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sábado, 5 de abril de 2014

Anticomunismo. Pinceladas vintage de propaganda anticomunista, con un toque de humor.





Es una forma de vida maligna. Revela condiciones similares a una enfermedad que se extiende como una epidemia, y como una epidemia hay que ponerlo en cuarentena para que no infecte a toda la nación
Sobre el comunismo, John Edgar Hoover (1895-1972), primer director del F.B.I., desde su creación en 1924 hasta su muerte en 1972


La revolución rusa de 1917 despertó los miedos y temores de la burguesía de los países capitalistas dominantes. Se hizo patente que el sacrosanto régimen burgués dejaba de ser una fortaleza inexpugnable y que podía llegar a ser destruido por la acción revolucionaria del proletariado organizado: el capitalismo podía ser derrotado

Supuso una inyección de fuerza moral para las organizaciones obreras de todo el mundo. En una Alemania tan castigada por la guerra como también lo estaba Rusia, apenas un año después de la revolución de Octubre, los cimientos del poder burgués se tambalearon (primero con la Revolución de Noviembre de 1918, iniciada en Kiel; luego, en enero de 1919, con la sublevación revolucionaria espartaquista; finalmente, el 6 de abril del mismo año, con la proclamación de la efímera República Soviética de Baviera). 

En mayor o menor medida, el eco de la revolución de Octubre actuó de refuerzo y de catalizador de la lucha de las organizaciones proletarias en todas partes. La respuesta de la burguesía no se hizo esperar. La revolución rusa pasó a convertirse en un cáncer que era preciso extirpar antes de que se extendiese más. Los nacientes fascismos fueron impulsados por la clase dominante, para actuar de arietes contra la amenaza roja. Para muchos, Hitler significó la esperanza de ver destruida la Rusia soviética, pero el nazismo resultó finalmente derrotado por el Ejército Rojo. 

Tras la derrota de la Alemania nazi, las potencias occidentales renovaron su obsesión por el "peligro comunista", razón por la cual el anticomunismo pasó a convertirse en una especie de salvoconducto que hacía olvidar el pasado de muchos nazis, convertidos en estratégicos colaboradores del bloque occidental. La nueva urgencia era frenar la propagación del socialismo. La revolución comunista china del 47, el comienzo de la guerra de Corea en 1950, el auge de los movimientos de liberación nacionales en el Tercer Mundo, etc., estos y otros hechos amplificaron el miedo que el hegemónico bloque occidental tenía por el socialismo.

Por ello, durante toda la Guerra Fría la producción de propaganda anticomunista pasó a desempeñar un papel fundamental: películas, informativos, documentales, etc. Muchas de las obras de esta propaganda quizás hoy nos harían reír. Pero tengamos en cuenta que jugaron un papel decisivo en la promoción de patrones de socialización política que tuvieron como efecto la formación de un imaginario colectivo, en el cual el comunismo era la máxima expresión de la maldad, una especie de anticristo con el objetivo de destruir la civilización y todos los valores que la fundamentaban; una fuerza destructora del "orden natural" de las cosas basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el libre mercado. El comunista era representado como un ser perverso por naturaleza, con tendencia criminal innata, que encontraba placer creando destrucción y odio. Para ciertos sectores, los comunistas incluso estaban más allá de la dicotomía naturaleza/cultura, al formar parte de un submundo dirigido por fuerzas diabólicas. 

Hubo incluso ilustres psiquiatras que llegaron a considerar el comunismo como una enfermedad (también consideraban como enfermedad la homosexualidad). En España tuvimos un ejemplo muy claro: Vallejo-Nájera, psiquiatra-director de las investigaciones psicológicas llevadas a cabo en los campos de concentración que se crearon durante el primer franquismo. Como muchos sabéis, Vallejo-Nájera consideraba la existencia de un posible gen rojo que vendría a ser la causa de las tendencias comunistas en una persona, consideradas por tanto como una patología susceptible de ser tratada.

He seleccionado un par de pinceladas vintage de esta propaganda anticomunista, que se acentúa especialmente a partir de la Guerra Fría. Pertenecen a dos países: Estados Unidos y Argentina. En el caso del material argentino, es interesante subrayar que es ligeramente anterior al comienzo de la Guerra Fría, lo que nos muestra la virulencia y tradición del anticomunismo en este país del cono sur, por parte de su oligarquía.


Make Mine Freedom (1948)
Subtítulos en castellano (acuérdate de activarlos)

Make Mine Freedom 
Se trata de uno de los primeros cortos de animación producidos en Estados Unidos, como propaganda anticomunista en la Guerra Fría. Un año antes (1947) había tenido lugar la revolución comunista china, dos años después de que el Ejército Rojo derrotase a Hitler. Todavía no había estallado el conflicto de Corea, pero ya se había activado en Estados Unidos una poderosa maquinaria de propaganda contra el comunismo. El mensaje del corto es muy claro: una advertencia contra los que proclaman ideas de igualdad, a la vez que ensalza las virtudes del capitalismo como el sistema que ha hecho grande a EE.UU. En definitiva, el corto nos vende los muchos peligros derivados del comunismo y los abundantes beneficios que nos aporta el capitalismo. 
Directores: Joseph Barbera y  William Hanna
Fecha: 25 de febrero de 1948 
País: Estados Unidos.
Producción: Harding College, John Sutherland Productions, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Duración: 9'
Algunas referencias: ficha en imdb y dailybail.com.
Para acceder a una versión en mejor calidad, pero sólo en inglés (sin subtítulos), pulsa aquí. En inglés con subtítulos en portugués, pulsa aquí.



Mañas y patrañas de gente extraña (1978)

Mañas y patrañas de gente extraña
Director: Alfredo Zalnero
Fecha: 1978 
País: Argentina
Producción: Instituto Nacional de Cinematografía, Argentina.
Duración: 8'09''
Se trata de un corto de animación, de carácter anticomunista, realizado durante la dictadura argentina. Fue producido en 1978, con intención de servir de material educativo dirigido a los niños.



