Aclaración importante

ACLARACIÓN. El blogdelviejotopo no está relacionado con la revista El Viejo Topo. Pese a utilizar también la metáfora "viejo topo" en el nombre, el blog es completamente ajeno a la revista, cuya dirección es www.­elviejotopo.­com / Sobre el significado del término "viejo topo" en la tradición marxista, consúltese http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/06/el-termino-viejo-topo-en-la-tradicion.html

miércoles, 24 de febrero de 2016

Ecuador 1960-1963. Un manual de trucos sucios (cap. 25 de Asesinando la esperanza, de William Blum)


Lo que sigue es un nuevo capítulo del imprescindible libro de William Blum, Killing Hope (Asesinando la Esperanza), a partir de la edición y traducción al castellano que hizo la editorial Oriente de Cuba, solo disponible en edición impresa. Se trata esta vez del capítulo 25, dedicado a la intervención de la CIA en Ecuador a principios de los años 60.
Aunque el texto hace alusión a hechos transcurridos hace más de medio siglo, merece la pena extraer del mismo un principio que se repite constantemente en las democracias burguesas, y que de hecho estamos viviendo en España en estos momentos: la creación, impulso, promoción, patrocinio, defensa, etc., de ciertas alternativas políticas a modo de vacuna contra la izquierda real (la "vacuna" es una metáfora perfecta para entenderlo). En el caso mencionado por Blum, fue la CIA la que estuvo detrás, pero a menudo son otras instancias del poder. El caso más clásico es por ejemplo la patronal que impulsa un sindicato afín para neutralizar a los sindicatos de clase. Otro ejemplo español: en la Transición se impulsó al PSOE para neutralizar la amenaza del PCE. ¿Podríamos aplicar tal principio a Podemos?
En otras palabras, la lectura de un caso concreto detallado (Ecuador 1960-63), nos permite extrapolar la "esencia" a otros tiempos y países
Otra enseñanza que nos brinda esta lectura, es la de recordarnos que con frecuencia las organizaciones de izquierdas están muy infiltradas, muy a menudo en los niveles altos, en las instancias donde tienen lugar la toma de decisiones. 
Por eso es un texto muy recomendable y de actualidad. Y es que, como sucede tantas veces, el pasado nos permite hablar del presente.
La transcripción del texto es nuestra (no existe o no conocemos en castellano una versión digital en Internet, aunque sí en inglés). Hemos respetado la traducción realizada por la editorial cubana; de forma puntual y singular, retocamos la construcción sintáctica en algún párrafo o cambiado alguna palabra del español caribeño al español peninsular, pero esto de forma muy excepcional. 
Las imágenes, pies de foto y negrita son añadidos nuestros para hacer el texto más ameno. Los enlaces del texto lógicamente también son nuestros.
Os recordamos que al final encontraréis el índice del libro y los enlaces a los capítulos ya publicados en este blog.

Referencia documental:
Blum, William: "Ecuador, 1960-1963", capitulo 25 del libro Asesinando la Esperanza. Intervenciones de la CIA y del Ejército de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial pp. 186-190. Editorial Oriente, Santiago de Cuba (Cuba), 2005. Original en inglés:  Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Common Courage Press, 2004.
Fuente de digitalización y correcciones (cítese y manténgase el hipervínculo en caso de reproducción): blog del viejo topo

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José María Velasco Ibarra (1873-1979), presidente de Ecuador, se reúne con Fidel Castro. Velasco era un conservador con tintes liberales y sobre todo muy populista. Pero se negó a aceptar la petición de EE.UU. para que Ecuador rompiese relaciones con Cuba, Esto motivó la puesta en marcha de un operativo de la CIA para derrocarlo.


25. ECUADOR 1960-1963
Un manual de trucos sucios
William Blum


Si el Libro Guinness de récords mundiales tuviera el cinismo como categoría, se podría sugerir incluir en él la creación por la CIA de organizaciones “de izquierda” que condenan la pobreza, analfabetismo, enfermedades, capitalismo, y al propio EE.UU., con el fin de atraer militantes y aislarlos a ellos y a su dinero de las verdaderas organizaciones de izquierda.

Ecuador era a principios de los 60, y todavía en buena medida lo es hoy [Nota editor del blog: se refiere a 2004, fecha de publicación del libro], una clásica república bananera subdesarrollada, prácticamente al final de la lista de las economías latinoamericanas; una sociedad en la que el 1% de la población recibía ingresos comparables a los de las clases altas en EE.UU., mientras dos tercios de las familias sobrevivían con alrededor de 10 dólares al mes —gente que vivía al margen de la economía monetaria; con muy poca integración social o participación en la vida nacional, una historia conocida en América Latina.

En septiembre de 1960, un nuevo gobierno encabezado por José María Velasco Ibarra llegó al poder. Velasco había obtenido una victoria electoral decisiva sobre la base de una plataforma política vagamente liberal, populista, de “algo para todos”. No era un Fidel Castro, no era ni siquiera socialista, pero se ganó la ira del Departamento de Estado de EE.UU. y de la CIA por su definida oposición a las dos prioridades esenciales de la política norteamericana en Ecuador: romper relaciones con Cuba y reprimir con fuerza a los activistas del Partido Comunista y a los de extrema izquierda en general.

Durante los tres años siguientes, la CIA dejó muy poco al azar en la consecución de tales objetivos. Se desarrolló un verdadero manual de técnicas de subversión encubierta; en sus páginas puede encontrarse lo que relacionamos a continuación, sobre la base de las experiencias de Philip Agee, un oficial de la CIA que permaneció en Ecuador en este periodo. (1)

Casi todas las organizaciones políticas significativas, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, fueron infiltradas, con frecuencia al más alto nivel. Entre otras razones, la izquierda fue infiltrada para desviar a los jóvenes radicales del apoyo a Cuba y otras formas de antinorteamericanismo; la derecha para instigar y coordinar actividades en la linea de las prioridades mencionadas. Si en un momento dado no había una organización que pareciera apropiada para un fin en particular, entonces se crearía una. O aparecería un nuevo grupo de “ciudadanos preocupados”, con destacadas personalidades al frente, que daría a conocer en los periódicos una serie de notas que denunciarían la penetración de elementos de extrema izquierda en el Gobierno y exigirían la ruptura de relaciones con Cuba. O una de esas destacadas personalidades pronunciaría un discurso preparado por la CIA y el editor de un periódico, o un columnista conocido, lo elogiarían, ya que todos se encontraban en la nómina de pago de la Agencia.

