Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html
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lunes, 20 de junio de 2016

La "izquierda", especialista en el trabajo sucio del capitalismo. El papel de la socialdemocracia.


Composición del artista @JRart, realizada con la ayuda de los trabajadores portuarios de Le Havre en Francia, utilizando contenedores del puerto.



Lo importante es que ningún partido, "ni Podemos, destrozaría ya la política económica actual (...) Los cuatro [PP, Cs, Ps y PSOE] están de acuerdo en lo fundamental y gozan del beneplácito de los empresarios, la banca y las instituciones europeas" (Juan Rosell, presidente de la gran patronal, poco antes de las elecciones de diciembre de 2015)


En un momento en que Podemos -acompañado de una satelizada y prácticamente absorbida IU- se esfuerza por demostrar que es la verdadera socialdemocracia, bueno es recordar aquello de: "la socialdemocracia es la comadrona de los partos difíciles del capitalismo"

Nunca he conseguido recordar quién es el autor de este aforismo y en realidad poco importa, ya que lo importante es que sintetiza en pocas palabras la función histórica que ha desempeñado la socialdemocracia, muy en especial desde la postguerra.

La socialdemocracia juega un papel fundamental en la reproducción del sistema, ya que permite la necesaria alternancia en el poder institucional de las fuerzas del establishment. El bucle de la democracia burguesa se basa en la alternancia de partidos de la derecha (por así llamarlos) y de la socialdemocracia, lo que permite mantener un gatopardismo permanente que garantiza las líneas políticas maestras independientemente de quien gobierne. Cuando una de las opciones se debilita en extremo, el sistema enseguida interviene, o bien revitalizándola o bien produciendo un producto clónico o sucedáneo (en el caso español, la crisis de la socialdemocracia encarnada en el PSOE, se ha resuelto generando una nueva socialdemocracia, encarnada por Podemos).

Normalmente los gobiernos socialdemócratas promocionan algunas medidas sociales que, sin poner en peligro los intereses de la clase dominante, sirven para legitimar la diferencia aparente con las fuerzas de la derecha, consiguiendo así una cierta aureola progresista de cara al electorado (y, lo que es más importante, sirven para dar peso específico al argumento de que la derecha es peor). En ocasiones tales medidas pueden llegar incluso a tener mucha relevancia e importancia sociales, como por ejemplo fue en su día la Ley General de Sanidad de 1984, promovida por Ernest Lluch. Sin embargo, en tanto que la socialdemocracia asume las líneas maestras de las políticas económicas diseñadas en función de los intereses de la oligarquía, tales políticas sociales acaban siendo vaciadas de contenido o acaban resultando inviables (mientras Lluch promovía la Sanidad universal, su partido y gobierno abrían de par en par las puertas a las políticas neoliberales, por ejemplo; era cuestión de tiempo que éstas afectasen a la sanidad pública).

Más allá de ciertas medidas sociales efectistas, lo cierto es que la socialdemocracia es el agente adecuado para llevar a cabo ciertas reformas social y políticamente incómodas. Por decirlo de otra manera, la socialdemocracia a menudo desempeña la labor de realizar el trabajo sucio del sistema. El caso de las reformas laborales es un buen ejemplo. Podrá argumentarse que la reforma laboral de Rajoy es más salvaje que la de Zapatero (y así es), lo cual no resta gravedad a esta última (y consolarse con lo menos malo acaba pasando factura).

Esta especialización en el trabajo sucio es mencionada por un articulista, Joaquín Rábago, en un artículo que ha aparecido en diferentes medios de comunicación. No sé nada del autor y quizás no compartamos coordenadas ideológicas (no lo sé), pero me parecen acertadas algunas cosas que dice en su artículo. Rábago no habla de socialdemocracia, sino de izquierda, pero viene a ser lo mismo. Su artículo se titula "La izquierda hace el trabajo sucio de la derecha". Lo reproduzco parcialmente, en sus párrafos más interesantes:
No sé por qué se prestan desde hace años partidos y gobiernos que siguen utilizando la etiqueta de «socialistas» a hacerle el trabajo sucio que a veces no se atrevería a hacer por su cuenta la derecha. 
Me refiero, por ejemplo, a la polémica reforma del artículo 135 de la Constitución española, pactada en su día por los socialistas españoles con el PP con nocturnidad y alevosía: es decir, sin consultar al pueblo que llamamos «soberano». 
(...) He pensado en ello estos días con motivo de las huelgas en Francia, gobernada también en este momento por un Partido Socialista que parece sorprendido por la extraordinaria reacción sindical a su nueva ley del trabajo. 
(...) Con su reforma laboral, el Gobierno francés no hace ahora sino seguir los pasos dados antes por otros: por los dos últimos gobiernos españoles, del PSOE y el del PP; pero también, hace dos años, por el Partido Democrático del italiano Matteo Renzi con la ley que –modernidad obliga– bautizó en inglés como «Jobs Act». Es decir, una vez más, un Gobierno que se proclama de izquierdas –algo que habría que discutir mucho a tenor de las palabras y los actos de la desavenida pareja Macron/Hollande– hace leyes que uno identificaría tradicionalmente con la derecha. 
La nueva ley del trabajo francesa, justificada como siempre por la necesidad de aumentar la competitividad de las empresas en tiempos de globalización, persigue una mayor flexibilidad laboral para facilitar tanto la contratación como el despido. 
Para ello pretende por su artículo 2, el más polémico de todo el texto legal, anteponer los acuerdos a nivel de empresa a los convenios colectivos de carácter sectorial, algo que rechaza la CGT por considerar que debilita al trabajador y le deja casi siempre a merced del patrón. 
(...) Según los propios medios franceses, ni siquiera el expresidente conservador Nicolas Sarkozy se habría atrevido a presentar una ley como la elaborada por la ministra de Empleo del gobierno Valls, Myriam El Khomri. 
En otra época, es decir antes de la caída del muro de Berlín y la disolución del bloque comunista, leyes como éstas podían esperarse de políticos tan conservadores como Margaret Thatcher o Ronald Reagan. Pero ahora corren otros tiempos. 
[Joaquín Rábago, La Opinión]

Evidentemente podríamos hablar también de Syriza (no es un caso distinto), aunque resultaría mucho más fructífero preguntarse por el nuevo producto socialdemócrata (Podemos y su mini-yo IU), que viene a paliar la crisis de la vieja y desgastada socialdemocracia (PSOE). El bucle se repite, aunque cambien los colorines.

Al final habrá que darle la razón a Margaret Thatcher, cuando -después de perder las elecciones de 1997- dijo aquello de:
“No importa, ya hemos ganado, la oposición es como nosotros”
Disfrutad de la ilusión... mientras os dure, que no será por mucho tiempo.

@VigneVT 

viernes, 6 de mayo de 2016

Reflexiones sobre la izquierda (1/2). Cuestiones incómodas que nadie quiere abordar.



El griego Antonis hace algún tiempo planteaba una más que interesante batería de cuestiones, en un artículo titulado "Diez observaciones sobre la izquierda" (pulsa en el hipervínculo para leer el artículo entero). Aunque su reflexión está centrada en el caso griego, resulta extrapolable a cualquier otro país, especialmente a los más periféricos de la UE. Dicho artículo fue publicado en griego en Lenin Reloaded en junio de 2014, y traducido al portugués en agosto de 2015 en Resistir.info; finalmente el blog del viejo topo lo tradujo al castellano desde la versión portuguesa, publicándolo días después de aparecer en el portal luso.

Me he referido a dicho artículo en más de una ocasión. Entiendo que sugiere preguntas básicas que nadie quiere responder en la izquierda institucional, cuestiones que nadie o casi nadie quiere abordar. Por eso las considero "cuestiones incómodas". Sin embargo, cualquier estrategia política que no las tenga en cuenta y responda previamente a las mismas, está condenada a ser fuego de artificio, cultivo de una ilusión, efecto placebo para consumo de masas agradecidas de ser políticamente hipnotizadas. O buscamos y tenemos respuestas para lo planteado por Antonis, o seguiremos siendo como esos ratoncillos que hacen girar la rueda dentro de su jaula, en un movimiento hacia ninguna parte, tan absurdo como inútil.

De manera que retomo algunas de las consideraciones realizadas por este autor, para planteárselas -sobre todo- a los que están abonados al canto de sirena de "lo importante es echar al PP". Cuando planteo "echar al PP, ¿para qué?", en cierto modo estoy pensando en lo que el autor de este artículo expone.

