Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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domingo, 20 de diciembre de 2015

La ilusión(ismo) de la democracia burguesa.




¿Eliges la pastilla roja o la azul? (Matrix). 
Una de ellas te conecta Matrix, al sistema.


La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas.
Vladimir Ilich "Lenin" El Estado y la Revolución (1917)

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía 
Karl Marx



La que sigue será la última entrada del blog antes de que sean conocidos los resultados del 20D. Léela, por favor. Y si estás de acuerdo, hazla circular, porque necesitamos meterle a la gente estas cosas en la cabeza.

Un tertuliano de La Sexta TV, ayer tuvo la debilidad de reconocer algo que muchos llevamos casi dos años diciendo: Pablos Iglesias y Podemos han nacido en dicha cadena. En efecto, Podemos ha sido una creación de ciertos medios. 

Ciudadanos C's, un partido fundado en 2006, este año fue lanzado  al estrellato político por los medios. En su día sucedió lo mismo con UPyD, partido promovido por ciertos medios hasta que decidieron hacerlo desaparecer o reducirlo a la mínima expresión.

Hoy mismo circulaba este expresivo cuadro gráfico que viene a mostrar la promoción de cada partido en cinco periódicos distintos:  




No conozco datos de cadenas de radio y TV, pero estoy seguro que el resultado no es muy distinto en cuanto a la pregunta: ¿qué opciones han sido silenciadas? Cayo Lara decía una vez (creo que fue en la SER): "Algunos han tenido más entrevistas en un mes que yo en toda mi vida".

El dispositivo es tan antiguo como la propia existencia de encuestas: te promociono y te lanzo en las encuestas, y por tanto tengo la disculpa para seguir promocionándote porque apareces entre los favoritos.

Por ello, algunos han dicho que han sido las elecciones de los medios, pero permitidme que os diga que estaréis muy equivocados si pensáis que esto es una anomalía puntual en la democracia burguesa. Lo que habéis visto no es una excepción, sino la norma. Ya en su día al PSOE se le convirtió por arte de magia mediática (y del dinero de la socialdemocracia alemana) en el partido que habría de acaparar el voto de los trabajadores durante 35 años. Son los medios los que eligen una formación política y la engordan como pollos hormonados de granja, diría Cayo Lara, hasta estar lista para el circo electoral. Es la farsa de la democracia burguesa. Los mismos medios que pueden condenarte a la inexistencia y a la debilidad en la arena política, porque, como dije en más de una ocasión, los medios te dan, y los medios te quitan, en función de los intereses que la oligarquía tiene en cada período.


Si no sabes esto, mételo en la cabeza para no seguir creyendo en los Reyes Magos.
  1. Los medios son el principal agente de socialización política [si desconoces el significado del término, ner nota (1)]
  2. Los medios dominantes nos socializan políticamente en una misma dirección, presentándonos la democracia burguesa y el capitalismo como una realidad natural que no puede ni debe ser cambiada.
  3. Es obvio que una minoría de personas consiguen contrarrestar tal influencia a través de medios alternativos, aprendiendo a utilizarlos, y también a través de la influencia que ejercen las débiles las resistencias organizadas al capitalismo.
  4. Quien controla los medios, controla la socialización política y la forma en que la mayoría percibe la realidad social y política. Graba esto a fuego en tu mente.
  5. ¿Quién controla los medios? El control último de los medios está en manos del capital financiero
  6. Por tanto, los medios siempre van a defender los intereses del capital financiero y aquellas opciones políticas que no hagan peligrar su status quo. Recuerda que no hace mucho Rosell, presidente de la CEOE, decía refiriéndose a los cuatro partidos promocionados -PP, PSOE, C's y Podemos-, "lo importante es que veo que ningún partido, ni siquiera Podemos, destrozaría ya la política ecnómica actual" Piensa un poco en sus palabras.  
  7. Los intereses de la clase trabajadora son antagónicos con los intereses de la clase que posee el capital. De ahí la lucha de clases. Tales medios nunca apoyarán a los partidos de clase (decía Cayo Lara"El capital lo aguanta todo menos que los obreros lleguen al gobierno"). 
  8. ¿Pero no hay libertad de información? Decía A.J. Liebling que "La libertad de prensa está garantizada sólo para aquellos que poseen una". Claro que existen medios alternativos que forman parte de la "resistencia", pero es una larga guerra de guerrillas. Las organizaciones de clase deben luchar por desarrollar sus propios medios. Y aun así la lucha será muy desigual, ya que esa "libertad de información" consagrada en la democracia burguesa, favorece a los medios del capital.

Ilusionismo

A partir de esto, creer que la democracia burguesa es una democracia, no deja de ser un espejismo. Una serie de citas que de forma didáctica inciden en esta idea. Son citas cortas para la reflexión:

"Podemos o bien tener democracia en este país o podemos tener una gran riqueza concentrada en manos de unos pocos, pero no podemos tener ambas cosas." Louis Brandeis, Juez del Tribunal Supremo (1856-1941). Esto dicho por una figura influyente del establishment.

El propio Alberto Garzón, antes de que entrase en esa fase de acercamiento a Podemos que ha resultado fatídica para IU, decía allá por el año 2013: "El capitalismo es incompatible con la democracia porque en este sistema económico los votos se determinan en función del dinero, de modo que aquellos que más tienen son los que más mandan." 

Marx: "El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía". 

