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ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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domingo, 1 de mayo de 2016

Primero de mayo. Las últimas horas de "Los mártires de Chicago" según la crónica de José Martí.



[Nota de edición: esta entrada es una actualización de la publicada por nuestro compañero Manuel García el 1 de mayo de 2013]


La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.
(Albert Parsons, muerto en la horca. Fuente)

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!
(Difundido en la prensa americana de la época. Fuente).


El artículo-crónica de José Martí sobre "Los mártires de Chicago"

Fueron cinco alemanes, dos estadounidenses y un británico. Los conocemos como Los mártires de Chicago. El cubano José Martí nos legó un artículo-crónica de los últimos momentos de estos mártires del movimiento obrero; un documento histórico que merece la pena recordar.

Origen y fuente del artículo

Estatua de José Martí en Cuba
Entre los años 1880 y 1890, la notoriedad de José Martí en buena parte de América Latina se incrementó considerablemente. Entre los factores que contribuyeron a esta popularidad de Martí, sin duda uno fue su actividad como articulista y cronista desde Nueva York. Sus escritos eran enviados y publicados en los más importantes periódicos de América Latina.

Uno de estos artículos-crónicas fue el que escribió sobre "Los mártires de Chicago", con el título "Un drama terrible" (Vera Maria Chalmers). Se trata de un texto bastante difundido en Internet. Con motivo de la celebración del Primero de mayo, nos sumamos a su difusión, teniendo en cuenta su carácter de documento histórico. Hemos querido que también estuviese en este blog, por iniciativa de nuestro compañero Manuel García. 

La versión que reproducimos es la parte final del extenso artículo, centrado en las últimas horas de los reos. Al acabar facilitamos un enlace en donde se puede leer el texto íntegro. 

El artículo, escrito el 13 de noviembre de 1887, fue publicado en el diario argentino La Nación el 1 de enero de 1888 (hoy en día La Nación es un diario conservador, vinculado a la burguesía más rancia de Argentina).

Contextos y recordatorio histórico 

No existe un capitalista que no se haya hecho rico sin chupar la sangre de los trabajadores. Capitalismo es sinónimo de vampirismo social. La vorágine depredadora del capitalismo únicamente ha cedido posiciones cuando las organizaciones de la clase trabajadora han sabido plantear contundentemente la lucha de clases. Jamás la burguesía capitalista ha cedido un centímetro que no fuese por la fuerza. 

En EE.UU. (igual que en los demás países industriales), en el s. XIX los trabajadores eran obligados a trabajar por sistema jornadas de 12 ó 14 horas diarias, y en no pocos casos incluso más. Esto no es una exageración: en el primer cuarto del s. XIX, el gobierno se vio obligado a sacar una ley prohibiendo las jornadas de más de 18 horas. Esto motivó que una de las reivindicaciones más importantes del movimiento obrero norteamericano a lo largo del s. XIX, fuese la reducción de la jornada laboral, de forma que nadie tuviese que trabajar más de 8 horas diarias: la célebre consigna de "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa". La presión del movimiento sindical -que a lo largo del XIX estuvo liderado sobre todo por el anarquismo-, consiguió que en 1986 el presidente Andrew Johnson promulgase la Ley Ingersoll, estableciendo el máximo de 8 horas en la jornada laboral.

La burguesía boicoteó la aplicación de esta ley, con la complicidad de los políticos y de una prensa que actuaba de portavoz de los intereses de los capitalistas. En los periódicos se podían leer cosas como que la demanda de la jornada laboral de 8 horas era "indignante e irrespetuosa", que era un "delirio de lunáticos poco patriotas", que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo", que "Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarquistas", etc. (fuente).

La respuesta de la clase obrera al boicot de los capitalista a la ley de las 8 horas, fue la de convocar una histórica huelga a partir del 1º de mayo de 1886. La prensa burguesa se cebó con la convocatoria de huelga, propiciando y calentando al máximo un clima politico propicio a la represión salvaje: "Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo" (New York Times); "El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas" (Philadelphia Telegram); "Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento" (Indianapolis Journal). [Fuente de estas citas]