Dos ejes semánticos para hablar de "izquierda"

Existen dos ejes semánticos a partir de los cuales se habla de "izquierda":
  • 1º) Por un lado, está el eje de significado en el que me gusta poner el acento: la izquierda como sinónimo de anticapitalismo. Tanto es así que a título personal hablar de izquierda y de anticapitalismo, hasta me parece una redundancia. Por deducción, tal anticapitalismo obliga a pensar en la única alternativa posible, que es el Socialismo (sin entrar en la cuestión de las múltiples maneras de imaginar lo que debería ser una sociedad socialista, cómo sería, y sobre todo cómo alcanzar dicha meta).
  • 2º) Sin embargo, lo anterior no deja de ser una interpretación parcial de lo que es la "izquierda", mal que nos pese a muchos. Existe otro eje semántico que hasta resulta dominante en relación con el primero, y que viene dado por la pragmática lingüística; es decir, por el uso social mayoritario que se hace del término, por los significados más recurrentes que socialmente se le atribuyen. En esta otra acepción mucho más vaga y amplia, "la izquierda" -como señala Antonis en su artículo- significa la reivindicación de "una distribución más justa de la riqueza", o del "producto social". Centremos la atención durante un momento en esta acepción, que es además la utilizada por el autor griego.
Al plantear la izquierda desde esta última dimensión semántica, lo primero que encontramos es que en la etiqueta puede llegar a caber casi todo. Una "distribución más justa": A) ¿que la de quién?, B) ¿respecto a qué? 
  • A) ¿Que la de quién? La respuesta visibiliza el significado más tangible del uso social del término: una distribución más justa que la defendida por los partidos más conservadores. Como ocurre con las identidades sociales (1), en tal caso la izquierda se establece no en función de lo que realmente es (o debería ser), sino de lo que no es. En otras palabras, identificamos "qué no es izquierda" y lo que queda es izquierda, aunque acompañemos al término de adjetivos que establecen una falsa y engañosa precisión: por ejemplo, "centro-izquierda", "izquierda moderada", "izquierda radical", etc. Tales adjetivizaciones vienen a establecer la célebre escala derecha-izquierda promovida por los politólogos sistémicos, dominante en el imaginario social y cultivada por la ideología dominante precisamente porque oculta las contradicciones del capitalismo, entre otras cosas. Si el PP es la derecha, el PSOE es pues "izquierda", bajo esta lógica. La misma lógica que permite entender que en la primera campaña electoral de Obama, hubiese militantes y simpatizantes del PSOE anunciando que Obama representaba la "izquierda" (nuevamente funciona la lógica de oposición, en este caso por oposición al republicano John McCain). El carácter distorsionante de esta pragmática lingüística reside en que, como apuntaba más arriba, en un momento dado "izquierda" puede llegar a ser casi todo e incluso llegar a ser soporte fundamental de la reproducción del poder burgués; por ejemplo, puede actuar como punta de lanza del imperialismo, legislar en función de los intereses del capital, representar el anticomunismo más beligerante, etc., sin dejar de ser izquierda por ello.
  • B) Una "distribución más justa", ¿respecto a qué? Pues, respecto a lo que hay, con lo cual acabamos cayendo en la misma ambigüedad y distorsión: "izquierda" puede llegar a ser cualquier cosa. El Estado del Bienestar supuso en su momento una distribución más justa respecto a lo que había, pero si bien en algunos países fue desarrollado por la socialdemocracia, en otros el protagonismo lo tuvo la derecha conservadora, la democracia-cristiana, los liberales, etc. Si la izquierda es una "distribución más justa" respecto a lo existente, llegamos al absurdo por el cual estas opciones políticas citadas en un momento dado son también "izquierda". El veneno ideológico que además esconde este significado, reside en su carácter de consolación, en su efecto socialmente hipnótico: nos llega con alcanzar unas cuantas mejoras, con paliar con alguna medida analgésica el dolor que provoca la acción depredadora del capitalismo. El objetivo de la izquierda acaba siendo de carácter paliativo, en lugar de facilitar la cura definitiva de la enfermedad (que es el capitalismo).  
Esto es posiblemente a lo que se refiere Antonis cuando dice:
"Nunca [la izquierda] significa lucha para cambiar el modo de producción, nunca el cambio de las relaciones de producción, nunca la socialización de los medios de producción. Ya en 1875, Karl Marx mostraba en su Crítica al Programa de Gotha, cuan contradictorio es el propio concepto de una "justa distribución" de la riqueza dentro del capitalismo. El cultivo de la ilusión de que las propuestas de "la Izquierda (...) fue utilizada para promover confusión y generar placebos agradables para un movimiento desarmado y derrotado."
El hecho de que esta dañina acepción semántica esté incrustada en el imaginario colectivo, ha llevado a más de un camarada a plantear una reflexión sobre la posibilidad de que la izquierda deje de utilizar el término "izquierda". Yo mismo también me lo he planteado con alguna frecuencia, pero dudo de la eficacia de tal abandono (2)


La desnudez de la lógica de la "distribución más justa"

Pese a que algunos nos empecinamos (y seguiremos haciéndolo) en defender que la izquierda es anticapitalismo, anti-imperialismo, lucha por el Socialismo, lucha de clases sin tapujos y rechazo del interclasismo, etc., lo cierto es que la acepción socialmente dominante pone el acento en ese ítem de "distribución más justa". Sigamos con su disección, recurriendo de nuevo a las palabras de Antonis:
"Puesto que la crisis financiera del capitalismo reduce extremadamente los márgenes para satisfacer la demanda de la "distribución más justa", "la Izquierda" no puede tener contenido económico diferente al de los partidos burgueses en tales períodos. Solo puede adquirir tal contenido en períodos de desarrollo económico de las tasas de acumulación capitalista, siempre bajo la condición previa de haber tenido la perspicacia de desarrollar medios de ejercer presión, de tal modo que pueda presentarse como una "proveedora" para la clase trabajadora y como una "negociadora" en interés de ésta. Pero la desaparición del socialismo real ha puesto en evidencia que tales medios no existen, tanto durante las crisis financieras como durante los períodos de desarrollo capitalista. Consecuentemente, no se puede esperar que "la Izquierda" llegue a formular en sus programas un contenido económico que la diferencie de cualquier formación política burguesa en el futuro próximo."
Tales palabras suponen un torpedo disparado contra la línea de flotación del reformismo. Formulan una cuestión incómoda que ningún líder de la izquierda institucional desea abordar. Que una organización como el PCE (en el cual milito), esté discutiendo las tesis de su próximo congreso, y que nadie haya colocado esto sobre la mesa, señala hasta qué punto nos encontramos en un callejón sin salida en el que nadie sabe qué hacer. No querer o no saber abordar esta cuestión, nos ha ido transformando en una suerte de zombies drogadictos que repiten sin parar que lo importante es echar al PP, mientras buscan ansiosos las drogas paliativas que aliviarán momentáneamente el dolor provocado por la inevitable acumulación capitalista (recordemos a quienes están menos puestos en materia, que tal proceso de acumulación no puede detenerse, ya que entonces el sistema capitalista saltaría por los aires, valga la metáfora explosiva). 


"Derechos sociales" y transiciones.

