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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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miércoles, 10 de febrero de 2016

Arte y compromiso. Aniversario del nacimiento de Bertolt Brecht. Recuerdo y homenaje a un imprescindible.





"No os regocijéis en su derrota. Por más que el mundo se mantuvo en pie y paró al bastardo, la perra de la que nació está en celo otra vez"
Bertolt Brecht, en "La resistible ascensión de Arturo Ui".


Hoy, 10 de febrero, es el aniversario del nacimiento de Eugen Berthold Friedrich Brecht, o simplemente Bertolt Brecht, nacido el 10 de febrero de 1898 en la histórica ciudad alemana de Augsburgo, en Baviera. Una disculpa para recordarlo una vez más en este blog, rindiéndole homenaje en nuestra trinchera topera, mediante una selección de fragmentos y una miscelánea de fotografías elegidas entre las menos conocidas del dramaturgo alemán.

Caricaturas de Bertolt Brecht


Brecht: antifascismo, anticapitalismo.



El director de cine Sam Peckinpah ayudó a popularizar la cita que encabeza esta entrada del blog al utilizarla como fotograma de cierre de la célebre película La cruz de hierro. Es una alusión al Fascismo. Metafóricamente Brecht nos recuerda una triste realidad: aunque el monstruo nazi fue derrotado, la bestia de la cual nació vuelve a estar en celo, dispuesta a ser preñada nuevamente y a parir otro monstruo. Una metáfora para hablar del CAPITALISMO, que es esa bestia a la que se refiere Bertolt Brecht. Solo poniendo fin al capitalismo nos libraremos para siempre del Fascismo, porque éste no es sino la respuesta que el primero adopta cuando sus contradicciones se lo exigen.

Muchos estaréis familiarizados con algunas otras citas de Brecht, que ponen el acento en el compromiso antifascista y anticapitalista del poeta y dramaturgo alemán. En recuerdo y homenaje en el aniversario de su nacimiento, hemos extraído algunos párrafos como botones de muestra y también algunos versos. Merece la pena su lectura porque son palabras de una absoluta actualidad. Empecemos por Las cinco dificultades para decir la verdad (1):

Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa. 
Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica. 
Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo. 
Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.
(...) El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. (...) El que quiera describir el fascismo y la guerra - grandes desgracias, pero no calamidades «naturales»- debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.
(...) Militar a favor del pensamiento, sea cual fuere la forma que éste adopte, sirve la causa de los oprimidos. En efecto, los gobernantes al servicio de los explotadores consideran el pensamiento como algo despreciable. Para ellos lo que es útil para los pobres es pobre. La obsesión que estos últimos tienen por comer, por satisfacer su hambre, es baja. Es bajo menospreciar los honores militares cuando se goza de este favor inestimable: batirse por un país cuando se muere de hambre. Es bajo dudar de un jefe que os conduce a la desgracia. El horror al trabajo que no alimenta al que lo efectúa es asimismo una cosa baja, y baja también la protesta contra la locura que se impone y la indiferencia por una familia que no aporta nada. Se suele tratar a los hambrientos como gentes voraces y sin ideal, de cobardes a los que no tienen confianza en sus opresores, de derrotistas a los que no creen en la fuerza, de vagos a los que pretenden ser pagados por trabajar, etc. Bajo semejante régimen, pensar es una actividad sospechosa y desacreditada. ¿Dónde ir para aprender a pensar? A todos los lugares donde impera la represión.
(...) Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios. Una complicidad análoga, pero orientada en sentido contrario, puede arruinar el sistema.
(...) Conclusión 
La gran verdad de nuestra época -conocerla no es todo, pero ignorarla equivale a impedir el descubrimiento de cualquier otra verdad importante- es ésta: nuestro continente se hunde en la barbarie porque la propiedad privada de los medios de producción se mantiene por la violencia. ¿De qué sirve escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice claramente por qué? Los que torturan lo hacen por conservar la propiedad privada de los medios de producción.Ciertamente, esta afirmación nos hará perder muchos amigos: todos los que, estigmatizando la tortura, creen que no es indispensable para el mantenimiento de las formas actuales de propiedad. 
Digamos la verdad sobre las condiciones bárbaras que reinan en nuestro país; así será posible suprimirlas, es decir, cambiar las actuales relaciones de producción. Digámoslo a los que sufren del statu quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en este estado de cosas sin poseer los medios de producción.


