razón es que la sanidad española llega a todos, es universal, por lo tanto tiene decenas de millones de clientes.

Las competencias de sanidad están transferidas a las CC.AA., lo que ha hecho que el tratamiento haya sido distinto en el lugar y en el tiempo.

Hospital de la Ribera en Alzira
La primera experiencia se hizo en la Comunidad Valenciana, lugar en el que desde hace muchos años está gobernando el PP. Siendo presidente de la Generalitat Valenciana en 1997, Eduardo Zaplana, pensó que la Sanidad era un buen negocio y planificó su privatización.

En Valencia se experimentó con el modelo Alzira. Se había convocado un concurso para El hospital de La Ribera, y sólo se presentó una Unión Temporal de Empresas (UTE), denominada Ribera Salud, compuesta por la aseguradora sanitaria ADESLAS, las constructoras DRAGADOS y LUBASA y las entidades bancarias Bancaixa y CAM, que construiría y gestionaría ese hospital que quedaría en propiedad pública. Su fin era demostrarnos a todos que la gestión privada mejora con mucho la pública. Empezó a funcionar en 1999. 

La planificación de la privatización se hizo de la siguiente forma. En la sanidad pública un paciente viene a costar una media anual de unos 600 €/paciente. La UTE se comprometió a cobrar anualmente sólo 204 €/habitante, pero no se hacía cargo de los gastos de farmacia, prótesis, transporte sanitario y oxigenoterapia. Como la población a la que atendería serían unos 230.000 habitantes, significa que la Generalitat cobraría cerca de cuarenta y siete millones de euros al año.

Así pactado, se empezó a desarrollar, perdiendo dinero desde el principio. En vista de ello la sanidad valenciana empezó a derivar pacientes de otros centros públicos a ese hospital, por ejemplo los partos con anestesia epidural. Pese a ello Ribera Salud perdió:
  • en 1999 un millón
  • en 2000 novecientos mil
  • en 2001 cuatrocientos cincuenta mil
  • y en 2002 dos millones seiscientos setenta mil euros.
Ribera Salud
Con ello,  Ribera Salud decidió abandonar el negocio. Comunicó la decisión a la Generalitat, la cual, favoreciendo a la empresa, anuló el contrato. Al hacerlo la Generalitat le pagó ochenta y siete millones de euros por lo que faltaba de pagar por la construcción y por lucro cesante (lucro cesante sería lo que se pensaba que ganaría y que no ganó).

La Generalitat volvió a convocar el concurso en 2003 y, (¡oh, casualidad!) sólo se presentó Ribera Salud. La razón es que era necesario, por las condiciones impuestas por la Generalitat, presentar un aval de setenta millones de euros. Lo que ahora se pagaba por año y habitante era 379 € en 2003 y en 2012 llega a 639 €, además se les cedía la propiedad del centro. Y así quedó, pero ahora ya ganaba dinero, pues las demás condiciones del anterior concurso se mantenían.

Posteriormente se extendió el modelo Alzira a Torrevieja, Vinalopó, Denia y Manises. También se implantó en Madrid, cuya presidenta era Esperanza Aguirre, en San Sebastián de los Reyes, Coslada, Arganda, Vallecas, Parla, Valdemoro y Aranjuez.


La red pública de hospitales además de atender a los pacientes, tenía una implicación docente en su colaboración con las universidades y además hacía investigación, ambas cosas muy útiles para la sociedad y que cuestan dinero. El modelo Alzira invierte muy poquito dinero en ambas cosas, prácticamente lo que invertía era para salvaguardar su imagen.

Se redujeron las plantillas, con lo que se incrementaron las jornadas de trabajo del personal sanitario. Y a este personal se les redujo los salarios. Pero los patrones de este modelo, consideraron que a los pacientes eso no les importaría. Lo que vendían era que los pacientes estarían como en una clínica privada.

En conjunto, hoy día, se puede evaluar que en la sanidad pública cuesta por habitante 700 euros (200 son por la farmacia), mientras en la sanidad privada cuesta más de 600 euros, pero sin farmacia, prótesis, transporte sanitario y oxigenoterapia, que son pagados aparte por el ministerio de Sanidad. O sea, un auténtico fraude.

El control de la Generalitat de este modelo se puso en manos de un Comisionado, el primero de los cuales fue Manuel Marín Ferrer, que no controló gran cosa, pero, eso sí, en cuanto cesó en el cargo pasó a ocupar el cargo de gerente en Hospital Universitario La Ribera. Es uno de los casos de puerta giratoria entre la administración pública y la empresa privada. Creo que no se requieren muchas más explicaciones.