Con frecuencia tal ítem discursivo de una "distribución más justa" se desliza, en un intento fallido por concretarse, hacia los "derechos sociales". Nuevamente entramos en el terreno de la ambigüedad. Disiento parcialmente de Antonis cuando afirma:
"(...) [los "derechos sociales"] concebidos como derechos individuales basados en la "diferencia". Estos, inevitablemente, son derechos que presuponen una norma que simultaneamente cuestionan. Todos los movimientos sociales de "la Izquierda" creados desde el decenio de 1950 están determinados por esta contradicción, entre el no-cuestionamiento de la existencia de una norma -la aceptación del modo de producción capitalista- y su cuestionamiento a nivel ideológico y retórico, entre el rechazo de la normatividad como tal y el esfuerzo por hacerla mas "inclusiva" de lo que lo fuera en el pasado."
¿En qué medida disiento parcialmente de lo anterior? La conquista de ciertos "derechos sociales" ni tienen porqué ni han tenido siempre ese carácter "individual" basado en la "diferencia", ni necesariamente fortalecen al capitalismo haciéndolo "más inclusivo", aunque en efecto así pueda suceder. Aquella izquierda cuya única propuesta es la de una ruptura revolucionaria (3), relegada en su impotencia a un ámbito meramente retórico, muestra una dificultad crónica para entender la importancia que el concepto marxista de "transición" tiene en el materialismo histórico, pero sobre todo para aplicarlo en la praxis política. El Estado del Bienestar puede ser visto como un producto que hace más inclusivo al capitalismo -diría Antonis en su argumentación, sin que le falte la razón-. pero también como una etapa en un proceso de transición al Socialismo, que posiblemente vaya a ser mucho más dilatado en el tiempo de lo que nos gustaría (nada extraño, por otra parte, si pensamos en lo que fueron y duraron las transiciones entre modos de producción en el proceso histórico). Que en sus contradicciones innatas, el capitalismo se haya visto obligado en el pasado a incorporar elementos de un sistema socialista para dar forma al Estado del Bienestar, no puede ser reducido al simplista juicio de valor de que estamos haciendo más inclusivo el capitalismo (tal "inclusión" es real, pero apenas es momentánea cuando la contemplamos en clave de proceso histórico). Aun es más, el mantenimiento del modelo exigiría (al menos en teoría) una reorientación económica inducida (desde el Estado) basada en nacionalizaciones, en la creciente potenciación del sector público y en el progresivo intervencionismo del Estado restando capacidad decisoria a lo que llamamos "mercado". Esto a su vez implicaría una acotación progresiva de los márgenes de la acumulación capitalista, de manera que al final únicamente quedarían dos opciones: A) la reacción violenta de la burguesía, que podría ser contestada con la respuesta revolucionaria de la clase trabajadora - si ésta fuese capaz de organizarse en grado suficiente - o B) nuevas y sucesivas vueltas de tuerca en el desarrollo del modelo, en un proceso de transición paulatina al Socialismo. Probablemente (casi seguro), lo segundo antes o después se encontraría con lo primero, lo cual obligaría a las organizaciones de la clase trabajadora a tomar medidas "preventivas" (3).

Ahora bien, pese a estas matizaciones que considero pertinentes a lo afirmado por Antonis, estimo que lo siguiente sí merece la pena ser tenido muy en cuenta:
"En períodos de recesión, las victorias de los "nuevos movimientos sociales" no solo desaparecen sino que se revelan como espejismos. Como no es posible desviación alguna de las necesidades de acumulación capitalista, los "derechos sociales" o son vaciados de sustancia, o son absolutamente "seguros" para el sistema social, aún en períodos de represión social. Este es el momento en que el matrimonio "gay" puede ser percibido como una reivindicación mucho menos radical que el derecho a una vivienda o a cuidados médicos porque estos últimos tienen un coste para el capital mientras que aquél solo exige un "ajuste ideológico" en el estado burgués."
La pregunta a contestar sería: ¿es imposible esa desviación de las necesidades de acumulación capitalista, mencionada por Antonis? Creo que en esto está una de las claves de la cuestión. En caso afirmativo, es obvio que el mantenimiento y fortalecimiento del Estado del Bienestar en el actual contexto del desarrollo del capitalismo, ocasionaría tal desviación, generando una crisis del propio sistema. Y en caso de que realmente pudiéramos inducir tal desviación, ¿acaso la crisis sistémica inducida no nos pondría en el camino de esa transición que antes mencionaba?

Antonis parte de la base, e insiste en ello, en que no es factible inducir tal desviación, con lo cual tampoco sería factible el mantenimiento y fortalecimiento del Estado del Bienestar:
"La Izquierda" es el aspecto social y orgánico de "La Gran Ilusión" de un importante sector de los estratos medios y bajos. Estos estratos extrajeron conclusiones erradas en cuanto a la naturaleza del sistema capitalista al limitar sus observaciones al período en el cual los ritmos de desarrollo económico y la presión hecha posible por el socialismo real permitió que la reivindicación de una "distribución más justa del producto social" tuviera algunas limitadas consecuencias prácticas para la calidad de la vida cotidiana en las sociedades occidentales. 
¿Es realmente como dice Antonis?

Una dura conclusión

Termina diciendo Antonis (refiriéndose a Grecia, como el resto del artículo, pero mismo es aplicable a España y al resto de países):
"Hoy la única utilidad de "la Izquierda" es fomentar la confusión respecto a la naturaleza real de una categoría que históricamente es mucho más importante y sustantiva -la Socialdemocracia- y apoyarla en la reproducción de las élites intelectuales y tecnocráticas que la utilizan para ganar legitimidad popular, llevándola por tanto a su, cada vez mayor, deslegitimación a los ojos de los estratos populares, con todas las graves consecuencias políticas que esto puede tener para la conversión de éstas a la Reacción. No es preciso decir que todo el debate, en Grecia y en el exterior, en cuanto a lo que es "la Izquierda" y a la carencia de contenido económico real en lo que ese sector político expresa, es desorientador en términos funcionales. El único propósito de tal debate es la perpetuación de la parálisis política y de la impotencia de los estratos sociales mas bajos."


*   *   *

Que nadie caiga en el error de pensar que todo esto son pajas mentales o un mero ejercicio de reflexión teórica. Al contrario. El militante, simpatizante, votante de la izquierda, debiera dejar de comportarse como un maldito zombie que se mueve por instintos primarios (basta decirle "echar al PP" para que camine torpe y mecánicamente, dispuesto a hincar los dientes en lo que sea). Su condición de zombie reside en su cortoplacismo, en su incapacidad para pensar en términos de proceso histórico, en su renuncia a plantearse cuestiones como las que aquí se exponen.

En su comportamiento zombie, ese militante/simpatizante/votante de la izquierda ha sido el responsable de que el PSOE fuese dominante durante 30 años y acaparase el voto de la clase trabajadora; es responsable del auge del nuevo producto salido de la cocina del Poder, el partido Podemos, incluyendo la delegación diplomática que Podemos tiene en IU, representada por Garzón y los dirigentes del PCE.

El artículo de Antonis fue escrito antes del fiasco de Syriza, un fracaso que debiera obligarnos a pensar en lo planteado y a dejar de actuar como zombies. El fracaso de Syriza no puede ser atribuido sin más a la Troika, sino que es un producto de las contradicciones planteadas por Antonis. Lejos de provocar una reacción crítica, el militante/simpatizante/votante de IU-Podemos se reafirma en una suicida vocación syrizista y responde a cualquier intento de debate con un "lo importantes es echar al PP"; es difícil el diálogo con zombies. Me pregunto cuántos fracasos de las syrirzas son necesarios para provocar una reacción crítica.

@VigneVT
Blog del viejo topo








Acceder a 2ª parte: 
El esperado suicidio de Izquierda Unida. PENDIENTE DE PUBLICACIÓN

Referencias:
Antonis:"Diez observaciones sobre la izquierda

Notas
(1) Entre algunos líderes y representantes de la izquierda parece estar de moda hablar de "identidad política", aunque normalmente dicen bastantes tonterías cuando hablan del tema, mostrando un profundo desconocimiento de qué son y cómo funcionan las identidades sociales. Para empezar, reducen la identidad a una mera cuestión nominal (siglas) o de símbolos (logotipo, bandera...), vaciándola de contenido. 
Cuando planteo el paralelismo entre las identidades y esta acepción del significado de la izquierda por oposición a lo que no es izquierda, me estoy refiriendo a un aspecto básico que los antropólogos tenemos muy claro: las identidades sociales toman cuerpo en primera instancia por oposición a un "otro"; afirmamos lo que somos por reconocimiento e identificación de lo que no somos, al menos en un primer momento de los procesos identitarios. Esto es válido para cualquier nivel de identidad social que analicemos, ya sean identidades políticas, identidades profesionales, identidades de género, identidades étnicas y/o nacionales, identidades locales, etc.
(2) También los cocineros de Podemos se han planteado esta cuestión. Por ejemplo, cuando Pablo Iglesias planteaba que "el juego de izquierda/derecha es de trileros" o cosas por el estilo. Pero en tal caso, partiendo de una consideración inicial interesante y hasta pertinente, esto les ha servido para legitimar una deriva ideológica hacia el socioliberalismo y el formato de partido interclasista atrápalotodo
(3) Tradicionalmente se ha planteado en la izquierda la dicotomía entre las llamadas vía reformista y vía revolucionaria. Tal dualismo tenía mucho sentido en algunos momentos del pasado y es posible que vuelva a tenerlo en el futuro. Pero en el contexto actual del desarrollo del capitalismo, aquí y ahora, personalmente considero que es una dicotomía un tanto tramposa o cuando menos engañosa. Por un lado, desde el momento en que un partido se presenta a unas elecciones, está haciendo "reformismo", por muy "revolucionario" que sea (y mejor que nadie venga apelando al significado histórico-original del término "reformismo", porque los términos ni son estáticos ni unívocos). Por otra parte, es cierto que la vía reformista hoy por hoy es un callejón sin salida (y quizás siempre lo haya sido; daría para discutir), pero también lo es la vía revolucionaria (alguno me dirá que "las revoluciones se organizan", pero no basta saber que partimos de A y que deseamos llegar a B: hay que tener muy claro el camino entre A y B, y tal camino no está claro). Por último, el propio concepto marxista de "transición" induce a relativizar tal dicotomía, ya que una hipotética vía reformista potencialmente puede/debe desembocar en una ruptura revolucionaria en el proceso histórico. Mi reflexión sobre lo que conocemos como "Estado del Bienestar" (¡qué poco me ha gustado siempre este término!), tiene que ver con esto último, sobre todo.

