Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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sábado, 12 de diciembre de 2015

Contra el imperialismo, sin tapujos. Convocatoria-concentración 'No a la guerra imperialista'


Recientemente, convocados por los firmantes del manifiesto "No en nuestro nombre" (promovido por un grupo de escritores, artistas, músicos, profesores, etc., entre ellos personas como Ada Colau y El Gran Wyoming), tuvieron lugar movilizaciones con el lema "No a la guerra". En ese momento, algunas voces críticas subrayaron que tal manifiesto y planteamiento de la movilización conllevaba una carga de profundidad ideológica muy peligrosa

En efecto, por un lado, se subrayó la farisea equidistancia en relación con los conflictos bélicos que tienen lugar. Recurriendo al tópico "unos y otros" ("unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos", se decía en el manifiesto criticado), sus autores venían a reforzar el mensaje sistémico de equidistancia, que trata por igual a agresores y agredidos, a invasores e invadidos. Esto es precisamente lo que se desea que pensemos desde la trastienda del Poder.

Por otro lado, los críticos de este manifiesto "ni-ni" destacaban el cuidado que pusieron los que elaboraron el manifiesto para evitar mencionar la existencia de la OTAN y del imperialismo. En concreto, los firmantes silenciaban los intereses económicos del imperialismo, causa de la conflictividad considerada. 

De tal forma, el manifiesto venía a contribuir a reforzar la imagen distorsionada que promueven los medios sistémicos, como decía más arriba. En el marco de esta crítica, desde el EEC (Espacio de Encuentro Comunista, un espacio abierto a militantes de diferentes partidos y no militantes) se emitió un comunicado crítico: Declaración del EEC sobre la movilización del sábado 28: "Basta de 'pacifismo ni-ni'" (pulsar en el enlace para leerlo). 

La Plataforma Global Contra las Guerras convoca ahora una movilización anti-imperialista sin tapujos, para el día 16 de diciembre en Madrid. Por su interés paso a reproducir el texto de la convocatoria, contribuyendo de esta forma a su difusión. Las imágenes que acompañan son del documento original.

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CONVOCATORIA-CONCENTRACIÓN. NO A LA GUERRA IMPERIALISTA

Cartel de la convocatoria


¡NO A LA GUERRA!
¡Ni participación ni colaboración de España en la guerra imperialista!

1. Los atentados de París nos horrorizaron y dejaron consternados por la barbarie que supone el asesinato de trabajadores y jóvenes en sus momentos de ocio. Apoyándose en aquellos actos terroristas, los gobiernos imperialistas han organizado su agenda. Quieren ocultar que el origen de esos atentados fanáticos hay que buscarlo en la guerra imperialista de saqueo y destrucción de las naciones, de los estados, de sus infraestructuras, que las descoyuntan como naciones y pretenden hacerlas volver a la Edad Media (ahí están los ejemplos de Afganistán, Libia, Irak, Yemen, Siria…). En ese sentido van también los atentados de Túnez, Estambul, etc. Y la provocación de derribar aviones rusos por cuenta del imperialismo. Quieren ocultar que en su origen el fanatismo yihadista, empezando por Al Qaida y después Daesh (ISIS), fue mimado, armado y financiado por las monarquías del Golfo Pérsico, los EEUU, Turquía, Israel, Reino Unido, etc. Se quiere ocultar que es un engendro del imperialismo para destrozar a Siria e Irak. Tapando todo eso dan rienda suelta al racismo, criminalizan a millones de personas por su religión, raza u origen.

2. En Madrid hemos sufrido las acciones terroristas y las mentiras. El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, cuando España participaba en el guerra y ocupación de Irak, las bombas en los trenes de cercanías de Madrid fueron seguidas por las mentiras del PP presidido por Aznar, que quiso sacar votos del dolor y la rabia de la población. Sembró sospechas falsas para evitar que se pudiera relacionar el atentado con la intervención de España en Irak. El pueblo de Madrid y todos los pueblos del Estado español exigieron la verdad y echaron al PP del gobierno.

3. Hoy de nuevo los gobiernos procuran utilizar el dolor causado por el terrorismo yihadista para que las poblaciones les apoyen y así imponer los recortes y la guerra para capear la crisis capitalista a costa de los trabajadores y de los pueblos. Pero hoy como entonces ningún gobierno imperialista es capaz de controlar todas las consecuencias de su política militarista y belicista. Por eso el gobierno de Rajoy intenta ocultar hasta después de las elecciones del 20 de diciembre sus compromisos de participar en la carrera belicista como exigen con urgencia Francia, la Unión Europea y la OTAN.

