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viernes, 1 de abril de 2016

De tontos y de locos, o el manicomio de la izquierda.


Autor: Misha Gordin.


Cuando observo discusiones políticas, a menudo recuerdo una metáfora utilizada por Jesús Ibáñez al hablar de la técnica de grupos de discusión. La clave del grupo de discusión, como técnica, se basa en la confrontación de ideas, en torno a un tema, entre personas capaces de "escuchar" y, por tanto, susceptibles de generar un consenso (acuerdo) en algún aspecto ("el grupo de discusión es una máquina para producir consensos", dice Ibáñez -pág. 33-). Para que el grupo de discusión funcione, sus integrantes deben tener capacidad de "comunicar", que implica tanto la capacidad de expresar una idea propia como escuchar una idea ajena y someterla a contraste con lo propio. La clave del grupo de discusión me recuerda al enfoque dialógico del antropólogo norteamericano Dennis Tedlock, en torno a la idea de negociación de significados en el trabajo de campo etnográfico.

En este contexto, a la hora de elegir quiénes van a integrar un grupo de discusión, Ibáñez nos decía que había que evitar siempre las situaciones de "tontos" y de "locos", porque (pág. 59):
"Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común)"
El tonto estará de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Por tanto, no hay diálogo, no hay discusión, no hay comunicación. No hay avance.

El loco siempre está en desacuerdo con todo. Con cualquier cosa que se diga, se mostrará en contra. Tampoco aquí habrá diálogo, discusión, comunicación. No habrá avance.

Esta pincelada utilizada por Ibáñez, con frecuencia me ha sugerido su utilización para hablar de la izquierda política, esa especie de manicomio que en ocasiones resulta insoportable. Muy pocas veces, entre bases militantes y simpatizantes, la discusión política resulta fértil y permite "avanzar". 

Por un lado tenemos el hooligan. Lo que coloquialmente y de forma peyorativa llamamos "palmeros" (aunque siempre reconocemos palmeros en los demás partidos, nunca en el propio), de puertas adentro forman una especie de cofradía de tontos. El palmero estará de acuerdo con cualquier cosa que diga el líder, aceptando pulpo como animal de compañía sin la menor duda. El diálogo entre palmeros tiene mucho de acto de fe, en el que todo loa y alabanza de lo propio conlleva un indiscutible valor de verdad suprema (en este sentido, le mueve un sentimiento cuasi religioso). De ahí que una discusión entre palmeros sea siempre una situación de tontos, como diría Ibáñez.

Sin embargo, el mismo palmero dispuesto a estar de acuerdo con cualquier cosa que diga y haga su cofradía de referencia, se metamorfosea en "loco" al entrar en un imposible diálogo con rivales políticos. Nunca estará de acuerdo en nada. Tan siquiera prestará atención a los argumentos ajenos. Su réplica dialéctica es una falsa réplica, ya que no supone una contestación al argumento del otro, sino una mera descalificación acrítica, a veces un insulto, con frecuencia la repetición de algún mantra aunque nada tenga que ver con el tema de discusión. Tenemos así una situación de "locos", en la que cualquier cosa que se diga, el interlocutor estará en desacuerdo.

Sin duda, en la izquierda política avanzaríamos en grado significativo si fuésemos capaces de reconocer nuestras propias miserias, que son muchas, demasiadas. ¿En qué momento del pasado nos abandonó la autocrítica?   

@VigneVT


Referencia de la cita de Ibáñez:
Ibáñez, Jesús: "Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural", en Manuel García Ferrando, Jesús Ibáñez y Francisco Alvira (compiladores): El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Páginas 31 a 66. Alianza Editorial, Madrid 1986.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Recordando a Jesús Ibáñez. De tontos y locos. La discusión sobre la OTAN y otros ejemplos.


Imagen: autor no identificado. De la exposición "Surrealismo Argentino - Presencia y Avatares" (17.04.08 al 18.05.08), Pabellón de Bellas Artes de la UCA (Buenos Aires).

«Provocar» quiere decir literalmente «hacer hablar», hacer pasar a la palabra (para que se diga lo no dicho e, incluso, se intente decir lo no decible)
Jesús Ibáñez



Jesús Ibáñez
Si existió una figura respetada por unos y otros en la Sociología española, sin duda fue el cántabro Jesús Ibáñez Alonso (1928-1992). 

Maestro de maestros, mente prodigiosa, sociólogo capaz de unir el rigor empírico con el espíritu creativo del que parece huérfano la academia actual. Con Ibáñez, la sociología cualitativa española conoció su época dorada, antes de que el cuantitativismo exarcebado y extremo, de corte neopositivista, se apoderase de las cátedras de Sociología y elevase el SPSS a la categoría de herramienta bíblica. 

Hablar de Ibáñez es hablar también del sociólogo políticamente comprometido con las luchas sociales, que nada tiene que ver con esa legión de sociólogos mercenarios del poder que terminaron por imprimir su triste sello en la univesidad española.

Ibáñez tenía la cualidad de saber unir el rigor científico con la ironía y con un fino sentido del humor. Pero una de las cualidades que de joven más me impactó estudiando sus textos, fue su capacidad para utilizar ejemplos no solo pertinentes por su condición didáctica, sino además provocadores desde un punto de vista político. Es la función subversiva que debiera asumir el intelectual, algo que por desgracia rara vez acontece.




El laberinto de la izquierda. De tontos y de locos.