viernes, 1 de abril de 2016

De tontos y de locos, o el manicomio de la izquierda.


Autor: Misha Gordin.


Cuando observo discusiones políticas, a menudo recuerdo una metáfora utilizada por Jesús Ibáñez al hablar de la técnica de grupos de discusión. La clave del grupo de discusión, como técnica, se basa en la confrontación de ideas, en torno a un tema, entre personas capaces de "escuchar" y, por tanto, susceptibles de generar un consenso (acuerdo) en algún aspecto ("el grupo de discusión es una máquina para producir consensos", dice Ibáñez -pág. 33-). Para que el grupo de discusión funcione, sus integrantes deben tener capacidad de "comunicar", que implica tanto la capacidad de expresar una idea propia como escuchar una idea ajena y someterla a contraste con lo propio. La clave del grupo de discusión me recuerda al enfoque dialógico del antropólogo norteamericano Dennis Tedlock, en torno a la idea de negociación de significados en el trabajo de campo etnográfico.

En este contexto, a la hora de elegir quiénes van a integrar un grupo de discusión, Ibáñez nos decía que había que evitar siempre las situaciones de "tontos" y de "locos", porque (pág. 59):
"Hay dos situaciones en las que no es posible la comunicación: entre tontos (todo es común) y entre locos (nada es común)"
El tonto estará de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Por tanto, no hay diálogo, no hay discusión, no hay comunicación. No hay avance.

El loco siempre está en desacuerdo con todo. Con cualquier cosa que se diga, se mostrará en contra. Tampoco aquí habrá diálogo, discusión, comunicación. No habrá avance.

Esta pincelada utilizada por Ibáñez, con frecuencia me ha sugerido su utilización para hablar de la izquierda política, esa especie de manicomio que en ocasiones resulta insoportable. Muy pocas veces, entre bases militantes y simpatizantes, la discusión política resulta fértil y permite "avanzar". 

Por un lado tenemos el hooligan. Lo que coloquialmente y de forma peyorativa llamamos "palmeros" (aunque siempre reconocemos palmeros en los demás partidos, nunca en el propio), de puertas adentro forman una especie de cofradía de tontos. El palmero estará de acuerdo con cualquier cosa que diga el líder, aceptando pulpo como animal de compañía sin la menor duda. El diálogo entre palmeros tiene mucho de acto de fe, en el que todo loa y alabanza de lo propio conlleva un indiscutible valor de verdad suprema (en este sentido, le mueve un sentimiento cuasi religioso). De ahí que una discusión entre palmeros sea siempre una situación de tontos, como diría Ibáñez.

Sin embargo, el mismo palmero dispuesto a estar de acuerdo con cualquier cosa que diga y haga su cofradía de referencia, se metamorfosea en "loco" al entrar en un imposible diálogo con rivales políticos. Nunca estará de acuerdo en nada. Tan siquiera prestará atención a los argumentos ajenos. Su réplica dialéctica es una falsa réplica, ya que no supone una contestación al argumento del otro, sino una mera descalificación acrítica, a veces un insulto, con frecuencia la repetición de algún mantra aunque nada tenga que ver con el tema de discusión. Tenemos así una situación de "locos", en la que cualquier cosa que se diga, el interlocutor estará en desacuerdo.

Sin duda, en la izquierda política avanzaríamos en grado significativo si fuésemos capaces de reconocer nuestras propias miserias, que son muchas, demasiadas. ¿En qué momento del pasado nos abandonó la autocrítica?   

@VigneVT


Referencia de la cita de Ibáñez:
Ibáñez, Jesús: "Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural", en Manuel García Ferrando, Jesús Ibáñez y Francisco Alvira (compiladores): El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Páginas 31 a 66. Alianza Editorial, Madrid 1986.

jueves, 25 de febrero de 2016

El naufragio de IU/PCE. ¿Se puede seguir confiando en las cúpulas políticas? (3/3)


Sinfonía andaluza del PCA. Los vientos del sur parecen traer tormenta. 




3. Causas

Llegamos al punto más importante y polémico, junto con el de responsabilidades. 

Anteriormente hemos hablado de fracaso, desglosándolo en cuatro apartados: electoral, ideológico, organizativo y táctico. 

Esta cuádruple dimensión debe ser tenida en cuenta y no debemos caer en el error tan frecuente de un análisis que haga hincapié exclusivamente en el aspecto electoral. Por tanto, lo correcto sería hablar de causas del fracaso en cada una de estas dimensiones, tratando de determinar cuáles de tales causas operan simultáneamente en los cuatro aspectos, lo que nos permitiría establecer una jerarquía de razones para comprender detalladamente el fracaso. Sin duda esto nos conduciría a un análisis extensísimo y mi intención es únicamente trazar algunas pinceladas para la reflexión, pero el camino analítico correcto es el que acabo de mencionar aunque no lo siga del todo.

Resulta fundamental tener en cuenta el punto de inflexión a partir del cual IU entra en barrena: 2014, especialmente después de las elecciones europeas aunque podamos apreciar indicios antes. Con matices, tal punto de inflexión es común a las cuatro dimensiones del fracaso. ¿Qué factores planteo como causas?

3.1. Una causa de naturaleza exógena (es decir, cuyo origen es externo a IU).

Aunque son mayoría quienes no son capaces de percibirlo, tuvo lugar una contundente intervención sistémica destinada a neutralizar la amenaza de la izquierda (de toda la izquierda, no solo de IU). Hemos asistido a una operación quirúrgica para extirpar un tumor potencialmente peligroso para el status quo (o cuando menos muy incómodo). Estoy convencido que dentro de unos años, lo sucedido se verá como un caso clásico de manual. El giro a la izquierda protagonizado por IU desde la llegada de Cayo Lara, su incremento en intención de voto, la ampliación de las movilizaciones sociales, la transformación -lenta pero constante- del sentimiento de indignación colectiva en crítica al capitalismo (es decir, el avance en la conciencia de clase)... animó tal intervención. Y tuvo lugar de manera muy clásica: potenciando una opción alternativa inocua (que de paso arrastró a IU) (1)

Intuyo que tal intervención no tuvo solo por objetivo a IU, sino que estuvo dirigida en general a frenar en seco las movilizaciones sociales animadas por una indignación social en aumento. Quien mejor expresó esto fue un periodista que es una de las referencias del grupo PRISA y un paladín por excelencia del sistema, Iñaki Gabilondo, en una declaración que he recogido en más de una ocasión en este blog (cadena SER, 3-11-2014):
"Si el crecimiento espectacular de Podemos refleja la magnitud de la ira ciudadana, ¿se imaginan esa ira ciudadana sin Podemos?, ¿se la imaginan descontrolada y suelta?, ¿se la imaginan en las calles? Los que ningunean a Podemos deberían valorar su contribución al encauzamiento de esa indignación en los márgenes de la democracia (...). ¿Se imaginan la ira ciudadana sin Podemos?"
Que ciertos medios, detrás de los cuales está el capital financiero, se movilizasen para lanzar Podemos, es un hecho que a día de hoy desde una ingenuidad infantil muchos siguen sin reconocer la importancia que tiene. Podemos fue presentado en sociedad por el magnate Roures y catapultado por Atresmedia a través del canal La Sexta TV, mediante una promoción que durante mucho tiempo resultó diaria y reforzada de forma secundaria por otros medios. Durante más de un año asistimos a monográficos, casi diarios, de publicidad política de Podemos, una operación mediática sin parangón desde la Transición.

