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miércoles, 6 de enero de 2016

Perspectivas 2015-16, (1). Apocalipsis o reinicio. ¿Qué política financiera y económica nos depara el 2016?



Referencia documental
Original en alemán. Ernst Wolff: "Apokalypse oder Reset? Was uns 2016 finanz- und wirtschaftspolitisch erwartet"Publicado el 30-12-2015 en Telepolis.
Traducción del alemán para blog del viejo topo: Tucholskyfan Gabi.
Fuente y fecha de esta traducción: blogdelviejotopo, 1-1-2016.
Uso de esta traducción: licencia CC BY-SA. Reproducir esta ficha documental, conservando los enlaces (hipervínculos) que figuran, tanto al original en alemán como a la traducción de este blog.
Imágenes, negrita y subrayado: son añadidos nuestros.
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Apocalipsis o reinicio. ¿Qué política financiera y económica nos depara el 2016?
Ernst Wolff
(Trad. Blog del viejo topo por Tucholskyfan Gabi)


En estos días de Año Nuevo, a la mayoría de la gente les invade cierto temor al futuro. Sienten que nuestra sociedad ha llegado a un punto donde no cabe continuar como veníamos haciendo. Urge pues hacer un balance para reposicionarnos.

El mundo que habitamos ha cambiado sustancialmente en los últimos años. El punto de inflexión fue la crisis en 2007/2008. Al cabo de tres décadas de desregulación financiera, la desenfrenada especulación había dado lugar a gigantescas burbujas de deuda. El colapso del mercado estadounidense de viviendas  financiadas por créditos hizo que reventara una de esas burbujas llevando a la ruina la banca internacional, las grandes aseguradoras  y empresas en todo el mundo.

Entonces, los inversores a la sombra de estas instituciones/empresas en quiebra, obligaron a la política a no liquidarlas, manteniéndolas vivas mediante los impuestos recaudados en el marco de la mayor redistribución patrimonial de toda la historia humana. A las clases trabajadoras que habían ganado las inmensas sumas necesarias para tamaño rescate [“bail-out”] se les explicaba que todo ello se hacía por su bien, ya que las empresas salvadas eran demasiado grandes para quebrar [“too big to fail”].

Si bien los políticos prometieron entonces domar los mercados financieros o al menos ponerles coto, nada parecido ocurrió. Todo lo contrario: So pretexto de reestimular la economía, los principales bancos centrales del mundo comenzaron después de la crisis a imprimir dinero a raudales  entregándolo a tipos de interés cada vez más bajos precisamente a aquellos que habían originado el derrumbe.

Y estos, a su vez, invirtieron el dinero barato no en la economía ralentizada, sino en el sector financiero mucho más lucrativo pero también más peligroso inflándolo aún más. Siendo así que desde el 2008 a los grandes inversores, en caso necesario, se les volverá a considerar “demasiado grandes para quebrar”, por lo que serán rescatados nuevamente, están dispuestos a asumir riesgos cada vez más grandes.


Las consecuencias de la última crisis a largo plazo las soportan los trabajadores.

Los efectos del rescate 2007/2008 a largo plazo, en vez de responsabilizar y pasarles factura a los causantes, pasan a ser soportados por los trabajadores: Para poder llenar los agujeros que el rescate de la banca ha causado en las arcas estatales, los trabajadores deben aguantar en el marco de una “política de austeridad” despidos masivos, salarios y pensiones más bajas, impuestos más altos y prestaciones sociales cada vez más reducidas. El resultado de esta involución es el constante aumento de la desigualdad social que ya alcanza un nivel histórico: En 2015 una minoría de cien personas ya disponía de más patrimonio que la mitad de la humanidad.

La constante impresión de dinero por los bancos centrales, junto a los tipos de interés cada vez menores, ha venido produciendo burbujas crecientes en los mercados de valores, bonos e inmobiliarios que desfiguran y distorsionan totalmente la realidad económica. Antaño estos mercados solían ser el barómetro para valorar el estado de la economía real; hoy nos reflejan ante todo el grado de manipulación e intervención por parte de los bancos centrales. Más dramático aún evoluciona el mercado de derivados (puros productos financieros totalmente ajenos a la economía real). A pesar de que han puesto en peligro existencial el sistema financiero global ya en dos ocasiones anteriores (1998 y 2007/2008), su magnitud (que a falta de regulación sólo cabe calibrarla aproximadamente), y con ello el peligro que entraña desde la última crisis no para de crecer.


