ACLARACIÓN. El blogdelviejotopono está relacionadocon la revistaEl Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.elviejotopo.com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
Uno de los grandes éxitos de la ideología dominante es el de convencernos que las libertades y derechos formales de la democracia burguesa son reales. Lenin expresó a la perfección este engaño, en un aforismo muy popular sacado de su obra El Estado y la Revolución:
"La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas".
Sin embargo vivimos la ficción como real, y es que los mecanismos de dominación ideológica son sutiles y poderosos.
Entre todas las libertades reconocidas por la democracia burguesa, sin duda una de las más esperpénticas y falaces es lo que conocemos como "libertad de prensa" o "libertad de información". Se nos vende como libertad y derecho a una información fidedigna y solvente. La extensísima lista de periódicos y cadenas de radio y TV, es presentada como prueba indiscutible de que existe una pluralidad que garantiza la diversidad de puntos de vista. Pero en las cuestiones decisivas que más afectan a nuestras vidas, los mensajes emitidos por esa supuesta "pluralidad" son unívocos, van en la misma dirección siempre. Y no puede ser de otra forma: los medios son propiedad del Capital. Al final, la supuesta pluralidad no es más que un engaño retórico, en tanto que el discurso de los medios es único y refuerza el pensamiento único en los aspectos fundamentales. En lo importante, todos los medios van a coro. Evidentemente esa libertad de información es un privilegio exclusivo de los propietarios de los medios, es decir, del Capital.
A.J. Liebling (1904-1963, Nueva York) sintetizó hace muchos años lo anterior al escribir en New Yorker (14-05-1960, p. 105-12): "La libertad de prensa está garantizada sólo para aquellos que poseen una" (1). Liebling también nos legó una perla sarcástica sobre la desinformación de los medios que en teoría informan, al decir "La gente de todo el mundo confunde lo que leen en los periódicos con las noticias". A su manera y más recientemente, el popular actor afroamericano Denzel Washington, incidía en algo parecido, al declarar el pasado mes de diciembre: "Si no lees los periódicos, no estás informado. Si lees los periódicos, estás mal informado".
La inexorable ley de hierro de la que Marx hablaba, por la cual el capital tiende a concentrarse cada vez en menos manos, afecta también -lógicamente- a las empresas de comunicación. En este sentido, la revista mexicana Contralínea, en colaboración con Red Voltaire, acaba de publicar un artículo titulado "El nuevo orden mediático mundial". Tengo mis dudas de que pueda hablarse de ese "nuevo orden mediático mundial" tal como plantea el artículo. Posiblemente sea una afirmación muy del gusto de Thierry Meyssan, cabeza de Red Voltaire (un periodista sobre el que aconsejo prudencia y cierta distancia, por mucho que gusten y se compartan algunos o muchos de los análisis que realiza). Pero ese "nuevo orden" en realidad es muy viejo, ha existido siempre con el capitalismo, con la salvedad de que el proceso de acumulación de capital actúa también en las corporaciones mediáticas, de forma que cada vez son menos. Esto último está bien explicado en el artículo y me parece correcto, pero sus autores erran al querer presentar como novedoso lo que no es nuevo. Veamos un par de afirmaciones discutibles en el texto publicado en Contralínea:
"En sólo meses, el contenido de los medios de difusión nacionales e internacionales ha sufrido un profundo cambio en Occidente. (...) Simultáneamente, el contenido de los medios se transforma. El año pasado todavía mostraban cierta lógica y tendencia a la objetividad. Y se aportaban mutuamente la contradicción en una sana emulación. Ahora actúan como manada, basan su coherencia en la manipulación de emociones y arremeten con saña contra las personas a las que denuncian."
"Esta manera de proceder viola el principio del pluralismo, elemento básico de la democracia, y abre el camino a la imposición de una sociedad totalitaria."
¿Podría explicarnos Contralínea y Red Voltaire cuándo ha existido pluralismo informativo, respecto a las cuestiones básicas, en los medios burgueses?
¿De verdad hasta hace unos meses los medios capitalistas "mostraban cierta lógica y tendencia a la objetividad" y ahora la han perdido de repente?
Personalmente, tales afirmaciones me parecen poco serias. Al final, Contralínea y Red Voltaire lo que están vendiendo es la falacia de que puede haber "verdadera democracia" en una democracia burguesa. Si realmente fuesen dos medios socialistas - que en absoluto lo son, por muy majetes que nos resulten-, se darían cuenta que aquello que ahora creen percibir, viene dándose desde la Revolución de Octubre de 1917, cuando se inició la cruzada mediática burguesa contra los comunistas en todo el mundo.
Pero dejando de lado desacuerdos con el artículo, decía que hay una parte que me parece interesante. Paso a reproducirla:
Desde hace alrededor de 40 años puede verse un reagrupamiento paulatino de los medios de difusión en trusts internacionales. Hoy en día, más de dos terceras partes de la prensa occidental pertenece a sólo 14 grupos (21st Century Fox, Bertelsmann, CBS Corporation, Comcast, Hearst Corporation, Lagardère Group, News Corp, Organizações Globo, Sony, Televisa, The Walt Disney Company, Time Warner, Viacom y Vivendi). En este momento, la alianza montada entre Google Media Lab y First Draft está creando vínculos entre esos grupos, que ya se hallaban en posición dominante.
En ese acuerdo mediático están además las tres principales agencias de prensa del planeta –Associated Press (AP), la Agence France-Presse (AFP) y Reuters–, lo cual le garantiza una posición hegemónica en materia de información. (...)
Puede observarse que todos los miembros –sin excepción– del acuerdo de Google ya han venido presentando, durante los últimos 6 años, una visión unívoca de lo que sucede en el Oriente Medio ampliado. Pero no existía entre ellos ninguna forma de concertación previa… O no se conocía. Es interesante ver que en ese acuerdo también se encuentran cinco de las seis televisiones internacionales que participaron en el equipo de propaganda de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Al-Jazeera, BBC, CNN, France24 y Sky; sólo parece faltar Al-Arabiya).
En Estados Unidos, Francia y Alemania, Google y First Draft (expresión del inglés que significa “primer borrador” o “versión uno”) han reunido bajo su tutela medios localmente presentes en esos países y medios de alcance internacional, supuestamente para “verificar” la veracidad de ciertos argumentos. Además de que se desconoce quién se esconde detrás de First Draft y qué intereses han llevado a una firma comercial especializada en informática a asumir el financiamiento de esta iniciativa, lo cierto es que el resultado no tiene mucho que ver con un regreso a la objetividad.
Quedémonos con unas cuantas cosas importantes, sin caer en conspiranoias:
La mayor parte de la "información" que nos llega procede en realidad de pocas fuentes, pese a que percibamos que existen muchos medios de comunicación. La diversidad que creemos percibir no es real. La pluralidad es un imaginario social incubado por la ideología dominante.
Tales fuentes están controladas por el Capital y obedecen, lógicamente, a los intereses del Capital. Esto viene blindado por la propiedad privada de los medios de comunicación.
El proceso de concentración de capital, afecta también a las corporaciones mediáticas. No puede ser de otra forma.
El mensaje unívoco transmitido, en relación con las dimensiones fundamentales de la vida social, política y económica, en absoluto es algo nuevo. En términos marxistas, forma parte de los mecanismos de reproducción de la ideología dominante desde siempre.
