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sábado, 4 de febrero de 2017

Miseria de los jugadores del Betis y dignidad de la hinchada del Rayo Vallecano. A propósito del futbolista Zozulya.

Vallecas. Pancarta contra Presa, el presidente del Rayo Vallecano. Raúl Martín Presa es un empresario de altos vuelos .que en el pasado ha tenido fuertes conflictos con los trabajadores de algunas de sus empresas, siendo incluso denunciado por los sindicatos en alguna ocasión. Es un paradigma de cómo los capitalistas se han apropiado de los clubes de fútbol. La familia Ruiz-Mateos, anterior propietaria del Rayo, vendió a Presa el equipo de fútbol vallecano por la ridícula cantidad de 600 euros.


“pequeño en lo deportivo, grande en sus valores, que viva el Rayo de la clase obrera” (Lema rayista)

“Soy socio del Rayo desde que nací; pero prefiero bajar a Segunda B antes que ver a Zozulya poniéndose nuestra camiseta” (un hincha del Rayo)


Que el fútbol es algo más que un deporte, creo que todos los tenemos claro. Y que es algo más que una industria o negocio, también parece obvio. Y que además tiene mucho que ver con política, poder, ideología, luchas de clases... quizás no todo el mundo lo tenga muy claro, pero es sin duda una de las dimensiones sobresalientes del fútbol espectáculo. Y si alguien tiene dudas sobre esto, que consulte las entradas publicadas en este blog al final del texto, en "entradas relacionadas".


El Rayo Vallecano, un equipo peculiar en el fútbol vinculado a las resistencias de la clase obrera.

El Rayo Vallecano de Madrid es el clásico equipo simpático, un modesto del fútbol que despierta simpatías. Es un símbolo identitario de Vallecas, el barrio de trabajadores que en la Transición llegó a ser un feudo del Partido Comunista. Y Vallecas se asocia a clase trabajadora, a luchas y resistencias sociales y, por supuesto, a la tradición antifascista. Por ello la afición rayista popularizó la consigna “pequeño en lo deportivo, grande en sus valores, que viva el Rayo de la clase obrera”.  Si hay un equipo de fútbol que proyecta esa vinculación entre fútbol y la lucha de clases del movimiento obrero, sin duda alguna ese equipo es el Rayo Vallecano.

Hinchada del Rayo Vallecano, orgullosamente anticapitalista.

Mural rayista en Vallecas

Cuando la mafia de los capitalistas se lanzó en Europa a comprar los clubes de fútbol, el Rayo cayó primero en manos de la familia Ruiz-Mateos. Posteriormente ésta vendió el club a otro empresario tiburón, Raúl Martín Presa, por la ridícula cantidad de 600 euros. Presa se convirtió así en presidente y propietario del club.

Estos días ha sido motivo de conversación y discusión la polémica montada en torno a la contratación del ucraniano Zozulya por el equipo Rayo Vallecano de Madrid. ¿Tiene razón la hinchada del Rayo que se ha movilizado en contra de la incorporación de este futbolista a su equipo? 

Hechos. El jugador Roman Zozulya en España

1. Roman Zozulya es un jugador de fútbol ucraniano que fichó el pasado verano por el Betis, para la temporada 2016-17. 

2. Cuando llegó al aeropuerto sevillano el pasado agosto, se armó cierto revuelo porque en la camiseta que llevaba figuraba un emblema que muchos identificaban como neonazi: el famoso tridente ucraniano, el "Tryzub"¿Tiene vinculación este símbolo con el movimiento nazi ucraniano? ¿Se podía acusar, en aquel momento, a Zozulya por la camiseta que llevaba?

3. Bien... Se trata del escudo que Ucrania adoptó oficialmente en 1996, así que podemos concluir que lo de la camiseta a su llegada al aeropuerto en agosto pasado, no era un hecho probatorio de su ideología neonazi. Otorguemos el beneficio de la duda, para empezar. 

El origen del emblema que Ucrania adoptó como escudo en 1996, se remonta a la heráldica del siglo X. Después de la Edad Media cayó en desuso y vuelve a aparecer siglos más tarde, en 1917, vinculado al antibolchevismo durante la guerra civil rusa. Desaparece con la instauración de la RSS de Ucrania y vuelve a aparecer más tarde como símbolo vinculado a los ucranianos colaboradores de los nazis en la IIGM. En otras palabras, en su semántica contemporánea (s. XX), el tridente ucraniano está vinculado a lo más reaccionario que han parido las tierras ucranianas, pero en tanto fue adoptado en el 96 como escudo nacional, que Zozulya lo llevase en su camiseta cuando llegó a España no es motivo suficiente en si mismo de condena social.