Lenin:



Matrix como metáfora

A muchos sin duda os gusta el cine de ciencia-ficción. Permitid entonces que recurra a una película que ha sido objeto de multitud de análisis sobre la dominación y alienación: Matrix. A pesar de ser una película frívola y simplona, no deja de sugerirnos algunas metáforas fecundas sobre el sistema en el que vivimos:
  • Matrix te posee. Tú te crees dueño de tu vida, de tus acciones, de todas esas pequeñas o grandes cosas que haces cada día, pero... ¿Cómo podrías demostrar que todo esto no es una ilusión? (...) El hacer creer que se vive una existencia normal es un poder muy grande, una forma de control terrible
  • Matrix nos rodea. Está por todas partes. Incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad
  • Tienes que comprender que la mayor parte de los humanos son todavía parte del sistema. Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo. (Morfeo a Neo)
  • ¿Sabes?, sé que este filete no existe. Sé que cuando me lo meto en la boca es Matrix la que le está diciendo a mi cerebro "es bueno y delicioso". Después de nueve años, ¿sabes de qué me doy cuenta? La ignorancia es la felicidad.
*  *  *

En fin. A veces me pregunto si merece la pena mantener este blog. A menudo tengo la sensación de estrellarme contra un muro. Con frecuencia descubro que cosas que me parecen perogrulladas, son ignoradas por la mayoría. Pero también es cierto que la lucha contra el capitalismo es una travesía por el desierto y que las derrotas no deben mermar nuestra voluntad de luchar por una sociedad socialista. Sabemos que algún venceremos.

Ahora, en breve, a ver qué depara el circo electoral.


"La mayoría de los esclavos solo aspiran a convertirse en amos"
(El personaje de Marco Ruiz, el actor Demián Bichir, en la serie The Bridge, El Puente, refiriéndose al proletariado más explotado de México)

@VigneVT
Blog del viejo topo

Notas
(1) Socialización política. En Ciencias Sociales, el proceso de socialización (los antropólogos hablamos de proceso de culturación) es aquel a través del cual las personas aprenden todo cuanto necesitan para vivir en sociedad, no solo conocimientos, sino también el sistema de valores, roles, el desarrollo de aptitudes, destrezas y competencias, la educación emocional, etc. Es el "software" social que recibe la persona y que además se va actualizando. La entrada de la Wikipedia sobre este término es bastante aceptable (pulsa en el enlace). Los "agentes de socialización" son aquellos a través de los cuales se lleva a cabo el proceso (por ejemplo, la familia y la escuela). La socialización política sería un subproceso del proceso general de socialización, consistente en la manera en que se transmiten conocimientos y valores políticos, las formas de conducta política y de percibir e interpretar la realidad política, etc. Los medios de comunicación en sentido amplio son el principal agente de socialización política (son "agentes primarios").

sábado, 15 de noviembre de 2014

Dominación e hipnotismo político. Sobre la corrupción en España



Ilusión óptica. Título: "C4". Autor: Alexey Oborotov (Rusia). Es un ejemplo de la Psicología de la Gestalt sobre la percepción visual. La imagen juega con la ilusión para engañar a la percepción. ¿Ocurrirá algo parecido con lo que llamamos corrupción política?


El capitalismo es sinónimo de corrupción
 porque es la ley del máximo beneficio 
Marcos Ana

El pasado octubre, en "¿Hay razones fundadas para el pesimismo? Ideología, masa social y dominación política", formulaba una amplia pregunta que opino merece una reflexión:
¿Conocéis a muchos que se planteen por qué una corrupción que es sistémica, innata, crónica... en el capitalismo, corrupción cuyo formato actual llevamos viendo más de tres décadas (al menos, los que hemos querido verla), es destapada de manera "selectiva" por el aparato judicial y colocada incisivamente por los medios de comunicación -controlados por el capital- en el punto de mira de la opinión pública, justo cuando el sistema entra en un período acelerado de reformas estructurales devastadoras para el futuro de los trabajadores? 
Esa semana, en una conversación con un colaborador de este blog, nos planteábamos interrogantes sobre el manantial de casos de corrupción que salen a la luzPor un lado, estábamos de acuerdo en que se trata de prácticas político-empresariales conocidas desde que tenemos uso de razón política, sin que el sistema judicial -caracterizado por su servidumbre y papel subalterno de la clase dominante - se hubiese preocupado de tales prácticas hasta hace poco, de la manera -en intensidad y extensidad- en que se está haciendo. ¿Por qué a partir de un momento dado comienza a aflorar esta situación generalizada? 

Por otro lado, la manera en que esta corrupción está saliendo, sigue una pauta, se ajusta a una extraña dosificación, como si se tratase de un premeditado guión de un eterno culebrón preparado para cubrir la programación, sin que parezca haber un final en la interminable serie de capítulos, variaciones sobre el mismo tema. En esa conversación que mantenía con mi amigo, ambos estábamos de acuerdo también en la dificultad derivada de plantear estas dudas sin incurrir en el delirio conspiranoico. Pero sería ingenuo pensar que todo ocurre por azar, fruto de la casualidad.

Sin pretensión de entrar en un análisis exhaustivo del problema, apunto algunas dimensiones que merecen ser valoradas si queremos encontrar una respuesta al interrogante planteado.

1º) En primer lugar, es importante tener en cuenta que lo que mediáticamente se fija como corrupción política, supone un desgaste político muy desigual para unos partidos u otros. El coste político que implica para el PP es mucho menor de lo que nos gusta pensar o de lo que deseamos, si tenemos en cuenta la magnitud de los escándalos que este partido ha protagonizado. El tipo de discurso político que la derecha mueve al respecto tiene un efecto de drenaje axiológico sobre estos temas, como trataba de explicar hace un año en "La corrupción y la mentira, ¿pasan factura al Partido Popular?". Por ello nadie debe llamarse a engaño si el PP vuelve a ganar las próximas elecciones (aunque es verdad que en ello el partido Podemos tendrá la parte decisiva de responsabilidad, al contribuir a fragmentar el voto de izquierdas). Como decía anteriormente en la entrada enlazada, esto no es un fenómeno exclusivo de España, sio que también lo encontramos en otros lugares. Toda la etapa política italiana de Berlusconi es otro ejemplo. Y un caso bastante paradigmático es el de Islandia, donde la derecha que provocó la crisis permitiendo la corrupción financiera, ganó las últimas elecciones y ha regresado al gobierno. Por supuesto, hay más ejemplos.