No está de más recordarlo cuando el locutor del telediario de turno, cierre el programa de noticias diciéndonos: "Así ha sucedido y así se lo hemos contado”. Un tema importante que dejamos para otro día, y del que prácticamente nadie habla, es el de la "soberanía informativa". Habrá tiempo de abordarlo en este blog
________________ Notas
(1) Esta afirmación realista de A.J. Liebling, viene a mostrar la retórica vacía del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU el 10 de diciembre de 1948: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Portada de Rabotnitsa, enero de 1923. La publicación había dejado de editarse en 1918 a causa de la guerra civil, reiniciándose la edición en 1923. Es el primer número de la nueva etapa, no de la revista. Rabotnitsa se convirtió en la revista ofical de la Mujer, del Partido Comunista.
El papel de los medios como agentes de socialización ha sido tratado muy a menudo en las Ciencias Sociales, constituyendo un campo de estudio desarrollado por disciplinas académicas distintas. Es cierto que en el pasado este papel no era tan relevante como en tiempos actuales, por supuesto. Hasta que la Radio, el Cine y la TV se convirtieron en medios de masas, la prensa escrita desempeñó en solitario esta función. Pero su importancia como herramienta de socialización y de re-socialización políticas en el primer cuarto del siglo XX, era ya reconocida por los revolucionarios en sus luchas contra la burguesía capitalista. Desde el siglo XIX, la prensa proletaria había ido ganando importancia como instrumento en la lucha ideológica, no solo para difundir las ideas propias del movimiento socialista, sino al mismo tiempo para contrarrestar la influencia de la prensa burguesa. Por ello no es de extrañar que, en el proceso anterior y posterior a la Revolución de Octubre, el periódico al servicio de la causa de la emancipación de la clase trabajadora, fuese cobrando un protagonismo cada vez mayor en la dimensión ideológica de la lucha de clases. Fue el caso de Pravda(La Verdad), convertido en órgano oficial del POSDR en 1912 (1), o de la revista Iskra (La Chispa), que empezó a publicarse en 1900 (2); de fecha más tardía es Izvestia (Noticias), que comienza a editarse el 13 de marzo de 1917 en Petrogrado (3). Precisamente esta función socializadora de la prensa, motivó que desde principios del siglo XX fueran apareciendo también revistas específicamente vinculadas al movimiento de mujeres: Modnyi svet (San Petersburgo, 1868-1916), Zhenskoe delo (San Petersburgo, 1899-1900), Khoziaika (San Petesburgo, 1901-1903), Zhurnal akusherstva i zhenskikh boleznei (San Petersburgo, 1901-1916), Khoziaika (San Petersburgo, 1908), 1908), Zhenskaia mysl’ (Kiev, 1909-1910), Damskii listok (San Petersburgo, 1910), Mir zhensh-chiny (Moscú, 1912-1916), Zhenshchina i voina (Moscú, 1915), Zhenshchina i Khoziaika (Moscú, 1916), entre otras (4). Pero la mayoría de estas publicaciones en absoluto cuestionaban el status quo de la sociedad capitalista. Eran publicaciones dirigidas a la mujer burguesa. Casi con la excepción de Rabotnitsa (La Mujer Trabajadora, 1914, 1917-), de la que luego hablaremos. "las revistas femeninas expresaban un interés por el cambio social para lograr la igualdad civil y política, pero sus esperanzas para el futuro se concretaban en algún tipo de gobierno constitucional en lugar de un cambio revolucionario"(5). Sin embargo, hubo una excepción, una publicación de mujeres que rompió con esta pauta: Rabotnitsa. La revista Rabotnitsa se convertiría en la primera expresión escrita del feminismo vinculado al movimiento revolucionario.
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El movimiento feminista ruso (6) fue más o menos coetáneo con el resto del movimiento feminista en muchos países occidentales, remontándose al siglo XIX. Y tal como sucedió en otros lugares, inicialmente está vinculado a la burguesía: "Durante la década de 1850 y principios de la década de 1860, el movimiento ruso de las mujeres fue desarrollándose principalmente entre las mujeres de las clases privilegiadas"(7). Sin embargo, los estrechos vínculos que tenían muchas de estas mujeres con los círculos revolucionarios, fue abriendo una brecha de clase en este primer feminismo ruso (8), haciéndose cada vez más nítida. Esta tendencia tendrá su eco en el POSDR. Así, por ejemplo, en 1901 N.K. Krupskaia escribió en esta línea el opúsculo "La mujer trabajadora", y en el II Congreso del POSDR, celebrado en 1903, el Partido aprueba un documento exigiendo la completa igualdad legal y política entre hombres y mujeres. Con la Revolución de 1905, las mujeres bolcheviques comienzan a organizar reuniones y asambleas de mujeres trabajadoras completamente disociadas del movimiento femenino burgués (9). Así va tomando forma y fortaleciéndose la vanguardia feminista estrechamente vinculada al Socialismo y a la clase trabajadora. En este contexto, descrito de manera muy telegráfica, aparece Rabotnitsa. Una publicación pionera: Rabotnitsa (Работница:"La mujer trabajadora")
Portada de un nº de 1917. La represión zarista había cerrado la revista en julio de 1914, el mismo año en que había salido a la luz. Hubo que esperar hasta el 23 de mayo de 1917 para que volviese a ser editada.
La primera edición de Rabotnitsa tuvo lugar en San Petersburgo el 8 de marzo de 1914; es decir, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Este primer número tuvo una tirada de 12.000 ejemplares. Nació con vocación de ser una periódico de masas dirigido a las mujeres de la clase trabajadora. Rabotnitsa fue liderada al principio por Nadezhda Krupskaia, compañera de Lenin, junto con un grupo de mujeres bolcheviques que constituyeron el equipo fundacional; además de N.K. Krupskaia: A.I. Ulianova-Elizarova, , I.F. Armand, A.V. Artiukhina, V.M. Velichkina, F.I. Drabkina, A.M. Kollontai, P.F. Kudelli, Z.I. Lilina, L.R. Menzhinskaia, K.I. Nikolaeva, E.F. Rozmirovich, K.N. Samoilova y L.N. Stal, entre otras (10). Antecedente alemán Rabotnitsa fue una revista pionera en el feminismo revolucionario ruso, pero no fue la primera de este tipo en Europa. Este mérito corresponde a la revista de las obreras alemanas Die Gleichheit (La igualdad), fundada en 1892 por Clara Zetkin, que desempeñó siempre el papel de editora de esta revista legendaria, que enseguida se convirtió -y como tal se mantuvo- en el órgano oficial del movimiento socialista internacional de la mujer (10a).