El jugador ucraniano a su llegada a España en agosto pasado. La camiseta de la discordia. Con independencia de los significados que en el siglo XX ha tomado este viejo símbolo heráldico de la Europa oriental, lo cierto es que en tanto actualmente es el escudo oficial de Ucrania (derecha de la imagen),  la anécdota de la camiseta no tiene peso argumental en contra del jugador. Pero... hay más cosas. 

4. Recientemente, el Betis ha cedido el jugador al madrileño Rayo Vallecano. Se produce una fuerte movilización en la hinchada rayista en contra de la contratación del ucraniano, en base al argumento de que Roman Zozulya es un simpatizante neonazi. Esta oposición no solo es manifestada por la peña Bukaneros, como ciertos medios han dicho, sino que recoge el sentir de la mayor parte de la hinchada rayista. En la hinchada del Rayo tiene un peso fuerte el antifascismo y las simpatías por la izquierda política, así que resulta lógica su reacción, si es que existen fundamentos para sostener que Zozulya es un simpatizante de los grupos neonazis ucranianos. ¿Existen?


Comunicado de la Plataforma ADRV (Asociación Deportiva Rayo Vallecano). La plataforma incluye a la casi totalidad de agrupaciones de hinchas del Rayo.

Reacciones mal olientes

He seleccionado dos: una del ABC y otra de los jugadores del Betis. Apenas son un par de botones de muestra. 

Del ABC:
"la ultraizquierda, ahora la de los Bukaneros del Rayo Vallecano, sigue abusando, insultando, coaccionando o acosando con notable tranquilidad (...) Con la acusación de que es “nazi”, lo han echado del club. Ellos llaman nazis a los nacionalistas ucranianos que apoyan a Ucrania en su guerra con Rusia, es decir, con Putin, porque si la guerra no fuera contra los herederos del régimen comunista, por supuesto, no lo cuestionarían." 
No voy a insistir más en la manipulación que supone, por parte del ABC, reducir la reacción contraria al ucraniano a la peña bukanera, aunque sea la que más se ha escuchado, es cierto. Todas las principales agrupaciones de aficionados rayistas han coincidido en lo mismo, hecho que el ABC pasa por alto. Vayamos a otra cosa...

Como se puede apreciar, el texto (movilización de la hinchada rayista) se convierte en un soberbio pretexto por parte del ABC, uno de los diarios más carcas y casposos que hay. Pretexto... ¿para qué? 

El ABC aprovecha para ajustar cuentas a un barrio tradicionalmente rojo, como es Vallecas, en tanto que el Rayo está actuando aquí como un símbolo identitario del barrio. La semanticidad anticomunista es palpable: "la ultraizquierda" es la culpable de todo, representada en este caso por los malignos bukaneros, la peña deportiva caracterizada por su antifascismo. Pero además es el pretexto para introducir el componente rusofóbico: el perverso Putin, ese "heredero" de los "comunistas". La manipulación del ABC alcanza su climax al hablar de una guerra inexistente entre Ucrania y Rusia, porque lo que hay es una guerra entre Ucrania y regiones ucranianas de mayoría rusa que luchan por su supervivencia y que en su momento se movilizaron contra el golpe de estado apoyado por los neonazis en Kiev. En otras palabras, el ABC aprovecha para meternos una carga de profundidad ideológica que tergiversa el conflicto que se vive en Ucrania.

Vergonzosa la manipulación del ABC: acaban hablando de Putin, de la perversa Rusia y del terrorífico comunismo, presentándonos a los "nacionalistas" neonazis ucranianos como santitos. ¡Claro!, también Hitler era un simple "nacionalista" que amaba a su país (entiéndase desde el sarcasmo, que siempre hay lectores cortitos).   

La otra reacción seleccionada es la de los jugadores del Betis, solidarizándose con Zozulya y leyendo un comunicado de apoyo por boca del emblemático jugador bético Joaquín, en el que se dice (fuente RBB):
"Estamos aquí para expresar nuestra indignación por los episodios que ha tenido que vivir nuestro compañero Roman Zozulia en las últimas horas. Hemos asistido a un linchamiento público de un futbolista, cuyo comportamiento profesional y personal desde su llegada a este vestuario ha sido intachable. 
Por tal motivo, queremos condenar el trato al que se ha visto sometido y cuyo origen no deja de ser una noticia falsa sobre el significado de la camiseta con la que aterrizó en Sevilla. (...) 
(...) Por nuestra parte, manifestar todo nuestro apoyo a Roman y a su familia. Todos somos Zozulia."
Desconozco si a Joaquín Sánchez y al resto de los jugadores del Betis les da la sesera para entender el problema. Lo de estos señoritos del deporte, es ganar mucho dinero dándole patadas a un balón y lo que debieran pensar es que viven muy bien gracias a los aficionados al fútbol. Estos tienen todo el derecho del mundo a mostrar su agrado o rechazo por los fichajes que sus respectivos clubes realizan, por las razones que sean, con fundamento o sin él. Que los jugadores del Betis no se "indignen" tanto, que están más guapos calladitos. Y si la opinión y reacción legítima de una hinchada les parece un "linchamiento público", que cambien de profesión y se pongan a currar como cualquier hijo de vecino.