Fragmento de un documental anticomunista presentado por un ex-agente del FBI (primera etapa de la Guerra Fría)


En este caso es un fragmento de un documental estadounidense de los primeros tiempos de la Guerra Fría. Es reproducido en otro documental mucho más reciente, titulado "Viendo en Rojo. Historias de Comunistas Americanos" (Seeing Red: Stories of American Communists), dirigido en 1983 por Jim Klein y Julia Reichert. Este último es una interesante historia de los hombres y mujeres que formaron parte del Partido Comunista de EE.UU., en una época (la de la Guerra Fría) marcada por unas condiciones muy difíciles para la militancia comunista (ver documental completo en castellano aquí). Para el que desee profundizar en lo que fue el clima anticomunista estadounidense durante la Guerra Fría, le recomiendo especialmente el documental mencionado y enlazado; merece la pena.



Fragmento del Noticiero Sucesos Argentinos, de 1939 


Fragmento de 1'31'' de duración, del Noticiero Sucesos Argentinos del año 1939. Pertenece al documental "Gaviotas blindadas, historia del PRT-ERP", que narra la historia del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y su brazo armado, el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). Este documental argentino fue presentado en 2007. La investigación, guión, producción y realización corrieron a cargo de Aldo Getino, Laura Lagar, Mónica Simoncini, Omar Neri y Susana Vázquez. Está disponible en documentales-online.com



Fragmento del Noticiero Sucesos Argentinos, de 1939, con añadidos posteriores


Es una variante del anterior, que ha sido manipulada mezclando imágenes y audio posteriores. Sobre esto, reproduzco un comentario que hace el autor del canal de Youtube exequiel751 en otro canal:
"Por medio de una manipulación, agregaron al final del vídeo un discurso de Juan Domingo Perón pronunciado en 1943, durante el Gobierno de Pedro Pablo Ramírez. De hecho, en el pasaje 2:17 se lo puede ver claramente a Ramírez (a la izquierda, con anteojos). Y también aparece en 2:22. Más adelante, en 2:27, se lo ve al entonces ministro de Guerra, Edelmiro Julián Farrell, que en 1944 asumiría como presidente (Farrell también figura a la izquierda)."
Aún aceptando como válido lo que afirma el autor del comentario, la manipulación no afecta a la idea que pretendo transmitir. Al contrario, la refuerza, al mostrar la continuidad de este discurso anticomunista con posterioridad a la fecha del documento cinematográfico original.


*  *  *


Termino con un toque de humor, a cargo de "Cecilio". Se trata de un personaje ficticio creado por el argentino Diego Capusotto para el programa de TV "Peter Capusotto y sus videos", emitido por Canal 7 (Argentina). El personaje de Cecilio es un cantante anticomunista, contrafigura de Bombita Rodríguez, otro personaje de ficción también creado por este humorista argentino. Echarse unas risas siempre es saludable:

Cecilio: Rojo, rojo


Una cita del psiquiatra franquista Vallejo-Nájera, para cerrar esta entrada del blog:
Los marxistas aspiran al comunismo y a la igualdad de clases a causa de su inferioridad, de la que seguramente tienen conciencia. Y por ello se consideran incapaces de prosperar mediante el trabajo y el esfuerzo personal. Si se quiere la igualdad de clases no es por el afán de superarse, sino de que desciendan a su nivel aquellos que poseen un puesto social destacado, sea adquirido o heredado. 
(...) El simplismo del ideario marxista y la igualdad social que propugna favorece su asimilación por inferiores mentales y deficientes culturales, incapaces de ideales espirituales, que hallan en los bienes materiales que ofrecen el comunismo y la democracia la satisfacción de sus apetencias animales. 
 (Vallejo-Nájera, psiquiatra-director de las Investigaciones psicológicas de los campos de concentración en el primer franquismo) 

En Twitter: 

miércoles, 19 de febrero de 2014

La peligrosa y banal existencia del ni-ni político. De semejanzas curiosas y agujeros negros ideológicos (1 de 2).



si usté ya está acostumbrao / andar dando volteretas 
y ningún daño le hará / estar donde las papas queman. 
Usted, no es na / no es chicha ni limoná 
(Víctor Jara, "Ni chicha ni limoná", del álbum Manifiesto)


El poder se hizo verbo, y el verbo alumbró la dominación política.

Agujero negro: "región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella" (Wikipedia). El agujero negro actúa como una especie de "cárcel" del espacio, en la que aquello que es atrapado pasa a ser dominado. "No se puede salir de un agujero negro en la teoría clásica, pero la teoría cuántica permite que la energía y la información puedan escapar de él" (Stephen Hawkings, en Nature24-1-2014).


*  *  *

"Nunca lo hubiera soñado ¡¿Que me dicen de derecha o de izquierda?!.. ¡¡Del medio, de esa gigantesca clase media!! Despertemos argentinos. El sueño es posible".
Quien así habla, acompañado de un fondo de música celestial (ver el vídeo anterior de 45 segundos, porque merece la pena), no es otro que Ricardo López Murphy. El vídeo es una spot televisivo de las elecciones presidenciales de Argentina en 2003. El mensaje es tan nítido como simple: nada de derechas o de izquierdas; el medio es la verdad porque representa la gigantesca clase media. Concepto este último que viene a ser como un enorme cajón de sastre que la sociología sistémica ha creado, para negar la existencia del antagonismo básico del que deriva la lucha de clasesCon su discurso de nada de derechas ni de izquierdas, López Murphy obtuvo más de tres millones de votos en aquellas elecciones, convirtiéndose en la tercera fuerza, liderando un partido que decía ser un "movimiento" (Movimiento Federal Recrear). 


López Murphy
¿Quién es este político con aspecto de personaje de alguna película sobre mafiosos de Scorsese, que se dirigía con paternalismo mimoso en 2003 a los argentinos, para sugerirles que dejasen de pensar en la dicotomía derecha/izquierda? El cara de bulldog, como muchos lo apodan, había sido economista jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), un laboratorio ultraliberal de ideas y planes políticos y quizás uno de los más retrógados y reaccionarios de aquellos que llegaron a existir en su género en Latinoamérica. 