Die Gleichheit, revista fundada en 1892 por Clara Zetkin, fue el antecedente alemán de Rabotnitsa
Die Gleichheit fue una publicación exitosa y llegó a alcanzar los 124.000 ejemplares de tirada en vísperas de la I Guerra Mundial, en 1914. Inessa Armand, Aleksandra Kollontai y Nadezhda Krupskaya y el resto de sus compañeras, se inspiraron en el ejemplo alemán para impulsar Rabotnitsa, (10b). Reticencias masculinas Sin embargo, el lanzamiento de Rabotnitsa no resultó tarea fácil para el colectivo de mujeres que estaba detrás de la idea. La revista fue lanzada aquel 8 de marzo de 1914, después de cuatro años de debate entre los socialistas sobre si las mujeres trabajadoras necesitaban o no una revista propia, o si por el contrario era suficiente una "página femenina" en Pravda(11). Argumentando que la "cuestión de la mujer" no era más que "un aspecto" de la cuestión social general, el POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia) estaba dominado por varones que se oponían a una publicación separada para mujeres. A los varones militantes les costaba entender las razones y no acababan de comprender la importancia y el tremendo potencial que este tipo de prensa podía desempeñar, ejerciendo influencia cultural y política sobre las mujeres. Muchos se mostraban reacios, recurriendo al argumento por el cual una publicación centrada en las mujeres era propio del feminismo burgués(¿hemos avanzado algo después de 100 años?) (12). La equiparación con el feminismo burgués desde luego resultaba absolutamente injusta y gratuita. Las mujeres bolcheviques siempre tuvieron muchísimo cuidado y celo en marcar la distancia con las corrientes burguesas del feminismo, ya que estaban convencidas de que la solución para los problemas de las mujeres pasaban por asumir la lucha de clases y la emancipación de la clase trabajadora por el Socialismo(13). De hecho, cuando por fin salió la revista, en la editorial de su primer número se dejaba muy claro cuál era el objetivo principal, al afirmar que Rabotnitsa "educará a las trabajadoras con poca conciencia [política], y señalará sus intereses comunes con el resto de la clase trabajadora no sólo en Rusia sino en todo el mundo"(13b). También: "[para lograr] la verdadera igualdad, un mejoramiento fundamental de su situación, y el cumplimiento de sus anhelos de felicidad, las mujeres deben participar en la lucha de los obreros contra el poder de los explotadores"(13c). Por supuesto, este objetivo nuclear de clase no era incompatible con afirmar también la especificidad de la lucha de las mujeres trabajadoras: "La revista representa los intereses del movimiento obrero femenino", se decía en ese primer número (13d).
Finalmente fue decisivo el apoyo de Lenin para que la iniciativa se llevase a cabo (14). Un Lenin que quizás al principio no era muy diferente de otros hombres revolucionarios en su pensamiento respecto al papel y problemas de las mujeres; pero que sin duda, acabó siendo sensible y experimentando la influencia ejercida por el círculo de mujeres bolcheviques más próximas a él, empezando lógicamente por Krupskaia e Inessa Armand. La idea se concreta En este primer año de la publicación, 1914, llegaron a editarse siete números, de los cuales tres fueron confiscados por la policía zarista. Finalmente, en julio de 2014 se cerró la publicación por la represión y persecución policial (15). Hubo que esperar al 23 de mayo de 1917 para que la publicación volviese a salir, ahora ya como una revista del Comité Central del POSDR (B)(16). Más tarde, la publicación fue designada como la revista oficial de la Mujer del Partido Comunista Ruso (Bolchevique). Los mencheviques, rivales de los bolcheviques, intentaron contrarrestar la influencia de Rabotnitsa sacando también una publicación específica de mujeres, llamada Golos Rabotnitsi (La Voz de la Mujer Trabajadora), pero la iniciativa menchevique no llegó a cuajar y únicamente aparecieron dos veces números, sin que recibiesen un apoyo relevante (17). Después de la Revolución, debido a las dificultades de la guerra civil , la revista temporalmente dejó de editarse en, reanudándose posteriormente en enero de 1923, publicándose por entonces ya en Moscú y quedando vinculada al Zhenotdel(Женотдел, Zhenskii otdel), el Departamento de la Mujer del Partido Comunista en la década de 1920. La revista fue una poderosa herramienta de formación política para las mujeres trabajadoras y su movilización y participación en las luchas, pero también para vincularlas al partido bolchevique bajo la misma bandera que los hombres en favor de la revolución socialista. Después de la toma revolucionaria del Poder, Rabotnitsa ayudó a impulsar y organizar el I Congreso de las Mujeres Trabajadoras de toda Rusia (Petrogrado, 1918) (18). Escriben Cintia Frencia y Daniel Gaido, citando a David Mandel (18b):
El periódico reportaba una tendencia hacia la pasividad, la ausencia de iniciativa y de perseverancia en la lucha, una indiferencia general a la vida pública, un sentido débilmente desarrollado de la solidaridad de clase y una baja alfabetización política, como características de la cultura política de las trabajadoras no calificadas. “¿Cuántas veces?”, se preguntaba un artículo, “¿hemos oído decir que una huelga en tal o cual empresa fracasó... porque ‘entre los trabajadores había muchas mujeres’, que varias fábricas no apoyaban a sus camaradas ‘porque’ entre sus trabajadores había muchas mujeres, que una huelga terminó prematuramente y por consiguiente se perdió ‘porque’ entre los obreros había muchas mujeres?... Las mujeres son el grupo menos consciente... Se afilian menos a los sindicatos que hombres, van con menos frecuencia a los clubes y conferencias”. (Rabotnitsa, 16 March 1914, p. 2, citado en David Mandel, The Petrograd Workers and the Fall of the Old Regime, p. 37.)
En definitiva, Rabotnitsa desempeñó un papel clave en la educación ideológica y política de las mujeres en la nueva Unión Soviética, alentándolas a formar parte de la vida política y a implicarse en la construcción del Socialismo. Lógicamente la revista también fue experimentando las evoluciones ideológicas que acompañaron al devenir de la URSS. Después de la desaparición de la URSS la revista se ha mantenido hasta el momento actual, aunque nada tiene que ver la actual publicación con la que fue. La época dorada de la revista, su máximo esplendor como herramienta del feminismo socialista, va desde sus inicios hasta finales de los años 1920, sobre todo la etapa paralela a la existencia del Zhenotdel. Posteriormente siguió desempeñando un papel importante como agente de socialización política y cultural de las mujeres, pero sin la carga ideológica que las primeras feministas bolcheviques supieron imprimirle.
Rabotnitsa, portada del n 6 de 1932.
Otras publicaciones parecidas Aunque sea de pasada, mencionamos otras dos publicaciones importantes en ese período posterior a la Revolución de Octubre. No tuvieron la misma repercusión que Rabotnitsa ni se mantuvieron tanto tiempo, pero merece la pena mencionarlas para quien tenga interés en la prensa revolucionaria de mujeres bolcheviques. La revista Kommunistka(коммунистка, La mujer comunista) fue una publicación feminista editada por el Zhenotdel, como boletín periódico. Fue fundada por Inessa Armand y Alexandra Kollontai en 1920 y se mantuvo hasta desaparecer el Zhenotdel en 1930. La revista estaba especialmente dirigida a los estratos más bajos de las mujeres y se planteó como una herramienta para la emancipación de la mujer en la praxis, ya que ya en aquel momento sus impulsoras veían que la revolución por sí sola no resolvería los problemas de desigualdad de las mujeres, ni la opresión familiar y social que sufrían. Armand y Kollontai ponían un acento insistiendo en el bajo porcentaje de mujeres que participaban en la esfera pública, tanto en el Partido, como en la gestión de las empresas en manos de los soviets, en los sindicatos o mismo en el gobierno, de ahí que enfatizasen la necesidad de llevar a cabo un trabajo específico para la liberación de las mujeres. En sus números, la revista abordó temas como "la sexualidad, el aborto, el matrimonio y el divorcio, la relación entre hombres y mujeres, la sexualidad y amor libre, la moral, la familia, la maternidad o la liberación de la mujer de la esclavitud de los hombres"(19). En un plano más teórico, Kommunistka nunca dejó de insistir en que "la liberación de las mujeres liberación estaba íntimamente ligada a la emancipación de toda la sociedad a través del comunismo"(20). Otras revistas, de menos difusión, fue Krestyanka (крестьянка, Mujer campesina), dirigida específicamente a la socialización política de las mujeres rurales en la nueva sociedad surgida de la Revolución de Octubre.