El comunicado de la vergüenza leído por los jugadores del Betis (izquierda). Joaquín Sánchez (derecha), jugador idolatrada por la afición bética, fue el encargado de leer el vergonzoso e irresponsable documento.

Lo de la famosa camiseta con la que llegó a España es lo de menos. La carta de Zozulya a la hinchada del Rayo y sus mentiras.

Si estás poco puesto en lo que sucede en Ucrania o necesitas refrescar la memoria, antes de seguir te sugiero que leas el apéndice titulado "Repasemos..." al final de la entrada.

Las simpatías de Zolzuya por la extrema derecha de su país son de sobra conocidas en Ucrania. Creo que este hecho no admite discusión alguna. Se pueden camuflar tales simpatías alegando, por ejemplo, que es un "simple nacionalista", como ciertos periodistas han escrito; pero no deja de ser un obsceno argumento para lavar su imagen y esconder su ideología política. ¿Os imagináis que alguien defiende a Hitler argumentando que era un simple nacionalista? Un argumento vergonzoso.  
  
Zozulya escribió una carta dirigida a la hinchada del Rayo que podemos diseccionarla en apartados.

1. Hace mención al suceso de la camiseta en el aeropuerto de Sevilla: "Lamentablemente, mi llegada a España estuvo acompañada de un malentendido por culpa de un periodista que conoce muy poco la realidad de mi país y mi propia trayectoria. Llegué al aeropuerto de Sevilla con una camiseta con el escudo de mi país (...)". Coincide aquí el comunicado de los jugadores del Betis, en el cual se dice lo mismo: el "origen no deja de ser una noticia falsa sobre el significado de la camiseta con la que aterrizó en Sevilla"

Lo de la camiseta no era un argumento de peso, es verdad. Como apunté más arriba, este hecho puede ser pasado por alto, porque en ello el jugador tiene su principal argumento de defensa.

2. Dice en su carta: "no estoy vinculado ni apoyo a grupo paramilitar ni neonazi alguno. He realizado una importante tarea en Ucrania colaborando con el ejército para proteger a mi país

Es cierto y muy evidente que ha colaborado con el ejército regular ucraniano en distintas campañas de apoyo. Esto puede ser motivo de crítica como luego comentaré, pero es una agarradera exculpatoria utilizada por el ucraniano quien no dice toda la verdad.

En efecto, al margen de dicho apoyo al ejército regular, Zozulya sí colaboró también con los paramilitares fascistas, al menos al comienzo del conflicto, cuando menos prestando su imagen. Cuando la guerra estalló en Donbass, Zozulya estaba en el club Dnipro, cuyos ultras de ideología neonazi crearon un grupo paramilitar con el objetivo de captar miembros para el regimiento neonazi de Azov, integrado en la Guardia Nacional de Ucrania (ver en el apéndice qué es cada cosa). Esta fotografía de Zozulya fue una de las utilizadas por los neonazis del club en su campaña de captación (fuente 1, fuente 2):


Esta foto de Zozulya fue utilizada por los ultras fascistas del Dnipro para captar voluntarios para el regimiento de Azov, compuesto en buena parte por neonazis. Esto no fue una "simple colaboración" con el ejército regular, del tipo de las que prestó posteriormente.

Así pues, Zozulya miente cuando dice que solo colaboró con el ejército regular. Además de lo que acabamos de apuntar, otras fuentes le vinculan directamente con el movimiento neonazi ucraniano, al atribuirle el hecho de haber sido uno de los fundadores de una de las organizaciones paramilitares de extrema derecha que han machacado la región de Donbáss.

Por otra parte, cuando Zozulya reivindica su colaboración con el ejército regular "para proteger a mi país", está pasando por alto tres cosas:

A) Que el conflicto actual tiene su génesis en un golpe de estado cuya locomotora fueron los fascistas ucranianos. Zozulya se identifica plenamente con el golpe y con el régimen derivado del mismo, en el que los neonazis se incrustaron tanto en el aparato militar como político-administrativo. 
  