Algunos de estos “frentes” tenían existencia real; otros eran completamente ficticios. En una ocasión, el oficial de la CIA, inventor del Frente Ecuatoriano Anticomunista, se sorprendió al leer en el periódico matutino que se había fundado una organización real con ese mismo nombre; de inmediato cambió el nombre de su organización a Acción Ecuatoriana Anticomunista.

Se puso especial énfasis en seducir a la clase obrera. Una sopa alfabética de organizaciones sindicales, algunas veces puros nombres sin contenido real, fueron creadas, modificadas, combinadas, liquidadas y vueltas a crear, en un intento casi frenético de hallar la combinación ideal para competir con los sindicatos de izquierda ya existentes y arrebatarles el liderazgo de los trabajadores. Los lideres sindicales eran invitados a asistir a diferentes cursos impartidos por la CIA en Ecuador o en EE.UU., con todos los gastos cubiertos, a fin de instruirlos sobre los peligros del Comunismo para el movimiento sindical y seleccionar entre ellos agentes potenciales.

El esfuerzo no careció de toques irónicos. Los agentes de la CIA se enfrentaban a veces entre sí en el celo por conseguir las mejores posiciones para las organizaciones que cada uno había creado, y en algunas ocasiones se organizaron “conferencias internacionales” con frentes sindicales de otros países —igualmente bajo el control de la ClA- en las que casi el total de los participantes desconocía quién era quién y qué era qué.

En Ecuador, como en el resto de América Latina, la CIA hizo aparecer en algunos periódicos noticias falsas relacionadas con el anticomunismo. Estas noticias eran entonces retomadas por otras estaciones de la Agencia en el continente y diseminadas a través de agencias de noticias o por una emisora de radio —todas pertenecientes a la misma CIA—, o a través de incontables periodistas que recibían pagos por articulo, sin contar los medios confundidos que contribuían a la difusión sin saberlo, incluso en el territorio de EE.UU. La propaganda anticomunista y las noticias distorsionadas (con frecuencia de forma extrema) preparadas por la CIA también aparecían en los periódicos latinoamericanos como editoriales sin firma, por tanto asumidos por la publicación misma.

En cada departamento del Gobierno ecuatoriano podían encontrarse individuos, en posiciones altas y bajas, que colaboraban con la CIA por dinero o por motivaciones propias. En un momento dado la Agencia llegó a controlar al segundo y tercer hombres del país. Estos agentes gubernamentales recibían los beneficios de la información obtenida mediante espionaje electrónico u otros medios, lo que les permitía ganar prestigio y promoción, o consolidar sus posiciones en la inestable corriente política ecuatoriana. Por otro lado, un ministro importante, de tendencia izquierdista sería el “blanco de un” flujo constante de ataques-  propaganda negativa por parte de todas las fuentes del arsenal de la CIA; se organizaban demostraciones populares en su contra para presionar al presidente a sustituirlo.

El director general de Correos, junto con otros empleados, todos con una posición ventajosa en la nómina de la CIA, se encargaban de enviar con regularidad la correspondencia llegada de Cuba o de la URSS para su revisión, mientras que los funcionarios de Aduana mantenían informada a la Agencia de quién iba o venía de Cuba. Si. se trataba de alguien que constituía un blanco apropiado, era registrado cuidadosamente en el aeropuerto y “aparecían” en su equipaje documentos preparados que, publicitados en forma escandalosa, demostrarían que la persona recibía instrucciones acerca de cómo “fomentar el odio de clases”, o tendrían cualquier otra fórmula de lenguaje provocativa destinada a crear disensión en las filas del Partido Comunista. Generalmente los documentos ratificaban los peores temores del público acerca de los planes comunistas para apoderarse de Ecuador, organizados desde Cuba o la URSS; al mismo tiempo se lograba implicar en esta “conspiración” a importantes figuras de la izquierda ecuatoriana que estaban en la mira de la Agencia. Revelaciones similares ocurridas en otros países eran dadas a conocer en Ecuador como una advertencia de lo que podía suceder al país.

El financiar grupos conservadores en una campaña casi fanática contra Cuba y su "comunismo ateo" ayudó a debilitar seriamente el apoyo al gobierno del presidente Velasco entre los pobres; sobre todo los indígenas, que le habían dado su voto casi unánime, y que eran religiosos devotos Si la CIA deseaba conocer cuál era la reacción del presidente ante esta campaña, sólo tenía que recurrir a su médico personal, el doctor Felipe Ovalle, quien les informaría que su paciente estaba sufriendo un estrés considerable.

Los agentes dela CIA colocaban explosivos en iglesias u oficinas de organizaciones de derecha para culpar a la izquierda. Organizaban marchas “de izquierda” con pancartas y lemas de naturaleza ofensiva para el ejército a fin de crear antagonismo con los militares y propiciar un golpe.

No siempre estos trucos sucios pasaron inadvertidos. Durante la campaña electoral dos coroneles, que servían como enlaces principales de la CIA con la Policía Nacional, participaron en los disturbios dirigidos a frustrar una demostración por Velasco el 19 de marzo de 1960. El oficial CIA Bob Weatherwax se hallaba al frente de la acción policial que tuvo como resultado la muerte de cinco partidarios de Velasco. Cuando este llego a la presidencia, hizo arrestar a los dos coroneles y expulsó a Weatherwax del país.

Tales actividades de la CIA se llevaban a cabo sin conocimiento del embajador norteamericano. Cuando la Embajada cubana acusó públicamente a la Agencia de estar envuelta en diversas acciones anticubanas, el embajador de EE.UU. emitió una declaración que “hizo sonreír a todos en la estación [ClA]”. Decía: “Los únicos agentes en Ecuador pagados por Estados Unidos son los técnicos invitados por el gobierno ecuatoriano para contribuir a elevar el nivel de vida del pueblo ecuatoriano”.

Finalmente, en noviembre de 1961, los militares entraron en acción: Velasco fue forzado a renunciar y lo reemplazó el vicepresidente Carlos Julio Arosemena. Hubo entonces dos candidatos a la vicepresidencia. Uno era el vicepresidente del Senado, agente de la CIA, y el otro era el rector de la Universidad Central, un político moderado. El día que el Congreso se reunió para efectuar la elección, apareció una nota en el periódico que apoyaba al rector de la Universidad firmada por el Partido Comunista y una organización juvenil de izquierda; La misma había sido colocada por un columnista que era el principal agente de propaganda de la Agencia en Quito. El rector se vio comprometido y los desmentidos llegaron tarde, de modo que se impuso el hombre de la CIA. Su pago aumentó de 700 dólares mensuales a 1.000.