4. El yugo imperialista del capital financiero es cada vez más oneroso para todos los países, y hay algo que cada vez es más claro a los ojos de todos: los que en nuestros países imponen paro, precariedad y recortes en enseñanza, sanidad o pensiones, los que privatizan servicios públicos y recortan libertades y derechos laborales, sindicales y políticos, son los mismos que organizan la guerra de destrucción de las naciones. Y así como la clase obrera tiene todo el derecho a defenderse de los ataques e imposiciones del gobierno de Rajoy, también los pueblos y sus gobiernos, como el pueblo sirio, tienen derecho a tener ayuda para defenderse de la agresión exterior defendiendo su soberanía y su independencia nacional.

5 . Ni Rajoy ni las candidaturas del PSOE, Ciudadanos y Podemos quieren que se hable de los planes de participación en la guerra. El “Pacto Antiyihadista” firmado entre otros por PP, PSOE y Ciudadanos en presencia de Pablo Iglesias, es un pacto para la intervención y participación en la guerra imperialista contra los pueblos del Cercano Oriente y África, y Siria en primer lugar, tal como han señalado las maniobras organizadas por la OTAN en el estrecho de Gibraltar. Ese es el plan para después del 20 de diciembre, cuando hayan pasado las elecciones, pero en el momento presente es un pacto de silencio sobre los bombardeos, sobre la guerra y la intervención en los asuntos de países soberanos.Rajoy y su campaña temen que les ocurra lo que en 2004, tres días antes de las elecciones, cuando la clase obrera y toda la ciudadanía se percató del engaño, y estableció una relación de causa a efecto entre los atentados en los trenes y la participación del gobierno del PP en la guerra de Irak.

Nosotros, como Plataforma global contra las guerras, tenemos la obligación de alertar a los trabajadores, a las organizaciones políticas y sindicales, a los movimientos sociales y a todos los demócratas sobre lo que está en juego y por eso llamamos a una

CONCENTRACIÓN ANTE EL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES EL 16 DE DICIEMBRE, A LAS 19,30 H.

CONTRA LA GUERRA, CONTRA LA PARTICIPACIÓN DE ESPAÑA EN LA MISMA,
CONTRA LA UTILIZACIÓN DE LAS BASES ESPAÑOLAS,

CONTRA TODO TIPO DE COOPERACIÓN ESPAÑOLA EN LA GUERRA IMPERIALISTA

PLATAFORMA GLOBAL CONTRA LAS GUERRAS


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Convocatoria por un espacio de encuentro comunista, Madrid 26 de septiembre 2015.


Tal como ya se apuntó en este blog, ayer 7 de septiembre se hizo público el manifiesto-convocatoria del Espacio de Encuentro Comunista a celebrar en Madrid, el próximo 26 de septiembre, sábado. Por su interés, nos sumamos a la divulgación de la convocatoria difundiendo el texto íntegro -imágenes incluidas-, tal como también están haciendo otros blogs.  
Texto íntegro de la convocatoria:


Convocatoria por un espacio de encuentro comunista

La audiencia a la que va dirigida este texto no necesita que aportemos un repaso retrospectivo de los orígenes de la crisis económica. Tampoco buscan soluciones a ella en recetas keynesianas o en la vuelta a unos tiempos idílicos de capitalismo “amable”. Baste decir que escribimos para aquellos que saben que el problema es el capitalismo y que su solución exige su derribo y la construcción de una sociedad socialista.

Sin embargo, si el contexto económico no requiere de aclaraciones especiales, sí vemos necesario precisar la visión del contexto político que nos lleva a ponernos manos a la obra.

El estallido de la última crisis ha derrumbado en Europa los últimos restos del espejismo de Estado del Bienestar que inició su desmonte en los años 70. En los países del sur hemos vivido el problema con mayor intensidad al no partir de los mismos niveles de desarrollo que los del norte. La pérdida de la ilusión de ser (o llegar a ser) clase media y de que los hijos vivirán mejor que los padres desubica, a la vez que “indigna”, a amplias capas de la sociedad que no encuentran un sentido político en el que encajar su futuro.

El riesgo de que la mayoría de esos sectores tomase conciencia de su ubicación real en la estructura social y se reconociera a sí misma como clase trabajadora fue rápidamente atajado por el sistema. En algunos países ha bastado con la irrupción de la “tecnocracia”. En otros países con una tradición más combativa y con resistencias recientes más firmes eso no era suficiente: ocuparon el espacio con actores nuevos que arrastraron a los desubicados a un redil controlable. Tanto en Grecia como en España se puso en marcha el mismo mecanismo: la creación de formaciones populistas y ciudadanistas, que renuncian a la ideología, que niegan la clase, que afirman que el capitalismo puede funcionar si se le hacen unos ajustes, que hacen de la “democracia” una solución fetiche en sí misma.