B) Que el agresor en la guerra ha sido ese ejército regular que apoya, junto con los paramilitares fascistas. Las milicias ciudadanas formadas en las regiones de Donetsk y Lugansk, de mayoría ruso-parlante, se han limitado a defender su territorio, después de que los grupos fascistas anunciasen una limpieza étnica tras tomar el poder, amenazando con la expulsión de la minoría ruso-parlante que es mayoría en esas regiones. Tales milicias de Donetsk y Lugansk se han revelado además contra la involución fascista que tuvo lugar en Ucrania, pero en todo momento han limitado sus acciones a la defensa territorial. 

C) En dicha guerra, la única población civil que ha sido machacada es la de Donetsk y Lugansk, tanto por el ejército ucraniano como por las salvajes acciones de los grupos paramilitares fascistas. En su carta, Zozulya alardea de "ayudar a los niños y los más desfavorecidos". Desde luego, aquello que él defiende, ha machacado a esos niños y desfavorecidos en el este de Ucrania. Lo de Zozulya o es estupidez o cinismo.

D) Para mear y no echar gota el final de su carta: "Sé que este trabajo que yo he hecho coincide plenamente con los valores sociales que preconizan el Rayo Vallecano y su incondicional afición". La afición rayista es antifascista y todo el antifascismo europeo condenó el golpe y la involución política en Ucrania que Zozulya defiende de forma entusiasta.

3. Por si fuese poco, Zozulya ha aireado una fotografía suya posando junto a una bufanda con la imagen de Stepán Bandera, el líder histórico del fascismo ucraniano, tomada en el vestuario. La foto ha sido difundida en Twitter hace tiempo por el propio jugador:





Dicha foto es la prueba más contundente de las simpatías fascistas de Roman Zozulya. ¿De verdad esperaba que la afición antifascista del Rayo Vallecano lo recibiese con besitos? O es tonto hasta decir basta, o un cínico de mucho cuidado.


Y el presidente y propietario del Rayo, ¿qué dice? Pedorretas en do mayor del presidente rayista.

El presidente y propietario del Rayo es el empresario Raúl Martín Presa, como decíamos. Un capitalista controlando un equipo asociado a la clase obrera. Cosas que suceden. Sobre el caso Zozulya nos ha brindado algunas cagarrutias gloriosas, cargaditas de cinismo. Reproduzco alguna tomadas de El País seguidas de algún comentario propio:
  • "Yo de política no hablo porque no sé”. Éste como Franco, que decía que tampoco se metía en política.
  • “Pero los principales valores del Rayo son la tolerancia y el respeto. Si en algo se ha caracterizado el Rayo es porque aquí todo el mundo es bien recibido. Aquí jugamos al fútbol, independientemente de la ideología, la orientación religiosa, la orientación sexual o el color de piel.". En efecto, señor capitalista propietario del Rayo. Y uno de esos valores principales del Rayo, es el antifascismo. 
  • Zozulya "es un hombre que no pertenece a nada que esté contra nuestros valores". Su clara identificación con la extrema derecha sin duda es muy acorde con la tradición rayista (sarcasmo).
  • "A nosotros nos gusta el fútbol, no la política". Como si el fútbol no tuviese que ver con la política y las ideologías. Que haya tantos capitalistas metidos a controlar los clubes de fútbol, debe ser casualidad.
  • “La convivencia se basa en el respeto y en la tolerancia". Señor presidente del Rayo: al fascismo, ni agua, se le combate sin tregua, con tolerancia cero, y los seguidores del equipo que usted ha comprado, tienen muy claro eso. 


*

Los deportistas de élite tienen una especial responsabilidad social, porque son ídolos para niños y jóvenes. Un jugador simpatizante de la extrema derecha no es el mejor ejemplo para nuestros niños. Los hinchas del Rayo han dado un ejemplo con la respuesta rápida e inmediata que han mostrado. Ojalá todas la hinchadas fuesen así. 


La hinchada del Rayo Vallecano, la más roja de todas.


Añadido importante en este blog, con fecha 6-1-2017 (pincha en el siguiente enlace):
"Comunicado de los comunistas ucranianos de Borotba a la afición del club de fútbol Rayo Vallecano"

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Algunas entradas relacionadas

Apéndice. Repasemos...

Para quien necesite refrescar la memoria...