Arosemena probó muy pronto no ser más aceptable que Velasco, así que todas las operaciones continuaron, en particular la campaña para romper relaciones con Cuba, a lo que el nuevo presidente se negaba. El ultimátum llegó en marzo de 1962 cuando una guarnición militar bajo el mando del coronel Aurelio Naranjo dio a Arosemena setenta y dos horas para expulsar a los cubanos y despedir al ministro de Trabajo (de tendencia izquierdista). El presidente cedió a la presión y expulsó también a los diplomáticos checos y polacos, a solicitud del nuevo gabinete que le fue impuesto.

En la estación CIA en Quito se celebró con champán. En varias partes de Ecuador, la población irritada por el dominio de los militares y desesperada por su calidad de vida, tomó las arnas. Pero en esta ocasión, como en las otras, no se llegó a nada... un pequeño grupo, mal armado y sin entrenamiento, infiltrado por agentes que avisaban de cada movimiento, enfrentado a un batallón de paracaidistas, armados hasta los dientes y entrenados por EE.UU. Esto fue en el terreno. En las noticias de prensa, los rebeldes fueron llevados por centenares y se dijo que estaban no solo bien armados, sino que sus armas “eran extranjeras” (léase cubanas), y que toda la operación había sido cuidadosamente planeada en el congreso del Partido Comunista el mes anterior.

El 11 de julio de 1963, el Palacio Presidencial en Quito se vio rodeado de tanques y tropas. Arosemena había sido expulsado y una junta había tomado posesión. Su primer acto fue ¡legalizar el comunismo: “comunistas” y otros de “extrema" izquierda fueron encarcelados, y los arrestos se facilitaron por contar con la Lista de Vigilancia y Control de la Subversión de la CIA (esta lista, utilizada en muchas estaciones, solía incluir no sólo el nombre del sujeto sino también el de sus familiares y amigos y sus direcciones, así como los lugares frecuentados por el individuo; en fin, todo lo que ayudase a localizarlo en el momento oportuno). Las libertades civiles fueron suspendidas, canceladas las elecciones previstas para 1964. Otra historia repetida en América Latina.

Y durante estos tres años, ¿qué se le dijo al pueblo norteamericano acerca de esta oleada de acciones encubiertas? Muy poco si se toma como índice el New York Times. Ni una sola vez se dio indicación alguna en un artículo o editorial sobre Ecuador de que la CIA u otra entidad del Gobierno norteamericano tenían algo que ver en alguno de los eventos referidos. Incluso si uno lee ahora estos textos con el conocimiento real de lo ocurrido, no logra encontrar ninguna pista entre líneas que pueda conducir a la verdad. Con una solitaria excepción: inmediatamente después del golpe podemos encontrar una diminuta nota al final de la página 20, que indica que Radio La Habana había acusado al Gobierno estadounidense de instigar el golpe (2). El Gobierno cubano había formulado cargos públicamente sobre las actividades norteamericanas en Ecuador en numerosas ocasiones, pero esta fue la primera vez que el New York Times lo reflejó.


Notas
(1) Philip Agee: Inside the Company: CIA Diary. New York, 1975, pp. 106-316, passim. El libro de Agee lo convirtió en el enemigo Nº 1 de la CIA. Sin embargo, al reseñar el libro, el ex funcionario de la Agencia Miles Copeland, aunque sin ocultar su disgusto por la “traición” de Agee, señaló: “El libro es interesante como un recuento auténtico de cómo opera un ‘oficial de caso’ ordinario norteamericano o británico [...] Al estar a cargo de espías en Quito, Montevideo y Ciudad México, tenía información, de primera mano [...] Todo ello está presentado ‘con terrible exactitud’, tal como lo proclama el editor” (The Spectator, Londres, 11 de enero de 1975, p. 40.)
(2) New York Times, 14 de julio de 1963, p. 20. Para un análisis tan interesante como conciso de las inclinaciones políticas de Velasco y Arosemena, ver John Gerassi: The Great Fear in Latin America. New York, 1965, pp. , 141-148. 





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Textos de William Blum en castellano en otros sitios.

Web personal de William Blum


Índice del libro
(Los capítulos con hipevínculo están publicados en el blog; pulsa sobre ellos para acceder al contenido)

5. Corea 1945-1953: ¿fue todo lo que pareció ser?
6. Albania 1949-1953: el correcto espía inglés.
7. Europa del Este 1948-1956: operación factor fragmentante.
l0. Guatemala 1953-1954. Con el mundo por testigo.
11. Costa Rica. Mediados de los 50. Tratando de derribar a un aliado. Parte I.
12. Siria 1956-l957. Comprando un nuevo gobierno.
13. Medio Oriente 1957-1958. La Doctrina Eisenhower reclama otro patio para Norteamérica.
16. Guayana Británica 1953-l964. La mafia sindical internacional de la CIA.
20. Camboya 1955-1973. El príncipe Sihanouk camina en al cuerda floja de la neutralidad.
21. Laos 1957-1973. L’Armée Clandestine.
22. Haítí 1959-1963. Los marines desembarcan de nuevo.
23. Guatemala 1960. Un buen golpe merece otro.
24. Francia-Argelia. Años 60. L’état, c’est la CIA (El Estado es al CIA).
26. El Congo 1960-1964. El asesinato de Patricio Lumumba.
27. Brasil 1961-1964. Presentando el maravilloso mundo de los Escuadrones de la Muerte.
28. Perú 1960-1965. Fort Bragg se traslada a al selva.
29. República Dominicana 1960-1966. Deshacerse de la democracia para salvarla del comunismo.
32. Ghana 1966. Kwane Nkrumah se sale de la línea.
33. Uruguay 1964-1970. Tortura, tan norteamericana como el pastel de manzana.
36. Bolivia 1964-l975. Tras la huella del Che Guevara en la tierra del coup d´état.
37. Guatemala. 1962 hasta los 80. Una “solución final” menos publicada.
38. Costa Rica 1970-1971. Tratando de derribar a un aliado, parte II.
39. lraq 1972-1975. Las acciones encubiertas no deben ser confundidas con trabajo de misioneros.
40. Australia 1973-1975. Otra elección libre que muerde el polvo.
4l. Angola. 1975 hasta los años 80. El juego de póker de las grandes potencias.
42. Zaire 1975-1978. Mobutu y la CIA, un matrimonio hecho en el cielo.
43. Jamaica 1976-1980. El ultimátum de Kissinger.
45. Granada 1979-1984. La mentira, una de las pocas industrias surgidas en Washington. 
46. Marruecos 1983. Una jugada sucia con vídeo.
47. Surinam 1982-1984. Una vez más el famoso cubano.
48. Libia 1981-1989. Ronald Reagan encuentra la horma de su zapato.
50. Panamá 1969-1991. Traicionando a nuestro suministrador de drogas.
52. Iraq 1990-1991. El holocausto del desierto.
54. El Salvador 1980-1994. Derechos humanos al estilo de Washington.
55. Haití 1986-1994. ¿Quién me librará de este cura revoltoso?
Notas 
Anexo 1. Así es como circula el dinero.