*   *  *

Ya fuese ensayo, teatro o poesía, el compromiso político de Brecht fue permanente. Reproducimos unos versos de La canción sobre el enemigo de clase, poema escrito en 1933 (ver texto completo pulsando aquí):



Fijaros en la tremenda actualidad de estos versos, escritos hace 83 años. Parece que hubiesen sido escritos hoy mismo, para hablar del tiempo presente: "Después de una crisis mayor, ¡viene un auge mayor!", dice el capitalista para consolar a los trabajadores. Y aquel que tiene conciencia de clase sabe que quien así habla, es su enemigo y desoye sus cantos de sirena, porque sabe que nunca habrá un capitalismo bueno para la clase trabajadora, de la misma forma que la lluvia nunca puede ir hacia arriba, sino que cae hacia abajo. Es una llamada de Brecht a resistir a los engaños de la ideología dominante y a que recordemos los antagonismos de clase: cuando el capitalista "habla de buen tiempo" en realidad se refiere a que es bueno para él, todo lo contrario que para los trabajadores. Consolarse con las migajas que caen de la mesa del burgués en los tiempos de bonanza, viene a perpetuar el poder burgués, la explotación, la dominación, la barbarie...

Uno de los poemas más conocidos, "Loa de la dialéctica", hace hincapié en la necesidad de no rendirse, ya que esa rendición es precisamente la que esperan los opresores. El primer paso para superar la explotación que ejerce el poder burgués, es la conciencia de que puede ser superada:




La misma idea aparece en otros poemas, como "No aceptes": "No./ No aceptes lo habitual como cosa natural. / Porque en tiempos de desorden, / de confusión organizada, / de humanidad deshumanizada, / nada debe parecer natural. / Nada debe parecer imposible de cambiar." 

En efecto, es posible superar esa dominación que nos oprime, pero, para ello, además de la necesidad de tener conciencia de clase ("La canción sobre el enemigo de clase") y de la voluntad que surge del convencimiento de que es posible transformar la sociedad ("Loa de la dialéctica" o mismo el breve poema anterior), es necesaria la unidad de clase, la unidad de los trabajadores. Así lo expresaba Brecht en su poema "O todos o ninguno":




Tal proceso de emancipación, inexorablemente, antes o después, exigirá de la violencia revolucionaria. Brecht viene a realizar una defensa implícita de la misma, al recordarnos la violencia sistémica que la provoca. Es el caso del poema "Muchas maneras de matar":



También en "Las cinco dificultades para decir la verdad", Brecht insiste en la naturaleza violenta del capitalismo, contra la cual solo cabe al respuesta de autodefensa de la clase trabajadora:
"Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada”. 
La ideología dominante criticará siempre la respuesta de los trabajadores, calificándola de radical y violenta. Un aforismo brechtiano pone de manifiesto el absurdo de esta idea:
 “Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”.
Otro poema que viene muy a cuento en los tiempos actuales, es "Nuestras derrotas no demuestran nada". Muchos de esos que llaman la "nueva izquierda" y el podemismo aspirante a ser un nuevo PSOE, a menudo acusan de complacencia con la derrota a quienes se niegan a ser apéndices socialdemócratas del Poder. Quien apela a principios, en estos tiempos sombríos, se arriesga a que los listillos de turno, ansiosos de pillar poltrona, le restrieguen una supuesta actitud de satisfacerse con la derrota. Argumento mezquino y canalla, pero que a menudo escuchamos y que viene a justificar la actuación política como capataces serviles del capital. A estos "genios" de la nueva política (léase los muchos Monereos y Monederos de la vida), cabe replicarles con este poema de Brecht:



"Nuestras derrotas lo único que demuestran / es que somos pocos / los que luchan contra la infamia". Merece la pena que recordéis este verso.

Eugen Berthold Friedrich Brecht, Bertolt Brecht. Nació el 10 de febrero de 1898. Hoy lo recordamos en el blog. Fue y es... un imprescndible.


Miscelánea fotográfica

Dos fotografías de Bertolt Brecht en sui nfancia. Derecha: a los 6 años. Imagen izda.: con sus padres y hermano (Brecht es el más alto de los dos niños).  

El joven Brecht.

Izda.: Brecht a los 17 años. Drcha.: a los 20 años, en 1918, cuando estudiaba Medicina en Munich.