Si digo que la izquierda, quizás sin excepción, vive en una especie de manicomio, posiblemente haya quien se moleste. Sin embargo tal es la idea que flota en mi mente. Pensando sobre ello, a menudo me ha venido a la cabeza una metáfora utilizada por Ibáñez al hablar de la técnica de grupos de discusión (ver el fragmento que luego reproduzco). La clave del grupo de discusión, como técnica, se basa en la confrontación de ideas, en torno a un tema, entre personas capaces de "escuchar" y, por tanto, susceptibles de generar un consenso (acuerdo) en algún aspecto ("el grupo de discusión es una máquina para producir consensos", dice Ibáñez -pág. 33-). Para que el grupo de discusión funcione, sus integrantes deben tener capacidad de "comunicar", que implica tanto la capacidad de expresar una idea propia como escuchar una idea ajena y someterla a contraste con lo propio. La clave del grupo de discusión me recuerda al enfoque dialógico del antropólogo norteamericano Dennis Tedlock, en torno a la idea de negociación de significados.

En este contexto, a la hora de elegir quiénes van a integrar un grupo de discusión, Ibáñez nos decía que había que evitar siempre las situaciones de "tontos" y de "locos", porque (pág. 59):
"Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común)"
El tonto estará de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Por tanto, no hay diálogo, no hay discusión, no hay comunicación. No hay avance.

El loco siempre está en desacuerdo con todo. Con cualquier cosa que se diga, se mostrará en contra. Tampoco aquí habrá diálogo, discusión, comunicación. No habrá avance.

Esta pincelada utilizada por Ibáñez, con frecuencia me ha sugerido su utilización para hablar de la izquierda política, esa especie de laberinto cuya salida somos incapaces de encontrar. Muy pocas veces, entre bases militantes y simpatizantes, la discusión política resulta fértil y permite "avanzar". 

Por un lado tenemos el hooliganLo que coloquialmente y de forma peyorativa llamamos "palmeros" (aunque siempre reconocemos palmeros en los demás partidos, nunca en el propio), de puertas adentro forman una especie de cofradía de tontos. El palmero estará de acuerdo con cualquier cosa que diga el líder, aceptando pulpo como animal de compañía sin la menor duda. El diálogo entre palmeros tiene mucho de acto de fe, en el que todo loa y alabanza de lo propio conlleva un indiscutible valor de verdad suprema (en este sentido, le mueve un sentimiento cuasi religioso). De ahí que una discusión entre palmeros sea siempre una situación de tontos, como diría Ibáñez.

Sin embargo, el mismo palmero dispuesto a estar de acuerdo con cualquier cosa que diga y haga su cofradía de referencia, se metamorfosea en "loco" al entrar en un imposible diálogo con rivales políticos. Nunca estará de acuerdo en nada. Tan siquiera prestará atención a los argumentos ajenos. Su réplica dialéctica es una falsa réplica, ya que no supone una contestación al argumento del otro, sino una mera descalificación acrítica, a veces un insulto, con frecuencia la repetición de algún mantra aunque nada tenga que ver con el tema de discusión. Tenemos así una situación de "locos", en la que cualquier cosa que se diga, el interlocutor estará en desacuerdo.



El ejemplo didáctico como provocación y crítica políticas. La discusión sobre la OTAN.  

Antes mencionaba la capacidad de Ibáñez para convertir los ejemplos utilizados en aguijones de crítica política o, cuando menos, con capacidad para despertar la conciencia de sus alumnos. En sus ejemplos, Ibáñez se nos muestra como un provocador nato. La didáctica no solo es el arte de saber transmitir, sino también un ejercicio de provocación, en el sentido de "provocar" una reacción en forma de reflexión.

Reproduzco un ejemplo que además hasta resulta pertinente en estos tiempos, en los que aquellos que dicen querer renovar la izquierda abrazan sin pudor político el atlantismo de la OTAN. En alguna ocasión he establecido un paralelismo con lo sucedido en 1982 (véase "Déjà Vu. Del 82 a 2015, PSOE y Podemos o cómo la socialdemocracia actúa de comadrona de los partos difíciles del capitalismo"). El ejemplo seleccionado del texto de Ibáñez nos traslada a aquellos años de gobierno felipista en los que el PSOE nos dejó atados y bien atados a la OTAN. 

Referencia documental:
Ibáñez, Jesús: "Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural", en Manuel García Ferrando, Jesús Ibáñez y Francisco Alvira (compiladores): El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Páginas 31 a 66. Alianza Editorial, Madrid 1986.

Contexto del fragmento:
Ibáñez habla de la técnica del grupo de discusión. Utiliza como ejemplo la discusión sobre la OTAN. Pp. 58 y ss. La cursiva es del autor. La negrita es añadido mío.