lunes, 22 de febrero de 2016

El naufragio de IU/PCE. ¿Se puede seguir confiando en las cúpulas políticas? (2/3)




2. ¿Desde cuándo el fracaso?

Es evidente que hay un punto de inflexión en 2014, en el que la posición de IU en las encuestas comienza debilitarse, sobre todo a partir de las elecciones europeas. Pero, dado muchos sentirán la tentación de situar el fracaso más atrás en el tiempo, conviene extendernos un poco y analizar la trayectoria electoral de IU y del PCE desde la Transición. Por otra parte, una reflexión comparativa sobre la serie histórica de resultados de IU-PCE, puede facilitarnos pistas para entender el presente, a partir de constantes que se han ido dando anteriormente (aunque esto último lo abordaremos en la tercera parte). Veamos primero un cuadro y una gráfica:






Hagamos un recorrido histórico...

El PCE salió de su clandestinidad, tras la dictadura, como la principal fuerza política de la izquierda española. La izquierda era el PCE y luego una amalgama de partidillos muy diversos cuyo protagonismo en la lucha contra la dictadura había sido más bien muy escaso (ver "¿Quiénes constituyeron la oposición a la dictadura franquista? Un análisis a través de las sentencias del TOP"). 

PSUC (federado con el PCE).
Cartel electoral en 1977.
Con una marcada aspiración a desempeñar en España el papel que en Italia jugaba el PCI, el PCE pronto vio frustradas sus aspiraciones ante un PSOE que, surgido prácticamente de la nada, contó con un decisivo apoyo sistémico (hablamos del apoyo de ciertos medios poderosos, de la ayuda financiera de la Internacional Socialista e incluso del propio aparato del Estado, como se vio en la disputa mantenida por las siglas con el PSOE-histórico). El PSOE tuvo mucho de producto mercantil lanzado por la Internacional Socialista y ciertos poderes fácticos, con la intención de servir de muro de contención contra el Partido Comunista y evitar que se diese en España una incómoda situación para el status quo como la que se daba en Italia. A toro pasado, con el paso del tiempo es fácil adivinar que, tras el traspiés inicial, el PCE debía haber apostado por una reorientación ideológica y táctica, una vez constatado que el PSOE ocupaba el lugar que años antes se esperaba que iba a ocupar el "Partido" (insisto en llamar la atención sobre algo que pasamos por alto: quizás en aquellos momentos no eran tan fácil ver esto). A pesar de ello, el PCE de Carrillo marcó un máximo histórico en 1979, con un 10,77% de los votos. A día de hoy, ninguna izquierda ha superado ese registro.

Parte de la táctica política del PCE se basó en evitar una confrontación abierta con el PSOE, que era el partido con el que competía por el voto de los trabajadores. El enemigo era la derecha y, pese a las críticas que se pudiesen realizar al PSOE (que comparativamente fueron más y más contundentes que las que ahora se le han hecho a Podemos desde IU-UP), en el fondo planeaba la idea de una alianza de la "izquierda", sin que nadie cuestionase el carácter de izquierdas del PSOE (ahora abundan mucho los críticos del tiempo pretérito; por otra parte, lo cierto es que el PSOE estaba mucho más a la izquierda de lo que ahora está Podemos). El empeño en no marcar la distancia con la socialdemocracia, debilitó la línea de demarcación entre el PSOE y el PCE y vino a difuminar la identidad política comunista, apostándose más por el buen entendimiento (todo era "izquierda") que por la confrontación. Era la idea de un espacio político compartido y la apuesta ideológica y discursiva del PCE parecía contribuir a reforzar tal idea (por supuesto, insisto mucho, a toro pasado es muy fácil hablar y ver las cosas). Esto tuvo consecuencias nefastas: fue un factor que incentivó el trasvase de cuadros y militantes desde el PCE al PSOE: si las diferencias eran tan escasas, ¿qué razones había para no incorporarse al partido dominante de la izquierda? Tal debilitamiento orgánico del PCE contó con el humano factor de las ambiciones personales: aquellos que tenían aspiraciones de carrera política, tenían claro que el caballo ganador era el PSOE (fue una época de trepas y oportunistas, como lo es ahora). 

Todo esto condujo al hundimiento del PCE (electoral y orgánico) en 1982, coincidiendo con el triunfo del PSOE. Entramos así en una fase de fuerte reajuste del capitalismo en España (que acompañó el comienzo de políticas neoliberales), que siempre se nos vendió bajo el eufemismo de la "modernización económica" (todo esto en el contexto del reajuste del capitalismo en Europa). Fue la verdadera transición, ya que lo vivido anteriormente, el cambio político -aunque fuese lo más visible- apenas era un conjunto de cambios necesarios en la superestructura (en términos marxistas). Solo después del 82, con los cambios introducidos por el PSOE en función de las exigencias y necesidades del capitalismo español, la clase dominante respiró tranquila.

El PCE pagó muy caro el rol subalterno del PSOE, cegado quizás por el cortoplacismo, convencido de que era un "momento histórico" que obligaba a centrar en la vía electoral todas las energías (¿te recuerda a tiempos actuales esto?). Una de las consecuencias de esta electorafilia fue el debilitamiento (hasta cierto punto, desmantelamiento) de todo el movimiento social que se había levantado (aunque es muy cierto que en todo esto intervinieron bastantes factores más). 