El sistema financiero global es como un drogadicto.

Las medidas adoptadas después de 2007/2008 con el fin de sostener el sistema financiero global, han creado una dependencia nunca vista: Para que los mercados de valores, bonos e inmobiliarios no colapsen arrastrando con ellos el sistema entero, los inversores han de recibir constantemente nuevos fondos a tipos cada vez más bajos.

Claro está que ese continuo aumento de la masa monetaria ha de llevarnos a la devaluación total y la hiperinflación. El Banco Central Europeo (BCE), por ejemplo, no sólo mantiene esta estrategia, hasta está extendiéndola en la actualidad. La razón por la que a diario bombea unos dos mil millones de euros en el sistema europeo, arroja una luz sobre su estado: sin esta intervención, en su forma actual ya resultaría insostenible.

Dado que el tipo de interés ya tiende a cero o menos aún, ya se están adoptando medidas para impedir que los trabajadores se puedan retirar de él: la drástica reducción de las transacciones en efectivo y el plan de prohibirlas por completo no son otra cosa que barreras para impedir que la masa de clientes bancarios se fugue en el efectivo.

El “bail-in” [la retención de depósitos de ahorradores y pequeños accionistas en caso de quiebra del banco], por otra parte, que aplicarán a partir del 1 de enero de 2016 todos los bancos de la eurozona, no es otra cosa que el paso previo a la masiva expropiación de los trabajadores en caso de que a los banqueros nuevamente se les vaya la olla en los mercados financieros.

Siete años después de la crisis de 2008, el 2015 marca un punto de inflexión: comparables al caso del drogadicto, las medidas ya tomadas surten cada vez menos efecto, por lo que hay que aumentar las dosis constantemente, por no hablar de los efectos secundarios que son cada vez más peligrosos.

Dicho de otro modo: el sistema financiero ha alcanzado un punto donde gran parte de las habituales medidas ya se agotan y donde la vuelta, el invertir puede hacer colapsar en sistema entero. La economía, a su vez, no se puede recuperar, puesto que los réditos que promete no son nada comparables con los que ofrece el sector financiero. Peor aún, las mayores ganancias durante los próximos meses se alcanzarán precisamente ahí donde originen los mayores daños sociales, en el ámbito de la especulación monetaria en los países emergentes.


El mayor peligro no acecha en el sector financiero.

Se plantea la pregunta: ¿Cuánto tiempo puede subsistir este sistema? Y no hay respuesta precisa. Una deuda global de más 200 billones (10 elevado al 12) de US$ no ha existido jamás en toda la historia mundial. Tampoco se habían conocido antes los tipos de interés negativos. Y sabemos que para imprimir dinero no existe límite superior.

Que todo ello nos debe conducir a una hiperinflación, sí o sí, nadie lo duda, pero nadie sabe predecir hasta qué extremo cabe seguir inflando artificialmente los mercados de valores, bonos e inmobiliario hasta que revienten. En caso de que los bancos centrales alcancen los límites de sus posibilidades, queda el Fondo Monetario Internacional (FMI) para intervenir con su propia moneda que son los derechos especiales de giro (DEG). Esta “moneda” que ya se viene empleando a gran escala desde 2008 es concedida exclusivamente a Estados, pudiendo posponer por algún tiempo la emergencia de un “crash”.

Pero a la vista de los múltiples focos de crisis económicas no se descarta que un evento imprevisto (“Black swan”/Cisne negro) haga caer el castillo de naipes entero. Si así ocurriera, el mundo entero, de un momento a otro, estaría ante la mayor crisis enfrentada jamás. El sistema financiero global tiene a todos los países entrelazados tan estrechamente que ningún rincón del mundo se salvaría del colapso y la subsiguiente devaluación del papel moneda.