En lugares como Chicago, donde el movimiento sindical era muy fuerte, la huelga del 1º de mayo se prolongó en los siguientes días. La patronal contestaba con esquiroles, bandas de matones que se enfrentaban violentamente a los trabajadores, y también con una dura represión policial. La tarde del 4 de mayo estaba convocado un acto legal y autorizado de protesta en el parque de Haymarket Square, Pero después de intervenir el alcalde y una vez que se marchó del lugar,a pesar de que la concentración estaba autorizada, el responsable policial (llamado John Bonfield) ordenó cargar brutalmente contra los concentrados con objeto de disolver la concentración. En medio de la refriega, un objeto explosivo fue lanzado contra los policías, matando a uno de ellos. Esto fue contestado abriendo fuego indiscriminado por parte de la policía, matando e hiriendo a docenas de obreros. En los siguientes días la policía se lazó a la caza de los líderes sindicales: centenares de trabajadores fueron detenidos de forma arbitraria y torturados en las comiserías de la policía. Finalmente, la policía seleccionó como chivos expiatorios a 31 anarquistas, acusándolos del "atentado". La causa judicial redujo el grupo de 31 a 8, que fueron sometidos a una farsa de juicio en el que cinco de ellos fueron condenados a muerte. El juicio comenzó en junio de 1886. Las ejecuciones se consumaron el 11 de noviembre de 1887.

Posteriormente, en recuerdo de los "mártires de Chicago" y de la histórica huelga del 1 de mayo con la que comenzó todo, el Primero de mayo se convirtió en el Día Internacional de la clase trabajadora.
  1. Samuel Fielden. Británico, 39 años. Obrero textil. Condenado a cadena perpetua.
  2. Michael Schwab. Alemán, 33 años. Tipógrafo. Condenado a cadena perpetua.
  3. Oscar Neebe. Estadounidense, 36 años. Vendedor. Condenado a 15 años de trabajos forzados).
  4. George Engel. Alemán, 50 años. Tipógrafo. Condenado a morir en la horca.
  5. Adolf Fischer. Alemán, 30 años. Periodista. Condenado a morir en la horca.
  6. Albert Parsons. Estadounidense, 39 años. Periodista. Condenado a morir en la horca. Se probó que tan siquiera estaba en el lugar de los hechos.
  7. August Vincent Theodore Spies. Alemán, 31 años. Periodista. Condenado a morir en la horca. 
  8. Louis Lingg. Alemán, 22 años. Carpintero. Condenado a morir en la horca. Se extendió el rumor de que su ejecución podía ser suspendida y la víspera "se suicidó" con dinamita en su celda (!!). Siempre se pensó que fue asesinado por los guardias de la prisión.

Seis años más tarde del asesinato legal de los anarquistas, en 1893, el nuevo gobernador del estado de Illinois, John Atgeld, permitió que se reabriera el caso y revisara todo el proceso. Finalmente, el juez Eberhardt dictaminó que los ahorcados eran inocentes y que no habían cometido crimen alguno. La sentencia establecía que “habían sido víctimas inocentes de un error judicial”Schwab, Fielden y Neebe fueron liberados, pero la revisión del caso no devolvió la vida a sus compañeros. Se demostró que la policía había utilizado pruebas y testimonios falsos, y que incluso se había manipulado el Jurado para conseguir la condena. 

Leer más...
La entrada que la versión en castellano de la Wikipedia dedica a los sucesos de Haymarket Square está bastante bien y es un buen resumen (no siempre la Wiki es fiable). Entre la amplísima bibliografía que existe en castellano, seleccionamos un artículo interesante en Revolutionary Worker Online, publicado el 14 de abril de 1986 con el título "De la historia del 1° de Mayo: Haymarket 1886 y el "Elemento Problemàtico" (pulsa en el enlace para leerlo en castellano; se trata del órgano oficial del Revolutionary Communist Party de EE.UU., de tendencia maoísta). En la web antorcha.net encontraréis diferentes artículos de Ricardo Mella y documentos variados sobre el tema. Sobre el artículo de Martí, puede leerse por ejemplo el trabajo de Vera Maria Chalmers, de la Universidade Estadual de Campinas (Brasil).

Blog del viejo topo

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Ejecución de los mártires de Chicago. Grabado de la época. Autor no identificado.

Crónica sobre los Mártires de Chicago:
"Un drama terrible"
José Martí, Nueva York, 13 de noviembre de 1887
Publicado en La Nación, el 1 de enero de 1888
[Fragmento final]

Nueva York, Noviembre 13 de 1887
Señor Director de La Nación:

(...) 

¿El proceso? Todo lo que va dicho, se pudo probar. Pero no que los ocho anarquistas, acusados del asesinato del policía Degan, hubiesen preparado, ni encubierto siquiera, una conspiración que rematase en su muerte. Los testigos fueron los policías mismos, y cuatro anarquistas comprados, uno de ellos confeso de perjurio. Lingg mismo, cuyas bombas eran semejantes, como se vio por el casquete, a la de Haymarket, estaba, según el proceso, lejos de la catástrofe. Parsons, contento de su discurso, contemplaba la multitud desde una casa vecina. El perjuro fue quien dijo, y desdijo luego, que vio a Spies encender el fósforo con que se prendió la mecha de la bomba. Que Lingg cargó -con otro hasta un rincón cercano a la plaza el baúl de cuero. Que la noche de los seis muertos del molino acordaron los anarquistas, a petición de Engel, armarse para resistir nuevos ataques, y publicar en el “Arbeiter” la palabra “ruhe”. Que Spies estuvo un instante en el lugar donde se tomó el acuerdo. Que en su despacho había bombas, y en una u otra casa rimeros de “manuales de guerra revolucionaria”!. 