Fragmento:
"(...)  Una ideología es una lengua acotadaun conjunto de restricciones en la lengua común. Cuando hablamos somos hablados por las ideologías que la sociedad ha grabado (escrito) en nuestro cuerpoCada ideología está estructurada por un discurso: encadenamiento de proposiciones, del orden lógico del razonamiento, del orden físico de la probabilidad o del orden moral de la promesa. Articulando —a modo de Frankenstein— trozos (a menudo contradictorios) de esos discursos, construimos cada uno nuestro discurso «personal». Queríamos investigar, por ejemplo, la «opinión de los españoles sobre la OTAN»: casi todo lo que los españoles decían sobre la OTAN estaba contenido en cuatro discursos, dos discursos anti-OTAN (uno pacifista, otro prosoviético) y dos discursos pro-OTAN (uno ideológico, otro pragmático)estos discursos entran en colisión (en procesos de discusión o reflexión) y la colisión produce, enlazando sus trozos, discursos personales o guípales. [El Presidente del Gobierno, por ejemplo, estaba atrapado por el ojo del huracán en el que colisionaban tres discursos: un discurso lógico hecho de razonamientos («la OTAN no nos conviene»), un discurso físico hecho de probabilidades («no nos van a dejar salir de la OTAN»), y un discurso moral hecho de promesas («Yo prometí el referéndum para salir de la OTAN»)]. Un grupo de discusión es un dispositivo analizador cuyo proceso de producción es la puesta en colisión de los diferentes discursos y cuyo producto es la puesta de manifiesto de los efectos de la colisión (discusión) en los discursos personales (convencimiento: convencido es el que ha sido vencido por un conjunto) y en los discursos grupales (consenso). En esta hipotética investigación, la estrategia de formación de grupos de discusión debía tender a construir lugares de enunciación de los cuatro grandes discursos, lugares de colisiónenfrentamiento entre ellos —ambos son lugares de emisión—, y lugares de recepción de esa enunciación y ese enfrentamiento por los que no tenían aún «opinión» formada sobre el tema (de los que aún no han construido su discurso «personal»). El proceso de formación de grupos incluye dos operaciones, designación de esos lugares y su combinación en grupos. Pueden ser lugares idóneos de emisión de los discursos: gentes en la órbita de las movidas pacifistas pueden ser emisores probables del discurso anti-OTAN pacifista, gentes en la órbita del PCPE pueden ser emisores probables del discurso anti-OTAN prosoviétivo, gentes en la órbita de AP pueden ser emisores probables del discurso pro-OTAN ideológico, gentes en la órbita del PSOE pueden ser emisores probables del discurso pro-OTAN pragmático (el de las ventajas e inconveniente, y el de las contrapartidas). Pueden ser lugares idóneos de enfrentamiento de esos discursos: cualquier inclusión en un grupo dediscusión de emisores de dos o más discursos diferentes. Pueden ser lugares de recepción de ese enfrentamiento: cualquier miembro de la mayoría silenciosa (amas de casa, probos funcionarios, obreros o empleados promocionistas, o —en general— elementos del conjunto «no sabe o no contesta»). Esos lugares hay que distribuirlos en grupos (cada grupo es una combinación de lugares). Un grupo tiene fronteras espaciales (de cinco a diez miembros), fronteras temporales (de una a dos horas de duración) y fronteras estructurales (ha de contener lugares comunes y lugares no comunes —para que sean comunicables—). Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común). Una frontera o barrera es lugar de comunicación y de incomunicación: por ella pasan la energía y la información, pero filtradas. Si no hay barreras o filtros, no hay nada que comunicar porque todo es común. Si las barreras o filtros son perfectamente continentes, no hay nada que comunicar porque nada es común. A nivel micro y a nivel macro hay relaciones sociales fundadas en barreras o filtros de exclusión: como, respectivamente, las relaciones padre/hijo o propietario/ proletario (no podemos incluir en el mismo grupo de discusión términos encadenados por estos tipos de relaciones). En el caso que nos ocupa —la OTAN— debemos analizar la naturaleza de las barreras o fronteras que separan los diferentes discursos: ¿son comunicables, por ejemplo, el discurso anti-OTAN prosoviético y el discurso pro-OTAN ideológico?; si no lo son, la discusión sería un diálogo de sordos. Cada discurso —lengua— tiene muchas modalidades de enunciación —hablas que la aplican—. No son iguales los discursos pacifistas de un objetor de conciencia, de una madre, de un teólogo de la liberación, o de un militar pacifista. No son iguales los discursos ideológicos pro-OTAN de un militar golpista o de un simpatizante del PNV En la medida en que el tiempo y el dinero disponibles lo permiten, habría que saturar la investigación de los lugares que expresan la mayor parte de las modalidades de emisión y recepción. 
La propuesta del tema a discutir puede ser, en general, directa (inmediataenunciando el tema: «Vamos a hablar de la OTAN»; mediata, enunciando un tema que contenga lógicamente el tema: «Vamos a hablar de pactos militares») o indirecta (enunciando un tema que lleve al tema por condensación metafórica —«Vamos a hablar del Mercado Común Europeo»—, o por desplazamiento metonímico —«Vamos a hablar de política exterior y de defensa de España»—). Pero, sea cualquiera el tipo de propuesta, cada palabra empleada resulta problemática. Si aludimos al tratado: no es lo mismo llamarle NATO, OTAN, Alianza Atlántica (NATO despierta más reticencias que OTAN y OTAN despierta más reticencias que Alianza Atlántica —por eso el Gobierno sólo emplea la última denominación—). Si aludimos al país: no es lo mismo decir España que decir Estado español (no podemos evitar la expresión de una ideología centralista o abertzale). El investigador —dentro del análisis de su contratransferencia— deberá tener en cuenta los posibles efectos ideológicos producidos o producibles por las singularidades de su propuesta del tema (de su provocación) (...)"
Aunque por supuesto Ibáñez no lo menciona (eran compañeros suyos), Felipe González en buena medida ganó el referéndum sobre la OTAN gracias a la ingeniería sociológica de académicos vinculados en su mayoría a la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la UCM (la misma de la que ha salido el partido Podemos y no es una coincidencia casual). La eficacia de los términos utilizados para la pregunta, por ejemplo, fue producto del ensayo de las variantes posibles, mediante técnicas de investigación sociológica. Al respecto, años más tarde tuve la ocasión de escuchar a Alfonso Ortí comentar esta cuestión, en un contexto personal.