Portada de la revista Krestyanka (крестьянка, Mujer campesina). Década de 1920, año sin identificar.
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Apéndice gráfico: otras portadas de la revista, en su etapa más antigua.
Notas (1) El Pravda fue fundado en 1903 en Moscú, por el ingeniero ferroviario Kozhevnikov, como publicación literaria y artística, sin una orientación política concreta. A raíz de los acontecimientos de la Revolución de 1905, el POSDR asumió el Consejo Editorial de la revista y ya en 1910 la facción bolchevique planteó que fuese el órgano oficial del Comité Central. Esto último se concretó dos años después, cuando en el VI Congreso del POSDR en enero de 1912, a propuesta de Lenin el Pravda se convirtió en el órgano oficial del Partido; como tal, su primer número salió el 5 de mayo 1912. [Fuente] (2)El primer número de Iskra fue publicado en Alemania (en Leipzig) en 1900. (3) Inicialmente, Izvestia era el órgano de prensa oficioso del Sóviet de Petrogrado. (4) Norma C. Noonan, Carol Nechemias: Encyclopedia of Russian women's movements, págs. 113-114. Greenwood Publishing Group, 2001. (5) M. P. Pavlova-Sil'vanskaia: "Women’s Movement in Russia and the Union of Soviet Socialist Republics", en The Great Soviet Encyclopedia, 3rd Edition (1970-1979). Consulta on line de la entrada (7-3-2017) en encyclopedia2.thefreedictionary.com (6) Las primeras feministas rusas se llamaban a sí mismas "ravnopravki" (las que defienden los derechos de la mujer). Era una noción más amplia que el término occidental "sufragista", ya que implicaba una lucha por la igualdad en todas las esferas de la vida. Los sectores más obreristas de las "ravnopravki", llegaron a ser muy activas en las movilizaciones y huelgas. Clare Midgley, Alison Twells, Julie Carlier (editoras): Women in Transnational History: Connecting the Local and the Global. Routledge, 2016. (7) M. P. Pavlova-Sil'vanskaia, op. cit. (8) Ibidem (9) Ibidem (10)Ibidem. También V.S. Vavilina: "Rabotnitsa", en The Great Soviet Encyclopedia, 3rd Edition (1970-1979). Consulta on line de la entrada (7-3-2017) en encyclopedia2.thefreedictionary.com (10a) Wikipedia: "Die Gleichheit" (10b)Cintia Frencia y Daniel Gaido: "Las mujeres en la revolución rusa de febrero de 1917", en web del Partido Obrero (Argentina), 8-3-2017. (11) Norma C. Noonan, Carol Nechemias, op. cit. (12) Esto es mencionado en diferentes fuentes y a menudo se ha convertido en munición anticomunista muy difícil de neutralizar porque es una crítica fundada. Así, por ejemplo, aparece en Tolstikova, Natasha: "Rabotnitsa: The Paradoxical Success of a Soviet Women's Magazine", en Journalism History. Vol. 30 Nbr. 3, October 2004 (consulta on line 7-3-17 en www.academia.edu). Se trata de un artículo muy tendencioso, con un énfasis anticomunista obsesivo que raya el absurdo y la parcialidad más obscena, cargado de valoraciones y afirmaciones completamente gratuitas... Pero la autora de este artículo, que resulta "infumable" como diríamos coloquialmente, aprovecha para meter el dedo en la llaga. (13) Quizás al comienzo hubo una tendencia en el feminismo bolchevique, revolucionario, a pensar que el establecimiento de una sociedad socialista traería consigo, mecánicamente, la desaparición de las desigualdades entre hombres y mujeres, la desaparición de la dominación masculina (lo que llamamos patriarcado). Sin embargo, este punto de vista ingenuo desaparece ya de los contenidos de otra revista feminista, Kommunistka(La mujer comunista), editada por el Zhenotdel y fundada por Inessa Armand y Alexandra Kollontai en 1920. Véase el último apartado de la entrada. Hoy en día sabemos que el patriarcado puede subsistir perfectamente en una sociedad socialista, aunque a menudo se suavice con toda una serie de avances y conquistas reales en favor de la igualdad, avances superiores a los alcanzadas en países capitalistas (en otras palabras, los avances nos llevan a negar una realidad que sigue estando ahí). En 1989, Kimberlé Williams Crenshaw acuñaba el concepto de interseccionaldad para hacer alusión alusión a cómo distintas formas de opresión y dominación pueden solaparse, permaneciendo algunas de éstas aunque desaparezcan las demás. En realidad la idea es desarrollada unos años antes, por una marxista y feminista militante del Partido Comunista de EE.UU.: Angela Davis. Cuando en 1981, Angela Davis publica Mujeres, Raza y Clase, no utiliza el término interseccionalidad, pero desarrolla la idea en detalle. Para Davis la lucha contra la discriminación racial y la lucha por la liberación de la mujer, son vertientes inseparables de la lucha de clases y están conectadas; los problemas raciales y de las mujeres no pueden ser resueltos mientras se mantenga el capitalismo. Ahora bien, la desaparición de la dominación de clase vía Socialismo, es condición necesaria pero no suficiente para que desaparezca la dominación patriarcal o la dominación de un grupo étnico sobre otros. (13b) Cintia Frencia y Daniel Gaido, op.cit. (13c) Recogido de Juana Gallego Ayala: Mujeres de papel: de Hola! a Vogue, la prensa femenina en la actual. Ed. Icaria, Barcelona, 1990. Pág. 189. (13d) Ibidem (14) Entre otras fuentes, este decisivo apoyo de Lenin es reconocido en: ICL: "Early Communist Work Among Women: The Bolsheviks", en Women and Revolution, issues Nos. 10 and 11, Winter 1975-76 and Spring 1976. (15) V.S. Vavilina, op. cit. (16) Ibidem (17) Ibidem (18) Ibidem (18b) Cintia Frencia y Daniel Gaido, op.cit. (19) Wikipedia: "Kommunistka"
V.S. Vavilina: "Rabotnitsa", en The Great Soviet Encyclopedia, 3rd Edition (1970-1979). Consulta on line de la entrada (7-3-2017) en encyclopedia2.thefreedictionary.com
En "La Yihad mediática occidental queda al descubierto en Alepo", Adolfo Ferrera nos decía: "No estamos hablando de periodismo sino de propaganda de guerra moderna", Evidentemente, esto es indiscutible. Habrá quien pueda pensar que algo parecido sucede en todas las guerras, pero es una cuestión de grados. Lo que hemos vivido con el tratamiento informativo por parte de los medios de comunicación, ha supuesto una salto cuantitativo tremendo en relación con casos anteriores. Hasta tal punto, que la información sobre lo real desapareció por completo para dejar paso a culebrones melodramáticos de propaganda yihadista que pretendieron colarnos como información,
Patrick Cockburn acaba de publicar un artículo en CounterPunch con el título "De Alepo sale más propaganda que noticias". Comienza haciendo notar algo muy relevante. En la batalla de Alepo no se produce un apagón informativo como sí está sucediendo con Mosul, sino una sustitución sin precedentes de los emisores de información convencionales: el periodista en el terreno, que informa de lo que sucede y que ejerce el papel de emisor base de información, ha sido sustituido por el colaborador del yihadismo que hace llegar a los medios la narrativa de lo que sucede acorde los intereses de los grupos yihadistas:
"Se ha vuelto más peligroso ser un corresponsal extranjero que informa sobre la guerra civil en Siria. Esto se debe a que los yihadistas, que tenían el poder en el este de Alepo, fueron capaces de excluir a los periodistas occidentales -que serían secuestrados y muy probablemente asesinados si hubieran ido allí- y reemplazarlos como fuentes de información con "activistas locales" marcadamente partidistas que no pueden evitar estar bajo el control yihadista.