(...)

La prensa entera, de San Francisco a Nueva York, falseando el proceso, pinta a los siete condenados como bestias dañinas, pone todas las mañanas sobre la mesa de almorzar, la imagen de los policías despedazados por la bomba; describe sus hogares desiertos, sus niños rubios como el oro, sus desoladas viudas. (...)

 Y ya entrada la noche y todo oscuro en el corredor de la cárcel pintada de cal verdosa, por sobre el paso de los guardias con la escopeta al hombro, por sobre el voceo y risas de carceleros y periodistas, mezclado de vez en cuando a un repique de llaves, por sobre el golpeteo incesante del telégrafo que el "Sun" de Nueva York tenía establecido en el mismo corredor... por sobre el silencio que encima de todos los ruidos se cernía, oíanse los últimos martillazos del carpintero en el cadalso. Al fin del corredor se levantaba el cadalso.

- "Oh, las cuerdas son buenas: ya las probó el alcaide". El verdugo habla, escondido en la garita del fondo, de las cuerdas que sujetan el pestillo de la trampa.

(...) Risas, tabacos, brandy, humo que ahoga en sus celdas a los reos despiertos. En el aire espeso y húmedo chisporrotean, cocean, bloquean, las luces eléctricas. Inmóvil sobre la baranda de las celdas, mira al cadalso un gato… ¡cuando de pronto una melodiosa voz, llena de fuerza y sentido, la voz de uno, de estos hombres a quienes se supone fieras humanas, trémula primero, vibrante enseguida, pura luego y serena, como quien ya se siente libre de polvo y ataduras, resonó en la celda de Engel, que, arrebatado por el éxtasis, recitaba “El Tejedor” de Henry Keine, como ofreciendo al cielo el espíritu, con los dos brazos en alto:

“Con los ojos secos, lúgubres, ardientes,
rechinando los dientes,
se sienta en su telar el tejedor;
¡Germania vieja, tu capuz zurcimos!
Tres maldiciones en la tela urdimos;
¡Adelante, adelante el tejedor!
Maldito el falso Dios que implora en vano
en invierno tirano
muerto de hambre el jayán en su obrador;
¡En vano fue la queja y la esperanza!
Al Dios que nos burló, guerra y venganza.
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Maldito el falso Rey del poderoso
cuyo pecho orgulloso
nuestra angustia mortal no conmovió!
¡El último doblón nos arrebata,
y como a perros luego el Rey nos mata!
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Maldito el falso Estado en que florece,
y como yedra crece
vasto y sin tasa el público baldón;
donde la tempestad la flor avienta
y el gusano con podre se sustenta!
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Corre, corre sin miedo, tela mía!
¡Corre bien, noche y día!
Tierra maldita, tierra sin honor,
con mano firme tu capuz zurcimos;
tres veces, tres la maldición urdimos:
¡Adelante, adelante el tejedor!"

Y rompiendo en sollozos, se dejó Engel caer sentado en su litera, hundiendo en las palmas el rostro envejecido. Muda lo había escuchado la cárcel entera, los unos como orando, los presos asomados a los barrotes, estremecidos los escritores y los alcaides, suspenso el telégrafo, Spies a medio sentar. Parsons de pie en su celda, con los brazos abiertos, como quien va a emprender el vuelo.

El alba sorprendió a Engel hablando entre sus guardas, con la palabra voluble del condenado a muerte, sobre lances curiosos de su vida de conspirador; a Spies, fortalecido por el largo sueño; a Fischer, vistiéndose sin prisa las ropas que se quitó al empezar la noche, para descansar mejor; a Parsons, cuyos labios se mueven sin cesar, saltando sobre sus vestidos, después de un corto sueño histérico.

-"¿Oh, Fischer, cómo puedes estar tan sereno, cuando el alcaide que ha de dar la señal de tu muerte, rojo por no llorar, pasea como una fiera de alcaidía?"

“Porque” -responde Fischer, clavando una mano sobre el brazo trémulo del guarda y mirándole de lleno en los ojos- “creo que mi muerte ayudará a la causa con que me desposé desde que comencé mi vida, y amo yo más que a mi vida misma, la causa del trabajador, -¡y porque mi sentencia es parcial, ilegal e injusta!”.