PSOE: del NO al SÍ. ¿Os recuerda algo actual esto?

Otras "pinceladas"

Así era Ibáñez. A veces sus textos a la primera no se entienden y hay que "mastircarlos", pero terminan por producir ese efecto de provocación intelectual intencionado. Algunas otras pinceladas más sacada del capítulo del libro referenciado. Se puede estar muy de acuerdo o en desacuerdo con los ejemplos y la forma de abordarlos, pero, desde luego, no dejan indiferente a nadie (y de eso se trata; ahí está la provocación). Es muy importante que tengas en cuenta que Ibáñez se está refiriendo a la España de los años 80 y desde ella escribe, y que cualquier valoración que hagamos no debe olvidar tal contexto temporal (matizo, ya que es posible que algunos ejemplos de Ibáñez tuviesen un sesgo androcéntrico susceptibles de crítica desde la axiología actual):

(Pág. 33)
"El capitalismo de consumo es grupalista (el grupo es el supuesto sujeto, aunque es el objeto verdadero, de consumo, los consumidores consumen el grupo de consumidores —la marca no marca ya el producto, marca al consumidor como miembro del grupo de consumidores de la marca—)." 

(Pág. 35) 
" (...) ¿Quién es el cliente potencial, el comprador o el consumidor — cuando no son el mismo, como cuando el ama de casa compra para la familia, como cuando uno compra para regalar?—  El regalo, por ejemplo, implica una relación sádico-masoquista entre dador y tomador: se regala para transformar al tomador, para imponerle una forma (como cuando la esposa regala a su esposo una corbata «para que no vaya tan desaseado»). Cliente potencial no es un término sino una relación o sistema de relaciones, en este caso un sistema de relaciones entre dador y tomador. Sólo en casos de consumo en solitario (masturbatorio) el cliente potencial está individualmente acotado. 
El que un anuncio guste no es ni suficiente ni necesario para que sea eficazLa eficacia de un anuncio exige una comunicación que articule componentes manifiestos y conscientes con componentes latentes e inconscientes (la publicidad es siempre subliminar). La madre no compra braguitas de plástico para que su hijito esté sano y disfrute de la vida: las compra para disfrutar ella de una vida más cómoda (ésa es la motivación), pero debe justificarse —la sociedad la ha diseñado de acuerdo con un modelo de madre que incluye el sacrificio por su hijo— diciendo que lo que es cómodo para ella es sano para el niño (ésa es la racionalización). A esta demanda contradictoria respondería un anuncio que dijera la racionalización (lo sano y feliz que va a estar el niño) y mostrara la motivación (lo 'descansada' que va estar la madre): por ejemplo, una voz en off dice el mensaje consciente, e imágenes de una señora rozagante muestran el mensaje inconsciente (subliminar). La publicidad está hecha para manipular al consumidor: si a éste le dan a elegir entre dos anuncios, elegirá —y en la elección se conjugarán mecanismos conscientes e inconscientes— el que menos le manipule. Tiene que elegir el manipulador, no el manipulado (cuando a Bertoldo le dieron a elegir un árbol para ahorcarle no encontró árbol a gusto). (...)"

(Pág. 36)
"El conjunto pertinente de grupos podría ser, para los casos mencionados: en el caso de un producto para regalar, quizá un grupo de dadores, un grupo de tomadores, y un grupo mixto de dadores y tomadores; en el caso de una braguita, quizá un grupo de madres «naturalizadas» y un grupo de madres desnaturalizadas (o un grupo mixto con ambos tipos de madres); en el caso del «brandy», la solución sería más compleja (pues se compra para regalar, y se consume en grupos homosexuales —maridos en el bar, o amas de casa en el hogar— y heterosexuales —conjuntos de parejas—, y en situaciones masturbatorias —machos o hembras solitarios— : habría que diseñar grupos que recubrieran las distintas situaciones).

(Pág. 38)
"(...) Hay sistemas totalmente distributivos: el todo se distribuye en sus partes, como el sistema gas perfecto, o el sistema social si fuera como dice la ideología dominanteHay sistemas totalmente estructurales: cada elemento o parte está sujetado por la red de relaciones (...)"

(Pág.39)
"Un grupo o una masa no son una suma, sino un producto"

(Pág. 39)
"Los dispositivos de investigación social permiten observar dispositivos de acción social que tengan la misma forma.
Veamos un ejemplo. Hay distintos modos de participación política. Hay dispositivos de participación política que tienen la misma forma que la encuesta (las elecciones), hay dispositivos que tienen la misma forma que el grupo de discusión (las conversaciones entre ciudadanos), y hay dispositivos que tienen la misma forma que el socioanálisis (las acciones de masas: asambleas, manifestaciones, etc.).
Si observamos un dispositivo de acción con un dispositivo de investigación de nivel inferior, lo destruimos al observarlo."