Lo curioso es que esta operación de marketing fue anunciada por el gran patrón de La Sexta, José Manuel Lara, en verano de 2013. En una entrevista a Vanity Fair, en la que además hablaba de la "dificultad de gestionar diferentes marcas con líneas editoriales tan diferentes como Antena 3 y La Sexta", este halcón de los medios declaraba su empeño en que La Sexta se orientase políticamente hacia una opción de centro-izquierda (recogido en Tercera Información). Evidentemente, Podemos fue el producto de esa voluntad manifiesta de José Manuel Lara. 

El formato de promoción fue sencillo, hasta infantil podríamos decir. Se ajustó a un guión de teatro infantil clásico de guiñoles, en el que el personaje "bueno" (Pablo Iglesias por lo general) aporrea a gusto a un personaje "odioso y maligno" (Inda, Marhuenda, Rojo, etc.), provocando la euforia y entusiasmo de los niños que asisten al espectáculo (ver "Haz que parezca un debate. Pablo Iglesias vs Marhuenda").

Así pues, parece evidente que esta intervención sistémica debe ser considerada una de las causas importantes del naufragio de IU en la dimensión electoral. Pero no basta por sí sola para explicar el fracaso general, porque la existencia de Podemos no es responsable del fracaso ideológico, táctico y organizativo de IU. Tan siquiera a nivel electoral es explicación suficiente (necesaria pero no suficiente).


3.2. Causas endógenas.

3.2.1. Reacción ante el podemismo. Es evidente que, independientemente de cuál hubiera sido la respuesta que diese IU a Podemos, difícilmente habría podido frenar su descenso electoral. Pero es posible que IU hubiera podido mantener un alto porcentaje de votos de no haber sido por la postura adoptada por Garzón y por el sector que con más entusiasmo le apoyó.

Desde el minuto cero de Podemos, muchos vimos la amenaza que suponía este partido para la izquierda y adoptamos una posición de confrontación radical. Sin embargo, todo el sector liderado por Garzón adoptó una posición completamente distinta de no confrontación. Sorprendentemente, desde el garzonismo y afines, se articuló una narrativa por la cual, en el mejor de los casos, Podemos e IU compartían fraternalmente las mismas coordenadas políticas; en el peor de los casos, se llegó a incidir en las bondades políticas de Podemos. Todo esto animó todavía más el trasvase votos al partido de Iglesias que se estaba dando como consecuencia de su promoción política. Personalmente pienso que esto respondió a una estrategia intencionada en la que no debe descartarse algún acuerdo con la cabeza de Podemos (¿qué se habló y pactó en la famosa reunión de Ávila, en la que estuvieron presentes Garzón, Yolanda Díaz, Couso, Monedero, Monereo y Pablo Iglesias?).

Esta táctica de amiguismo con Podemos resultó suicida para IU e imagino que algún día sabremos si acaso no ha formado parte de una estrategia interna del garzonismo para liquidar IU, en beneficio de una futura opción política articulada en torno a Podemos. ¿Elucubraciones?... Bueno, esto tiene su base.

3.2.2. Críticas a lo propio. 
Actuando de refuerzo a lo anterior, desde el garzonismo y afines se acentuaron las críticas a lo propio. No existe parangón en la historia política española reciente en la que líderes de un partido ensalcen las virtudes del rival y simultáneamente se dediquen a criticar lo propio en público. El primero en sumarse a tal campaña de crítica a IU y pro-Podemos fue Julio Anguita, participando también Garzón en la misma. Es curioso ver cómo el de Málaga defendía estos días un gobierno con el PSOE, cuando en el pasado se hartó de criticar a IU por participar en el gobierno andaluz con el mismo partido (pasando por alto que fue un acuerdo sometido a las bases). Apenas es un ejemplo de un tipo de críticas que tuvieron un efecto constante de corrosión del casco de IU. 

Y el volumen de esta crítica a lo propio fue en aumento. Todo el operativo montado por el sector dirigente de IU para convertir a Garzón en una especie de líder dictador, pasaba por neutralizar la figura política de Cayo Lara y por neutralizar a la federación más fuerte de IU, la de Madrid. La campaña contra IUCM fue especialmente significativa, colocando públicamente bajo sospecha a todo aquel que no se sumase a la voluntad del garzonismo y de un CPF que en su mayoría se alineó con el de Málaga. Un problema interno que estaba en vías de solución y que además no había afectado seriamente a la imagen de IU (me remito a las expectativas de voto en 2013), se convirtió en la disculpa para dinamitar la federación más fuerte, que era un obstáculo para el garzonismo. La onda expansiva de la voladura de IUCM afectó a la imagen de toda Izquierda Unida, generando además una división fratricida interna de consecuencias considerables. A ninguno de los que utilizaron los medios y redes sociales contra IUCM, les importó el daño general que pudieran estar causando. El particular juego de tronos de Garzón, dejó a IU herida de muerte, al trasladar el sector más próximo a éste la guerra interna a los medios y redes sociales.

Mención aparte merece el caso de Monereo, una persona relevante dentro de IU que se ha hartado de criticar a su organización a la vez que ha ensalzado las virtudes y bondades de Podemos.

3.2.3. La narrativa sobre la desaparición de IU.
El mensaje sobre la desaparición de IU no fue creado por los críticos a Garzón como algunos han dicho, sino todo lo contrario. Tuvo su origen en el sector más cercano al de Málaga y adquirió la forma de un mensaje que periódicamente se emitía: IU está muerta, tiene etiqueta de caducidad, después de las elecciones desaparece, etc. Curiosa estrategia para ganar votos, porque el mensaje implícito era: 'para qué nos vas a votar si esto desaparece; vota a Podemos que es el futuro'. Ni Garzón ni nadie en el CPF salieron a desmentir tales mensajes. Algunos ejemplos:
  • "está claro para la mayoría que apoya a Alberto Garzón es que el proyecto de IU está agotado y finiquitado. Pase lo que pase, después de noviembre Alberto Garzón y una serie de gente van a plantear una nueva formación política que supere a IU. Lo que ha ganado en el último Consejo Político Federal con un voto mayoritario son dos cosas: una, que seguramente en noviembre no nos vamos a presentar como IU a las generales, y que después de noviembre vamos a la construcción de una nueva formación que supere a IU." (Monereo, diario.es, verano de 2015)
  • "IU, en este formato actual, no tiene futuro, está agotada” (Monereo, El País, junio 2015)
Incluso, alguien con responsabilidades de campaña electoral, Ramón Luque (secretario de Acción Electoral de IU), y persona de confianza de Garzón, anunciaba el pasado verano la desaparición de IU después de las elecciones (El País): 
  • "IU ha cerrado el ciclo político que le dio origen. Después de noviembre se va a la fundación de una nueva fuerza política”. 

3.2.4. Apoyo directo e indirecto a Podemos, lo nunca visto en una organización política.
Durante todo el año 2015 Garzón insistió en la confluencia con Podemos con tanto vigor que se ganó el apelativo de "pagafantas", argumentando que no había diferencias significativas entre IU y el partido de Iglesias. ¿Para qué votar entonces a IU?, podrían pensar muchos. Pero además, en septiembre de 2015, prácticamente en período de pre-campaña, Garzón hizo unas declaraciones a un medio pro-Podemos como es eldiario.es, brindando un titular demoledor para IU: 
"Me aterroriza que Podemos se pueda convertir en otra IU"
No era la primera vez que Garzón hacía declaraciones que, con más o menos sutileza, llevaban el mensaje de qué malos somos y qué buenos son los otros. Recordemos aquello de "si IU hubiera hecho los deberes, no existiría Podemos", otra célebre frase convertida en titular anti-IU (además de ser algo falso: ver "La envenenada falacia de Alberto Garzón").

Estos y otros hechos similares, constituyeron un apoyo indirecto (o directo incluso) a Podemos, en contra de los intereses de IU.


Garzón y Monedero. Fieles amigos. 