- “¡Pero, Engel, ahora que son las ocho de la mañana, cuando ya sólo te faltan dos horas para morir, cuando en la bondad de las caras, en el afecto de los saludos, en los maullidos lúgubres del gato, en el rastreo de las voces, y los pies, estás leyendo que la sangre se te hiela, ¿cómo no tiemblas, Engel?“ 

- "¿Temblar porque me han vencido aquéllos a quienes hubiera querido yo vencer? Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallado ahora con morir, para crear un mundo justo. ¿Qué me importa que mi muerte sea un asesinato judicial? ¿Cabe en un hombre que ha abrazado una causa tan gloriosa como la nuestra desear vivir cuando puede morir por ella? ¡No, alcaide, no quiero droga; quiero vino de Oporto!" 

Y uno sobre otro, se bebe tres vasos...

Spies, con las piernas cruzadas, como cuando pintaba para el "Arbeiter Zeitung" el universo dichoso, color de llama y hueso, que sucedería a esta civilización de esbirros y mastines, escribe largas cartas, las lee con calma, las pone lentamente en sus sobres, y una y otra vez deja descansar la pluma para echar al aire, reclinado en su silla, como los estudiantes alemanes, bocanadas y aros de humo:

- "¡Oh Patria, raíz de la vida, que aun a los que te niegan por el amor más vasto a la Humanidad, acudes y confortas, como aire y como luz por mil medios sutiles! "Sí, alcaide -dice Spies-, beberé un vaso de vino del Rin"...

Fischer, cuando el silencio comenzó a ser angustioso, en aquel instante en que en las ejecuciones como en los banquetes todos los concurrentes callan a la vez como ante solemne aparición, prorrumpió iluminada la faz por venturosa sonrisa, en las estrofas de "La Marsellesa" que cantó con la cara vuelta al cielo...

Parsons, a grandes pasos mide el cuarto, tiene delante un auditorio enorme, un auditorio de ángeles que surgen resplandecientes de la bruma, y le ofrecen, para que como astro purificante cruce el mundo, la capa de fuego del profeta Elías: tiende las manos, como para recibir el don, vuélvese hacia la reja como para enseñar a los matadores su triunfo; gesticula, argumenta, sacude el puño alzado, y la palabra alborotada al dar contra los labios se le extingue, como en la arena movediza se confunden y perecen las olas.

Llenaba de fuego el sol las celdas de los cuatro reos, que rodeados de lóbregos muros parecían, como el bíblico, vivos en medio de las llamas, cuando el ruido improviso, los pasos rápidos, el cuchicheo ominoso, el alcaide y los carceleros que aparecen a sus rejas, el color de la sangre que sin causa visible enciende la atmósfera, les anuncian lo que oyen sin inmutarse, ¡que es aquélla la hora!

Salen de sus celdas al pasadizo angosto. "¿Bien? ¡Bien!"Se dan la mano, sonríen, crecen: "Vamos".

El médico les había dado estimulantes. A Spies y a Fischer les trajeron vestidos nuevos; Engel no quiere quitarse sus pantuflas de estambre. Les leen la sentencia a cada uno en su celda; les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero; les echan por sobre la cabeza, como la túnica de los catecúmenos cristianos, una mortaja blanca; abajo, la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso, ¡como en un teatro!

Ya vienen por el pasadizo de las celdas, a cuyo remate se levanta la horca; delante va el alcaide, lívido; al lado de cada reo marcha un corchete. Spies va a paso grave, desgarradores los ojos azules, hacia atrás el cabello bien peinado, blanco como su misma mortaja, magnífica la frente; Fischer le sigue, robusto y poderoso, enseñándose por el cuello la sangre pujante, realzados por el sudario los fornidos miembros. Engel anda detrás a la manera de quien va a una casa amiga, sacudiéndose el sayón incómodo con los talones. Parsons, como si no tuviese miedo a morir, fiero, determinado, cierra la procesión a paso vivo. Acaba el corredor, y ponen el pie en la trampa; las cuerdas colgantes, las cabezas erizadas, las cuatro mortajas.

Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firmeza; el de Parsons, orgullo rabioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la cabeza en la espalda. Les atan las piernas, al uno tras el otro, con una correa. A Spies el primero, a Fischer, a Engel, a Parsons; les echan sobre la cabeza, como el apagavelas sobre las bujías, las cuatro caperuzas.

Y resuena la voz de Spies, mientras está cubriendo la cabeza de sus compañeros, con un acento que a los que le oyen les entra en las carnes: "La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora"

Fischer dice, mientras el vigilante atiende a Engel: "Este es el momento más feliz de mi vida".