(Pág. 39)
"Si queremos medir la «fuerza» de una fuerza política, los dispositivos de medida —perspectivas metodológicas— medirán sólo los dispositivos de acción que tengan su misma forma. Así, por ejemplo, en España, el PSOE o Coalición Popular parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos distributivos (unas elecciones o una encuesta); los artistas e intelectuales parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos estructurales (una tertulia o un grupo de discusión); MC o Comisiones Obreras parecerán tener mucha fuerza medida con dispositivos dialécticos (una manifestación o un socioanálisis). El PCE se suicidó políticamente el día que aceptó medir sus fuerzas con dispositivos distributivos (la fuerza de las urnas). La democracia totalitaria intenta reducir la participación de los ciudadanos a los votos: votar es necesario (hay que votar) y suficiente (no hay que hacer otra cosa que votar)." [Nota editor del blog: nótese la genial "mala leche" de Ibáñez con el ejemplo sobre el PCE. Ibáñez estuvo integrado en el MC, Movimiento Comunista]

(Pp. 43-44)
"Cuando prende un movimiento insurreccional en contexto estudiantil u obrero —por ejemplo, una huelga— , como dispositivo apagafuegos la dirección suele proponer la sustitución de la asamblea, como lugar para tomar decisiones, por el voto individual y secreto (censo) o incluso por una encuesta (muestra): son inten­tos de reducir la fuerza del conjunto en lucha. Lo segundo supone, semánticamente que los representantes aparecen como equivalentes de hecho a los representadospragmáticamente que los representantes adquieren el derecho a representar a los representados."

(Pág. 44)
"La entrevista es una caza de almas: por la boca muere el pez —si muerde el anzuelo—, y también el ser humano." 

(Pág. 49)
"Supongamos que pedimos la redacción de una pregunta clave para juzgar al Presidente del Gobierno a sociólogos de diferente ideología: un sociólogo en la órbita de AP haría preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona con autoridad?»; un sociólogo en la órbita de PRD formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona eficaz?»; un sociólogo en la órbita de CDS formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona honesta»?; un sociólogo en la órbita de PSOE formularía preguntas del tipo «¿Cree usted que es una persona moderna?»; un sociólogo en la órbita de PCE —o similares—
formularía preguntas del tipo «¿Crees que defiende los intereses de tu clase?», etcétera. Si antes de realizar las preguntas un sociólogo, en cualquiera de estas órbitas, realiza uno o varios grupos de discusión, no impondrá su perspectiva ideológica, sino que tendrá en cuenta todas las perspectivas ideológicas vigentes."

(Pág. 50)
"Los índices que miden las fluctuaciones del coste de la vida suelen ser más altos cuando proceden de los sindicatos que cuando proceden de las patronales o de los gobiernosEl requerimiento responde a diferentes demandas: demandas de manipulación técnica de las patronales (subir menos los salarios), demanda de manipulación ideológica de los gobiernos (demostrar el éxito de su política económica) — ambas son demandas de manipulación dentro de la estructura y el sistema— , demandas de transformación de la estructura (si son reformistas) o del sistema (si son revolucionarios), de los sindicatos. No hay índice objetivo: sólo es objetivo dentro de unos objetivos (si es adecuado para esos objetivos)."

(Pp. 50-51)
"Un proceso de investigación puede ser abierto o cerrado a la información. Es cerrado cuando el proceso de investigación sólo produce las informaciones previstas en el diseño (previamente programadas). Es abierto en la medida en que puede producir informaciones no previstas en el diseño. Hay dos modos de informar un sistema: inyectarle información desde fuera (mediante un programa), o hacerle capaz de producir información, desde dentro (de integrar el azar) —von Foerster, 1960— . En el campo pedagógico, al primer ¡modo le llamamos enseñar y al segundo modo le llamamos aprender. Los profesores académicos enseñan, inyectan información al alumno y verifican la inyección mediante un examen memorístico; los profesores críticos enseñan a aprender, incitan a los alumnos a pensar. El primer modo es eficaz cuando el futuro es una copia del pasadocuando no hay cambios en el medio (...); el segundo modo es eficaz cuando el futuro no es una copia del pasadocuando hay cambios en el medio (...)".

(Pág. 56) 
"El análisis —lo mismo el socioanálisis que el psicoanálisis— transforma en abierto lo cubierto (pone de manifiesto lo latente, simula lo disimulado). La sexualidad adulta o la explotación feudal (patentes) no necesitan análisis: sí lo necesitan la sexualidad infantil o la explotación capitalista (disimuladas)."

(Pág. 57)
"Un dispositivo analizador induce a la provocación. «Provocar» quiere decir literalmente «hacer hablar», hacer pasar a la palabra (para que se diga lo no dicho e, incluso, se intente decir lo no decible —paso a la acción o acting out—). Las camarillas universitarias, por ejemplo, son visiblemente conjuntos maestro/discípulos y son invisiblemente conjuntos padrino/pandilla: esta expresión —de un profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología— constituye una provocación. El socioanálisis, mediante la recolección y producción de analizadores, recolecta y produce provocadores, «individuos particulares, a quienes su situación en la organización permite alcanzar la singularidad de "provocadores”. 


*   *   *

Puedes descargar en pdf el capítulo del libro del cual están sacados estos fragmentos, pulsando en este hipervínculo.