2º) En segundo lugar habrá quien considere que los escándalos de "corrupción" afectan a la salud del sistema, lo cual no es del todo cierto. Alguien en Twitter lo expresaba magistralmente en pocos caracteres: "Que el capitalismo es corrupto lo demuestra que los mercados ni parpadean frente a tanta corrupción" (@CapitanDarman). 

3º) Pero además el discurso dominante sobre la corrupción actúa de chivo expiatorio para el sistema, a través de un mensaje (subliminal en ocasiones, explícito en otras) por el cual la culpa de la "crisis" es de la corrupción de los políticos o, cuando menos, en parte importante. Tan eficaz resulta este discurso que hasta la propia élite financiero-empresarial (máxima responsable de la corrupción aunque los medios oculten su responsabilidad) se permite lanzar cínicas arengas en favor del combate contra esta lacra. Es algo así como el maestro de los ladrones señalando a los ladronzuelos mientras presume de la virtud de la honradez.

4º) Por otro lado, la llamada "corrupción" permite generar un monográfico mediático permanente, que fija la atención social, desviándola de problemas muchísimo más graves. Apenas se habla del paro, o del empleo precario, de la pérdida de nuestra capacidad adquisitiva, del escándalo que supone la brutal subida de las tarifas eléctricas, o de los salvajes presupuestos que el gobierno prepara para el próximo año, o del goteo de privatizaciones en servicios estratégicos, etc. Por no citar otros problemas de gran envergadura que van a condicionar dramáticamente nuestro futuro y el de nuestro hijos, como es el TTIP (el tratado de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión). 

5º) El lenguaje es polisémico y el término corrupción no es una excepción. Los medios definen "qué es la corrupción política", focalizándola en actores que son sustituibles para el sistema. Pero las dimensiones más graves de lo que podemos considerar corrupción en un sentido amplio (graves en tanto vienen a condicionar el desarrollo del modelo social) son arbitrariamente excluidas del campo semántico. La mayor estafa pública, el mayor robo cometido contra los contribuyentes (aunque haya tenido lugar con coberturta legal) es el rescate bancario: de momento se reconoce que ya se han perdido 40.000 millones de euros que todos nosotros tendremos que pagar y ya estamos pagando. Este caso de acumulación capitalista por desposesión (Harvey) es el más sangrante caso de corrupción que ha tenido lugar en nuestro país desde la Transición, sin que nadie hable de ello. Lo mismo podemos decir de otros rescates, de las privatizaciones, etc.

6º) Una última dimensión a considera es que conviene no perder de vista que el modelo capitalista está transicionando en la UE, y que la meta es la liquidación paulatina de lo que fue el estado del bienestar, una vez desaparecido aquello contra lo cual fue levantado: el bloque socialista. ¿Y por qué es importante esta dimensión?... Sencillo: es menester evitar que la gente piense en ello, porque si por un momento la masa social pudiese visualizar el futuro que nos preparan, posiblemente la calle hablaría y no precisamente agitando manitas quincemayeras

Apenas he apuntado algunos de los items que podríamos considerar para resolver la pregunta al comienzo planteada. Sospecho que este permanente monográfico sobre la corrupción, tiene mucho de función hipnótica que facilita la dominación política, en un momento en que nuestro modelo capitalista se está reajustando radicalmente en contra de los intereses de los trabajadores.

He considerado interesante reproducir un par de contribuciones distintas sobre este tema: un fragmento de un artículo de Marat y un texto del canario Enrique Bethencourt. Ambos artículos son recientes y presentan un hilo conductor semejante, al plantear hasta qué punto se está desviando la atencion sobre problemas mucho más graves. Quizás la lógica y humana indignación que a todos nos provoca tener conocimiento de los escándalos que nos presentan en el teatro de los medios, provoque la distracción de otras cuestiones, distorsionando la percepción social de la realidad


*   *   *


La yesca, la gasolina y el fuego
Marat
[Un fragmento del artículo de Marat "Los capitalistas ya votaron y lo hicieron por Podemos", del 3-11-2014, en el blog Asaltar los cielos. La negrita y subrayado son añadidos míos. Nota: téngase presente que apenas es un epígrafe de un artículo mucho más extenso sobre el partido Podemos]


Cabecera del blog Asaltar los cielos, de Marat.


Uno a veces tiene tentaciones de darse cabezazos contra la pared cuando observa de qué modo simplista se limitan muchas personas a no ver la realidad social, económica y política españolas más lejos de donde llega la punta de su nariz. Hagan el ejercicio de mirar a tal apéndice y comprobarán que aquello que Valle Inclán hacía decir a un Max Estrella borracho es muy cierto: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.” 

La realidad de la sociedad española ha sido pasada ya, no por el ojo crítico de la salvaje explotación de la clase trabajadora y por la penosa situación de millones de parados -eso importa poco en el ruido nacional desde hace años-, ni siquiera por la más comedida crítica de la creciente desigualdad o por la mirada a los recortes de la libertades de un gobierno liberticida y criminal que está creando un Estado totalitario de derecho, ni tampoco por ese mismo gobierno que mira al proceso soberanista de Cataluña desde la perspectiva del loco al que poco le importa el choque de trenes mientras fracase la otra parte y le dé votos a este lado del Ebro.

No. Lo único que parece encender la rabia nacional es la corrupción, por supuesto sólo de los políticos que han sido corrompidos y no de quienes les han comprado, sus corruptores: el podrido empresariado de este país que, atendiendo a su condición de clase, no ignora que la corrupción es el aceite que lubrica el engranaje de este sistema económico contra el que no parece ir casi nadie.  

No es ésta una posición de éxito. Parece que sólo es indecente el corrupto político, pero que quien compra a ese político debe salir casi siempre indemne. La corrupción política está asociada a centenares de personas pero el corruptor económico sólo tiene un nombre, “la doctrina Botín” y ya saben ustedes cómo acabó aquello. La ideología dominante lleva a que el personal quiera triunfar a cualquier precio dentro de la iniciativa privada.