La recomposición vino de la mano de IU y de Julio Anguita, quien enseguida tomó el relevo de Gerardo Iglesias como coordinador de Izquierda Unida. Un Anguita aquel bastante diferente, por cierto, al actual Anguita, convertido en una sombra de lo que fue. Con él se entró en una fase en la que la nueva IU marcó contundentemente la distancia con el PSOE (el PSOE era también el enemigo) y giró a la izquierda, sin que importase ir a contracorriente (oposición al Tratado de Maastricht, por ejemplo), asumiendo un discurso político que le permitió presentarse como la alternativa de izquierdas en España

Los primeros y pobres resultados de IU en sus comienzos con Gerardo Iglesias en 1986 (tuvo la dignidad de irse y regresar a la mina, una lección que muchos debieran aprender), fueron duplicados a la primera de cambio por la IU de Anguita en 1989. Siguió creciendo y en 1996 alcanzaba su pico máximo con un 10,54% de los votos, igualando casi el resultado histórico del PCE obtenido en 1979. En circunstancias muy difíciles para la izquierda, IU se asentaba como la alternativa de la izquierda en España, con un discurso, programa y planteamiento de confrontación y marcando visceralmente la distancia con el PSOE: la derecha es el enemigo, pero la socialdemocracia también y políticamente es más peligrosa, era  la idea. PP y PSOE son como el alfil negro y el alfil blanco, pero alfiles al fin y al cabo, decía Anguita. Por otra parte, otro factor vino a reforzar la posición ideológica de IU: lo importante era hablar de contenidos y propuestas, acentuándose constantemente la crítica a lo existente y planteando alternativas; en la memoria todavía tenemos la célebre soflama de Anguita: "Programa, programa, programa".

Parecía que IU caminaba por la senda adecuada, pero entonces vuelve a cometerse un error parecido de acercamiento al PSOEAnguita se retira por enfermedad y toma el relevo Paco Frutos, que cambia radicalmente de rumbo, buscando un entendimiento electoral con el PSOE (ver en este blog "Hechos pasados para una reflexión presente. El Pacto PSOE-IU en las elecciones generales de 2000"). Esto se materializó en un error históricola firma de un pacto con Almunia, por entonces Secretario General del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno. Argumentos: lo importante era echar al PP, un gobierno de izquierdas, un gobierno de cambio... ¿Os suena esto a algo actual? El pacto supondría que IU apoyaría la investidura de Almunia una vez celebradas de las elecciones. Por parte de la dirección de IU se presentó como un éxito en la medida en que, se dijo, el acuerdo se basaba en contenidos de programa, lo cual era muy discutible: "si comparamos las proposiciones del acuerdo de gobierno con los respectivos programas electorales de PSOE e IU para las elecciones de marzo de 2000. Dicha comparación revela que sólo en 2 de los 59 puntos del acuerdo programático IU desplazó de forma sustancial la postura de partida del PSOE" (Ana Sánchez-Sierra: "El Pacto PSOE-IU en las elecciones generales de 2000: estrategia electoral, proceso negociador y efectos", Estudio/Working Paper 44/2005, Departamento de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid). (1) IMPORTANTE. Véase nota al final, con una réplica de Paco Frutos, cuyo contenido entiendo que merece la pena tener en cuenta.

El caso es que el acuerdo con el PSOE provocó el derrumbe de IU en el año 2000, que pasó del 10,54% de votos a un raquítico 5,45%. La política pactista de aproximación al PSOE y la moderación de la línea política, le costó a IU la mitad de los votos (perdió el 47,8 % de los votos, es decir, se perdieron casi 1,4 millones de votos, para ser exactos 1.376.731) y la pérdida de 13 diputados. Sin embargo, Paco Frutos opina que "aquel acuerdo no hizo perder votos a IU, sino recuperar unos cuantos". ¿Tiene razón Frutos al considerar que el derrumbe es anterior? Merece la pena leer su opinión, ya que está muy argumentada y aporta datos: ver nota 1.

Tomó el relevo Llamazares. Llamazares profundizó en ese acercamiento al PSOE, debilitando una vez más la línea de demarcación con la socialdemocracia, difuminando la identidad política de IU como alternativa de izquierdas. Esto provocó de nuevo un lógico trasvase de votos al PSOE. En ocasiones hasta daba la impresión de que Llamazares era un diputado más del partido de Zapatero. Todo esto condujo al desastre de 2008, en el que el 3,77% con el que se tuvo que conformar IU marcó un mínimo histórico solo superado ahora por Garzón.


La maldición del amigo socialdemócrata. Arriba, Paco Frutos (IU) y Almunia (PSOE) tras la firma del acuerdo en 2000. Abajo, Zapatero (PSOE) y Llamazares (IU), partidario de un apoyo "crítico" al gobierno de Zapatero. 

Con la llegada de Cayo Lara y el comienzo de la crisis sistémica, surge una IU que gira a la izquierda y que enarbola sin complejos la bandera del anticapitalismo. IU se refuerza y moderniza orgánicamente. La socialdemocracia vuelve a ser de nuevo el enemigo, junto con la derecha: ¡contra el PPSOE!, una consigna que cada vez empezó a calar con más fuerza en amplios sectores. El PSOE era parte del problema, un mandarín del capital, de la Troika, y un vasallo del imperialismo atlantista, igual que lo era el PP. No hubo contemplaciones con el partido de Ferraz. Esto iba de lucha de clases y el PSOE estaba en la trinchera del capital. 


Cartel electoral 2011
El giro protagonizado bajo la dirección de Cayo Lara, condujo a que en 2011 IU alcanzase casi el 7% de los votos, pasando de 2 diputados a 11. Entramos en una fase decisiva, con la llegada de Rajoy: caracterizada por una tensión social que se traduce en movilizaciones y en ocupar la calle (y mal que les pese a los iufóbicos, IU ha estado en todas ellas y muchísimas veces impulsándolas, cuando no liderándolas). La nueva IU con Cayo Lara, es una organización con una clara identidad de izquierdas, que día a día planta cara al PP, contribuyendo a desgastar la imagen del PSOE y a crear conciencia de clase después de mucho tiempo. Hablar de lucha de clases deja de ser tabú y al capitalismo se le llama por su nombre: capitalismo. Rumbo a la izquierda.

Fue un bienio en el que por primera vez aparecen brechas en el casco de la dominación ideológica. Aunque fuese tímidamente, empezaba a darse una crítica social al capitalismo que permitía albergar esperanzas de un cambio ideológico, condición necesaria para cualquier avance político.