"¡Hurra por la anarquía!", dice Engel, que había estado moviendo bajo el sudario las manos amarradas hacia el alcaide. "Hombres y mujeres de mi querida América...", empieza a decir Parsons... Una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando vueltas y chocando.

Parsons ha muerto al caer, gira de prisa, y cesa; Fischer se balancea, retiembla, quiere zafar del nudo el cuello entero, estira y encoge las piernas, muere; Engel se mece en su sayón flotante, le sube y baja el pecho como una marejada, y se ahoga; Spies, en danza espantable, cuelga girando como un saco de muecas, se encorva, se alza de lado, se da en la frente con las rodillas, sube una pierna, extiende las dos, sacude los brazos, tamborilea; y al fin expira, rota la nuca hacia adelante, saludando con la cabeza a los espectadores.

Epílogo

Y dos días después, dos días de escenas terribles en las casas, de desfile constante de amigos llorosos; ante los cadáveres amoratados, de señales de duelo colgadas en miles de puertas bajo una flor de seda roja, de muchedumbres reunidas con respeto para poner a los pies de los ataúdes rosas y guirnaldas. Chicago asombrado vio pasar tras las músicas fúnebres, a las que precedía un soldado loco agitando como desafío un pebellón americano, el ataúd de Spies, oculto bajo las coronas; el de Parsons, negro, escoltado por 14 obreros que llevaban una corona simbólica cada uno; el de Fischer, adornado con guirnaldas de lirio y clavelinas; los de Engel y Lingg (junto de nuevo a sus compañeros), envueltos en banderas rojas. Las viudas y los deudos, de riguroso luto, y encabezando el cortejo un veterano de la guerra civil, con la bandera de los Estados Unidos. 25.000 personas asistieron a las exequias y otras 250.000 flanquearon el recorrido. 

Y cuando desde el montículo del cementerio, rodeado de veinticinco mil almas amigas, bajo el cielo sin sol que allí corona, habló el capitán Black, el pálido defensor vestido de negro, con la mano tendida sobre los cadáveres:

“¿Qué es la verdad -decía, en tal silencio que se oyó gemir a las mujeres dolientes y al concurso -, ¿qué es la verdad que desde que el de Nazareth la trajo al mundo no la conoce el hombre hasta que con sus brazos la levanta y la paga con la muerte? ¡Estos no son felones abominables, sedientos de desorden, sangre y violencia, sino hombres que quisieron la paz, y corazones llenos de ternura, amados por cuantos los conocieron y vieron de cerca el poder y la gloria de sus vidas: su anarquia era el reinado del orden sin la fuerza; su sueño, un mundo nuevo sin miseria y sin esclavitud; su dolor, el de creer que el egoísmo no cederá nunca por la paz a la justicia. ¡Oh cruz de Nazareth, que en estos cadáveres se ha llamado cadalso!”

De la tiniebla que a todos envolvía, cuando del estrado de pino iban bajando los cinco ajusticiados a la fosa, salió una voz que se adivinaba ser de barba espesa, y de corazón grave y agriado: 

- “¡Yo no vengo a acusar ni a ese verdugo a quien llaman alcaide, ni a la nación que ha estado hoy dando gracias a Dios en sus templos porque han muerto en la horca estos hombres, sino a los trabajadores de Chicago, que han permitido que les asesinen a cinco de sus más nobles amigos!“

 La noche, y la mano del defensor sobre aquel hombro inquieto, dispersaron los concurrentes y los hurras: flores, banderas, muertos y afligidos, perdíanse en la misma negra sombra. Como de olas de mar venía de lejos el ruido de la muchedumbre en vuelta a sus hogares. Y decía el “Arbeiter Zeitung” de la noche, que al entrar en la ciudad recibió el gentío ávido: 

- “¡Hemos perdido una batalla, amigos infelices, pero veremos al fin al mundo ordenado conforme a la justicia: seamos sagaces como las serpientes, e inofensivos como las palomas!”

José Martí

*   *   *

Versión íntegra. En el blog seniales.blogspot.com.es es uno de los muchos sitios que reproducen el artículo entero. Pulsa en el hipervínculo para acceder. 


"La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora" 
August Vincent Theodore Spies

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Quiénes constituyeron la oposición a la dictadura franquista? Un análisis a través de las sentencias del TOP.


Xaime Quessada: "A bandeira" (1969). El gallego Xaime Quessada (Ourense 1937-2007) fue  pintor, grabador, muralista,  escenógrafo y novelista. Durante la dictadura franquista estuvo varias veces en prisión. En 1968 fue procesado por el TOP acusado de injurias contra Franco, siendo encarcelado en Carabanchel.