Predicador del dogma mantenido por Martínez de Hoz, por el cual "achicar el Estado es agrandar la Nación" (Emilio Marín, "Con Recrear, lo viejo se presenta como nuevo"), López Murphy fue ministro durante la presidencia de Fernando de la Rúa. En aquel período, lideró el plan económico de salvación nacional, un paquete de duras medidas neoliberales. Su paso por el gobierno resultó fugaz y apenas duró 15 días al frente de la cartera de Economía, pero su línea de política económica se mantuvo; su sucesor, Domingo Cavallo, comulgaba con la misma doctrina y no tardó en acomodarse a lo que llaman la ortodoxia económica. Fueron años en los que Argentina sufría el azote de tecnócratas neoliberales, que provocaron la pauperización de un proletariado argentino ya de por sí pauperizado, y el hundimiento en el abismo de la mal llamada clase media

López Murphy fue un discípulo aventajado de la Escuela de Chicago de Milton Friedman, donde había completado estudios superiores. Igual que los actuales tecnócratas y expertos de la troika y de los gobiernos de los estados bananeros europeos, para López Murphy el problema de fondo no era un tema de derechas o de izquierdas y la solución pasaba por olvidarse de las ideologías: era una mera cuestión 'imparcial' de Matemáticas (¿les recuerda esto el discurso de Guindos, Solchaga, Almunia, Salgado, Rato, etc.?): "Es un problema aritmético y no se puede discutir”, afirmó justificando "su propuesta de bajar salarios, achicar el gasto público y aumentar el IVA" cuando era ministro de Economía (José Bessone, en El ruido de las nueces). En su expresión más sofisticada, la dominación política presenta aquellas decisiones que resultan socialmente traumáticas, como decisiones que no pueden ser discutidas debido a una supuesta imparcialidad y objetividad supremas, y a una lógica (que sólo el experto tecnócrata conoce) ubicada al margen de las ideologías. La dominación... comienza por el lenguaje y el discurso.

El autor del "Nuevo diccionario político argentino" (ver blog Maguila y yo) define a nuestro personaje con una cierta dosis de sabrosa ironía porteña:
López Murphy, Ricardo: dirigente radical de extracción liberal y extracciones bancarias, que en su fugaz paso por el Ministerio de Economía durante el mandato de Fernando De La Rúa propusiera un vasto programa de ajuste fiscal, consistente en que los empleados públicos que sobrevivieron a los despidos aplicados por el menemismo aceptasen trabajar gratis para el gobierno como alternativa a nuevas cesantías, y que el Estado se desprendiese de bienes innecesarios que el sector privado y el mercado podrían manejar con más eficacia, como el Banco de la Nación, las cataratas del Iguazú y el glaciar Perito Moreno.
Y a pesar de todo lo anterior, este garufa oligárquico no dudó en 2003 en marcarse un tango de chulería política, anunciando que había que dejarse de conceptos desfasados como derecha e izquierdaMurphy... ¡pucha que sos divertido! El mensaje político de este chanta iba dirigido a la gran masa ni-ni y, a la vez, iba destinado a fortalecer el propio ninismo. ¿Ni-ni? ¿Ninismo?


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Hace pocos años, antes de que la crisis sistémica se presentase en toda su ferocidad, comenzó a utlizarse una nueva categoría sociológica: los ni-ni. Primero fueron los británicos los que empezaron a usar el acrónimo NEET (not in employment, education or training). Enseguida el uso se extendió a muchos países. El término ni-ni (o nini sin guión) hacía referencia sobre todo a un sector social mayoritariamente de jóvenes, que ni estudiaba ni trabajaba, inmerso en una espiral maldita en la que la temprana deserción escolar y la falta de preparación se juntaba con un mercado de trabajo desfavorable, marcado ya por una alta tasa de desempleo.

En tiempos recientes, gente de la izquierda está popularizando una adaptación del término, otorgándole un nuevo significado -de carácter peyorativo- para hacer referencia a un fenómeno que en absoluto es nuevo: no ser de derechas ni ser de izquierdas. Son los ni-ni políticos.  

El acriticismo que domina en una buena parte de la masa social indignada, favorece la propagación de mensajes que claramente actúan o pueden actuar como caldo de cultivo del neofascismo y de los populismos. La deriva ideológica de carácter sistémico de una parte de la indignación colectiva, se concreta con frecuencia en posiciones marcadamente reaccionarias, en tanto que fortalecen vigorosamente el status quo. Un buen ejemplo de esto último lo tenemos en la consigna política del ni-ni: ni de derechas, ni de izquierdas. Mensaje muy efectista que cala por su simpleza y que conecta con la más profunda tradición de la antipolítica. Nadie debe engañarse: si hay existe una consigna profundamente sistémica, un eslogan nacido desde lo más profundo de las entrañas de la ideología dominante, es el de ser ni de derechas ni de izquierdas, un mantra que actúa de penicilina política para neutralizar a las fuerzas posicionadas en contra del sistema capitalista.  Ser ni de derechas ni de izquierdas es la erótica de masas con la que el establishment narcotiza la conciencia colectiva. Forma parte de la antipolítica, "una lluvia diaria que acaba calando" (como decía Paco Arnau), abriendo el camino para lo peor.

El ninismo no es una forma de nihilismo. En absoluto. El pensamiento nihilista implica un esfuerzo intelectual, lo que provoca una reacción alérgica en el ni-ni. Por ello el ninismo tiene más que ver con el no-pensamiento, con una incapacidad patológica para desarrollar un mínimo análisis de la realidad social. El ni-ni es un ser que reacciona ante estímulos políticamente primarios. Si traducimos el caca-culo-pis de los niños a lenguaje político, el resultado es la visión política que impulsa al ni-ni. En el mejor de los casos, el ni-ni nutre el poder político de las grandes fuerzas sistémicas; en el peor de los casos, el ninismo es lo que fecunda a la bestia parda del fascismo y da alas a los populismos. Por encima de todo, el ninismo es un producto de la dominación política, un elemental pero eficaz flash proyectado por la ideología del Poder que actúa como un gigantesco agujero negro en el universo social.


Nada hay nuevo bajo el sol. El ni-ni en el post-franquismo

Aunque los antecedentes son más lejanos en el tiempo, en el actual período democrático de nuestra historia el ni-ni político (en lo sucesivo suprimiré el adjetivo) hunde sus raíces en el post-franquismo, en la Transición y en la primera etapa de la democracia. Reflejo de la socialización política del franquismo, en aquellos momentos estaba ampliamente extendido el dicho "yo no soy de derechas ni de izquierdas", lo mismo que el "soy apolítico". Entre aquellos ni-ni ya calaba hondo el maximalismo vacío "todos los políticos son iguales", con la misma facilidad que se aconsejaba a los parientes y amigos "no te metas en política" (eco del consejo que Franco le daba a Sabino Alonso, director del periódico falangista "Arriba""Usted haga como yo y no se meta en política").