3.2.5. Los caballos de troya dentro de IU.
El ejemplo más claro ha sido Monereo, que participó en actos de pre-campaña con Podemos y en actos electorales de ese partido, sin que ningún dirigente de IU dijese nada al respecto (ver "Manolo Monereo, un teórico de salón, militante de IU, que hace pre-campaña electoral a favor de Podemos"). Pero no fue el único. En este blog mencioné en su día el boicot que Lara Hernández, "Responsable de Convergencia de IU", estaba haciendo a las candidaturas de UP-IU, apoyando tan solo las candidaturas participadas por Podemos.

Ya en período electoral, la operación de EU y EUiA para participar con Podemos en las elecciones (apoyado por Garzón y el CPF), supuso un palo para la candidatura de UP-IU, un grave deterioro a la imagen de esta última. El amiguismo de líderes como Yolanda Díaz con Pablo Iglesias, desde luego no alentaba el voto a IU en el resto del Estado; más bien al contrario.



3.2.6. La deriva ideológica.
A partir de 2014, en IU se dejó de hablar de programas y se ocultó el discurso anticapitalista, asumiendo una retórica similar a la que utilizaba Podemos. Además de contribuir con ello al retroceso ideológico y de la masa crítica, desactivó mucho voto de izquierdas, disconforme con la deriva ideológica que estaba teniendo lugar en IU. Lo que llamamos "ciudadanismo" (y quizás interese dedicar una entrada de blog a explicar sus significados), opuesto al discurso de clase, provocó un divorcio entre IU y muchos de sus apoyos y votantes potenciales.

Ya en período electoral, se optó por una esperpéntica estrategia que parecía querer hacer una campaña para tontos, con la historia de los gatetes y de los besitos. Fue una campaña que además se centró en "vender" la imagen de Garzón como si fuese una campaña presidencialista americana, en lugar de hacer hincapié en contenidos y en la crítica al capitalismo, que era lo que más esperaba el votante potencial de izquierdas.

Como hemos visto en la 2ª parte (en los cuadros de la serie histórica de resultados electorales), el PCE/IU ha entrado en barrena cada vez que ha girado a la socialdemocracia y debilitado su identidad política anticapitalista, quedándose en un papel subalterno de las opciones socialdemócratas de cada momento. Ocurrió en el pasado con el PSOE, y ahora ha ocurrido con Podemos. Lejos de presentarse como una alternativa a las fuerzas sistémicas entre las cuales está Podemos, IU actuó de coletilla del partido de Pablo Iglesias. El resultado lo conocemos todos.

*   *   *

Apenas son algunas de las causas que podríamos tener en cuenta en un análisis más a fondo sobre el fracaso de IU-PCE. Por supuesto quedan cosas en el tintero. Podríamos hablar de cómo el modelo de partido atrápalotodo se va apoderando tanto de IU como del PCE, siendo una de las causas del fracaso organizativo. Como podríamos seguir hablando de otros muchos aspectos. Valgan los destacados como reflexión.


4. Responsabilidades.

En resumidas cuentas, el proyecto de Garzón no ha contribuido a un avance ideológico en la masa social, en la clase trabajadora; pero tampoco a un avance ideológico interno, toda vez que ha erosionado la débil posición ideológica de algunos sectores militantes y simpatizantes de IU, al conducirlos por la vía de un discurso político peligrosamente sistémico (que alguien me explique dónde está la "pedagogía política" de los gatetes y besitos). El particular juego de tronos de Garzón, condujo a que quedasen relegados a un segundo plano programas y contenidos, la crítica al capitalismo, la discusión sobre los gravísimos problemas que afectan a la clase trabajadora... en definitiva, el análisis de la realidad social. El centro de atención se trasladó a cuestiones coyunturales (por ejemplo, el circo de las primarias) y a un interminable y ridículo culebrón sobre convergencias, acompañado de un discurso político que cada vez se ha ido pareciendo más al de los partidos atrápalotodo.  

Garzón ha sido algo más que un simple candidato de IU, ya que ha actuado en el último año y medio como una especie de coordinador oficioso, asumiendo incluso funciones que no le corresponden y una considerable cuota de poder. Así pues, se hace difícil dejar de considerarlo como responsable principal del fracaso de IU. Hay quien dice que sin él hubiera sido peor, lo cual me parece una afirmación gratuita, ya que el hundimiento de IU ha ido en paralelo al creciente protagonismo de Garzón dentro de la organización.

Co-responsable el CPF de IU. Incluso hasta se podría considerar responsable máximo, en tanto avaló y respaldó el garzonismo. El CPF de IU actuó como una especie de senado romano apoltronado que, a cambio de mantener su posición de poder, se apresuró a otorgar al cónsul Garzón poderes de emperador, matando así a la "república" de IU.

Co-responsable la cúpula del PCE, que ha estado detrás de todas las maniobras orquestales que han conducido a IU-PCE al abismo. Ahora intenta perpetuarse a través de un próximo Congreso en el que el oficialismo intentará tener todo atado y bien atado, lo que podría acabar significando la muerte del PCE a la larga.

Claro que algunos seguirán diciendo: la culpa es de IUCM. Of course. Y de las tarjetas black y demás historietas que tanto rebuznan los palmeros.

Resulta irracional y kafkiano, que los responsables de haber conducido a IU-PCE a la situación actual de desastre, pretendan seguir liderando el rumbo. ¿Qué soluciones pueden aportar los culpables de haber provocado semejante fracaso? ¿Qué credibilidad tienen? Su empeño en seguir, ¿acaso no muestra una voluntad de aferrarse a puestos de poder y, en muchos casos, un deseo de seguir viviendo de la política? 

El aparato de IU-PCE ha seguido aquel principio señalado por Weber cuando hablaba de las organizaciones: ha desarrollado intereses propios distintos y contrapuestos a los intereses que dan sentido a IU y al PCE. Solo una limpieza radical podría invertir la situación. Soy escéptico.


5. ¿Entonces?

La futura fusión/absorción o como se la quiera llamar, de IU en Podemos, es el destino final deseado por buena parte de la cúpula que maneja los hilos en IU. El hecho de que Garzón y el CPF hayan bendecido la incorporación de los diputados de EU y EUiA al grupo parlamentario de Podemos, pegándose así un tiro en el pie, es muy sintomático. Tampoco es un secreto que Podemos necesita y busca la incorporación de una parte de los cuadros políticos de IU, aunque no son pocos los ex-dirigentes que ya están en el partido podemita; otros todavía no lo están, pero ya han comenzado el traslado de sus bártulos.


¿Será el futuro?

Sin embargo, lo verdaderamente preocupante no son los movimientos que puedan darse a nivel organizativo, se piense que sean errados o acertados. Si dejamos de lado todo cuanto es circunstancial, lo importante es el posicionamiento ideológico. Lejos de profundizar en el anticapitalismo, parece darse una deriva cada vez más marcada hacia la socialdemocracia, un espacio abandonado por el PSOE desde los 80 que parece ser el objeto de deseo de los dirigentes de Podemos y de IU-PCE ("nos hemos quedado solos en la socialdemocracia", decía Pablo Iglesias antes de las elecciones, una declaración que pasó desapercibida). Todo lo demás no deja de ser secundario, pero esta deriva debiera ser la que centre la preocupación. Y, por desgracia, parece ser la senda por la que opta el garzonismo, con el apoyo de la mayor parte del CPF, pero también con el apoyo -que nadie se ponga una venda en los ojos- de una parte de la base militante/simpatizante tanto de IU como del PCE.

Dijo una vez Juan Carlos Monedero que "la unidad de la izquierda se hará sobre las cenizas de IU". A qué izquierda se refería ya es otro tema. En cualquier caso, si fracasa el movimiento iniciado en Zamora (y ojalá tenga éxito), habrá que pensar: "la reconstrucción de la izquierda se hará sobre las cenizas de IU". 

Lo que el capitalismo nos tiene preparado, pone los pelos de punta. Lo grave, lo más grave, es que el panorama actual se caracteriza por la tierra quemada en la izquierda, por la italianización de la política española. La socialdemocracia nunca es la solución, sino que es parte del problema. Y gracias a Podemos y a la deriva de IU, la socialdemocracia ha salido de su crisis y se ha fortalecido. Malos tiempos nos esperan.