Sus biógrafos consideran que el gran amor de su juventud fue Paula Banholzer, con quien mantendría una relación desde los 15 años, cuando ambos estudiaban en el instituto de Augsburgo. Brecht la llamaba "Bit", "Bi" o "Bittersweet". Durante 7 años estuvieron juntos y de esa relación nació su hijo Frank, que moriría en 1943 en el frente oriental. Sin embargo en 1922 cada uno siguió por caminos sentimentales diferentes: Brecht se casó con la actriz y cantante de ópera Marianne Zoff (con la que tuvo a su hija Hanne Hiob, ver siguiente foto), y Paula Banholzer contrajo matrimonio con Herman Gross. Paula falleció en 1989, con 87 años. Composición imagen y arreglos: blog del viejo topo.

Brecht en 1927. Foto de Konrad Meisser.

Brecht. Autor retrato: ¿Man Ray? (duda)

Brecht en su apartamento de Berlín. Foto de Zander y Labisch, 1 de enero de 1927. Getty Images.


Brecht con su hija Hanne Hiob, de su primer matrimonio con la actriz y cantante de ópera Marianne Zoff. Fotografía de mayo de 1926.


Divorciado de Marianne Zoff, Brecht se casó con Helene Weigel, que también era actriz y que fue su pareja definitiva hasta su muerte en 1956 (ella falleció en 1971). Con ella tuvo dos hijos, Stefan y Bárbara. En la foto aparece Brecht con su hijo Stefan en 1931.


Brecht, de joven.


 Brecht con Helene Weigel, su pareja definitiva y madre de sus hijos Stefan y Bárbara, 

Helene Weigel y Margarete Steffin con Bertolt Brecht y otros colaboradores

Brecht con el cineasta soviético Sergei Eeisenstein. Fecha: 1 de mayo de 1932 (fuente). © AF archive / Alamy Stock Photo

Brecht, retrato de Man Ray

Brecht. La máscara que sostiene fue la que le hizo Paul Hamann. Quizás la foto sea también de este último (ver esta fuente).

Bertolt Brecht, retrato foltográfico de Josef Breitenbach, 1937

Bertolt Brecht, 1946, New Jersey, EE.UU. Foto de Todd Webb.

Bertholt Brecht, por Edward Steichen


Estatua de Bertolt Brecht en el exterior del teatro Berliner Ensemble

Moneda de 10 marcos, de la República Democrática de Alemania (RDA/DDR), año 1973.

Sellos postales. Arriba, izda., sello de Italia, de 1998, Centenario del nacimiento de Bertolt Brecht. Derecha: lo mismo pero de Bulgaria. Abajo: sello de la RDA (DDR) de 1988.

Arriba: sello de 1998 de la RFA, Centenario del nacimiento de Bertolt Brecht. Abajo, sello de la RDA de 1980, conmemorativo de Helene Weigel,  

Cementerio berlinés de Chausseestr, donde descansan juntos los restos de Bertolt Brecht y Helene Weigel. Dos sobrias y rústicas piedras con los nombres de ambos, como único ornato. Seguro que a Brecht le hubiese gustado así.







Notas
(1) Estos párrafos están sacados de un texto de Brecht escrito en 1934, Las cinco dificultades para decir la verdad. Anteriormente hemos publicado una entrada con dos traducciones distintas del texto completo (la de la USAL de 1963 y la de J. Fontcuberta en 1973). Si pulsas AQUÍ accederás a dicha entrada y además al final de la misma podrás descargar ambas traducciones en pdf o en word, como prefieras. Por lo que comenta nuestra compañera alemana de blog, Gabi, la traducción realizada en los años 60 en Salamanca no es la mejor que cabría esperar. Traducir del alemán no es fácil, pero mejor eso que nada.

Bertolt Brecht en el blog del viejo topo


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jueves, 17 de diciembre de 2015

La canción sobre el enemigo de clase (Bertolt Brecht)



Cartel de Congreso Obrero en la II Internacional, Solidaridad del trabajo, 1889.

No se encontrará la palabra
que un día nos una a ambos.
La lluvia corre de arriba hacia abajo.
Y tú eres mi enemigo de clase.