Reproducimos un resumen de las partes más importantes del artículo "La oposición al franquismo en las sentencias del TOP: Organizaciones políticas y movimientos sociales", de Sara Nuñez de Prado Clavell y Raúl Ramirez Ruiz, publicado en el nº 263 de la revista Cuadernos de Historia Contemporánea (2013, vol. 35, 263-285).

La metodología seguida por los autores se basa en el análisis de los procesos judiciales iniciados por el TOP. Como podréis ver a continuación, destacan 4 hechos:

1º. La principal oposición estuvo en el movimiento obrero. La respuesta universitaria fue tardía y resultó más minoritaria de lo que muchos piensan, al menos si atendemos a la represión sufrida.

2º. Los comunistas fueron los grandes protagonistas de esta oposición y resistencia a la dictadura franquista. El papel del resto de las corrientes ideológicas fue marginal en relación con este protagonismo desempeñado por los comunistas.

3º. Dentro del  movimiento comunista, el papel hegemónico y principal corrió a cargo del PCE (Partido Comunista de España). La resistencia al franquismo en un grado muy alto estuvo vinculada al PCE, directamente o indirectamente (a través de CC.OO.). Fueron los comunistas los que pagaron un precio más alto por su resistencia.

4º. Si el PCE se manifestó como la gran organización política que mantenía viva la resistencia a la dictadura, por el contrario el PSOE apenas aparece en este cuadro de la represión franquista. Como se dice coloquialmente, el PSOE ni estába ni se le esperaba.


____________________



La oposición al franquismo en las sentencias del TOP: Organizaciones políticas y movimientos sociales 
Sara Nuñez de Prado Clavell y Raúl Ramirez Ruiz
[Resumen-fragmentos]

(...)

3. Los movimientos opositores: obreros, universitarios y nacionalistas

La dictadura del general Franco hubo de hacer frente a una oposición interna que evolucionó en paralelo a la sociedad española y que encontró acomodo en ella. De la inicial oposición de las fuerzas frentepopulistas derrotadas en la Guerra Civil, se pasó a otra nueva que a mediados de los sesenta evolucionó desde una adscripción mayoritariamente obrera a otra estudiantil y nacionalista. O dicho de otro modo, pasó de ser una oposición puramente izquierdista y proletaria, hasta otra potenciada por la naciente mesocracia que también se verá impulsada por la Iglesia católica y hará tomar conciencia a los sectores “más avisados” del Régimen de la necesidad de variar su estrategia si querían evitar una ruptura total con el franquismo tras la muerte del dictador.

Ahora bien, esa descripción generalizada e incluso simplista de la oposición, aunque no por ello menos real, no aporta demasiado a no ser que se complete con el conocimiento de cuáles eran, por una parte, los grupos más activos, y por otra, aunque en íntima relación con el punto anterior, cuáles eran los que más preocupaban al régimen y subsiguientemente los más perseguidos. La respuesta a ello la ofrece, precisamente, el estudio de los delitos enjuiciados por el TOP. A nivel general, de sus sentencias se deduce que en primer lugar preocupaba la oposición de extracción obrera, seguida por la nacionalista. A continuación se situaba la universitaria. Ello queda de manifiesto en la figura 1 en la que el 53% de los delitos se encuadran en la oposición protagonizada por las clases obrera, seguida a mucha distancia por la nacionalista 12 con un 23% y quedando también muy atrás la universitaria, con un 15%. Se ha añadido un 9% más que corresponde a delitos considerados de oposición, como son los de injurias al Jefe del Estado, en los que, aún considerándose contrarios al régimen, no se ha determinado claramente una adscripción ideológica o social determinada. Y han quedado fuera de la gráfica todas aquellas sentencias analizadas en las que no se ha encontrado motivación política alguna, sino que correspondían a delitos comunes y que suponen un 16% del total. (...) 




Por lo que respecta a la evolución diacrónica de los delitos relacionados con cada una de estas corrientes opositoras, ésta se puede ver en la figura 2:



La observación de esta gráfica II pone de manifiesto que además de la más numerosa, la oposición obrera fue también la más antigua y constante, ya que aparece de forma ininterrumpida desde 1956 hasta 1974. En segundo lugar se sitúa la oposición nacionalista, que aparece en 1962 y mantiene presencia hasta 1975. Y en cuanto a la universitaria, ésta no aparece hasta 1966, desapareciendo en 1973, año en que además es muy activa.

(...)