En 2014 tuvo lugar un golpe de estado en Ucrania, en el que los grupos neonazis tuvieron un protagonismo fundamental. A día de hoy está más que probado que el golpe fue promovido  por la comunión de intereses geopolíticos, militares y económicos entre EEUU y la UE. (ver en este blog, entre otras entradas, "Ilusionismo y dominación política. De la primavera árabe al invierno ucraniano"). El mismo día en el que paramilitares fascistas tomaban el Parlamento de Ucrania, lo primero que exigieron fue la liberación de 23 nazis condenados por delitos de sangre, y que al poco rato estos quedaban en libertad. Tras el triunfo del golpe de estado, los neonazis ucranianos desataron una caza de brujas al más puro estilo hitleriano: contra los comunistas (el Partido Comunista fue prohibido), contra los judíos y contra los ruso-parlantes. Todo ello mientras la UE y la prensa occidental miraba para otro lado y presentaban a los neonazis como simples "nacionalistas" (eufemismo ahora también utilizado para disculpar a Zozulya). 

Uno de los acontecimientos más sanguinarios llevado a cabo por los neonazis, fue la masacre de Odesa, el 2 de mayo de 2014, después de una manifestación antifascista. Los neonazis incendiaron la Casa de los Sindicatos, matando a 50 personas e hiriendo a otras 250. Muchas de las víctimas fueron torturadas y asesinadas y quemadas vivas (ver, por ejemplo, "La masacre de Odesa fue organizada en la cúpula del régimen ucraniano""Gritaban 'Gloria a Ucrania' y rompían la cabeza a los heridos""Odesa no olvida: se cumplen dos años de la matanza en la Casa de los Sindicatos", etc.).

Algunas de las regiones del este de Ucrania son de mayoría rusa y reaccionaron al golpe de estado de los neonazis de la única forma que cabría esperar: oponiéndose al golpe y reclamando la independencia, como única medida ante la pretensión de los "nacionalistas" ucranianos de hacer limpieza étnica en Ucrania. En tales regiones se produjo además una fuerte resistencia contra la involución neofascista que estaba teniendo lugar en el país. Es entonces cuando se produce el comienzo de la guerra, entre el ejército regular ucraniano y sus paramilitares por un lado - con apoyo de EE.UU. y Alemania- y por otro las poblaciones de Donetsk y Lugansk organizadas en milicias de autodefensa, proclamando la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk.

Ucrania ha bombardeado indiscriminadamente y en muchas ocasiones, las poblaciones de las regiones de Donetsk y Lugansk, provocando matanzas que no han merecido la atención de los medios occidentales. 

Emblemas. Arriba: Pravy Sektor.
Abajo derecha, partido Svoboda; izda., GNU.
Sin embargo, las mayores atrocidades ocurridas en la guerra que se libra e el este de Ucrania, no han sido cometidas por las tropas regulares del ejército ucraniano, sino por los grupos neofascistas paramilitares de apoyo, que se han encargado del trabajo "más sucio".

En el mosaico de grupos neonazis, destacan sobre todo dos organizaciones: Pravy Sektor y del partido Svoboda, que reivindica la herencia de Stepan Bandera. Debemos tener en cuenta también la renacida GNU.

Sobre la GNU. En 2014 se refundó la Guardia Nacional de Ucrania (GNU), como fuerza de choque. El nuevo gobierno, surgido del golpe de estado, desconfiaba del ejército (de hecho hubo muchas deserciones, de soldados y oficiales que se negaron a empuñar la armas contra los resistentes del este de Ucrania). La refundación de la GNU se nutrió especialmente de elementos neonazis que había participado en el golpe y protagonizado la violencia más extrema en Maidán, pero sobre todo del grupo neonazi Azov. Dicho grupo se hizo tristemente famoso en el mundo después de la difusión en Youtube de un vídeo en el que crucifican y queman a un resistente antifascista cerca de Schyrokyne. 


Miembros y emblema del batallón neonazi Azov, del cual se ha nutrido la GNU. El símbolo nazi de la derecha es utilizado por diversos grupos neonazis ucranianos.
Sobre los grupos neonazis en Ucrania y su iconografía, ver una beve síntesis en "Azov, Donbás, Pravy Sektor: los símbolos de las SS renacen en Ucrania".




Apéndice añadido 5-2-17
Comunicado de la ADRV (Asociación Deportiva Rayo Vallecano). 
Fuente: http://bukaneros.org/2017/02/zozulya-not-welcome/
Descarga en pdf pulsando aquí


























sábado, 21 de junio de 2014

Hablando de fútbol (3). Eduardo Galeano: los mundiales del 66, 70, 78 y 86.



Reproducimos varios fragmentos del libro de Eduardo GaleanoEl fútbol a sol y sombra. En esta obra, publicada ya hace casi 20 años, el escritor uruguayo nos dice que "rinde homenaje al fútbol, música en el cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo"

El Mundial del 66

Los militares bañaban a Indonesia en sangre, medio millón de muertos, un millón, quién sabe, y el general Suharto iniciaba su larga dictadura asesinando a los pocos rojos, rosados o dudosos que quedaban vivos. Otros militares volteaban a N’Krumah, presidente de Guinea y profeta de la unidad africana, mientras sus colegas de Argentina desalojaban al presidente Illia por golpe de Estado.