¡Vamos, que nadie se piense que estas cosas son de ahora! Como tópicos ideológicos vienen ya de muy atrás, como nos recordaba recientemente nuestro compañero Manuel García.

En aquella época inicial de la democracia, la UCD de Adolfo Suárez se nutrió en parte importante de votos ni-ni, en la medida en que supo establecer una identificación entre la falacia ninista y la consigna de su partido: el centro. La falsa equidistancia del centro político (categoría equiparable al timo del tocomocho) no deja de ser una variante ni-ni. A Suárez le dio resultado. Todos aquellos que decían ser ni de derechas ni de izquierdas, votaron masivamente a la UCD, otorgándole un sonoro triunfo electoral que condicionó el desarrollo posterior de la democracia. Fue el éxito del discurso "del camino del medio", ni derechas ni izquierdas, dirigido a "esa gigantesca clase media" que proclamaba López Murphy en el vídeo anterior. Ni que decir cabe que Suárez, igual que luego López Murphy en Argentina, eran más de derechas que don Pelayo, como decíamos en mi juventud.


El final de las ideologías como tópico de la ideología dominante y su relación con el ninismo. 


Gonzalo Fernández de la Mora (izda.) y Laureano López Rodó (derecha), en una foto de 1976, con Fraga, durante la la presentación pública de Alianza Popular (más tarde, Partido Popular)

Nuestro compañero Manuel García, en un comentario de la entrada anterior del blog, nos recordaba un antecedente clásico del ninismo del franquismo: el del tecnócrata del Opus DeiGonzalo Fernández de la Mora y Mon.

Gonzalo Fernández de la Mora, publicó en 1965 una obra ampliamente difundida en la España de Franco: El crepúsculo de las ideologías. En este libro, su autor formulaba "la ley sociológica de que cuanto mayor es el desarrollo cultural y económico de una sociedad, menos factible resulta la adopción de las decisiones públicas en función de ideologías y más se imponen los criterios estrictamente racionales o científicos" (1)

Para el opusino franquista, en el estado que alcanzaba un cierto nivel de modernidad y desarrollo, no había lugar para las ideologías, ya que las decisiones se tomaban exclusivamente en función del criterios técnicos, "racionales""científicos". Por este motivo vaticinaba que las ideologías políticas habían entrado en un proceso de extinción funcional. Apenas una década después, Fernández de la Mora presentaba públicamente el partido que terminó por aglutinar a la derecha española: Alianza Popular, lo que ahora es Partido Popular. En la fotografía de arriba, lo vemos acompañado de otro ilustre del Opus Dei, López Rodó, y del fundador, Manuel Fraga.

Años más tarde de la publicación de su libro, en plena democracia y en los últimos años de su vida, seguía insistiendo Fernández de la Mora en la idea del fin de las ideologías, cargando contra los políticos a los que acusaba de ser vividores de la política:
"Cuando apareció mi obra, los ideólogos, tanto de la derecha como de la izquierda, reaccionaron con unánime hostilidad. Era natural: se quedaban sin su instrumento de trabajo y su medio de vida".
Este negacionismo del franquista, que en su momento se convirtió en demócrata de un día para otro durante la Transición, sugiere dos cosas:

A) No hay nada más ideológico que negar la ideología. Tal negacionismo resulta ser siempre un tópico sistémico, un elemento de la ideología dominante lanzado con la mirada puesta en la izquierda política. En su expresión más explícita, se acompaña de la negación de los conceptos políticos derecha e izquierda; en su variante más sutil, tales conceptos se relativizan en el discurso con la intención de difuminar su significado. Habitualmente, se acompaña de una crítica visceral a los partidos políticos y a los políticos. Todo ello nutre lo que solemos llamar anti-política. En su perversidad intrínseca como discurso, su objetivo es destruir la izquierda política, o al menos frenar y obstaculizar su avance. 

B) Aunque no es una idea original suya ni mucho menos, Fernández de la Mora viene a defender un principio de actuación política que posteriormente ha ido minando cada vez más la democracia burguesa: las decisiones las deben tomar expertos, técnicos, no contaminados por cuestiones ideológicas, sino guiados por una racionalidad que se supone apolítica. Este principio se aplica especialmente a la Economía. La falacia (falacia, porque cualquier decisión es política e ideológica y no existe tal racionalidad neutral), en los tiempos actuales se ha ido concretando en una praxis política gubernamental y en un poderoso discurso de justificación y legitimación de las políticas económicas llevadas a cabo por los gobiernos. Tales políticas son aplicadas en función de los intereses del capital y contra los intereses de los trabajadores. Las llamadas comisiones de expertos o de sabios, sean de gobiernos como el de Merkel o el de Rajoy, o de la misma troika europea, y las decisiones por ellos tomadas, se revisten de tal legitimidad que otorga la supuesta toma de decisiones desde una inexistente racionalidad neutra al margen de las ideologías. Ya lo decía López Murphy: "Es un problema aritmético y no se puede discutir”Con esto, lo que hace la ideología dominante es invitarnos a la resignación, a aceptar las decisiones como inevitables. Planteamiento que ya estaba presente en 1965, en el libro de Fernández de la Mora, integrante de lo que se acabaría conociendo como gobierno de los tecnócratas de Franco, formado en porcentaje relevante por allegados al Opus Dei.

El "final de las ideologías", es la expresión culta del ninismo. Goza ya de un amplio recorrrido temporal. En los 60, Daniel Bell, un sociólogo conservador e insigne intelectual del establishment,  contribuyó a dar gran popularidad al tópico, con su libro "El fin de las ideologías" (1960). Es cierto que a menudo se han hecho lecturas muy superficiales del libro de Bell y que sustancialmente se refiere a lo que considera fracaso y agotamiento de las ideologías surgidas en el XIX (idea cuestionable, ya que las actuales formaciones ideológicas son variantes y adaptaciones de las mismas). Su obra también alude a otra idea que luego llegó a calar hondo, como dije antes: Bell consideraba positiva la eliminación de la "política ideológica", en tanto era un factor de polarización y crispación de la sociedad civil. La implantación universal de la "democracia" (?) y de la economía de mercado, para Bell actuaban de disolventes de las ideologías, dejándolas sin función. Por otra parte, el capitalismo avanzado había conseguido destruir la ideología revolucionario del proletariado, sostenía Daniel Bell.