Los medios de comunicación extranjeros han permitido - por ingenuidad o por interés propio - que dominen la agenda de noticias personas que solo pueden operar con el permiso de grupos de Al-Qaeda, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham.
El precedente establecido en Alepo supone que quienes tomen parte en cualquier conflicto futuro, pondrán interés en disuadir a los periodistas extranjeros que podrían informar de manera más objetiva. Secuestrándolos y matándolos, es fácil crear un vacío de información que es altamente demandada, y que, en el futuro, sería suministrada por informantes que mostrasen simpatía o estuviesen a merced de las mismas personas que han excluido a los periodistas extranjeros (como han hecho en el caso actual los yihadistas que controlaban el este Alepo). Matar o secuestrar a los periodistas extranjeros, resultó ser un movimiento inteligente por parte de los yihadistas, porque les ha permitido establecer un control sustancial de las noticias que llegan al mundo exterior. Esta es una mala noticia para cualquier periodista independiente que entre en su territorio y amenace su monopolio de información."
A continuación, Patrick Cockburn recuerda algunos casos, como el del periodista James Foley, secuestrado y decapitado por el Estado Islámico en el noroeste de Siria en agosto de 2014. Esta exclusión de la prensa extranjera va acompañada con la represión de posibles informadores locales de noticias, algo que ejemplifica a partir de las palabras de un joven "activista sirio de los medios de comunicación" que responde al nombre de Issa: "controlan lo que podemos y no podemos decir; o estás de acuerdo con sus reglas y políticas o desapareces", dice este joven sirio refiriéndose a los yihadistas.
James Foley, instantes antes de ser decapitado
En un primer momento, en 2011 y 2012, todavía podían encontrarse "activistas genuinos de oposición independientes que operaban dentro de Siria", dice Cockburn. Sin embargo, a medida que los yihadistas se fueron haciendo con el control de amplias regiones, tales activistas fueron silenciados, asesinados o forzados a huir al extranjero.
En este contexto, los medios de comunicación internacionales transmitieron videos y entrevistas a través de Skype desde Aleppo oriental presentando como información veraz lo que carecía de credibilidad:
"No había ninguna señal de los 8.000 a 10.000 combatientes armados que la ONU estimaba que había en Aleppo oriental. De hecho, no recuerdo haber visto a nadie con una pistola o ocupando una posición fortificada en estos vídeos desgarradoras. Los únicos habitantes visibles de Alepo eran civiles desarmados (...)"
Sin embargo, Cockburn considera que sería "ingenuo" que esta labor de falsa información monitorizada por el yihadismo a modo de "relaciones públicas", fuese un trabajo exclusivo de tales grupos. Cockburn considera que "los gobiernos extranjeros desempeñan un papel bastante abierto en la financiación y en la formación" de estos especialistas en hacer llegar material de prensa a los medios occidentales. Cockburn considera que los medios occidentales han permitido que la información "se convierta en un conducto para la propaganda en favor de uno de los lados en este conflicto salvaje". Han validado como auténtica una "información partidaria (...)producida por personas que viven bajo la autoridad de movimientos yihadistas que torturan o matan a cualquier crítico o disidente". Termina su artículo diciendo que los medios occidentales:
"han sido alimentados con cuchara por los yihadistas y sus simpatizantes, que hacen imposible que observadores independientes visiten las áreas que controlan. Mediante la reproducción de dichas fuentes tan contaminadas, los medios de comunicación dan a grupos como Al-Qaeda todo el incentivo para seguir matando y secuestrando a periodistas, con el fin de crear y beneficiarse de un vacío de noticias que luego solo ellos pueden llenar".
John Pilger recordaba no hace mucho, que un ex funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, Carne Ross, responsable de las sanciones contra Irak, le había confesado una vez: “Alimentamos a los periodistas con noticias de inteligencia convenientemente esterilizadas, o bien silenciamos toda información. Así funciona esto". Lo que ahora nos cuenta Patrick Cockburn en su artículo sobre Siria no es muy diferente. Solo que ahora quien desempeña ese papel son los propios grupos de la Yihad. Sin embargo, Patrick Cockburn no profundiza en una realidad: esto ocurre porque a los medios de comunicación les interesa dar publicidad a la propaganda yihadista. Nunca veremos noticias de los medios rusos o iraníes, que siempre nos podrían facilitar otra visión de los acontecimientos, permitiendo contrastar. En el fondo, estamos ante una yihad mediática, como dice Adolfo Ferrera, formada no solo por los yihadistas y sus colaboradores en el terreno, sino también por nuestros medios de comunicación. Patrick Cockburn se plantea en su artículo la disyuntiva sobre si los medios de comunicación extranjeros permiten toda esta propaganda, camuflada como información, "por ingenuidad o por interés propio". Diríamos que lo que sí resulta ingenuo es pensar que los medios de comunicación occidentales pudiesen actuar "por ingenuidad". Sería tanto como creer que las cigüeñas son las que traen a los bebés.
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Blog del viejo topo: collage sin nombre. De arriba/abajo, y de izquierda/derecha: Soros, Bush (hijo), Obama, ISIS, reunión OTAN, rey Salman de Arabia Saudí, Cameron, Hillary Clinton, Javier Solana, Kissinger, Merkel, neonazis ucranianos durante el golpe de estado, Bob Clinton y Tony Blair.
El ex funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico Carne Ross, que fuera responsable de las sanciones contra Irak, me confesó en su momento: “Alimentamos a los periodistas con noticias de inteligencia convenientemente esterilizadas, o bien silenciamos toda información. Así funciona esto"
Pocas citas ponen al desnudo, de manera tan clara, la manipulación de la información como las palabras de Carne Ross, que recoge John Pilger en el artículo que sigue. Es un artículo que diría que resulta de lectura obligatoria. Hasta considero que debiera ser un texto para la docencia en las aulas de la enseñanza secundaria y universitaria. Pilger comienza su artículo citando a uno de los grandes maestros de la manipulación, Edward Bernays, autor del concepto "gobierno invisible", para señalar cómo es moldeada nuestra percepción de la realidad desde el Poder. En un texto no demasiado largo, a partir de ahí Pilger va desgranando hechos paradigmáticos, cuyo tratamiento por parte de los grandes medios constituye una apoteosis de la manipulación: la doble vara de medir con los asedios a Mosul (Irak) y Alepo (Siria), la guerra de Irak en 2003, Siria, Yemen, Libia, Yugoslavia, Ucrania, Honduras, el ISIS y el resto del yihadismo, la demonización de Putin, Milosevic, Gadafi, Bashar al-Ásad, etc., prestando atención también al dilema electoral Clinton/Trump (el artículo fue publicado pocos días antes de las elecciones en EE.UU.). Sobre esto último, escribía Pilger en un tuit a finales de mayo: "La elección entre Trump o Clinton es la vieja ilusión de la capacidad de elegir porque no es una elección: son dos caras de una misma moneda..."