Por primera vez en la historia, una mujer, Indira Gandhi, gobernaba la India. Los estudiantes echaban abajo a la dictadura militar del Ecuador. La aviación de los Estados Unidos bombardeaba Hanoi, en una nueva ofensiva, pero en la opinión pública norteamericana crecía la certeza de que nunca debían haber entrado en Vietnam, que no debían haberse quedado y que debían salir cuanto antes.

Truman Capote publicaba A sangre fría. Aparecían Cien años de soledad, de García Márquez, y Paradisode Lezama Lima. El cura Camilo Torres caía peleando en las montañas de Colombia, el Che Guevara cabalgaba su flaco Rocinante por los campos de Bolivia, Mao desataba la revolución cultural en China. Varias bombas atómicas caían en la costa española de Almería, y aunque no estallaban, sembraban el pánico. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas.

En Londres, Harold Wilson mascaba su pipa y celebraba la victoria en las elecciones, las muchachas andaban en minifalda, Carnaby Street dictaba la moda y todo el mundo tarareaba las canciones de los Beatles, mientras se inauguraba el octavo Campeonato Mundial de Fútbol.

Éste fue el último Mundial de Garrincha, y también fue la despedida del arquero mexicano Antonio Carbajal, el único jugador que había estado cinco veces en el torneo.

Participaron dieciséis equipos: diez europeos, cinco americanos y, cosa rara, Corea del Norte. Asombrosamente, la selección coreana eliminó a Italia con gol de Pak, un dentista de la ciudad de Pyongyang que practicaba el fútbol en sus ratos libres. En la selección italiana jugaban nada menos que Gianni Rivera y Sandro Mazzola. Pier Paolo Pasolini decía que ellos jugaban al fútbol en buena prosa interrumpida por versos fulgurantes, pero el dentista los dejó mudos.

Por primera vez se transmitió todo el campeonato en directo, vía satélite, y el mundo entero pudo ver, todavía en blanco y negro, el show de los jueces. En el mundial anterior, los jueces europeos habían arbitrado 26 partidos; en éste, dirigieron 24 de los 32 partidos disputados. Un juez alemán obsequió a Inglaterra el partido contra Argentina, mientras un juez inglés regalaba a Alemania el partido contra Uruguay. Brasil no tuvo mejor suerte: Pelé fue impunemente cazado a patadas por Bulgaria y Portugal, que lo desalojaron del campeonato.

La reina Isabel asistió a la final. No gritó ningún gol, pero aplaudió discretamente. El Mundial se definió entre la Inglaterra de Bobby Charlton, hombre de temible empuje y puntería, y la Alemania de Beckenbauer, que recién empezaba su carrera y ya jugaba de galera, guantes y bastón. Alguien había robado la copa Rimet, pero un perro llamado Pickles la encontró tirada en un jardín de Londres. Así, el trofeo pudo llegar a tiempo a manos del vencedor. Inglaterra se impuso 4 a 2. Portugal entró tercero. En cuarto lugar, la Unión Soviética. La reina Isabel otorgó título de nobleza a Alf Ramsey, el director técnico de la selección triunfante, y el perro Pickles se convirtió en héroe nacional.

El Mundial del 66 fue usurpado por las tácticas defensivas. Todos los equipos practicaban el cerrojo y dejaban un jugador escoba barriendo la línea final detrás de los zagueros. Sin embargo, Eusebio, el artillero africano de Portugal, pudo atravesar nueve veces esas impenetrables murallas en las retaguardias rivales. Tras él, en la lista de goleadores, figuró el alemán Haller, con seis tantos.

El Mundial del 70

En Praga moría Jiri Trnka, maestro del cine de marionetas, y en Londres moría Bertrand Russell, tras casi un siglo de vida muy viva. A los veinte años de edad, el poeta Rugama caía en Managua, peleando solito contra un batallón de la dictadura de Somoza. El mundo perdía su música: se desintegraban los Beatles, por sobredosis de éxito, y por sobredosis de drogas se nos iban el guitarrista Jimi Hendrix y la cantante Janis Joplin.