En los años 70, la crisis del estructuralismo vino a dejar paso poco a poco al huracán postmoderno, que tuvo en Jean-François Lyotard uno de sus pioneros y profetas más conocidos (La condición postmoderna, 1979). Aunque desde luego ha tenido sus aspectos positivos, en líneas generales el pensamiento postmoderno ha recibido más críticas que aplausos en todos los campos científicos. A nivel político, la postmodernidad se ha proyectado sobre algunos de los tópicos que dan forma al ninismo, tales como el mito del ocaso de las ideologías y, consiguientemente, el negacionismo de la escala derecha-izquierda. Frente a un estructuralismo anclado en códigos binarios o dualistas, el pensamiento postmoderno se ha manifestado como fundamentalmente antidualista. Izquierda o derecha, pierden su sentido bajo la óptica postmoderna.

Sin embargo, mientras haya explotadores y explotados, dominantes y dominados, mientras sigan existiendo las condiciones que provocan la lucha de clases..., en tanto que exista el capitalismo, seguirá habiendo izquierda y derecha. Izquierda, aquellas formaciones ideológicas enfrentadas al capitalismo. Derecha, aquellas otras cuyo objetivo es su conservación. El ninismo, incluso en su variante más culta,  no es otra cosa que una expresión del Poder hecho verbo, ideología hegemónica en esta guerra ideológica que tiene lugar.

La crisis sistémica actúa de factor catalizador del ninismo. Por este motivo, no debe extrañarnos que los mensajes hacia esa dirección que conduce al agujero negro ideológico, vayan en aumento, expresados en múltiples variantes y formatos. Hasta ese conocido paladín mediático del PSOE y periodista de PRISA,  Iñaki Gabilondoparece apuntarse a cierta variante ni-ni al afirmar "no hay salida ni por la izquierda ni por la derecha". Es parte de la guerra ideológica. Pero... "a luta continua", como decía el FRELIMO durante la lucha por la liberación nacional contra el colonialismo en Mozambique.


La reactivación del ninismo político con Rosa Díez (partido UPyD).

No somos un partido contenedor, ni de izquierdas ni de derechas, sino progresistas
Rosa Díez (Vozpopuli)

En la etapa actual, el fenómeno ni-ni ha recobrado impulso. En los tiempos de crisis aguda del capitalismo, la retórica ni-ni siempre parece ganar posiciones, toda vez que es alimentada por medios cavernarios y por opciones populistas dispuestas a beneficiarse del fenómeno a base de incrementarlo. Se trata de un efecto feedback: dichas opciones propagan el ninismo y los ninis las engordan con sus votos.

Rosa Díez: ni de derechas ni de izquierdas.
 Ninismo fashion. Foto (EFE): Rosa Díez en
 la  fiesta de Vogue en Madrid el 25-6-08
La versión actual de más éxito es sin duda UPyD de Rosa Díez, partido que ha ido combinando el énfasis en que no es de derechas ni de izquierdas con el discurso, a veces subliminal y otras veces explícito y directo, sobre la maldad perversa de todos los políticos y partidos (excepto ellos, claro está). Decirle a la gente ni-ni lo que quiere oír, aunque sean vacuidades y generalizaciones sin contenido concreto, siempre da buenos réditos electorales. 

Rosa Díez se ha presentado como la gran renovadora moral de la política española, convirtiendo en bandera su crítica descalificadora contra los partidos políticos y los políticos en general, lo que le ha permitido conectar con un amplio sector del ninismo aferrado al mantra de todos los políticos son iguales

La postura de Rosa Díez resulta un profundo ejercicio dialéctico de fariseísmo político. Por un lado, su respeto por los procedimientos democráticos quedó patente cuando decidió abandonar el PSOE después de perder unas primarias y ver truncadas sus aspiraciones de alcanzar cotas más altas de poder dentro del partido: 'si no me dejáis mandar, me voy y os vais a enterar de lo que vale un peine'. Por otro lado, su particular carga de la Brigada ligera contra los políticos profesionales, deviene en cinismo al ser ella una política profesional que lleva 35 años sin bajarse de un coche oficial (losgenoveses.net) (2), lo que no le impide rasgarse las vestiduras contra lo que llama casta política. 

"Casta política". Expresión mágica en sintonía con el gran agujero negro ideológico en el que es confortablemente atrapado el ni-ni. Inicialmente "casta política" era una metáfora (metáfora en tanto que el sistema de castas es otra cosa que nada tiene que ver) utilizada para designar a los partidos políticos que actuaban de testaferros de los intereses de la oligarquía capitalista. La caverna mediática se apropió del término, sometiéndolo a una acrítica inflación semántica que acabó por devaluar la expresión. De apuntar a la idea de Marx de "el ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía", la metáfora pasó a ser sinónima del mensaje ni-ni "todos los políticos son iguales", "todos los partidos son malos", "todos los partidos y políticos son casta política". Si quieres matar una idea, lo mejor es apropiarse de la misma y darle otro significado. 

Los partidos volcados sobre la retórica ni-ni reciben un fuerte apoyo de los medios sistémicos, en tanto que son instrumentos para evitar el deslizamiento del descontento social hacia posiciones de izquierdas y para debilitar a las propias organizaciones de la izquierda. El caso de UPyD es muy sintomático, ya que su lanzamiento se basó en una elaborada campaña de marketing político de los medios de la derecha. Fue especialmente mimada por la cadena Telemadrid en los tiempos de Esperanza Aguirre (era tertuliana de pago asidua). Entre el apoyo de la prensa de la derecha que recibió, destaco el hecho de que Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, en las elecciones generales de marzo 2008, pidiera de forma expresa el voto para ella.

Atrás quedaron los tiempos en los que Rosa Díez liberaba una diarreica verborrea declarándose "más del PSOE que las amapolas del campo" (año 2000). Claro que de aquellas Rosa Díez todavía no había descubierto la existencia de la "casta política" -de la que luego hablaría tanto-, pese a llevar ya por entonces más de dos décadas ejerciendo de política profesional, en el seno de un partido (PSOE) que se ha repartido el poder político en España junto al PP. 