Sobre la faceta política de Ibáñez 
(Fuente Wikipedia)

"Jesús Ibáñez, junto con Julio Cerón Ayuso, jugó un papel protagonista en la formación en 1958 del primer Frente de Liberación Popular (FLP), más conocido como “Felipe”, un importante colectivo de oposición al franquismo.
Durante la transición a la democracia recibió invitaciones de distintos partidos, en especial del PSOE, para incorporarse a sus filas. Sin embargo Ibáñez no aceptó y en las elecciones de 1977 promovió una Candidatura de Unidad Popular (CUP):
Un grupo de intelectuales comprometidos intentamos integrar en una candidatura "unitaria" —a la izquierda del PCE— a los pequeños partidos MC, LCR, PT, ORT, MS cubriéndoles con un paraguas de independientes, pues eran todavía ilegales. Pensamos en un espacio político en el que cupieran organizaciones y personas.
La iniciativa fracasó por falta de consenso y finalmente Jesús Ibáñez se integró en la candidatura promovida por el Movimiento Comunista, ocupando el segundo puesto de la lista. Durante esos mismos años también participó de manera destacada en una famosa movilización en contra de la construcción de un centro comercial y una autopista en el madrileño Barrio del Pilar.
A lo largo de su vida Ibáñez escribió multitud de artículos en publicaciones periódicas sobre aspectos candentes de la vida pública, siempre desde una perspectiva izquierdista. Estos escritos se agruparon en la obra póstuma A contracorriente, que recoge textos publicados entre los años setenta del siglo XX y su muerte. Al margen de su oposición radical a la dictadura franquista, Ibáñez intervino de forma recurrente (aunque no exclusiva) en cuatro áreas principales. En primer lugar, Ibáñez se mostró muy crítico con la forma en que se había desarrollado la transición a la democracia en España, pues consideraba que había impedido una auténtica ruptura con el régimen franquista, una postura que prolongó con una crítica general de los límites de la “democracia formal”. En segundo lugar, Ibáñez atacó a los gobiernos socialdemócratas de la época que, desde su punto de vista, habrían traicionado sus aspiraciones sociales para adaptarse a las corrientes económicas neoliberales dominantes. En tercer lugar, se pronunció repetidamente sobre el conflicto vasco, rechazando el terrorismo al tiempo que defendía la negociación con los independentistas y el derecho de autodeterminación como salidas a la crisis. Por último, dedicó una considerable atención a los movimientos de izquierda no tradicionales: ecologistas, antimilitaristas, feministas..." [notas biográficas tomadas de la Wikipedia]


Jesús Ibáñez, durante una marcha contra la OTAN antes del referéndum

Vigne (@VigneVT)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Entre el síndrome del 'Amok' y la enfermedad de Alzheimer. Acerca de la psicología social en tiempos del capitalismo sin restricciones. Un nuevo libro de Götz Eisenberg.


Imagen, autoría no identificada.



Referencia documental del artículo
Fuente original en alemán:
Joke Frerichs: "Rezension zu Götz Eisenberg: Zwischen Amok und Alzheimer. Zur Sozialpsychologie des entfesselten Kapitalismus", publicado en nachdenkseiten.de el 13-2-2015 (URL: www.nachdenkseiten.de/?p=25005)

Traducción al español para blogdelviejotopo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de esta traducción: blogdelviejotopo.blogspot.com.es, 25-3-2015.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir esta ficha documental, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran (tanto a este blog como a la fuente en alemán).
Cuadros de texto e imágenes: añadidos nuestros. Cursiva: es del texto original e indica párrafos textuales del libro de Götz Eisenberg.


*   *   *

Entre el síndrome del ‘Amok’ [NT1] y la enfermedad de Alzheimer. Acerca de la psicología social en tiempos del capitalismo sin restricciones [NT2].

Un nuevo libro de Götz Eisenberg. Reseñado por Joke Frerichs en nachdenkseiten.de



Götz Eisenberg es un observador crítico de la vida cotidiana en el capitalismo contemporáneo. Ha resumido sus observaciones en un collage de fragmentos ensayísticos. Con gran sensibilidad, percibe fenómenos cotidianos que, tajantemente, se niega a aceptar. Se trata de fenómenos tan diversos como la desconsideración o falta de respeto en el tráfico; la evolución del sistema de salud hacia una industria sanitaria; la actual obsesión con los teléfonos móviles; el embrutecimiento de las agresiones físicas (con armas blancas, masacres, frenéticos ataques homicidas en serie [lo que en alemán se resume en el término ‘amok’], etc.); las prácticas del patrocinio social por una cadena de comida rápida; o el papel de la psiquiatría en nuestro sistema neoliberal, así como la destrucción de lugares de encuentro social, tales como los mercadillos semanales en su ciudad natal, fenómenos todos ellos que valora como síntomas del creciente peligro que corren nuestros logros democráticos. Una reseña de Joke Frerichs.