La canción sobre el enemigo de clase
Bertolt Brecht (1898‑1956)

Texto de 1933. Puesta en música: Hanns Eisler (1898‑1962). 
Versión musical de Ernst Busch en Youtube: www.youtube.com/watch?v=61B2oN5tV3M 
Texto tomado de 321ignition.free.fr/pag/es/art/pag_002/brech_05.htm
Publicamos esta entrada en junio de 2013 y ahora la actualizamos en víspera de elecciones. Un poema de Brecht que merece la pena recordar y que mantiene plena vigencia 82 años después de haber sido escrito. En este sombrío tiempo en el que la búsqueda compulsiva del voto conduce al interclasismo y al abandono de la lucha de clases, y en el que Rajoy termina su legislatura en medio de una paz social vergonzosa para la clase trabajadora..., recordar a Brecht ayuda a realizar un ejercicio de lucidez política.


1.

Cuando pequeño, fui a la escuela
y aprendí, lo que es mío y lo que es tuyo.
Y cuando todo se había aprendido,
me parecía que no era todo.
Y no tenía desayuno que comer,
y otros sí tenían:
y así fue que sí lo aprendí todo
sobre la naturaleza del enemigo de clase.
Y aprendí, por qué y debido a qué razón
hay un desgarrón atravesando el mundo.
Y este perdura entre nosotros, porque la lluvia
cae de arriba hacia abajo.


2.

Y me dijeron: Si soy dócil,
entonces llegaré a ser como ellos.
Pero pensé: Si soy su oveja,
entonces llegaré jamás a carnicero.
Y vi más de uno de entre nosotros
que tragó su anzuelo.
Y cuando le aconteció lo que nos aconteció a ti y a mi,
entonces se extrañó.
Mas a mi, a mi no me extrañó,
pronto descubrí su juego:
La lluvia, así es, corre hacia abajo
y no corre, así es, hacia arriba.


3.

Ahí escuché que redoblaron los tambores,
y todos hablaron de eso:
Ahora deberíamos conducir guerras
por un lugarcito en el sol.
Y voces enronquecidas nos prometían
cielo, mar y tierra.
Y cabecillas gordos y grasientos
gritaron: no os postréis ahora!
Y creímos: no quedan más que unas horas,
luego tendremos esto y aquello.
Pero otra vez la lluvia corría hacia abajo,
y durante cuatro años tragamos hierba.


4.

Y una vez de repente se escuchó:
Ahora hacemos Republica!
Y ahí un hombre se parece al otro,
sea flaco u gordo.
Y los que estaban cansados por el hambre
jamás no habían estado tan esperanzados.
Pero los que estaban saciados porque comían,
estaban esperanzados como ellos.
Y dije: Ahí algo no puede ser cierto
y estaba lleno de dudas turbadas:
que sí, no es cierto, lo de la lluvia que
parece que corre hacia arriba.


5.

Nos dieron papelitos para votar,
entregamos las armas.
Nos dieron una promesa,
y dimos nuestro fusil.
Y escuchamos: que los que saben de las cosas,
ahora nos ayudaran.
Deberíamos emprender el trabajo,
ellos harían el resto.
Entonces me dejé conmover otra vez
y me quedé quieto, conforme a lo pedido
y pensé: Que bueno la lluvia
queriendo correr hacia arriba.


6.

Y poco después escuché decir,
ahora todo esta arreglado ya.
Si aguantamos la calamidad menor,
se nos dispensará de la mayor.
Y tragamos el frailuco Brüning,
para que no sea el Papen.
Y tragamos el junker Papen,
puesto que de lo contrario sería el turno del Schleicher.
Y el frailuco cedió su puesto al junker,
y el junker lo cedió al general.
Y la lluvia corría hacia abajo,
y corría copiosamente de verdad.


7.

Mientras anduvimos con papeletas para votar,
cerraron las fábricas.
Cuando dormimos frente a las agencias de empleo
que nos sellan la constancia,
les evitamos la preocupación por nosotros.
Escuchamos dichos como estos:
¡Siempre tranquilo! ¡Que esperáis, no más!
Después de una crisis mayor
¡viene un auge mayor!
Y dije a mis colegas:
¡Así habla el enemigo de clase!
Cuando él habla de buen tiempo,
se refiere a su tiempo a él.
La lluvia no puede ir hacia arriba,
aun cuando súbitamente tenga buenas intenciones
para nosotros.
Lo que puede es: puede acabar,
y es cuando brilla el sol.


8.