El mayor peligro actual, sin embargo, NO reside en el sector financiero, NI tampoco en la economía, sino el  ámbito político. Los responsables políticos – al igual que los económicamente poderosos – conocen muy bien los peligros económicos y financieros que acechan por doquier, por lo que adoptan dos medidas que ya aprobaron en el pasado: para desviar la atención de los verdaderos responsables y culpables y de su propia corrupción, nos construyen enemigos imaginarios y preparan la guerra.

Los EEUU, el país más potente y desgarrado en términos sociales, apuestan cada vez más por la vía militar por lo que vienen sentando las bases para una guerra contra Rusia desde hace tiempo. Su política frente a Ucrania y los países del antiguo bloque oriental persigue la provocación permanente del gobierno de Putin. Política que se apoya en los más fieles aliados de EEUU en el Medio Oriente, que es Arabia Saudita que desde 2015 se encarga de que el precio del crudo, que ya ha hecho caer a Rusia, siga cayendo más y más, una evolución que el gobierno ruso a la larga no será capaz de sobrevivir.

Pero las demás grandes potencias, tales como Gran Bretaña, Francia y Alemania, se están preparando con creciente interés para el enfrentamiento militar. Tanto Rusia, como China, que después de la caída de Rusia sería el siguiente objetivo de los EEUU, se están armando considerablementeEl motor para semejantes preparativos bélicos a nivel internacional es sólo en apariencia la economía mundial y el sistema financiero global. Mucho más determinante para la evolución del mundo y lo que acontecerá a partir de 2016 es el aumento exponencial de la desigualdad social en nuestro planeta.

Puesto que el mundo se encuentra estrangulado por la industria financiera, que no está dispuesta a hacer la más mínima concesión a los trabajadores y los pobres (recordemos tan sólo lo que pasó este año en Grecia), el drama de la desigualdad social en la época que nos espera se irá exacerbando. Resulta más que probable que acabará en descargas muy violentas, revueltas, guerras civiles y demás enfrentamientos sociales masivos


¿Qué nos depara el futuro?

Ante tales perspectivas (crash, guerra o guerra civil), ¿no será que el mundo ya se encuentra inmerso en una espiral ya imparable hacia abajo? ¿Será así que cualquier intento de intervenir en el curso de la historia queda frustrado de antemano?

El estado del mundo en 2016 bien podría sugerir tal cosa. Pero existen una serie de tendencias que apuntan en otra dirección distinta. Ni las manipulaciones en los mercados financieros, ni los preparativos bélicos, ni el rearme internacional, ni el embrutecimiento de los cuerpos policiales, ni el hecho de que el islamismo radical sea declarado enemigo número uno de la humanidad con tanto fervor, evidencian precisamente la fortaleza de los poderosos de turno.

Todo lo contrario: nos muestran su debilidad y su miedo al cambio. De ser así que la élite financiera y sus políticos lacayos estuvieran tan firmemente montados, no estarían obligados a mantener un enorme aparato mediático de alcance global con el único fin de diseñar la opinión publica a favor suyo.

Una mirada a la campaña pre-electoral de los EEUU nos muestra como se gastan millones de dólares en instigar un miedo histérico ante el Estado Islámico. De este modo, se proponen desviar la atención del hecho de que los verdaderos enemigos de la clase trabajadora se encuentran sentados en Wall Street y la Casa Blanca.

Otro tanto cabe decir sobre Francia después de los ataques terroristas en Paris: aunque su causa la haya que buscar en las desoladas condiciones sociales en los suburbios franceses y belgas, al presidente, políticamente ya muy tocado, le sirvieron de argumento para radicalizar las medidas de seguridad y extender sus hazañas bélicas en Siria, si bien resulta más que evidente que de este modo la amenaza terrorista no va a menos, sino a más.