La corrupción es la luz de gas que tapa cualquier otra realidad nacional: la pobreza de millones de españoles, el subsidio de paro agotado por tanto trabajador cuarentón o cincuentón que ya ha quedado definitivamente descolgado del futuro, los hijos de los hijos del agobio que no son universitarios sobradamente preparados y no tendrán oportunidades de salir al extranjero porque no adquirieron título académico, ni de otras lenguas que la propia, ni tuvieron si quiera la posibilidad de conocer por primera vez en sus vidas qué era esa cosa llamada trabajo. 

La realidad nacional tiene en la corrupción la yesca de la rabia colectiva. En la demagogia que la convierte en casi el único problema que padece el país encuentra la gasolina que hace de acelerante del incendio. En el ambiente tabernario de los medios de manipulación (mass media y redes sociales) el fuego que prende en las anteriores. Lo que queda menos a la vista es la mano de los poderes fácticos que maneja el mechero incendiario: el poder económico en primer lugar y otros que seguramente no son ya la Iglesia ni el ejército porque han perdido influencia en la pirámide del propio poder pero que constituyen la mano invisible que mece la cuna. Dejo a ustedes su identificación. 

Es llamativo que, siendo los principales partidos tan solícitos a la hora de cumplir los menores deseos del capital, no se haya producido hasta el momento una demanda de obligado cumplimiento de limpieza de la corrupción y ésta no se haya llevado a cabo. Quizá en el pestilente olor que sale de la CEOE y la AEB haya que buscar una parte de esta explicación y en el carácter de señuelo -léase cebo, reclamo- de la corrupción, capaz de ocultar el resto de los problemas colectivos la otra.

(...)
Marat

Para leer el artículo completo de Marat, pulsa en este hipervínculo:  "Los capitalistas ya votaron y lo hicieron por Podemos",


*  *  *


La corrupción no es el problema
Enrique Bethencourt 
[Artículo de Enrique Bethencourt  "La corrupción no es el problema", del 8-11-2014, en el blog La Tiradera. En este caso la negrita es del autor]


Cabecera del blog La Tiradera, de Enrique Bethencourt.


Tras ver el título, ‘La corrupción no es el problema’, seguro que unos cuantos habrán afilado los cuchillos o cargado las escopetas; los admiradores de Javier Krahe tal vez preparen leña para alimentar la hoguera. A quién se le ocurre decir eso, que la corrupción no es el problema, cuando nos levantamos una semana sí y otra también con nuevos escándalos, cuando crece el número de imputados y detenidos, cuando las vinculaciones entre algunos empresarios y algunos responsables públicos han servido para la financiación irregular de partidos o para el lucro personal de vividores para los que nunca era suficiente el dinero mangado.

Ruego pospongan mi ejecución unos minutos, al menos hasta terminar de leer este breve texto. Agradecido quedo.

La corrupción y el fraude aparecen en el último CIS, el de octubre, el de la confirmación del tripartidismo, como uno de los principales problemas. Las citan el 16,4%, en segundo lugar tras el paro (52,5%), y por delante de los problemas de índole económico (9,5%) y la política (8,7%).

Cierto es que la cosa cambia algo cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente a los encuestados. Entonces, el paro sigue percibiéndose como la circunstancia de mayor gravedad (36,7%), pero a continuación se sitúan los problemas de índole económico y la corrupción retrocede hasta un 5,4%, ligeramente por delante de la calidad del empleo (4,7%).

En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, han aflorado numerosos casos que han afectado a partidos e instituciones. Desde los sobresueldos del PP a los EREs andaluces del PSOE, pasando por los escándalos que afectan a la Casa Real, las tarjetas black de Caja Madrid-Bankia, la confesión de Pujol o, en fin, la operación púnica de Granados y cía. A lo que se añaden estos días los amorosos viajes a Canarias de algunos cargos del PP, mezclando actividad privada con dinero de todos.

Orgía

Empresarios y políticos mezclados en una orgía de dinero que resulta siempre obscena, pero que produce más rabia, se aprecia en los estudios sociológicos, cuando se hace en esta etapa de retroceso económico y social, de empobrecimiento y precarización de una parte significativa de la sociedad. Unos pocos robando a mansalva y muchos en las colas de Cáritas.

Una sociedad, por cierto, que no reacciona igual frente a semejantes atropellos. En numerosas ocasiones hemos visto como grupos bien numerosos de gente jaleaban a los implicados en procesos delictivos en un ayuntamiento, recibiéndoles como héroes a la salida del juzgado o de la cárcel. Como estos días existen personas que justifican y muestran su apoyo a la Pantoja por mucho dinero que haya blanqueado o defraudado a Hacienda.

Agradezco que todavía no me hayan ajusticiado. Pese a lo dicho anteriormente me ratifico en el título, aún a riesgo de que formen el pelotón de fusilamiento ya. La corrupción no es el problema. Es, sin duda, un grave problema, uno de los grandes problemas, que arrasa con los valores éticos y convierte a la sociedad en un lugar propicio para golfos, tramposos y amorales; que detrae recursos de las administraciones públicas y beneficia injustamente a unas empresas frente a otras; que enriquece a individuos sin escrúpulos dispuestos a todo para engordar su patrimonio personal.

Y ante la que no caben paños calientes de ningún tipo: hay que disponer de los suficientes elementos para prevenirla, para dificultarla, y de contundentes respuestas cuando se produce.

Lo repito por penúltima vez: la corrupción no es el problema. Lo son, en mucha mayor medida, las políticas que se vienen implementando por las organizaciones internacionales y los gobiernos en los últimos años. Las decisiones del FMI y la Troika. Los cambios en el texto de la Constitución que pusieron el pago de la deuda y el déficit por encima de los servicios públicos y las personas. La reforma laboral y el miedo inyectado en vena a los que temen perder lo poco que tienen, aceptando niveles cada vez más altos de explotación laboral. El rescate que sólo se aplica a los bancos y no a las personas o a las pequeñas y medianas empresas. El descontrol sobre las instituciones financieras y el predominio de la economía especulativa. La privatización de lo público rentable (AENA) y la nacionalización de lo privado en estado ruinoso (autopistas de peaje).

