- Aquí lo importante son las perlitas, porque esto si te lo montas bien es una mina.
- "¿Perlitas?", le pregunto.
- Claro. ¡Las perlitas! Cualquier trabajillo que hagas para ellos te supone un montón de pasta. Estas cosas están muy bien pagadas. Da igual lo que les presentes. Lo importante es tener los contactos y los tenemos. Con eso está todo hecho. Lo que hay que tener es mentalidad de consulting.
Mi interlocutor de las perlitas también era profesor universitario como Carlos Mulas. Ideológicamente afín al PSOE, estaba vinculado a una conocida ONGD que, tras la llegada de ZP a La Moncloa, creció como la espuma a base de subvenciones en tal cantidad que llegó a tener dificultades para gestionar el volumen de actividad (¿o mejor llamarlo volumen de negocio?), beneficiándose de la firma de convenios con AECID en decisiones tomadas a dedo de forma discrecional por la propia agencia estatal. Posiblemente sus ingresos mediante perlitas superaban el sueldo que podía tener como titular de universidad. Vendía sus sesudos estudios (?) de identificación de proyectos sin mover el trasero de su despacho, obteniendo la información de google y sin haber pisado el terreno ni el país en el que se iban a ejecutar los proyectos, lo que le proporcionaba suculentos beneficios a los que él se refería como perlitas. Daba igual que en la identificación de un proyecto se equivocase de costa o que determinase la ubicación de un proyecto de pesca en una zona de montaña interior ajena completamente al mundo del mar y aislada además de la costa. En efecto, aquello era una auténtica mina, como él decía.
Nunca llegamos a trabajar juntos. En nuestra ingenuidad, habíamos propuesto a la ONGD en cuestión que, estando nosotros ya en el terreno haciendo investigación social, podríamos identificarle los proyectos si a cambio nos cubrían únicamente los gastos, por otra parte mínimos. Esto había llenado de preocupación el señor de las perlitas, motivándolo a reunirse con nosotros y a proponernos que trabajásemos juntos. Rechazamos su oferta. Estábamos convencidos de que, a pesar del vínculo ideológico existente entre el señor de las perlitas y la ONGD, ésta preferiría nuestra opción: de un coste anecdótico y que le garantizaba además un conocimiento experto proporcionado por especialistas en el terreno. Pero apenas era ingenuidad por nuestra parte. El negocio de las perlitas, que giraba en torno a la hermandad de afinidad de partido, no había lugar para gente sospechosa que renunciase a formar parte del mismo. Y es que había que tener mentalidad de consulting.
Cada vez que recuerdo aquel encuentro, me viene a la memoria un dicho que escuché a decir en momentos diferentes a dos compañeros de profesión, curiosamente uno de la órbita del PP y otro de la del PSOE: "al amigo se le da la mano, al enemigo se le da por culo y al indiferente se le aplica la legislación vigente".
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El blogdelviejotopo, a lo largo de los próximos días, dedicará varias entradas al caso Carlos Mulas – Irene Zoe alias Amy Martin. Un Carlos Mulas que se nos antoja como un gran señor de las perlitas, uno más de tantos. Nos parece un caso repleto de significados muy diversos. Como affaire político, sin duda es un suceso tremendamente polisémico, porque incita a valorar diferentes dimensiones semánticas que concurren en el mismo.
En efecto, el caso exige hablar del tipo de cultura política dominante en los dos grandes partidos del bucle bipartidista PP-PSOE y específicamente de la cultura política del PSOE.
Hace pensar cómo es esa oligarquía política formada por políticos profesionales que gobierna desde hace 30 años.
Permite hablar de la existencia de una industria política y de redes de clientelismo político.
Obliga a la sempiterna comparación PP-PSOE, parangón que resulta políticamente grotesco, hiperbólico y falaz por un lado, real y con importantes aspectos en común por otro.
Nos lleva a valorar el papel de las fundaciones políticas y de su existencia económicamente parasitaria de las subvenciones públicas.
Deriva en una reflexión sobre una clase de pijos progres muy bien acomodada que se han incrustado en las entrañas del PSOE y en puestos de poder, resultando unos de los factores (uno de muchos) que impiden una deseada renovación del partido que ponga rumbo a la izquierda, para tratar de buscar la convergencia con la izquierda real cuyo máximo exponente en la actualidad es IU.