La influencia que los grandes medios ejercen desde 2007/2008 sobre el pensar de las masas ha ido perdiendo fuelle y alcanza en 2015 su mínimo histórico. Los sondeos nos documentan que un creciente número de personas ya no se creen las informaciones que difunden, y de la actitud de los votantes en 2015 cabe inferir que cada vez más están dando la espalda a las fuerzas políticas establecidas. Si bien es cierto que en muchos casos no saben formular un punto de vista propio por carecer de fundadas perspectivas políticas y económicas. Además, se encuentran masivamente desilusionadas y resignadas por lo que experimentaron en el pasado.

Esta desilusión y resignación se verán interrumpidas, sin embargo, por los acontecimientos que se vislumbran: sea un colapso, una guerra o una guerra civil, en el momento que lo experimenten en sus propias carnes, hasta los más desilusionados van a despertar y moverse. Su mayor problema consistirá en la orientación política.

Así las cosas, en el año 2016 será primordial erradicar la desinformación e ignorancia. Quien reconoce que no es el terror islámico que nos arrastra al abismo, sino las hordas de especuladores sin escrúpulos, los políticos corruptos y sus lacayos periodistas, se podrá rebelar y defender de este desafío histórico. Los peligros que nuestro mundo está enfrentando nunca fueron tan enormes. Pero también es cierto que en ningún momento anterior la humanidad dispuso de tantos instrumentos modernos de comunicación.


Ernst Wolff
Trad. Tucholskyfan Gabi











Ernst Wolff es periodista y autor del libro Weltmacht IWF - Chronik eines Raubzugs (El poder del FMI. La crónica de un robo). Editorial Tectum, Marburgo.

viernes, 3 de octubre de 2014

Anexión: la unificación alemana y el futuro de Europa.


Reseña de Arnold Schölzel del libro de Vladimiro Giacché: Anschluß – Die Deutsche Vereinigung und die Zukunft Europas (Anexión. La Unificación alemana y el futuro de Europa), Editorial Laika, Hamburgo, 2014. Original de la obra en italiano.
Fuente: publicada en JungeWelt el 26.09.2014. 
Traducción al castellano de la reseña: Tucholskyfan Gabi.
Fuente de esta traducción: blog del viejo topo



Versión original en italiano



Vladimiro Giacché
El economista Vladimiro Giacché ha escrito un libro brillante sobre la anexión de la República Democrática Alemana (en adelante RDA) y las consecuencias para la Unión Europea.

Vladimiro Giacché es un economista de orientación marxista, además de muy versado en filosofía. Trabaja en un instituto financiero en Roma. Después de su estudio Titanic Europa. La historia de una crisis (2013), se publicó hace pocas semanas un segundo libro suyo, que ahora está disponible en una excelente traducción al alemán por Hermann Kopp: Anschluß - Die deutsche Vereinigung und die Zukunft Europas (Anexión. La unificación alemana y el futuro de Europa).


Un desastre calculado.

La mayor parte del contenido de esta publicación la ocupa la unión monetaria celebrada el 1 de julio de 1990 entre la República Federal Alemana (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA); sus antecedentes inmediatos y sus consecuencias ante todo para los ciudadanos de la RDA. De esto hace ya 24 años y el autor se pregunta qué podemos aprender al día de hoy “de esa adquisición o apropiación de los cinco ‘länder’ + Berlín orientales por parte de la RFA". Su respuesta: esa experiencia es de “sumo interés a la vista de lo que en Europa ha venido ocurriendo desde que se produjera la Unión Monetaria". Considera que  la Unión Europea en términos económicos y monetarios ya antes de 1990 era algo impensable; en primer lugar por ser la moneda única europea el intento de introducir en el concierto europeo a una Alemania que, precisamente mediante su unificación, había ganado peso e importancia superando de este modo a todos los demás países miembros de la UE. En segundo lugar, por quedar consolidada mediante aquella ideología, el modo y el concepto económico y social que ha venido determinando la integración europea.