Decisiones

Todas esas medidas y decisiones están detrás de los millones de desempleados, una gran parte no ya de larga sino de eterna duración. De los millones, también, de trabajadores y trabajadoras que forman parte del ejército de los pobres pese a tener un empleo. De los niños y niñas que precisan del comedor escolar, incluso en verano, para evitar su desnutrición. De los obligados a abandonar sus estudios por razones económicas. De los inmigrantes que se han quedado sin sanidad. De las mujeres desprotegidas frente a la violencia de género. De las personas dependientes abandonadas a su suerte.

De los que son expulsados de sus hogares por no poder afrontar la hipoteca o el alquiler. De los jubilados que tienen que elegir entre pagar sus medicamentos o ayudar a sus hijos y nietos. De los que no tienen para pagar la energía que precisan para la calefacción o para cocinar sus escasos alimentos. De los que hace tiempo que no saben lo que es la esperanza.

Pondré un sencillo ejemplo. En 2009 los ingresos que generaba el turismo en Canarias se elevaban a 12.500 millones de euros; hoy, tras el bache de los primeros años de la crisis, esa cifra es sensiblemente superior, estará por encima de los 13.000. Pero con un detalle importante: hay 42.500 empleos menos (una reducción del 15% con relación a las cifras de hace cinco años) en el sector. Por aplicación pura y dura de la reforma laboral y no por prácticas corruptas

Más peligrosa que la corrupción, por dañina y execrable que sea, más detreminante en el padecimiento colectivo, es el conjunto de políticas de este capitalismo neoliberal y desalmado que nos empobrece, nos aliena, nos convierte en individuos aislados, nos empuja hacia el abismo. Condenando a la mayor precariedad a un tercio de la población, mientras en una singular transferencia de rentas, los ricos son cada vez más ricos; y no mediante la corrupción y el fraude, no mediante oscuras maniobras, sino con la legalidad en la mano, aplicando leyes que benefician exclusivamente a unos pocos.

La corrupción no es el problema.
Preparados. Listos. ¡Disparen!


Enrique Bethencourt

Fuente del artículo: blog La Tiradera, de Enrique Bethencourt. 
La negrita es del autor.



*   *   *

El disparo de los francotiradores tuiteros

Como cierre, reproduzco algunos tuits interesantes que he ido leyendo en Twitter:

@CapitanDarman
Que el capitalismo es corrupto lo demuestra que los mercados ni parpadean frente a tanta corrupción.

‏@_ru_b_en_
«A los empresarios no nos miren, miren a los políticos que corrompemos». Pues a mí nunca me ha explotado ni despedido ningún corrupto, eran empresas enriqueciéndose dentro de la escrupulosa legalidad.

@JavierGiner
Mientras el necio señala al político, el sabio señala al sistema.

@hecrom_
Cuando en tertulias televisivas empiece a escuchar que la culpa es del capitalismo y hablar de proyecto empezaremos a analizar de otra forma

@carlosmartinezr
Los que creen que el problema es de la "clase política" son los que asumen y se conforman con el capitalismo.
La corrupción en el capitalismo funciona así: El que dispone de capital corrompe a quién se le antoje: funcionarios, políticos o votantes.
Decir que la democracia está secuestrada por la casta política es una falsedad. La democracia es un juguete en manos del capital.

‏@sacedator
¿Por qué le llamamos "mafia" con lo fácil que es llamar a las cosas por su nombre? CAPITALISMO.

@Alanthano
Luchar contra la corrupción sin luchar contra lo que la origina es como guardar los alimentos en un frigorífico sin enchufarlo


Autor: Alexey Oborotov (Rusia).

jueves, 13 de noviembre de 2014

Corrupción, capital y el insultante delirio de Juan Rosell (CEOE). A propósito de sus últimas declaraciones.



Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE.
 Autor: Paco Garabato.


Pongamos que hablamos de una mafia que opera con cobertura legal

Llegar a ser presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), es algo así como convertirse en Padrino de una poderosa corporación que ejerce un poder desmesurado entre bastidores. Tanto que tal corporación se permite dictar al gobierno la reforma laboral que más interesa al capital, por ejemplo (en realidad, dicta las grandes líneas de la política económica). Saben que los gobiernos de turno son subalternos de quita y pon. Una campaña de prensa por aquí, una campaña de prensa por allá... y ponen o deponen al capataz del cortijo. Y es que ya lo decía Marx: "El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía". Por eso, democracia y capitalismo son realidades que no casan, por muchos que los ideólogos del establishment se empeñen en argumentar lo contrario.

Los integrantes de la gran patronal son mucho más que un lobby: son el (un) Poder... iba a decir en la sombra, pero lo cierto es que ya se han acostumbrado a ejercer su dominio con absoluto desparpajo y sin disimulo.

A veces estos padrinos terminan entre rejas, como sucedió con el mafiosillo Gerardo Díaz Ferrán (presidente de la CEOE entre 2007 y 2010). Pero en las escasas ocasiones que sucede algo así, el asunto obedece más a ajustes de cuentas entre familias que a la eficacia y honestidad de los jueces, otro tipo de subalternos al servicio de los amos del cortijo.

Practican una brutal lucha de clases contra los trabajadores, sin encontrar apenas respuesta y oposición (ya se sabe: la lucha de clases "es una causa justa del pasado", decía el pesoista Jáuregui; es una cosita que ya está superada, le dicen al que vende su fuerza de trabajo). Representan una organización de sanguijuelas que practica sistemáticamente el terrorismo social. Pero esa forma de "terror" jamás será mencionada en los medios





Juan Rosell y la corrupción.