Durante los dos primeros años de la legislatura de Rajoy (2012-2013), todas las encuestas iban señalando un crecimiento constante de IU paralelo además a las movilizaciones.

Un crecimiento que tenía lugar además contra viento  marea, en contra de los medios, a pesar del boicot sistemático que los medios ejercían contra IU; a pesar de las intoxicaciones permanentes vertidas en los medios contra Izquierda Unida. A pesar de todo eso, IU llegaba a tener al PSOE a la vista en las encuestas. Como botón de muestra, valga el siguiente sondeo de Metroscopia de agosto 2013:





En apenas año y medio, la intención de voto a IU creía en más de un 100%. En los últimos meses de 2013, algunas encuestas mejoraban incluso estos datos de Metroscopia.

Estos datos resultan mucho más expresivos si tenemos en cuenta los referidos a una comunidad emblemática como es Madrid, en la que IU estaba a punto de sobrepasar al PSOE tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad, lo que le habría dado el gobierno de ambos:




Esta doble tendencia (ascenso meteórico de IU en las encuestas y movilizaciones sociales), empieza a verse frenada con la llegada de Podemos a comienzos de 2014. Por un lado Podemos tuvo un efecto placebo para desmovilizar la calle. Por otro, no cabe duda, truncó estas expectativas electorales, a pesar de lo cual IU seguía manteniendo una intención de voto muy por encima de los resultados de 2011Es después de las elecciones europeas, que fueron unos buenos resultados, cuando IU comienza a dar muestras de hundimiento progresivocatalizado una vez que Alberto Garzón consigue ser candidato y comienza a ejercer como una especie de extraño coordinador "oficioso" de IU que ata y desata a su antojo, apoyado en ese sector que tantas veces he calificado de "iupoémico". 

Así pues, la pregunta "cuándo comienza a gestarse el fracaso", si nos atenemos a hechos probados tiene una única respuesta: después de las elecciones europeas.

En la tercera parte trataremos de analizar las causas y de nuevo haremos alusión a la serie histórica que hemos trazado, ya que, como se verá, podríamos hablar de una constante que se repite.


Notas
(1) Considero oportuno reproducir el comentario que amablemente nos ha enviado Paco Frutos, al que agradecemos sus puntualizaciones que deben ser tenidas muy en cuenta, en relación con las referencias que hicimos arriba:
 Cuando se escribe un artículo tan serio, riguroso y completo como el actual, en sus tres partes, se deben poner todos los datos que expliquen la situación. IU perdió ya los casi un millón 400 mi votos en las elecciones municipales, autonómicas y europeas de junio de 1999, siendo Coordinador General de IU, Julio Anguita y de Andalucía J Carlos Rejón. En diciembre de 1999, cuando J. Anguita tuvo un nuevo infarto y yo asumí, sin haberlo pretendido, sustituirlo, todos los sondeos, según me dijeron más tarde, no llegaban al 4% de votos para el Congreso. Casi igual que el % del 20 D. Finalmente fue el 5,45%, 8 diputados/as y Grupo parlamentario, sin ICV, la única vez que no se fue con esta organización por profundos desacuerdos políticos. Con ICV hubiera sido algo más del 6% y 10 diputados/as. El problema de fondo debe empezar a analizarse en la errática y errónea política de alianzas, que hacen que después de dar el célebre "sorpasso" al PSOE en Málaga, en 1995, se entrega la alcaldía al PP, que todavía la tiene. Lo mismo en Córdoba, Alcalá, si no recuerdo mal, y otras, más la Presidencia de Asturias. En los años siguientes vino el definitivo enfrentamiento en IU, con la salida de Almeida, Garrido, Palero....El pacto con el PSOE y Almunia, después de reiterar IU y yo mismo,que si querían algo, sólo a través de un acuerdo de programa era posible. Cuando IU ya había cerrado una alternativa en este sentido, en la última negociación durante toda una noche entre las comisiones del PSOE, presidida por Rubalcaba, y de IU, compuesta por Victor Ríos, Juan Fco. Martín Seco y Alonso Puerta, se llegó al acuerdo de 11 puntos, que fue aprobado en los días siguientes por el Consejo Político Federal de IU. A pesar de no haber ninguna propuesta de gobierno ni de reparto de ministerios ni sillones, con decir IU que si el PSOE tenía suficientes votos, contando con los de IU, para gobernar, IU se los daría para derrotar al PP e intentar abrir una nueva etapa. No tenía que haberse producido ninguna firma solemne. A pesar de todo ello, visto lo visto a fondo aquel acuerdo no hizo perder votos a IU, sino recuperar unos cuantos. Otra cosa y otro análisis es ver porqué tanto IU como el PCE están en esta deriva actual. Hoy no me apetece profundizar algunas de las cosas que ya he dicho.

domingo, 21 de febrero de 2016

El naufragio de IU/PCE. ¿Se puede seguir confiando en las cúpulas políticas? (1/3)



Esta entrada del blog se empezó a escribir mucho antes de la Declaración de Zamora, evento que quizás sea el último intento por mantener viva una IU que la cúpula política de IU-PCE ha decidido enterrar. De hecho, los sectores más oficialistas ya no exhiben las siglas de IU, sino las de UP, lo cual es muy simbólico.

Dado que el texto inicial de la entrada resultó ser muy extenso, lo he dividido en tres partes. El conjunto nos conduce a una cuestión finalla contradicción que supone que los responsables de un fracaso descomunal continúen llevando el rumbo de IU y del PCE, en lugar de apartarse a un lado. Que los causantes del abismo político al borde del cual se ha situado IU y el PCE, se nieguen a asumir responsabilidades y se aferren a sus cargos, no solo supone una falta de dignidad y de ética políticas, sino que además es una tomadura de pelo, por mucho que haya una amplia cohorte de palmeros aplaudiéndoles como zombies y dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía. Lo que sigue es el texto que, como dije, lleva en el cajón más de tres semanas. 

*   *   *

Uno de los aspectos que más decepción me ha generado en los últimos dos meses es contemplar la nula capacidad de autocrítica mostrada por los dirigentes de IU y del PCE, en un escenario que podríamos calificar de fracaso descomunal e histórico, que además viene acompañado de la amenaza de desaparición de IU. Esto debiera ser motivo suficiente para que los responsables de la hecatombe se apartasen a un lado y dejasen hacer a otros, pero la cúpula política de IU/PCE parece aferrarse al sillón, pese a que el "Partido" e IU se desploman en el abismo. Muchos se comportan como burócratas apoltronados que agarran con tenacidad el mango de la sartén negándose a soltarlo, tapándose las orejas para no escuchar las críticas que cada vez suenan más alto, defendiendo a mordiscos sus posiciones de poder. En tales circunstancias se expande esa odiosa patología política que supone tener un sentimiento patrimonialista de la organización, como si ésta fuese un cortijo particular. Pero vayamos por partes...

Pueden darse circunstancias atenuantes en las que, pese al fracaso, los dirigentes sigan siendo merecedores de la confianza de las bases militantes y simpatizantes. ¿En qué circunstancias? Obviamente la pregunta nos obliga, a su vez, a responder a varias preguntas previas:
  1. En qué consiste el fracaso (hablamos de hechos objetivables). 
  2. Desde cuándo se entró en lo que podríamos llamar fracaso político.
  3. Cuáles son los factores o causas determinantes del fracaso.
  4. Quiénes son los responsables principales y los responsables subsidiarios (niveles de responsabilidad).


Las respuestas deben ser pasos previos antes de plantear las alternativas necesarias (coordenadas del rumbo a seguir) y, sobre todo, la cuestión de quiénes deben liderarlas.

No voy a entrar en el crucial debate sobre las limitaciones del "reformismo", un término que se ha ido convirtiendo en una muletilla o tópico, utilizado normalmente de manera tan acrítica como estéril y contradictoria. Hice mención a ello en más de una ocasión (ver, por ejemplo, "La izquierda bajo sospecha"), pero ese otro es un debate de fondo que al fin y al cabo compete a toda la izquierda (no solo a IU/PCE) y que desviaría la atención ahora sobre los hechos acerca de los que pretendo reflexionar. Centrémonos, pues, apenas en esas cuatro cuestiones señaladas.

  
1. En qué consiste el fracaso. Fracaso... ¿por qué? ¿Cuáles son las dimensiones de ese fracaso?

En qué consiste el fracaso. Es decir, ¿cuáles son los hechos? No hablemos de valoraciones, sino de hechos tangibles, datos. Ya entraremos luego en el cuándo y porqué. Podríamos fijar esta cuestión en 4 dimensiones básicas:
  • A) Dimensión electoral. Objetivos institucionales a corto plazo (es decir, objetivos electorales).
  • B) Dimensión ideológica: adecuación ideológica a la realidad y a los objetivos que a largo plazo la izquierda se plantea
  • C) Dimensión organizativa: el crecimiento y fortalecimiento como organización de clase que aspira a ser locomotora de la transformación social.
  • D) Dimensión táctica: adecuación de la estrategia política en función de los objetivos a) objetivos a corto plazo, b) objetivos a largo plazo. Esto incluye la política de alianzas.


A) Fracaso electoral.

Los objetivos a corto plazo en buena medida tienen que ver con resultados electorales y con la presencia de una organización en la esfera institucional. Aun defendiendo el principio fundamental de que existe vida política más allá de las urnas, articulada en torno a espacios y dinámicas en los que la izquierda debe centrar buenas parte de sus energías, es indudable que las batallas electorales también hay que librarlas, con todo lo que ello implica. 

IU (IU-UP), con Alberto Garzón como candidato, con amplísimo respaldo del Consejo Político Federal de IU (CPF) y, lo que también hay que tener en cuenta (aunque habrá quien me critique por decirlo), ejerciendo casi como si fuese un coordinador "oficioso" de IU desde que fue designado como candidato (ya que el coordinador oficial ha sido y sigue siendo Cayo Lara), ha obtenido el peor resultado de toda su historia, superando el récord negativo de 2008 con Gaspar Llamazares:

- 2008, con Llamazares...    969.871 votos (3,77%), 2 diputados
- 2015, con Garzón..........    923.105 votos (3,67%), 2 diputados
- 2011, con Cayo Lara...... 1.685.991 votos (6,92%), 11 diputados

Es decir, con Garzón IU ha perdido el 46% de los votos que obtuvo en 2011, casi la mitad. IU ha perdido la friolera de 762.886 votos. De 11 diputados se ha pasado a 2 (y que nadie venga vendiendo la modo de los diputados de EU y EUiA, porque están en el grupo parlamentario de Podemos y se encuentran fuera de cualquier disciplina y control parlamentario de IU).

Compárese con la tabla histórica de resultados que reproduzco más adelante en la 2ª parte.

Por tanto, en términos electorales el proyecto liderado por Garzón ha sido un rotundo, estrepitoso y humillante fracaso para IU, sin paliativos posibles. Son hechos, acerca de los cuales el candidato Alberto Garzón no ha dicho más que tonterías pretendiendo restarle importancia.  


B) Fracaso ideológico.

¿Cabe hablar de fracaso ideológico? Sí. ¿En qué sentido?

Para una organización de izquierdas que sea anticapitalista, los resultados electorales no dejan de tener un valor relativo, siempre y cuando la labor política genere un incremento de la masa crítica y haya contribuido a un avance en la conciencia de clase de los trabajadores; en definitiva, siempre que se esté reforzando el anticapitalismo, considerando que esto podría quedar medio oculto en unos resultados electorales.

El proyecto de Garzón, ¿ha contribuido a reforzar esta posición ideológica? En mi opinión, no solamente no ha contribuido sino que la ha debilitado hasta niveles cercanos al suicidio ideológicomediante un discurso político ciudadanista que ha seguido la estela de Podemos, en el que la crítica al capitalismo ha quedado en un segundo plano ante una colección de tópicos y consignas retóricas vacías de contenido anticapitalista. Diría que incluso, una parte de la masa militante y simpatizante de IU, ideológicamente ha retrocedido por inercia del proyecto político oficial de IU liderado por Alberto Garzón. Hace 2, 3 ó 4 años, resultaba palpable ver día a día cómo había mucho militante y simpatizante de IU que ideológicamente "crecía", se fortalecía, avanzaba... Ahora, escuchando a ciertos sectores de militantes y simpatizantes, a veces uno se plantea cuál es la diferencia con la socialdemocracia, al contemplar el nivel ideológico de muchos y su conformismo y seguidismo ciego hacia los líderes, como si fuesen hooligans. Y curiosamente, el sector militante y simpatizante que más se ha fortalecido ideológicamente, está formado por los críticos al garzonismo y a la línea oficial de IU

Obviamente, es una opinión personal. Pero en resumidas cuentas, lo que planteo es que el proyecto de Garzón no ha contribuido a un avance ideológico en la masa social, en la clase trabajadora; pero tampoco a un avance ideológico interno, toda vez que ha erosionado la posición ideológica de algunos sectores militantes y simpatizantes de IU, al conducirlos por la vía de un discurso político peligrosamente sistémico (con gatetes y besitos no se crea conciencia de clase). 