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Para el autor, el título de su libro no es un mero juego de palabras, sino más bien un intento de sugerir un continuo de posibles reacciones con las que las personas puedan responder a las imposiciones sociales del presente. En un extremo, la retirada hacia la niebla interior que es la demencia; en el otro, el furioso ataque frontal que se descarga en homicidios en serie [amok] y cuyo autor pretende hundir consigo a todo el mundo que lo rodea. A quien le extrañe leer  los términos amok y Alzheimer juntos, por considerar que pertenecen a esferas incompatibles – el amok, a la esfera sociológica, y el Alzheimer, a la biológica –,  ha de tener en cuenta que las enfermedades son también fenómenos sociales, que nos refieren algo sobre la sociedad, cuando se convierten en fenómenos masivos. La demencia no es sólo una enfermedad puntual en un entorno sano, sino tiende a propagarse en una sociedad cuya estructura de base esté programada para el olvido. (32s.) [NT3]

Así ya queda esbozado que el autor no se limita a describir los fenómenos; en todo momento trata de reflexionar sobre lo que percibe a diario elaborando las posibles causas sociológicas correspondientes a su entendimiento sobre  el desarrollo de teorías según la tradición de Peter Brückner [NT4], quien defendía que la teoría ya no debía desarrollarse exclusiva y principalmente en la mesa de trabajo, sino también en la calle, mediante la observación crítica de la vida cotidiana. La penetración intelectual de los fenómenos sociales no sólo requiere lectura y determinar los conceptos teóricos, sino la agudeza visual del etnólogo en la observación empírica.

Vamos a exponer algunos ejemplos para documentar la aproximación fenomenológica del autor. Su crítica se dirige, por ejemplo, contra lo que supone  la interconexión/redificación. El estar bien interconectado en la web ya se considera una característica positiva de la persona, incluso se ha convertido ya en indicador de su relevancia o importancia social y política. Al autor le asombra la pasión con que las personas participan y se descubren actualmente en las redes sociales… Ni en sus peores pesadillas, Orwell se hubiera podido imaginar semejante exposición y divulgación voluntaria de datos hasta los resquicios personales más íntimos de cada individuo. Y los grandes dictadores sólo pueden haber soñado con semejantes posibilidades de vigilancia, control y monitoreo (11). 

Para el autor esa redificación, entendida como inmersión en redes sociales, esa interconexión es el aspecto central de un dominio suave y flexible, puesto que el control y la vigilancia universal que establece vienen camuflados bajo un manto técnico y pragmático que se sustrae de toda crítica. Se pregunta qué consecuencias tiene eso sobre la convivencia social de las personas, sobre el modo de comunicarse y colaborar unos con otros. Todo está interconectado, pero las distancias entre las personas están aumentando, cita a Moritz Rinke [NT5]. Podríamos hablar de una alienación de segundo grado. Las personas ya no se percatan de esa alienación, hasta se sienten gustosamente acogidas por ella. Y de este modo, la alienación queda anulada de manera cínica y perversa (12). Esta evolución viene acompañada por una creciente normalización y el empobrecimiento de las expresiones, que se reflejan en las ya habituales fórmulas y consignas de neolengua, como ya dominan y forman parte del repertorio de los políticos y los medios. En este sentido, las redes sociales tienen un efecto homogenizante que iguala y estandariza toda comunicación.

A Eisenberg no se le escapa que los movimientos sociales en los últimos tiempos también se vienen sirviendo de estos medios que tanto han contribuido a sus respectivos éxitos. Pero considera que la cosa debería funcionar sin estos medios. No deberíamos recibir predeterminadas las formas de vivir nuestra sociabilidad de la mano de Facebook y Twitter. Las nuevas formas de socialización, como se vienen cristalizando en los actuales movimientos sociales, y en los que se viene perfilando algo cualitativamente nuevo, no deben consistir en socializar las redes digitales, sino basarse en relaciones de carne y hueso y presencia física. La fraternidad y la solidaridad nacen cara a cara , cuando me reconozco en el otro y, todos juntos, llegamos a experimentarnos como una única fuerza, de la que ayer aún no sabíamos que estaba a nuestra disposición, que existe, pero no en la soledad ante un teclado o una pantalla táctil. Lo único que crece de este modo serán nuevas formas de autismo, pero jamás unas formas de encuentro solidario (13s).

Eisenberg muestra como en nombre del neoliberalismo, la creciente desregulación,  en sus múltiples manifestaciones en el Estado del Bienestar (EB), la economía y la sociedad, van paralelas a la desregulación psicológica y moral de las personas. La lógica del mercado y del capital, no sólo desplaza todas las barreras y los controles externos que aún pudieran impedir su constante afán de expansión, sino también las internas de los individuos. El hombre flexible ha de abandonar todos sus vínculos e inhibiciones para llegar a quedar dispuesto a todo. De hecho ya lo está. Resulta obvio que no se pueden obtener ambas cosas a la mismo tiempo: el hombre altamente flexible, ágil, universalmente capacitado para conectarse y mantener consolidado y anclado en una sola persona un fondo de normas y valores que guíen su conducta. Quien crece  bajo la égida del mercado desenfrenado, aprende reducir la normativa exigible a ese mínimo justo que le protege de la persecución penal. Quien en su lucha por el éxito quiera observar las normas éticas y morales, debe asumir ciertas desventajas debidas a su insólito punto de vista y la rápida caída de la cotización de su ego (49).  Se está formando un carácter social que ya parece acostumbrado a aceptar como incuestionable y casi consustancial lo que el capitalismo flexible le viene exigiendo en cuanto a su conducta; un carácter abierto y dispuesto al constante cambio profesional y de lugar,  pero sobre todo, un consumidor adicto a todo lo que le viene a sugerir la publicidad.