El programa que nos traza el autor en las primeras 130 páginas del libro, viene a ser la anatomía del instrumento decisivo a la hora de esta adquisición consistente en la anexión fiscal y la destrucción de la economía de la RDA; primero procediendo de modo cronológico, más adelante analizando los diversos aspectos de este proceso. El autor se sirve de una amplia bibliografía publicada sobre el tema y no ignora en ningún momento, como suele hacerse en la parte occidental de Alemania, las publicaciones de los autores germano-orientales. De este modo, analiza por ejemplo la “jugarreta” de las llamadas deudas antiguas que fueron impuestas a las empresas orientales en beneficio de los bancos occidentales; o el principio consistente en “devolver las indemnizaciones recibidas” que en círculos de la clase media occidental venía a despertar un enorme apetito por los inmuebles orientales, que nada tenía que envidiar a los broker de Wall Street; o la liquidación de las llamadas élites, sobre la que Giacché nos ofrece esta cita del ex canciller Helmut Schmidt del año 2006: “Los comunistas de la RDA después del año 1990 recibieron un trato mucho peor que los ex nazis en la RFA después la II GM. De haber recibido un trato algo más tolerante, el desastre que hoy vivimos en los nuevos ‘länder’ sería probablemente algo menos penoso”.

No sorprende pues que la historia se vuelva a escribir, amablemente, una y otra vez, toda vez que Giacché nos detalla cómo el desastre incluyendo el paro masivo, la emigración, la desindustrialización y la destrucción de las condiciones vitales de millones de ciudadanos había sido fríamente calculado por los autores de la Unión Monetaria, donde cabe mencionar en particular al entonces secretario de Estado Horst Köhler y su adjunto Thilo Sarrazin. Sobre las más que probables dimensiones de la catástrofe, estos “lúcidos” defensores de la ideología privatizadora y desreguladora que llevaban en mente y que acabaron por conseguir mediante supremas artes estatales, no tenían la más remota idea.


Fetiches de propaganda.

Todas y cada una de las advertencias de expertos en la materia, entre ellos el entonces presidente del Banco Federal Karl Otto Pröhl o la ministra germano-oriental de economía, Christa Luft, en el equipo del presidente del entonces presidente de la RDA Hans Modrow, fueron rechazadas con la misma arrogancia que aún predomina hasta hoy en la estereotipada prensa alemana occidental sobre la RDA, que continúa machacando que en ningún momento se produjo un fallo de mercado y que la culpa de todas las consecuencias de la Unión Monetaria la tenía la economía socialista de planificación. Con semejantes fetiches propagandísticos, el autor no viene a polemizar, ya que nos facilita las correspondientes cifras y los hechos documentados. Escribe que el “mejor resumen de este proceso” corresponde a Modrow: “La Unión Monetaria ha venido a matar a la economía de la RDA”, y de un modo muy premeditado en su voluntarismo político económico y financiero, que según se dice sólo encontraríamos en el socialismo, pero que por lo visto también ocupa un lugar fijo en el capitalismo monopolista de Estado (aunque Giacché no se sirva precisamente de este término). Cualquier regulación o desregulación siempre acaba siendo una irregularidad.

Y ese proceso de sustituir unas medidas de razonamiento económico por otras, subjetivistas y de índole político e ideológico, se ha convertido en modelo para la "Europa Alemana". El último epígrafe de su libro, el autor lo dedica al resumen de este aspecto europeo en el que no se olvida de ninguna de las diferencias, como sería la falta de un transfer a nivel europeo: “no importa quién gobierne en Alemania, siempre observamos una paralela entre la cura de caballo, que tuvo que soportar la economía de la RDA, y las reformas Hartz, por un lado, y los “deberes” que ahora se vienen a imponer a los países europeos en crisis, por otro. Las recetas son siempre las mismas: la privatización y la reducción salarial”. Giacché considera que son medidas inadecuadas. Según él, debería ser prioritario “reducir mediante una concreta redirección los desequilibrios entre las macroeconomías del continente europeo”. Se opone expresamente a aquellas opiniones que alegan la incapacidad de los países europeos miembros de la Unión, y se opone también al dogma que sostiene la fundamental importancia del euro como moneda única.  Quienes todavía se dejen paralizar por ese “dogma”  mientras que los referidos desequilibrios vayan en aumento, ya no encontrarán voluntarismo político alguno que sea capaz de impedir la implosión de la eurozona. Las secuelas de la anexión de la RDA nos deberían servir de advertencia. Pero las perspectivas de una influencia y advertencia saludable no parecen ser propicias ni en Berlín, ni en Bruselas u otra metrópolis europea. Sin embargo, la advertencia que Giacché nos razona y documenta de modo tan brillante en este libro, hace ya tiempo que es compartida por muchos.