4. Retrato de la oposición sentenciada por el tribunal de orden público

4.1. Las organizaciones políticas de la izquierda comunista

La hegemonía dentro de la izquierda opuesta a la dictadura va a pertenecer al comunismo y dentro de éste al Partido Comunista de España. Las sentencias del TOP definen al Partido Comunista de España, como un “ente tendente a la mutación por la fuerza de la vigente estructura estatal española”. Esta oposición protagonizada por el PCE contra el franquismo fue constante, evolucionando “desde la guerrilla a las fábricas”. Ese cambio de orientación en la lucha se produjo entre 1952 y 1961, convirtiéndose a partir de entonces la resistencia política en sindical. Así, el comunismo mantuvo una presencia activa en territorio nacional a lo largo de todos los años de la dictadura. Ello se aprecia perfectamente en la figura 3, en la que se compara el número de sentencias que tuvieron al comunismo como fuerza ideológica encausada, frente a las sentencias que juzgaron a otras corrientes ideológicas, como el socialismo o el anarquismo.



Y en la figura 4, queda reflejada la preponderancia del Partico Comunista de España, en comparación con otros grupos de adscripción comunista, como el maoísmo o el trotskismo:


Como se deduce de los datos analizados, el Partido Comunista de España, ya sea acusado directamente, o bien a través de la organización sindical Comisiones Obreras (CC.OO), copa un 70% del total de las sentencias centradas en el comunismo. Es necesario aclarar que la unión del partido Comunista y Comisiones Obreras no obedece a un deseo de los autores, sino que se está siguiendo la tendencia y filosofía del propio Tribunal, ya que en las definiciones que las sentencias dan del sindicato es habitual señalar su identidad con el PCE. Así, cuando se hace referencia al sindicato se le define como “…. el ente llamado Comisiones Obreras (…) creado y tutelado por el intitulado Partido Comunista de España…” (...)

(...)
En cuanto a los delitos de los que son acusados sus militantes pueden verse en la figura 5, así como los porcentajes con los que cada uno de dichos delitos aparece.



Lo más significativo en relacion con la tipología de los delitos protagonizados por el PC-CCOO es el predominio del delito de Propaganda ilegal (40%), seguido por el de asociación ilícita (25%), lo que da una idea de la fuerte campaña de proselitismo antifranquista llevada a cabo por ambas organizaciones. (...)

(...) En cuanto al resto de las facciones comunistas, el maoísmo supone un 20% del total de las causas de ideología comunista. La explicación de esta presencia hay que encontrarla en el hecho de que la muerte de Stalin y la disputa chino-soviética finalmente impactaron en la izquierda española tras el turbulento 1968. El maoísmo revolucionará a la juventud universitaria que se alejó de la ortodoxia e incluso del “complicado” trostkismo para abrazar con fe la utopía maoísta (...).

(...) Finalmente, para terminar este apartado, en la figura 6 puede observarse la evolución diacrónica de dichas organizaciones y sus delitos. En ella se pone de manifiesto que el PCE es la gran fuerza aglutinadora de la izquierda revolucionaria y que la reactivación de los movimentos trostkistas y maoístas se produjo al final de la década de los sesenta (...)



4.2. El socialismo y el anarquismo

El socialismo, representado por UGT y PSOE, aunque a mucha distancia de las organizaciones comunistas, constituía la segunda gran corriente de la oposición de izquierdas. Concentra el 7% de las sentencias contra la izquierda. Como dato curioso se ha constatado que sólo en un 60% de los casos aparece en solitario, estando en el 40% restante asociado al comunismo o al nacionalismo. Lo más destacado desde el punto de vista histórico es que su presencia queda circunscrita al norte de España, principalmente Asturias. (...) 

(...) 

Por lo que se refiere al anarquismo, no puede olvidarse que como corriente ideológica activa desapareció prácticamente después de la guerra civil. Consecuentemente con ello tiene apenas una presencia anecdótica, pues sólo aparece en el 3% de las sentencias referidas a las actividades de la izquierda. Aunque también se desprende del análisis realizado que existieron intentos por reactivar la CNT y sobre todo destaca el protagonismo de la trágica aventura del MIL “Movimiento de Ibérico de Liberacion” de Salvador Antich y sus amigos barceloneses. Para el TOP una “… de tendencia anarquista, que persigue entre sus principales metas, el derrocamiento de la vigente estructura estatal hispana, mediante el empleo de acciones violentas que sus miembros realizan en grupúsculos denominados ‘de comando’…”. Los delitos por los que son juzgados se produjeron a patir del año 1971 y se concentran en asociación y propaganda ilegales, constatándose la desarticulación de la organización en 1973.