Un día los vi marchando
detrás de nuevas banderas.
Y muchos de los nuestros dijeron:
No más hay enemigo de clase.
Entonces vi encabezándolos
hocicos que ya conocía,
y escuché voces berreando
en el antiguo tono de sargento.
Y tranquillo entre banderas y fiestas
corría la lluvia noche y día.
Y cada uno que estaba acostado en la calle
podía sentirla.


9.

Se entrenaban con aplicación para tirar
y hablaron ruidosamente del enemigo
y señalaron furiosamente más allá de la frontera.
Y es que se refirieron a nosotros.
Pues nosotros y ellos, somos enemigos
en una guerra en que uno solo gana.
Pues viven de nosotros y reventan
si no seamos más los Coolíes.
Y es por esto también que
no debáis extrañaros
si se echan sobre nosotros, como la lluvia
se echa sobre el suelo.


10.

Y ese de entre nosotros que falleció de hambre,
cayó en una batalla.
Y ese de entre nosotros que murió,
ha sido asesinado.
Al que recogieron con sus soldados,
tener hambre no le agradó.
Al que le rompieron la mandíbula a patadas,
había pedido pan.
Al que habían prometido el pan,
ahora le dan caza.
Y al que traen en el ataúd de zinc,
ese dijo la verdad.
Y ese que entonces les daba confianza
cuando pretendían ser sus amigos,
lo que así imaginó
era que la lluvia corra hacia arriba.


11.

Ya que somos enemigos de clase,
sea lo que sea que nos dicen:
Ése de entre nosotros que no se atrevía a luchar,
se atrevía a morir de hambre.
¡Somos enemigos de clase, tamborilero!
Esto, ¡tu sonsonete no lo cubre!
Empresario, general y junker -
nuestro enemigo, ¡eres tu!
¡De esto, nada será movido,
ahí nada será arreglado!
La lluvia no corre hacia arriba,
¡por cierto no se le exige tal cosa!


12.

Por más que tu pintor retoque,
¡no va a tapar el desgarrón!
Uno de los dos perdura y el otro debe dejar su lugar,
o yo u tú.
Y sea que sea que aprenderé,
esto sigue siendo el abecé:
Jamás nada tendré de común
con el asunto del enemigo de clase.
No se encontrará la palabra
que un día nos una a ambos.
La lluvia corre de arriba hacia abajo.
Y tú eres mi enemigo de clase.





Interpretación artística actual de El Cuarto Estado (de Giuseppe Pellizza da Volpedo).


Deutsche Version

Das Lied vom Klassenfeind

1.

Als ich klein war, ging ich zur Schule
und ich lernte, was mein und was dein.
Und als da alles gelernt war,
schien es mir nicht alles zu sein.
Und ich hatte kein Frühstück zu essen,
und andre, die hatten eins:
Und so lernte ich doch noch alles
vom Wesen des Klassenfeinds.
Und ich lernte, wieso und weswegen
da ein Riss ist durch die Welt?
Und der bleibt zwischen uns, weil der Regen
von oben nach unten fällt.

2.

Und sie sagten mir: Wenn ich brav bin,
dann werd ich dasselbe wie sie.
Doch ich dachte: Wenn ich ihr Schaf bin,
dann werd ich ein Metzger nie.
Und manchen von uns sah ich,
der ging ihnen auf den Strich.
Und geschah ihm, was dir und was mir geschah,
dann wunderte er sich.
Mich aber, mich nahm es nicht wunder,
ich kam ihnen frühzeitig drauf:
Der Regen fließt eben herunter
und fließt eben nicht hinauf.

3.

Da hört ich die Trommel rühren,
und alle sprachen davon:
Wir müssten jetzt Kriege führen
um ein Plätzlein an der Sonn.
Und heisere Stimmen versprachen uns
das Blaue vom Himmel herab.
Und herausgefressene Bonzen
schrien: Macht jetzt nicht schlapp!
Und wir glaubten: Jetzt sind's nur mehr Stunden,
dann haben wir dies und das.
Doch der Regen floss wieder nach unten,
und wir fraßen vier Jahre lang Gras.

4.

Und einmal, da hieß es auf einmal:
Jetzt machen wir Republik!
Und der eine Mensch ist da dem andern gleich,
ob er mager ist oder dick.
Und was vom Hungern matt war,
war so voll Hoffnung nie.
Doch was vom Essen satt war,
war hoffnungsvoll wie sie.
Und ich sagte: Da kann was nicht stimmen
und war trüber Zweifel voll:
Das stimmt doch nicht, wenn der Regen
nach aufwärts fließen soll.