Mal que le pese a militantes y simpatizantes pesoistas, Rosa Díez no deja de ser un producto político que lleva impreso el sello de denominación de origen de la cultura política del PSOE. La vocación de este partido como partido atrápalo todo (el catch-all party  del que hablaba el politólogo alemán de la Escuela de Frankfurt, Otto Kirchheimer), termina por engendrar criaturitas así. Harían bien los votantes y afiliados del PSOE en reflexionar sobre ello.


Se propaga el ninismo: el fenómeno paranormal del Partido X. Un partido que chupó titulares y espacios informativos en cierta prensa sistémica, sin que nadie supiese durante 10 meses quién estaba detrás de las siglas.

Estamos contra el debate de ser izquierda o derecha 
No somos un partido, sino un método.
(Partido X)

¿Cómo es posible que, ciertos medios, hayan estado informando y haciendo publi-reportajes de un partido del que, durante 10 meses, nadie supo tan siquiera los nombres de las personas que estaban detrás? Sólo conozco dos contextos en el que estas cosas ocurren: A) cuando a causa de la represión política ejercida por dictaduras militares, en el marco de la clandestinidad, los militantes y líderes de una organización se mantienen en el anonimato; B) cuando se trata de organizaciones que siguen la estrategia de la lucha armada. Es obvio que ni A ni B son el caso del Partido X. Si Iker Jiménez quisiera hallar verdaderos fenómenos paranormales, bastaría que se fijase en el marketing político que ciertos medios sistémicos llevan a cabo. Y no resulta casual que, entre estos medios, el más destacado haya sido público.es, el mismo que ha lanzado a la arena política el Podemos de Monedero y Pablo Iglesias. Como tampoco es casual que ambas formaciones hayan iniciado un noviazgo político consentido y alentado por sus padrinos de la industria de la comunicación. 

Se atribuye al sabio Arquímedes el principio "dadme un punto de apoyo y moveré el mundo". Reinterpretándolo, podríamos afirmar: dadme medios de comunicación y moveré el mundo político. No debe extrañarnos que en los últimos tiempos, ciertas iniciativas hayan recibido un fuerte respaldo mediático, entre ellas el llamado Partido X, organizado inicialmente por un misterioso grupo de amigos que se mantuvo en el anonimato durante casi un año, hasta que la desconfianza hacia ellos les obligó a dar la cara. Menos mal que una de sus escasas reivindicaciones concretas puestas de manifiesto, es la de conseguir la transparencia política, según afirman. Mal comenzaron.

Actualmente sabemos que sus impulsores pertenecen a un segmento social bien asentado en la vida, en el que destacan profesores de universidad, técnicos informáticos, profesionales liberales diversos, etc. (lo que llamamos cuello blanco). Su lanzamiento fue acompañado de publi-reportajes descarados por parte de medios como público.es De hecho, el Partido X es un producto culinario más de la cocina política mediática.

Inmerso en el pijismo tecnológico considerado como panacea, apuesta implícitamente por la desaparición de los partidos políticos en la arena política, al considerarlos elementos innecesarios. En su lugar defiende una democracia basada en la tecnología informática, en el que las decisiones supuestamente son tomadas por el conjunto de la sociedad, aunque si deconstruimos su discurso vemos que los especialistas y técnicos acaban teniendo un papel hegemónico. La democracia del Partido X es en realidad la democracia de una élite social de expertos, de tecnócratas y profesionales que imaginan la sociedad en una dimensión paralela.

Como eje de su discurso, el Partido X asume sin complejos la misma posición ni-ni que UPyD:
"Estamos contra el debate de ser izquierda o derecha. (...) Porque el debate, la dicotomía, no es izquierda-derecha. Nosotros queremos desarrollar un método, no ser una ideología" (wiki.15m). 
Sobre esto último han insistido con cierta frecuencia: no son un partido, sino un método. Es coherente el amor mutuo mostrado entre el Partido X y la también nueva formación Podemos: determinadas relaciones de noviazgo se imponen por pura lógica, sobre todo cuando hay medios detrás que son los que pagarán la boda. 



Banqueros delincuentes y corruptos que también llaman a la puerta del ninismo, para la regeneración moral e institucional de la democracia contra la 'casta política'.

El partido SCD quiere "acabar con los privilegios de la clase política"
(Mario Conde, presidente del SCD)

Mario Conde: otro "Podemos" que
tampoco es de derecha ni de izquierda
Curiosamente un personaje que comparte muchas de estas consignas del ninismo, es el ex-banquero Mario Conde, que en su día fue condenado a 10 años de cárcel por el escándalo financiero del caso Banesto. Como también había intentado otro corrupto de las finanzas, Ruiz-Mateos, Mario Conde intentó el salto a la política organizando un partido al que denominó "Sociedad Civil y Democracia" (SCD). Llama la atención que "sociedad civil" y "democracia" hayan terminado por ser términos fetiches para consumo ritual por parte de la masa acrítica. 

Mario Conde Se presentó a sí mismo como "un ciudadano indignado más", argumentando que su partido en realidad era "un movimiento ciudadano contra la clase política y el poder", que pretendía "acabar con los privilegios de la clase política". Por supuesto, Mario Donde también decía que su "partido" ni era de izquierdas ni de derechas, sino un movimiento que defendía la justicia.

Como anécdota resalto que también Mario Conde utilizó el eslogan "Podemos" en su campaña electoral en las elecciones gallegas últimas. No puede decirse que la originalidad sea precisamente una virtud que alumbre las cabezas de Monedero y Pablo Iglesias. Menos mal para ellos que los publicistas de Obama no cobran derechos de autor por el eslogan We Can. 



Notas.
(1) Gonzalo Fernández de la Mora, "Mi crepúsculo de las ideologías", en Razón Española nº 107. Consulta online.
(2) Rosa Díez se afilió al PSOE vasco (PSE) 1977 y ha ocupado cargos públicos desde 1979: diputada foral de Vizcaya (1979-1983); vicepresidenta de las Juntas Generales de Vizcaya (1983-1987); parlamentaria de la Cámara Vasca (1986-1999); consejera del Gobierno Vasco (1991-1998); eurodiputada (1999-2007) y diputada del Congreso (2008 hasta la actualidad). En total, 35 años viviendo de la alta política. 