Arnold Schölzel

Traducción: Tucholskyfan Gabi.




domingo, 24 de marzo de 2013

Rincón del libro: EGO - Das Spiel des Lebens


EGO - DAS SPIEL DES LEBENS (El juego de la vida),

un nuevo bestseller de Frank Schirrmacher 


Sin identificarme con ninguno de los que a continuación opinan, os quisiera ofrecer un breve florilegio sobre este ya polémico libro en base a las recensiones que tengo a mano- (aún no existe traducción al español):

Schirrmacher nos narra la historia de una manipulación, de cómo tras el fin de la Guerra Fría, en el corazón de nuestra sociedad estalla una guerra nueva. Hace ahora sesenta años que los militares y los economistas venían a desarrollar el modelo teórico del hombre nuevo, un ser egoísta que lo único que pretende es perseguir sus metas, lograr ventajas propias en detrimento de los demás: el 'homo oeconomicus' moderno. Acabada su carrera de la guerra fría, en vez de quedar desechado, vino conquistando la vida cotidiana del siglo XXI. Hoy es el que dirige por igual los mercados bursátiles y del trabajo. Pretende instalarse en las mentes humanas con el fin de vender mercancías y políticas. El modelo ya se ha convertido en una profecía autocumplida (self-fullfilling). El individuo ha dejado de ser titular y dueño  de sus propias decisiones…el gran juego de la vida discurre sin nosotros. (Resensión de la propia Editorial Blessing).

***

La tesis del 'homo oeconomicus' moderno acierta. Nuestro presente se encuentra realmente dominado en todos los ámbitos por la primacia de lo económico sobre la cultura, la enseñanza, familia, sanidad, el deporte y hasta la religión. El alma mercantil, dominándolo todo, provoca e incita lo que cada uno de nosotros tiene de 'mercantilista'. La banalidad por todas partes. Pero ojo, ¡qué no nos encerremos en una imagen hermética de esa realidad! Aun disponemos de alternativas para no quedar subyugados a las condiciones económicas del momento. Un ejemplo del año pasado: En contra de las presiones de los embravecidos mercados, el Tribunal Constitucional alemán (BVerfG) se tomó su tiempo para reflexionar y juzgar tranquilamente la constitucionalidad o no de los llamados 'mecanismos de estabilidad' MES. Y así debería ser: Corresponde a la democracia de marcarle el paso a la economía, lo que ya no resulta tan natural en estos tiempos y que en la democracia se debe reconquistar una y otra vez. Por lo demás, no son las condiciones económicas que nos [El comentarista habla aquí de 'Sachzwang' que equivale a unas condiciones o circunstancias coercitivas e inamovibles]. -Rüdiger Safranski-

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La competitividad se está radicalizando en el mundo del trabajo, y eso se percibe en todos los sectores. Suben las cargas laborales, se acortan las unidades temporales de producción y de descanso. Y eso puede resultar en lo que se denomina 'burnout'. Pero tampoco cabe describir el desarrollo social en esta única dirección. También existe una fuerte corriente en contra, gente cuya meta ideal consiste en disponer de su tiempo, jugar con sus hijos, quedar con sus amigos…personas que de este modo vienen a defender su individualidad contra un pensamiento totalitario de eficiencia. -Richard David Precht-

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El predominio exclusivo de lo económico ya se venía a deplorar tanto desde la izquierda como desde el bando conservador!!, al menos en los últimos 150 años. La libertad del individuo y la individualización son valores que deseamos todos. Resulta lógico, pues, que a cambio alcancemos cierto grado de EGO-centricidad.  Pero ¿deberíamos, por ello, tirar por la borda todos esos valores?  Existe una extraña duplicidad, y si se quiere paradoja: Los mercados están ganando en significancia, pero al mismo tiempo  está triunfando la moral como nunca antes en la historia, y no por último, en la vida política. Es evidente que la democracia está cambiando. Afirmar, sin embargo,  que se está viniendo abajo me resulta un tanto absurdo. -Paul Nolte-