Es hora de desenmascarar el mito de una clase media no patrimonial, ni propietaria de empresas o negocios, y que cree no ser trabajadora sólo porque unos sueldos más elevados que la media les permitieron acceder durante los años de crecimiento económico a unos niveles de consumo superiores al resto de asalariados. Esa falacia se cae cuando la crisis capitalista les ha resituado en un descenso de niveles de vida, han perdido sus puestos de trabajo o se han enfrentado a la abolición de muchos de sus derechos laborales. Pero es necesario dar, más allá de la testarudez de los hechos, la batalla ideológica por explicar cuál es la auténtica naturaleza de la relación capital-trabajo.

La lucha frente a esta maniobra no ha sido firme sino muy débil en lo ideológico y reformista en lo político. Las organizaciones de la izquierda institucional se han limitado durante décadas a denunciar las políticas del gobierno de turno, proponiéndose como alternativas gestoras de unas tímidas reformas que aliviasen las condiciones de sobre-explotación y prometiendo una salida progresista de la crisis. Nada que rompiese con los límites de la legalidad del sistema político y económico. Tampoco las diversas organizaciones comunistas revolucionarias, algunas de largo recorrido, han logrado  conformarse en espacios de aglutinación de nuestra clase y de respuesta al capital. Cuentan con unos militantes imprescindibles, pero no consiguen la capacidad de crecimiento y acumulación de fuerzas que el momento demanda.

En esta situación, cuando los marxistas deberíamos haber conquistado una posición clave en las aspiraciones y la confianza de los desposeídos, nuestra situación es muy débil: no tenemos respuesta coordinada, no tenemos voz para llevarla a la calle y ni siquiera tenemos unidad de acción para superar esta situación. En unos pocos años, paradójicamente cuando más necesario es, el marxismo puede quedar fuera de la experiencia vital de las nuevas generaciones de jóvenes.

Estamos convencidos de que en estos momentos hay gran cantidad de personas de  identidad comunista que han abandonado las organizaciones en las que ya no creen sin por ello renunciar a sus convicciones. Marxistas que se niegan a continuar tapándose la nariz para participar en proyectos que ven vacíos de antemano. Ex-militantes con la suficiente formación y sentido crítico como para sentirse incómodos en asambleas en las que todo se está constantemente comenzando de cero y en las que se huye de la más mínima organización que multiplique las fuerzas y dote de estrategia a la lucha.

Creemos que juntos somos mucho más de lo que imaginamos. Por eso nos animamos a escribir este llamamiento. Partimos de la confianza en el compromiso de quienes nos negamos a aceptar como horizonte la falsedad de un “capitalismo de rostro humano”, desmentido por la cotidiana realidad en cada minuto de nuestras vidas, y que aspiramos a una sociedad emancipada de la opresión de clase. Confiamos también en su sentido de la responsabilidad para continuar el combate. Nuestra unidad es necesaria para movilizar a los trabajadores en la búsqueda de la alternativa al capitalismo.

Llamamos a todas aquellas personas, colectivos y organizaciones que saben que la salida de esta situación no está en limar las aristas del capital, sino en acabar con él; es decir, en la lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados, en la lucha por una sociedad socialista. Planteamos la necesidad de una herramienta colectiva que nos permita la unidad de acción y un debate sobre las bases del marxismo, entendido éste en un sentido amplio que incorpore las aportaciones del leninismo y de otras corrientes que han enriquecido la teoría de la praxis.

No pretendemos hacer discursos grandilocuentes, estamos convencidos de la responsabilidad que afrontamos todos y todas. Proponemos ya un primer paso. Tenemos la necesidad de un espacio de encuentro común, en el que se puedan sentir cómodos todos los comunistas, tanto los que provienen de organizaciones como los que no. Será necesaria una buena dosis de generosidad, actitud y mente abiertas y voluntad unitaria para echar abajo los muros que aparentemente nos separan; unos obstáculos que muchas veces han sido erigidos por nosotros mismos. Debemos dejar respirar al marxismo como teoría viva y transformadora para que refuerce su condición de terreno fértil en el que se promueve el debate, la reflexión y la práctica, sin llaves secretas que dan la razón a unos elegidos. Un lugar donde analizar entre camaradas la nueva realidad, en el que la teoría dé respuesta a la lucha y sus formas y en el que construir la unidad de acción necesaria para alcanzar el éxito. Un espacio que, desde su nacimiento, se sepa parte de la lucha internacional contra el capital.

Ratificamos como una sola voz las últimas palabras de Rosa Luxemburgo:

“¡YO FUI, YO SOY, YO SERÉ!”

Convocatoria del encuentro:

SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE, 11:30 A 14 HORAS.

C.A.U.M. C/ ATOCHA, 20 – 1º IZDA. MADRID

Puedes descargar el llamamiento aquí.





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Sitio en Facebook del Encuentro Comunista:

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