Blog del viejo topo


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Apartados:
   - Y el ex-asesor político de Gaspar Llamazares se sube al carro del ninismo. Bienvenidos al show del We Can español. 
     - Otras vaporosidades cósmicas en la política española actual.
     - En todas partes cuecen habas: de Grillo al ninismo latinoamericano. 
     - Los fascismos clásicos y los antecedentes del ninismo.

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Entradas relacionadas en el blog del viejo topo:

sábado, 7 de septiembre de 2013

La hipocresía y el cinismo de los premios Nobel de la Paz

Los premios Nobel sin duda son polémicos en todos los campos. Lo son por muchas razones, entre ellas su arbitrariedad. Pero si hay un galardón de los premios Nobel que levanta ampollas especialmente, sin duda es el de la Paz.

El Nobel de la Paz se otorga a quienes se han distinguido por "el mejor trabajo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos así como la participación y promoción de congresos de paz" (Wikipedia). Entre otras cosas, el ganador recibe 1.000.000 de euros.

"Fraternidad", "paz entre naciones", "reducción de ejércitos"... Bonitas palabras, pero viendo algunas de las personas que lo han recibido, casi sería más ajustado calificar el galardón de Premio Nobel del Cinismo. ¿Por qué? Básicamente, porque los Nobel de la Paz son galardones políticos, que se otorgan en función de los intereses de los países y fuerzas que dominan el mundo, teniendo un carácter publicitario para reforzar y legitimar determinados procesos políticos ante la opinión pública internacional. 

Por ello, no debe sorprender que aquel que sin duda fue el mayor pacifista del siglo XX, y posiblemente uno de los mayores pacifistas de la Historia de la Humanidad, Mahatma Gandhi, jamás ganase el premio, pese a que estuviese nominado como candidato en cinco ocasiones

Gandhi. Nunca recibió el Nobel de la Paz. Se lo negaron en
 las cinco ocasiones en que fue candidato.

Por el contrario, entre los Nobel de la Paz figuran personajes cuya contribución a esa "fraternidad", "paz entre naciones", "reducción de ejércitos"..., no sólo fue nula, sino que incluso se caracterizaron por lo contrario. De ahí que antes hablase del cinismo que rodea la concesión de este premio. Sería muy larga la lista de ejemplos, así que me centraré en dos, que son además los que resultan más insultantes para la causa de la paz y de la fraternidad entre los pueblos.


Henry A. Kissinger 

Henry A. Kissinger lo recibió en 1973, por la retirada de las tropas americanas de Vietnam, después de que fuese uno de los responsables de la destrucción de país, en una guerra en la que los norteamericanos causaron verdaderas atrocidades, utilizando incluso armas químicas. 

Kissinger fue Secretario de Estado de los EE.UU. y bajo su responsabilidad, además de la señalada, se llevaron a cabo crímenes contra la Humanidad. De hecho, fueron muchas voces las que en distintos medios y momentos, llegaron a sostener que Kissinger debiera ser juzgado por crímenes de guerra y contra la Humanidad, a causa de su responsabilidad en genocidios, matanzas, golpes de estado, invasiones, represiones y torturas..., en países como Vietnam, Chile, Argentina, Chipre, Indonesia y Timor, entre otros.

Apoyó muy activamente a la dictadura de los militares argentinos (1976-1983), alegando que Washington respaldaba los esfuerzos de la junta militar para solucionar "el problema terrorista" (1), llegando al extremo de frenar los esfuerzos del embajador de Estados Unidos en Argentina por reducir la represión de los militares.

Kissinger con Pinochet
Cuando el chileno Orlando Letelier (exiliado en EE.UU después del golpe militar de Pinochet, que estuvo auspiciado por la CIA y que fue bendecido por Kissinger) pretendía influir en el Congreso de los EE.UU para que dejasen de apoyar a la junta militar chilena, Kissinger trató de desprestigiarlo diciendo que Letelier formaba parte de  "una campaña mundial de propaganda comunista". Letelier había sido miembro del gobierno de Salvador Allende. Poco tiempo después de que Kissinger se reuniese con Pinochet en Santiago de Chile, Letelier fue asesinado en el centro de Washington, el 21 de septiembre de 1976, mediante un coche bomba que mató también a su ayudante, la estadounidense Ronni Moffitt. Hoy sabemos que detrás del atentado estuvo la DINA (la inteligencia chilena) y un grupo de cubanos anticastristas que trabajaban para la CIA.

También se sabe hoy en día, que Kissinger fue el gran animador del golpe de estado en Indonesia, protagonizado por el general Suharto. Llegó a decirle a Suharto: "Es importante que lo que se haya que hacer se imponga rápidamente". El resultado fue uno de los mayores genocidios del siglo XX, con más de 500.000 militantes y simpatizantes del Partido Comunista de Indonesia (PKI) asesinados y más 1.000.000 de personas que fueron torturadas e internadas en centros y campos de reclusión.

En la región asiática, Kissinger también fue responsable de la invasión de Timor Oriental por parte de Indonesia, que provocó otro genocidio: se calcula que alrededor de 300.000 timorenses perdieron la vida (téngase en cuenta que esa cifra es sobre una población de unas 800.000 personas, lo que indica que proporcionalmente quizás haya sido el mayor genocidio del siglo XX, en términos porcentuales sobre el total de población). La invasión de Timor Oriental, después de que la revolución de los claveles en 1974 abriese las puertas a la descolonización,  partió de la cabeza de Kissinger y de los halcones de Washington, que tenían miedo a que Timor se convirtiese en un país comunista. Actualmente, gracias a la desclasificación de algunos documentos, conocemos la responsabilidad directa del presidente Ford y de Kissinger en animar e incentivar la invasión indonesia de Timor y la barbarie del dictador Suharto llevada a cabo sobre este pequeño país (tendríamos que hablar también del papel de Australia, pero esa es otra historia). Reunidos Ford y Kissinger en Yakarta con Suharto, le pidieorn al dictador que esperase a que el avión presidencial norteamericano (Air Force One) abandonase le espacio aéreo indonesio para comenzar la invasión de Timor Oriental. Era diciembre de 1975.

Invasión de Timor Este por Indonesia. Tortura a un prisionero en la etapa
 final de la ocupación, por parte de militares indonesios.


En fin. Sin duda Kissinger atesoró méritos suficientes para recibir el Nobel de la Paz.