Además de desvelar la manipulación en la "información" (?) de la realidad internacional, Pilger siempre nos recuerda detalles que muy poca gente sabe, aunque tengan que ver con verdaderas monstruosidades; por ejemplo, que en las 9.700 misiones de ataque que la OTAN lanzó contra Libia, más de un tercio fueron contra objetivos civiles, y que llegaron a utilizarse misiles con ojivas de uranio. John Pilger termina su artículo con una cita de uno de los fiscales del Tribunal de Núremberg en 1946. La sugerencia interpretativa que viene a realizar con la cita, es que los gobiernos responsables de EE.UU., RU y resto del entramado OTAN, sigue los mismos procedimientos de propaganda que los nazis. A diferencia de estos, los responsables de los gobiernos otanistas nunca han sido sometidos a un "tribunal de Núremberg" que merecerían por sus actos de gobierno y la barbarie que han desencadenado.
Traducción del inglés. El artículo ya ha sido publicado en castellano en diferentes sitios, sin que hayamos identificado el nombre del autor de la traducción. Hemos seguido esta traducción que aparece, entre otros sitios, en La Haine, Rebelión, Mundo Obrero, etc. Es una traducción susceptible de ser "mejorada", pero la hemos respetado en líneas generales, cambiando únicamente algunas frases, palabras y otros detalles menores. La traducción al portugués es bastante buena: está en el blog Choldraboldra; la misma versión en portugués fue ligeramente mejorada por resistir.info. Imágenes y pies de foto, vídeo, negrita y cursiva: son añadidos del blog del viejo topo, igual que el comentario inicial y la reseña final sobre el autor. ____________
Por dentro del gobierno invisible: guerra, propaganda, Clinton y Trump. John Pilger
El periodista estadounidense, Edward Bernays, es a menudo descrito como la persona que inventó la propaganda moderna. Sobrino de Sigmund Freud, el pionero del psicoanálisis, Bernays fue quien acuñó el término "relaciones públicas" como un eufemismo para dar efecto a sus engaños.
Haciendo gala de sus recursos, en 1929 convenció a algunas feministas para que promovieran el consumo de cigarrillos fumando en el desfile de Pascua en Nueva York, un comportamiento considerado entonces totalmente descabellado. Una feminista, Ruth Booth, proclamó: "¡Mujeres! La lumbre de tu cigarrillo es otra antorcha de la libertad! ¡Lucha contra otro tabú sexista!"
La influencia de Bernays se extendió mucho más allá de la publicidad. Su mayor éxito fue su papel convenciendo a la población estadounidense para que aceptase la masacre que significó la Primera Guerra Mundial. El secreto, decía en privado, es la "ingeniería del consentimiento" aplicada a las personas, con el fin de "controlar y regir sus sentimientos de acuerdo con nuestra voluntad, sin que las personas lo sepan".
Bernays describió esto como "el verdadero poder que gobierna en nuestra sociedad", y lo llamó "gobierno invisible". Hoy en día, el gobierno invisible es más potente que nunca y peor aún, es menos comprendido. En mi carrera como periodista y director de cine, nunca había visto cómo la propaganda manipula con éxito nuestras vidas y se queda sin réplica.
Imagínese dos ciudades.
Ambas están bajo el asedio de las fuerzas del gobierno del país al que pertenecen. Ambas están ocupadas por los fanáticos que cometen terribles atrocidades, como la decapitación de personas.
Pero hay una diferencia fundamental. En un sitio bajo asedio, los soldados del gobierno se describen como liberadores por parte de los periodistas occidentales incorporados, que informan con entusiasmo sobre sus batallas y ataques aéreos. Mientras las primeras páginas de los medios están llenas de fotografías de heroicos soldados que hacen la V de la victoria, no hay una mínima mención a las bajas civiles.
En la segunda ciudad - en un país vecino del primero- está ocurriendo casi exactamente lo mismo. Las fuerzas del gobierno sitian una ciudad controlada por la misma camada de fanáticos. La diferencia es que estos fanáticos son apoyados, financiados y armados por "nosotros" -los Estados Unidos y Gran Bretaña. Incluso disponen de un centro de comunicación que está financiado por Estados Unidos y Gran Bretaña. Otra diferenciaes que los soldados del gobierno que mantienen el cerco a esta otra ciudad se consideran los malos, a los que hay que condenar por ser culpables de asediar y bombardear la ciudad -que es exactamente lo que los soldados buenos hacen en la primera ciudad.
¿Confuso? La verdad es que no. Esto es la doble vara de medir básica que es la esencia de la propaganda. Me refiero, por supuesto, al actual sitio de la ciudad de Mosul por las fuerzas gubernamentales iraquíes, apoyadas por Estados Unidos y Gran Bretaña, y al asedio de Alepo por las fuerzas del gobierno de Siria, apoyadas por Rusia. Un asedio es bueno; el otro es malo.
Javier Solana, destacado miembro del PSOE, fue Secretario general de la OTAN, bajo cuyo mandato la OTAN bombardeó Yugoslavia, entre otras acciones criminales. La doble vara de medir que se ve en estos dos tuits, es para enmarcar. Ejemplifica perfectamente lo que señala John Pilger
Lo que rara vez se informa es que ambas ciudades no estarían ocupadas por los fanáticos y devastadas por la guerra, si Gran Bretaña y Estados Unidos no hubiesen invadido Irak en 2003. Esta empresa criminal se puso en marcha sobre la base de mentiras, notablemente similares a la propaganda que ahora distorsiona nuestra comprensión de la guerra civil en Siria.
Sin esta extensa propaganda presentada como información, el monstruoso Daesh (ISIS), Al-Qaida, Al-Nusra y el resto de las bandas yihadistas no existirían, y el pueblo sirio no necesitaría estar ahora luchando por su vida.
Algunos recordarán que en 2003, los reportajes de la BBC aupaban a Blair por lo que finalmente resultó ser uno de los crímenes de guerra de este siglo. Por su parte, las cadenas de televisión estadounidenses promovieron con el mismo entusiasmo las falsedades de George W. Bush y de Colin Powell – respaldadas efusivamente por H. Kissinger.
En el mismo año, poco después de la invasión, grabé una entrevista en Washington con Charles Lewis, el famoso periodista de investigación estadounidense. Le pregunté: "¿Qué habría ocurrido si los medios de comunicación más libres del mundo hubiesen denunciado lo que resultaba ser una burda propaganda?".
Él respondió que si los periodistas hubieran hecho bien su trabajo, "habría una muy grande probabilidad de que no hubiésemos ido a la guerra en Irak".
Fue una declaración impactante, ratificada por otros periodistas famosos a los que les hice la misma pregunta: Dan Rather de CBS, David Rose del Observer y otros periodistas y productores de la BBC que desean permanecer en el anonimato.
En otras palabras, si los periodistas hubieran hecho su trabajo, si hubieran cuestionado e investigado la propaganda en lugar de amplificarla, cientos de miles de hombres, mujeres y niños estarían vivos hoy en día, no habría ISIS y ni Alepo ni Mosul estarían bajo asedio.
Tampoco se habría producido el atroz atentado del Metro en Londres el 7 de julio de 2005. No se habría producido la fuga de millones de refugiados; no existirían los campamentos miserables.