5.

Sie gaben uns Zettel zum Wählen,
wir gaben die Waffen her.
Sie gaben uns ein Versprechen,
und wir gaben unser Gewehr.
Und wir hörten: Die es verstehen,
die würden uns helfen nun.
Wir sollten an die Arbeit gehen,
sie würden das übrige tun.
Da ließ ich mich wieder bewegen
und hielt, wie's verlangt wurd', still
und dachte: Das ist schön von dem Regen,
dass er aufwärts fließen will.

6.

Und bald darauf hörte ich sagen,
jetzt sei alles schon eingerenkt.
Wenn wir das kleinere Übel tragen,
dann würd' uns das größere geschenkt.
Und wir schluckten den Pfaffen Brüning,
damit's nicht der Papen sei.
Und wir schluckten den Junker Papen,
denn sonst war am Schleicher die Reih.
Und der Pfaffe gab es dem Junker,
und der Junker gab's dem General.
Und der Regen floss nach unten,
und er floss ganz kolossal.

7.

Während wir mit Stimmzetteln liefen,
sperrten sie die Fabriken zu.
Wenn wir vor Stempelstellen schliefen,
hatten sie vor uns Ruh.
Wir hörten Sprüche wie diese:
Immer ruhig! Wartet doch nur!
Nach einer größeren Krise
kommt eine größere Konjunktur!
Und ich sagte meinen Kollegen:
So spricht der Klassenfeind!
Wenn der von guter Zeit spricht,
ist seine Zeit gemeint.
Der Regen kann nicht nach aufwärts,
weil er's plötzlich gut mit uns meint.
Was er kann, das ist: er kann aufhör´n,
nämlich dann, wenn die Sonne scheint.

8.

Eines Tags sah ich sie marschieren
hinter neuen Fahnen her.
Und viele der Unsrigen sagten:
Es gibt keinen Klassenfeind mehr.
Da sah ich an ihrer Spitze
Fressen, die kannte ich schon,
und ich hörte Stimmen brüllen
in dem alten Feldwebelton.
Und still durch die Fahnen und Feste
floss der Regen Nacht und Tag.
Und jeder konnte ihn spüren,
der auf der Straße lag.

9.

Sie übten sich fleißig im Schießen
und sprachen laut vom Feind
und zeigten wild über die Grenze.
Und uns haben sie gemeint.
Denn wir und sie, wir sind Feinde
in einem Krieg, den nur einer gewinnt.
Denn sie leben von uns und verrecken,
wenn wir nicht mehr die Kulis sind.
Und das ist es auch, weswegen
ihr euch nicht wundern dürft,
wenn sie sich werfen auf uns, wie der Regen
sich auf den Boden wirft.

10.

Und wer von uns verhungert ist,
der fiel in einer Schlacht.
Und wer von uns gestorben ist,
der wurde umgebracht.
Den sie holten mit ihren Soldaten,
dem hat Hungern nicht behagt.
Dem sie den Kiefer eintraten,
der hatte nach Brot gefragt.
Dem sie das Brot versprochen,
auf den machen sie jetzt Jagd.
Und den sie im Zinksarg bringen,
der hat die Wahrheit gesagt.
Und wer ihnen da geglaubt hat,
dass sie seine Freunde sind,
der hat eben dann erwartet,
dass der Regen nach oben rinnt.

11.

Denn wir sind Klassenfeinde,
was man uns auch immer sagt:
Wer von uns nicht zu kämpfen wagte,
der hat zu verhungern gewagt.
Wir sind Klassenfeinde, Trommler!
Das deckt dein Getrommel nicht zu!
Fabrikant, General und Junker -
unser Feind, das bist du!
Davon wird nichts verschoben,
da wird nichts eingerenkt!
Der Regen fließt nicht nach oben,
und das sei ihm auch geschenkt!

12.

Da mag dein Anstreicher streichen,
den Riss streicht er uns nicht zu!
Einer bleibt und einer muss weichen,
entweder ich oder du.
Und was immer ich auch noch lerne,
das bleibt das Einmaleins:
Nichts habe ich jemals gemeinsam
mit der Sache des Klassenfeinds.
Das Wort wird nicht gefunden,
das uns beide jemals vereint!
Der Regen fließt von oben nach unten.
Und du bist mein Klassenfeind.