Un ciclón arrasaba Pakistán y un terremoto borraba quince ciudades de los Andes peruanos. En Washington ya nadie creía en la guerra de Vietnam pero la guerra seguía, según el Pentágono los muertos sumaban un millón, mientras los generales norteamericanos huían hacia adelante invadiendo Camboya. Allende iniciaba su campaña hacia la presidencia de Chile, después de tres derrotas, y prometía dar leche a todos los niños y nacionalizar el cobre. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro que iba a desplomarse en cuestión de horas. Comenzaba la primera huelga en la historia del Vaticano, en Roma se cruzaban de brazos los funcionarios del Santo Padre, mientras en México movían las piernas los jugadores de dieciséis países y comenzaba el noveno Campeonato Mundial de Fútbol.

Participaron nueve equipos europeos, cinco americanos, Israel y Marruecos. En el partido inaugural, el juez alzó por primera vez una tarjeta amarilla. La tarjeta amarilla, señal de amonestación, y la tarjeta roja, señal de expulsión, no fueron las únicas novedades del Mundial de México. El reglamento autorizó a cambiar dos jugadores en el curso de cada partido. Hasta entonces, sólo el arquero podía ser sustituido, en caso de lesión; y no resultaba muy difícil reducir a patadas al elenco adversario.

Imágenes de la Copa del 70: la estampa de Beckenbauercon un brazo atado, batiéndose hasta el último minuto; fervor de Tostão, recién operado de un ojo y aguantándose a pie firme todos los partidos; las volanderías de Pelé en su último Mundial: «Saltamos juntos», contó Burgnich, el defensa italiano que lo marcaba, «pero cuando volví a tierra, vi que Pelé se mantenía suspendido en la altura».

Cuatro campeones del mundo, Brasil, Italia, Alemania y Uruguay, disputaron las semifinales. Alemania ocupó el tercer lugar, Uruguay el cuarto. En la final, Brasil apabulló a Italia 4 a 1. La prensa inglesa comentó: «Debería estar prohibido un fútbol tan bello». El último gol se recuerda de pie: la pelota pasó por todo Brasil, la tocaron los once, y por fin Pelé la puso en bandeja, sin mirar, para que rematara Carlos Alberto, que venía en tromba.

El Torpedo Müller, de Alemania, encabezó la tabla de goleadores, con diez tantos, seguido por el brasileño Jairzinho, con siete. Campeón invicto por tercera vez, Brasil se quedó con la copa Rimet en propiedad. A fines de 1983, la copa fue robada y vendida, después de ser reducida a casi dos quilos de oro puro. Una copia ocupa su lugar en las vitrinas.

El Mundial del 78

En Alemania moría el popular escarabajo de la Volkswagen, el Inglaterra nacía el primer bebé de probeta, en Italia se legalizaba el aborto. Sucumbían las primeras víctimas del SIDA, una maldición que todavía no se llamaba así. Las Brigadas Rojas asesinaban a Aldo Morolos Estados Unidos se comprometían a devolver a Panamá el canal usurpado a principios de siglo. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas. En Nicaragua tambaleaba la dinastía de Somozaen Irán tambaleaba la dinastía del Sha, los militares de Guatemala ametrallaban una multitud de campesinos en el pueblo de Panzós. Domitila Barrios y otras cuatro mujeres de las minas de estaño iniciaban una huelga de hambre contra la dictadura militar de Bolivia, al rato toda Bolivia estaba en huelga de hambre, la dictadura caía. La dictadura militar argentina, en cambio, gozaba de buena salud, y para probarlo organizaba el undécimo Campeonato Mundial de Fútbol.

Participaron diez países europeos, cuatro americanos, Irán y Túnez. El Papa de Roma envió su bendición. Al son de una marcha militar, el general Videla condecoró a Havelange en la ceremonia de la inauguración, en el estadio Monumental de Buenos Aires. A unos pasos de allí, estaba en pleno funcionamiento el Auschwitz argentino, el centro de tormento y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Y algunos kilómetros más allá, los aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar.

«Por fin el mundo puede ver la verdadera imagen de la Argentina», celebró el presidente de la FIFA ante las cámaras de la televisión. Henry Kissinger, invitado especial, anunció:
- —Este país tiene un gran futuro a todo nivel.

Y el capitán del equipo alemán, Berti Vogts, que dio la patada inicial, declaró unos días después:
- —Argentina es un país donde reina el orden. Yo no he visto a ningún preso político.

Los dueños de casa vencieron algunos partidos, pero perdieron ante Italia y empataron con Brasil. Para llegar a la final contra Holanda, debían ahogar a Perú bajo una lluvia de goles. Argentina obtuvo con creces el resultado que necesitaba, pero la goleada, 6 a 0, llenó de dudas a lo malpensados, y a los bienpensados también. Los peruanos fueron apedreados al regresar a Lima.