Nos hemos acostumbrado a oír hablar de corruptos, pero no de corruptores, que son los grandes empresarios. Como mucho, se habla de tramas cuyo radio de acción es el ámbito local, o en el mejor de los casos el autonómico. Pero de la trama mafiosa organizada por el gran capital en nuestro país, apenas escucharemos hablar. Y es normal: controlan los medios. Los mayores casos de corrupción son aquellos que tan siquiera son nombrados o señalados como corrupción (por ejemplo el rescate bancario y otros rescates). Son protagonizados no por pececillos pirañas sino por tiburones.

Corruptos versus corruptores. He ahí la cuestión. Al respecto, la agencia Colpisa distribuyó esta semana una entrevista con Juan Rosell, gran padrino de la CEOE. Fue recogida por multitud de medios, ayer 12 de noviembre. Pude leerla en La Voz de Galicia, periódico experto en comprar y chantajear políticos y que sin embargo se presenta como adalid en la denuncia mediática de la corrupción. En la entrevista de Colpisa, firmada por J.A.B., se le pregunta a Juan Rosell:
-¿Cree que la corrupción es un problema exclusivo de la clase política? Algunos argumentan que al lado de cada político corrupto hay un empresario que le corrompe.
La respuesta del capo empresarial no tiene desperdicio:
-No es un problema de la clase política, sino del conjunto de la sociedad. Debemos arreglarlo entre todos, comenzando por los detalles más pequeños. Todavía hay padres que cuando su hijo llega a casa y reconoce que ha copiado en un examen no hacen nada. Pues hay que empezar a hacer algo desde ahí.

¡Vamos, que la culpa la tenemos todos! Y ya, puestos a buscar la solución... ¡comencemos con castigar a los niños que copian en los exámenes! En mi pueblo dirían: ¡pero que tío más chulo! Si somos delicados podemos llamarlo demagogo. Pero resulta mucho más expresivo decir que Juan Rosell se mea encima de todos con esas palabras. ¡Con dos cojones!, diría un castizo.

No está mal, que el responsable de una corporación que es el eje de la corrupción estructural (la CEOE, como representante del gran capital), responda y se justifique diciendo: mire, es que la sociedad es así y la solución pasa por empezar con esos "detalles más pequeños" como castigar a los niños que copìan en los exámenes. ¡¡Ay, esta infancia corrupta!!

Palabras casi tan graves como cuando culpó a las mujeres del desempleo:
  • "Un millón de amos y amas de casa están apuntados al paro para intentar cobrar algún subsidio" (2 Julio 2014)
  • "Una de las claves de por qué se ha disparado el paro hasta el 25% es el crecimiento demográfico; otra, la incorporación de la mujer al mundo laboral" (3 Julio 2014)


El eje del discurso como elemento de legitimación política.

Más allá del recochineo que ha mostrado Rosell en la entrevista, nos interesa trascender lo anecdótico. En el fondo Rosell está utilizando un argumento central del discurso de la ideología dominante para justificar la corrupción. Hace casi un año, en "La corrupción y la mentira, ¿pasan factura al Partido Popular?", exponía en este mismo blog los motivos por los que considero que para el PP la corrupción tiene un coste electoral limitado. En concreto me basaba en tres items argumentales que encontraréis desarrollados en aquella entrada (pulsar en este link). De manera sintética:

  • A)  Afirmación maximalista: todos roban, todos son corruptos.  Si todos roban y son iguales, votar al PP no es peor que hacerlo a otro partido.
  • B)  La inevitable condición de la naturaleza humana. Se trata de una variante más "culta" del principio anterior, que apela a la inevitable condición humana, transformando el maximalismo rudo "todos los políticos roban" en otro tipo de maximalismo fatalista, de tinte pseudo filosófico, que vendría a definir la esencia humana: los seres humanos son, por naturaleza, corruptos. Al definir el problema como una constante humana, se minimiza su gravedad social, política y moral. Se relativiza.
  • C)  Igualar los casos de corrupción o amplificar la corrupción del contrario, para alimentar el insoportable "y tú más".  

Si nos fijamos en el segundo de los argumentos (B), se trata del elemento discursivo al que se agarra Rosell. Y se trata de una idea ampliamente difundida por la ideología dominante. Precisamente cuando escribía la entrada mencionada,  la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en unas declaraciones insistía en lo mismo que afirma Rosell ahora, al justificar los casos de corrupción apelando a que el problema es algo inevitable que está en toda la sociedad, ya que forma parte de la naturaleza humana: "la corrupción es parte de la condición humana”, decía por entonces Cospedal  (la fuente es la agencia EFE, pero fue difundido por todos los medios; por ejemplo, véase La Vanguardia). 

La perversidad del discurso no puede ser mayor: corruptos son los corruptos, pero también quienes sufrimos y padecemos la corrupción de los corruptos. Verdugo y víctima son culpables porque comparten la misma condición humana. Es como si dijésemos que todos somos ladrones por naturaleza.

Este discurso, ¿llega a calar en la masa social? Opino que sí. En un grado bastante significativo. Hoy mismo, Manuel García -compañero de este blog- me contaba una conversación que pudo escuchar casualmente entre dos personas que no conocía:
   - Hombre 1: No hay derecho con esto de Pujol. Estamos gobernados por gente que está robando.
      - Hombre 2: Y tu no robas porque no puedes.
      - Hombre 1: ¡Claro!
      - Los dos a continuación se ríen.

Es un ejemplo de algo que todos hemos escuchado alguna vez -sobre todo en votantes de la derecha- y que revela la fuerza que tiene este elemento discursivo, cuya función es mitigar el efecto político de la corrupción.

Una corrupción que, es bueno no olvidar, antes de ser política es corrupción empresarial, del capital.



Apéndice cómico
Mejor terminar de forma cómica para sacarnos de encima el cabreo que nos provocan las declaraciones de Rosell. Así veía el historietista Furillo a Rosell y a su lugarteniente Feito. Fue publicado en la revista El Jueves hace ya tiempo:





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lunes, 20 de octubre de 2014

¿Hay razones fundadas para el pesimismo? Ideología, masa social y dominación política.



Imágenes: todas las imágenes de esta entrada son obras de Tetsuya Ishida (véase nota al final).