4.3. Los nacionalismos

El nacionalismo es la segunda gran corriente ideológica presente en los grupos activos de oposición que se enfrentan al franquismo. Protagoniza un 23% de los delitos juzgados en el TOP, aunque no en todos los casos estudiados tiene un protagonismo judicial claro, ya que su presencia en diversas sentencias se encuentra presente a través de textos y manifestaciones de solidaridad que con el nacionalismo realizan los grupos de izquierda. El caso más emblemático es el Juicio de Burgos.

En este bloque ideológico de oposición, como se comprueba en la figura 7, la hegemonía del nacionalismo vasco es absoluta y su protagonismo se patentiza tanto por su presencia directa como indirecta, copando un 79% de las sentencias.


(...)

4.4. La oposición universitaria

Coincidiendo con el importante trabajo ya citado de Valdelvira sobre la oposición estudiantil al franquismo, en nuestro estudio queda también reflejado que la oposición estudiantil estaba alimentaba mayoritariamente por movimientos de izquierdas. En concreto, un 53% de las apariciones de la universidad en las sentencias están relacionas con el comunismo, frente al 17% en el que aparece reflejada una conexión con el nacionalismo, aunque la tipología de los incidentes en ambos casos es muy similar: algún problema docente actúa como detonante y se termina con altercados y manifestaciones no pacíficas. En el 30% restante no se pueden sacar conclusiones de la adscripción ya que en todas esas sentencias el Tribunal, a la hora de redactar el fallo, suele mostrarse muy ambiguo y no define claramente cuál es la ideología que motiva los disturbios (...)

(...)

6. Conclusiones

Finalizado el análisis al que se han sometido los delitos recogidos en las sentencias del TOP, se puede afirmar que la oposición que más preocupaba al franquismo era la encabezada por el movimiento obrero, con un 53% de los casos. La oposición nacionalista, fundamentalmente vasca, copó el 23% de las acciones opositoras y la oposición universitaria, que tanto debilitó al régimen, curiosamente, ocupa un tercer lugar, con un 15% de los delitos juzgados en el TOP.

En cuanto a las organizaciones políticas que estaban detrás de aquellos movimientos sociales, la oposición al franquismo estaba encabeza y organizada en torno al Partido Comunista de España y otras organizaciones de segundo orden pero también con claro signo comunista, seguida por un heterogéneo conglomerado de nacionalismo vasco liderado, a su vez, por la naciente Euskadi ta Azkatuta. (...)

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Fuente y referencia
Nuñez de Prado Clavell, Sara; Ramirez Ruiz, Raúl: "La oposición al franquismo en las sentencias del TOP: Organizaciones políticas y movimientos sociales", en revista Cuadernos de Historia Contemporáneanº 263, 2013, vol. 35, pp. 263-285.
Consulta on line, con vigencia 4-12-2014, URL:

Fuente de este resumen (cítese con enlaces en caso de reproducción)


Notas del blog. 
Debe tenerse en cuenta que apenas hemos reproducido una selección de los fragmentos más relevantes. Quienes deseen leer el artículo completo de 23 páginas, puede acceder al pdf a través del enlace anterior. La negrita que figura es añadido nuestro. Siguiendo convencionalismos académicos, los puntos suspensivos entre paréntesis al final de un párrafo [(...)] indican que el texto se ha cortado en ese punto y que sigue en el original; al comienzo del párrafo, señala que precede un fragmento no reproducido. 

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Apéndice sobre el TOP

Posiblemente los más jóvenes no hayan oído hablar del TOP. Por eso aportamos esta breve nota explicativa de lo que fue el lúgubre tribunal represivo de la dictadura.
El TOP (Tribunal de Orden Público) fue una instancia judicial creada durante la dictadura para ejercer la represión política. Es decir, juzgaba delitos políticos. Se creó en 1963, meses después de que la dictadura asesinase por fusilamiento a Julián Grimau, militante del PCE (ver en este blog "La muerte de Julián Grimau", escrito por nuestro compañero Manuel García). La Ley 154/63 de 2 de diciembre de 1963 creaba el TOP dándole: "competencia privativa para conocer de los delitos cometidos en todo el territorio nacional, singularizados por la tendencia en mayor o menor gravedad a subvertir los principios básicos del Estado, perturbar el orden público o sembrar la zozobra en la conciencia nacional". Se mantuvo hasta enero de 1977. 
A través de los procesos y sentencias del TOP a lo largo de sus 14 años de existencia, podemos conocer cuáles fueron los perfiles de aquellos que resultaron perseguidos, reprimidos y encarcelados por la dictadura en el periodo mencionado. También podemos conocer los delitos por los que fueron acusados los procesados, las organizaciones a las que pertenecían, las condenas, etc. Es decir, este tipo de datos nos facilita una excelente radiografía de la oposición al franquismo, tanto en aspectos cuantitativos como cualitativos.