Parece que el modelo no funciona y hay muchas presiones para revertir el modelo Alzira, por no funcionar bien y por lo caro que resulta. El problema es que según la legalidad y los contratos de los concursos de los hospitales, habría que pagar una cantidad astronómica por lucro cesante.


Servicios públicos en los ayuntamientos. Agua.

Los ayuntamientos han sido las hermanas pobres del sistema que tenemos.

Para poder hacer frente a financiar la modernización y prestación de los servicios a sus vecinos, se utilizó sobre todo la recalificación de terrenos rústicos a edificables.

Pero el suelo llegó un momento que se acabó, por lo tanto en los ayuntamientos se recurrió al endeudamiento, con el consiguiente gasto en intereses. Lógicamente en ese endeudamiento había un límite y al llegar a él, como los ingresos -tanto de impuestos como las transferencias del estado- eran menores que los gastos y se seguían demandando servicios por parte de los vecinos, las entidades locales decidieron externalizar los servicios que prestaban. Esta externalización se produjo por una parte por necesidad, pero por otra por criterios ideológicos. 

Lo que se hace es sacar a concurso la externalización. La empresa que lo gana paga una cantidad al ayuntamiento y se compromete a prestar el servicio por un número determinado de años (10, 20, 30,...), al cabo de los cuales si ninguna de las partes denuncia el contrato, se prorroga. Durante ese tiempo el ayuntamiento paga a la empresa una cantidad anual por el servicio que presta.

Como he escrito más arriba, desde muchos partidos políticos se ha pensado favorecer a empresas privadas, en las que muchas veces tienen intereses allegados de políticos de partidos que gobiernan (amigos, parientes...)  o se piensa en el futuro de determinados afiliados. 

Así está ocurriendo en estos días en Alcázar de SanJuan, que se está intentando “vender” el servicio de aguas a la empresa Aqualia de la que FCC, empresa que se dedica a la construcción, tiene mayoría del capital. La razón que da el ayuntamiento para la venta es que, dada su deuda, necesita financiarse.


El caso del servicio del agua en un ayuntamiento

Voy a poner el ejemplo de un ayuntamiento que conozco: el de Santa Cruz de Tenerife.

En este ayuntamiento, desde hace ya bastantes años, la obtención, depuración, distribución y mantenimiento de la red de agua está privatizada. Todas estas funciones las lleva la empresa EMMASA. En esta empresa tiene mayoría de capital Sacyr Vallehermoso, holding dedicado también a la construcción.

En el contrato está estipulado que el ayuntamiento paga una cantidad anual a EMMASA. Con esta cantidad la empresa cubre los gastos del servicio y obtiene un beneficio. Pero además en el contrato está recogido que si los gastos originados por los servicios prestados por la empresa suben -mucho o poco-, el ayuntamiento pagará a EMMASA esa subida.

¿Qué hizo EMMASA? Primero despedir al personal que tenía contratado el ayuntamiento para estas funciones. A continuación subcontrató todas las funciones. Para ello constituyó empresas filiales distintas para la obtención, la depuración, la distribución y el mantenimiento. Por ejemplo, una de ellas es Santacrucera de Aguas. Había otras. El truco era que estas empresas filiales subían arbitrariamente el precio de las funciones que realizaban, con lo que a la empresa matriz le subían los gastos, y ésta se los pasaba directamente al ayuntamiento. O sea, que EMMASA ni gana mucho ni pierde en sus tratos con el ayuntamiento, pero sí gana bastante a través de lo que ganan sus empresas filiales.

Parece que, como he descrito aquí, así funciona toda la externalización (privatización) de los servicios públicos. Entre tanto, los partidos políticos siguen privatizándolos.

Para mí, la alternativa sería que, al menos, los servicios públicos esenciales estuvieran prestados por empresas públicas. Es decir: agua, energía, sanidad, educación, atención a la dependencia y algunas otras.

Además la empresa privada lo primero que hace es intentar empeorar las condiciones de trabajo de los empleados, mientras que en las empresas públicas las condiciones de trabajo pueden ser más justas.

Lo que hay que hacer son empresas públicas que rindan, que no sean una sinecura para los que allí trabajan.

Un servicio público prestado por una empresa pública tiene unos gastos destinados a cubrir el servicio. Un servicio público prestado por una empresa privada tiene unos gastos destinados a dos cosas, a cubrir los destinados a prestar el servicio y a tener una ganancia que vaya a las arcas de la empresa. Por lo tanto si el servicio lo presta una entidad pública, tiene que ser más barato que si lo hace una entidad privada.

Eso sí, hay que optimizar el trabajo en la empresa pública, lo que se puede hacer utilizando métodos imparciales y más justos y legales que en la empresa privada.