¿Crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
–¿Cómo –dijo–, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
Platón, La República, Libro VII (mito de la caverna)



¿Conocéis a muchos que se planteen por qué una corrupción que es sistémica, innata, crónica... en el capitalismo, corrupción cuyo formato actual llevamos viendo más de tres décadas (al menos, los que hemos querido verla), es destapada de manera "selectiva" por el aparato judicial y colocada incisivamente por los medios de comunicación -controlados por el capital- en el punto de mira de la opinión pública, justo cuando el sistema entra en un período acelerado de reformas estructurales devastadoras para el futuro de los trabajadores? Yo al menos conozco a muy pocos que se planteen tal interrogante. Quizás seamos unos locos que se hacen preguntas raras... 


*  *  *

Confieso una insana tendencia al pesimismo, que toma la apariencia más suave de escepticismo en los días buenos. Llega a ser un estado de conciencia casi permanente que entraña riesgos: siempre es un tentador y peligroso puente hacia el desierto del nihilismo (¿es una forma de suicidio moral el nihilismo?). Pero aun reconociendo tal inclinación personal, me pregunto si existe una base objetivable para sustentar este sentimiento. Es decir, ¿se puede (puedo) racionalizar el pesimismo, concretarlo en realidades tangibles?

Sostengo que, a pesar de lo que ha supuesto la crisis sistémica, y a pesar de lo que todavía queda por delante y del lúgubre objetivo final de la transición que opera en el sistema capitalista (¡qué poco se habla de ello!), lo cierto es que no se han producido cambios sustanciales en la estructura ideológica básica de la sociedad española. La ideología dominante, base de la dominación política, mantiene todo su vigor, sin que se haya originado un incremento sustancial de la masa crítica. Y es en esto donde toma cuerpo mi pesimismo objetivable

Sin duda, muchos confundirán el cambio ideológico con otra cosa distinta. Por ejemplo... Habrá quien argumente que si el PP pierde voto (aunque las últimas encuestas publicadas por PRISA, parecen sacadas de una revista de humor); que el PSOE también pierde base electoral (aunque creo que muchos se han precipitado al enterrar demasiado pronto al PSOE); que si la aparición de Podemos (paradigma de la política espectáculo y de la vacuidad ideológica) y de otros partidos; que si la existencia (muy sobrevalorada) de mareas ciudadanas de todos los colorines y de otro tipo de movilizaciones; que si la gente está muy indignada... ¡Vale..! Pero todo eso y otros hechos que cabría mencionar, ¿suponen un cambio real en la estructura ideológica de la masa social? Esta es la pregunta que debemos hacernos. Quizás para muchos sí, pero me planteo si acaso estos no confunden, por ejemplo, movilización y protesta con cambio ideológico: son aspectos que necesariamente no tienen por qué ir unidos; lo primero puede tener lugar sin lo segundo (la lucha de clases puede darse incluso dentro de parámetros de alienación ideológica).

Los aspectos mencionados no dejan de ser circunstanciales, por mucho que focalicen la atención cotidiana. Lo verdaderamente relevante es saber si se ha producido o no un incremento significativo de la masa crítica, entendiendo por tal aquella que adopta una posición ideológica contraria al capitalismo, un convencimiento de que no hay salida dentro del mismo, una conciencia que expresa el deseo de superarlo, un anhelo colectivo de utopía socialista... En definitiva, una desconexión de las cadenas mentales con las que la ideología dominante nos mantiene en un estado permanente de domesticación. ¿Se ha producido realmente ese incremento? Por supuesto, algo sí, pero poco, muy poco para todo lo que está cayendo. Y tal como están las cosas, no parece que en un futuro inmediato se vaya a producir un incremento deseado (al contrario, la aparición de Podemos ha supuesto un freno contundente a la posibilidad de un giro ideológico en la masa social).




El vigor y la fuerza del capitalismo se expresa en diferentes dimensiones. Se puede hablar del todopoderoso brazo armado que se concreta en ejércitos, en la OTAN, etc., junto con todo el aparato represivo de los estados. Se podría hablar del gran hermano que a todos nos controla a través de las agencias de inteligencia (curioso eufemismo). Se puede hablar del control institucional ejercido por los poderes fácticos. Podemos hablar de los largos tentáculos del capital que llegan a todas partes… Pero la mayor fuerza del capitalismo dudo que sea alguna de estas dimensiones anteriores. La mayor fuerza es su ideología, apenas cuestionada

Tal es la fuerza ideológica del capitalismo, que ha conseguido “naturalizarse”, tomar la apariencia de sistema natural y, por consiguiente, no cuestionable. Las ideas arraigadas de que fuera del capitalismo no existe vida y que el capitalismo es "lo natural", dibujan un mapa cognitivo que funcionalmente actúa de blindaje sistémico. Y es que en tanto que la barbarie se naturaliza, resulta muy difícil cuestionarla en el terreno ideológico. 

Y dado que es evidente  -hasta para el tonto del pueblo- que las cosas no funcionan, la propia ideología dominante necesita generar y genera explicaciones oportunas que tienen en común proteger y garantizar la invulnerabilidad del sistema. Dos ejemplos de discursos cuyo objeto es esta protección ideológica del capitalismo:
  • Ejemplo A. Se recurre a los políticos para culpabilizarlos de todos los males, en lugar de dirigir la atención a la clase burguesa que pose el capital y que marca las pautas de la vida política. Asumida la premisa como dogma de fe y también como disolvente de la lucha de clases, la solución ofrecida pasa por unos políticos aparentemente nuevos (Podemos), no "contaminados" por lo existente y con un supuesto himen político intacto. Al final lo que acabamos teniendo es un cambio en la figura del capataz del cortijo. Un bucle que renueva el sistema (gatopardismo).
  • Ejemplo B. Se recurre a dotar de nuevos significados términos que tienen sentido a priori. Es el caso del término neoliberalismo. Las hegemonía de políticas neoliberales corresponde con la fase actual por la que atraviesa el modo de producción capitalista. Pero tales políticas se nos presentan desde posturas pseudo críticas como una patología del sistema, como si fuese algo distinto del capitalismo: "hay que acabar con el capitalismo neoliberal", escuché decir muchas veces. Hoy mismo, decía un tuitero al que sigo: "Neoliberalismo responsable que el 33% de la población mundial sea pobre. Su objetivo es tener ganancias sin importar como". Es decir, el capitalismo en sí no sería malo; lo que sería malo es el capitalismo neoliberal; realmente al capitalismo ni se le nombra. El mensaje ideológico de fondo (subliminal a veces, explícito otras) es que existe un capitalismo bueno, distinto del neoliberalismo, aquel que se rebautizaba con etiquetas rebosantes de eufemismo tales como "economía social de mercado" y otras. 
Ejemplos así, lo que nos muestran es esa naturalización del capitalismo que mencionaba. Su vigor como retórica de dominación política, no ha disminuido significativamente en la ideología de las masas. El cambio ha sido escaso y ahí las razones para el pesimismo.