De entre los capítulos que más me han impresionado está el empeño del autor en recuperar el término y concepto de ‘Heimat’  [que en español vendría a ser ‘patria’, ‘hogar’, ‘entorno’]. Si bien ese concepto no le parece libre de cierta carga y connotación ideológica, como sangre y suelo, patria, raza, alma, confortabilidad, etc., que aconsejarían usarlo de un modo prudente, para el autor ‘Heimat’ sigue siendo un lugar de incuestionable pertenencia y acogida, un ámbito social, familiar y cercano, que permite identificarnos en ese mundo de creciente anonimato, movilidad, vacío y bullicio, que nos reflejan las zonas comerciales del centro de nuestras urbes. Ese ámbito social, familiar y cercano, como categoría de nuestra emancipación, significa y supone reventar el gueto de unas viviendas infrahumanas, sobre todo para ancianos y niños; reavivar las relaciones entre vecinos; humanizar la arquitectura urbana […] transformar las ciudades, que bajo el yugo de la especulación del suelo [ …] quedaron completamente mercantilizadas, (re)convirtiéndolas en un espacio donde podamos desplegar nuestras vidas en toda su plenitud sensual y recuperar y expresar su dimensión pública y social (70).

Serían lugares donde la democracia pueda ser vivida y experimentada para establecer y mantener vínculos entre el individuo y su comunidad. Al desaparecer estos lugares, las personas se quedan socialmente aisladas y aumenta el peligro de que se tornen apáticas y políticamente desinteresadas; ambos extremos son factores de riesgo en una democracia que crece conforme al mercado. El autor nos refiere como ejemplo de lo que entiende por ‘Heimat’, el mercadillo semanal de su ciudad, que corre peligro de desaparecer. A modo de contraste de la sobria y ajetreada uniformidad de los supermercados, nos elogia las ventajas de su mercadillo: Es como entrar en otra zona horaria distinta. A los mercadillos acudimos para perder el tiempo, no para ganar o ahorrarlo. En los mercadillos aún se percibe la densa sensualidad del mundo, su jugosa plenitud y abundancia. También es un lugar de galanteo y coqueteo. Uno se pasea, mira, es mirado, cruzando miradas se vienen a crear relaciones, cuyo atractivo consiste en que las partes nunca pueden estar del todo seguras si su relación es real o sólo imaginaria. Además abunda la risa. El mercadillo genera un humor muy específico que sólo se puede desplegar en este nicho/rincón económico y su particular estructura temporal. Resumiendo: el mercadillo semanal es un enclave en diferido (de no simultaneidad), un colorido oasis en la vida urbana ya desertificada y completamente comercializada. Es parte del sistema inmunitario social, de un entramado de relaciones y contactos sociales, que la gente necesita tanto como el sistema inmunitario físico […] Una comunidad democrática necesita lugares donde se pueda materializar y desplegar esa democracia y la vida pública, necesita lugares donde se pueda manifestar nuestra libido entendida como pulsiones vitales.   Entre estos lugares cuentan el teatro, los parques públicos, las piscinas, los jardines botánicos, las bibliotecas y las plazas públicas (60). Quisiera añadir que el autor se refiere a todo esto que en el afán de austeridad reinante está corriendo el peligro de desaparecer.

Citas como ésta, son para mí lo más bello e impactante de este libro. Avalan la virtuosa expresividad del autor y nos descubren su metodología: casi siempre parte de lo que percibe en su ámbito cercano, su vecindario, para ir reflexionando sobre ello y consolidándolo con una variedad de fuentes teóricas y literarias que le inspiran y aumentan la vitalidad y el colorido de su relato. Götz Eisenberg nos entrega un libro importante y emocionante que nos ayuda aportando puntos de orientación y de perspectiva en un mundo desgarrado y lleno de ambivalencias y conflictos. Nos ayuda aumentando nuestra sensibilidad para los procesos cotidianos que tan a menudo ignoramos o pasamos por alto. Más no cabe esperar de ningún libro.


Joke Frerichs
Traducción de
 Tucholskyfan Gabi
Blog del viejo topo










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Notas de traducción
[NT1] En psiquiatría, el síndrome Amok es un síndrome cultural o síndrome ligado a la cultura y consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada corra alocadamente o armada y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a los seres vivos que aparezcan a su paso, hasta que el sujeto sea inmovilizado o se suicide. La definición fue dada a conocer por el psiquiatra estadounidense Joseph Westermeyer en 1972. Según los psiquiatras, el ataque homicida salvaje va precedido por lo general de un período de preocupación, pesadumbre y depresión moderada. Tras el ataque, la persona queda exhausta, a veces con una amnesia completa y eventualmente, acaba suicidándose.
[NT2] entfesselter Kapitalismus: capitalismo sin restricciones. La traducción más literal sería capitalismo "desatado", "desenfrenado". La idea es la de un capitalismo sin contención, restricción, límite, control... Eisenberg se está refiriendo a la fase actual del capitalismo, iniciada con el giro neoliberal.
[NT3] En cursiva figuran los párrafos textuales que el autor de la recensión reproduce del libro de Götz Eisenberg.
[NT4] Peter Brückner 1922-1982. Psicólogo social y docente.
[NT5] Moritz Rinke, nacido en 1967. Novelista y autor dramático centrado en temas sociales.


Sobre Götz Eisenberg:



Götz Eisenberg, nacido en 1951 en Arolsen/Hesse, es sociólogo y publicista. Trabaja como psicólogo en el centro penitenciario alemán de Butzbach. 

El Blog del Viejo Topo publicó en enero de 2015 un artículo suyo sobre PEGIDA y el extremismo del centro: