Esta entrada creo que va a
levantar ampollas en determinados grupos, pero opino que hay que
desmitificar algunos conceptos.
Estoy convencido que se ha creado
un mito sobre la unidad de España, sobre todo en el siglo XX y de forma más
pronunciado durante el franquismo.
Es una entrada larga, pues, aunque sea un resumen, veintidós siglos de historia dan para mucho. Por lo tanto va a tener varias partes. Primero expongo la historia de lo que actualmente es España, sobre todo bajo el punto de vista de los pueblos que lo habitaron y habitan. Después expondré la situación actual.
Mitos
antiguos
Empecemos por ver algunos mitos sobre la
Península Ibérica antigua, muy promovidos por el franquismo:
Viriato, Indíbil y Mandonio.
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| Hispania Prerromana |
Viriato fue un guerrillero
lusitano que se sublevó contra una matanza de los romanos. Acaudilló
tribus de Lusitania, Carpetania y Bética, pero nunca tuvo conciencia
de una unidad, probablemente porque ni sabía que estaba en una
península.
Indíbil y Mandonio eran
caudillos de una tribu, los ilergetes, que de aliados con los romanos
pasaron a adversarios por sus abusos. Pero no tuvieron la menor idea
de una unidad en la península ibérica.
O sea, que en la edad antigua lo
que había eran tribus que vivían independientes unas respecto a
las otras.
Anteriormente habían venido los
cartagineses pero se quedaron en la zona mediterránea. Lo que
hicieron fue aliarse con las tribus locales, comerciar con ellas, teniendo un trato bastante pacífico, sin abusos. Dieron
a esta tierra el nombre de i-spn-ya, que significa tierra de conejos.
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| Lenguas y tribus prehispánicas |
De la Hispania
Romana al dominio visigodo
Los romanos
conquistaron la península, que quedó integrada en el Imperio Romano.
Del nombre cartaginés derivaron el nombre de Hispania. En realidad
la dominación romana cuanto más al norte de la península fue menor y más débil.
En la zona cantábrica su dominio fue tardío y más bien teórico.
En las zonas de mayor y más intenso dominio, la población fue
romanizada más profundamente.
En los últimos tiempos del
Imperio Romano la península fue invadida por pueblos llamados genéricamente bárbaros. Fueron los
vándalos, suevos y alanos. Se establecieron en distintas partes de la
península, coexistiendo con otras zonas que seguían siendo romanas.
Posteriormente, por encargo del propio Imperio, entró otro pueblo, los
visigodos, que poco a poco dominaron todo el sur de la Galia y la
península. Su dominio de la cornisa cantábrica fue también
teórico. Allí, en la práctica, las tribus que vivían eran independientes. Estos pueblos -suevos, vándalos, alanos y visigodos- no llegaron a dominar totalmente los territorios donde se establecieron, pues eran unos pocos miles de individuos; dominaron militarmente pero no cambiaron las costumbres y muy poco las lenguas que se hablaban en los territorios en los que se asentaron. Constituyeron una casta militar dominante.
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| Iberia Romana 285 E. C. |
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| Hispania visigótica, año 700 |
Y llegó el año 711, los
musulmanes invadieron la península. Vinieron árabes, sirios,
bereberes y en menor medida otros pueblos. En términos de efectivos demográficos, las dos entradas mayores en número fueron entre 7.000 y 8.000 guerreros cada una. El dominio visigótico era débil y rápidamente pudieron
conquistar casi toda la península. De hecho llegaron hasta la
cordillera cantábrica. Salvo alguna incursión no intentaron
entrar allí.
La expansión de los dominios cristianos del norte
Muy pronto empezaron las
disensiones entre los distintos componentes de los ejércitos musulmanes.
Se repartieron la península quedándose los árabes con las mejores
zonas, como el sur, levante y valle del Ebro. Los otros musulmanes que habían llegado no
estaban conformes y abandonaron la meseta superior, que quedó muy despoblada, trasladándose
a las zonas ocupadas por los árabes. Comenzó una serie de guerras
y guerritas entre todos los grupos.
Entre tanto, en la zona cantábrica estaban los que habían sido prácticamente independientes
durante los periodos romano y visigodo. Las comunicaciones en la zona
no eran buenas y se concentraron en varios focos. Por la importancia
que tuvieron después, los más importantes estaban en lo que actualmente es Asturias y el País Vasco, aunque también hubo otros núcleos. El dominio musulmán se fue consolidando porque una parte importante de la población autóctona se convirtió al Islam; son los muladíes, y en los casi ochocientos años que hubo dominio musulmán en la península se integraron perfectamente con los que habían venido de fuera.
En los territorios bajo dominio musulmán, existieron comunidades que mantuvieron el Cristianismo como religión: los llamados mozárabes. Muchos de estos acabarían desplazándose a la meseta norte y la amalgama de ellos con los autóctonos
dio lugar a diversos condados y reinos.
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| La situación entre 910 y 1492 |
En la zona oriental de la península, por una parte existieron también algunos focos cristianos en el Pirineo,
que dieron lugar a los condados de Sobrarbe y Ribagorza; y por otra parte los
francos, que dominaban la Galia, establecieron una zona tapón entre
ellos y los musulmanes, que correspondería más o menos a lo que es
Cataluña hoy en día.
Todo esto, posteriormente, dio
lugar a una serie de reinos cristianos, cuya población comenzó a expandirse por la meseta norte, fuertemente despoblada. Así aparecieron
el reino de Galicia y el de León. Posteriormente apareció el
condado de Castilla, que terminó
absorbiendo a los dos anteriores (1). Pero dadas las difíciles
comunicaciones, las poblaciones siguieron teniendo sus costumbres y variedades lingüísticas, una mezcla de elementos culturales autóctonos, con otros de origen romano y con los que a su vez aportaban los mozárabes, los cuales estaban muy influenciados por el latín y a la vez habían recibido una significativa influencia de la cultura árabe.
En la zona oriental, los condados
de Sobrarbe y Ribagorza dieron lugar al reino de Aragón. La zona creada por los francos terminó formando el condado de Cataluña. Su idioma era un derivado del de la zona sur de Galia, el occitano. Más adelante el condado de Cataluña se unió con Aragón formando un reino. Este reino en tiempos de Jaime I conquistó las Islas Baleares y lo que es hoy la Comunidad Valenciana. A estas tierras conquistadas llevaron el idioma, que naturalmente tuvo una evolución, pero su base era el catalán antiguo.
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| La situación a lo largo del periodo |
En la parte musulmana, en el siglo
X los Omeya unificaron el territorio y acabaron con el desorden, formando
el Califato de Córdoba. Fue la época más brillante de la zona musulmana, en
los aspectos cultural y político.
Cuando el califato entró en decadencia, se
formaron un conjunto de reinos musulmanes, los llamados reinos taifas. Estos reinos taifas guerreaban a veces entre sí. Bastantes veces los reinos cristianos se aliaban con los reyes de las taifas para combatir a otros reinos peninsulares. A veces un reino cristiano y otro musulmán guerreaban unidos contra otro reino cristiano. Quiero decir que en muchas ocasiones no se hacían las guerras por la religión, sino por dominar territorios. Y esto aplicado tanto a unos como otros.
También en el siglo XII se
desgajó una parte del reino de León, constituyendo primero el condado de Portugal que, unos años después, en 1143, pasó
a ser reino.
Todo ese periodo se ha denominado, por parte de la historiografía más conservadora, como "la Reconquista". Va desde el año 711 hasta 1492. Voy a referirme a los últimos
años de esta etapa.
Los
Reyes Católicos
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| La Península Ibérica en la época de los Reyes Católicos |
Habían quedado dos reinos, el de
Castilla y el de Aragón. El primero de ellos era un reino
muy descentralizado, no por otra causa sino porque no había
comunicaciones y era muy extenso. Como he escrito antes, muchas zonas
del reino castellano conservaron sus costumbres y sus lenguas. Así
estaban, además de los castellanos y leoneses, los pueblos vasco, gallego y astur, que tenían sus propias lenguas.
La mayoría de los
habitantes eran campesinos dedicados a la agricultura y ganadería, base económica de la economía feudal, sujetos al dominio de los señores feudales o de la Iglesia. El reino castellano no se preocupó de
las comunicaciones, tan siquiera por las náuticas. Dentro del
reino, además de la variedad lingüística, muchos territorios tenían leyes
distintas. El reino era una especie de mosaico de pequeños reinos, según el modelo característico de la organización política de la sociedad feudal.
El de Aragón, sin embargo, era un
reino con mejores comunicaciones. Allí había ido creciendo una
pequeña burguesía dedicada al comercio, lo que llevó a impulsar las comunicaciones náuticas. De hecho, el rey
de Aragón lo era también del reino de Sicilia y del reino de
Nápoles. También en este caso existía una diversidad de leyes en sus distintos territorios: Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares, Sicilia y Nápoles.
Como vemos las características
de los dos reinos estaban sujetos a ciertas diferencias, desde un punto de vista económico, cultural y social.
Un hecho producido en
Galicia en esta época fue la Revuelta Irmandiña. Consistió en una revuelta social que tuvo lugar entre 1467 y 1469, y que ha
sido posiblemente la mayor revuelta europea de todo el siglo XV.
Comenzó en la primavera de 1467, en una situación de
conflicto social (hambre, epidemias y abusos por parte de la nobleza
gallega) y político (guerra civil en Castilla).
En el último tercio del siglo
XV, se casaron los herederos del reino de Castilla, Isabel, y de
Aragón, Sicilia y Nápoles, Fernando. No voy a entrar en los líos
e intrigas dinásticos que condujeron a que pudieran ascender al trono, pues no eran
herederos en principio.
Por aquel tiempo se desembarcó y
empezó la conquista de las Islas Canarias, y se incorporaron a la
Corona de Castilla.
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| Reyes Católicos |
La boda se pactó con condiciones que se debían cumplir al subir a los respectivos tronos. Parece que su lema era: “Tanto monta, monta
tanto, Isabel como Fernando”. O al menos así nos lo han hecho
creer. O sea que en Castilla, los reyes en igualdad de funciones eran
Isabel y Fernando, y en Aragón los reyes en igualdad de funciones
eran Fernando e Isabel. Eso sí una de las condiciones más
importantes pactadas era que todos los territorios conservaran sus propias leyes. O sea, que era una especie de
alianza entre dos reinos, que a su vez cada uno de ellos era un amplio conjunto de jurisdicciones territoriales diversas en manos de la nobleza, acorde con lo que fue la estructura política de la sociedad feudal.
Fernando era un político y
guerrero muy notable. Hay una minoría de historiadores que defienden
que la obra de Maquiavelo “El Príncipe” estaba basada en él. La
mayoría defienden que estaba inspirada en César Borgia.
Las únicas partes de la
península que no estaban bajo la soberanía de Isabel y Fernando
eran Portugal, Navarra y el que quedaba de la dominación musulmana,
el reino de Granada.
Los reyes emprendieron la
conquista del reino musulmán de Granada, que culminaron el 2 de
enero de 1492. Por ello en 1494 el papa Alejandro VI les concedió el
título de “Reyes Católicos”.
O sea, eran reyes de dos reinos
distintos, y cada uno de esos reinos estaban compuestos por partes
muy distintas entre sí, en leyes, costumbres y economías.
Tuvieron varios hijos, pero la
única que sobrevivió fue Juana. En 1504 murió Isabel. Juana fue
proclamada reina de Castilla. Fernando pasó a ser sólo rey de
Aragón.
Juana se había casado con Felipe de
Habsburgo. Tuvieron cinco hijos. Dos varones (Carlos y Fernando) y
cuatro mujeres (Leonor, Isabel, María y Catalina). Felipe murió en
1506 y Juana parece que perdió la razón, por lo que fue internada
en un convento.
Las Cortes Castellanas no
admitieron que Fernando fuera el regente durante la minoría de edad
del hijo varón mayor de Juana y Felipe, Carlos, por lo que nombraron
para este puesto al cardenal Cisneros.
Fernando volvió a casarse en 1505 con tenía 53
años, con Germana de Foix, de 18. Los planes de Fernando eran tener
un hijo varón que heredara el reino de Aragón. Esto demuestra que ni Isabel ni
Fernando tuvieron la idea de unificar sus dos reinos en uno solo.
Entre 1511 y 1512, aliados Castilla y Aragón, invadieron el reino de Navarra. Una vez conquistado fue asignado a Aragón, pero posteriormente éste lo cedió a Castilla. Durante algún tiempo hubo una resistencia navarra apoyada por el rey francés.
Parece que Fernando estaba físicamente muy desgastado, por su vida guerrera y amatoria; tuvo varias amantes e hijos de ellas. En 1509, Fernando y Germana tuvieron un hijo, Juan, que suponía la separación de Castilla y Aragón, pero murió a las pocas horas de nacer. Fernando tenía problemas de erección, por lo que desesperado empezó a usar la cantárida, que en pequeñas dosis producía priapismo, por lo que hasta el siglo XVII se usó como afrodisíaco. El problema es que en elevadas dosis se convierte en veneno y se dice que, probablemente, falleció a consecuencia del envenenamiento en 1516.
Casa de Austria
Entre 1511 y 1512, aliados Castilla y Aragón, invadieron el reino de Navarra. Una vez conquistado fue asignado a Aragón, pero posteriormente éste lo cedió a Castilla. Durante algún tiempo hubo una resistencia navarra apoyada por el rey francés.
Parece que Fernando estaba físicamente muy desgastado, por su vida guerrera y amatoria; tuvo varias amantes e hijos de ellas. En 1509, Fernando y Germana tuvieron un hijo, Juan, que suponía la separación de Castilla y Aragón, pero murió a las pocas horas de nacer. Fernando tenía problemas de erección, por lo que desesperado empezó a usar la cantárida, que en pequeñas dosis producía priapismo, por lo que hasta el siglo XVII se usó como afrodisíaco. El problema es que en elevadas dosis se convierte en veneno y se dice que, probablemente, falleció a consecuencia del envenenamiento en 1516.
Casa de Austria
Tanto del reino de Castilla y
Navarra, como del reino de Aragón, quedó como heredero el nieto
varón mayor de los Reyes Católicos, Carlos I. Con él empezó a
reinar en España la dinastía de la Casa de Austria.
Los reyes de esta dinastía eran reyes de toda la península, salvo de Portugal. Eran reyes de un montón de reinos: Asturias, Castilla, León, Galicia, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares y añadían el de Sicilia y Nápoles, además del señorío de Vizcaya, Álava y Guipuzcoa. Por ello no se titulaban reyes de España, sino reyes de las Españas.
Su comienzo no fue muy afortunado. Carlos aspiraba a ser emperador. Para ello pidió dinero a las Cortes de los distintos reinos. En Castilla hubo una oposición, que dio lugar a la Guerra de las Comunidades o de los Comuneros.
La realidad es que desde el siglo XV se dieron distintas agitaciones en muchas de las partes que componían los reinos peninsulares, unas veces por parte de la nobleza y otras por parte del pueblo llano, en Galicia, Aragón, Cataluña, Valencia...
Los reyes de esta dinastía aspiraban a unificar los territorios a partir de algún principio sólido de articulación y decidieron la unificación por la religión. Sobre todo en la región del último reino musulmán, Granada, había bastante población cuya religión seguía siendo el Islam, los llamados moriscos. Fueron obligados a convertirse al Cristianismo en 1502. Muchos lo hicieron sobre el papel, pero siguieron practicando su religión y sus costumbres. En 1567 Felipe II les apretó más y se produjo un levantamiento, que después de reducido provocó la dispersión de los moriscos hacia otras regiones. Desde 1609 hasta 1614, en el reinado de Felipe III se expulsó a cerca de 300000 moriscos. Los expulsados se dedicaban principalmente a la agricultura, por lo que perjudicó gravemente a ambos reinos, aunque más a Aragón, pues los moriscos constituían el 20 % de la población.
En los reinados de los Austrias, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, las Españas se ocuparon más de las políticas exteriores que del bienestar de la gente. Guerras en Europa defendiendo la religión católica, atacando a los no católicos y conquista de América, hicieron que se desangrara la población y que no hubiera crecimiento económico. No se buscó el progreso, como en otros reinos europeos, con el comercio y las manufacturas. Apenas sí había algo de comercio en el reino de Aragón; el resto de la actividad productiva giraba en torno a la agricultura y ganadería, produciéndose un goteo constante de emigración a la América que había sido conquistada por los españoles. La economía giraba en torno a los metales preciosos que se traían de América, oro y plata, con los que se financiaban las guerras en las que se metían estos reyes, sin que esto tuviese un efecto en el desarrollo económico y social de los pueblos súbditos de la corona.
Los Austrias continuaron reinando sobre un mosaico de entidades territoriales jurisdiccionales en manos de la nobleza, cada una con sus leyes (llamados fueros), y algunas con su propio idioma. En ese sentido era un reino totalmente descentralizado.
Los monarcas de esta dinastía fueron estaban expuestos a una degeneración genética; se casaban entre los miembros de la misma familia y cada uno demostró ser más incapaz que el anterior.
Carlos II murió sin descendencia. No estuvo muy claro quien heredaba el trono. Se lo disputaron varios candidatos. España sufrió lo que se llamó la Guerra de Sucesión, donde combatieron el Imperio Austriaco, Francia e Inglaterra. Al final llegaron a un compromiso con el Tratado de Utrech, donde se repartieron el botín. El caso es que con los reinos de la península, salvo Portugal, y las colonias americanas se quedó el nieto de Luis XIV, Felipe, que reinó sobre un país destruido con el nombre de Felipe V. Pero se perdieron las posesiones de Italia y la plaza de Gibraltar pasó a Inglaterra, pues Felipe lo cedió para quedarse con el resto del territorio peninsular (salvo Portugal).
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| Carlos I |
Los reyes de esta dinastía eran reyes de toda la península, salvo de Portugal. Eran reyes de un montón de reinos: Asturias, Castilla, León, Galicia, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares y añadían el de Sicilia y Nápoles, además del señorío de Vizcaya, Álava y Guipuzcoa. Por ello no se titulaban reyes de España, sino reyes de las Españas.
Su comienzo no fue muy afortunado. Carlos aspiraba a ser emperador. Para ello pidió dinero a las Cortes de los distintos reinos. En Castilla hubo una oposición, que dio lugar a la Guerra de las Comunidades o de los Comuneros.
La realidad es que desde el siglo XV se dieron distintas agitaciones en muchas de las partes que componían los reinos peninsulares, unas veces por parte de la nobleza y otras por parte del pueblo llano, en Galicia, Aragón, Cataluña, Valencia...
Los reyes de esta dinastía aspiraban a unificar los territorios a partir de algún principio sólido de articulación y decidieron la unificación por la religión. Sobre todo en la región del último reino musulmán, Granada, había bastante población cuya religión seguía siendo el Islam, los llamados moriscos. Fueron obligados a convertirse al Cristianismo en 1502. Muchos lo hicieron sobre el papel, pero siguieron practicando su religión y sus costumbres. En 1567 Felipe II les apretó más y se produjo un levantamiento, que después de reducido provocó la dispersión de los moriscos hacia otras regiones. Desde 1609 hasta 1614, en el reinado de Felipe III se expulsó a cerca de 300000 moriscos. Los expulsados se dedicaban principalmente a la agricultura, por lo que perjudicó gravemente a ambos reinos, aunque más a Aragón, pues los moriscos constituían el 20 % de la población.
En los reinados de los Austrias, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, las Españas se ocuparon más de las políticas exteriores que del bienestar de la gente. Guerras en Europa defendiendo la religión católica, atacando a los no católicos y conquista de América, hicieron que se desangrara la población y que no hubiera crecimiento económico. No se buscó el progreso, como en otros reinos europeos, con el comercio y las manufacturas. Apenas sí había algo de comercio en el reino de Aragón; el resto de la actividad productiva giraba en torno a la agricultura y ganadería, produciéndose un goteo constante de emigración a la América que había sido conquistada por los españoles. La economía giraba en torno a los metales preciosos que se traían de América, oro y plata, con los que se financiaban las guerras en las que se metían estos reyes, sin que esto tuviese un efecto en el desarrollo económico y social de los pueblos súbditos de la corona.
Los Austrias continuaron reinando sobre un mosaico de entidades territoriales jurisdiccionales en manos de la nobleza, cada una con sus leyes (llamados fueros), y algunas con su propio idioma. En ese sentido era un reino totalmente descentralizado.
Los monarcas de esta dinastía fueron estaban expuestos a una degeneración genética; se casaban entre los miembros de la misma familia y cada uno demostró ser más incapaz que el anterior.
Carlos II murió sin descendencia. No estuvo muy claro quien heredaba el trono. Se lo disputaron varios candidatos. España sufrió lo que se llamó la Guerra de Sucesión, donde combatieron el Imperio Austriaco, Francia e Inglaterra. Al final llegaron a un compromiso con el Tratado de Utrech, donde se repartieron el botín. El caso es que con los reinos de la península, salvo Portugal, y las colonias americanas se quedó el nieto de Luis XIV, Felipe, que reinó sobre un país destruido con el nombre de Felipe V. Pero se perdieron las posesiones de Italia y la plaza de Gibraltar pasó a Inglaterra, pues Felipe lo cedió para quedarse con el resto del territorio peninsular (salvo Portugal).
(1) Este proceso (en relación con la meseta norte), conocido como "repoblación", ha sido presentado por la historiografía tradicional como la ocupación de un territorio yermo o casi yermo a mano de campesinos libres. Sin embargo, hoy en día diferentes autores cuestionan esta interpretación. Por ejemplo, Gutiérrez González en su investigación sobre el páramo leonés (José Avelino Gutiérrez González, "El Páramo Leonés entre la Antigüedad y la Alta Edad Media", en Studia historica. Historia medieval, Nº 14, 1996 , págs. 47-96), sostiene que "este sector de la meseta leonesa parece haber constituido una 'reserva' montaraz de las explotaciones tardorromanas ubicadas en los valles próximos. La desarticulación de sus estructuras de poder permitiría al campesinado ir ocupando y poniendo en explotación ese espacio, que desde el siglo X va a ir siendo objeto de progresivas apropiaciones ('presuras', 'populationes' ...) por parte de los nuevos señores vinculados a la monarquía asturleonesa: monasterios, magnates y familia regia". Concluye el citado autor, que "La supuesta 'repoblación' no es, por tanto, sino la apropiación feudal de las explotaciones campesinas preexistentes".
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