La final entre Argentina y Holanda se definió por alargue. Ganaron los argentinos 3 a 1, y en cierta medida la victoria fue posible gracias al patriotismo del palo que salvó al arco argentino en el último minuto del tiempo reglamentario. Ese palo, que detuvo un pelotazo de Rensenbrink, nunca fue objeto de honores militares, por esas cosas de la ingratitud humana. De todos modos, más decisivos que el palo resultaron los goles de Mario Kempesun potro imparable que se lució galopando, con la pelambre al viento, sobre el césped nevado de papelitos.

A la hora de recibir los trofeos, los jugadores holandeses se negaron a saludar a los jefes de la dictadura argentinaEl tercer puesto fue para Brasil. El cuarto, para Italia.

Kempes fue el mejor jugador de la Copa y también el goleador, con seis tantos. Detrás figuraron el peruano Cubillas y el holandés Rensenbrink, con cinco goles cada uno.

El Mundial del 86

Baby Doc Duvalier huía de Haití, robándose todo, y robándose todo huía Ferdinand Marcos de Filipinas, mientras los archivos norteamericanos revelaban, más vale tarde que nunca, que Marcos, el alabado héroe filipino de la segunda guerra mundial, había sido en realidad un desertor.

El cometa Halley visitaba nuestro cielo después de mucha ausencia, se descubrían nueve lunas en torno al planeta Urano, aparecía el primer agujero en la capa de ozono que nos protege del sol. Se difundía una nueva droga, hija de la ingeniería genética, contra la leucemia.

En el Japón se suicidaba una cantante de moda y tras ella elegían la muerte veintitrés de sus devotos. Un terremoto dejaba sin casa a doscientos mil salvadoreños y la catástrofe nuclear soviética de Chernobyl desataba una lluvia de veneno radioactivo, imposible de medir y de parar, sobre quién sabe cuántas leguas y gentes.

Felipe González decía a la OTAN, la alianza militar atlántica, después de haber gritado no, y un plebiscito bendecía el viraje mientras España y Portugal entraban al mercado común europeo. El mundo lloraba la muerte de Olof Palme, el primer ministro de Suecia, asesinado en la calle. Tiempos de luto para las artes y las letras: se nos iban el escultor Henry Moore y los escritores Simone de Beauvoir, Jean Genet, Juan Rulfo y Jorge Luis Borges.

Estallaba el escándalo Irangate, que implicaba al presidente Reagan, a la CIA y a los contras de Nicaragua en el tráfico de armas y de drogas, y estallaba la nave espacial Challenger, al despegar de Cabo Cañaveral, con siete tripulantes a bordo. La aviación norteamericana bombardeaba Libia y mataba a una hija del coronel Gaddafi, para castigar un atentado que años después se atribuyó a Irán.

En una cárcel de Lima morían ametrallados cuatrocientos presos. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas. Se habían desplomado muchos edificios sin cimientos, con toda la gente adentro, cuando un terremoto había sacudido a la ciudad de México, el año anterior, y buena parte de la ciudad estaba todavía en ruinas mientras se inauguraba allí el decimotercer Campeonato Mundial de Fútbol.

En la Copa del 86, participaron catorce países europeos y seis americanos, además de Marruecos, Corea del Sur, Irak y Argelia. En México nació la ola en las tribunas, que a partir de entonces suele mover a las hinchadas del mundo al ritmo de la mar bravía. Hubo partidos de esos que ponen los pelos de punta, como el de Francia contra Brasil, donde los jugadores infalibles, Platini, Zico, Sócrates, fracasaron en los penales; y hubo dos goleadas espectaculares de Dinamarca, que propinó seis tantos a Uruguay y recibió cinco de España.

Pero éste fue el Mundial de Maradona. Contra Inglaterra, Maradona vengó con dos goles de zurda al orgullo patrio malherido en las Malvinas: hizo uno con la mano izquierda, que él llamó mano de Dios, y el otro con la pierna izquierda, después de haber tumbado por los suelos a la defensa inglesa.

Argentina disputó la final contra Alemania. Fue de Maradona el pase decisivo, que dejó solo a Burruchaga para que Argentina se impusiera 3 a 2 y ganara el campeonato cuando ya el reloj señalaba el fin del partido, pero antes había ocurrido otro gol memorable: Valdano arrancó con la pelota desde el arco argentino, cruzó toda la cancha y cuando Schumacher le salió al cruce, la coloc
ó contra el poste derecho. Valdano venía hablando con la pelota, le venía rogando:
—Por favor, entrá.

Francia se clasificó en tercer lugar, seguida por Bélgica. El inglés Lineker encabezó la tabla de goleadores, con seis tantos. Maradona hizo cinco goles, como el brasileño Careca y el español Butragueño.