C) Fracaso organizativo

La crisis sistémica fue (y es, porque no hemos salido de la misma) una oportunidad para que las organizaciones de izquierdas creciesen en volumen de militantes, que es lo que las hace fuertes (y no los votos). La militancia es el músculo de la izquierda, es el motor. Y cuando se agudizan las contradicciones del capitalismo, resulta más fácil la lucha para crear masa crítica y, por extensión, por ganar en volumen militante. Por tanto, en este apartado cabría esperar un crecimiento significativo de IU.

Hay tres  ítems básicos si hablamos del aspecto organizativo:
  • a) ¿Se crece en militantes?
  • b) ¿Se expande territorialmente la organización?
  • c) ¿Hay expansión sectorial? (lo que implica movilizaciones y presencia en las mismas)
No dispongo de cifras oficiales del nº de militantes de IU en este período de tiempo, así que acudo a búsquedas de Internet para hacerme con una idea. 

Con la llegada de Cayo Lara se hizo limpieza en el censo de militantes de IU, ya que se encontraba absolutamente desfasado, con una cifra irreal entre 60.000 y 65.000. Después de borrar fallecidos, bajas voluntarias y militantes que habían dejado de pagar su cuota, el censo quedó fijado con motivo de la X Asamblea en diciembre de 2012 (en la que Cayo Lara renovó su liderazgo) en unos 35.000 militantes.

A principios de 2014, IU lanzó una campaña de afiliación, bajo el lema 'Es la hora', cuyo objetivo era fortalecer la organización en nº de militantes, en extensión territorial y sectorial. En esa misma fecha, febrero de 2014 y siguiendo fuentes de la propia IU, el Huffingtonpost daba la cifra de 35.000 militantes (con el pago de cuotas al día). Es decir, la misma que a finales de 2012. Sin que hubiese habido crecimiento en ese período, IU mantuvo su volumen militante, lo que no deja de tener valor. Pero, además, hay un dato opaco en esa cifra: no refleja el fuerte crecimiento que sí tuvo lugar en la base de simpatizantes, la cual suele ser una antesala de la condición militante. 

En mayo de 2015, 20 Minutos publicaba una información sobre el número de militantes de los partidos. Recogía palabras textuales de la Secretaria de Organización de IU, según la cual: en IU "su política es no dar el dato de afiliados". Dicho secretismo -incomprensible y sospechoso- solo puede significar que se trata de un dato negativo, ya que si fuese positivo obviamente se habría facilitado. La misma fuente indica la cifra de 28.000 militantes activos en ese mes de mayo de 2015. Es decir, hubo retroceso. Si tenemos en cuenta que en junio de 2015 fueron expulsados los cinco mil y pico militantes de IUCM al ser "desfederada" la organización, y que apenas una cifra que no sobrepasa el millar decidió reafiliarse, tendríamos que rebajar la cifra de mayo como mínimo a unos 24.000. Estaríamos hablando de una pérdida de casi un 32% de militantes, unos 11.000 como mínimo, en el período de tiempo que va desde febrero de 2014 hasta el pasado verano. Y dudo que desde el final del verano, con el empuje de Podemos, IU haya ganado militantes; más bien me inclino a pensar lo contrario.

Que el proyecto de Garzón y del CPF de IU haya supuesto la pérdida casi de la tercera parte de la masa militante de IU es, en mi opinión, un fracaso mucho mayor que la pérdida de votos. Una organización de izquierdas puede encajar escenarios y situaciones muy difíciles (estamos acostumbrados), pero la pérdida de militantes es su muerte. 

Tampoco hubo un crecimiento territorial de IU y hasta es posible que el debilitamiento de su tejido militante haya afectado negativamente a la implantación territorial. Y, por supuesto, si no hay incremento de militantes y sí decrecimiento, tendremos que admitir que ha disminuido la presencia sectorial de IU. La expansión sectorial se produce cuando hay militantes capaces de involucrarse en los diferentes sectores de las movilizaciones sociales, por lo que si se retrocede en volumen militante también se retrocede en esto último.

Así pues, por mucho que a los amigos de las prisas por pillar cacho de poder institucional, se les haya llenado la boca diciendo "nunca tendremos una oportunidad como ésta", lo cierto es que a nivel organizativo hay que hablar de fracaso contundente y aquí sí que teníamos una buena oportunidad para crecer, la cual ha sido desaprovechada por la cúpula de IU.


D) Un fracaso táctico

Desde que Garzón adquirió protagonismo como líder fuerte de IU, se lanzó no solo a una vía de no confrontación con Podemos, sino que incluso extendió el mensaje de que entre IU y Podemos no existían diferencias, contribuyendo a un constante trasvase de intención de voto desde IU al partido podemita. A mayores, se empeñó en una confluencia con Podemos en la que hizo el ridículo más absoluto y que le valió el mote de "pagafantas", por su insistencia en que IU fuese con Podemos a las elecciones. Aunque en la campaña electoral pretendió tímidamente enmendar la situación con alguna crítica al partido de Pablo Iglesias, ésta fue débil y se produjo tarde. En definitiva, la estrategia que Garzón había planteado fue un sonoro fracaso: no alcanzó lo que se proponía y además el intento le costó muy caro a IU. Todo ello agravado además por el apoyo que Garzón y el CPF dieron a las confluencias con Podemos en Galicia y Catalunya, verdaderos torpedos contra la línea de flotación de IU.

En definitiva, IU ha vivido en la chapuza táctica en los dos últimos años. Hasta da la impresión que la estrategia hubiera sido diseñada por los enemigos de IU. Luego, que Izquierda Unida se presentase a las elecciones como UP (Unidad Popular) para esconder sus siglas, hasta parece una broma de mal gusto que nadie se creyó: unidad popular, ¿entre quién?


*   *   *

En definitiva, lo que tenemos es un rotundo fracaso electoral, ideológico, organizativo y táctico, que no admite paliativos.