Cuando la crisis sistémica comenzó a mostrarse sin disfraces, algunos de mis conocidos aventuraban una etapa de cambio en beneficio de la izquierda real. Consideraban que en la medida en que el capitalismo mostraba su rostro más duro, necesariamente se incrementaría la conciencia de clase y, por consiguiente, la voluntad social de apoyar a aquellas opciones políticas que defendieran un modelo socialista como ideal, aunque fuese a través de prolongadas y largas transiciones. Pero ya en aquellos momentos mostré mi escepticismo, alegando que en ausencia de una nítida conciencia de clase por parte de los trabajadores -lo que supone incapacidad para comprender las causas de la crisis sistémica, lo cual determina la respuesta política-, resultaba más factible que la indignación social -una vez alcanzado determinado umbral- tomase el camino de opciones populistas y/o neofascistas en lugar del camino contrario (el de las opciones que apuestan por una sociedad socialista). Esas que mal llamamos "clases medias" (término conceptualmente odioso), nutren al fascismo en los tiempos difíciles, cuando su aburguesado nivel de vida se ve amenazado. 

Bueno..., de momento en España una parte de esa indignación social está apostando por el populismo de Podemos, aunque en otros países hayan sido los neofascistas quienes han sabido sacar partido de la situación. El caso es que, en líneas generales, el crecimiento de la izquierda ideológica ha sido en todas partes más bien anecdótico, raquítico, pese a la crisis sistémica.

Aunque supongo que muchos se me echarán encima por mis palabras, no acabo de ver un cambio ideológico sustancial en nuestro país. Por mucho que haya gente que se manifieste, se concentre, proteste..., exactamente ¿qué quieren, ¿a qué aspiran? Son interrogantes que exigen respuestas en nuestra reflexión. Si somos honestos, tendremos que reconocer que la mayoría de esos indignados lo que quieren es volver a conectarse a Matrix, y olvidar todo como si hubiera sido una pesadilla; lo que la mayoría de la gente desea (ese pueblo tan alabado por los pescadores de votos y trileros del ninismo), es regresar al capitalismo feliz anterior a la crisis sistémica

Pensemos que una buena parte de los actuales indignados, que despotrican contra la mal llamada clase política, y que reclaman caras y partidos nuevos como si en ello estuviese la solución, han estado sistemáticamente apoyando el status quo durante tres décadas, en especial al PSOE. Abrazaron el capitalismo feliz que el PSOE vendió durante años, y apoyando ahora a opciones como Podemos, en el fondo lo que desean es volver a esa imposible e inexistente Arcadia capitalista. No hubo una transformación ideológica profunda en esa masa. Quizás tan siquiera llegó a producirse esa transformación en la Transición; después de todo, el franquismo duró lo que duró, mal que nos pese, porque en este país no hubo suficiente masa crítica durante la dictadura. Y después... tampoco. Con la victoria del fascismo en 1939, dio comienzo una larga noche de piedra, como diría el poeta gallego Celso Emilio Ferreiro. Seguimos en ella.

¿Qué hacer? Bueno, eso es otra historia distinta. Al respecto, ya me pronuncié en diferentes entradas, la última vez en "El micrófono y el público. La izquierda frente al muro de la dominación ideológica". También recomiendo la lectura de un artículo de Marat, un texto duro pero que merece la pena leer para un debate a fondo sobre la guerra ideológica que mantiene la izquierda, en la que suma derrota tras derrota: "Mirando a unas izquierdas desorientadas, acobardadas y agonizantes", en su blog Asaltar los cielos; me permito remitiros a una lectura sosegada del texto de Marat, en cuya parte final el autor expone sugerencias y propuestas para la acción que son muy de tener en cuenta.

Así que... ¿la botella medio llena o media vacía? Yo más bien me preguntaría si la botella tiene algo de líquido. Sin duda... algo sí.

Apostilla final.
No mal interpretes esta entrada confundiendo pesimismo con derrotismo. La conciencia forma la primera y la última línea de la resistencia. Una cosa es tener los pies sobre el suelo y otra muy distinta claudicar. Esto último, ¡jamás!



blog del viejo topo


Imágenes de esta entrada.
Son obras del artista surrealista japonés Tetsuya Ishida, nacido en 1973 y fallecido a los 31 años en 2005, en un accidente que posiblemente se trató de un suicidio. Tetsuya Ishida plasma una visión pesimista de la sociedad en sus obras, en las que nos presenta a las personas como sujetos alienados, intercambiables unos por otros, carentes de vida, autómatas... Su obra es una visión crítica del Japón actual, de su sistema educativo, del consumismo, de la deshumanización y alienación del trabajo, del trabajador convertido en mercancía o transformado en una especie de máquina o en una prolongación de ésta. Merece la pena conocer su obra, así que os brindo un enlace para quienes deseen comenzar a saber algo sobre quién fue este maestro del surrealismo japonés: "Tetsuya Ishida: una perturbadora visión de Japón"