Notas
(1) Aunque aparentemente nos parezca un tema muy distinto, es interesante leer la corta entrada que publicamos ayer, "Ecuador 1960-1963. Un manual de trucos sucios" (cap. 25 de Asesinando la esperanza, de William Blum). Lo digo porque precisamente es un buen ejemplo de cómo en las democracias burguesas a veces se crean, desde las trastiendas del Poder, opciones políticas aparentemente de izquierdas que tienen por objetivo neutralizar a la izquierda real. Es una vieja táctica a la que la oligarquía ha recurrido desde siempre en todos los países.




Collage amoroso. Un pletórico Pablo Iglesias agradece con besos y abrazos los apoyos de los ilustres de Izquierda Unida durante la campaña electoral. Arriba izquierda, Nuet le come la oreja a PIT. Abajo. PIT besuquea efusivamente a Monereo tras participar éste en el mitin central de la campaña de Podemos de Madrid. Derecha, Pablo y Alberto se funden en un abrazo mientras (pensamos) se dicen palabras de amor al oído. Falta la madrina gallega, pero también otros muchos.
Pablo Iglesias compensa la contestación y rebelión creciente en las filas de Podemos, con el apoyo indirecto dispensado por los notables de IU. ¡Cosas de la vida! 


Collage: fauna iupodémica. Arriba izquierda: PIT con Yolanda Díaz, coordinadora gallega de IU y madrina mayor de Podemos en Galicia. Abajo izquierda: Tania Sánchez, ex de PIT, defendida con uñas y dientes por Alberto Garzón y cabeza del garzonismo en Madrid para la voladura de la federación madrileña; una vez realizada su misión, se incorporó ya oficialmente a Podemos. Centro, el incombustible Nuet, especialista en poner huevos en cada cesto y vivir permanentemente de la poltrona política. Derecha, Lara Hernández, Responsable de Convergencia de IU que boicoteó la campaña de IU-UP (claro que a Garzón no le pareció mal). Anguita: crítico hasta la saciedad con IU, pero siempre con piropos para Podemos. El iupodémico Couso: después de las elecciones, en una de sus muchas calenturas declaraba en Twitter sus ganas de irse, y es que el momento de migrar a Podemos se le está haciendo muy largo. Abajo,  un tuit de Ramón Luque (ex-secretario de Acción Electoral de IU y persona de confianza de Garzón), ensalzando a Podemos el mes pasado. Luque fue uno de los que aireó en el verano pasado la desaparición de IU después de las elecciones.


domingo, 21 de febrero de 2016

El naufragio de IU/PCE. ¿Se puede seguir confiando en las cúpulas políticas? (1/3)



Esta entrada del blog se empezó a escribir mucho antes de la Declaración de Zamora, evento que quizás sea el último intento por mantener viva una IU que la cúpula política de IU-PCE ha decidido enterrar. De hecho, los sectores más oficialistas ya no exhiben las siglas de IU, sino las de UP, lo cual es muy simbólico.

Dado que el texto inicial de la entrada resultó ser muy extenso, lo he dividido en tres partes. El conjunto nos conduce a una cuestión finalla contradicción que supone que los responsables de un fracaso descomunal continúen llevando el rumbo de IU y del PCE, en lugar de apartarse a un lado. Que los causantes del abismo político al borde del cual se ha situado IU y el PCE, se nieguen a asumir responsabilidades y se aferren a sus cargos, no solo supone una falta de dignidad y de ética políticas, sino que además es una tomadura de pelo, por mucho que haya una amplia cohorte de palmeros aplaudiéndoles como zombies y dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía. Lo que sigue es el texto que, como dije, lleva en el cajón más de tres semanas. 

*   *   *

Uno de los aspectos que más decepción me ha generado en los últimos dos meses es contemplar la nula capacidad de autocrítica mostrada por los dirigentes de IU y del PCE, en un escenario que podríamos calificar de fracaso descomunal e histórico, que además viene acompañado de la amenaza de desaparición de IU. Esto debiera ser motivo suficiente para que los responsables de la hecatombe se apartasen a un lado y dejasen hacer a otros, pero la cúpula política de IU/PCE parece aferrarse al sillón, pese a que el "Partido" e IU se desploman en el abismo. Muchos se comportan como burócratas apoltronados que agarran con tenacidad el mango de la sartén negándose a soltarlo, tapándose las orejas para no escuchar las críticas que cada vez suenan más alto, defendiendo a mordiscos sus posiciones de poder. En tales circunstancias se expande esa odiosa patología política que supone tener un sentimiento patrimonialista de la organización, como si ésta fuese un cortijo particular. Pero vayamos por partes...

Pueden darse circunstancias atenuantes en las que, pese al fracaso, los dirigentes sigan siendo merecedores de la confianza de las bases militantes y simpatizantes. ¿En qué circunstancias? Obviamente la pregunta nos obliga, a su vez, a responder a varias preguntas previas:
  1. En qué consiste el fracaso (hablamos de hechos objetivables). 
  2. Desde cuándo se entró en lo que podríamos llamar fracaso político.
  3. Cuáles son los factores o causas determinantes del fracaso.
  4. Quiénes son los responsables principales y los responsables subsidiarios (niveles de responsabilidad).


Las respuestas deben ser pasos previos antes de plantear las alternativas necesarias (coordenadas del rumbo a seguir) y, sobre todo, la cuestión de quiénes deben liderarlas.

No voy a entrar en el crucial debate sobre las limitaciones del "reformismo", un término que se ha ido convirtiendo en una muletilla o tópico, utilizado normalmente de manera tan acrítica como estéril y contradictoria. Hice mención a ello en más de una ocasión (ver, por ejemplo, "La izquierda bajo sospecha"), pero ese otro es un debate de fondo que al fin y al cabo compete a toda la izquierda (no solo a IU/PCE) y que desviaría la atención ahora sobre los hechos acerca de los que pretendo reflexionar. Centrémonos, pues, apenas en esas cuatro cuestiones señaladas.

  
1. En qué consiste el fracaso. Fracaso... ¿por qué? ¿Cuáles son las dimensiones de ese fracaso?

En qué consiste el fracaso. Es decir, ¿cuáles son los hechos? No hablemos de valoraciones, sino de hechos tangibles, datos. Ya entraremos luego en el cuándo y porqué. Podríamos fijar esta cuestión en 4 dimensiones básicas:
  • A) Dimensión electoral. Objetivos institucionales a corto plazo (es decir, objetivos electorales).
  • B) Dimensión ideológica: adecuación ideológica a la realidad y a los objetivos que a largo plazo la izquierda se plantea
  • C) Dimensión organizativa: el crecimiento y fortalecimiento como organización de clase que aspira a ser locomotora de la transformación social.
  • D) Dimensión táctica: adecuación de la estrategia política en función de los objetivos a) objetivos a corto plazo, b) objetivos a largo plazo. Esto incluye la política de alianzas.


A) Fracaso electoral.

Los objetivos a corto plazo en buena medida tienen que ver con resultados electorales y con la presencia de una organización en la esfera institucional. Aun defendiendo el principio fundamental de que existe vida política más allá de las urnas, articulada en torno a espacios y dinámicas en los que la izquierda debe centrar buenas parte de sus energías, es indudable que las batallas electorales también hay que librarlas, con todo lo que ello implica. 

IU (IU-UP), con Alberto Garzón como candidato, con amplísimo respaldo del Consejo Político Federal de IU (CPF) y, lo que también hay que tener en cuenta (aunque habrá quien me critique por decirlo), ejerciendo casi como si fuese un coordinador "oficioso" de IU desde que fue designado como candidato (ya que el coordinador oficial ha sido y sigue siendo Cayo Lara), ha obtenido el peor resultado de toda su historia, superando el récord negativo de 2008 con Gaspar Llamazares:

- 2008, con Llamazares...    969.871 votos (3,77%), 2 diputados
- 2015, con Garzón..........    923.105 votos (3,67%), 2 diputados
- 2011, con Cayo Lara...... 1.685.991 votos (6,92%), 11 diputados

Es decir, con Garzón IU ha perdido el 46% de los votos que obtuvo en 2011, casi la mitad. IU ha perdido la friolera de 762.886 votos. De 11 diputados se ha pasado a 2 (y que nadie venga vendiendo la modo de los diputados de EU y EUiA, porque están en el grupo parlamentario de Podemos y se encuentran fuera de cualquier disciplina y control parlamentario de IU).