Motiva para pensar sobre la relación que puede haber, dentro del PSOE, entre los señores de las perlitas y los señores de la guerra (los barones del partido), dando forma y fuerza a la nomenclatura de la organización.
Motiva para pensar sobre la relación que puede haber, dentro del PSOE, entre los señores de las perlitas y los señores de la guerra (los barones del partido), dando forma y fuerza a la nomenclatura de la organización.
El caso sugiere también la reflexión tópica, pero realista, en torno a la existencia de una clase política bipartidista que no tiene idea de cómo vive el ciudadano de a pie, padeciendo una distorsión en su percepción de la realidad que les impide ver exactamente el sufrimiento, la carestía, la angustia y desesperación se un amplio sector de la sociedad pogresivamente empobrecido.
Invita a pensar sobre el alcance y adecuación de una definición sobre el PSOE que hace muchos había dado Eugenio del Río, cuando era secretario general del MCE (Movimiento Comunista de España): “una cofradía de estómagos agradecidos”.
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| Irene Zoe alias Amy Martin |
Pero el suceso también nos obliga a considerarlo en su vertiente de cortina de humo alimentada por los medios de comunicación de la derecha, con la finalidad de diluir la incidencia pública del caso Bárcenas. Si Carlos Mulas desde el primer estallido del escándalo, se caracterizó por lanzarse a una espiral de huida hacia delante creando mentiras de humo, no deja de ser cierto que el caso se convierte, en manos de la prensa de la caverna, en humos de mentira para difuminar la visión social del caso Bárcenas. Es así como algo real, el affaire Mulas, toma significado de manipulación mediática, significado que por supuesto no excluye a los demás semas.
Y en la línea anterior, cabe preguntarse por un hipotético chantaje o presión que cierto periódico de la derecha ejerce sobre el gobierno de Rajoy. ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?, se preguntará alguno. Hablaremos de esa posible relación en entradas posteriores del blog.
Obvio que la historia de Carlos Mula obliga a plantearse, una vez más, el papel de los medios de comunicación como dibujantes de la realidad posteriormente asumida por los ciudadanos.
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| Carlos Mula (derecha) en un acto del PSOE |
Es así como, lo que aparentemente es un simple caso de cobro de sobresueldos, permite una multiplicidad de lecturas que desbordan al hecho en sentido estricto. Siendo realistas, no estamos hablando de un suceso aislado y anecdótico, sino de un modus operandi propio de una praxis política bastante más extendida de lo que los medios de comunicación han querido desvelar. No existe un Carlos Mulas, sino que hay una legión de Carlos Mulas y en el PP mucho más que en cualquier otro partido.
Por supuesto que existe oportunismo político detrás, por parte de la derecha mediática. Por supuesto que los hechos en sí, aisladamente considerados, apenas tienen la trascendencia de un pedo soltado en un jacuzzi en comparación con toda la corrupción del PP, propia ésta de organizaciones mafiosas y de asociaciones de malhechores y motivo -así lo vemos algunos - para plantear la ilegalización del partido de Mariano Rajoy. Pero esto no quita para que desde la izquierda no sólo critiquemos lo sucedido, sino que además nos sirva de ejemplo para reflexionar acerca de un sector social de pijos progres con un peso específico dentro del PSOE que actúa de freno al deseo de cambio y de giro hacia la izquierda que una parte de las bases de este partido desea.
Por supuesto que existe oportunismo político detrás, por parte de la derecha mediática. Por supuesto que los hechos en sí, aisladamente considerados, apenas tienen la trascendencia de un pedo soltado en un jacuzzi en comparación con toda la corrupción del PP, propia ésta de organizaciones mafiosas y de asociaciones de malhechores y motivo -así lo vemos algunos - para plantear la ilegalización del partido de Mariano Rajoy. Pero esto no quita para que desde la izquierda no sólo critiquemos lo sucedido, sino que además nos sirva de ejemplo para reflexionar acerca de un sector social de pijos progres con un peso específico dentro del PSOE que actúa de freno al deseo de cambio y de giro hacia la izquierda que una parte de las bases de este partido desea.
En definitiva, hablar del caso obliga a considerar la multiplicidad de dimensiones que confluyen en él. Intentaremos hacerlo en próximas entradas del blog.
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