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Tanta imaginación no la desplegaba hasta la fecha ni siquiera la izquierda unida, a saber, que el homo oeconomicus se lo habrían inventado entre guerreros fríos y maximizadores de beneficio acalorados, ¡vamos!  Pero bueno, no todos los críticos literarios [Schirrmacher lo es] deben dominar la teoría económica desde Adam Smith (1723-1790). El infalible olfato de Schirrmacher repara en que, desde Lehman Brothers y sus consecuencias,  el 'zeitgeist' nos 'sopla' desde la izquierda.  Y sólo aquel que se pone a su servicio puede esperar la explosión de su beneficio en el mercado de libros. De todos modos, el que primero fuera fan de [Helmut] Kohl y luego seguidor de [Gerhard] Schröder resulta ser el autor ideal de un libro titulado 'EGO' persiguiendo con una impresionante consecuencia su propio canon de valores, a saber, todo lo que promete aumentar la atención, la tirada y las ediciones no puede ser falso. -Hugo Müller- 

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Parece ser que Schirrmacher es incapaz de imaginarse los excesos de ese deregulado capitalismo financiero anterior a la crisis del 2008 de otro modo que originados por la conspiración: Ese 'monstruo social', ideado por 'militares y economistas' , esos horrores personificados de todo alemán culto, ahora estaría dirigiendo el mundo entero. Como folletinista que es, el autor discurre en las categorías de la novela de horror, aquí su modelo parece ser 'Frankenstein'. Ese monstruo, que directamente le podría haber insinuado Sarah Wagenknecht [Die Linke], y engendrado durante la guerra fría:  el arma del capitalismo estadounidense contra su contrincante socialista; "el monstruo del egoísmo, la desconfianza y el miedo" que, venciendo la solidaridad y la confianza, se vuele contra su creador, a no ser que Superman, Spiderman o Schirrmacherman salgan a salvar el mundo. -Alan Posener-

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¿Una regreso a las tesis y posturas de la izquierda? Antes bien parece que se inicia una nueva era de olvido global, en la que apenas nadie recuerda cómo venía pensando hasta el día de ayer. El economismo total era en realidad una característica de las sociedades socialistas que, basándose en la diferencia ideológica entre base y superestructura y mediante la revolución, pretendían hacer valer la primacia de la base, i.e. los procesos económicos, en todos y cada uno de los ámbitos de la vida social. El mundo occidental, en cambio, insistía en la autonomía normativa de la cultura, del derecho, la religión y otros aspectos de la vida social. Si en las sociedades occidentales después de 1989  se produjo realmente un 'cambio climático', éste consistía en ir apropiándose del economismo reinante en el ataño sistema oponente tras la caída de éste… hasta el extremo de las últimas ramificaciones en estética mercantil. 

Pero quien hojee la literatura económica reciente observará que desde hace algún tiempo se viene a perfilar la tendencia opuesta :  el fantasma del 'homo oeconomicus' está recibiendo sepultura por todas partes. Hasta los profesionales en estadística deben admitir haberse excedido cazando dos de sus fenotipos, a saber, el individuo medio y el maximizador de utiilidad o beneficio. Ambos fantasmas apenas se descubren en la vida real, desde que debemos comprobar a diario cuán equivocado y unidimensional resulta hoy la imagen economicista del hombre, tan largamente acariciado.  Hace ya tiempo que hemos vuelto a reflexionar sobre la empatía, cooperación, filantropía, dignidad, generosidad, las virtudes civiles y cómo regenerar confianza. Sólo violando la verdad, se podría afirmar que los referidos asuntos sean dominio de la izquierda. De hecho, deben estar en el orden de día de la sociedad civil desde su emancipación de la cultura feudal.
-Peter Sloterdijk-

Las opiniones anteriores se publicaron en la revista FOCUS ONLINE Nº 7/13 del 09.02.2013 bajo el título: Was ist dran an Schirrmachers Thesen?