Compárese con la tabla histórica de resultados que reproduzco más adelante en la 2ª parte.

Por tanto, en términos electorales el proyecto liderado por Garzón ha sido un rotundo, estrepitoso y humillante fracaso para IU, sin paliativos posibles. Son hechos, acerca de los cuales el candidato Alberto Garzón no ha dicho más que tonterías pretendiendo restarle importancia.  


B) Fracaso ideológico.

¿Cabe hablar de fracaso ideológico? Sí. ¿En qué sentido?

Para una organización de izquierdas que sea anticapitalista, los resultados electorales no dejan de tener un valor relativo, siempre y cuando la labor política genere un incremento de la masa crítica y haya contribuido a un avance en la conciencia de clase de los trabajadores; en definitiva, siempre que se esté reforzando el anticapitalismo, considerando que esto podría quedar medio oculto en unos resultados electorales.

El proyecto de Garzón, ¿ha contribuido a reforzar esta posición ideológica? En mi opinión, no solamente no ha contribuido sino que la ha debilitado hasta niveles cercanos al suicidio ideológicomediante un discurso político ciudadanista que ha seguido la estela de Podemos, en el que la crítica al capitalismo ha quedado en un segundo plano ante una colección de tópicos y consignas retóricas vacías de contenido anticapitalista. Diría que incluso, una parte de la masa militante y simpatizante de IU, ideológicamente ha retrocedido por inercia del proyecto político oficial de IU liderado por Alberto Garzón. Hace 2, 3 ó 4 años, resultaba palpable ver día a día cómo había mucho militante y simpatizante de IU que ideológicamente "crecía", se fortalecía, avanzaba... Ahora, escuchando a ciertos sectores de militantes y simpatizantes, a veces uno se plantea cuál es la diferencia con la socialdemocracia, al contemplar el nivel ideológico de muchos y su conformismo y seguidismo ciego hacia los líderes, como si fuesen hooligans. Y curiosamente, el sector militante y simpatizante que más se ha fortalecido ideológicamente, está formado por los críticos al garzonismo y a la línea oficial de IU

Obviamente, es una opinión personal. Pero en resumidas cuentas, lo que planteo es que el proyecto de Garzón no ha contribuido a un avance ideológico en la masa social, en la clase trabajadora; pero tampoco a un avance ideológico interno, toda vez que ha erosionado la posición ideológica de algunos sectores militantes y simpatizantes de IU, al conducirlos por la vía de un discurso político peligrosamente sistémico (con gatetes y besitos no se crea conciencia de clase). 


C) Fracaso organizativo

La crisis sistémica fue (y es, porque no hemos salido de la misma) una oportunidad para que las organizaciones de izquierdas creciesen en volumen de militantes, que es lo que las hace fuertes (y no los votos). La militancia es el músculo de la izquierda, es el motor. Y cuando se agudizan las contradicciones del capitalismo, resulta más fácil la lucha para crear masa crítica y, por extensión, por ganar en volumen militante. Por tanto, en este apartado cabría esperar un crecimiento significativo de IU.

Hay tres  ítems básicos si hablamos del aspecto organizativo:
  • a) ¿Se crece en militantes?
  • b) ¿Se expande territorialmente la organización?
  • c) ¿Hay expansión sectorial? (lo que implica movilizaciones y presencia en las mismas)
No dispongo de cifras oficiales del nº de militantes de IU en este período de tiempo, así que acudo a búsquedas de Internet para hacerme con una idea. 

Con la llegada de Cayo Lara se hizo limpieza en el censo de militantes de IU, ya que se encontraba absolutamente desfasado, con una cifra irreal entre 60.000 y 65.000. Después de borrar fallecidos, bajas voluntarias y militantes que habían dejado de pagar su cuota, el censo quedó fijado con motivo de la X Asamblea en diciembre de 2012 (en la que Cayo Lara renovó su liderazgo) en unos 35.000 militantes.

A principios de 2014, IU lanzó una campaña de afiliación, bajo el lema 'Es la hora', cuyo objetivo era fortalecer la organización en nº de militantes, en extensión territorial y sectorial. En esa misma fecha, febrero de 2014 y siguiendo fuentes de la propia IU, el Huffingtonpost daba la cifra de 35.000 militantes (con el pago de cuotas al día). Es decir, la misma que a finales de 2012. Sin que hubiese habido crecimiento en ese período, IU mantuvo su volumen militante, lo que no deja de tener valor. Pero, además, hay un dato opaco en esa cifra: no refleja el fuerte crecimiento que sí tuvo lugar en la base de simpatizantes, la cual suele ser una antesala de la condición militante. 

En mayo de 2015, 20 Minutos publicaba una información sobre el número de militantes de los partidos. Recogía palabras textuales de la Secretaria de Organización de IU, según la cual: en IU "su política es no dar el dato de afiliados". Dicho secretismo -incomprensible y sospechoso- solo puede significar que se trata de un dato negativo, ya que si fuese positivo obviamente se habría facilitado. La misma fuente indica la cifra de 28.000 militantes activos en ese mes de mayo de 2015. Es decir, hubo retroceso. Si tenemos en cuenta que en junio de 2015 fueron expulsados los cinco mil y pico militantes de IUCM al ser "desfederada" la organización, y que apenas una cifra que no sobrepasa el millar decidió reafiliarse, tendríamos que rebajar la cifra de mayo como mínimo a unos 24.000. Estaríamos hablando de una pérdida de casi un 32% de militantes, unos 11.000 como mínimo, en el período de tiempo que va desde febrero de 2014 hasta el pasado verano. Y dudo que desde el final del verano, con el empuje de Podemos, IU haya ganado militantes; más bien me inclino a pensar lo contrario.

Que el proyecto de Garzón y del CPF de IU haya supuesto la pérdida casi de la tercera parte de la masa militante de IU es, en mi opinión, un fracaso mucho mayor que la pérdida de votos. Una organización de izquierdas puede encajar escenarios y situaciones muy difíciles (estamos acostumbrados), pero la pérdida de militantes es su muerte. 

Tampoco hubo un crecimiento territorial de IU y hasta es posible que el debilitamiento de su tejido militante haya afectado negativamente a la implantación territorial. Y, por supuesto, si no hay incremento de militantes y sí decrecimiento, tendremos que admitir que ha disminuido la presencia sectorial de IU. La expansión sectorial se produce cuando hay militantes capaces de involucrarse en los diferentes sectores de las movilizaciones sociales, por lo que si se retrocede en volumen militante también se retrocede en esto último.

Así pues, por mucho que a los amigos de las prisas por pillar cacho de poder institucional, se les haya llenado la boca diciendo "nunca tendremos una oportunidad como ésta", lo cierto es que a nivel organizativo hay que hablar de fracaso contundente y aquí sí que teníamos una buena oportunidad para crecer, la cual ha sido desaprovechada por la cúpula de IU.


D) Un fracaso táctico

Desde que Garzón adquirió protagonismo como líder fuerte de IU, se lanzó no solo a una vía de no confrontación con Podemos, sino que incluso extendió el mensaje de que entre IU y Podemos no existían diferencias, contribuyendo a un constante trasvase de intención de voto desde IU al partido podemita. A mayores, se empeñó en una confluencia con Podemos en la que hizo el ridículo más absoluto y que le valió el mote de "pagafantas", por su insistencia en que IU fuese con Podemos a las elecciones. Aunque en la campaña electoral pretendió tímidamente enmendar la situación con alguna crítica al partido de Pablo Iglesias, ésta fue débil y se produjo tarde. En definitiva, la estrategia que Garzón había planteado fue un sonoro fracaso: no alcanzó lo que se proponía y además el intento le costó muy caro a IU. Todo ello agravado además por el apoyo que Garzón y el CPF dieron a las confluencias con Podemos en Galicia y Catalunya, verdaderos torpedos contra la línea de flotación de IU.

En definitiva, IU ha vivido en la chapuza táctica en los dos últimos años. Hasta da la impresión que la estrategia hubiera sido diseñada por los enemigos de IU. Luego, que Izquierda Unida se presentase a las elecciones como UP (Unidad Popular) para esconder sus siglas, hasta parece una broma de mal gusto que nadie se creyó: unidad popular, ¿entre quién?


*   *   *

En definitiva, lo que tenemos es un rotundo fracaso electoral, ideológico, organizativo y táctico, que no admite paliativos.