Como respuesta a la atrocidad terrorista que tuvo lugar el mes de noviembre de 2015 en París, el presidente François Hollande envió inmediatamente aviones para bombardear Siria. Como era previsible, sobrevino más terrorismo, producto entre otras cosas de la grandilocuencia de Hollande, que declaró: "Francia está en guerra y no habrá piedad". Que la violencia del Estado y la violencia yihadista se retroalimentan una a la otra, es el hecho sobre el que ningún líder nacional tiene el valor de reconocer. "Cuando la verdad se sustituye por el silencio", dijo el disidente soviético Yevtushenko, "el silencio es una mentira".
El ataque a Irak, el ataque a Libia y a Siria, son hechos que han ocurrido porque los líderes de estos países no aceptaron ser marionetas de Occidente. El historial de derechos humanos de Sadam o de Gadafi era irrelevante. En realidad ellos se negaron a entregar el control de sus países. No obedecieron las ordenes de Occidente.
La misma suerte esperaba a Slobodan Milosevic, una vez que se negó a firmar un "acuerdo" que reclamaba prácticamente la ocupación de Serbia y su conversión en una economía de mercado. Su pueblo fue bombardeado, y él fue procesado en La Haya. Una independencia de este tipo era intolerable. [NOTA DEL BLOG: tras ser detenido y en espera de juicio, el 11 de marzo de 2006 Milosevic fue encontrado muerto en su celda de la prisión del Tribunal de La Haya, en Scheveningen; su muerte sigue siendo un asunto controvertido. Acusado de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, fue juzgado post mortem, siendo absuelto de todos los cargos el pasado verano, 10 años después de su muerte]
Tal como WikiLeaks ha revelado, sólo cuando el líder sirio Bashar al-Assad (en 2009) rechazó un oleoducto, que iba atravesar su país desde Qatar a Europa, fue atacado.
A partir de ese momento, la CIA planeó destruir el gobierno de Siria con los fanáticos yihadistas – que son los mismos fanáticos que ocupan actualmente Mosul y el este de Alepo y que mantienen a su población como rehenes. [NOTA DEL BLOG: alguien ha hecho notar, con acierto, que se trata de la mayor toma de rehenes de la Historia].
¿Por qué esto no es noticia? El ex funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico Carne Ross, que fuera responsable de las sanciones contra Irak, me confesó en su momento: “Alimentamos a los periodistas con noticias de inteligencia convenientemente esterilizadas, o bien silenciamos toda información. Así funciona esto".
La nación cliente de Occidente, la medieval Arabia Saudí - a la que EE.UU. y Gran Bretaña vende miles de millones de dólares en armas - en la actualidad está bombardeando y destruyendo Yemen, un país tan pobre que en el mejor de los casos, la mitad de sus niños están desnutridos.
Busque en YouTube y verá el tipo de bombas pesadas - "nuestras" bombas - que los saudíes lanzan contra los habitantes de las miserables aldeas y en bodas y funerales. Las explosiones se ven como pequeñas bombas atómicas. Los oficiales británicos trabajan codo a codo con los que lanzan las bombas desde Arabia Saudita. Este hecho no es noticia, no la encontrará en los informativos de la noche.
Más de 160 muertos y más medio millar de heridos fue el resultado del ataque de Arabia Saudí contra un funeral que se celebraba en Saná, Yemen (fotografía del ataque). Los saudíes primero negaron los hechos, diciendo que no habían efectuado ninguna misión aérea ese día; pero cuando los hechos empezaron a tener fuerte difusión en las redes sociales, cambiaron su versión y dijeron que había sido un error. La coalición árabe que lidera Arabia Saudí, bombardea incesantemente Yemen y está reduciendo el país a cenizas. Los más de 10.000 muertos que han provocado, no merecen la atención de los medios occidentales. La agresión bélica está respaldada por EE.UU., Reino Unido y Francia.
La propaganda es más efectiva – para nuestro adhesión- cuando está diseñada por profesionales con una alta formación -Oxford, Cambridge, Harvard, Columbia- y con carreras en la BBC, The Guardian, New York Times, Washington Post.
Estas organizaciones periodísticas son conocidas como “medios liberales”. Se nos presentan como tribunas ilustradas, progresistas, acordes con el espíritu moral de esta época. Son antirracistas, feministas y pro-LGBT.
Pero aman la guerra.
Mientras se manifiestan en pro del feminismo, apoyan guerras de conquista que niegan los derechos a un sinnúmero de mujeres, incluido el derecho a la vida.
En 2011, Libia, un estado moderno, fue destruido con el pretexto de que Muammar Gadafi estaba a punto de cometer un genocidio contra su propio pueblo. Esa era la noticia permanente y machacona; y no había pruebas. Fue una mentira. [NOTA DEL BLOG: el pasado septiembre, el Parlamento británico publicó el informe realizado por el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes, en el que se reconoce que la invasión de Libia por la OTAN se basó en mentiras y que la población civil no estaba amenazada por Gadafi; la invasión otorgó al ISIS una sólida base en el norte de África. En este vergonzoso episodio, Hillary Clinton tuvo un papel estelar, ya que fue Secretaria de Estado entre enero de 2009 y febrero de 2013. El informe del Parlamento británico está disponible en pdf aquí: "Libya: Examination of intervention and collapse and the UK’s future policy options. Third Report of Session 2016–17"]
De hecho, Gran Bretaña, Europa y Estados Unidos querían, lo que nos gusta llamar "un cambio de régimen" en Libia, el mayor productor de petróleo en África. La influencia de Gadafi en ese continente y, sobre todo, su independencia, eran intolerables.
Así que Gadafi fue asesinado, con un cuchillo introducido por su ano, por un comando de fanáticos apadrinados por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Hillary Clinton aplaudió esta espantosa muerte ante las cámaras de televisión, declarando: "¡Vinimos, vimos, murió!".
[Vídeo añadido por el blog: "¡Vinimos, vimos, murió!",
exclamaba entre carcajadas Hillary Clinton
refiriéndose al brutal asesinato de Gadafi.]
La destrucción de Libia fue un triunfo de los medios de comunicación. A medida que sonaban los tambores de guerra, Jonathan Freedland escribió en The Guardian: "Aunque los riesgos son reales, la decisión por la intervención sigue siendo fuerte."
Intervención – The Guardián utilizó esta palabra amable, benevolente, cuyo significado real para Libia era y es muerte y destrucción.
De acuerdo con sus propios registros, la OTAN lanzó 9.700 "misiones de ataque" contra Libia, de las cuales más de un tercio estaban dirigidas contra objetivos civiles. Estos bombardeos incluyeron misiles con ojivas de uranio.Mirad las fotografías de los escombros de Misurata y Sirte, o las fosas comunes identificadas por la Cruz Roja. Un informe de UNICEF sobre los niños muertos dice que "la mayoría de ellos tenía menos de diez años".
Como consecuencia directa de la “intervención”, Sirte se ha convertido en la capital del Daesh (ISIS).
Ucrania es otro triunfo de los medios de comunicación. Periódicos liberales respetables como el New York Times, el Washington Post y The Guardian, y emisoras tales como la BBC, NBC, CBS, CNN han jugado un papel clave condicionando a sus espectadores para que aceptasen una nueva y peligrosa guerra fría.
Cada uno de estos medios ha tergiversado los acontecimientos en Ucrania, calificándolos como un acto maligno de Rusia, cuando, en realidad, el golpe de Estado en Ucrania en 2014 fue obra de Estados Unidos, ayudado por Alemania y la OTAN.