Menachem Begin 

Fue Nobel de la Paz en 1978. 

Menachem Begin
Beguin se convirtió en uno de los destacados líderes sionistas en Palestina al acabar la II GM. Fue miembro de la organización terrorista sionista Irgún, caracterizada por su extrema violencia. Fue el responsable máximo en 1946 del atentado terrorista contra el Hotel David en Jerusalén, volado con potentes explosivos. En la matanza murieron cerca de un centenar de personas, entre ellos 17 judíos. A pesar de que Churchill se caracterizaba por apoyar la causa sionista, calificó el atentado como "uno de lo más devastadores y cobardes crímenes que se habían reportado en la historia". Dos años después, en la noche del 9 de abril de 1948, Begin ordenó el asalto a la aldea campesina de Deir Yassin; grupos terroristas del Irgún entraron en la aldea indefensa y asesinaron a sangre fría a 120 campesinos árabes. La matanza de Deir Yassin fue tan bárbara, que incluso algunos intelectuales sionistas llegaron a  calificarla de "acto fascista".

En 1982, al frente del gobierno de Israel y siendo Ariel Sharón ministro de Defensa, Begin ordenó invadir el Líbano. Poco tiempo después, ese mismo año, se produjo la horrenda masacre de Sabra y Chatila, a manos de la Falange Libanesa con apoyo de Israel, que ayudó y facilitó la masacre.

Siendo primer ministro de Israel en 1982, ante el Parlamento israelí, a propósito de esta masacre de Sabra Chatila, pronunció unas palabras que son un grotesco insulto a la Humanidad, a la paz, a la fraternidad..:
En Chatila, en Sabra, unos no-judíos han masacrado a unos no-judíos, ¿en qué nos concierne eso a nosotros? (2)

Masacre de Sabra y Chatila


Otros casos

Los casos de Kissinger y de Menachem Begin, apenas son dos ejemplos de la hipocresía y cinismo que envuelve lo relacionado con los Nobel de la Paz. Hay otros muchos casos conflictivos. El papel de refuerzo propagandístico y de legitimización de procesos políticos, va acompañado a veces de un carácter de recompensa hacia personajes caracterizados por haber sido claves en la ejecución de procesos políticos favorables a los países dominantes. En este sentido, podríamos hablar también de Lech Wałęsa (premiado en 1983) o de Gorbachov (premiado en 1990). 

Pero también hay casos de organizaciones que fueron premiadas por servicios prestados y no precisamente a la paz. Es el ejemplo de la ONG Médicos Sin Fronteras, que recibió el Nobel de la Paz en 1999, en medio del escándalo que produjeron las acusaciones recibidas de haber actuado en los Balcanes, siguiendo directrices de la OTAN que perjudicaban claramente a la población serbia. A día de hoy todavía son muchos los que consideran que el Nobel de la Paz concedido a Médicos Sin Fronteras, fue una recompensa por su toma de partido a favor de los intereses de la OTAN, en el escenario del conflicto. Ya anteriormente, Médicos Sin fronteras fue cuestionada por su papel bajo sospecha en Afganistán. Y recientemente ha recibido duras críticas en relación con el conflicto sirio (véase el artículo de Mikel Itulain titulado "Médicos Sin Fronteras: ¿ayudando al ataque militar sobre Siria?")


Obama

Obama. Caricatura de Zapiro


Cuestionables y cuestionados. Si hay un Nobel polémico, es el de la Paz, que es -o debiera ser- el más importante. Y sin duda, el caso que resulta más cargado de cinismo y de hipocresía, es -además del caso de Kissinger- el de Barack Obama, galardonado en 2009, "por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos".

Como todos sabemos, después de recibir el Nobel, Obama ha mantenido la Guerra de Afganistán que comenzó Bush en 2001, con aquello que eufemísticamente se llamó "Operación Libertad Duradera". También ha mantenido el campo de concentración de Guantánamo. Pero quizás, lo más grave, es que está a punto de iniciar una intervención imperialista en Siria, buscando como objetivo hacerse con el control del petróleo sirio.

Sabemos cómo puede empezar esa guerra anunciada y promovida por el Nobel de la Paz de 2009: con un lanzamiento masivo, durante días, de misiles que dejarán más victimas inocentes que las producidas hasta el momento por el conflicto interno. Pero no sabemos cómo puede acabar. Decía el presidente de Uruguay, José Mujica, que la intervención de EE.UU. será como "intentar apagar la hoguera echando más combustible" (3). Hay incluso medios sistémicos occidentales que consideran que la intervención militar prevista por Obama, lo que hará será enquistar la guerra, hacerla más violenta y duradera, además de provocar la división del país.

En una cosa resulta sincero Obama. A veces los villanos tienen arrebatos de sinceridad. El pasado miércoles día 4, Obama y el primer ministro sueco Frederik Reinfeldt, celebraron una conferencia de prensa conjunta en Estocolmo, en el marco de la primera reunión bilateral entre ambos líderes. Un periodista le preguntó a Obama: "¿podría describir el dilema de ser un ganador del Premio Nobel de la Paz y  la vez prepararse para atacar a Siria?". Obama entonces, dirigiéndose al periodista, le contestó diciéndole que se leyese su discurso de aceptación del premio, en el que afirmaba no merecer el galardón (4).

*   *   *

Me viene a la memoria el caso de un galardonado con el Nobel de la Paz, que rechazó el galardón. Creo que su recuerdo es una buena forma de cerrar esta entrada del blog. Se trata de Le Duc Tho, guerrilero y político revolucionario vietnamita, que negoció con Kissinger el fin de la guerra en Vietnam. Galardonado, junto a Kissinger, con el Nobel de la Paz en 1973, se negó a aceptarlo. Un hecho que sugiere la reflexión.

Le Duc Tho
Notas
(1) Mario Rojas: "Henry Kissinger aprobó la represión en Argentina y la invasión de Timor", en la revista Tlahui  (11/01/2002).
(2) Citado por Jean Genet en su obra Cuatro horas en Chatila (pinchar sobre el link para descargar en pdf el libro entero).
(3) Ver en RTMujica: "El único bombardeo admisible para Siria es con leche en polvo y galletas"
(4) "Swedish reporter actually confronts Obama on his Nobel  Peace Prize". En The Blaze, 4-9-2013.