Esta inversión de la realidad es tan penetrante que la intimidación militar de Washington a Rusia no es noticia; se ahoga detrás de una campaña de difamación y del miedo que vivimos durante la primera guerra fría. Una vez más, los Ruskies[NOTA DEL BLOG: "rusos" de forma peyorativa] vienen a invadirnos, conducido por otro Stalin, a quien The Economist describe como el diablo.
La supresión de la verdad sobre Ucrania es una de las más completas negaciones informativas de las que puedo recordar.Los fascistas que diseñaron el golpe de estado en Kiev son la misma mala cepa que apoyó la invasión nazi de la Unión Soviética en 1941.
Ante las alarmas sobre el ascenso del fascismo antisemita en Europa, ningún líder occidental menciona a los fascistas en Ucrania - con excepción de Vladimir Putin, pero esto no cuenta.
Muchos de los medios occidentales han trabajado duro para presentar la población étnica de lengua rusa de Ucrania como extranjeros en su propio país, como agentes de Moscú, casi nunca como ucranianos que quieren una federación dentro de Ucrania y como ciudadanos ucranianos que resisten a un golpe de estado - orquestado desde el extranjero- contra un gobierno elegido.
No hay descanso entre los belicistas haciendo sonar los tambores de guerra. Los que incitan a la guerra desde el diario Washington Post contra Rusia, son los mismos escritores de editoriales que publicaron la mentira que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva.
Para la mayoría de nosotros, la campaña presidencial estadounidense es un espectáculo en los medios de comunicación, en la que Donald Trump es el villano. Pero Trump es odiado por los que tienen el poder en Estados Unidos por razones que tienen poco que ver con su comportamiento y sus desagradables opiniones. Para el gobierno invisible en Washington, el impredecible Trump es un obstáculo para el diseño de los Estados Unidos para el siglo XXI.
Es decir, para mantener la dominación de Estados Unidos, someter a Rusia y, si es posible, a China. Para los militaristas en Washington, el verdadero problema con Trump es que, en sus momentos de lucidez, parece no querer una guerra con Rusia; dice que es necesario hablar con el presidente de Rusia, no luchar contra él; también afirma que quiere hablar con el presidente de China.
En el primer debate con Hillary Clinton, Trump se comprometió a no ser el primero en introducir armas nucleares en un conflicto. Dijo: "Yo desde luego no lo haría primero. Una vez que la alternativa nuclear ocurre, se acabó todo". Esta declaración no fue noticia.
¿Qué quiso decir realmente? ¿Quién sabe? A menudo se contradice a sí mismo. Pero lo que está claro es que Trump es considerado una grave amenaza por el gran aparato de seguridad nacional que gobierna Estados Unidos, independientemente de quién esté en la Casa Blanca. La CIA quiere verlo derrotado. El Pentágono quiere verlo derrotado. Los medios de comunicación quieren verlo derrotado. Incluso su propio partido quiere verlo derrotado. Él es una amenaza para los que dominan del mundo - a diferencia de Hillary Clinton, que no ha dejado ninguna duda que está dispuesta a ir a la guerra, con armas nucleares, contra Rusia y China.
Clinton es lo que la gente intuye, una belicista. De hecho, con sus acciones lo ha demostrado. Como senadora, apoyó el baño de sangre en Irak. Cuando era candidata contra Obama, en 2008, amenazó con "borrar del mapa" a Irán. Como Secretario de Estado, actuó en connivencia con los halcones, para destruir los gobiernos de Libia y Honduras e inició el asedio contra China.
Ahora se ha comprometido a apoyar una zona de exclusión área en Siria –en una provocación directa contra Rusia. Hillary Clinton puede llegar a ser la presidente más peligrosa de Estados Unidos que he visto en mi vida -una distinción en la que la competencia es feroz.
Sin una sola prueba, Clinton ha acusado a Rusia de apoyar a Trump por el pirateo de sus correos electrónicos. Los mensajes de correos electrónicos, dados a conocer por WikiLeaks, relatan lo que Clinton dice en privado a los ricos y poderosos, que es exactamente lo contrario de lo que dice en público.
Por eso el silenciamiento y las amenazas a Julián Assange son tan importantes. Como editor de WikiLeaks, Assange sabe la verdad. Y permítanme asegurar y tranquilizar a los muchos que se preocupan: Assange está bien y WikiLeaks está funcionando a toda máquina.
Hoy en día, la mayor acumulación de fuerzas encabezadas por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial está en marcha -en el Cáucaso y en el este de Europa, en la frontera con Rusia; y en Asia y en el Pacífico, donde China es el objetivo.
Tenga esto en cuenta cuando el circo de la elección presidencial llegue a su fin el 8 de noviembre. Si el ganador es Clinton, un coro griego de comentaristas necios va a celebrar su coronación como un gran paso adelante para las mujeres. Ninguno mencionará las víctimas de Clinton: las mujeres de Siria, las mujeres de Irak, las mujeres de Libia. Ninguno mencionará los ejercicios de defensa civil que se están llevando a cabo en Rusia ante el temor a una guerra. Ninguno recordará a Edward Bernays y las "antorchas de la libertad".
El portavoz de prensa de George Bush llamó una vez a los medios de comunicación "facilitadores cómplices". Viniendo de un alto funcionario de una administración cuyas mentiras, facilitadas por periódicos y cadenas de televisión, han causado tanto sufrimiento, esa descripción es una advertencia de la historia. En 1946, el fiscal del Tribunal de Núremberg dijo sobre los medios alemanes:
"Antes de cada agresión importante, iniciaron una calculada campaña de prensa para debilitar a sus víctimas y para preparar al pueblo alemán psicológicamente para el ataque con un sistema de propaganda, donde la prensa diaria y la radio eran las armas más importantes".
"Sé cuando Bush miente. Sus labios se mueven", escribió en su momento John Pilger, cita que de entrada invita a considerar que no es precisamente un autor demasiado querido por el establishment. Nacido en 1939, John Pilger es un periodista australiano que vive en Londres desde 1962. Su andadura en el periodismo comenzó en 1958, mostrando muy pronto inclinación por el género documental y el periodismo de investigación. Entre sus documentales destacan los rodados en Camboya y Timor Oriental (sobre el genocidio del dictador indonesio Suharto). Profesionalmente ha cubierto guerras y conflictos como Vietnam, Camboya, Egipto, India, Bangladés y Biafra. John Pilger ha sido un crítico constante de la política exterior de EE.UU., RU y Australia, que considera expresión del nuevo imperialismo. También se ha caracterizado por denunciar la política australiana contra la población indígena. Entre sus libros cabe mencionar Los nuevos gobernantes del mundo (traducido y publicado en castellano por RBA en 2003), "un alegato contra la globalización de la economía, la comunicación y la pobreza en un mundo donde el ochenta por ciento de la riqueza está en manos de un grupo minoritario, el mismo grupo que controla los medios de comunicación" (Amazon).
Autor de más de 50 documentales, destacaría uno que personalmente me impactó (quizás porque es un país que tiene que ver con mi trayectoria como antropólogo): Death of a Nation: The Timor Conspiracy (La muerte de una nación: la Conspiración de Timor), de 1994. En él, John Pilger denuncia y muestra la complicidad de los gobiernos estadounidense y británico en el genocidio que la dictadura indonesia de Suharto llevó a cabo en Timor Oriental. Este documental marcó un antes y un después en la lucha timorense por su independencia, al dar a conocer a la opinión pública internacional lo que estaba sucediendo.